Energías & Negocios

Thursday 11 Aug 2022 | Actualizado a 15:14 PM

El sector exportador logró el superávit más alto en ocho años

Gary Rodríguez: ‘Hubo un incremento del valor exportado: $us 4.241 millones este año vs. 2.630 millones en 2019’

Por Pablo Deheza

/ 3 de junio de 2022 / 03:05

ENTREVISTA

El gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Antonio Rodríguez, explica la situación actual de los exportadores bolivianos, identifica oportunidades, habla de la relación con el gobierno del presidente Luis Arce y perfila los puntos prioritarios para una agenda en común. En el primer trimestre de 2022, las exportaciones presentan los resultados más favorables en casi una década.

—¿Cómo evalúa la situación actual del comercio internacional en Bolivia en relación con 2020, antes de las elecciones del 18 de octubre de ese año, y luego durante la pandemia?

—De acuerdo con datos oficiales, hay una recuperación tanto en el campo de las exportaciones, como de las importaciones, comparativamente no solo a un pésimo año, como fue el de la pandemia, año en que el comercio exterior se desplomó por más de $us 4.500 millones, sino también, frente al último año normal, como fue 2019. Efectivamente, el valor exportado de casi $us 11.000 millones en 2021 supera de lejos los cerca de 9.000 millones de 2019, con un incremento, además, del volumen comparativamente a dicha gestión. En cuanto a las importaciones, éstas superaron en poco los $us 9.500 millones el pasado año, unos 300 millones menos que en 2019, con una pequeña baja del volumen. Sin embargo, en ambos casos, tanto las ventas como las compras externas superaron holgadamente las de 2020. En resumen, el comercio exterior vuelve a tomar su protagonismo de antes, logrando un superávit en 2021, luego de cinco años consecutivos de déficits que restaron $us 5.000 millones a las RIN del BCB. En lo que hace a la gestión en curso, el último informe del INE al mes de abril da cuenta de un incremento del valor exportado muy importante: $us 4.241 millones versus 2.630 millones en igual lapso de 2019. Aunque las importaciones no crecieron tanto en igual periodo, $us 3.579 millones, contra 3.252 millones, eso sí, hasta abril se logró el superávit más alto de los últimos ocho años.

—¿Cómo ve la situación actual del sector exportador en su relación con el gobierno del presidente Luis Arce? ¿Existen diferencias respecto a lo que fue el gobierno de Evo Morales y el de Jeanine Áñez?

—Pudiera y debiera ser mejor, definitivamente. Si bien cada gobierno tiene su propio cariz en su manera de relacionarse con la sociedad civil, y su forma de conducirse, el éxito de cualquier gobierno debe fundamentarse en considerar absolutamente a todos los actores de la economía, y el exportador debería merecer una atención muy especial, en tanto y en cuanto la estabilidad económica depende de lo que pase con el sector externo. Entre los tres gobiernos mencionados, no vale la pena aludir al de transición por la limitación de sus posibilidades de actuar en materia de políticas públicas —dada la misión que se le encomendó—; por lo tanto, la comparación corresponde hacerla entre la gestión de Evo Morales y la actual, pudiendo sacar como una primera conclusión, que las políticas hacia el sector no han cambiado. Sin embargo, en el primer caso había la posibilidad de un mayor diálogo, con una visión pragmática y la necesidad de generar divisas para el país.

Foto. IBCE

—¿Cómo ha evolucionado la composición de las exportaciones bolivianas en la última década?

—A raíz de la bonanza internacional que duró hasta 2014, las exportaciones bolivianas se “reprimarizaron”, pasando el país a depender fuertemente —excesivamente y preocupantemente— de los recursos extractivos no renovables, como los minerales e hidrocarburos. De hecho, éstos llegaron a significar el 80% del valor de las ventas externas, y en su momento un 50% de las ventas se debían al gas natural que llegó a aportar más de $us 6.000 millones; actualmente, poco más de $us 2.000 millones. No ha sido sino en los últimos tres años que las exportaciones no tradicionales, que son renovables y con valor agregado, como las agropecuarias, agroindustriales, forestales, madereras, manufactureras y artesanales, han incrementado su participación hasta un 25% del total, viniendo a llenar el vacío que va dejando la declinante venta de hidrocarburos. La buena noticia es que, hasta abril de 2022, las exportaciones no tradicionales subieron a un 27% del valor global, principalmente gracias a los productos agroalimentarios.

