Los delitos informáticos tienden a incrementarse Los ciberdelincuentes estafan y roban desde una computadora o usando otros medios informáticos. Este tipo de delitos puede extenderse a otros tradicionales como la injuria y el chantaje.
Las estafas por correo electrónico (phishing) o el robo de información, por ejemplo de tarjetas de crédito o débito, con lectores de bandas magnéticas (skimmer) han ido incrementándose. Sólo en el primer trimestre del 2009 fueron denunciados 79 delitos informáticos; 13 más de los registrados en el 2008.
Esta tendencia es preocupante en la medida que su investigación es compleja pues “los delitos informáticos no tienen rostro” ni fronteras, explicó el capitán de policía Edson Mora, quien tuvo a su cargo la unidad de delitos informáticos, que fue eliminada de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz.
Los delitos informáticos son, en rigor, aquellos que usando una computadora y la internet destruyen o dañan ordenadores o redes de internet. Empero, las categorías que definen un delito informático son mayores y complejas, y pueden incluir delitos tradicionales como fraude, robo, chantaje, falsificación y malversación de recursos públicos.
La Policía boliviana empezó a registrar el 2000 estos delitos. Este año se reportaron 16 de estos hechos delictivos, mientras que en los siguientes seis años el crecimiento fue pequeño en número pero sostenido, principalmente en las ciudades capitales del eje central del país.
En el primer trimestre de este año se reportaron 72 casos, de los que 29 corresponden a La Paz; 35 a Santa Cruz; cinco a Cochabamba; dos a Sucre y un caso a Tarija. No se tienen estadísticas de los últimos siete meses debido, precisamente, a que se cerró la oficina de delitos informáticos.
El 2008 se reportaron en oficinas de la fuerza anticrimen 66 denuncias, de las que 22 se presentaron en La Paz; 37 en Santa Cruz; tres en Cochabamba; uno en Oruro; dos en Sucre y un caso en la ciudad de Tarija. “Eso muestra que en el primer trimestre 2009, se supera la totalidad de casos que se tenía el 2008”, informó.
Entre los casos se encuentra la estafa por correo electrónico. Una fuente indicó que le llegó a su correo electrónico un email en el cual, aparentemente, su “banco” le pedía actualizar sus datos por seguridad. Esto implicaba inscribir el número de su cuenta y su PIN de seguridad.
“Obviamente esto era un anzuelo para pedir mis datos y robarme”, dijo. Las compras por internet también pueden derivar en estafas. Algunas páginas web, construidas por delincuentes, ofrecen productos e instruyen hacer depósitos económicos para comprar y acceder a ellos.
Otra fuente de la Policía recordó que otra forma de robar es retener información de la banda magnética de las tarjetas de crédito o débito. Este tipo de hechos, dijo, principalmente se dan en centros comerciales.
Los delincuentes contratan a uno de los empleados del comercio, a quien le instruyen pasar la tarjeta que reciba de un cliente por un aparato electrónico.
Este aparato retiene la información de la banda magnética, que luego es bajada a una computadora. Con la información, los delincuentes hacen retiros pequeños de dinero o compras para no despertar sospechas.
El Código Penal prevé, en su capítulo XI, los delitos de manipulación informática, con penas de uno a cinco años de cárcel, y de alteración, acceso y uso indebido de datos informáticos, que tienen como sanción la prestación de trabajo hasta un año o multa hasta 200 días.
Las fuentes policiales también explicaron que hoy se pueden cometer delitos de injuria y calumnia vía la internet o las redes sociales como el Facebook.
El fiscal de Distrito de La Paz, Fernando Ganam, y sus colegas Giovanna Mendoza, Félix Peralta y Genaro Quenta coincidieron en asegurar que el número de delitos informáticos se incrementa en el país. Ante esta situación, Ganam expresó su preocupación.
La Academia Nacional de Policías (Anapol) cuenta con una sección de manipulación informática, donde se realizan pericias informáticas en busca del esclarecimiento de un caso.
Comentario
Falta mucho por hacer en nuestro país Erika Bruzonic, abogada
Si bien se dice, medio jocosamente y medio en serio, que el derecho informático no existe, lo cierto es que lo que sí tiene una existencia probada y de consecuencias importantes en la sociedad, son los delitos informáticos. Sin embargo, el Código Penal Boliviano reconoce bajo un amplio paraguas únicamente la manipulación informática, inserta en el artículo 363 bis. La generalidad de este artículo hace que los abogados penalistas den un paso al costado en materia de procesos por delitos informáticos, y que los jueces vuelquen la mirada hacia una tipificación de corte más “tradicional” bajo la cual tratar un delito relacionado con las nuevas tecnologías. La propuesta de modificación al Código Penal Boliviano ha sido presentada al Congreso Nacional. En ella se contemplan los artículos 363 ter, 363 quater, que no solamente establecen una sanción contra la manipulación de datos, sino que se refieren a su alteración, acceso y uso indebido, falsificación y suplantación. Esta propuesta puede considerarse como un punto de partida para otras instancias adicionales como son el robo de datos, de identidad y el acoso cibernético. Falta mucho por hacer con respecto al tratamiento jurídico y legal de los delitos informáticos en Bolivia; un primer salto ha sido dado con el proyecto de ley 080.2007. El segundo gran salto sería la aprobación del mismo por parte de la Cámara de Senadores. No queremos tener que esperar hasta que estos delitos informáticos campeen a lo largo y ancho del territorio nacional para ponerles el alto que corresponda.
No queremos tener que esperar hasta que estos delitos informáticos campeen para ponerle el alto que corresponda.
Algunos de los delitos informáticos
La delincuencia aprovecha todo lo que está a su alcance para estafar y robar a sus víctimas. La internet no podía ser la excepción.
El phishing Es una modalidad de estafa por correo electrónico diseñada con la finalidad de robar la identidad de la víctima. El delito consiste en obtener información de números de tarjetas de crédito, contraseñas, entre otros.
El skimmer Es un lector de bandas magnéticas de tarjetas bancarias. Lo usan los delincuentes para conocer el saldo o movimiento de cuenta de sus víctimas. Este mecanismo de obtención de información se usa en restaurantes y centros comerciales.
Pornografía infantil Los delincuentes usan la internet para comercializar pornografía infantil. Pero no sólo eso, algunas personas pueden enviar fotografías de amigos o enemigos a este tipo de sitios con el fin de dañar la imagen de su víctima.
Robo de servicios o hurto Es la apropiación de informaciones “scavenging”. Esto implica la sustracción de datos informáticos que han sido abandonados por los legítimos usuarios de servicios informáticos como residuo de determinadas operaciones.
Piratería Es la reproducción no autorizada de programas informáticos de protección legal. Esto puede entrañar una pérdida económica sustancial para los propietarios legítimos. Se aplica a trabajos intelectuales de investigación y otros aspectos.
Falsedad y amenazas La falsificación y suplantación de identidad electrónica consiste en ingresar a un correo electrónico y alterar o introducir información falsa. Desde un email también se pueden hacer chantajes o lanzar amenazas a una víctima.
Compras online. Los internautas interesados en compras online corren el riesgo de sufrir estafas. Algunos delincuentes crean páginas web de ofertas de variados productos como anzuelo para sus víctimas, quienes pagan y nunca reciben sus productos.