Energías & Negocios

Tuesday 24 Jan 2023 | Actualizado a 18:47 PM

Récord: Las ventas del litio y potasio bolivianos llegan a los Bs 427 millones hasta noviembre

A noviembre se tiene un ingreso de bs 427 millones

Por Pablo Deheza

/ 2 de diciembre de 2022 / 06:18

La gran demanda existente del carbonato de litio boliviano hizo que las ventas de este año tengan un gran ascenso. Los mercados de consumo final, tales como las empresas automotoras, utilizan el metal blanco para la producción de pilas, baterías y acumuladores, entre otros.

A noviembre se tiene un ingreso de Bs 273.571.131 por venta de carbonato de litio y otro ingreso de Bs 153.194.757 por las de cloruro de potasio. En total, se alcanzó la cifra de Bs 427 millones, informó a LA RAZÓN la estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB).

La producción de carbonato de litio fue adquirida por compradores de Rusia y China. El cloruro de potasio llegó a Brasil, Chile, Paraguay y Perú, además del mercado interno boliviano.

“Estamos trabajando para que el sector evaporítico se convierta en un pilar más de la economía. Hasta noviembre de 2022, nuestra empresa @litio_boliviano generó Bs 427 millones por la venta de cloruro de potasio y carbonato de litio, más del doble de lo obtenido en todo el 2021”, publicó el presidente Luis Arce en su cuenta en Twitter.

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Foto. AFP

En julio, el presidente ejecutivo de YLB, Carlos Ramos, dijo en entrevista con LA RAZÓN que “el año pasado, en 2021, YLB ha logrado ingresos por Bs 191 millones por la venta de estos productos (cloruro de potasio y carbonato de litio) y este 2022, al primer semestre ya se ha superado los Bs 235 millones en ventas y esperamos superar los Bs 500 millones en ventas para finales de este año”. La cifra hasta noviembre confirma el pronóstico del titular de la estatal boliviana.

Cloruro de potasio

El cloruro de potasio es un fertilizante para la producción agrícola, mientras que el carbonato de litio es uno de los insumos fundamentales para la fabricación de baterías para vehículos eléctricos.

La producción proviene del salar de Uyuni del sector sur, donde se encuentran perforados los 88 pozos de producción, desde donde se extrae la salmuera natural rica en litio y potasio. YLB informó que la zona de operación es de al menos 500 kilómetros cuadrados, lo cual representa, aproximadamente, un 5% del total de superficie del reservorio.

La salmuera depositada en interior del salar se extrae desde una profundidad aproximada de 15 a 20 metros, a través de equipos de bombeo tanto sumergibles como de impulsión. Luego, estos concentrados son transportados a través de redes de bombeo hasta las pozas de evaporación, que es donde inicia la cadena productiva.

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Industrialización y litio.

YLB trabaja actualmente en las gestiones para la identificación de las empresas internacionales con las cuales se implementarán las plantas industriales de Extracción Directa de Litio (EDL). Se espera que tengan una capacidad de 25.000 toneladas anuales y se desarrollarán en los salares de Coipasa, Uyuni y Pastos Grandes.

Se prevé que, a finales de 2022, se seleccione las empresas y que, en su primera fase, inicien sus actividades de logística. La planificación de YLB contempla que a mediados de 2023 se esté iniciando la construcción de las plantas.

Se estima comenzar la segunda fase unos meses después de la primera fase, debido a las gestiones administrativas que se requieren y que dependen de otras instituciones como la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) y la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).

El número final de plantas industriales está condicionado a la cantidad de materia prima disponible y a la proyección del plan de desarrollo económico y social 2021- 2025, informó YLB.

También está en marcha la construcción de la Planta Industrial de Carbonato Litio, ubicada en la localidad de Llipi, Uyuni, en el departamento de Potosí. El avance actual es del 87,79% con un incremento semanal de 0.34%. Se prevé que entre en producción una vez finalizada la etapa de puesta en marcha, el 25 de julio de 2023.

