Pocos días atrás, el presidente peruano Alan García ha manifestado que Bolivia, en vez de tratar de obtener una salida al mar por el territorio de Arica, debería optar por la utilización del puerto de Ilo, ya que “lo mejor es siempre ir a seguro”.
Como se recordará, el 24 de enero de 1992, se suscribieron los acuerdos denominados “Mariscal Santa Cruz”, mediante los cuales el Perú confirió, teóricamente, zonas francas en Ilo. Pero, han pasado cerca de dieciocho años y no se pudo adelantar nada respecto a las mismas.
Cabe la pregunta: ¿cuál fue la causa de esta inercia política? Pues el hecho fundamental de que dichos acuerdos son inaplicables. Lamentablemente, el Perú no entregó una zona franca comercial como Bolivia esperaba, sino que se limitó a conceder una zona franca industrial y otra turística.
Es menester recalcar que para nuestro país era imprescindible contar con una zona franca comercial en Ilo para superar su fuerte dependencia de la Zofri de Iquique. Basta mencionar que el valor de las mercancías que se adquieren vía Iquique supera los dos mil millones de dólares anuales.
Cuando se negociaron los acuerdos de Ilo, el gobierno de entonces tenía como objetivo principal el aspecto comercial. Pero, los funcionarios de la cancillería de Torre Tagle pusieron objeciones a ello, alegando que por ley, el puerto de Ilo había sido designado zona franca industrial, siendo la región de Tacna la destinada para la parte comercial.
Sin la zona franca comercial, la verdad es que Ilo no tiene significación para el país. Y así se ha comprobado hasta ahora: todos los esfuerzos que se han realizado para reactivar las zonas francas actualmente cedidas, se malograron indefectiblemente. Asimismo, tampoco es dable la utilización del mismo puerto, porque los puertos chilenos y también el peruano de Matarani son mucho más eficientes y económicos.
En primer lugar, cabe señalar que una zona franca industrial en Ilo no es práctica. ¿Qué es lo que se podría fabricar allí? Además, ¿a quién se vendería lo fabricado si no es a nuestro propio país, ya que el mercado peruano está vedado para esa zona? Por lo tanto, se llegaría a la absurda situación de que Bolivia instalaría industrias fuera del país para vender sus productos dentro de su territorio.
Pensar en exportar a ultramar los productos fabricados allí es simplemente una ingenuidad. Tenemos como prueba de su imposibilidad, el hecho de que la zona franca industrial de Ilo ha fracasado completamente, porque ningún país se ha interesado en instalar industrias en ese puerto, pese a que está abierto también a toda empresa extranjera que tuviese interés en él.
En cuanto a la zona franca turística, el caso es más grave aún, porque ella está situada muy lejos de la ciudad de Ilo, y comprende un terreno costero desértico, donde los bolivianos jamás podrán bañarse, pues está separado del mar por una gran pendiente. Lo único que recuerda que ese territorio está adjudicado a Bolivia es un monumento casi destruido por el fuerte viento de arenisca; monumento que se ha constituido en un patético símbolo de la frustración de los acuerdos de Ilo.
Como cualquier emprendimiento que se quisiese hacer en Ilo está condenado al fracaso, ello redundó en una amarga desilusión de nuestro pueblo que ya creía contar con un puerto semi soberano al océano Pacífico; y, asimismo, en una profunda decepción del hermano pueblo ileño que siempre ha recibido a los bolivianos con los brazos abiertos.
Lo más triste de todo este asunto es que ningún gobierno posterior a 1992 se ha preocupado en buscar la modificación de los acuerdos de Ilo, para incluir en ellos la concesión de la mencionada zona franca comercial. Porque sin ella, es un mito creer que Bolivia obtuvo algo positivo en ese puerto, ya que las zonas industrial y turística quedarán comprendidas entre los varios territorios francos que generosamente han conferido a Bolivia otros países vecinos; los cuales, como se sabe, son pequeños territorios que acercan al mar sólo simbólicamente, ya que en la realidad están completamente abandonados.
*Ramiro Prudencio Lizón es diplomático e historiador.
Un triste porvenir
El caso de Porvenir, más conocido como la ‘Masacre de Porvenir’, percibido desde la opinión pública señala como presuntos responsables, en sintonía con la polarización política boliviana
Evo busca votos en España
La visita triunfal de Evo Morales a Madrid ha sido otra de las geniales jugadas electoralistas de ese maestro del populismo. Aquel rudo dirigente cocalero devenido a Presidente, que hasta hace poco repetía denuestos contra los 500 años
Prescripción laboral
En general los derechos patrimoniales se extinguen por la prescripción cuando su titular no los ejerce durante el tiempo que la ley establece
A un año del pánico financiero
El 15 de septiembre del 2008, hace un año, estalló la crisis financiera, que se venía incubando desde agosto del 2007, cuando se declaró en bancarrota Lehman Brothers, el cuarto banco más grande de Estados Unidos.