—¿Cuáles son los principales objetivos del sector exportador en 2022?

—Como ocurre en cualquier otro sector, el exportador boliviano siempre tendrá como objetivo el vender más al exterior, con mayor valor agregado, para que —en el agregado— el fruto de su esfuerzo apuntale la estabilidad de la economía y de la moneda nacional. Un país que no exporta y que no tiene la capacidad de atraer capitales externos de manera sostenida, y que incurre en sistemáticos déficits externos está condenado a la devaluación, más temprano que tarde. Por ello, el sector exportador debería ser la niña de los ojos del Gobierno, porque se trata de un sector estratégico. Además, es un gran generador de empleos formales y bien remunerados, como estadísticamente está demostrado, frente a otras opciones.

—¿En qué áreas identifica que hoy en día están las mayores oportunidades para la exportación?

—El mundo ofrece un sinfín de posibilidades de exportación. De hecho, en el campo del comercio exterior nada está escrito en piedra, por lo que, competitividad de por medio, todo se puede exportar cumpliendo estos tres requisitos indispensables: contar con un producto de calidad; tener un precio económico o diferenciado en función de los nichos de mercado; y la oportunidad de entrega en el mercado. Igual razonamiento cabe para la exportación de servicios, tales como corredores intermodales, servicios portuarios, comunicaciones, almacenamiento, logística, servicios profesionales, turismo, software, etcétera.

Foto. IBCE

—¿Existen iniciativas para fortalecer al sector exportador desde los municipios y gobernaciones? Si fuese así, ¿en qué consisten las mismas?

—Quisiéramos decir que es así, pero poco es lo que las gobernaciones o los municipios pueden hacer cuando hay restricciones a la exportación impuestas por el Gobierno central. Tal es el caso de los alimentos. De ahí, la necesidad de una concertación público-privada para desarrollar políticas y acciones sinérgicas de cara a conquistar mayores espacios en el concierto internacional, eliminando los sesgos antiexportadores que existen en el país y que inhiben una mayor productividad y competitividad del sector. Bolivia podría dejar de depender de las ventas de los minerales e hidrocarburos que la hacen tan vulnerable en cuanto a sus ingresos de divisas, y sin mayor dificultad podría multiplicar por cinco veces sus exportaciones no tradicionales a mediano plazo, porque el país tiene todas las condiciones para hacerlo, lo que faltan son políticas públicas favorables para la exportación.

—Si se tuviese que priorizar, ¿en qué tres puntos consideran que es necesario mejorar la comunicación y coordinación con el Gobierno nacional?

—En primer lugar, necesitamos con urgencia una política de promoción selectiva de exportaciones; dada la situación económica del país, la posición de las reservas internacionales netas y la necesidad de crecer mucho más a corto y mediano plazo para combatir la pobreza, generando empleo de calidad. Se debería priorizar, por su inmediata capacidad de reacción, al sector agropecuario/agroindustrial y forestal/maderero. En segundo término, está la necesidad de mejorar la competitividad sistémica, ya que el sector privado no puede hacerlo todo por sí solo, muy especialmente cuando hay la necesidad de políticas de Estado en cuanto a desburocratización, transporte, logística, neutralidad impositiva, promoción externa, entre otros. En tercer lugar, y no menos importante, la gran señal que todos esperan para invertir más, producir más y generar mayores excedentes: la garantía de la libre exportación, para estar en igualdad de condiciones de competencia con los oferentes extranjeros que pueden realizar ventas ciertas a futuro, pero los productores/exportadores bolivianos no; además de incurrir en altos costos financieros, como por ejemplo tener que mantener obligatoriamente como stock de seguridad un alto volumen de producto, sin poder venderlo, incurriendo en un alto costo financiero innecesario, además de tener que pagar su almacenaje.