El emplazamiento de la Planta Industrial de Carbonato de Litio corresponde al primer paso de la cadena industrial del litio que Bolivia encara mediante YLB y tendrá una capacidad de producción de 15.000 toneladas anuales. Sumadas la producción esperada de la planta industrial y de la proveniente de la EDL, YLB tiene planificado alcanzar las 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio en 2025.

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Las exportaciones de oleaginosas como la soya se incrementaron en 2022

Fidel Flores: ‘Hemos obtenido una producción de al menos 4,5 millones de toneladas de granos de soya, maíz, trigo, sorgo, girasol y chía’.

Oleaginosas: Las exportaciones crecen

Por Pablo Deheza

/ 20 de enero de 2023 / 06:47

ENTREVISTA

El Gobierno nacional y los productores de oleaginosas destacaron el gran desempeño que tuvo el este sector en cuanto a exportaciones en 2022. “Hemos tenido un crecimiento nunca antes visto en todos los productos derivados de la soya. Hemos crecido un 45% en valor y un 22% en volumen”, destacó el viceministro de Comercio Exterior e Integración, Benjamín Blanco. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre enero y noviembre de 2022 el valor de las exportaciones de productos derivados de soya aumentó de $us 1.221 millones a $us 1.765 millones, en comparación con el mismo periodo en 2021. El volumen creció de 2,25 millones de toneladas a 2,75. “Las oportunidades son inmensas por la alta demanda que existe en el mercado internacional para el grano de soya boliviano y porque tenemos suficientes excedentes para la exportación, porque el mercado interno se abastece con el 20% de nuestra producción”, afirmó al respecto al gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández. Para conversar de éstos y otros temas, nos acompaña el presidente de Anapo, Fidel Flores Arízaga.

—¿Cuáles fueron las cifras más destacadas de Anapo para la gestión 2022?

—Las cifras más destacadas están relacionadas con que hemos obtenido una producción de al menos 4,5 millones de toneladas de granos de soya, maíz, trigo, sorgo, girasol y chía, que son alimentos estratégicos para otras cadenas alimenticias como la avícola, porcina, lechera y de carne de res. Esta producción ha sido obtenida a pesar de todas las dificultades de clima adverso, principalmente de sequía, ataque de plagas, falta de acceso a la biotecnología, entre otros. Otra cifra que consideramos importante destacar es que la producción total ha significado un movimiento económico de al menos $us 1.800 millones, distribuidos en toda la cadena productiva de alimentos.

—¿Podría por favor desarrollar los desafíos que se vienen en 2023?

—En principio tenemos la expectativa de mantener la superficie de siembra, ya que debido a la falta de condiciones adecuadas nuestro sector productivo se encuentra estancado desde hace muchos años, con un leve crecimiento que no es significativo comparado con el potencial existente. En el cultivo de soya estimamos la siembra anual de al menos 1,5 millones de hectáreas, en maíz de 170.000 hectáreas, en trigo de 120.000 hectáreas, en sorgo de 450.000 hectáreas, en girasol de 150.000 hectáreas y en chía de 15.000 hectáreas.

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Foto. Anapo

—¿Cuál es la previsión que se tiene desde Anapo sobre el clima en 2023?

—De acuerdo con los pronósticos climáticos que disponemos hasta la campaña de verano, será con precipitaciones pluviales en los meses de enero y febrero, para luego calmar en marzo y posteriormente comenzar en abril, lo cual esperamos permita obtener una buena cosecha de la producción de verano y la siembra de la campaña de invierno y que no perjudique con lluvias excesivas la cosecha principalmente que tendremos en abril todavía.

—¿Qué tipo de apoyo del Gobierno, la gobernación y las alcaldías reciben los productores cuando existen casos de afectación debido al mal clima?

—La ayuda que se recibe es con algunos insumos, alimentos y vituallas, que resultan insuficientes para cubrir las pérdidas que han tenido los productores debido al mal clima, por eso es importante avanzar en la implementación de un seguro agrícola con apoyo del Gobierno nacional para resarcir las pérdidas que llegan a tener los productores.

