¿Cómo asustar en el siglo XXI? Impulsadas por las producciones fílmicas, las obras literarias del género terror gozan hoy de buena salud. La extrema violencia y el erotismo impulsan esta tendencia. En Bolivia, son pocos los escritores de obras góticas.
EN EL ESTANTE • En la librería Lectura (San Miguel) los libros más vendidos son los que exploran el género del horror.
El terror está de moda. Impulsadas por las producciones cinematográficas, las novelas góticas ocupan gran parte de los estantes de las librerías bolivianas. Pero, ¿qué historias son las que asustan hoy? Para Carlos Ostermann, propietario de la librería El Pasillo, la literatura de horror ahora es más introspectiva y analítica. “Las novelas de terror del siglo XIX, en contraposición a las contemporáneas (siglos XIX y XX), están vinculadas al estilo romántico. Bram Stoker (Drácula) recoge tradiciones y leyendas folklóricas europeas y está inmerso en el siglo de los descubrimientos. Es fantástico como los sueños e irreal como lo que está por venir. En tanto que las del siglo XX, a mi juicio, son introspectivas y analíticas. El terror surge de las entrañas de cada uno de los personajes”. Ostermann pone como ejemplo a Anne Rice (Entrevista con el vampiro) que, además de modernizar un tema del folklore, dota a sus personajes de la violencia y del erotismo característico contemporáneo.
“En un mundo definido por la razón, es necesario apelar a otros recursos, la extrema crueldad y la maldad (Hannibal). También crear espacios psicológicos de angustia y sufrimiento, donde la locura y lo ‘insano’ crean el suspenso”, señala. Sin embargo, el temor más explotado ahora es la incertidumbre sobre el futuro.
Para la literata boliviana Ana Rebeca Prada, los fenómenos editoriales de Harry Potter, de J. K. Rowling (los siete libros de la saga publicados entre 1997 y 2007) y de Crepúsculo, de Stephenie Meyer (primero de una serie de cuatro libros, publicados entre 2005 y 2008) manifiestan una realidad: las ediciones y traducciones masivas han puesto a millones de niños y adolescentes a leer, así como a acudir a las adaptaciones cinematográficas.
“Pero estas aventuras de brujos, vampiros, hombres lobo y jóvenes humanas que se relacionan con ellos no agotan el fenómeno. No sólo está Stephen King con las decenas de libros de terror (publicados desde los años 60 hasta hoy) y las múltiples adaptaciones cinematográficas, sino también Anne Rice y sus 10 Crónicas de vampiros, llevadas igualmente al cine”, dice.
“Está también la televisión, que transmite hoy programas de mediums, cazafantasmas y videntes, pero sobre todo de vampiros: Blood Ties (2006), True Blood (2008) y Vampire Diaries (2009) notablemente (el cable transmite estos programas a nivel mundial). Y los múltiples programas policiales de la Tv han comenzado a explorar zonas muy oscuras, más vinculadas al gótico: lo forense prolifera, los cadáveres, los asesinos en serie y las morgues”, agrega.
Uno de los fenómenos que Prada destaca es el hecho de que en los últimos años autores clásicos como Mary Shelley (Frankenstein), Allan Poe (El caso del Sr. Valdemar) y Bram Stocker (Drácula) están ocupando a lo más granado del campo académico.
“El desmoronamiento de la férrea frontera entre ‘alta cultura’ y ‘cultura popular’, ocurrido en el último medio siglo en muchas universidades, ha logrado que la literatura de horror, considerada antes de rango menor, comience a ser estudiada con seriedad y rigor. No sólo los adolescentes y la teleaudiencia mundial están siendo bombardeados con ofertas editoriales y cinemáticas vinculadas al horror, sino que los especialistas de muchas universidades del orbe están explorando con enorme entusiasmo los dos siglos y medio de la imaginación gótica”, asegura.