Gary Rodríguez

Gerente General del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

  • Es licenciado en Economía y magíster en Comercio Internacional por la UAGRM. Estudió Teología en la Universidad UNPI e hizo un diplomado en Liderazgo con la Universidad Militar Mcal. Bernardino Bilbao Rioja. Por 20 años fue asesor de las delegaciones gubernamentales en negociaciones internacionales.
  • Ejerció la cátedra de Integración en el posgrado de las universidades NUR y Gabriel René Moreno.
  • Es Gerente General del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), donde cumplió 30 años de labor en mayo. En 2002 fue distinguido como Economista del Año y en 2012 recibió un reconocimiento al Mérito Profesional, del Colegio de Economistas de Santa Cruz. En 2007, el Concejo Municipal de Santa Cruz de la Sierra le otorgó la Medalla al Mérito Municipal – Categoría Profesional. Recibió la Distinción al Mérito Profesional del Economista Boliviano – 2016, del Colegio Nacional de Economistas de Bolivia.
  • Fue columnista del periódico La Razón entre 2007 y 2013. Es miembro del Consejo Editorial de la Revista Negocios Press. Su primer libro fue Apertura económica y exportaciones en Bolivia: El papel del Estado (1980-2003). 

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YLB socializa la industrialización del litio en Potosí

El objetivo es informar y hacer conocer a los pobladores que habitan cerca de los salares del país sobre los proyectos que viene desarrollando la empresa estratégica YLB con la industrialización del litio y la implementación de la nueva Tecnología de Extracción Directa de Litio (EDL).

/ 6 de agosto de 2022 / 22:59

Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) está llevando adelante la socialización del proyecto de industrialización del litio y los trabajos que viene ejecutando para el aprovechamiento del metal blanco en los municipios Uyuni, Porco, Tomave, y Llica en el departamento de Potosí.

“Estamos aquí para informar, socializar y responder las preguntas que todos ustedes tengan con relación al trabajo que está desarrollando YLB con los recursos evaporíticos del país, YLB está trabajando de manera ardua para generar empleos e ingresos para el Estado, estamos en la carrera del litio junto a otros países que tienen este recurso, y la responsabilidad que tenemos como bolivianos es aportar al cambio de la matriz energética, dando cumplimiento al mandato del presidente Luis Arce Catacora”, señaló el viceministro de Altas Tecnologías Energéticas, Álvaro Arnez.

La socialización comenzó el martes 2 de agosto en la ciudad de Uyuni y contó con la presencia del viceministro Arnez, la senadora por Potosí, Elena Aguilar, el diputado nacional, Dionicio Quispe, el presidente ejecutivo de YLB, Carlos Ramos Mamani y el alcalde del municipio de Uyuni, Eusebio López.

El objeto de realizar dicha socialización, es informar y hacer conocer a los pobladores que habitan cerca de los salares del país sobre los proyectos que viene desarrollando la empresa estratégica YLB con la industrialización del litio y la implementación de la nueva Tecnología de Extracción Directa de Litio (EDL). Esta actividad se llevó a cabo en el Coliseo Max Fernández, donde asistieron autoridades municipales, originarias y población en general.

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¿Estamos al final de un superciclo del petróleo?

Los inventarios mundiales de petróleo continúan siendo extremadamente bajos. Además, la reducción de la oferta será un reto, ya que el embargo de la Unión Europea sobre el petróleo ruso entrará en vigor a finales de año.

/ 6 de agosto de 2022 / 22:54

En dos ocasiones durante el mes de julio, el WTI (West Texas Intermediate) se ha situado por debajo de los 100 dólares el barril por primera vez desde abril, a medida que crecen los temores de una profunda recesión, se fortalece el dólar y aumenta el número de casos de COVID en China, el segundo mayor consumidor de petróleo del mundo. En su informe de julio, la Administración de Información Energética de Estados Unidos subrayaba que 2022 será el primer año desde 1999 en que el crecimiento del consumo de petróleo en los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) supere al de los países que no pertenecen a ella. En todo el mundo, los bancos centrales tendrán que subir los tipos de forma agresiva para luchar contra la inflación. Deben enfriar la demanda hasta que las presiones inflacionistas disminuyan. En consecuencia, los inversores en petróleo han recortado sus posiciones largas netas desde junio.

Sin embargo, los fundamentales siguen siendo sólidos: déficit de oferta de la OPEP+, inventarios reducidos, disminución de la capacidad sobrante, elevados márgenes de refino impulsados por la demanda estacional y la interrupción de las exportaciones rusas. Los futuros se mantienen muy a la baja (el precio de los futuros está por debajo del precio spot o al contado), lo que teóricamente es alcista para el precio al contado. El 18 de julio, el precio al contado del Brent se recuperó hasta en torno a los 106 dólares, mientras que los futuros del crudo Brent para diciembre se situaron ligeramente por debajo, en 96 dólares el barril. Los precios del crudo Brent físico se han disparado hasta alcanzar su máximo desde 2008, según Bloomberg.

