Energías & Negocios

Sunday 21 Jul 2024 | Actualizado a 15:03 PM

Bolivia apronta su ingreso en la ruta del hidrógeno verde

En 2022, el mercado mundial de hidrógeno se valoró en $us 155.000 millones y se espera que crezca a un promedio anual de 9,3% entre 2023 y 2030

Álvaro Arnez, viceministro de Energías alternativas

Por Pablo Deheza

/ 7 de julio de 2023 / 08:54

Se prevé que en septiembre el Gobierno nacional, a través del Ministerio de Hidrocarburos y Energías, dé a conocer la hoja de ruta para que el país se encamine en la producción de hidrógeno verde y amoníaco. Conversamos sobre este tema con el viceministro de Energías Alternativas, Álvaro Arnez. También abordamos las consideraciones respecto a la reciente firma de dos convenios para dos plantas adicionales de Extracción Directa de Litio (EDL) con las empresas Citic Guoan y Uranium Group One.

En 2022, el mercado mundial de hidrógeno se valoró en $us 155.000 millones y se espera que crezca a un promedio anual de 9,3% entre 2023 y 2030. De este mercado, el hidrógeno verde representó alrededor de $us 4.200 millones (2,7%). Se espera que éste último acelere su ritmo de expansión en los próximos años, dada la demanda que tiene en sectores de alta demanda de electrificación y que requieren descarbonizarse para encaminarse dentro de la meta de cero emisiones netas de CO2 hasta 2050, tales como la producción de cemento y acero.

Lea también: La competencia en el triángulo del litio se va acelerando

Hidrógeno verde

En América Latina, Chile tomó la delantera y en 2021 puso en marcha H2Magallanes, un proyecto pionero en la región. Esto fue seguido por 62 iniciativas similares en otros 13 países. En muchos casos se trata de inversiones extranjeras. Recientemente, Argentina aprovechó el boom del hidrógeno verde para organizar un foro en San Carlos de Bariloche. Allí, su gobierno anunció que próximamente enviaría un proyecto de ley de hidrógeno verde al Congreso. La aprobación de dicho instrumento es un paso significativo que otorga seguridad jurídica a los inversionistas, una condición que favorece el entrar en operaciones.

Una señal importante reciente es también la visita que hizo Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, a Brasil, Argentina, Chile y México. En julio habrá una reunión cumbre UE-CELAC donde se espera que se presente la propuesta del Global Gateway, que es la iniciativa con la que los países del viejo continente intentan competir con el Belt and Road chino. El hidrógeno verde pesa más de lo que generalmente se cree, sobre todo a partir de la guerra en Ucrania, que disparó los precios de la energía en Europa.

En marzo, la jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson, criticó que otros países extrajeran recursos de América Latina, particularmente, el metal blanco en el denominado triángulo del litio. En su intervención ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, la militar dijo que “esta región está llena de recursos y me preocupa la actividad maligna de nuestros adversarios que se aprovechan de ello, aparentando que están invirtiendo cuando en realidad están extrayendo”.

Richardson destacó que el triángulo del litio acumula “el 60% del litio del mundo. Argentina, Bolivia y Chile lo tienen y [nuestros adversarios] están sustrayendo recursos de estos países y de su gente, que están tratando de producir, de estas democracias que están tratando de contribuir con sus pueblos”.

Lo cierto es que dos empresas norteamericanas llegaron a Bolivia para ser parte de la competencia que abrió el Gobierno nacional para ver cómo y con quiénes abordar la explotación de litio con tecnología de EDL. Energy X falló al cumplir un plazo dentro del proceso de selección y quedó eliminada. Lilac Solutions, la otra empresa estadounidense, quedó entre las seleccionadas, pero aún no se firmó convenio con la misma.

Sobre todos estos y otros temas conversamos con el viceministro Arnez.

—¿Cómo ve las declaraciones que emitió en marzo la jefa del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson?

—Lo que pasa es que cuando se emitió este comentario del Comando Sur, no se evaluó el hecho de que existen inversiones también chinas en Argentina, en Chile y en Bolivia. En Argentina están con la empresa china Ganfeng Lithium. También en Argentina y en Chile están con la empresa china Tianqi Lithium, que es en parte dueña de la SQM, que es la productora en Chile. En Bolivia tenemos a dos empresas chinas, que es Citic Guoan y la otra que es CBC (CATL, Brunp y CMOC). En este escenario, ellos (los estadounidenses) no solamente han perdido terreno en Bolivia, sino también en Argentina y Chile. Y esto se debe resaltar.

