La cascada más alta supera los 80 metros. Otras dos se elevan hasta 50 metros, cada una y, en su caída, el agua cristalina crea inmensas piscinas naturales entre las rocas. La belleza de estas cascadas sólo se compara con la calidez de su entorno selvático. Y éste es sólo uno de los atractivos del pueblo Taipi Playa, “la joya de Caranavi”.
A 800 metros sobre el nivel del mar y con una temperatura promedio de 30 grados, la localidad se levanta entre los ríos Negro y el Taipi Playa, a media hora de viaje de la capital de Nor Yungas.
Los habitantes de Taipi Playa, que tradicionalmente se dedican al cultivo de frutos cítricos y café, han decidido mostrar la belleza de su tierra al mundo. Por iniciativa propia, los comunarios construyeron cabañas para un pequeño complejo turístico.
Los visitantes que allí llegan no sólo disfrutan de las famosas cascadas, sino también de un paisaje que conjunciona vistas de la cordillera de los Andes con las de la selva. Se suman los paseos en la selva virgen que permiten observar a exóticos animales en su hábitat, a las puertas de la Amazonia paceña.
El tesoro guardado
“Junto a mi papá veíamos estas cascadas desde el frente del cerro cuando íbamos al colegio; aquí todos hemos nadado en sus aguas”, comenta Ricardo Ramos, de 54 años, un impulsor del proyecto turístico de Taipi Playa.
Desde siempre las cascadas han sido uno de los secretos más atesorados del pueblo; pero eran conocidas sólo por los lugareños y algunos privilegiados visitantes. Para promocionarlas, la Prefectura de La Paz, a iniciativa de los comunarios, inició una serie de talleres para capacitar a los propios pobladores del lugar en administración y guía turística. Los cursos incluyen temas relativos a la atención al cliente, los servicios básicos y el impulso de la gastronomía típica.
Parte vital del proyecto fue la construcción de pequeñas cabañas en lo alto de árboles estratégicos. Desde estos albergues ecológicos, los visitantes pueden disfrutar del paisaje e interactuar con la fauna en su hábitat.
“Los del pueblo siempre hemos respetado a la naturaleza; sabemos que hay que cuidar a los animales salvajes y no destruir la selva; eso vamos a recomendar a los turistas que vengan”, añade don Ricardo.
El Rincón del Tigre
En el circuito de cascadas de Taipi Playa se encuentra el sitio bautizado como el Rincón del Tigre. Este lugar debe su nombre a la presencia tradicional de jaguares (felino que es conocido como tigre por los lugareños).
A sólo 40 minutos de caminata desde el pueblo se alzan las tres enormes cascadas. El lugar está flanqueado por enormes piedras de laja por donde corre el agua pese a la espesa vegetación; sin embargo, la destreza de los comunarios con el machete pudo abrir una senda que revela la claridad de las vertientes.
Cálida y cristalina el agua invita a zambullirse y las piscinas naturales que se forman con la caída de las aguas son ideales para los nadadores. Los más audaces llegan hasta las cuevas.
A partir de aquí, la ruta de las cascadas invita a la aventura pues no hay sendas definidas en medio de la selva virgen. Hay muchos sitios que, pese a su incomparable belleza, apenas fueron vistos por ojos humanos.
El Paso de los monos
La nueva caminata sigue la corriente del río Negro hacia las Cascadas de Asunción. El único acceso son las corrientes conocidas como el Paso de los monos. Al llegar es fácil deducir el porqué del nombre pues, en este sitio, decenas de marimonos (monos arañas) brincan en medio de inmensas lianas, que cuelgan desde lo alto de los árboles.
El acceso se ve truncado en la primera cascada. Las empinadas y resbalosas piedras frustran el avance hacia el inicio de las mismas. Sin embargo, sólo el poder admirar las imponentes caídas de agua reconforta después de casi dos horas de caminata.
Los chillidos de los monos y el rumor de las aguas armonizan en este claro de agua, que es también el hábitat del “gallito de las rocas” (rupícola-rupicola), una especie de ave cuyo plumaje de color naranja intenso destaca en el paisaje natural.
Más adelante se levantan las cascadas de los Andes. La hora y media de caminata en medio de senderos tiene recompensa: en las aguas del río Amarillo, peces dorados lucen su belleza inmutables ante la presencia de las personas. A pocos minutos, río arriba, aguardan varias piscinas rodeadas de piedra laja.
A la conquista del Jatun Kollo
La escalada al cerro Jatun Kollo es el corolario de la expedición. Con 2.300 metros sobre el nivel del mar, el pico más alto de esa región es rico en incienso y especies maderables como el roble, la mara y el copal.
La “tierra de osos”, a los pies de la montaña es el inicio para la escalada. El nombre de este sitio se debe a que es hábitat del jucumari, el oso de anteojos.
Es necesaria una guía, pues el ascenso —que dura más de cuatro horas— presenta dificultades por las piedras y la vegetación espesa, sin contar a los animales que podrían presentarse en el camino. Pero vale la pena.
Desde la cima del cerro se domina todo el paisaje: en frente el Illimani, el Mururata, el Huayna Potosí y el Illampu; debajo, la selva serpenteada por ríos azules y próximas, las tres mayores cascadas de Taipi Playa.
La aventura y la belleza de la naturaleza esperan a los turistas en las cabañas comunitarias del pueblo yungueño. “Los esperamos en Taipi Playa; vengan, conozcan las cascadas, los ríos. No hay lugar como éste...”, invita orgulloso Ricardo Ramos.
Brújula
Ubicación. Taipi Playa se encuentra a 156 kilómetros desde La Paz y a 10 kilómetros de Caranavi, en la provincia Nor Yungas.
Características. Con una altura de 800 metros sobre el nivel del mar, presenta una temperatura media de 30 grados.
Cómo llegar. De Caranavi, cada hora hasta las 19.00, salen taxis, que llegan en 20 minutos. El pasaje es Bs 7.