Marco Rossi y su esposa Gisela se despidieron del mundo oficial y de sus amigos, en una fiesta muy grata, el 16 de octubre, mostrando como en anteriores ocasiones su calidad humana y su sentido del humor.
En esta ocasión a tiempo de despedirse, dijo, textual: “A estas alturas de nuestras vidas nos llamaron para trabajar y vivir en Nueva York, y esto de inmediato, ¡súbito! Por supuesto nos alegramos mucho de este cambio desafiante. Hace un par de días, sin embargo, nuestro entusiasmo tambaleó, cuando un colega de nuestra embajada nos reveló la verdad sobre este país. Y él debe saber, su esposa es americana. Con todo el respeto a ese país hermano y esperando la comprensión de nuestros amigos estadounidenses les voy a comentar algunas de estas verdades”.
“En lo profesional P.E., dice que es un pueblo tan atrasado que su Constitución tiene más de 200 años. Entonces, yo me pregunto, qué vamos a hacer sin las discusiones eternas sobre los problemas constitucionales. Va a ser muy aburrido, me temo. En cuanto al arte culinario también las deficiencias son manifiestas. Dice nuestro amigo que los americanos son tan tacaños que ni te ponen las patas del pollo en tu sopita. Imagínense! Y además parece que allá son tristes. No te permiten bloquear tu calle para bailar con tus vecinos. ¿Será que vamos a tener que organizar a los bolivianos migrantes en NY para que exijan a la alcaldía sus derechos, tal vez con un pequeño cerquito?”
Para concluir su ironía, su invitación muestra una bicicleta vieja, con un adobe de sal, que según nos informó será su modo de transporte. Personalmente, sé que él y su esposa son muy deportistas, pero tengo mis dudas de que pueda trasladarse a ningún lado en ese viejo vehículo que seguramente hace referencia a la “bicicleta de los Huanca”.
Marco con esa elegancia en sus expresiones, en los discursos oficiales, del 2008 y 2009 hizo referencias cortas a la historia de su país: La Confederación Suiza refleja el hecho de que su país fue regido por varias potencias, hasta lograr convertirse en una sola unidad política. Los romanos conquistaron la Helvecia, una tribu celta viviendo en la parte oriental de su territorio, en el siglo I antes de Cristo. Varias familias feudales la rigieron de ahí en adelante dentro del imperio, incluyendo la ascendiente casa de los Hasburgs. Después de varios siglos de luchas internas y contra sus enemigos externos, a inicios del siglo XVI la Reforma Protestante consolidó la confederación como un Estado independiente. En 1648, las naciones de Europa formalmente reconocieron su independencia del Imperio Romano.
Su reflexión en torno a esta historia, fue el hecho de que si los “suizos” no deponían sus luchas internas y se unían para derrotar a sus enemigos externos, Suiza no sería lo que es hoy. Su mensaje fue: no se puede construir un país queriendo retornar al pasado. Una nación pequeña, con un territorio mayormente montañoso, es uno de los países más ricos, con un ingreso per cápita 30 veces superior al nuestro, aunque es igualmente mediterráneo.
La cooperación a Bolivia, vigente desde hace más de 20 años, ha sido muy práctica, orientada hacia áreas definidas, particularmente del desarrollo agropecuario y rural. En los últimos 20 años he tenido la suerte de conocer y disfrutar de la amistad de varios amigos suizos entre los que recuerdo con particular afecto a Adrián Hadorn, Thomas Zeller, René Brugger (ahora establecido en Bolivia), Adrián Schlapffer, Willy Graf y Wálter Bopp.
Por todo lo anterior, mucho éxito querido amigo, espero que tú y Gisela no sufran mucho en la “subdesarrollada” Nueva York.