Ahora, yo creo que tecnología ellos podrían tenerla, como las que se han presentado con Energy X y Lilac Solutions, pero por el financiamiento que podrían tener, al ser empresas privadas relativamente pequeñas, no están garantizando proyectos macro como los que queremos en Bolivia. Estas tres empresas con las que hemos firmado (CBC, Citic Guoan y Uranium Group One) son empresas grandes y que van a generar certidumbre en el financiamiento. Es más, se han dado montos en cuanto a la evaluación de los convenios. En el primer caso de $us 1.400 millones con CBC y en el segundo caso, con estos dos últimos convenios, otros $us 1.400 millones. Entonces, este es un escenario que da certidumbre de tecnología y financiamiento.

—¿Cuál es la perspectiva en el muy corto plazo y, digamos en cinco años, respecto al mercado de litio?

—Haciendo un pronóstico y una evaluación de cómo se está comportando el mercado en la actualidad, los precios internacionales del carbonato de litio, ya sea de grado batería o grado técnico, tienden a positivo. Es este escenario el que queremos aprovechar. Estamos evaluando precios del carbonato de litio que en este momento están por encima de $us 40.000 por tonelada el de grado batería y que es el que queremos obtener a partir de la extracción directa de litio. Como resultado de la dinámica entre la demanda y la oferta, percibimos que va a haber un déficit a nivel global por la alta necesidad que tiene la producción de vehículos eléctricos. Es por eso que hay seguridad en la inversión de estas empresas en los recursos bolivianos.

—¿En qué tiempo se espera que puedan empezar la construcción de estas cuatro plantas y cuándo más o menos se piensa que podrían comenzar a operar?

—Los convenios se han firmado en reciente fecha y a partir de eso se hacen los estudios, pero toda construcción de este tipo de plantas con tecnología de Extracción Directa de Litio (EDL) oscila en alrededor de dos años. Entonces hay que tomar esto en cuenta y pensar que, si empezamos el día de hoy de manera acelerada, podríamos tener producción a finales de 2024 o en 2025.

—¿Cómo está yendo la planta industrializadora que se tiene en construcción actualmente?

—La construcción básicamente ya ha concluido y en los meses próximos ya se empezaría con todo lo que es la puesta en marcha, estamos hablando de estar en ese escenario en agosto. Esa planta va a producir 15.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería. La producción va a ir gradualmente aumentando de tal manera de que este año se espera una producción entre 2.000 o 3.000 toneladas. Es una tecnología nueva que está visualizando una producción de carbonato de litio grado batería. Esta es una planta que le va a pertenecer en un 100% a Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB).

—¿Qué otras iniciativas importantes se están conduciendo en lo que hace a energías alternativas?

—Bueno, estamos viendo una proyección a largo plazo en el escenario en que todos los recursos a partir de fósiles, como el gas natural, el petróleo, en determinado momento van a tornarse escasos. Además, antes de que termine esta curva de producción de los energéticos fósiles, ya vendrán ciertas restricciones medioambientales. Es por eso que el hidrógeno verde viene a formar parte fundamental en este momento. Esto ya está pasando en Europa, en los países industrializados. Pero, como somos un país que produce gas natural y tiene en este momento ese recurso, es que se está haciendo una proyección a 2030, 2040 y 2050 de producción de hidrógeno verde. Es algo que, por ejemplo, en Chile, están trabajando muy aceleradamente, dado que ellos no tienen energía y la energía más cara es la que no se tiene.

Entonces Bolivia está planificando, primero a corto plazo y luego en el mediano y largo plazo, la producción de hidrógeno verde con una hoja de ruta que ya la vamos a tener concluida en septiembre. Esto se está haciendo en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para fortalecer la matriz energética que tiene Bolivia. En determinado momento esos ductos que en alguna ocasión exportaban gas podrían ser ahora hidroductos que exporten hidrógeno verde.

—A grandes rasgos, ¿cómo es esa hoja de ruta?

—Dentro de lo que es la producción de hidrógeno verde se tiene planificada, de manera inicial, la producción a nivel piloto en ciertas zonas donde existe mayor potencialidad. Lo que el estudio va a definir es una garantía de que la producción va a ser rentable, tomando en cuenta que, en este momento, los precios de los electrolizadores a nivel mundial están elevados. En este momento lo que se está haciendo es la evaluación en función a las tecnologías, ya sea alcalina, por ejemplo, que está dentro de los estudios. Esperamos que con esto se pueda proyectar en el futuro plantas piloto y luego, pensar ya en plantas semiindustriales e industriales.

