76 carteles por el sensei del diseño Diseñadores gráficos de todo el mundo rinden su homenaje al desaparecido artista Shigeo Fukuda. La muestra estará en el Museo Nacional de Arte, en el marco de la Bienal Internacional del Cartel.
Sensei es un término japonés empleado para demostrar respeto hacia una persona que alcanzó la perfección en su oficio. Y Shigeo Fukuda (1932-2009) cumplió a cabalidad este requerimiento en varias áreas de la creación humana. Escultor, diseñador y cartelista, este japonés murió a los 76 años.
A manera de homenaje, representantes del diseño gráfico mundial dieron vida a 76 diseñadores por sus 76 años, muestra que forma parte de las actividades de la III Bienal Internacional del Cartel, que abrirá su programa en La Paz el 17 de noviembre. Ese día se abrirán las puertas de la exposición en honor del japonés en el Museo Nacional de Arte.
“Teníamos previsto traer a Fukuda para la Bienal; sin embargo, murió en enero y con eso cambiaron los planes. Inmediatamente pusimos la exhibición in memoriam a él, y conjuntamente con Andrew Lewis (Canadá) y Yossi Lemel (Israel) hicimos la lista de 76 diseñadores gráficos que compartieron sus experiencias. De ahí nace la exhibición”, explicó Susana Machicao, una de las organizadoras de la Bienal.
La muestra, que reúne carteles de profesionales de Bolivia, Finlandia, Francia, México, Croacia, Brasil, Canadá, EEUU, Italia, Zimbabwe, Portugal, Irán y Dinamarca, entre otros, permanecerá abierta al público paceño hasta el 3 de diciembre.
Fukuda es el diseñador más conocido de Japón y uno de los de mayor trascendencia en el mundo del diseño en los últimos 40 años. Hombre de lápiz en mano, nunca usó los modernos programas de computación para dar vida a sus afiches.
Nacido en Tokio, este creativo se graduó del departamento de Diseño de la Universidad Nacional de Artes y Música. A lo largo de su carrera recibió una infinidad de reconocimientos, tanto en su país como en el exterior. Destaca el Gran Premio del la Bienal Internacional del Cartel de Helsinki, en el año 1992, y el Premio Savignac en el Salón Internacional del Cartel en la Unesco (Francia) en 1995.
Fukuda sobresalió por su comunicar en los carteles mensajes a través del uso de diseños simples. Dentro de su trabajo destacan el cartel para Amnistía Internacional que presenta un puño cerrado cuyo reborde está formado por un alambre de púas, y Victoria 1945, que muestra un proyectil que se dirige directamente a la boca de un cañón. Además destacan sus carteles sobre el medio ambiente. En uno de ellos el planeta es presentado como una semilla que se abre hacia un fondo de color azul marino. Y de 1982, Happy Earth Day muestra un hacha con la cabeza contra el suelo y de cuyo mango brota una pequeña rama.
Si bien Fukuda tenía clientes en el mundo comercial, la mayoría de su trabajo se centró en proyectos sociales y culturales.
El japonés fue una figura popular entre los diseñadores estadounidenses. Su libro Ilusión visual (1982) se transformó en pocos años en un manual para los estudiantes de ese país.
El periódico estadounidense New York Times escribió tras la muerte del artista: "Un influyente diseñador gráfico japonés, quien fuera conocido por sus mordaces carteles contra de la guerra y aquellos en pro del medio ambiente, mediante complejos conceptos sintetizados en convincentes imágenes cuya simplicidad es similar a la empleada en un logotipo".
El año 1987, el diseñador japonés fue incluido en el Art Directors Club Hall of Fame en Nueva York, donde se refirieron a él como "el comunicador visual consumado proveniente de Japón", con lo que se convirtió de esta forma en el primer diseñador japonés en ser premiado con este importante reconocimiento.
Sobre su trabajo en la creación de carteles, Fokuda señaló en 1990 a la revista Idea: “Yo creo que en el diseño es necesario poner 30% de dignidad, 20% de belleza y 50% de absurdo”.
Maestro en el desarrollo de ilusiones ópticas, Fukuda llevó sus experimentaciones visuales a la escultura. Sus obras de arte podían llevar al engaño, ya que el artista creaba figuras ambiguas, casi imposibles, con efectos de sombras y luces. Desarrolló un lenguaje único para comunicar imágenes con distintas posibilidades de interpretación. En la pieza artística Lunch with a helmet on (almuerzo con casco), por ejemplo, Fukuda presentó una escultura creada con tenedores, cuchillos y cucharas que proyectaba la sombra de una motocicleta.