La demanda mundial de petróleo sigue creciendo. Los analistas de la Agencia Internacional de la Energía y de la Administración de Información Energética de Estados Unidos esperan que la demanda mundial de petróleo aumente en al menos 2 millones de barriles diarios (b/d) en 2023, hasta 101,3 millones de b/d y 101,6 millones de b/d respectivamente, con lo que volvería a superar el nivel de 2019. La OPEP es más optimista y espera un aumento de la demanda mundial de petróleo de 2,7 millones de b/d. El crecimiento de la demanda estará liderado por una fuerte tendencia al alza en los países no pertenecientes a la OCDE, concretamente en Asia, donde el crecimiento está impulsado por un repunte de la demanda de queroseno.

Evidentemente, la desaceleración de la actividad económica podría provocar alguna revisión a la baja en el futuro. Sin embargo, históricamente, la demanda de petróleo solo se ha contraído en las peores recesiones mundiales. Según JP Morgan, con la excepción de la recesión impulsada por el COVID en 2020, la demanda anual de petróleo nunca se ha contraído en más de 3,0 millones de b/d en un año. Entre todos los años en los que la demanda de petróleo se redujo de un año a otro, el 60% de las veces la caída de la demanda se limitó a menos de 1 millón de b/d, y el 20% de las veces se redujo entre 1,5 y 2 millones de b/d.

Por el lado de la oferta, los analistas prevén una producción limitada de los países de la OPEP y una mayor oferta de los productores no pertenecientes a ella, impulsada por estados Unidos. Los países de la OPEP+ siguen ofreciendo aumentos de la oferta inferiores a las cuotas mensuales de producción, a pesar de que los precios del petróleo se han estabilizado en torno a los 105 dólares desde principios de año. Los 10 productores del grupo OPEP+ produjeron 24,8 millones de b/d, es decir, 1 millón de b/d por debajo del objetivo de la OPEP para junio. Es probable que la incapacidad de aumentar la producción continúe, dado el deterioro de las infraestructuras y los años de escasas inversiones. Solo Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos tienen suficiente capacidad de reserva para bombear más. Según la Agencia Internacional de la Energía, su reserva combinada podría descender a solo 2,2 millones de b/d en agosto con la eliminación total de los recortes récord de la OPEP+. Arabia Saudí produce actualmente alrededor de 11 millones de b/d, y ha declarado una capacidad máxima sostenible de 12 millones de b/d. Alcanzó los 11,5 millones de b/d una vez, en abril de 2020. Además, a pesar de sus conversaciones, Estados Unidos e Irán no han logrado restablecer el acuerdo nuclear iraní.

En Estados Unidos, la producción se mantiene en torno a 1 millón de b/d por debajo del máximo anterior a la pandemia. La presión de los inversores para mantener la disciplina de capital es la principal razón por la que los productores de petróleo que cotizan en Bolsa están conteniendo el crecimiento a pesar de los altos precios del crudo. Las cinco mayores petroleras del mundo tienen previsto invertir 81.700 millones de dólares este año, la mitad de lo que gastaron en 2013. La inflación, los problemas de la cadena de suministro, la escasez de mano de obra y la menor actividad de los operadores también han limitado el crecimiento de la producción. Después de 11,6 millones de b/d en el primer semestre de 2022, la Administración de Información de Energía estadounidense espera que la producción de crudo estadounidense aumente a una media de 12,2 millones de b/d en el semestre actual y a 12,8 millones de b/d en 2023, lo que superaría el anterior récord anual, establecido en 2019. El aumento de la producción de gas natural asociado de la cuenca del Pérmico, la mayor cuenca productora de petróleo de Estados Unidos, también supone un riesgo a la baja para su producción de crudo en los próximos meses.

