Economía

jueves 29 oct 2020 | Actualizado a 03:24

Luis Barbery: ‘Ya es insostenible el pago de salarios y de impuestos’

El presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) evalúa la difícil situación de su gremio y la economía tras más de tres meses de cuarentena en el país. Señala que aún está a la espera de que el Gobierno tome las medidas adecuadas para mitigar la crisis, lograr la reactivación del aparato productivo y salvar a empresas y fuentes laborales.

Luis Barbery en un entrevista con La Razón. Foto: Pedro Laguna-archivo

/ 15 de junio de 2020 / 15:59

El presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), el cruceño Luis Barbery, no se guarda nada y señala que su gremio afronta una “situación extremadamente grave”. En esta entrevista con La Razón explica la crisis imperante por la pandemia del coronavirus y remarca que hasta ahora continúa a la espera de que el Gobierno tome medidas adecuadas para reactivar la economía y así se pueda evitar la pérdida masiva de empleos y el colapso de empresas. Para muestra del duro momento, revela que, según cálculos preliminares, por cada mes que se paralizaron las actividades económicas el país dejó de manejar aproximadamente $us 2.500 millones. Y advierte que también son necesarios la disminución de la presión tributaria, la flexibilización laboral y el impulso a las exportaciones.

—¿Cuál es la situación de las empresas después de la cuarentena estricta por la emergencia sanitaria y el ingreso a un confinamiento “dinámico”?

—La situación del sector empresarial privado es extremadamente grave. El año pasado, el país se paralizó por dos meses por los conflictos políticos y eso generó una caída muy fuerte de ingresos en todos los sectores; pero este año, a partir de marzo, por la pandemia, se agravó aún más. El 1 de junio se restableció solo en parte una nueva normalidad, pero en los hechos, las restricciones y la parálisis de la economía continúa.

Hay municipios que se mantienen en cuarentena rígida y aunque en otros se ha determinado la flexibilidad, lo cierto es que la economía, especialmente en los sectores productivos, el comercio exterior, el financiero, el comercio e incluso la construcción, recién están reactivándose y se encuentran lejos de retomar su dinamismo normal.

De la preocupación hemos pasado a la alarma y las cosas no mejoran, especialmente porque como empresarios, a la fecha seguimos a la espera de medidas adecuadas por parte del Gobierno para mitigar eficientemente los impactos de la crisis y promover con políticas claras la reactivación del sector productivo.

—¿Cuál es el cálculo que hace la Confederación sobre las pérdidas económicas que ha dejado la paralización de las actividades empresariales en la cuarentena, y cuál su incidencia en el Producto Interno Bruto (PIB)?

—Preliminarmente, estimamos que por cada mes de parálisis el país ha dejado de manejar alrededor de $us 2.500 millones; sin embargo, se trata de cifras parciales porque la emergencia no ha terminado y no se puede hablar de una etapa concluida. Hay una relación estrecha entre la crisis sanitaria y la situación de la economía; mientras la primera se prolongue más, la afectación a mediano y largo plazo será más profunda.
Por esto mismo, no podemos estimar un cálculo final de la afectación a todo el sector privado en tanto no tengamos información completa de la dimensión y el impacto de la crisis y la paralización de la economía. Lo único cierto es que los efectos negativos se perciben ya en todos los sectores. Un estudio de la Cámara de Industria, por ejemplo, revela que el 93% de las industrias en el país prevén una caída severa de sus ingresos por el impacto de la pandemia. El sector turismo está al borde del colapso y esto incluye a operadoras, agencias, hoteles, restaurantes y otros. La banca ha declarado una caída de sus utilidades en casi 20% en el primer cuatrimestre, en relación con la pasada gestión; los exportadores de castaña declararon “desastre económico y social”; el sector de la construcción no logra arrancar y su problema se profundiza por la cuantiosa deuda que el Estado tiene con las empresas, que bordea los Bs 2.000 millones.
Solamente estamos refiriéndonos a algunos sectores, porque, como se señaló antes, son todos los que van a verse perjudicados. Todo esto configura un escenario no solo de extrema gravedad sino de extrema incertidumbre sobre el impacto real de esta crisis y su obvio efecto sobre el PIB.

—¿Cuáles son las trabas con las cuales tropieza aún el sector empresarial para desarrollar sus actividades con “normalidad”, en medio de la llamada cuarentena “dinámica”?