—En 2022 se informó que estaban en marcha al menos dos eventos de semillas genéticamente mejoradas. ¿Cuál es la situación actual y qué se tiene previsto al respecto?

—En marzo de 2022 hemos presentado como sector productivo una solicitud de evaluación del evento en soya HB4 resistente a sequía y otra solicitud en septiembre de 2022 de evaluación del evento en trigo HB4 resistente a sequía y hasta la fecha no tenemos avances significativos para avanzar en el proceso de evaluación, con lo que se está perjudicando a los productores de contar lo antes posible con estas tecnologías que pueden contribuir a mitigar las pérdidas productivas y económicas debido a la sequía que se presenta todos los años.

—En el caso del maíz, algunos productores informaron el año pasado que estaban experimentando con semillas particularmente resistentes a la sequía. ¿Qué avances se tienen al respecto con las autoridades nacionales para masificar su uso?

—De acuerdo con testimonios de pequeños productores de las zonas de Cuatro Cañadas y San Julián principalmente, han indicado que ya están utilizando semillas transgénicas de maíz, por la necesidad que tienen de producir y hacer frente al ataque de plagas y la sequía, pero hasta la fecha no existe ningún avance con el Gobierno respecto a ese tema.

—¿En torno a qué puntos debería darse el diálogo entre el sector y las autoridades nacionales? ¿Cuáles son los temas medulares que tendrían que abordarse?

—Como sector productivo tenemos una agenda productiva priorizada que contempla el acceso a la biotecnología con nuevos eventos transgénicos para la soya y maíz, la lucha frontal contra el contrabando, la seguridad jurídica para las tierras productivas, el mejoramiento de la infraestructura productiva y la logística de exportación, entre otros.

—¿Cómo está el entorno regional y mundial para la producción del sector? ¿Cómo está afectando a los mercados los desfases ocasionados por la guerra en Ucrania y la modificación en buena parte de las rutas comerciales en el orbe?

—El entorno mundial se encuentra favorable para la demanda de alimentos como la soya y maíz, debido a la reducción en la oferta mundial de estos granos que ha generado una suba en los precios del mercado internacional, lo que está permitiendo viabilizar la producción en Bolivia, ya que, con el aumento de costos de los insumos y la baja productividad debido a la falta de acceso a la biotecnología, la situación de producción sería complicada si los precios no estarían con buenas perspectivas.

—¿Cómo se viene dando el uso de fertilizantes en el sector? ¿Qué tan utilizada o no es la urea que produce el país?

—Principalmente los productores medianos y grandes son quienes utilizan la urea para mejorar la fertilidad de sus suelos, pero existe un potencial importante para que los pequeños productores la utilicen, pero es necesario capacitarlos en su uso y adopción, implementando un plan nacional de fertilización, situación que hace años ha sido propuesto al Gobierno nacional sin resultados hasta ahora.

—¿Cuáles son los principales incentivos que espera el sector?

—El principal incentivo que esperan los productores es tener un escenario de certidumbre para producir con la mínima intervención del Estado, porque quienes asumen el riesgo de producir son los productores y por tanto esperan que su producción y comercialización sea bajo condiciones de libre mercado (oferta y demanda) sin restricciones de ninguna naturaleza, porque esa ha sido la base para el crecimiento y consolidación de nuestra cadena productiva.

—¿Cuáles son las principales innovaciones en tecnología que se vienen dando en el sector en los últimos tres años?

—El sector productivo viene desde el esfuerzo privado continuamente con la innovación tecnológica desde el desarrollo de variedades con buen potencial de rendimiento, la aplicación de fertilización, el desarrollo de paquetes comerciales para el control de malezas, plagas e insectos, maquinaria agrícola de última generación, entre los principales.