Los inventarios mundiales de petróleo continúan siendo extremadamente bajos. Las reservas de la industria de los países de la OCDE se han recuperado ligeramente, gracias a las importantes cesiones de reservas por parte de los Gobiernos (que está previsto que finalicen en octubre), pero siguen estando casi 300 millones de barriles por debajo de su media de cinco años. Además, la reducción de la oferta será un reto, ya que el embargo de la Unión Europea sobre el petróleo ruso entrará en vigor a finales de año. Según la Agencia Internacional de la Energía, las exportaciones rusas de petróleo cayeron en junio en 250.000 b/d, hasta los 7,4 millones de b/d, el nivel más bajo desde agosto de 2021.

En general, es probable que la volatilidad de los precios del crudo continúe hasta que disminuya la presión inflacionista, pero la dinámica sigue siendo favorable a los precios del petróleo, es decir, las curvas de futuros siguen en backwardation.

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El oro brilla y es la estrella de la minería boliviana actual

Ramiro Félix Villavicencio Niño de Guzmán: ‘En 2021 la producción aurífera fue de $us 2.626 millones, equivalente al 42% del aporte minero’

/ 5 de agosto de 2022 / 01:33

ENTREVISTA

La minería en Bolivia fluye por las venas del país y es parte fundamental de nuestra historia. Mientras el país se viene diversificando económicamente y caminamos hacia la industrialización, el sector minero sigue siendo una parte importantísima de la producción y la identidad nacional. El ministro de Minería, Ramiro Félix Villavicencio Niño de Guzmán, explica el presente y el porvenir inmediato del clúster extractivo.

—Ministro, ¿cómo ha cambiado su ritmo de vida la responsabilidad que ahora ejerce?

 —Definitivamente mi ritmo de vida ha cambiado, he disminuido el tiempo con mi familia porque el trabajo implica radicar en La Paz y estar en constante movimiento. El ritmo de trabajo es intenso a la par del presidente Luis Arce, y estamos haciendo todos los esfuerzos para retribuir esa confianza en una gestión con buenos resultados para la minería y metalurgia de Bolivia.

—¿Con cuánto contribuía la actividad minera al PIB boliviano en 2005 y con cuánto lo hace ahora?

—En 2005 la contribución del sector minero al PIB nacional fue de 4,6%. Esto fue incrementándose hasta llegar a un pico de 7,6% en 2009. En 2020, decayó hasta un 4,2% y hoy estamos en recuperación. En 2021 la cifra fue 5,4%. En todos los años, con la excepción de 2020, la participación del sector minero en el PIB nacional se incrementó respecto a 2005.

—¿Cómo estaba distribuida la actividad minera entre los departamentos en 2005 y cómo lo está ahora?

—En 2005 y en 2021, Potosí participa con un 43% de la actividad minera del país. Esa permanece constante. Sin embargo, La Paz pasó de un 22% a un 37%, Oruro bajó de un 29% a un 8%, en tanto que se incorporó Beni con un 9%, luego de no tener niveles de producción relevantes. Santa Cruz bajó de un 6% en 2005 al 1% en 2021. En 2021 se continúa con la explotación de zinc, estaño, oro y plata como los principales minerales, pero empieza a aparecer producción de cobre y minerales no metálicos como la ulexita, hierro, carbonato de litio, etc. Los tres principales productos del país en 2021 son el oro, el zinc y la plata, con un valor producido de $us 2.626 millones, $us 1.493 millones y $us 1.050 millones en 2021, respectivamente. En ese mismo orden, en 2005 los valores fueron $us 128 millones, $us 220 millones y $us 99 millones. En 2021 el sector minero tuvo una producción total valorada en $us 6.291 millones. Esto es diez veces más que los $us 631 millones de 2005. Como se puede evidenciar, el sector minero boliviano goza de buena salud, evidentemente con bastantes oportunidades y desafíos por delante.

—¿Qué ha cambiado y qué se mantiene igual en las dos últimas décadas en cuanto a los modos de la producción minera y la organización en general del sector minero en Bolivia?

—En 2005, debido a la privatización de las operaciones mineras no existía producción de empresas estatales. En 2021, la producción de estas empresas estatales alcanza al 7% del valor, las cooperativas incrementaron su participación, de un 45% a un 51%, y las privadas disminuyeron de un 55% a un 42%. En 2021 la producción minera estatal tuvo un valor de $us 468 millones, la privada fue de $us 2.640 millones y la de las cooperativas se ubicó en los $us 3.183 millones.