—El punto aquí es que no hay normalidad. No se ha restablecido el transporte entre los departamentos ni entre municipios, tampoco el tráfico aéreo; hay municipios importantes como Santa Cruz que mantienen la cuarentena rígida, además que las empresas están implementando medidas de seguridad sanitaria, adecuándose a los horarios, el transporte de su personal y el distanciamiento social; todo eso configura una situación que está lejos de la normalidad. Pero, por otro lado, tenemos problemas de fondo que tienen que ver con la falta de liquidez en la gran mayoría de las empresas, como producto de la caída de los ingresos y la necesidad de implementar medidas de prevención, que implican gastos adicionales que muchas veces no se pueden sostener. Uno de los mayores problemas sigue siendo la cobertura de los salarios y el sostenimiento de la planilla o el pago de impuestos, que no está respaldado con ingresos o lo está siendo con préstamos; después de tres meses eso ya es insostenible.

—¿Cuál es la previsión del sector empresarial sobre el crecimiento del PIB de este año, tras los efectos negativos de la paralización de actividades? Al respecto, organismos internacionales y calificadoras de riesgo ya advierten con una recesión y un importante decrecimiento de la economía boliviana.

—Todas las previsiones señalan que el efecto de la pandemia sobre el crecimiento del PIB será muy grave. La caída del 5,9% del PIB es la previsión más alta y preocupante, aunque otras entidades como la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y Moody’s han advertido también de un decrecimiento significativo, lo que tiene un efecto transversal y que puede hacer que Bolivia retroceda mucho. Lo preocupante es que tomará tiempo la recuperación y dependerá de las decisiones que tomemos hoy. Otro problema es que la cifra única invisibiliza las grandes diferencias entre sectores; en algunos como el turismo, la hotelería, eventos y espectáculos, la publicidad, la educación privada, o en los departamentos fuera del eje central, el decrecimiento va a ser mucho mayor.

—¿Cuál es la evaluación de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia sobre las medidas de apoyo de parte del Gobierno para este sector?

—En un principio hemos valorado la visión del Gobierno, especialmente de los ministros del área económica, que entendieron que el problema es de todos y que no se puede afectar a unos para salvar a otros. Respecto a las medidas, creemos que parten de un interés real en apoyarnos, pero por ahora han resultado insuficientes, parciales, y su aplicación tropieza con enormes dificultades.

Sabemos que hay problemas urgentes en el ámbito de la salud y que son prioritarios, pero también el Gobierno debe comprender que, si no se toman medidas urgentes y necesarias para cuidar la salud de la economía, nos vamos a enfrentar a la pérdida masiva de empleos y el colapso de las empresas, y las condiciones de reactivación de la economía y la producción serán extremadamente difíciles.

Comprendemos que ésta es una crisis inédita, no prevista ni provocada por los involucrados, pero también sabemos que la obligación ahora es salir todos juntos, de manera concertada y dialogada para evitar que los daños sean mayores.

Por otro lado, nos preocupa mucho el retorno de una tendencia que discrimina al sector privado en relación al sector público. Como ejemplos, el Gobierno toma como decisión estratégica el salvataje de la empresa pública de aviación con recursos públicos, pero es reticente cuando se habla de salvar a las industrias que están cerrando; también admite los despidos en empresas como EBA (Empresa Boliviana de Almendra y Derivados), en municipios y seguramente en los ministerios cerrados; sin embargo, no actúa del mismo modo con el sector privado. Creemos que es importante que las empresas de los sectores público y privado se rijan por la misma ley y no se prefiera a unas sobre otras.

—¿Qué medidas complementarias aconseja la Confederación para que sean tomadas de inmediato ante la inminente recesión por la paralización de actividades, por la pandemia?

—La crisis es estructural y para enfrentarla necesitamos medidas estructurales y radicales. El Gobierno tiene que pensar seriamente en ingresar recursos originados principalmente en el crédito externo, para atenuar esta crisis. Aunque eso es lo más urgente, deben activarse otras medidas, como la disminución de la presión tributaria, la flexibilización laboral, el impulso a las exportaciones y una mayor liberalización de la economía. Hemos hecho un planteamiento al Gobierno con medidas concretas, viables y necesarias, pero lamentablemente no hubo una respuesta todavía.