 Breve reseña histórica de Anapo

El 15 de mayo de 1975, hace más de 47 años, se fundó la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) en el salón de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), con el objetivo de representar y defender los derechos e intereses de los productores de soya, en ese entonces. Posteriormente, con el desarrollo de la actividad agrícola, ha incluido la producción de girasol y trigo, principalmente, además de los cultivos de rotación como el maíz y sorgo. Actualmente, la institución está liderada por Fidel Flores, ingeniero y un pequeño productor del municipio de Cuatro Cañadas. Son 16 los presidentes que han pasado por Anapo a lo largo de toda su historia, aportando cada uno de ellos para consolidar a la institución como una de las más representativas e importantes de la Bolivia agropecuaria. Anapo aglutina a productores dedicados a la producción de soya, girasol, trigo, maíz y sorgo, de distintos orígenes y escalas de producción. Alrededor de 15.000 productores, pequeños, medianos y grandes productores, se congregan en esta institución. Como sector que producen estos granos, su esfuerzo garantiza el abastecimiento de alimentos para el mercado interno y genera excedentes por las exportaciones. Además, genera al menos 110.000 empleos directos e indirectos y es la base para la alimentación de otras cadenas, tales como la producción avícola, porcina, lechera y de huevos.La institución tiene por misión representar, defender, asesorar y asistir a sus asociados, tanto al nivel técnico y legal, sobre sus actividades agrícolas.Con el transcurrir de los años, la institución ha venido diversificando sus servicios, con la finalidad de atender las necesidades y expectativas de sus asociados. Éstos están relacionados con temas de acceso a mercados, pago de impuestos, abastecimiento de combustible, propiedad de la tierra, mejoramiento de caminos, transferencia de tecnología, etcétera. A lo largo de los años, Anapo ha conducido gestiones con las autoridades nacionales para mejorar las condiciones en la producción agrícola, relacionado con la libre exportación, acceso a la biotecnología, seguridad jurídica para las tierras y logística de exportación, entre otros.

Fotos. Anapo

FIDEL FLORES

Presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo)

  • Nació en la ciudad de Sucre, Bolivia. Es licenciado en Ingeniería Agronómica por la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
  • Es pequeño productor de granos de soya, maíz, trigo, sorgo y girasol de la localidad de Cuatro Cañadas en el departamento de Santa Cruz.
  • Ha sido dirigente agropecuario de la Filial de Anapo de Cuatro Cañadas, ocupando diversos cargos directivos hasta ser presidente de la Filial durante el periodo 2018-2020.
  • Posteriormente, ha sido elegido como directivo en su categoría para formar parte del Directorio de Anapo,
  • ocupando el cargo de vicepresidente durante el periodo 2020-2021 y a partir de la Asamblea Ordinaria de mayo de 2021, ha sido elegido como presidente del Directorio de Anapo, cargo que ocupa actualmente.

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La evolución del hombre de Davos

Donde antes había celebración por la globalización, hoy hay una vuelta al proteccionismo.

/ 20 de enero de 2023 / 06:36

OPINIÓN

Como viene siendo habitual, el Foro Económico Mundial celebra su reunión anual en la localidad de Davos, en Suiza, donde se reúnen empresarios, emprendedores, millonarios, líderes de opinión, políticos y analistas para tomarle la temperatura a la economía global y reflexionar sobre sus soluciones y propuestas. El Foro Económico Mundial se ha convertido, a través de los tiempos, en la expresión más concentrada del poder de las élites del capitalismo global, desde que en 1971 lo pusiese en marcha su fundador, Klaus M. Schwab. Por el mismo hemos visto pasar ideas como la celebración de la globalización, el miedo ante las crisis económicas, la preocupación por el auge de los populismos y la agenda de la liberalización y la desregulación. Su poder simbólico ha dado lugar a un arquetipo, el hombre de Davos, término acuñado por Samuel Huntington, como estereotipo de una élite de hombres –casi siempre hombres– de negocios liberales, cosmopolitas, con acceso a las redes de influencia internacionales y cómodos en el proceso de globalización financiera que dominó la economía durante décadas.

