Texto: Micaela Villa Laura Fotos: Pedro Laguna y ALT
No pueden faltar los anzuelos de colores vivos; las cañas, los carretes y la caja con los instrumentos precisos —pinzas, que permitan sacar un cebo incrustado, una cuchilla y una red por si la presa intenta escapar— y mucho hielo. No hay que olvidar las gafas, el bloqueador solar, el chaleco salvavidas y una gorra de ala ancha para evitar quemaduras. Ahora, Eduardo Quiroz está listo para ir tras el “salmón de oro” en el lago Titicaca.
Faltan pocos minutos para la una de la tarde del 27 de septiembre en Villurcuni, población del municipio peruano de Yunguyo. El sol muestra su mejor rostro; no hay nubes que amenacen al Derby del salmón dorado, la segunda versión del encuentro de pesca deportiva realizada en la frontera entre Perú y Bolivia.
El Derby del salmón dorado es una competencia anual, organizada por la Autoridad Binacional Autónoma del lago Titicaca (ALT), que reúne a amantes de la pesca de Bolivia y Perú. El ganador del encuentro es aquel que obtiene el ejemplar de más peso.
“Mucha práctica, paciencia y perseverancia, más una dosis de suerte, son claves para tener éxito en la pesca deportiva”, confía Quiroz. Este competidor forma parte del club de pesca Arco Iris, con sede en Potosí, que reúne a diez miembros de todos los departamentos del país.
Siembra de peces
A orillas del Titicaca, decenas de comunarios de Villurcuni y poblaciones lacustres aledañas buscan el mejor sitio para observar la competencia. En el lago se armó una jaula de hierro, cuya extensión alcanza los 10.000 metros cuadrados. Allí se introducirán 200 ejemplares adultos de trucha arco iris y otros tantos de salmón dorado, para su pesca.
El “salmón de oro” debe su nombre al color dorado resplandeciente de sus escamas. Esta especie se cría en las aguas del Titicaca, exclusivamente para las competencias deportivas.
Cantados a coro, los himnos nacionales de Bolivia y Perú marcan el inicio del evento. Tras las palabras de bienvenida, los organizadores invitan a conocer el proceso de la crianza y cultivo de peces. Una pequeña flota de botes traslada a autoridades y periodistas hasta las jaulas.
En el criadero, los cultivadores suben una red del agua y enseñan todo un banco de salmones que revolotean enérgicamente apenas sienten el aire. Entonces, Julián Barra, presidente ejecutivo de la Autoridad Binacional del lago Titicaca, expone el primer “pez de oro” y se escucha un sinfín de “clicks”. Varios reporteros gráficos y camarógrafos instruyen al unísono: “Presidente, ése es el más grande. Agárrelo bien, que no se le escape” y Barra se esfuerza por sujetar fuertemente al pez.
Sujetando otro salmón, el ejecutivo de la ALT informa sobre el proceso de crianza de peces en el lago Titicaca. “Una serie de factores climáticos y componentes naturales influyen en el desarrollo de los salmones dorados —explica— En dos años, estos peces pueden llegar a pesar entre dos a seis kilos y medir dos metros”.
En los botes, todos de vuelta al punto de partida. Los más de 60 competidores inscritos en el Derby son convocados.
Anzuelos que seducen
Ningún pez puede resistirse a un llamativo anzuelo. Lo sabe Óscar López —otro de los competidores del Derby—, pues sus carnadas brillan por los colores y las formas de artrópodos e insectos. El objetivo es engañar al salmón.
Dependiendo del clima, el tipo de animales y la fuerza de las corrientes acuáticas, se determina qué cebo usar. “La idea también es saber cuál de todos les llama más la atención”, indica Óscar mientras enseña una colección de diversas carnadas ordenadas y clasificadas por tamaños en su caja de pesca.
En esta ocasión ha decidido usar dos tipos de anzuelos: “el cucharilla” y “el flat fish”. El movimiento circular de los “cucharillas”, una vez en el agua, y el estilo en forma de nado que aparentan los “flat fish” atraerán la atención de los salmones, que los confundirán con peces pequeños que querrán engullir. Parece que la inversión de más de 50 bolivianos en anzuelos valdrá la pena.
¡A pescar!
Erick Hunter, natural de Arequipa (Perú) pero residente en La Paz hace muchos años, ajusta su chaleco salvavidas. Narcizo Salazar se persigna antes de sujetar la caña con seguridad. Eduardo Quiroz anima a sus compañeros del club Arco Iris y junto a Óscar López se prometen que esta vez les irá mejor que el año pasado.
Los participantes tienen distintas procedencias. Los más vienen de Perú (Puno, Arequipa, Apurímac, Cusco) y Bolivia (Oruro, Potosí, La Paz) ; pero hay quienes llegaron desde Japón. Los une un reto asumido: sostener en sus manos un enorme salmón que les dará el título de ganadores del Derby. El orgullo de la victoria se complementará con el reconocimiento pecuniario de 2.000 bolivianos (800 soles) para el primer lugar, 1.400 bolivianos (500 soles) para el segundo y 700 bolivianos (250 soles) para el tercer puesto.
Los competidores se dividen en tres grupos, cada uno de 20 pescadores. Las reglas son claras: sólo disponen de una hora y ganará el participante que logre capturar el ejemplar de salmón dorado de mayor peso.
A la voz de “¿Listos? ¡A pescar!” se inicia el desafío para los primeros participantes, que son llevados en botes a las jaulas. De lejos se ve cómo azotan las aguas con sus cañas de pescar.
Una fiesta en las orillas
Mientras la paciencia y la habilidad se conjugan en las aguas del Titicaca, muchos de los espectadores, en las orillas del lago, deciden disfrutar de un plato de trucha frita con mote, chuño y papa, un wallake o cualquier delicia del menú que ofrecen los puestos del sector gastronómico.
Cerca de la feria, que se complementa con artesanía en totora y textiles, se da inicio a un partido de fútbol entre cholitas que representan orgullosamente a Bolivia y Perú. Tras 90 minutos de patadas de ágiles polleras se impone 2 a 1 el plantel peruano.
Rubén Medina se roba entonces todas las miradas. Este experto nadador desafía las frías aguas y se propone bucear una distancia de tres kilómetros en el lago ¡con grilletes en los pies! Aplausos coronan, media hora después, el éxito de su hazaña.
Y los ganadores son...
Cada uno de los grupos ha terminado su participación. El botín de los primeros pescadores es de seis salmones dorados; los segundos lograron cinco y los terceros, siete ejemplares.
El jurado dicta el veredicto final. Se escuchan aplausos y felicitaciones cuando se anuncia al ganador absoluto: el orureño Narciso Salazar, cuyo ejemplar pesa 2.750 gramos. En el segundo lugar queda Erick Hunter, con una presa de 2.600 gramos y, para completar la lista, en el tercer lugar empatan, con salmones de 2.100 gramos, Carlos Jibaja (Arequipa), Jorge Tuny (Yunguyo) y Hernando Barra (Puno).
Música y danza marcan el final del encuentro. Poco a poco la población fronteriza de Villurcuni vuelve a su tranquilidad habitual. En un año, Eduardo Quiroz volverá a buscar carnadas, alistará instrumentos y recurrirá a su experiencia para ir tras el “salmón de oro” en el Titicaca.