Obra rescata más de 300 poemas de María J. Mujía Ocho años de investigación se resumen en un libro de 820 páginas, que reúne el trabajo de la chuquisaqueña. La publicación se presentará hoy.
La chuquisaqueña María Josefa Mujía es considerada como una de las primeras y más importantes poetas del país. Sin embargo, el legado de la llamada “alondra del dolor” (1812-1888) no fue publicado en su totalidad. Reunir estos escritos, dispersos en distintos puntos de Bolivia, tomó al abogado Gustavo Jordán Ríos ocho años de investigación.
Este titánico trabajo se traduce en la publicación María Josefa Mujía. Obra completa, libro de 820 páginas que será presentado hoy, a las 19.00, en el Espacio Simón I. Patiño (Av. Ecuador).
La obra reúne más de 300 poemas de Mujía, quien perdió la vista a los 14 años. Fue su hermano, Augusto, quien se encargó de pasar a las páginas los versos que salían de los labios de la poeta, llamada La ciega.
Destacan en la obra algunas elegías traducidas por la escritora chuquisaqueña de la lengua francesa y de la italiana, y un epistolario dirigido al historiador cruceño Gabriel René Moreno, cuando éste vivía en Chile.
Jordán explicó que la investigación sobre la obra de la literata comenzó el año 2000 a raíz de un hecho anecdótico. De manera accidental, el autor de esta recopilación encontró en un sobre escondido en uno de los libros de la biblioteca de su abuelo paterno, Manuel María Jordán, un recorte de prensa del poema Al Señor crucificado de Quillacas, publicado en el periódico La Reforma de La Paz. Este hecho marcó el inicio de la tarea de Jordán, que fue apoyada, entre otros, por los directores del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia y de la Casa de la Libertad.
Comentario
“Sorprendió el dramatismo de su pluma” Beatriz Rossells, la historiadora recuerda la figura de la literata.
María Josefa Mujía (1812-1888) es una precursora de la mujer intelectual en el país. Fue la primera en publicar versos en la historia cultural de Bolivia y en ingresar al ámbito público de la prensa dominado por hombres.
Su poema La ciega fue publicado en 1852, obtuvo críticas favorables, pero sobre todo conmovió al público lector por el profundo dramatismo de su pluma, encarnación de su sufrimiento inconsolable al haber perdido la vista en la adolescencia. Sus versos dieron lugar al surgimiento de un coro de estrofas; reconocidos poetas y voces nuevas le rindieron homenaje.
Fue considerada una de las máximas figuras de la lírica nacional y la única mujer admitida a la Sociedad Literaria de Sucre. Entre la temprana obra de Mujía y la figura de Adela Zamudio (1854-1928), surgió un grupo reducido de escritoras que configuraron una pléyade de mujeres ilustradas que se atrevieron a tomar la pluma, a expresar sus sentimientos e ideas y a ocupar un territorio público tradicionalmente vedado a la mujer.