Hoy el ecosistema donde se reproduce el hombre de Davos ha cambiado notablemente y donde antes había celebración por la globalización financiera y el libre comercio hoy hay una vuelta a la geopolítica y las fronteras, al proteccionismo y a la desafección con el curso que ha tomado la economía mundial. Por eso la naturaleza de los encuentros de Davos ha cambiado notablemente: en 2020, el Foro proclamó la era del capitalismo de stakeholders, actualizando su manifiesto y buscando la manera de construir instituciones económicas más inclusivas, donde la responsabilidad social y la sostenibilidad estuvieran integradas en el propósito de las empresas.

En 2021, aunque ese año el Foro no se celebró como era habitual, de manera presencial, el World Economic Forum comenzó a dar forma al New Reset, agenda de transformaciones hacia la innovación y la sostenibilidad que ha sido objetivo de buena parte de las teorías conspiranoicas que incluyen en el mismo saco a Davos, a los filántropos multimillonarios como Bill Gates y George Soros y a la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Si bien el Foro Económico Mundial se ha convertido en un espacio permanente de generación de ideas en torno a los retos globales, Davos, como tal, no recoge una declaración final. El encuentro anual se configura como un espacio abierto de reflexión: se asisten a unos seminarios, se hacen reuniones bilaterales y networking en los pasillos, y se disfruta de la presencia de las celebrities que asisten al encuentro. También sirve de escaparate de los países, a veces con malos resultados: en 2010, José Luis Rodríguez Zapatero fue a Davos a participar en una mesa redonda sobre los países en crisis, cometiendo así un grave error reputacional que no ayudó a mejorar la situación de España. Rajoy esquivó su participación dada la mala experiencia de su predecesor, aunque Luis de Guindos era un asiduo en sus pasillos. Pedro Sánchez acude regularmente y este año lo ha vuelto a hacer, explicando la resiliencia de la economía española ante las múltiples crisis que le ha tocado gestionar.

A Davos se va a dejarse ver entre inversores, a hacer negocios y lanzar mensajes, como los lanzados por la presidenta de la Comisión Europea en su discurso contra la nueva política proteccionista de Estados Unidos con la excusa de la transición climática. También, cómo no, a participar, si es interesante o lo requiere el guion, en alguna de las múltiples mesas de debate que se organizan, algo que también se puede hacer online si no se acude al encuentro o si se es miembro digital del Foro.

En 2023, con el lema de Cooperación en un mundo fragmentado, Davos pretende profundizar en esta nueva orientación en un contexto complejo con numerosos factores de riesgo, como la pervivencia de los brotes pandémicos, el retraso en la lucha contra el cambio climático, las turbulencias generadas por la crisis energética y la guerra de Ucrania. Un escenario en el que encontrar soluciones deviene complicado. Así, la agenda de seminarios –más de 360 sesiones programadas– se ha organizado en torno a los pilares de la crisis alimentaria, climática y energética, la situación económica de alta inflación y bajo crecimiento, los retos tecnológicos de la industria, la vulnerabilidad social y el escenario geopolítico. La lista de seminarios desarrollados bajo este paraguas es diversa, pero subyace un hilo conductor común: el interés por reformular un modelo de globalización inclusivo y sostenible, el fomento de los valores liberales y cosmopolitas y la apuesta por la innovación y la tecnología como palanca de solución para problemas globales. Es una propuesta que profundiza en la reformulación del encuentro en los últimos años, que ha cambiado no solo de orientación, sino también de naturaleza. El hombre de Davos evoluciona.

Vivimos en un tiempo de contradicción: nos maravillamos de los avances económicos y sociales de las últimas décadas al tiempo que miramos hacia el futuro con escepticismo y temor. El ser humano, tras decenas de miles de años viviendo prácticamente a niveles de subsistencia, lleva apenas 10 generaciones disfrutando de una era de prosperidad sin precedentes. Una prosperidad que ha permitido sostener sobre el planeta la vida de miles de millones de personas, con altos niveles de productividad agrícola, un desarrollo tecnológico que hubiera sido considerado poco menos que brujería hace apenas doscientos años, un parpadeo en la historia de la humanidad.

