La Paz, 461 años de integración La verdad histórica en torno al 20 de octubre de 1548 está impregnada de leyendas. En las siguientes páginas conozca algunas de éstas que a pesar de los años permanecen imborrables.
INCOMPARABLE • Así se ve el centro paceño desde el mirador de Killi Killi.
¿Cómo se fundó la ciudad de La Paz? ¿Cuántas historias aprendidas desde la edad escolar son ciertas y otras sólo tienen una base mítica? Dos investigadores responden en los siguientes párrafos a estos cuestionamientos.
El historiador y periodista Carlos Mesa considera que los mitos y leyendas son producto de cualquier cultura que requiere explicar su propia existencia y orígenes. Sin embargo, también advierte que el apego al mito es peligroso cuando éste altera los hechos históricos. Para el ex primer mandatario, mantener distancia con los mitos y anécdotas permite apegarse al rigor que requiere el estudio de la historia.
En todo caso, el periodista y también historiador Rolando Carvajal preparó para esta edición especial de La Razón 16 referencias sobre mitos y verdades (cuadros de abajo y página del frente) sobre la Fundación de La Paz ( 20 de octubre de 1548) y los protagonistas de este hecho.
Entre los personajes figura, obviamente, Alonso de Mendoza, cuya actuación estuvo matizada de diversos dobles juegos políticos durante la guerra civil entre españoles o su conocido afán de encontrar oro. Éste posiblemente fue inspirado por los escritos de Fernández de Oviedo, quien 10 años antes de la fundación aseguró que en el valle, que hoy es La Paz, había pepitas de oro “como noeces”.
Los apuntes de Carvajal se refieren a las dudas relacionadas con el sitio donde falleció Mendoza, que, según algunos historiadores, fue en el norte paceño.
En otro punto, Carvajal precisa que, a diferencia de la verdad aceptada, la idea de fundar una ciudad entre Cusco y Charcas corresponde a una inspiración de Pedro de la Gasca y no así al capitán Mendoza.
Los apuntes del historiador y periodista también presentan las características de la población en 1548 y destacan la existencia de tres idiomas nativos.
El investigador aborda el tema del inicio del mestizaje en la antigua aldea. En ese entonces, los españoles, obedeciendo a sus propias normas, intentaron marginar a los indígenas para evitar la mezcla de linajes europeos con americanos, aunque este propósito tuvo un éxito muy reducido.
Dieciséis mitos y verdades sobre la fundación de Nuestra Señora de La Paz (Rolando Carvajal)
1 Los incas ya explotaron el oro de Chuquiabo
De un puñado de ayllus aymaras y de grupos mitimae enviados, tanto por los pueblos aledaños como por el Inca, desde el norte y centro del imperio para explotar los yacimientos auríferos y otros recursos locales, el pequeño poblado mutiétnico de Chuquiabo asentado en la explanada de Churubamba comenzó desde 1538, 10 años antes de la fundación del pueblo nuevo de los españoles, a transformarse sustancialmente con la presencia hispana.
Desde tiempos precolombinos la zona era utilizada para los intercambios de productos andinos y amazónicos como la coca, maderas y frutas de los yungas y el charque, el chuño y el ispi de la puna.
Durante la conquista, la región adquirió mayor relevancia por parte de los conquistadores, ya que resultó ser clave para facilitar las comunicaciones y el comercio.
2 Las exploraciones de Alonso de Mendoza
Alonso de Mendoza y su escuadra llegaron a la región que luego fue la ciudad de La Paz desde los Yungas, según se desprende de los testimonios recogidos por Pedro Cieza de León.
Mendoza y sus compañeros volvían a esta zona después de recorrer varias regiones del Collasuyo, emergieron por los pasos prehispánicos del Taquesi-Ovejuyo o Choro-Zongo-Laja, también tuvieron un infortunado ingreso a los Chunchos y los Mojos, donde el grueso de la expedición atravesó incluso el gran río Diabeni de los Omapalcas.
Los exploradores se internaron más allá de las llanuras del actual Yucumo para volver a la cordillera por los caminos empedrados de Larecaja y Chuquiabo. Entonces, Mendoza y sus compañeros de aventura emprendieron, desde Huarina, la marcha hacia el sur, por Aullaga y Tupiza, hacia los chiriguanes.