—¿La Confederación ya tiene algún porcentaje o sabe cuántas empresas ya se han beneficiado de los créditos propuestos por el Gobierno para el pago de salarios y para la operatividad de las empresas? ¿Les parece una medida suficiente? ¿Cómo se la puede mejorar?

—Entiendo que, hasta la última semana, la banca canalizó aproximadamente Bs 900 millones en créditos a las empresas, a través del Plan de Empleo y Apoyo a la Estabilidad Laboral. Creemos que es importante hacer una evaluación, con el Gobierno y los sectores, para ver el impacto real de estas medidas y, en su caso, establecer los ajustes que se necesiten.

—Ante la crisis económica, ¿en qué debe cambiar la relación con los trabajadores?

—En el 99% de las empresas privadas formales de Bolivia hay una relación saludable entre los trabajadores y los empresarios. Mayormente, los problemas se previenen con el diálogo, la información transparente que refleja la realidad de la empresa y el intercambio de opiniones. A veces hay diferencias y tensiones, lo que es normal, pero en general se llegan a acuerdos. Yo creo que esa forma de relación debe continuar.

—Un tema pendiente es el incremento salarial de este año. ¿Se habló ya del tema? ¿El Gobierno les hizo llegar alguna invitación para una charla tripartita con trabajadores? ¿Cuál es su posición sobre este tema?

—No hemos tenido ninguna conversación sobre el tema con las autoridades y creo que no la vamos a tener este año. Aquí es importante precisar que estamos en un momento en que se debe pensar en salvar el empleo: si no hay empresa formal no hay empleo formal, ni sueldos ni ingresos. Creo que el Gobierno y los propios trabajadores así lo entienden. Los empresarios entendemos la necesidad y la aspiración de los trabajadores, pero la situación en este momento no da para pensar en incrementos, sino en la salvación de los puestos de trabajo; por lo tanto, creemos que, ante la urgencia de salvar la vida de las empresas y dadas las circunstancias extraordinarias, no hay tema pendiente.

—¿Cuál es la posición de la Confederación sobre la polémica por el decreto que abre las puertas para el uso de semillas transgénicas del maíz, la caña de azúcar, el algodón, el trigo y la soya? ¿Es un falso debate para los empresarios?

—No solamente es un falso debate sino un debate innecesario. Los productos genéticamente modificados son una realidad en Bolivia y en el mundo, y precisamos de esta tecnología para que la agroproducción sea competitiva; pero también debemos entender que hacía falta normar su producción y comercialización porque hasta ahora ingresan vía contrabando, sin ningún control.

Somos respetuosos de las opiniones de las ONG (organizaciones no gubernamentales) y las organizaciones que se oponen, pero no vamos a entrar en una controversia sobre un tema que la Constitución ya tiene resuelto, y que en este momento nos distrae del tema de la crisis sanitaria, económica y social en la que debemos enfocarnos. Además, es un ajuste necesario para darle a la producción de alimentos en Bolivia la competitividad necesaria frente al comercio internacional, de modo que nos permita captar divisas para el país.

—La recesión ya toca las puertas del país, ¿es inminente un número considerable de empresas cerradas tras la cuarentena, con la consiguiente pérdida de fuentes laborales? ¿Hay alguna salida para evitar ello?

—Hay muchas empresas pequeñas que ya no tienen oportunidad de salvarse, porque luego de tres o cuatro meses de inactividad, sin ingresos, con deudas y sin apoyo del Estado, no van a ser capaces de sobrevivir. Pero la crisis está afectando también a las empresas medianas y grandes. Recientemente se conoció de dos empresas de Cochabamba que cerraron operaciones; hace algunas semanas se supo que 600 unidades del sector avícola ya se declararon en situación similar; más de 400 agencias de viaje y 2.000 empresas del sector hotelero anunciaron su imposibilidad de continuar operando. Una semana atrás ya se anunció el cierre de una industria textil de lana de alpaca, oveja y llama que llevaba más de 30 años en funcionamiento. Es precisamente por eso la urgencia de encontrar soluciones, porque a medida que pasa el tiempo vamos a tener este tipo de información lamentable con más frecuencia, y después, cuesta mucho recuperar los empleos dignos que se pierden.