También estamos viendo utilizar la fotovoltaica para generar hidrógeno verde y amoníaco verde, que viene a ser el fertilizante que también producimos en la planta de Bulo Bulo. Ya se tienen varios datos de que éste sería el siguiente combustible que reemplazaría a los combustibles fósiles. También tenemos los proyectos nucleares, que estamos poniendo en marcha con los centros de medicina nuclear contra el cáncer. Aquí tenemos dos en el departamento de La Paz, uno en El Alto y otro en Achumani. Tenemos otro en Santa Cruz, que ya ha sido inaugurado.

Además, está el centro de investigación en tecnología nuclear en El Alto, donde se producen radiofármacos. Se está construyendo en este momento, mientras hablamos, el reactor de investigación nuclear. Se está construyendo también y se va a entregar, esperamos en fechas próximas, el centro multipropósito de radiación, siendo una tecnología para el agro. Esto contempla lo que es la visión del programa nuclear boliviano, obviamente con fines pacifistas netamente.

—Una vez obtenido el hidrógeno verde, ¿cómo funciona? ¿En forma de gas, de celdas?

— Por eso mismo es que el hidrógeno verde va a ser masivamente utilizado en el futuro. Es muy versátil. En este momento, ya tenemos el hidrógeno reemplazando a los fósiles en vehículos pequeños, medianos y grandes, de alto tonelaje, que funcionan a hidrógeno. Estos nuevos vehículos funcionan a hidrógeno y también con las celdas eléctricas. Este escenario, del que estamos hablando, ya lo contempla Brasil, por ejemplo. Colombia tiene buses a hidrógeno verde.

Se puede utilizar este recurso en forma de gas y también se lo puede emplear como un combustible a nivel del amoníaco. Ya hay tractocamiones y maquinaria del agro que funciona en base a amoníaco en Europa. También se puede usar el hidrógeno en forma de células para volverlo eléctrico. Entonces es muy versátil. Lo que se quiere es que el precio de los electrolizadores, de la misma forma en la que años pasados fueron los paneles fotovoltaicos, vayan reduciendo de precio con la incursión de la masificación china en producción y así sean más accesibles y rentables.

Álvaro Arnez, viceministro de Energías Alternativas

Estudió Ingeniería Electromecánica en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de Cochabamba y realizó posgrados en Bolivia y México relativos a las ciencias de ingeniería química, hidrocarburos y competitividad global, entre otros estudios. La autoridad ocupó entre 2012 y 2016 el cargo de Viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos en el Ministerio de Hidrocarburos y Energía. Actualmente es también docente universitario.

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Bolivia tiene un nuevo megacampo, Mayaya Centro X1

YPFB estima invertir aproximadamente $us 400 millones en facilidades y la perforación de tres pozos adicionales

Por Pablo Deheza

/ 19 de julio de 2024 / 07:14

Bolivia tiene un nuevo megacampo petrolífero y, quizás aún más importante, es que se trata del primero en la zona del Subandino Norte, en el departamento de La Paz, ampliando la frontera exploratoria en áreas no tradicionales. Se prevé que tomará entre tres y cuatro años hasta que ingrese en etapa de producción. La estatal petrolera invertirá $us 400 millones en tres pozos adicionales y facilidades.

Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) estima invertir aproximadamente $us 400 millones en facilidades y la perforación de tres pozos adicionales en el sistema petrolero descubierto recientemente con la perforación del pozo Mayaya Centro-X1 de Investigación Estratigráfica (MYC-X1 IE).

El pozo probó la existencia de hidrocarburos en el Subandino Norte del país, situación que permite ampliar la frontera exploratoria en una zona No Tradicional. Las pruebas de producción realizadas en el pozo resultaron positivas en la formación Tomachi. En este nuevo descubrimiento se estima un recurso de 1,7 trillones de pies cúbicos (TCF, por su sigla en inglés) de gas natural, solo en la estructura perforada por este pozo. Se interpretan, además, al menos cinco estructuras aledañas similares.

Para contar con todos los detalles al respecto, conversamos con Mayra Campos, gerente de Administración Económica y Financiera de Contratos a.i. de YPFB.

Consulte: La oferta del crudo está garantizada hasta 2030

Megacampo

—¿Cuál es la historia de la exploración de hidrocarburos en la zona donde está el pozo Mayaya Centro X1?