3 Convivían diversos grupos étnicos
En menos de 40 años de vida, los primeros 500 habitantes del valle, que vivían apiñados en 90 familias gobernadas por cuatro caciques, se multiplicaron hasta sumar 6.000 pobladores y ya en 1675 alcanzaron un total de 12.600.
Pero esta explosión demográfica es casi una anécdota si se recuerda que el crecimiento urbano eliminó a varios grupos étnicos (cupi, collana, lupacas, chinchaysuyos y otros), que fueron asimilados bajo el término genérico de indios.
Todas esas etnias fueron reducidas desde 1573 a un solo pueblo con dos parroquias: San Pedro y Santiago del Chuquiabo. Posteriormente, los españoles agregaron los curatos de indios y “piezas de ébano” (negros) de San Sebastián y Santa Bárbara.
Con los siglos, la mayoría india dejaría lugar a la masa mestiza con la que se identifican, actualmente, casi todos los paceños.
4 Hubo dualismo de poder prehispánico
En 1596, el corregidor Cabeza de Vaca da cuenta de la existencia de dos parcialidades: anansayas y urinsayas con una cabeza de gobierno, el curaca, antiguamente designado por el Inca, y que trabaja colaborado por yanapaques (segundas personas) y jilacatas. Para Ramos Gavilán (1621), los anansayas eran forasteros advenedizos, gente sin tierra ni patria, enviados del Inca, mientras que los urinsayas eran naturales de la provincia y mantenían “por piedad” a los anansayas. El dualismo prehispánico se reflejó también en dos parcialidades gobernadas por los caciques Quirquincha, en Churubamba, y Uturuncu, en la otra orilla del río Apumalla, además, había dos pueblos controlados por los jilacatas Chuqui-Ima y Nina. El virrey Toledo (1573) redujo a los ayllus a parroquias de indios en los extramuros de la ciudad, instaurando el sistema de dos repúblicas: una india y española.
5 Vaca de Castro propuso la fundación
El proyectista de una ciudad nueva, ubicada entre el Cusco y Charcas, fue Cristóbal Vaca de Castro, en 1542, y no La Gasca, en 1548, éste quiso coronar su victoria sobre los pizarristas con una ciudad y aprovechó la propuesta del primero. Mendoza fue el fiel ejecutor de ambos designios.
Sin embargo, la decisión de dar el salto desde Laja hacia la cuenca del Chuquiabo, sobre la explanada de Churubamba, a los pies de la huaca (adoratorio de Choquehuanca, Calvario posterior), fue de Mendoza.
El Cusco demandaba que el pueblo nuevo recayera sobre su jurisdicción. A pesar de ello, los enemigos de Mendoza, incrustados en el Cabildo (encabezados por el mariscal Alonso de Alvarado, viejo conocido de la conquista en México y Guatemala), impugnaron el asentamiento e instigaron al traslado de éste a Yunguyo.
6 Los misterios de la vida del fundador
Los primeros datos sobre Alonso de Mendoza vienen de protocolos de la ciudad de México (1525) por su relación con Tenochtitlán y Santisteban del Puerto (Panuco, Tampico). Pedro Cieza y Gutiérrez de Santa Clara son quienes primero lo mencionan, además de que agregan referencias de Pedro de Valdivia y De La Gasca. El bibliógrafo paceño Rosendo Gutiérrez elaboró la primera semblanza de Mendoza (1875-77) y luego Luis S. Crespo (1906). Nicanor Aranzaes elaboró en 1915 un resumen biográfico, que los autores del IV Centenario utilizaron a gusto y sabor, hasta que en 1965 Gabriel Feyles lo completó con notas sobre las Actas del Cabildo, que incluso portaban equívocos sobre su cuna. La biografía fue retomada por Alberto Crespo (1972 y 1980). Adolfo Morales, en 1984, reveló un pedido de Mendoza al Rey para volver a España.
7 La primera “relocalización” indígena
A diferencia de los indígenas de Chuquisaca (lugar de lanzas entre los antiguos Charcas), los nativos de Chuquiabo (señora lancera-lanza capitana) no tuvieron “el privilegio del cual gozaron los ayllus yamparas en la fundación de La Plata: recibir una cuadra mayor, frente a la Catedral de la ciudad” (Saignes, 1985).
