Barcelona acaba sin acuerdo por el cambio climático ENCUENTRO • Se debían fijar las bases para la cita en Copenhague, pero no hubo pacto. Ya se habla de un consenso para el próximo año.
ESPAÑA • Activistas se visten de líderes de los países ricos y ofrecen menús a afectados por el cambio climático.
La cumbre previa a la Conferencia de diciembre en Copenhague sobre Cambio Climático terminó ayer con la negativa estadounidense a cifrar sus reducciones de CO2 y el lamento de los países en desarrollo por las propuestas poco ambiciosas de algunos países industrializados.
La cita de Barcelona fue clausurada tras una intensa sesión plenaria en la que el G-77 (grupo que engloba a estados en vías de desarrollo de África, Latinoamérica y Asia, y economías emergentes como China) advirtió que si fracasa la Conferencia de Copenhague —entre los días 7 y 18 de diciembre— se deberá a la actitud de esos países.
El responsable de la ONU de Cambio Climático, Ivo de Boer, dijo que, no obstante, los gobiernos todavía pueden lograr un acuerdo, aunque reconoció que no será un tratado vinculante que se pueda ratificar en Copenhague, sino uno que requerirá más tiempo.
De Boer afirmó que al no haber surgido un principio de acuerdo en Barcelona, donde se debían fijar las bases de las emisiones 2012 - 2020, Copenhague acogerá la negociación "in extremis" entre la cuarentena de jefes de Estado que irán a la cita.
El secretario de la ONU lanzó así cierto mensaje de optimismo para romper el desánimo entre los delegados al ver que si EEUU no ofrecía una cifra clara de sus compromisos de emisiones, no habría tratado vinculante.
A pesar de que la oferta estadounidense dependerá de la ley medioambiental —que tramita su Senado—, De Boer cree que el gobierno de Barack Obama se comprometerá finalmente con una cifra. De Boer insistió en que será necesario aprobar un plan de $us 10.000 millones de ayuda rápida a países en desarrollo para la mejora de sus estrategias de adaptación, y que en Copenhague deberá establecerse una fórmula sobre cómo compartir la financiación y las cuotas de cada país. Aunque en Copenhague no se firme el tratado, De Boer cree que será fijado un marco. Barcelona (España), EFE