“Cuando llueve siempre entra agua, eso raja la pared. Todos estamos en un cerro. Antes no habían casas, sólo terrenito y ya va a ser tiempo de lluvia y a mis paredes las cuido así, con calaminas. ¿No ve que gotea y puede entrar?”, dijo una vecina de la calle Nueva América, quien prefirió no hacer público su nombre.
Primitiva Patzi, otra de las vecinas, dijo “no tengo rajaduras en mi casita, pero en época de lluvias es peligroso. Vivo acá 25 años y ésta es la casa de mi suegro”. Ella tiene construida unas precarias habitaciones en el límite del cerro.
Estas viviendas se encuentran edificadas sobre un talud empinado. Sin embargo, son estables, porque tres cuartas partes del cerro son de la tierra llamada Formación La Paz (unidad litológica más estable de la ciudad). Encima de ella existe una franja de cinerita La Paz (el p’oke, que es más duro que el cemento) y en la corona se encuentra otra tierra estable conocida como Drift Purapurani.