Perfil

Nombre: Luis Barbery Paz

Profesión: Ingeniero industrial

Cargo: Presidente de la CEPB

Con maestría y posgrados

Tiene 66 años. Cuenta con una maestría en Administración de Negocios y posgrados. Tuvo una amplia carrera en la Corporación Agroindustrial Unagro. Fue presidente de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz, y de la Cainco.

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La Boliviana Ciacruz responde a la pandemia con la digitalización de sus procesos

Carmen Sánchez, subgerente de la empresa de seguros, señaló que este año se busca “transformar” el Team LBC con la incorporación de deportistas con capacidades diferentes.

Carmen Sánchez, subgerente de La Boliviana Ciacruz en el programa de este miércoles. Foto: Álvaro Valero

/ 28 de octubre de 2020 / 15:59

La Boliviana Ciacruz Seguros y Reaseguros vio en la pandemia una oportunidad para automatizar y digitalizar sus procesos; ahora está abocada a sumar deportistas con capacidades diferentes al Team LBC, en el marco de su programa de responsabilidad social, afirmó este miércoles Carmen Sánchez, subgerente de la empresa.

La ejecutiva de la empresa aseguradora fue invitada a El Financiero Empresas, el nuevo programa streaming de La Razón, que está bajo la conducción de Liliana Aguirre.

Sánchez habló sobre el impacto que tuvo la pandemia por COVID-19. Indicó que, en octubre de 2019, a raíz de los conflictos por las anteriores elecciones, la empresa ya había generado un comité de crisis para “trabajar en circunstancias inusuales”, lo que permitió tomar acciones oportunas enfocadas a preservar la salud de sus colaboradores. Aseguró que esta situación, a la vez, provocó la automatización y digitalización de muchos de sus procesos.

También hizo referencia a las acciones de responsabilidad social que desarrolla la empresa y subrayó que éstas nacen de la filosofía que tienen los accionistas y directores.

“Las aseguradoras en Bolivia no tienen una norma ni nada que las obligue a desarrollar o generar programas de responsabilidad social y empresarial. Entonces eso es más meritorio porque La Boliviana Ciacruz ha incursionado en este tipo de programas, obviamente con una visión muy ligada a ayudar, a apoyar a las necesidades”, sostuvo.

El Financiero Empresas de este miércoles

Dijo que el La Boliviana Ciacruz lleva mucho tiempo apoyando a los deportistas bolivianos a través del Team LBC, acciones que tuvieron buenos resultados, principalmente en el ámbito del ráquetbol, en el que jóvenes bolivianos incluso lograron ganar campeonatos mundiales.

Explicó que, a partir de este año, se busca “transformar” el Team LBC, por lo cual hicieron una alianza con Olimpiadas Especiales Bolivia. Detalló que mediante esta unión estratégica se identificó a cuatro deportistas con capacidades diferentes que formarán parte de ese equipo de niños y jóvenes atletas.

“Aparte de apoyar a estos cuatro deportistas, estamos generando acciones para apoyar al programa de Olimpiadas Especiales a través de la dotación de implementos en los centros deportivos donde estas personas entrenan, lo que significa que todos los que entrenan en estos centros van a ser beneficiados con todo el equipamiento”, añadió.

Sánchez destacó que “La Boliviana tiene 75 años en el mercado, y el mantenerse 75 años en un mercado te dice que las cosas las estás haciendo muy bien”, pese a que en Bolivia y a nivel Latinoamérica la cultura del seguro es baja.

(28/10/20)

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Modificar el tipo de cambio podría ocasionar conflictos, pero debe analizarse

“Tu tipo de cambio, si lo mantienes, vas a seguir trayendo dólares caros a Bolivia y sacando dólares baratos”, señaló el analista económico Jimmy Osorio.

Jimmy Osorio, Liliana Aguirre y Marco Ibáñez, en el programa de este miércoles. Foto: Álvaro Valero-La Razón

/ 28 de octubre de 2020 / 14:38

La afectación económica por la pandemia, la pertinencia de modificar el tipo de cambio y los ajustes que debe hacer el nuevo gobierno para retomar la estabilidad fueron los temas de observación en el programa El Financiero Empresas de La Razón, que en su estreno este miércoles tuvo como invitados al analista económico Jimmy Osorio y al periodista Marco Ibáñez

Osorio señaló que, a partir de 2014, la economía se fue contrayendo, pero la pandemia se constituyó en un “ente catalizador” de su decrecimiento. En ese contexto, dijo que el gobierno de Jeanine Áñez no tuvo “la capacidad” de asumir políticas económicas adecuadas.