Se multiplican los mensajes negativos sobre el futuro: la crisis ecológica acecha a la vuelta de la esquina, mientras que el apocalipsis tecnológico, la quiebra social o el derrumbe de las democracias se abren paso como futuribles en la opinión pública.

La percepción de la opinión pública es rotunda, al menos en Occidente: las nuevas generaciones vivirán peor que las anteriores. Solo en los países emergentes la población tiene una percepción positiva del futuro.

José Martín Moisés Economista y especialista en economía internacional

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Silver Sand: Bolivia vuelve a soñar con la plata potosina

Silver Sand puede ser una de las minas de plata más grandes del mundo.

/ 20 de enero de 2023 / 06:25

ECONOMÍA

La empresa minera canadiense New Pacific Metals Corp viene trabajando en el proyecto denominado Silver Sand, localizado en el municipio de Tacobamba, en el departamento de Potosí. Recientemente, el director ejecutivo y fundador de esta compañía, Rui Feng, anunció el hallazgo de lo que estima se trata de una de las reservas de plata más grandes del mundo. El Gobierno nacional reaccionó con beneplácito e indicó que espera los resultados de los estudios subsiguientes para determinar la cuantificación y el valor de la mina, que se prevé será explotada a cielo abierto.

“Este estudio demuestra que el proyecto Silver Sand puede convertirse en una de las minas de plata más grandes del mundo con una larga vida útil y una economía sólida. Su desarrollo traerá beneficios económicos a todas las partes interesadas, incluidas las comunidades de Bolivia y los accionistas de New Pacific”, afirmó Feng, en una entrevista con el diario cochabambino Opinión.

El ministro de Minería y Metalurgia, Ramiro Villavicencio, informó ayer que sostuvo una reunión con los ejecutivos de New Pacific Metals Corp. Ahí se anunció que el capital de operación del proyecto está en el orden de los $us 500 millones. Esto, en criterio de la autoridad, genera confianza sobre el trabajo que viene realizando la empresa canadiense.

Villavicencio indicó que el trabajo realizado hasta ahora consistió en la perforación de más de 500 pozos, con una profundidad de casi 136 kilómetros. Con base en esto, se “determinó recursos muy importantes que definen la presencia de plata, zinc y plomo”.

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Foto. Jebiga

“Con este estudio se puede ya ingresar a un proyecto de factibilidad. Con este proyecto de factibilidad nosotros vamos a determinar las reservas y estas reservas son ya el valor que tienen los minerales dentro del suelo y subsuelo en función de las cotizaciones internacionales”, explicó el ministro.

Los estudios que ahora deben realizarse tienen por objetivo de “acomodar todo lo que hicieron los geólogos para que los mineros, metalurgistas y economistas lleven esto como un proyecto definitivo”.

De acuerdo con la evaluación preliminar, mediante el Estudio de Evaluación Económica (PEA, según las siglas en inglés de Preliminary Economic Assessment), efectuado en noviembre de 2022, se calcula que Silver Sand puede alcanzar una producción de 171 millones de onzas de plata en 14 años de explotación.

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“Todavía hay un trecho muy importante en la determinación de estas reservas que definitivamente en función de su potencial van a demostrar que es un yacimiento, esperemos nosotros, world class, o sea de clase mundial”, aseveró Villavicencio. Para alcanzar esto, se deberá procesar más de 30.000 toneladas de material por día y a cielo abierto.

Bolivia es un país con un tremendo potencial minero, históricamente. En las primeras exploraciones, la compañía determinó el potencial para poner en producción nuevas minas, como ocurre en los países vecinos Perú y Chile.

El PEA completado por New Pacific Metals evalúa un proyecto en etapa inicial para determinar la viabilidad económica potencial de los recursos minerales e indica el potencial del proyecto mineral para posibles inversionistas. Los PEA generalmente incluyen información como la cantidad de capital requerido para llevar el proyecto a producción y cuánto metal (y rentabilidad) podría producir. Para todos los interesados, esta información es fundamental para el futuro del proyecto.