—El antecedente más importante sobre la presencia de hidrocarburos en el Subandino Norte fue a través de los ensayos de terminación del pozo Eva Eva Sur-X1 (EES-X1), perforado por Repsol YPF entre los años 2000 y 2001 en el bloque Sécure (5830 m MD). Entre 2010 y 2014, durante la operación de YPFB PetroAndina S.A.M. en los bloques Lliquimuni, Sécure, Chepite, Chispani y Madidi, se desarrolló una intensa etapa de adquisición de datos geológicos y geofísicos que fueron interpretados por Beicip-Franlab, PDVSA y XR S.R.L. Se registraron (PSTM-PSDM) 1.084 km lineales de sísmica 2D (local y regional), además de relevamientos geológicos de superficie, muestreos y análisis de laboratorio para determinaciones bioestratigráficas, geoquímicas, termocronológicas y magnetoestratigráficas. Estos datos se usaron para la interpretación del bloque Lliquimuni, principal zona con interés exploratorio. Estos trabajos condujeron a la perforación del pozo Lliquimuni Centro-X1, propuesto y ejecutado por YPFB PetroAndina S.A.M. (2014-2015), el cual resultó negativo.

—¿Cuál es la historia del pozo Mayaya Centro X1? ¿Cuándo se establece la pertinencia de su perforación? ¿Cuándo se procede con la misma? ¿Cuáles son las principales características técnicas de la perforación? ¿Cuánto se ha invertido hasta ahora?

—En 2014 se procede con la reestructuración de los equipos técnicos de YPFB y la contratación de la empresa consultora internacional Beicip Franlab. Esta consultora realizó siete estudios regionales, definiendo oportunidades exploratorias en zonas tradicionales y no tradicionales. Dentro de esta cartera exploratoria, que constaba de 47 proyectos, se encontraba Mayaya Centro-X1. En 2021, YPFB lanza el Plan de Reactivación del Upstream (PRU) y ejecuta la cartera de proyectos exploratorios que había sido postergada anteriormente. En ese sentido, se da inicio a la perforación del pozo MYC-X1 I.E. en noviembre de 2022. El objetivo del pozo MYC-X1 IE fue investigar las formaciones Tomachi (Devónico), Copacabana, Toregua y Kaka (Carbonífero) de la estructura Mayaya. Alcanzó una profundidad de 6.000 m MD de manera vertical, utilizando el equipo de perforación PETREX-27 de 2.000 HP. La perforación comprendió seis fases, iniciando en 36”, 26”, 17,5”, 12,25”, 8.5” y finalizando en 6”. La inversión asociada al proyecto es de $us 76,8 millones.

—¿Cómo se está procediendo con la cuantificación?

—Se tiene planificado incorporar los resultados obtenidos en el pozo MYC-X1 en la certificación de reservas 2024, para la cual se está trabajando en las gestiones previas para su convocatoria. Respecto a la producción, se espera que el campo pueda producir aproximadamente 50 millones de pies cúbicos diarios, con las facilidades de producción previstas, lo cual se estima demorará de tres a cuatro años.

—¿Cuáles son las obras que corresponden en adelante para poner al pozo en producción y cómo se piensa resolver el transporte de los hidrocarburos?

—En línea con el plan de desarrollo previsto, la actividad en la zona continuaría con la perforación del pozo Mayaya-X2. En paralelo a esta perforación, se iniciarán los trabajos de líneas de recolección, ductos y planta. El gas procesado en planta será enviado a través de un gasoducto de 10” y 200 km de longitud aproximadamente, con una estación de compresión intermedia, para entregarlo al Gasoducto al Altiplano (GAA) ubicado en la Planta de Almacenamiento y Distribución de Senkata. Los líquidos producidos serán evacuados mediante cisternas desde la Planta de Gas Mayaya hasta la estación de bombeo Sica Sica, donde serán almacenados para su posterior distribución al Sistema de Transporte Nacional de Oleoductos.

—¿Cómo y dónde se procesarán los hidrocarburos generados por el pozo Mayaya Centro X1?

—Los hidrocarburos provenientes de los pozos se enviarán mediante líneas de recolección a un colector de campo desde el cual serán enviados mediante una línea troncal de recolección a la Planta de Gas Mayaya (instalada en la zona) para su procesamiento y acondicionamiento.

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Anapo instaura Día Nacional de la Agricultura Sostenible

Por Pablo Deheza

/ 13 de julio de 2024 / 18:59

La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) marcó un hito al anunciar, el miércoles, el establecimiento de una jornada que aspira a ser referente del compromiso del sector con el medioambiente y la sostenibilidad: el Día Nacional de la Agricultura Sostenible.

