El Financiero

Mike Gemio: En Bolivia, por cada 20 árboles que se talan se planta solo uno

El Director General Ejecutivo del Fondo Nacional de Desarrollo Forestal (Fonabosque) evalúa el estado de la conservación y preservación de los bosques de Bolivia y los retos que el país se planteó en el marco del Acuerdo de París de 2016.

Mike Alejandro Gemio Pérez

Mike Alejandro Gemio Pérez Foto: Fonabosque

La Razón (Edición Impresa) / Wálter Vásquez / La Paz

00:00 / 28 de noviembre de 2018

— ¿Cuál es el estado de la riqueza forestal boliviana?

— Bolivia es un país bastante diverso y esa diversidad está asociada con la cantidad de recursos forestales que tenemos. El territorio nacional tiene unos 51,3 millones de hectáreas de bosque, lo que en 2015 nos colocaba como uno de los países del mundo (el segundo) con más árboles por persona (5.465). Sin embargo, es cierto también que muchas de nuestras actividades están más enfocadas a reducir esa riqueza, por lo que hay esfuerzos por parte de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) para controlar la deforestación.

— ¿Cuáles son las acciones que actualmente lleva adelante el Fondo para aumentar la mancha boscosa del país?

— Nosotros trabajamos con parte de los recursos que la ABT recauda por multas y patentes. De esa manera, financiamos a fondo perdido los mejores proyectos de municipios y gobernaciones para forestación y para la mejora de las condiciones en las cuales se mantienen los bosques. Escogemos proyectos que puedan ayudarnos a incrementar y mantener nuestra masa boscosa, pero bajo un enfoque mucho más integral, tratando de que las personas cuiden el bosque que los beneficia social, cultural y económicamente (...). La primera etapa es priorizar proyectos que tengan que ver con forestación y reforestación, la segunda es empezar a trabajar en proyectos que nos demuestren sostenibilidad en los bosques.

— ¿Por qué es importante preservar los bosques?

— Es fundamental. El bosque puede ser explotado desde el punto de vista maderable, es decir para la producción de muebles, celulosa y otros; y no maderable, como la exportación de castaña —que en los últimos años ha estado por los $us 200 millones— y de otros alimentos y productos que pueden incentivar la generación de economías locales y cadenas de valor. Entonces, si se puede manejar lo maderable y no maderable de manera sostenible los beneficios económicos son muy evidentes. En lo cultural también es fundamental, especialmente en la parte oriental del país, porque hay muchos ritos y prácticas que hacen a los árboles fundamentales dentro de las comunidades. En lo social, las comunidades respetan mucho los árboles porque no solamente los protegen o alimentan, sino porque les dan la calidad ambiental necesaria para desarrollarse. Y en lo ambiental se puede hablar de seguridad de los suelos, freno de la erosión, protección del agua y de las cuencas del líquido, y más. Por eso es importante sembrar un árbol y concientizar a la gente sobre su cuidado, un trabajo fundamental que busca hacer el Fonabosque, especialmente en las ciudades. Por eso con nuestra campaña “Adopte un árbol” queremos que por lo menos cada habitante (del país) cuide un árbol y que todos aprendan su importancia económica, social y cultural. Queremos que a partir de eso, los jóvenes sean los principales motores del cambio que queremos generar. NdE. La campaña empezará el lunes.

— ¿Cuántas personas dependen de los bosques en el país?

— Hay a 2010 un aproximado de 350.000 personas que viven gracias a la economía generada en los bosques. La meta a 2025 en el marco del Acuerdo de París, del que somos parte, es que estas 350.000 personas salgan completamente de la pobreza. NdE. El Acuerdo, vigente desde 2016, es parte de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

— ¿Cómo se ayudará a este sector a dejar esa condición?

— La clave está en el enfoque integral de bosques, en tratar de que ellos entiendan de que su economía puede salir a flote a partir de la sostenibilidad del bosque; eso es lo que inicialmente trabajamos con el Fonabosque. Evidentemente es aún un trabajo bastante pequeño, porque el presupuesto de la institución es menor a los Bs 15 millones al año.

— ¿De qué forma el trabajo efectuado por el Fonabosque y otras instituciones ha coadyuvado a reducir la deforestación?

— Hay un trabajo de forestación que en promedio bordea las 15.000 hectáreas o más al año; sin embargo, los últimos datos de la ABT indican también que estamos entre los países que más deforestan. Solo en los últimos cinco años se han deforestado en el país en promedio casi 300.000 hectáreas por año, lo que es sumamente preocupante. NdE. Los datos muestran que la relación es de 20 a 1.

— ¿De qué manera se ha mejorado el control en este sector?

— De un tiempo a esta parte, las acciones de la ABT han ido mejorando bastante, la relación entre deforestación ilegal y legal era más o menos 75-25 y ahora es de 50-50. Pero ahí falta que la ABT se modernice y de un paso crucial hacia los controles con fotos satelitales y drones, porque mucho del trabajo que hace es físico.

— ¿El trabajo que realiza el Fonabosque coadyuva a la consecución de las metas del Acuerdo de París? Me refiero al compromiso de reforestar 4,5 millones de hectáreas hasta 2030...

— Es correcto, como país hemos sacado en 2016 el Decreto 2912 que define cómo vamos a alcanzar esos 4,5 millones de hectáreas, los avances para 2020 y 2025, los porcentajes por departamento y la cantidad por actores: gobernaciones, alcaldías, comunidades y privados. La norma declara además al Programa Nacional de Forestación y Reforestación (creado en 2010) como prioridad nacional.

— Bajo todo este contexto, ¿será posible alcanzar esta ambiciosa meta en los plazos?

— Creo que sí, si los sectores público y privado y la cooperación internacional sumamos esfuerzos, si nos organizamos un poco es posible. Actualmente, cada uno por su lado se esfuerza por incrementar el área forestal. Así que las voluntades están bien puestas.

Perfil

Nombre: Mike Alejandro Gemio Pérez

Cargo: Director General Ejecutivo del Fonabosque

Experto en planificación estratégica y para el desarrollo

Obtuvo su título en Economía en la UMSA y su maestría en Gestión y Políticas Públicas en la Universidad Católica Boliviana. Cuenta también con diplomados en Gobierno Electrónico y Modernización del Estado, Educación Superior y Gestión Pública, además de otros cursos de especialización. Posee una amplia experiencia en planificación para el desarrollo, planificación estratégica y programación de operaciones. Es docente de pre y posgrado y Director General Ejecutivo del Fondo Nacional de Desarrollo Forestal (Fonabosque) desde el 12 de junio de 2018.

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