Pero no es solo Silver Sand lo que se muestra muy prometedor para New Pacific y sus inversores. También están explorando otros dos proyectos en Bolivia: Carangas y Silverstrike.

En las llanuras altas de Bolivia, Silverstrike, como Silver Sand, es un proyecto a nivel de superficie con sitios históricos de excavación de plata. Carangas, el otro proyecto la empresa, se encuentra en el cinturón andino de oro y plata, por lo que el potencial geográfico para estos dos metales preciosos está presente. “Muchos de los lugares donde ha habido grandes descubrimientos de oro, en la región andina de Perú y Chile, están justo al otro lado de la cordillera. Entonces, el potencial es desconocido en este momento, aunque los indicios nos dicen que este es un gran descubrimiento”, explicó el geólogo Peter Megaw, director de New Pacific.

Se espera que los estudios confirmen que Silver Sand es uno de los descubrimientos de plata más importantes del mundo en la última década.

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La castaña marcó cifra récord en 2022

Pelado de la castaña.

Por ABI

/ 20 de enero de 2023 / 05:52

TENDENCIAS

Entre enero y noviembre de 2022, Bolivia alcanzó un récord de $us 189 millones por la exportación de 25.107 toneladas de castaña, venta “nunca antes alcanzada”, informó el viceministro de Comercio Exterior e Integración, Benjamín Blanco.

“La recolección de castaña beneficia a miles de familias bolivianas, sobre todo del oriente boliviano, y este año (2022) hemos alcanzado un récord de 189 millones de dólares en exportaciones solamente de enero a noviembre”, destacó.

Según datos de la autoridad, entre enero y noviembre de 2021, el país exportó 22.356 toneladas de castaña; mientras que, en el mismo periodo de 2022, las ventas de ese producto amazónico aumentaron a 25.107 toneladas.

“Nunca se había exportado tanto. Hemos alcanzado las 25.107 toneladas”, resaltó el viceministro. Las exportaciones de castaña boliviana tienen como destino Países Bajos, EEUU, Reino Unido, Alemania, España y otros.

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La economía global de los interrogantes y del pesimismo

La actual situación económica aglutina, de forma simultánea, diversos frentes de problemas.

/ 13 de enero de 2023 / 07:22

OPINIÓN

La situación económica que estamos viviendo en la actualidad nos invita a compararla con la que se vivió en los años 70 del siglo pasado. La decisión de Nixon en 1971, rompiendo con la convertibilidad del dólar en oro y con los pilares del Sistema Monetario Internacional (SMI), creado con los acuerdos de Bretton Woods y las premisas de Keynes y White, hizo que los mercados financieros se hicieran cada vez más especulativos y aumentara la exuberancia financiera a la que ya estamos acostumbrados.

Además, ese mismo año se llegó al pico del petróleo (peak oil) planteado por el geofísico M. K. Hubbert, propiciando la cartelización de la producción de esta materia prima y anticipando las dos mayores crisis energéticas de nuestra historia contemporánea: las de 1973 y 1979. En estos precisos momentos comenzaron a ganar cada vez más terreno unas nuevas ideas económicas de calado pesimista y malthusiano asociadas con el agotamiento de nuestro modelo económico, tales como la de los límites del crecimiento, la de la estanflación (inflación con estancamiento económico), o la teoría del estancamiento secular, que, en su día, introdujo el economista norteamericano Alvin Hansen en plena Gran Depresión económica de los años 30, y que rescataría Larry Summers, el que fuera secretario del Tesoro de la Administración Clinton.

Pero tampoco debemos olvidar que en los 70 se quebró el consenso social de ajustar y vincular los salarios a la productividad, algo que, en la década inmediatamente anterior, permitió que funcionara automáticamente la curva de Phillips y se consiguiera una paz social con escasos precedentes en términos de mejora del poder adquisitivo de los trabajadores.