—¿Cómo afectó la pandemia al sector minero boliviano? ¿Qué cambios está dejando en el presente y hacia el futuro?

—Los últimos tres años antes de la crisis sanitaria se tenía un valor de producción que superaba los $us 4.000 millones, este nivel bajó a cerca de $us 3.000 millones en 2020, lo que significa una disminución del 28% respecto al año anterior, como consecuencia de las medidas de restricción adoptadas por el Gobierno. La interrupción de los canales de comercialización en el contexto internacional también tuvo sus efectos negativos para la minería nacional, además de la paralización de proyectos de alto impacto como el Mutún, Colquiri y Huanuni.

—¿Cómo están afectando al sector minero las nuevas tecnologías de telecomunicación e información, la inteligencia artificial y otras tendencias?

—Como Gobierno apuntamos a la incorporación de tecnologías de alto impacto en todo el proceso de la cadena productiva minera. El uso de nuevas tecnologías nos permite mejorar la productividad y por consiguiente trabajar de manera más eficiente y amigable con el medio ambiente, generando a su vez mayores ingresos para nuestro país. El camino es largo, pero estamos encaminando a que todos los grandes proyectos que estamos realizando estén utilizando las últimas tecnologías. Como Estado también hemos dado el primer paso para la explotación minerales tecnológicos, con la creación del Viceministerio de Minerales Tecnológicos y Desarrollo Productivo Minero Metalúrgico. Como país tenemos un gran potencial y la idea es industrializar, no solo extraer y comercializar, sino producir los insumos para la fabricación de aparatos electrónicos, autos eléctricos, celulares y otros.

—¿Cuál es el potencial que tiene Bolivia en cuanto a los minerales tecnológicos?

—Bolivia es un país minero por excelencia y cuenta con una amplia gama de ambientes geológicos, los cuales dan como resultado una variedad de depósitos minerales. En el caso de los minerales tecnológicos en Bolivia, se han identificado depósitos de indio, galio, tantalio, níquel y tierras raras, tanto en el occidente como en el oriente. Algunos de ellos cuentan con una cuantificación de sus recursos, como es el caso de Mallku Khota. En otros casos aún falta realizar estudios para determinar el potencial de los mismos. Por ejemplo, en Rincón del Tigre o Manomó, en el departamento de Santa Cruz.

—¿Cuál es la estrategia para desarrollar la producción de minerales tecnológicos en Bolivia?

 —La estrategia delineada para el desarrollo y producción de minerales tecnológicos contempla la elaboración de un “Plan de Desarrollo de los Minerales Tecnológicos de Bolivia”, el cual incluye las directrices para el desarrollo de estos recursos, estudios de mercado y financiamiento. Debemos generar condiciones para el desarrollo de proyectos de prospección y exploración de los minerales tecnológicos. Debe considerarse, además, temas de investigación y desarrollo, implementación de laboratorios especializados, convenios con universidades nacionales e internacionales, para la capacitación de recursos humanos, geólogos, metalurgistas y especialistas en minería. Es decir, hay que generar los recursos humanos especializados en la exploración, explotación y producción de este tipo de materiales.

—¿Cómo funcionará y cuál es el aporte esperado de la refinería de zinc? ¿Qué capacidad tiene? ¿Cuándo entrará en operación y cuándo se espera que alcance su nivel óptimo de producción? ¿Cuáles serán los principales productos y subproductos de esta instalación?

—El objetivo de la construcción de la refinadora de zinc es avanzar hacia la industrialización, dando valor agregado a los recursos que explotamos. Se trata de recepcionar esos concentrados de zinc que hoy producimos y a través de la refinación recuperar todos los elementos que hoy estamos perdiendo. La industrialización es una de las políticas fundamentales del Gobierno encabezado por el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Luis Arce. Este proyecto de la refinería de zinc está fundamentado en la alta capacidad que tiene Bolivia de producir concentrados de este metal. Con la refinería se podrá recuperar subproductos como el estaño, plata, plomo, cobre y metales estratégicos como el indio, galio, germanio. Su capacidad será de 150.000 toneladas anuales de tratamiento de concentrados de zinc, de los que se obtendrán 55.000 toneladas de zinc metálico. Se espera que entre en operaciones a finales de 2023 y llegue a su capacidad óptima instalada a mediados de 2024.