En las postrimerías del siglo XIX el cuento de horror o de fantasmas experimentó un gran avance gracias a las aportaciones de los grandes cultivadores que encontró esta modalidad en Inglaterra (alguno sería de otra nacionalidad, como el francés Guy de Maupassant), en las épocas victoriana y eduardiana. Autores como Robert Louis Stevenson y Arthur Machen, entre otros, ejercieron una profunda renovación de estilos, temas y contenidos que, ya en pleno siglo XX, acabaría desembocando en el último autor mayor del género: el norteamericano Howard Phillips Lovecraft (1890-1937). Este autor, cuyo principal referente, según él mismo confesaba, era su compatriota Poe, fue el creador del llamado ´cuento materialista de terror´ (por oposición al ´espiritualismo´ a ultranza propio del relato de fantasmas tradicional). Introdujo en el género elementos y contenidos propios de la naciente ciencia-ficción, lo que tendría amplias repercusiones en toda la literatura y el cine posteriores.
Para el escritor paceño Wilmer Urrelo, Premio Nacional de Novela con Fantasmas asesinos, la literatura de horror actual maneja un lenguaje cinematográfico. “Son más visuales, incluso más filosóficas y eso se ve no sólo en la literatura de terror, sino también en la literatura en general. Aquí ocurre un fenómeno interesante, como en el caso de Stephenie Meyer, la mayor parte ha empezado a leerla a partir de las películas. El cine, por lo menos en el país, tiene una fuerte influencia”, señala.
Para Urrelo, lo que más asusta al lector contemporáneo son las tramas de terror que incluyen la cotidianidad del ser humano.
“Lo más terrorífico es justamente que algo le puede ocurrir a alguien en cualquier momento o circunstancia. Los personajes no tienen nada de extraordinario como antes y es lo que caracteriza a este tipo de literatura”.
Wilmer Urrelo lamenta que en el país este género literario no ha sido explotado por los escritores nacionales. “No hay muchos autores que se dediquen a este tema. Sin embargo, algunos autores jóvenes han destacado como el alteño Daniel Averanga. El tema es que siempre hemos estado en otras cosas. Tenemos una tradición literaria de intentar explicar el país desde el punto de vista de los sucesos políticos y económicos. No hemos desarrollado aún esa rica veta del terror, lo policial y la ficción”.
Lecturas de terror
Anne Rice • La obra de la escritora estadounidense forma parte de la serie Crónicas Vampíricas. En ella se rompe con la imagen mítica del vampiro europeo, se muestra a un ser que sufre y a quien le duele matar. Entrevista con el vampiro. Librería Lectura. Bs 125.
Stephen King • La novela del autor norteamericano cuenta cómo un accidente de trabajo afecta la vida psicológica de Edgar Freemantle, dueño de una empresa constructora. El proceso de recuperación llevará a situaciones límite. Duma Key. Librería El Pasillo. Bs 200.
Bram Stoker • El escritor irlandés es autor de uno de los clásicos de la literatura de terror. Muestra la historia del más conocido vampiro humano (Conde Vlad Drácula). Esta historia fue recreada para el cine, los cómics y el teatro. Drácula. Librería Lectura. Bs 150.
Jeff Long • Devela los miedos humanos a través de personajes, de una raza diferente, que habitan un mundo subterráneo. El intento de aniquilación entre el hombre y estos seres es inminente y la guerra será inevitable . El descenso. Librería Los Amigos del Libro. Bs 65.
Lisa Jane Smith • Despertar forma parte de una zaga de tres crónicas vampirescas juveniles. Trata sobre dos jóvenes vampiros, que son hermanos, que se enamoran de Elena, la chica más popular. Ella deberá decidir entre uno de ellos. Despertar. Librería Lectura. Bs 147.
Stephenie Meyer • Novela romántica, cuarta de la serie vampírica. Relata la historia de Isabella, quien se enamora de Edward, un vampiro que se debate entre la difícil decisión de morder o no a su amada. Es un romance sinuoso. Crepúsculo. Librería El Pasillo. Bs 120.
R.L. Stine • Para el atleta Matt Daniels el desayuno es la comida más importante, aunque también la más peligrosa si a la receta se le agrega sangre de monstruo. Sangre de Monstruo para desayunar. Librería Los Amigos del Libro. Bs 41.
Pilar Arón • Una edición para adolescentes donde se revive la historia del doctor Frankenstein, quien crea un monstruo humano, una criatura en permanente búsqueda de su propia identidad. Frankenstein. Librería Gisbert. Bs 249.