La posibilidad de que el actual Presidente del Estado pueda buscar una posterior reelección está limitada por una disposición transitoria que establece que los mandatos anteriores a la vigencia de esta nueva Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos períodos de funciones.
El próximo domingo 6 de diciembre los bolivianos inscritos para votar concurriremos a las urnas para elegir a quien regirá los destinos de Bolivia por los próximos cinco años. Según la Constitución Política del Estado vigente, el vencedor en los comicios podrá ser reelegido sólo por una vez en forma continua (art. 168). La posibilidad de que el actual Presidente del Estado pueda buscar una posterior reelección está limitada por una disposición transitoria que establece que los mandatos anteriores a la vigencia de esta nueva Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos períodos de funciones. (D.T. 1a. II.)
En estas elecciones de diciembre el pueblo elegirá, además, al Vicepresidente, y a los senadores y diputados que conformarán la futura Asamblea Legislativa Plurinacional. La Cámara de Diputados estará compuesta por 130 miembros, la mitad elegidos en circunscripciones uninominales y la otra mitad en circunscripciones plurinominales (art. 146). La Cámara Alta estará conformada por 36 senadores, cuatro por cada departamento, mediante sistema proporcional. Esta metodología de elección es nueva en la Constitución ya que no se reconoce, de hecho, ninguna representación obligada de un senador de la minoría por departamento, como se estilaba (art. 148).
Si bien es cierto que en la anterior elección presidencial del 2005 existía un candidato favorito, que era el actual Jefe de Estado, ahora, de cara al 6 de diciembre, la posición del candidato oficial y presidente, Evo Morales, es abiertamente favorita, según las encuestas y sondeos de opinión.
Uno de los temas más complejos que se presentaron de cara a los comicios fue el padrón. La oposición, sobre todo, exigió que el padrón antiguo se modificara. De ahí salió la Ley Electoral Transitoria y como consecuencia el padrón biométrico, que se lo supone limpio. Luego de un intenso y exitoso trabajo de la Corte Nacional Electoral, serán casi cinco millones de ciudadanos los que tendrán derecho al voto y podría ser algo más con los inscritos en el extranjero. No hay duda de que el padrón biométrico ha sido un logro, aun cuando ya hay opiniones que expresan sospechas sobre si es impermeable al fraude.
Existen, no obstante, cuestionamientos al proceso que no se los puede ignorar. Uno es que al candidato a la vicepresidencia que acompaña a Manfred Reyes Villa, Leopoldo Fernández, le esté coartado en su derecho a opinar mediante contactos con la prensa, ya que, legalmente, no tiene derecho a locomoción. Otro, el arraigo que se ha dictado contra el propio Reyes Villa, en plena campaña y que lo inhibe de hacer proselitismo en el extranjero. La negativa del presidente Evo Morales a debatir es otro tema sensible, que los opositores le exigen, pero que no es obligatorio por ley y responde a una estrategia electoral. Y otro elemento, en este caso ético, ha sido, como en anteriores elecciones, el transfugio político de ciertos sectores calificados como de la derecha dura, hacia el MAS. No se podría obviar, para concluir, las críticas que recibe el oficialismo por utilizar abiertamente los bienes del Estado en su afán proselitista. Ésas las certezas y dudas del proceso en marcha.