La primera celebración del evento tendrá lugar hoy, en el Centro Experimental de Anapo, en la comunidad 26 de Agosto del municipio de Cuatro Cañadas. En la jornada, se conocerán las buenas prácticas agrícolas que desarrollan los productores soyeros para un manejo sostenible de su producción con el medioambiente y se lanzará un mensaje claro del compromiso de 14.000 productores de oleaginosas y trigo con la sostenibilidad.

Consulte también: Fluxus llega a Bolivia e invertirá $us 100 millones en producción de gas

Agricultura

“Estamos convencidos de que la siembra directa en combinación con la rotación de cultivos, y los cultivos de cobertura y/o servicio, además de la nutrición vegetal y fertilización balanceada son esenciales para un futuro agrícola sostenible y responsable con el medioambiente”, enfatizó el presidente de Anapo, Fernando Romero, en la conferencia de prensa en la que tuvo lugar el anuncio.

Anapo mantiene firme su pedido de acceso a la biotecnología, siempre de la mano de un manejo integral del cultivo, como propuesta esencial para perfilar al país hacia su soberanía alimentaria en armonía con el medioambiente. “La biotecnología es para los productores una herramienta que permitirá aumentar la productividad, reducir el uso de agroquímicos, el uso de agua y de diésel”, explicó Romero.

Este año, los productores enfrentan el desafío de una sequía que afectó severamente, primero, las expectativas de siembra y, posteriormente, de productividad de los cultivos granos. En la actual campaña de invierno fueron sembradas 558.000 hectáreas, que resultaran en una producción estimada de solo 580.000 toneladas de grano, 70% menos que en en el mismo periodo en 2023.

(13/07/2024)

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Fluxus llega a Bolivia e invertirá $us 100 millones en producción de gas

"Estamos en Bolivia a través de la compra que hicimos de Pluspetrol"

Por Pablo Deheza

/ 13 de julio de 2024 / 18:53

Fluxus, la división de petróleo y gas del grupo J&F, anunció el martes que invertirá $us 100 millones (alrededor de 550 millones de reales brasileños) en Bolivia hasta 2028. El monto se destinará a ampliar la producción en tres campos recientemente adquiridos por la empresa brasileña en el país. Se prevé que la producción diaria pasará de los actuales 100.000 metros cúbicos de gas a 1,1 millones de metros cúbicos.

La compañía adquirió el mes pasado los campos Tacobo, Tajibo y Yacuiba, que se encuentran en la cuenca Tarija – Chaco. Además de la inversión mencionada, el presidente de la empresa, Ricardo Savini, informó que Fluxus también pretende invertir en producción y exploración de gas en nuevas áreas de Bolivia. “Vamos a continuar prospectando inversiones en América Latina, siempre con el objetivo de consolidarnos como una plataforma petrolera, gasífera y energética sudamericana”, afirmó el ejecutivo.

Revise: Mercosur, un salto estratégico para Bolivia

Fluxus

“Fluxus es una empresa muy nueva. En diciembre entró al grupo J&F, que es el grupo privado financiero más grande de Brasil. Éste tiene 290.000 personas trabajando en todo el mundo. Tiene varias verticales de negocios muy importantes, como la proteína animal, pero también tiene generación eléctrica, tiene celulosa y ahora tiene petróleo y gas a través de Fluxus. Estamos operando en Argentina, produciendo gas ya en la Patagonia y también ahora acá en Bolivia, a través de la compra que nosotros hicimos, la adquisición de Pluspetrol Bolivia. Compramos una subsidiaria y ahora Fluxus de Bolivia tiene esos tres campos que mencioné”, detalló.

El anuncio de Savini tuvo lugar en el encuentro bilateral entre empresarios y organizaciones sociales de Bolivia y Brasil, realizado el martes en Santa Cruz, en el que estuvieron presentes los mandatarios de ambos países, Luis Alberto Arce Catacora y Luiz Inácio Lula da Silva.

Respecto a las inversiones en Bolivia, el presidente de Fluxus destacó que el gas natural boliviano es fundamental para abastecer el mercado brasileño, donde el grupo J&F tiene plantas que operan con este combustible. J&F es el mayor grupo empresarial brasileño, con negocios en las áreas de alimentos, celulosa, minería, higiene y cosmética y servicios financieros.

