“Fútbol, celulares y moda nos conectan a Bolivia” MARCELO CLAURE BEDOYA, presidente de Brightstar Corporation, detalla un mecanismo que evita el contrabando y robo de teléfonos celulares.
Marcelo Claure Bedoya es paceño. Estudió en Estados Unidos. Es Bachiller Científico en Economía y Finanzas egresado del Bentley College. Está casado y tiene dos hijos. Desde 1997 logró consolidar Brightstar Corporation, la distribuidora de celulares más grande del mundo. Fue nombrado Empresario del Año por Ernst & Young, USA Today y Nasdaq, y Empresario Hispano del Año por la revista Hispanic Business Magazine. Es presidente de Bolívar Administraciones e Inversiones Sociedad Anónima (BAISA). En entrevista con La Razón enfatizó su interés por invertir en Bolivia en tres rubros diferentes, poco después de que su equipo obtuvo el segundo lugar en el Torneo Clausura, en La Paz.
Además del fútbol, anunció más inversiones, ¿en qué otros rubros?
En Brightstar tenemos tres líneas de negocio que nos permiten conectarnos con nuestro país: fútbol, tecnología y moda.
La primera y más importante para mí es el fútbol. El haber encontrado la manera de ser dueño del club Bolívar, a través de una sociedad anónima, la verdad que es algo muy lindo. Ya hemos invertido más de tres millones de dólares. Creo que es la mejor inversión porque lo estás haciendo en la alegría de la gente. Estás invirtiendo en algo que es más fuerte y más interesante que cualquier negocio o que la política.
¿Invertirá en la fábrica de celulares en El Alto?
Brightstar es el distribuidor de telefonía celular más grande en el mundo, tiene objetivos estratégicos de montar fábricas en diferentes países en el mundo que nos dan buenas razones de inversión. Tenemos una fábrica en la Argentina; anunciamos que se expande y vamos a fabricar cerca de cuatro millones de celulares en ese país.
En Venezuela estamos en la parte final de concretar una fábrica. Estamos en negociaciones finales en Ecuador para montar una fábrica y ya tenemos otras en Brasil y en México.
Como boliviano quiero que fabrique tecnología, soy fiel creyente de que los países solamente pueden mejorar si es que fabricamos y hacemos productos de valor agregado y no sólo exportar materia prima, que es lo que Bolivia hace.
Tenemos muchas ganas de invertir y montar una fábrica de telefonía celular en Bolivia, para que hayan teléfonos celulares made in Bolivia. Es el sueño que tengo. No se puede hacer todavía porque el 90 por ciento de los teléfonos celulares que entra a Bolivia lo hace a través del contrabando y es imposible recobrar los impuestos de importación que se invierten que no paga el contrabando.
¿Cuál sería la alternativa?
Hemos pedido al Gobierno que vea una ley, que está en observación, que le permitiría tener una base de datos de las terminales de los teléfonos celulares que hayan sido fabricados en el país. Con esa información, las operadoras activarían los teléfonos celulares que ingresaron legalmente y no por el contrabando. Ése sería un gran respaldo para cualquier empresa telefónica o fábrica de celulares.
Para la fábrica de Brightstar, el lugar que escogimos es El Alto. Ellos tienen un programa para apoyar las inversiones (Ley de Promoción Económica) y varias ventajas para la inversión.
¿Alguna inversión adicional?
Nos vamos a enfocar en la telefonía celular. Y lógicamente Brightstar ya distribuye muchos teléfonos celulares en Bolivia. Tenemos como el 70 por ciento del mercado legal. De los 100 mil teléfonos que entran por la vía correcta, vendemos 70.000 a Entel, Tigo y Viva.
En este momento, Brighstar vende 1 de cada 12 teléfonos celulares en el mundo.
El i-phone ha revolucionado la forma de usar los celulares, ¿ustedes van a invertir en software o aplicaciones?
Y va a seguir revolucionando.
Para la fábrica de celular quiero cada día añadir valor local. Al principio va a ser una ensambladora. Luego me imagino una fábrica rodeada de microempresarios bolivianos que nos provean las cajas, los manuales, los plásticos y todo lo que necesitemos y un centro de desarrollo de software.
Antes, lo más importante era el hardware y ahora son las aplicaciones. Y una aplicación no sirve si no tiene contenido local. En Bolivia tenemos grandes desarrolladores de software que podrían dedicarse a proveer contenido local a los teléfonos que serían hechos en Bolivia.
Además, se generarían alianzas empresariales con otras empresas bolivianas de tecnología.
¿Esta normativa dependería del Congreso Nacional?
Sé que está bastante avanzada dentro del gabinete presidencial. No olvidemos que es inaudito que el 90 por ciento de los teléfonos celulares entre por contrabando. La cantidad de dinero que el Gobierno deja de percibir está entre los 40 y 50 millones de dólares.
Un televisor lo metes de contrabando, lo enchufas y ya está. En cambio, un celular a través del número de serie se bloquea la activación del aparato y no se puede habilitar hasta que no se verifique en la base de datos de la Aduana que ingresó legalmente.
Hay estos mecanismos en Ecuador, Turquía y muchos lugares del mundo.
No necesitas policías, no necesitas nada más que las tres operadoras telefónicas —que me imagino que como buenos socios corporativos de este país—, que no tendrían ningún problema para evitar el contrabando, robos y asaltos.
¿Cómo funciona?
Los teléfonos celulares tienen algo que se llama IMI y no importa qué chip le pongas, no se activa.
Éste podría ser un nuevo instrumento de bloqueo de activación. El teléfono no puede ser activado a no ser que pase por esa base de datos. Y ninguna de las tres operadoras los podrá utilizar o activar. Así, la gente no va a querer robar un teléfono porque no va a servir para nada.
¿Cambiaríamos la mala imagen que tiene el país?
En general, de los fabricantes de telefonía celular; ninguno quiere poner una oficina en Bolivia porque dicen para qué si todo es contrabando. Creo que es necesario hacerlo y que la política del presidente Evo Morales está en ese tipo de iniciativas.
¿Se puede enfrentar al contrabando?
Si hay transparencia, si hay seguridad jurídica —nunca he dicho lo contrario—, se puede luchar contra el contrabando y está en manos del Gobierno el hacerlo.
¿Por qué invertir en moda?
La posibilidad de invertir en la empresa de una de las grandes diseñadoras de este país, Liliana Castellanos, puede ayudarla con todos los contactos que tiene Brighstar y expandir sus productos en todo el mundo.
¿Cómo es su distribución?
Brighstar entrega sus productos a 165.000 tiendas grandes en 72 países. Muchas de estas tiendas son grandes cadenas que venden celulares, ropa, comida. Entonces, por qué no llevar ropa boliviana que es tan linda. Ésa es la idea. Podemos crear un fuerte impacto.