Energías & Negocios

Wednesday 28 Feb 2024 | Actualizado a 16:37 PM

COP28, Bolivia y los desafíos del cambio climático

Hacia 2050 tenemos previsto cambiar totalmente la matriz energética, aumentando la oferta de energía de fuentes limpias

Por Pablo Deheza

/ 1 de diciembre de 2023 / 11:05

Bolivia, al igual que los otros países en desarrollo, no es históricamente responsable por la enorme emisión de gases de efecto invernadero, en la medida en que sí lo son aquéllos con las economías más desarrolladas. Este punto marca una asimetría que está en el centro de las muchas discusiones que se vienen dando en las llamadas Conferencias de las Partes (COP28, por su sigla en inglés).

El país estará representado en la cita por una delegación encabezada por el vicepresidente del Estado, David Choquehuanca; la ministra de Relaciones Exteriores, Celinda Sosa; el ministro de Medio Ambiente y Agua, Rubén Méndez; el ministro de Planificación del Desarrollo, Sergio Cusicanqui; y el viceministro de Relaciones Exteriores, Freddy Mamani. Sobre ello conversamos con el ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina. 

Bolivia y COP28

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—¿Cuál es su perspectiva sobre la cumbre COP28 en Dubái?

—La vigésima octava Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP28) es el encuentro más importante de los gobiernos en materia climática, constituyéndose en el escenario donde se toman decisiones de alcance global ante el cambio climático y se analiza a nivel técnico las medidas que permitan la implementación del acuerdo de París de 2015, que busca limitar el calentamiento global por debajo de los 2°C con esfuerzos al 1,5°C. En términos prácticos, limitar el calentamiento global implica reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y para ello se requiere hacer cambios principalmente en el sector energético, pero también en otros sectores estratégicos. Estos cambios conllevan una serie de nuevas dinámicas globales y transformaciones tanto técnicas como sociales, que implican la adopción de nuevos paradigmas, donde la energía barata pero contaminante tiene cada vez menos cabida, y entrañan la búsqueda de nuevas alternativas menos contaminantes y que generen un mayor valor agregado para la sociedad. Para ello, un aspecto crucial es el financiamiento y éste es un tema transversal que pasa por resolver la necesidad de movilizar recursos que permitan implementar las políticas climáticas, principalmente en el contexto de la actual crisis energética, la inflación y las desigualdades acentuadas por la pandemia del COVID-19. Como país estamos llevando una importante cartera de proyectos energéticos, con la mira puesta en consolidar la transición energética que ya viene siendo implementada en el marco de las políticas impulsadas por el presidente Luis Arce de eficiencia energética y energías renovables, donde se vienen transformando las formas en que se suministra y se usa la energía, hacia vectores más eficientes y menos contaminantes, a través de una estrategia multidimensional que permita alcanzar los cada vez más importantes objetivos de sostenibilidad.

 —¿Qué expectativas se tiene desde Bolivia sobre los resultados de la CPO28?

—En la COP28 se va a discutir decisiones que afectan el futuro climático del mundo, donde se tratará el abandono progresivo de los combustibles fósiles, el corregir el desajuste climático, frenar la pérdida de biodiversidad, entre otros temas, y el financiamiento climático; con miras también a la adaptación, a la mitigación a la reducción de emisiones, y eso es muy importante para países como Bolivia que nos vemos afectados por el cambio climático. Todavía existe un número importante de países que se oponen a hablar de transición. Las COP funcionan a partir de consensos, basta que un país diga que no para que no haya acuerdo, pero se han logrado importantes avances. En esta cumbre se lanza el primer balance mundial de emisiones de CO2, lo que nos permitirá evaluar los avances en los objetivos del Acuerdo de París, y se plantea alcanzar un documento de decisión sobre cómo se continuará avanzando, en aspectos vinculados a acelerar la transición energética y establecer nuevos acuerdos en cuanto a financiación, porque no se han logrado cumplir con las metas en esta materia.

—¿Cuál es su perspectiva sobre la situación del cambio climático y la transición energética a nivel mundial?