Dato

En el área de energía, el grupo es propietario de la compañía Âmbar, que tiene una capacidad instalada de 2,5 gigavatios. La empresa opera unidades hidroeléctricas, solares, de biomasa, de carbón y de biogás, además de un conjunto de gasoductos. Cabe destacar que Âmbar es la cuarta generadora de energía a gas natural de Brasil en términos de capacidad instalada y cuenta con la UTE (Unidad Termoeléctrica) Cuiabá, conectada a las cuencas de gas de Bolivia por su propio gasoducto, y la UTE Uruguaiana, enlazada a las reservas de gas de Argentina. Además, la UTE Araucária está interconectada a reservas de gas en Brasil y Bolivia.

El ejecutivo de Fluxus destacó que las inversiones en los tres campos de la cuenca Tarija – Chaco profundizarán la integración energética entre ambos países. “Con este paso, Fluxus aprovecha las reservas disponibles y la posición estratégica de Bolivia para atender la demanda de gas en la región, incluso de los demás negocios del grupo J&F”, aseveró Ricardo Savini.

Fluxus (compuesta por Fluxus Holding S.A. y Fluxus Óleo, Gas & Energía Ltda.) es una empresa operadora de petróleo y gas, que se encuentra en proceso de construir una cartera de campos de producción.

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Mercosur: un salto estratégico para Bolivia

Brasil pretende una hegemonía continental en el sentido de integración, no de dominación

/ 12 de julio de 2024 / 06:58

La reciente visita del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a Bolivia, acompañada de la firma de 10 significativos instrumentos bilaterales, ha marcado un punto de inflexión en las relaciones entre ambos países. Estos acuerdos, que abarcan desde la integración energética hasta la cooperación en salud y seguridad, reflejan un renovado compromiso con el desarrollo conjunto y la integración regional.

En paralelo, la adhesión de Bolivia al Mercosur, ratificada por la promulgación de una ley del presidente Luis Arce, promete grandes beneficios en comercio, educación y salud, según la canciller Celinda Sosa. En este contexto de cambios y nuevas oportunidades, dos destacados expertos, Reymi Ferreira, exrector de la UAGRM y exministro de Defensa, junto a Horst Grebe, destacado economista y académico boliviano, comparten sus perspectivas sobre el impacto de estos eventos en el país y su futuro en el escenario internacional.

Brasil. En criterio de Ferreira, “Lula da Silva siempre ha tenido una posición positiva y amigable hacia Bolivia. No creo que haya variado desde sus primeras presidencias. Lula se ha caracterizado por ser uno de los pocos presidentes que ha volcado su mirada al sur. La mayoría de los otros presidentes han enfocado su atención en Estados Unidos y Europa. Lula generó ese espacio que lo llevó a constituir la UNASUR. Creo que sigue la misma línea. Cuando dice que quiere jugar un rol, está planteando ser uno de los pivotes de la integración, midiendo la potencialidad de su mercado y el enorme espacio geopolítico que tiene Brasil”.

Lea: El ingreso de Bolivia al Mercosur es una oportunidad de desarrollo económico a ‘largo plazo’

Salto

El intelectual cruceño puntualiza que “lo que Brasil está pretendiendo es una hegemonía continental en el sentido de integración, no de dominación. Ser una especie de columna vertebral de la integración. Y en eso, de alguna forma, quiere ser el contradiscurso frente a figuras como Javier Milei, que tienen una postura disgregacionista y alienante. Lula está planteando un discurso integrador, solidario y cooperativo. Son dos visiones diferentes. La forma en que ha venido diciendo las cosas es crear un discurso alternativo al que viene desde sectores más conservadores”.

Desde la mirada de Grebe, “Lula siempre ha tenido una preferencia por Bolivia. En su anterior gobierno, durante sus primeros años, protegió a Bolivia frente a reacciones, como en la ocasión en que Bolivia hizo la supuesta nacionalización de Petrobras, algo un poco exagerado. Pero esto incitó a círculos de poder, y Lula los aplacó, sosteniendo que con Bolivia había que tener mucha paciencia, una paciencia estratégica. Creo que ha comenzado esto frente al desplante de Milei, que, para mí, no es más que eso, un desplante que no corresponde con la situación real en su intento de modificar la economía y la situación de Argentina”.

Mercosur

“Como todo acuerdo, implica grandes beneficios que traen consigo responsabilidades y deberes. Así como podemos beneficiarnos en aspectos arancelarios, económicos, institucionales e incluso administrativos, también tenemos que brindar esos mismos beneficios a los miembros del Mercosur. Esto implica un proceso de adaptación. Como en cualquier acuerdo, no se logrará de un día para otro; tiene que haber un desarrollo progresivo y una aplicación gradual en nuestro país. Creo que se debe trabajar en una agenda coordinada con los demás países. Hay que empezar a compatibilizar normas de integración, facilidades que podemos recibir y que debemos otorgar. Para mí, lo más complicado, aunque no sé si tanto, es un trabajo de ingeniería: ver cómo nuestra alianza o nuestra integración en el Mercosur no deshabilita nuestra vinculación a la Comunidad Andina. Tenemos el raro privilegio de ser miembros de los dos bloques más importantes de integración en Sudamérica: la Comunidad Andina y el Mercosur. Entonces, tenemos que ver cómo obramos con ambas sin que se contrapongan, porque eso, a mi criterio, es el mayor desafío”, señala Ferreira.