Indicó que durante el último periodo no hubo disminución del gasto corriente del Estado, el cual asciende al 75% u 80% de todo el presupuesto, a lo que se suma la recesión económica producida por la pandemia, dando como resultado una “economía severamente lesionada”.

Explicó que Bolivia tuvo un periodo de “inflexibilidad monetaria” respecto al tipo de cambio, pero la economía no se mantuvo igual en ese tiempo, por lo cual es recomendable hacer ajustes, aunque no es recomendable hacerlo a corto plazo debido al contexto político y social.

“Tu tipo de cambio, si lo mantienes, vas a seguir trayendo dólares caros a Bolivia y sacando dólares baratos”, remarcó. Sin embargo, advirtió que en este momento no es conveniente realizar modificaciones ya que “tocar temas económicos profundos como el tipo de cambio, la subvención a la gasolina y esas cosas, pueden generar conflictos sociales”.

El Financiero Empresas de este miércoles

Osorio afirmó que ahora el Gobierno central y todas las entidades estatales “deben ajustarse los cinturones”, ya que “no se puede seguir con ese aparato gigantesco estatal y con un gasto corriente que supera el 80%, el 85% de todo el gasto público”.

“Hay que fomentar la inversión extranjera directa, que ha sido pausada durante muchos años, inversión extranjera directa que te va a traer tecnología, te va a traer capitales, te va a generar empleo de manera inmediata”, añadió.

Ibáñez coincidió en que el país está pasando por una situación “crítica”, con recesión y decrecimiento económico, pero dijo que primero se debe “trabajar en el tema social, pacificar”, para luego enfocarse en la restitución de la estabilidad económica.

“Todavía no (se debe) hablar del tema del tipo de cambio, no es prudente”, afirmó. Remarcó que ese es un asunto que debe “tocarse con pinzas”, que sí se debe evaluar, “pero no a corto plazo”.

Apuntó que el sector empresarial viene reclamando “seguridad jurídica” y un “clima de negocios”. Dijo que “la corriente de nacionalización, en algún momento, ha ahuyentado los capitales extranjeros”.

El Financiero Empresas es otra propuesta de “streaming” de La Razón, que se difundirá por las plataformas digitales de La Razón y Extra todos los miércoles, a las 10.00.

(28/10/20)

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Mypes piden al nuevo Gobierno $us 1.500 millones para la reactivación del sector

Los micro y pequeños empresarios no pudieron acceder a las medidas de alivio del régimen transitorio, ahora piden al electo presidente un fondo exclusivo para el sector.

Pequeños productores de prendas de vestir en El Alto. Foto: La Razón-archivo

/ 27 de octubre de 2020 / 14:13

El presidente de la Confederación Nacional de la Micro y Pequeña (Conamype), Néstor Conde, demandó este martes al presidente electo Luis Arce una “inyección exclusiva” de $us 1.500 millones para reactivar la economía de ese sector.

Según evaluación del dirigente, el gremio que representa fue el más afectado por la crisis económica ocasionada por la pandemia del COVID-19 y más aún por que las mypes no pudieron acceder a las medidas aplicadas por la administración de Jeanine Áñez, como el “Crédito 1, 2, 3”, debido a los requisitos.

“Las medidas que ha lanzado el gobierno de transición, ninguna de ellas se ha efectivizado; por ello creemos que es importante la inyección económica de por los menos $us 1.500 millones, lo cual realmente beneficiara a los micro y pequeños empresarios”, dijo Conde a La Razón.

Para ello propuso que se aplique un fondo de fideicomiso o créditos a través del sistema financiero nacional. “Necesitamos créditos por lo menos con un año de gracia y bajos intereses como dan a la gran empresa de 4% a 5% anual, con un plazo mínimo de cinco años. Creemos que una medida así será de mucha ayuda al sector”, sostuvo.

Agregó que la micro y pequeña empresas también requieren la gestión de mercados internacionales para la exportación de sus productos, para lo cual exhortó a las nuevas autoridades, que asumirán sus funciones el 8 de noviembre, la organización “urgente” de ruedas de negocios presenciales o virtuales con potenciales compradores o importadores de países vecinos como Perú y Chile, además de Estados Unidos, Canadá y Europa.