—Se están dando importantes pasos a nivel global para acelerar la transición energética, pero debemos actuar más rápido y de manera más decidida si queremos cumplir con las metas de limitar el calentamiento global a los valores establecidos en el Acuerdo de París. Los Estados debemos actuar en el marco de las responsabilidades comunes de los gobiernos, con diferencias de responsabilidad. Es decir, no es la misma responsabilidad que tienen los países desarrollados que tienen una huella de carbono mucho más grande, que la de los países en desarrollo cuyo aporte histórico a la huella de carbono es sustancialmente menor. Esta transformación de la matriz energética no implica únicamente al sector de la energía, ya que esto solo permitiría la reducción de un tercio de las emisiones netas, sino que es necesario extender el uso de las energías limpias a más áreas de la economía, especialmente en sectores de mayor demanda energética, como el sector transporte, por medio de la electromovilidad y el industrial, mediante tecnologías de generación más eficientes y sostenibles. Parte de estas acciones están definidas en los proyectos que estamos ejecutando en el país con la introducción de los biocombustibles incorporando plantas que permitirán contar con energéticos ecológicos y con fuentes de generación como la fotovoltaica, eólica, geotermia e hídrica.

—¿Cómo caracteriza la situación actual de la transición energética en Bolivia?

—En Bolivia la política energética apunta a que en 2025 el 75% de la demanda nacional de energía eléctrica sea atendida mediante fuentes limpias y renovables. En este sentido ya se han incorporado 1157 MW de energía renovable al sistema eléctrico nacional y en los próximos tres años se incluirán 526 MW adicionales. Acompañando estas medidas, en 2021 se introdujo la regulación de la generación distribuida con fuentes renovables y se dieron incentivos tributarios y financieros a la electromovilidad. El Decreto Supremo 4794 estableció medidas de eficiencia para la producción de energía eléctrica, limitando la utilización de gas natural para este fin en el sector industrial nacional. Hacia 2050 tenemos previsto cambiar totalmente nuestra matriz energética, incrementando sustancialmente la oferta de energía primaria procedente de fuentes limpias, mediante el desarrollo de nuevos proyectos solares, eólicos e hidroeléctricos, así como con la introducción de combustibles, biodiésel, etcétera, pero también con la introducción de energías alternativas que nos permitan avanzar en la descarbonización como el hidrógeno de bajas emisiones. De igual menara, venimos desarrollando el Plan de Eficiencia Energética, que entre sus objetivos busca promover el uso de la energía de manera sustentable, eficiente, amigable con el medioambiente, e impulsar la electromovilidad, para ello están en desarrollo varias medidas, como la estrategia nacional de movilidad eléctrica para el transporte público urbano en Bolivia. En este contexto el desarrollo del litio hoy juega un papel fundamental, principalmente en la fabricación de baterías, bajo esta lógica hemos trazado una línea importante para industrializar los recursos evaporíticos. La Extracción Directa de Litio (EDL) es una tecnología que estamos aplicando en los nuevos proyectos encarados por YLB, con el objetivo de avanzar con mayor eficiencia e incorporar procesos más sostenibles para la extracción de este recurso estratégico y del cual Bolivia cuenta con la principal reserva global del mineral, pero al mismo tiempo generar recursos económicos al país. Sin embargo, es importante tener presente que toda transición requiere de un proceso, por lo que se debe asegurar su aplicación de manera adecuada a la realidad nacional, precautelando el cumplimiento de los principios constitucionales, eficiencia, continuidad, adaptabilidad y preservación del medioambiente, que rigen al sector energético nacional.

PERFIL

El ministro Franklin Molina. Foto: MHE

Nombre: Franklin Molina

Cargo: Ministro de Hidrocarburos y Energías

Es cruceño y economista senior de profesión, especialista en desarrollo energético. Estudió Economía en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) de Santa Cruz, realizó posgrados en Bolivia y Chile relativos a gestión pública, administración, gestión financiera y gestión de empresas. La autoridad tiene amplia trayectoria en la función pública. Durante cinco años se desempeñó como Viceministro de Desarrollo Energético en el Ministerio de Hidrocarburos y Energía. Fue analista de Desarrollo Energético en el Viceministerio de Electricidad, también asumió como Jefe de Planificación de la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) y fue designado Director de la Transportadora de Electricidad SA (TDE).