Ciertamente, la ciudad española comenzó a marginar a los ayllus y reducciones indias, apropiándose, en cambio, de su espacio; hasta copar casi todo en un proceso de unificación jurisdiccional y urbana que arrasó con las tierras comunales, que se convirtieron en estancias ganaderas, viñedos y frutales. Fue la primera relocalización de la población indígena; de manera que Nuestra Señora de La Paz asimiló a Chuquiabo ensanchando su radio urbano y convirtiendo a los comunarios en simple mano de obra disponible, barata y/o gratuita.
8 Princesa Uturuncu, gestora del mestizaje
Más que muchas matronas españolas (ricahembras, según Condarco, 1998) las primeras gestoras del mestizaje en la ciudad de La Paz fueron doña Genoveva Uturuncu, hija del cacique Uturuncu, desposada con uno de los primeros vecinos españoles en La Paz.
Otras princesas indias, hijas de los restantes tres caciques indígenas: Nina, Chuqui-Ima e Irusuta, además de la progenie del curaca Quirquincha, gobernante mayor, de hondas raíces quechuas, compartieron su vida con los conquistadores.
También Alonso de Mendoza pudo contribuir al mestizaje, como ocurrió con sus compañeros de armas, pues desde entonces aparecieron los diversos Mendoza en La Paz. Pese a la decisión oficial de los españoles de mantener alejados a los indígenas, la interacción entre locales y llegados impulsó el mestizaje.
9 Otros españoles llegaron antes a Chuquiabo
Los cronistas tempranos (Sancho de la Hoz, Pedro Pizarro) dan cuenta de que la zona fue explorada a finales de 1533 por cuatro marineros (Martín Bueno y Pedro Martín, ambos de Moguer, además de Diego de Agüero y Juan de Zarate). En 1535, Gabriel de Rojas llevó información confidencial para los Pizarro, en la que detallaba la existencia de ingente mano de obra gratuita y riquezas naturales en estas tierras. Otro grupo de visitantes estuvo conformado por la avanzada misionera de los “Tres Franciscos”: Francisco de los Ángeles Morales, Francisco de la Cruz Alcócer y Francisco Laroca, además de “dos hermanos legos”, quienes, ocho años después, entregarían a La Gasca los planos de la futura ciudad; los curas fundaron la primera capilla de barro en Churupampa. Durante la guerra entre almagristas y pizarristas, capitanes de uno y otro bando ocuparon el valle.
10 Alonzo de Mendoza ¿tránsfuga?
Es probable que el convencimiento de contar con héroes y próceres sin mácula influyó sobre los historiadores paceños del periodo 1915-1980. Los investigadores ignoraron la procedencia de Alonso de Mendoza y sus intereses personales como conquistador y encomendero. La descripción que preservó la historia no mencionó su doblez frente a Gonzalo Pizarro, que es abordada por los autores del siglo XX y no así en los del siglo XIX (Gutiérrez, Luis S. Crespo, Aranzaes y otros). Esta limpidez de imagen se mantuvo hasta los autores del IV Centenario (1984) que no hicieron referencia a que Mendoza probablemente fue un tránsfuga, como era común en su época. Un mediano reconocimiento de su ambivalencia y deslealtades fue incluido por Crespo, a partir de 1970, y reproducido por los autores del aniversario 450, en 1998.
11 ¿Chuquiago o Chuquiabo?
Chuquiago Marka es el nombre más popular y mestizado de La Paz. Ha sido difundido en las últimas décadas con evidente degradación de lo nativo y exaltación de lo folklórico y político (incluso un diario de crónica roja llevó este nombre). El nombre Chuquiabo se remonta a la forma en que los primeros cronistas y exploradores percibieron y asimilaron el vocablo aymara. El primero fue Cieza de León (1549), quien estuvo en La Paz.
En 1548, las primeras actas del Cabildo mencionan Chuquiabo y Chuquiapo. Cuatro años antes (1544), el comandante en jefe de los rebeldes encabezados por Gonzalo Pizarro, escribe en sus cartas el nombre de Chuquiapo, aunque la versión común es Chuquiabo. En 1985, Thierry Saignes decide utilizar Chuquiabo para el pueblo antiguo y Chuquiago para el neologismo que designa a La Paz.
12 El puquina en Chuquiabo
Aún décadas después de comenzada la colonización, el puquina era una de las “tres lenguas generales” que se hablaban en Chuquiabo, sobre todo entre los quiruas de Oyune (actual Uni, cerca de Ovejuyo/Chasquipampa, territorio de esta etnia especializada en el paso de coca desde los Yungas hasta la puna).
