Texto: Fernando Beltrán Hernández • Fotos: Ángel Illanes
La independencia de Bolivia no se logró sólo con la ayuda de Simón Bolívar y Antonio José de Sucre. Junto a estos líderes, destacó el alemán Otto Felipe Braun. Este soldado participó en las victorias de Junín y Ayacucho y, años después, fue un importante defensor del país.
Una larga cabalgata
Otto Felipe Braun nació el 13 de diciembre de 1798 en la capital de Hesse-Kassel (Alemania). Sus padres fueron Ludwig Theodor Braun y Sophie Francke de Braun. La vida de Otto Felipe siempre estuvo relacionada con la equitación, como lo muestra su participación en la caballería durante los conflictos contra Napoleón y sus estudios de veterinaria.
Debido a frustraciones personales, el joven Braun partió a América en 1818. Primero probó suerte en Estados Unidos, pero la falta de éxito lo obligó a dirigir su mirada hacia Haití, donde sirvió al rey Henri Christophe. Después viajó a Colombia y allí se adscribió al movimiento independentista de Latinoamérica.
El alemán llegó a Colombia en junio de 1820 y se instaló en la ciudad de Barranquilla como veterinario. Tiempo después se unió al ejército libertador, al que ingresó con el grado de teniente.
Braun comenzó a combatir en Venezuela, bajo el mando del general Montilla con quien peleó en la campaña de Magdalena. Después, sirvió con el general Santander que lo ascendió a capitán. Posteriormente, el alemán luchó junto a Antonio José de Sucre en la liberación definitiva de Colombia y Ecuador. La valentía de Braun durante esta etapa del conflicto le ganó el reconocimiento de Bolívar.
Cuando la lucha entraba en su etapa final, Otto Felipe Braun jugó un papel muy importante. En Perú fue nombrado jefe de su propio escuadrón. Como tal, participó en las batallas de Junín el 6 de agosto de 1824 —por la que ascendió a coronel— y la de Ayacucho, en diciembre de 1824. Tras esta última, marchó al Alto Perú.
El protector de Bolivia
Braun vivió en Cochabamba desde septiembre de 1825. Viajaba mucho por el país y trabajaba con Sucre, entonces Presidente. Juntos organizaron las Fuerzas Armadas bolivianas. Asimismo, el alemán fue uno de los pioneros en la explotación de las minas de cobre de Corocoro.
Durante el gobierno de Sucre se sucedieron varias revueltas. Todas fueron aplastadas por el coronel Otto Felipe Braun. Cuando se conoció la invasión de Bolivia por parte del peruano Gamarra, el alemán fue designado gobernador de los departamentos de La Paz, Oruro y Cochabamba. Pero, la capitulación de Piquita forzó la dimisión de Sucre y la salida inmediata de sus oficiales del país.
El coronel se asentó en Arequipa (Perú), ciudad natal de su esposa, Justa Germana de Rivera, y donde nació su primogénito Luis Tadeo. Contrajo nupcias mediante poder durante su estadía en Bolivia y en 1829 fue ascendido a general por Sucre.
En 1830 Andrés de Santa Cruz llegó a la presidencia de Bolivia e inmediatamente comenzó a dictar medidas para que el país saliera del caos y se modernizara. Una de las primeras disposiciones fue la de llamar a Braun. El alemán ocupó cargos importantes, entre ellos el de Prefecto de La Paz. También acompañó al Presidente en la campaña en el Perú.
El general luchó valerosamente en Yanacocha y Socabaya. Sus triunfos le otorgaron el grado de general de División y permitieron la entrada de Santa Cruz a Lima el 15 de agosto de 1836 y la creación de la Confederación Perú-Boliviana. Estados Unidos, Inglaterra y Francia reconocieron la unión mas no lo hicieron Argentina y Chile.
Ambas naciones se alistaron para la guerra. Pero fueron las intenciones belicistas del dictador argentino Rosas las que elevaron la gloria del militar alemán.
La batalla de Montenegro
Después de ser proclamada la Confederación Perú-Boliviana, Argentina declaró la guerra incitada por Chile, que vio con alarma el creciente poder de Bolivia. A Braun se le confió el mando de las tropas enviadas contra las fuerzas agresoras.
Comenzó así una actividad llena de responsabilidades en los campos guerrero, diplomático y administrativo. Desde abril de 1837 hasta octubre de 1838, Braun tuvo que mantenerse en las provincias del sur de Bolivia y en el norte de Argentina, en condiciones para él muy tristes. La salud de su esposa, que hacía años ya se debilitaba, empeoró y a principios de 1837 le sorprendió la noticia de su muerte.
El 19 de mayo de 1837, el general argentino Juan Manuel Rosas, gobernador de Buenos Aires y dictador de las Provincias Unidas del Río de La Plata, declaró la guerra a Bolivia. Pocas semanas antes, el general Braun había sido nombrado Comandante General del Sur de Bolivia. Rosas movilizó a 2.000 hombres al mando de Alejandro Heredia y se organizaron otras tropas bajo la dirección del general Gregorio Paz. Braun disponía de 2.300 hombres.
El 13 de septiembre de 1837 las unidades bolivianas se encontraron por primera vez con las argentinas en Huamahuaca. Braun triunfó y persiguió al enemigo hasta la región de Chorillos, cerca de la ciudad de Jujuy.
Su mayor triunfo llegó el 24 de junio de 1838. Braun derrotó a las tropas argentinas definitivamente en la batalla de Montenegro, por lo cual recibió el título de Mariscal de manos del presidente Andrés de Santa Cruz.
Tres meses después, Braun, ahora Mariscal de Montenegro, fue nombrado Ministro de Guerra y Marina. Pero la Confederación no duró mucho más. La derrota de Yungay (20 de enero de 1839) obligó al exilio de Santa Cruz y de sus colaboradores. El nuevo presidente, José Miguel de Velasco, borró el nombre de Braun del escalafón y expulsó al militar alemán de las FFAA.
El ahora ciudadano Felipe Braun abandonó Bolivia con sus dos hijos y regresó a Alemania, después de 22 años. En 1847 Isidoro Belzu le devolvió sus cargos y honores, pero la Bolivia de Sucre y Santa Cruz no existía más. En 1861 Braun volvió al país por última vez. El Mariscal de Montenegro murió en su ciudad natal el 24 de julio de 1869.