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Las renovables suman el 95% de los nuevos proyectos energéticos en América Latina

Un 65% de la electricidad se produce con fuentes limpias. La mayor parte de esta generación es basada en hidroelectricidad y por lo tanto hay una necesidad de diversificarse

Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Olade

Por Pablo Deheza

/ 23 de febrero de 2024 / 10:23

La situación energética mundial actualmente está caracterizada por una elevada incertidumbre, como resultados de las guerras en Europa del Este y Oriente Medio, además de las tensiones geopolíticas en medio de la conformación de nuevos bloques de países. En medio de todo esto se viene dando la transición hacia fuentes limpias y la descarbonización en el orbe. América Latina no es la excepción y enfrenta este proceso a partir de las diferencias y particularidades de los países presentes en la región. Conversamos con Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), sobre los desafíos actuales del sector energético.

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América Latina

—¿Cuál es el panorama energético a nivel mundial hoy en día?

—Lo que caracteriza la situación hoy día es la incertidumbre, esto ha afectado de manera muy importante a América Latina y el Caribe. Tuvo que ver básicamente con el precio de los energéticos principales en los últimos años, pero también es un momento con la pandemia y las complicaciones de suministros que se dio en esos tiempos. Esto ha llevado a América Latina a reponer un debate que hace años no existía, sino que se señalaba que estábamos y estamos todavía en un proceso de transformación hacia nuevas energías. Sin embargo, el tema de seguridad energética vuelve a ponerse como un asunto principal en la conversación. En ese sentido, yo diría que también se repone la urgencia de la integración energética en América Latina como un aspecto que de alguna manera es una respuesta a esta incertidumbre que se vive en el mundo y también en la región. El tema de los precios energéticos, que en algunos casos los países deficitarios requieren importar, también ha logrado acelerar la propia transformación del sector, incorporando energías renovables, entendiendo que es una alternativa frente a otros energéticos más caros. En el caso particular del mercado eléctrico, justamente en esta temporada los precios altos tienden a acelerar las inversiones de energías renovables.

—¿Cómo usted ve el panorama de América Latina y específicamente de Sudamérica?

—Bueno, yo creo que hay hoy día una decidida fuerza y decisiones en los países de transformación del sector energético. Nosotros, en Olade, planteamos que lo que existe en América Latina y el Caribe son transiciones energéticas en plural, porque tienen un carácter diferente, nuevamente muy determinado por la dotación de recursos de un país y otro. Hay países que son ricos en recursos energéticos de fuentes limpias y otros más bien en hidrocarburos; éstos también están haciendo sus cambios tomando en cuenta su propia realidad y economía. Pero lo fundamental es que América Latina y Sudamérica están en un proceso de transformación hacia un modelo de desarrollo energético más sustentable, incorporando energía limpia. En algunos casos incluso desarrollando nuevas fronteras tecnológicas, como es el caso con el hidrógeno, combustible sintético, biocombustibles; Brasil, por ejemplo, es una potencia en eso. El programa general es que vivimos un escenario de transiciones hacia un modelo con el de incorporación de energía limpia y descarbonización de las economías, particularmente en el mercado eléctrico.

—¿Cómo está el desempeño de la solar, eólica e hidráulica en la región?

