Estas empresas han recibido algún tipo de apoyo técnico de BCCN y constituyen la vanguardia de la revolución productiva. El tema del empleo necesita estar en la dimensión de la urgencia absoluta, de la prioridad nacional, de la lucha por la vida. El empleo es la mejor política social, ésta es una consigna que debería ser repetida 24 horas al día, siete días a la semana y 12 meses al año, tanto desde el Gobierno como desde la sociedad civil. El empleo es paz y solidaridad. La creación del empleo productivo debe ser el centro de la revolución y tener un estatus más elevado que la nacionalización, que apenas es un medio. Deberíamos impulsar una masiva movilización por el empleo y la producción entre todos los bolivianos. Ésta es una causa que debería unirnos. El primer paso es visibilizar que el problema central en Bolivia es la falta de trabajo, y que ésta debe ser la prioridad tanto del sector privado como de la acción pública.
Al igual que todas las mañanas en los noticiosos se anuncia la cotización del dólar, se debería mencionar cuántos empleos fueron creados en el día. Deberíamos hacer campañas para visibilizar y reconocer a empresa, sectores, organizaciones no gubernamentales, municipios, agencias públicas que crearon o ayudaron a crear fuentes de trabajo. Éstas son las (os) nuevas (os) magníficas (os) del empleo. Organizar foros, seminarios y debates que compulsivamente analicen y difundan programas e iniciativas para crear empleos. Semanalmente, radios y televisión deberían entrar en cadena nacional para evaluar y difundir acciones para crear empleos. Tener una especie de tribuna libre del empleo y la productividad. Crear el día nacional del empleo productivo. Reemplazar en los medios de comunicación a los políticos por los emprendedores productivos. ¡Abajo los analistas políticos y económicos!, entre los que me incluyo, ¡vivan los agitadores productivos, los militantes de la competitividad, los activistas del empleo! Haga patria, cree o contribuya a crear un empleo productivo. La creación de empleo debe ser un imperativo ético. Ésta debería ser la nueva obsesión nacional.
Es justo reconocer que muchas empresas, pequeñas y grandes, ya están en la línea de trabajo mencionada. Sólo que no se los visibiliza, muchas veces su esfuerzo productivo es anónimo. Para revertir, parcialmente, esta situación la Escuela de la Producción y la Competitividad/Maestrías para el Desarrollo de la Universidad Católica Boliviana ha publicado un libro sobre Estudios de Caso sobre Emprendimientos Productivos Exitosos en Bolivia, bajo la coordinación del profesor Gover Barja, con el apoyo de Bolivia Competitiva en Comercio y Negocios (BCCN), un proyecto de Usaid. El libro presenta a 10 magníficos de la producción que contribuyen significativamente a la generación de empleo. A continuación se los presentamos.
“Coproca”, formada en base a una asociación de criadores de camélidos y que ha realizado esfuerzos para desarrollar y consolidar una empresa de hilos y posteriormente tejidos de alpaca y ahora de fibra de llama para exportación, con diseño propio; “Textiles Copacabana”, dedicada a producir telas para el mercado interno, en base a diseños propios y mezclas de fibras de acrílico, oveja y alpaca; “Rey Wear”, inicialmente dedicada a producir textiles de alpaca para exportación en base al trabajo de mujeres tejedoras y diseños propios, y que incursionó posteriormente en los tejidos de algodón; “Mitsuba”, empresa de textiles de algodón dirigida a la exportación de prendas de pedido especial, principalmente al mercado norteamericano; “Flor de Leche”, productora de quesos gourmet a partir de una sociedad formada por un boliviano y un europeo y que se dirige tanto al mercado nacional como a la exportación; “Fibra Espuma”, dedicada al rubro de muebles de cocina y baño en base a fibra de vidrio y diseños propios dirigidos al mercado interno y externo; “Carlos Caballero”, del sector de metalmecánica y dirigida por un ciudadano argentino que encontró en Bolivia un mercado doméstico no explotado para productos en base a acero fundido de alta calidad; “Muebles Fátima”, productora de muebles en madera de alta calidad para exportación en base a diseños propios y pedidos especiales; “Tortas Dolly”, emprendimiento que ha evolucionado en el ámbito poco tradicional de los alimentos; y finalmente “ACMEA”, una asociación de productores en madera que utilizan a su organización para abrir oportunidades de desarrollo de sus miembros microproductores. Todas estas empresas han recibido algún tipo de apoyo técnico de BCCN y constituyen la vanguardia de la revolución productiva. Han innovado y mejorado sus procesos productivos en diferentes ámbitos, pero sobre todo son la prueba de que en Bolivia late una energía emprendedora y productiva que genera esperanza.
El libro está escrito en forma de estudios de caso porque está destinado a la enseñanza, esperemos que centenas sino miles de estudiantes del nivel de licenciatura o posgrado aprendan de la rica experiencia de estos productores y se sumen al ejército de la producción y el empleo.
*Gonzalo Chávez es economista.
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