Hay reminiscencias de esta lengua (caracterizada por la repetición de vocales) a ambos lados de la cordillera real y todavía quedan sus huellas en algunos puntos geográficos aledaños: Cohoni, Kacaapi (Taquesi), ríos Kaaka, Boopi, poblado Cooco, Honoopa (Chacapa/Zongo). Según varios autores, también se atribuye al puquina haber sido la lengua de culturas anteriores, como la de Tiwanaku, otros señalan que fue el idioma secreto de la élite incaica, dejando al Runa Shimi (quechua) como idioma de habla popular, además del aymara.
13 Ventajas del asentamiento en Churubamba
Las razones para el asentamiento español en Churubamba eran más pragmáticas y estratégicas que el acceso a leña, agua o la pacificación luego de la guerra civil entre almagristas y pizarristas.
Chuquiabo era cabecera pacaxa del lado umasuyo, fronterizo con los antis (salvaje) y taypi (cruce de punas, valles yungas). El valle también tenía yacimientos auríferos en minas con un alto grado de desarrollo en el sistema del control vertical de pisos ecológicos, con valles como Río Abajo y tierras calientes; y los Yungas, interconectados con la puna o el Titicaca, hasta los tambos de Laja, Viacha, Pucarani. La explotación minero-agrícola era compartida por pueblos aledaños. Era la tierra del oro, las cerámicas y los orfebres, de los comerciantes de coca que cruzaban sin pausa los senderos prehispánicos y del ganado rumiando entre los pastizales.
14 Disputas sobre el origen de Mendoza
Alonso de Mendoza no vino al mundo en la ciudad de Zamora, como afirmó su hermano en 1551. Tampoco en Badajoz o Mérida, ambas en la provincia de Badajoz, ni en poblaciones cercanas a ésta última como Don Benito o La Garrovilla, según se acostumbró a divulgar en las primeras versiones hispanas y transformadas a lo largo de los siglos en La Paz, sino en el poblado de Garrovillas de Alconétar, a 25 kilómetros de la ciudad de Cáceres y a 130 de Mérida, en la actual comunidad autonómica de Extremadura. Garrovillas de Alconétar es el único municipio en España que se precia de tener a Mendoza entre sus “hijos ilustres”, hasta el punto que decidió honrar con su nombre una plaza del centro de la villa. Pero La Garrovilla, Badajoz, también quiere su parte y ha dado el nombre de Mendoza a un importante hogar de ancianos y a una de sus pocas avenidas.
15 Un fundador que recorrió el continente
Hay evidencia de que Alonso de Mendoza no apareció en el Cusco para la batalla de las Salinas (1538), combate en el que las tropas de Hernando y Gonzalo Pizarro vencieron a las de Diego de Almagro. El enfrentamiento respondió a la disputa por la posesión del Cusco, que estaba en poder de Almagro desde 1537. Mendoza llegó de Panamá y Sevilla (testimonios de A. de Morales, 1981). Años antes estuvo en Quito como alguacil mayor en 1535-36, designado por Almagro y revocado en el cargo por Sebastián de Belalcázar.
Llegó a Puerto Viejo, actual costa ecuatoriana, desde el puerto de La Posesión, en Nicaragua, proveniente de la isla Xaguegueis, Guatemala, donde participó de la conquista al mando de Pedro de Alvarado, hermano del tercer corregidor de La Paz, el mariscal Alonso de Alvarado, y segundo dueño de las tierras en Zongo.
16 Sin constancia de su muerte en Tipuani
No hay evidencia de que Alonso de Mendoza muriera en Tipuani. Sólo queda la constancia de su despedida del Cabildo, en junio de 1551, anunciando que iba a curarse en sus tierras de Larecaja.
Mendoza tenía por entonces a su hermano, Juan Dávalos, primer alcalde de Santiago y fundador de esta ciudad, como uno de los vecinos más prósperos del llamado Reino de Chile. En 1551, Mendoza trasladó a sus sobrinos y su hermana Ana bajo la tutela de su hermano.
El mismo Dávalos gestionó favores reales en Madrid para “unos hijos” de don Alonso, sin que se sepa respuesta de la Corona.
En todo caso, no hay evidencia de su muerte en los lavaderos de oro y son muchos los motivos para que se trasladase a Santiago, o volviera a Extremadura, la cuna de varios de los conquistadores españoles.