—¿Cuánto de inversión total demandará la refinería de zinc? ¿Cuánto se invertirá en 2022?

—La primera refinería de zinc del país se instalará en Oruro con una inversión de $us 350 millones y estará concluida en 2024. El proyecto ya se encuentra en etapa de gestión de financiamiento ante el Gobierno de la República Popular de China. Para 2022 esperamos realizar una inversión de $us 70 millones.

—¿Cuáles son las principales inversiones en el sector minero en 2022?

—Los principales proyectos son: la Planta Siderúrgica del Mutún, con una inversión total de Bs 3.801 millones; la construcción de la nueva Planta Concentradora de 2.000 TPD de la Empresa Minera Colquiri, con una inversión total de Bs 544 millones; en la Empresa Minera Huanuni, los proyectos de desarrollo, preparación y mecanización de labores mineras, con una inversión total de Bs 378 millones; y, también en Huanuni, el equipamiento y maquinaria (renovación), con una inversión total de Bs 117 millones. Además, la planta Lucianita de 3.000 TPD incrementará la producción de la Empresa Minera Huanuni.

—¿Cuál sería su recomendación para los jóvenes que se están formando en ingeniería metalúrgica y otras carreras que son propias del sector minero en Bolivia?

—La minería en Bolivia es uno de los pilares fundamentales de la economía. Nosotros apuntamos a tener una minería tecnológica y eso va a la par de la especialización de los profesionales que trabajan a lo largo de todo el proceso: ingenieros, geólogos, metalúrgicos, minas, control del proceso, ambientalistas y otros. Todos tienen que pasar por procesos de especialización para generar ciencia y tecnología.

—¿Cuáles son los principales desafíos del sector minero boliviano en el corto plazo?

—Como Estado hemos retomado el Modelo Económico Social Comunitario Productivo y enmarcados en el Plan de Desarrollo Económico Social, estamos trabajando en la industrialización de nuestras materias primas, es un aspecto fundamental de las políticas del Gobierno encabezado por Luis Arce. También está en etapa de tratamiento, en la Asamblea Legislativa Plurinacional, la Ley del Oro de Producción Nacional, que permitirá al Estado adquirir todo el metal dorado que se produce en Bolivia a través de una empresa comercializadora nacional, para que esto vaya a las reservas de nuestro Banco Central. Por otra parte, estamos consolidando, a través del Gobierno de la hermana República Popular de China, el tema del financiamiento de $us 350 millones para la construcción de la refinadora de zinc de Oruro y también trabajaremos para la construcción de otra refinería de zinc en Potosí. Hasta mediados del próximo año estará concluida la planta concentradora de 2.000 toneladas por día de Colquiri. Una vez esté en funcionamiento, incrementará la producción de estaño de 4.012 Toneladas Métricas Finas (TMF) a 6.177 TMF anuales. En el caso del zinc, incrementará de un volumen de 17.510 TMF anuales a 26.940 TMF. La planta de la Empresa Siderúrgica del Mutún estará concluida a finales de 2023. Por otra parte, se está trabajando en la prospección y exploración en la búsqueda de nuevos yacimientos, tanto de minerales tradicionales, como los denominados tecnológicos. En Potosí: Sector Todos Santos, Cerro Santo Tullu, Distrito Malmisa-San Fernando. En La Paz: Proyecto Caracoles, Madre de Dios, Proyecto Río Beni, yacimientos cupríferos en Corocoro. En Oruro: Negrillos-Paco Khollu, Japo Morococala, Villa Huanuni, Poopó. En Chuquisaca: Yesos Río Huapi, Prospección Geológica Minera Icla. En Santa Cruz: Rincón del Tigre Tierras Raras, Complejo Pegmatítico Los Patos, Cerro Rojo, Alcalina de Velasco, Complejo Pegmatítico La Bella. En Pando: el río Madre de Dios. Destacamos el proyecto de exploración geológica Mesa de Plata- Machu Socavón en Potosí, por parte de la Comibol, con una inversión de Bs 10,5 millones en 2022 y que proyecta duplicar la inversión en las próximas gestiones.

Ramiro Félix Villavicencio Niño de Guzmán

Ministro de Minería y Metalurguia.

