La figura de infiltrado no existe en la legislación boliviana, por lo que si el comandante de la ex Unidad Táctica de Resolución de Crisis (Utarc), capitán Wálter Andrade, actuó bajo esta condición en el caso Eduardo Rózsa cometió el delito de incumplimiento de deberes, según se desprende del análisis de juristas.
Para Denver Pedraza, abogado de los acusados de proveer armas al supuesto movimiento irregular (Juan Carlos Gueder y Alcides Mendoza), Andrade debe ser considerado parte del grupo de Rózsa de comprobarse que se infiltró, porque esta condición de investigación no está reconocida por la legislación vigente en el país.
El juez Williams Dávila explicó que el Código de Procedimiento Penal en el Artículo 282 sólo hace referencia a la figura del agente encubierto y la entrega vigilada para investigaciones en materia de narcotráfico. El juez y el fiscal deben conocer si se actuará bajo esta condición en una pesquisa.
“Nosotros solamente conocemos al agente encubierto y no el infiltrado y cualquier estrategia de investigación tiene que ser del fiscal y la Policía”, explicó.
La Razón publicó fotografías en las que Andrade aparece junto a Rózsa y el “soplón” del grupo, Ignacio Villa Vargas, El Viejo. A partir de la evidencia, fuentes vinculadas a la investigación revelaron que Andrade fue infiltrado en la organización.
En un video difundido el lunes también se observa a Andrade y a Villa Vargas juntos, en un vehículo. El miércoles se difundió otras imágenes en las que se ve, aparentemente, que miembros de la ex Utarc dejan evidencias en el hotel Las Américas.
El fiscal Iván Córdova aseguró que “no existe la figura legal de infiltrado” y Pedraza afirmó que por ello Andrade “fue parte del grupo y debe estar encarcelado y procesado por terrorismo y alzamiento armado”.
El Gobierno y la Policía no informaron respecto a cómo se operó para descubrir y desarticular al grupo Rózsa. El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, se limitó a señalar el jueves que “las cosas no se descubren al azar”.