Por su parte, Grebe observa que “Lula ha variado ligeramente su ámbito de acción. En sus primeros meses de gobierno, estuvo muy dedicado a la parte global, intentando intervenir en varios momentos, tratando de ser mediador en el conflicto de la guerra en Ucrania y pensando también en otros conflictos internacionales. Pero tengo la impresión de que no ha tenido mucho éxito en esa pretensión. Entonces, se ha replegado un poco a su ámbito más próximo, que es América del Sur. En ese sentido, creo que está adoptando una posición bastante inteligente, tratando de afianzar la relación de proximidad con Bolivia, que es el nuevo miembro del Mercosur y que está en dificultades, aunque el gobierno no lo reconozca. La situación del país es bastante complicada y crítica”.

“Entonces, Lula aprovecha para consolidar a Bolivia dentro del Mercosur como un fiel aliado y protegido de Brasil, lo cual es de enorme importancia para Bolivia. Hay que aprovechar muy inteligentemente lo que está proponiendo Lula”, sostiene Grebe.

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El caso a favor de los transgénicos en Bolivia

La biotecnología es crucial para enfrentar el cambio climático, con eventos que toleren sequías y nuevas plagas. El transgénico debe ir acompañado de prácticas agrícolas conservacionistas

Por Pablo Deheza

/ 5 de julio de 2024 / 06:52

La biotecnología agrícola se presenta como una solución posible y vital para los desafíos que encara Bolivia en términos de productividad y hacer frente al cambio climático. En un país donde la agricultura es un pilar económico fundamental, el uso de transgénicos podría marcar una diferencia significativa en la capacidad de los agricultores para adaptarse a las condiciones cambiantes del clima y mejorar sus rendimientos. Sin embargo, la adopción de esta tecnología no ha sido oficializada por el gobierno, y una gran parte de los cultivos transgénicos se encuentran en un limbo legal. Esta situación plantea preguntas cruciales sobre el futuro de la biotecnología en Bolivia y la producción agrícola, tanto para el consumo interno como para las exportaciones.

El experto agrícola Marín Condori ofrece una visión detallada de la situación actual, destacando que aproximadamente el 70% al 80% de la superficie cultivada de maíz en Santa Cruz utiliza variedades transgénicas ilegales. Esta tendencia se extiende también a otros cultivos como la soya, aunque en menor medida. A pesar de la ilegalidad, estos cultivos han demostrado su adaptabilidad y rendimiento en las condiciones locales, lo que sugiere un potencial desaprovechado debido a la falta de regulación oficial. El profesional argumenta que la homologación de estos cultivos podría ser un primer paso crucial para formalizar su uso y aprovechar sus beneficios de manera más eficiente y segura.

La biotecnología, según Condori, no solo ofrece una solución técnica para aumentar los rendimientos agrícolas, sino también una estrategia para enfrentar los efectos adversos del cambio climático. Con eventos transgénicos que toleran sequías y nuevas plagas, los agricultores podrían mejorar su resiliencia ante las variaciones climáticas extremas. Sin embargo, el experto enfatiza que el éxito de los transgénicos también depende de la implementación de prácticas agrícolas conservacionistas y de una política pública coherente que fomente la investigación y el desarrollo de estas tecnologías. La colaboración entre el Gobierno, el sector privado y las universidades es esencial para lograr un enfoque integral y sostenible en la investigación y desarrollo en Bolivia.

Lea: COP29, hablemos del financiamiento

Transgénicos

—¿Cuál es, desde su punto de vista, la situación actual de la biotecnología en Bolivia?

—Bueno, depende mucho de los cultivos. En Santa Cruz, cultivamos maíz, sorgo, girasol y soya. En el caso del maíz, alrededor del 70% al 80% de la superficie está sembrada con variedades transgénicas ilegales, ya que el gobierno no las ha autorizado. Estos son principalmente maíces híbridos amarillos.

—En los otros grandes cultivos como la caña, la soya y el sorgo, ¿cómo está la situación?