  • Es ingeniero metalúrgico por la Facultad Nacional de Ingeniería. Realizó un posgrado de especialización sobre Economía Minera, en la Universidad Técnica de Oruro. Hizo un posgrado en Eficiencia Industrial y Gestión Ambiental Cámara de Industrias Oruro.
  • Obtuvo una beca de estudios en el Reino de Suecia. Tiene un diplomado en Eficiencia Industrial y Sistemas de Gestión Ambiental, otorgado por la Universidad Privada Boliviana.
  • Realizó un magíster en Administración de Empresas en la Universidad Católica de Bolivia y en la Universidad Técnica Oruro.
  • Actualmente es Ministro de Minería y Metalurgia.
  • Fue gerente general Empresa Metalúrgica Vinto (2009- 2019), donde realizó el Proyecto de Construcción y Montaje de una Planta de Fundición y Refinación de Concentrado de Zinc. Trabajó como ingeniero metalúrgico en la Minera San Cristóbal S.A.
  • (2006-2009). Fue jefe del Departamento de Ingeniería y Proyectos, en el Complejo Metalúrgico Vinto S.A. Oruro (2002–2006). Fue jefe de Área de Refinación y Subproductos Allied Deals Estaño Vinto S.A. (2000-2002).
  • Trabajó en la Empresa Metalúrgica Vinto Oruro como jefe de Departamento Fundición Baja Ley (1995-2000). Fue subjefe de Departamento Fundición Baja Ley en la Empresa Metalúrgica Vinto Oruro (1995). Trabajó en la Empresa Metalúrgica Vinto Oruro como ingeniero de turno (1989-1992).

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VENTAS DE POTASIO MARCAN RÉCORD

Las ventas de potasio bolivianas suben como resultado del incremento en la producción y los buenos precios internacionales.

/ 1 de agosto de 2022 / 01:32

El valor de las exportaciones de cloruro de potasio entre enero y mayo de este año superó las ventas externas registradas en todo 2021. Al quinto mes de 2022 llegó a los $us 12,4 millones y la gestión pasada alcanzó a los $us 9,6 millones.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), extraídos por La Razón, a mayo de este año, el país exportó 24.151,3 toneladas (t), mientras que en toda la gestión 2021 llegó a 32.525,2 t. El factor precio influyó en el valor exportado.

A mayo, las ventas externas del fertilizante tuvieron como destino a los mercados de Brasil, Chile y Perú, siendo el gigante de Sudamérica el mayor demandante del cloruro de potasio.

El mercado de Brasil demandó el 66,2% del total del volumen del cloruro de potasio, lo que representó el 72,3% de las ventas. Mientras, el de Chile, el 33,1% de la cantidad del fertilizante, un 26,7% del valor de exportaciones.

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EL GAS DOMICILIARIO BENEFICIA A MILLONES

A partir de la nacionalización de los hidrocarburos se intensificó las labores para que el gas llegue a los bolivianos y desde entonces se pasó de 28.021 conexiones a más de 1 millón en la actualidad.

/ 1 de agosto de 2022 / 01:24

Más de 5,4 millones de ciudadanos bolivianos se benefician del servicio de gas a domicilio que instala gratuitamente Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

De acuerdo con el Decreto Supremo 1996, del 15 de mayo de 2014, la instalación del servicio es gratuita hasta los 22 metros; si supera esa longitud, las empresas instaladoras realizan un cobro por metro adicional que paga el propietario del domicilio.

“El gas a domicilio es el proyecto estrella del Gobierno nacional. Permite a los usuarios mejorar su calidad de vida y a las familias ahorrar por el consumo de este recurso, antes gastaban un promedio de dos garrafas por mes equivalente a Bs 45, ahora pagan entre Bs 8 y 10, dependiendo de su consumo”, refiere la estatal petrolera.

A partir de la nacionalización de los hidrocarburos, en mayo de 2006, se intensificó las labores para que el gas llegue a los bolivianos y desde entonces se pasó de 28.021 conexiones a más de 1 millón en 2021.

La Paz lidera el número de conexiones con 25.057; le sigue Santa Cruz, con 14.057; y, en tercer lugar está Cochabamba, con 15.308. Siguen Potosí, con 5.616; Chuquisaca, con 5.291; Oruro, con 3.308; Beni, con 1.024; Pando, con 314; y Tarija, con 180. La suma hace un total de 70.155 en 2021.

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