Naturalmente paranoico luego de tres años de saber que me observaban pero en un silencio tormentoso, hoy se me ocurre devolver la gentileza observando a mis observadores con exacta moneda, o sea, con incómoda lupa. De entrada, mis exiguos 3.200 caracteres corren en desventaja frente a las 237 páginas de “Medios a la vista. Informe sobre el periodismo en Bolivia 2005-2008”, publicación del Observatorio Nacional de Medios, dependiente de la Fundación UNIR, que en adelante, para los efectos que el lector vea conveniente, se denominará “tercer ojo” de la prensa.
Una primera constatación de mi lectura es la insistencia en observar, ante todo, a los medios impresos (y editorialmente a La Razón en particular), lo que deja a éstos más expuestos a su tercer ojo y, por otro lado, algo huérfanos de mirada a la radio y la Tv. Falta de contexto y de agendas propias, recurrencia a fuentes oficiales, utilización casi nula de subgéneros que no sean la noticia y, consecuentemente, pobreza de análisis e interpretación, son algunas de las constataciones de este descarnado libro que, con un guiño, sugiere una pausa para la reflexión en medio de la vorágine de las redacciones coyunturalistas.
“Efecto de coordinación editorial” entre medios no necesariamente de una misma prole, encuentra el tercer ojo con agudeza biónica, porcinamente contagiado de sensacionalismo, para luego agregar: manejo tendencioso de la retórica periodística (interesante) y “carencia de ecuanimidad informativa” por falta de equilibrio de fuentes (sí, pero depende). Insistentes artículos dejan entrever un coqueteo de los medios estatales con el oficialismo y de los privados con la oposición política; y, para volverme más loco, una obsesiva preocupación por mostrar que unos y otros “amplifican” la polarización del país.
Medios a la vista es una fuerte dosis de periódicos (y canales de Tv y radios) revisados, analizados y condensados en números delatores y tortas de hechura científica, eso sí, con ayudita en la cocina de pasantes universitarios. El resultado es calamitoso para la prensa, a menudo metida sin distingos en la misma bolsa. Tranquilos, son “hipótesis” —aclara Ana María Romero en el prólogo—, pero el derecho a la información exige que las reflexionemos.
Valiosos artículos tropiezan con teorías poco prácticas que, de no conocer a los experimentados autores (¿o sólo han pisado una redacción para visitarla?), calificarían como utopías de iniciados. Corbata para la clase de Obviedad 1: “La cobertura periodística depende del enfoque o lente con que sea avaluado el hecho informativo en cada canal”. Ingenuidad, 2do. semestre: “Cada diario priorizó fuentes en la cobertura informativa”.
Sorprende, por un lado, el creativo tercer ojo que patenta su tensiómetro para entrevistas con rayitas en “baja”, “media”, “media alta”, “alta” y “muy alta”, según el grado de aspereza de las preguntas; y, por el otro, el notable radiólogo, por ejemplo, de las condiciones de trabajo de los periodistas. Qué pena que muchos de nosotros, afamados estrábicos, hayamos hecho de la vista gorda desoyendo la oportuna mortificación de nuestro órgano visual en 3 D, que nos da la oportunidad de reconocernos (o no) frente al espejo.
Golpe de Estado
El 1 de noviembre de 1979, día de Todos Santos, se produjo el golpe de Estado encabezado por el coronel Alberto Natush Busch, a pocas horas de realizada la Asamblea General de la OEA en La Paz
Laguna Colorada
La Prefectura del Departamento de Potosí declaró jornada de apoyo para lograr que la Laguna Colorada sea declarada como una de las nuevas Siete Maravillas Naturales del Mundo. Para el efecto, instaló varias computadoras en la Plaza de Armas 10 de Noviembre, para que los pobladores voten a través del internet. También participa el lago Titicaca de La Paz.