(27/10/2020)

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Hasta 2022, se busca incrementar el consumo per cápita de leche a 91 litros por año

Los lecheros aseguran que tienen la capacidad industrial y productiva para satisfacer el incremento de la demanda nacional.

La ciudadanía aglomerada para comprar leche. Foto: La Razón-archivo

/ 26 de octubre de 2020 / 18:17

Conmemorando el 26 de octubre, que se celebra el Día Nacional de la Leche, los productores del sector se propusieron incentivar e incrementar el consumo de ese producto alimenticio a 91 litros por persona, al año, hasta 2022.

Según el presidente de la Federación Departamental de Productores de Leche de Santa Cruz (Fedeple), Klaus Frerking, en el país solo se consumen 63 litros de ese producto al año, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo de 160 litros.

“La Organización Mundial nos dice que tenemos que llegar a los 160 litros por persona, y vemos que nuestros vecinos, como Brasil, están en 120 (litros), Argentina con 140 y Bolivia ¿por qué tiene que estar con 63?”, cuestionó el ejecutivo.

Frerking afirmó que impulsarán el mayor consumo de leche en el país porque es un alimento integral e indispensable para la salud, cuyos beneficios van más allá de la proteína y del calcio.

“Necesitamos llegar a completar un vaso de leche por día, por persona, lo que va a significar que el año 2022 podemos estar con 91 litros por persona, por año. Así estamos creando una demanda y nosotros, los productores, tenemos toda la capacidad industrial y productiva para satisfacer esa demanda”, aseguró en una entrevista para BTV.

En Bolivia se producen 1,9 millones de litros de leche por día, de los cuales, el 60% corresponde al sector lechero de Santa Cruz, es decir, 1,2 millones de litros.

(26/10/20)

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Laboratorios Vita reporta pérdidas de hasta el 60% de sus ingresos por conflicto sindical

La empresa farmacéutica ingresó en una etapa “crítica” debido a la paralización del 100% de su producción, tras 15 días del paro de brazos caídos que asumieron sus trabajadores.

La planta industrial de Laboratorios Vita en El Alto. Foto: La Razón-archivo

/ 26 de octubre de 2020 / 17:47

Laboratorios Vita ingresó en una etapa “crítica”. El 100% de su producción se encuentra paralizada y las pérdidas económicas ascienden al 60% de sus ingresos, tras 15 días del paro de brazos caídos que asumieron sus trabajadores y la toma de su planta principal.

Según la gerente general de Laboratorios Vita, Magna Cachi, la empresa paralizó su producción y el abastecimiento de medicamentos esenciales para el tratamiento del COVID-19 como sueros, antigripales y otros, debido a un conflicto originado por dos exdirigentes que fueron desvinculados de la empresa tras haber ejercido la representación sindical, durante los últimos cuatro años, sin contar con la declaratoria en comisión del Ministerio de Trabajo y sin el reconocimiento de la Federación de Fabriles.

“Hablando en relación a nuestro presupuesto mensual, estamos en un 60% (de pérdidas) en octubre”, dijo la ejecutiva a La Razón. Precisó que en los próximos dos días su administración deberá encontrar una solución al conflicto porque la situación “crítica” de la empresa pone en riesgo las fuentes laborales de 340 trabajadores.

“Se está buscando entablar las mesas de negociación, pero lo que nos preocupa es la tozudez de estas dos personas que no quieren admitir que son extrabajadores, que no pertenecen a la empresa y se aferran a un cargo sindical que ya no existe”, afirmó.

Cachi indicó que la producción de la empresa se encuentra paralizada y que sus operaciones se han reducido al movimiento de los insumos enviados al interior del país. “Estamos agotando nuestras reservas y en lo que es la planta de La Paz, ya no se ha producido en estas semanas porque ellos (los trabajadores) han tomado la planta y no nos dejan ingresar”, sostuvo.

En septiembre pasado, la empresa farmacéutica desvinculó a Wilson M. y a Edwin A. por abandono de labores, al no presentar la Resolución Ministerial de Declaratoria en Comisión que exige el Artículo 97 del Decreto Supremo Nº 22407, del 11 de enero de 1990.

“Durante cuatro años esperamos pacientemente por ese documento que nunca llegó; sin embargo, de buena fe, continuamos con el pago de sus sueldos”, acotó.

(26/10/20)

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