El Gobierno estadounidense, que ve con aprensión cómo la crisis política en Honduras amenaza con desbordarse de nuevo, se declaró ayer "decepcionado" por la actitud de ambas partes y las instó a volver a la negociación.
"Instamos a ambas partes a actuar por los mejores intereses del pueblo hondureño y a regresar inmediatamente a la mesa para alcanzar un acuerdo para la formación de un gobierno de unidad", declaró el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly. "Estamos decepcionados con ambas partes por no seguir este camino bien delineado", dijo Kelly.
El portavoz, sin embargo, no consiguió aclarar cuál es la posición exacta de su gobierno sobre el reconocimiento a las elecciones del próximo 29 de noviembre, tras unas inesperadas declaraciones la víspera de un senador republicano, Jim DeMint.
El senador de Carolina del Sur aseguró que había recibido "garantías" de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, y del vicesecretario, Thomas Shannon, en el sentido de que se reconocerían esas elecciones, esté en el poder o no el presidente depuesto, Manuel Zelaya.
"Enfoquémonos en implementar el acuerdo" que señala que Zelaya debe volver al poder y debe formarse un gobierno de unidad nacional, dijo Kelly.
Para el portavoz de EEUU, "aún queda mucho tiempo" de aquí al 29 de noviembre.
Se propuso "un gobierno decidido unilateralmente (...) y eso no es un gobierno de unidad", dijo Kelly, y criticó al presidente de facto Roberto Micheletti quien propuso un gabinete sin funcionarios de Zelaya.
"Necesitan sentarse y dialogar de nuevo. Deben dejar de hacer pronunciamientos extremos como que 'el acuerdo está muerto'", añadió, en clara alusión a Zelaya. La impresión creciente en Washington de que el gobierno de Barack Obama no tiene o no quiere divulgar sus objetivos de fondo en la crisis hondureña creció tras el nombramiento de Arturo Valenzuela como vicesecretario de Estado para América Latina, por el Senado. Washington, AFP