El ejercicio del periodismo tiene exigencias e incluso complicaciones, por tanto no es fácil. Si a esto se suman las incomprensiones, la tarea adquiere extremos graves y, tal vez para algunos, insostenible.
Es cierto que algunas preguntas de los periodistas suelen ser difíciles o duras de responder y, a veces, hasta insidiosas. Pero esto no debería dar margen a que se los increpe, humille, o peor aún cuando por razones de género se les quiera dar lecciones de lo que deberían o no hacer. Cuando se asumen estos roles, aflora el paternalismo o algo más, como podría ser el autoritarismo. El presidente Evo Morales se volvió intolerante con los periodistas, cuando en el pasado, siendo opositor, cultivó muy buenas relaciones con ellos, al punto que varios pasaron a ser sus partidarios, lo que es posible, aunque no siempre lo mejor.
El sábado último fue muy duro con dos jóvenes periodistas, a quines las increpó por sus preguntas. En este punto, es indispensable anotar que una interrogante periodística no conlleva, en general, intencionalidad política o parcializada.
Las preguntas se realizan para completar el armado de la noticia de un determinado caso o acontecimiento. Esta es la norma básica de la formación profesional, de modo que nadie debería incomodarse con ellas, siempre existe la posibilidad de salir del paso —si la situación se torna difícil—, ya sea contestándola lo mejor que se pueda, como corresponde, o adoptando una actitud más amistosa, lo que puede prestarse incluso a salirse del aprieto, con una buena dosis de humor u ocurrencia.
En caso alguno resulta pertinente que al o a la periodista se les quieran dar lecciones de lo que deberían hacer, en vez de hacer preguntas. Al actuarse de este modo, se incurre en lo que decíamos, en paternalismo o en autoritarismo.
Tampoco puede decirse que los periodistas subrepticiamente actúan de políticos, menos demandar que “los medios tienen que definir su posición”. La posición de los medios es ofrecer un producto que, a su buen o mal entender, es imparcial. El que tiene que definir si lo que le ofrece un medio es tal o cual cosa, es el lector, el oyente o el televidente. De esta aceptación o rechazo viven o mueren los medios.