Pero llegó la crisis de 2008 a poner de manifiesto que la caja de herramientas del economista era insuficiente. En 2019 ya venían apareciendo datos macroeconómicos sólidos y recurrentes que nos permitían ver la luz al final del túnel en el que nos metimos con una de las mayores crisis financieras de nuestro tiempo. Una crisis que estalló en el epicentro de la economía global (EEUU), y que rápidamente irradió su virulencia a Europa y al resto del mundo en forma de inestabilidad financiera, recesión económica, desempleo y, en alguna ocasión, en forma de deflación.

Pero cuando todo apuntaba a que, en líneas generales, íbamos por la senda adecuada para la recuperación económica, aun siendo conscientes de que nos habíamos dejado importantes cosas en el camino, sorpresivamente tuvimos que hacer frente a una crisis sanitaria que implicó un hecho inédito e insólito en la historia económica: la hibernación voluntaria de la economía para reducir la movilidad y controlar la evolución de la pandemia. Una gran cantidad de empresas, pertenecientes a los que se consideró como sectores no esenciales, tuvieron que parar su actividad productiva, incurriendo en graves problemas de liquidez que, paulatinamente, fueron convirtiéndose en problemas de solvencia y de viabilidad económica.

La inyección de dinero público en los diferentes países contribuyó inequívocamente a paliar los efectos de este coma inducido de la economía sobre las familias y las empresas, impidiendo que la crisis económica se convirtiera en una crisis financiera, y que el coste social fuera realmente inasumible.

Pero la cosa no acaba ahí. La paralización de una buena parte de la actividad económica generó lo que hemos llamado como un efecto de jibarización de la oferta. Dicho efecto se tradujo, por un lado, en una reducción de la capacidad productiva instalada (encogimiento de la oferta) originada por el volumen de empresas que tuvieron que cerrar o que, simplemente, llegaron a tener severas dificultades financieras y de viabilidad económica. Y, por otro, parcialmente consecuencia de lo anterior, en la reducción de las interrelaciones e interacciones entre las empresas.

El efecto fue una crisis de oferta que más tarde se unió a un boom de la demanda debido a las ayudas públicas y a la inyección de liquidez al sistema a través de la política acomodaticia de los bancos centrales y de sus correas de transmisión monetaria. Este desajuste intertemporal entre la oferta y la demanda se agravó con el problema energético, la guerra entre Rusia y Ucrania, por no hablar de la crisis de las materias primas y de la lucha de carácter geoestratégico por el control de la producción de las tierras raras, elementos materiales fundamentales para producir los dispositivos electrónicos y las nuevas tecnologías.

Por su parte, tras muchos años de inflación controlada y tipos de interés próximos al cero, la inflación ha venido a hacer más compleja la situación. Pero no debemos olvidar que, en la actualidad, los problemas inflacionarios, tal como se están presentando, son más el síntoma que la propia enfermedad. Se trata de una inflación netamente de oferta a la que se está aplicando políticas monetarias como si se tratara de una inflación de demanda. La inflación de oferta requiere de medidas estructurales sobre los distintos sectores económicos y su régimen de competencia, por lo que solo puede generar efectos a medio y largo plazo. Por lo tanto, para afrontar una crisis polifónica, basada en la oferta, los bancos centrales utilizan la tradicional política monocorde de los tipos de interés, que solo tiene efecto sobre la inflación de demanda. La consecuencia es más dolor para las familias, mientras que los resultados en relación con el control de la inflación se vuelven pírricos.

En este sentido, la actual situación económica y financiera aglutina, de forma simultánea, diversos frentes de problemas que la hacen notablemente compleja y, probablemente, impredecible. La incertidumbre, así como el aumento del riesgo que lleva aparejado, está haciendo muy volátiles a los mercados, muy endeudados a los Estados, muy frágiles a las economías locales y globales, y muy vulnerables a las empresas y a las familias. En concreto, estas últimas, las empresas y las familias, ante la ingobernabilidad del entorno, están intentando ganar en resiliencia y capacidad de adaptación.

Francisco Joaquín Cortés García Profesor de finanzas de la unir

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