Saramago pide cuentas a Dios “Caín” es la nueva incursión literaria del Premio Nobel en la Biblia. El autor enfrenta a Dios con sus criaturas. El libro ha provocado un nuevo impasse entre el escritor y la Iglesia.
WINSTON MANRIQUE, de El País de Madrid para La Razón
Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista, no les salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por primario que fuera, no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo...´. Con esta escena empieza José Saramago su nueva novela, en la que hace una nueva incursión en la Biblia y que ha titulado Caín (Alfaguara).
Una obra en la cual el Nobel portugués hace una revisión del Antiguo Testamento y cuyo primer capítulo puede leerse en la edición digital del periódico español El País. La publicación fue presentada en Europa este mes.
Tras su mirada al Nuevo Testamento en su libro El evangelio según Jesucristo en 1991, y que aumentó su popularidad en todo el mundo, Saramago va más atrás en el tiempo y a las raíces de la historia del cristianismo al ofrecer una mirada heterodoxa y enfrentar a Dios y sus criaturas.
´Dios, el demonio, el bien, el mal, todo está en nuestra cabeza, no en el Cielo o en el infierno, que también inventamos. No nos damos cuenta de que, habiendo inventado a Dios, inmediatamente nos esclavizamos a él´. Esta es una de las reflexiones que ha hecho el escritor sobre su nuevo libro, en el que de alguna manera pide cuentas a Dios.
Esta reinvención literaria-histórica está cargada de la sutil y elegante ironía y humor de Saramago, con una historia que va más allá del mero hecho narrado y conocido de Dios, Caín y Abel al abordar un tema eterno y ahora muy candente: sobre creer o no creer en un ser supremo.
Novela
“CAÍN”
Fragmento del primer capítulo de la obra, publicado en El País
Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista, no les salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por primario que fuera, no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo, ya que no había nadie más en el jardín del edén a quien responsabilizar de la gravísima falta, mientras que los otros animales, producto todos ellos, así como los dos humanos, del hágase divino, unos a través de mugidos y rugidos, otros con gruñidos, graznidos, silbos y cacareos disfrutaban ya de voz propia. En un acceso de ira, sorprendente en quien todo lo podría solucionar con otro rápido fíat, corrió hacia la pareja y, a uno y luego al otro, sin contemplaciones, sin medias tintas, les metió la lengua garganta adentro. En los escritos en los que, a lo largo de los tiempos, se han ido consignando de forma más o menos fortuita los acontecimientos de esas remotas épocas, tanto los de posible certificación canónica futura como los que eran fruto de imaginaciones apócrifas e irremediablemente heréticas, no se aclara la duda de a qué lengua se refería, si al músculo flexible y húmedo que se mueve y remueve en la cavidad bucal y a veces fuera, o al habla, también llamado idioma, del que el señor lamentablemente se había olvidado y que ignoramos cuál era, dado que no quedó el menor vestigio, ni tan siquiera un corazón grabado en la corteza de un árbol con una leyenda sentimental, algo tipo te amo, eva.
Como una cosa, en principio, no va sin la otra, es probable que otro objetivo del violento empellón que el señor les dio a las mudas lenguas de sus retoños fuese ponerlas en contacto con las interioridades más profundas del ser corporal, las llamadas incomodidades del ser, para que, en el porvenir, y con algún conocimiento de causa, se pudiera hablar de su oscura y laberíntica confusión, a cuya ventana, la boca, ya comenzaban a asomar. Todo puede ser.
Como es lógico, por escrúpulos de buen artífice que sólo le favorecían, además de compensar con la debida humildad la anterior negligencia, el señor quiso comprobar que su error había sido corregido, y así le preguntó a adán, Tú, cómo te llamas, y el hombre respondió, Soy adán, tu primogénito, señor. Después, el creador se dirigió a la mujer, Y tú, cómo te llamas tú, Soy eva, señor, la primera dama, respondió ella innecesariamente, dado que no había otra. El señor se dio por satisfecho, se despidió con un paternal Hasta luego, y se fue a su vida. Entonces, por primera vez adán le dijo a eva, Vámonos a la cama.
(...) Una cuestión de orden. Antes de proseguir con esta instructiva y definitiva historia de caín a la que, con nunca visto atrevimiento, arrimamos el hombro, tal vez sea aconsejable, para que el lector no se vea confundido por segunda vez con anacrónicos pesos y medidas, introducir algún criterio en la cronología de los acontecimientos. Así lo haremos, pues, comenzando por aclarar alguna maliciosa duda por ahí levantada sobre si adán sería competente para hacer un hijo a los ciento treinta años de edad. A primera vista, no, si nos atenemos a los índices de fertilidad de los tiempos modernos, pero esos ciento treinta años, en aquella infancia del mundo, poco más habrían representado que una simple y vigorosa adolescencia que hasta el más precoz de los casanovas desearía para sí.
Protestan contra el autor
“La Biblia es un catálogo de crueldad y de lo peor en la naturaleza humana”. Este tipo de comentarios, lanzados por José Saramago durante la presentación de Caín, ofendieron a la Iglesia Católica de Portugal.
Fray Manuel Morujao, vocero de la Iglesia Católica portuguesa, respondió señalando que las declaraciones del Premio Nobel de Literatura eran “ofensivas” para el culto de la gente. El nuevo libro de Saramago muestra una visión crítica y a veces humorística de la vida del hijo de Adán y Eva.
Fieles de la Iglesia Baptista, por su parte, se manifestaron en Peñafiel por la publicación de la novela. Un 86% de la población en Portugal es católica.
“Saramago arremete contra los pilares del cristianismo”, tituló esta semana la sección cultural de la cadena española Cope.es. Para el escritor, “la Biblia es un manual de malas costumbres y Dios, cuya existencia niega, es cruel, mala persona y vengativo. La reacción no se ha hecho esperar y ya hay convocadas varias manifestaciones”, se lee en la nota de prensa.