—En soya, también hay eventos transgénicos no autorizados. Solo uno está aprobado oficialmente, que es resistente al glifosato. Aproximadamente el 40% al 50% de la soya sembrada es transgénica. En cuanto a la caña y el sorgo, aún no hay materiales transgénicos, ni legales ni ilegales.

—¿Qué sería lo ideal? ¿Hacia dónde debería avanzar el país en el uso de biotecnología?

—Primero, deberíamos homologar las variedades transgénicas ilegales ya utilizadas, similar a legalizar vehículos no registrados. Estos materiales ya están adaptados y tienen un comportamiento agronómico conocido en nuestra región, por lo que legalizarlos sería un proceso más rápido y con menos riesgo. A mediano plazo, podríamos investigar y desarrollar nuevas variedades con estos eventos ya legalizados. A largo plazo, Bolivia debería crear sus propios eventos transgénicos, pero eso tomaría entre 15 y 20 años. Es crucial que en algún momento el país desarrolle su propia investigación para no depender siempre de tecnologías externas, ya que esto podría tener implicaciones significativas en el futuro.

—¿Cómo se puede justificar el uso de biotecnología en un país como Bolivia, especialmente ante el cambio climático?

—La biotecnología es crucial para enfrentar el cambio climático, con eventos que toleren sequías y nuevas plagas. Sin embargo, el transgénico por sí solo no es suficiente; debe ir acompañado de prácticas agrícolas conservacionistas, como la siembra directa y la rotación de cultivos, para mejorar los rendimientos. El cambio climático es una realidad que afecta la disponibilidad de agua y la aparición de nuevas enfermedades y plagas. Con la biotecnología podemos desarrollar cultivos más resistentes y adaptados a estas nuevas condiciones. Además, una agricultura bien manejada, que incluya la conservación del suelo y el uso de cultivos de cobertura, puede maximizar los beneficios de los transgénicos.

—Mucho se ha especulado sobre la resistencia del Gobierno a los transgénicos, argumentando que perjudicaría a los pequeños productores. ¿Qué opina al respecto?

—Es un argumento erróneo. Los pequeños y medianos agricultores se benefician más de los transgénicos porque no tienen los recursos que los grandes productores sí poseen. La semilla certificada y de calidad mejora los rendimientos y es crucial para estos agricultores. El agricultor grande tiene acceso a tecnología avanzada y recursos, pero el pequeño no. Los transgénicos pueden proporcionarles una ventaja competitiva, ayudándoles a aumentar su producción y enfrentar mejor las adversidades climáticas. Aunque la semilla transgénica puede ser más cara, su rendimiento superior y resistencia a enfermedades y plagas compensan la inversión inicial.

—¿Cómo está el país en términos de productividad agrícola y cómo podemos mejorar esta situación?

—La productividad puede mejorar con una gestión integral que incluya buenas prácticas de manejo del suelo y el uso de semillas transgénicas adaptadas. Otros países como Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina tienen rendimientos mayores porque integran la tecnología de manera efectiva. No se trata solo de tener mejores semillas, sino también de implementar prácticas agrícolas modernas, como la rotación de cultivos y el uso de rastrojos para conservar la humedad del suelo. La educación y la transferencia de tecnología son fundamentales para que los agricultores adopten estas prácticas. Además, es necesario un enfoque político y estratégico para fomentar la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías agrícolas en Bolivia.

—¿Quiénes están trabajando en desarrollo genético y biotecnología en Bolivia?

—El Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), brazo operativo del Estado, trabaja muy poco con transgénicos. La investigación está mayormente en manos del sector privado, como la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) y empresas internacionales. Es crucial que se oriente la investigación como una política pública. Actualmente, las universidades también están comenzando a involucrarse, pero desarrollar una variedad toma tiempo. Aunque se están realizando investigaciones aisladas, no es aún una política transversal. Sin embargo, es esencial que las universidades públicas lideren la investigación en biotecnología. Las universidades deben jugar un rol más activo en la investigación y desarrollo de transgénicos, colaborando con el sector privado y el Gobierno para crear una estrategia de biotecnología nacional.

—¿Qué rol juegan universidades en esto?

—Las universidades están comenzando, pero desarrollar una variedad toma unos ocho años. Aunque se están realizando investigaciones aisladas, no es aún una política transversal. Sin embargo, es esencial que las universidades públicas lideren la investigación en biotecnología. Las universidades deben jugar un rol más activo en la investigación y desarrollo de transgénicos, colaborando con el sector privado y el gobierno para crear una estrategia de biotecnología nacional.

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