—Lo primero es llamar la atención sobre el hecho de que, no solo por la energía renovable no convencional, eólica o solar, sino que en general por toda la energía renovable, América Latina y el Caribe es la región más verde del mundo. Un 65% de la electricidad se produce con fuentes limpias. Claro, la mayor parte de esta generación es basada en hidroelectricidad y por lo tanto hay una necesidad de diversificarse de manera importante, de incorporar otras fuentes. Actualmente la eólica y solar, en el último año, han crecido de manera muy relevante. En 2023 la eólica se incrementó casi 40%. Lo interesante es que casi el 95% de todos los nuevos proyectos de inversión que se desarrollan en la región son fundamentalmente con base en estas tecnologías. Por lo tanto, estas dos fuentes van a seguir creciendo en los siguientes años. En América Latina y el Caribe, desde 2015 –cito esa fecha para tomar como una referencia los acuerdos de la COP de París–, la energía eólica y solar se han multiplicado por cuatro. Han pasado de una participación del 5% al 20%. En América del Sur, en particular, eso ha crecido incluso un poco más. Este crecimiento de las renovables abre a otros debates también, como por ejemplo la necesidad de almacenamiento, etcétera. Pero bueno, son otras agendas que surgen en el proceso de transformación.

—¿Cuál es su perspectiva sobre la situación del mercado del litio?

—En América Latina efectivamente tenemos un gran potencial en litio, pero también en cobre y otros recursos. En Olade acabamos de lanzar un estudio sobre los minerales críticos para la transición energética. Es muy interesante porque nos da algunas pistas sobre cómo se puede visualizar en el futuro. Claro, se ha tenido volatilidad en los precios. Eso afecta a las decisiones de inversión, por cierto. Pero quizá uno debiera mirar esto en perspectiva más bien de mediano y largo plazo. De hecho, nuestro estudio indica que, en un plazo de 20 años, entendiendo que la movilidad eléctrica va a seguir creciendo en el mundo y las baterías, el almacenamiento, el mercado eléctrico también, van a ser cada vez más importantes en los sistemas eléctricos nacionales. Todo eso requiere el litio y se puede establecer que, en el tiempo, eso va a seguir creciendo. Nuestro estudio indica que, en el plazo de 20 años, la producción del litio se debiera multiplicar por 10 para poder satisfacer la nueva demanda. En ese sentido, lo interesante es mirar esto en una perspectiva de mediano y largo plazo. También es relevante y cada día más urgente las decisiones que se tomarán respecto a cómo se produce este litio, cuáles son los procesos productivos, cuáles son los impactos ambientales que esto tiene, el impacto en las comunidades que viven en esos territorios. Todos esos son elementos que nuestros países tienen que tomar en cuenta y entiendo que así lo están haciendo, pero, claramente me parece que la coyuntura es compleja y se requiere una mirada estratégica para que este sector crezca en nuestra región y particularmente en los tres países que conforman el triángulo del litio.

—¿Cómo está avanzando el tránsito a la electromovilidad en la región? 

—Como región hemos ido avanzando y dando pasos en las últimas décadas con los vehículos eléctricos, también incorporando en esto no solo a los de uso personal, sino a los buses eléctricos, que es donde se ha avanzado mucho en algunos países. La última década se ha ido multiplicando por dos, cada dos años, la cantidad de los vehículos eléctricos. Ahora bien, todavía somos una región marginal en el mundo en términos de incorporación de vehículos eléctricos, los protagonistas siguen siendo China, Europa, Estados Unidos. Sin embargo, los países en América Latina están desarrollando estrategias para incorporar electromovilidad, con programas y otros instrumentos. En algunos casos, con apoyo financiero. Por lo tanto, están comprometidos con tratar de avanzar. Si se toma toda la economía, toda la matriz energética, todavía un 70% de la energía es fósil y eso es básicamente el transporte. Para descarbonizar a América Latina es fundamental incorporar movilidad sostenible, movilidad eléctrica. Es verdad que hay países que tienen algo más avanzado, Chile es uno de esos, Colombia también, además de Costa Rica. Brasil es fundamental para producir vehículos eléctricos con empresas chinas. Es el caso de México, también. En Bolivia ustedes tienen estos microvehículos que los están vendiendo no solo en Bolivia, sino que están exportando. Algunos esfuerzos hay, pero no hay un encadenamiento regional. Son esfuerzos nacionales, no todos los países en América Latina tienen el tejido industrial y automotriz, que es una de las bases para construir estos vehículos. Diría que América Latina está dando sus primeros pasos, está avanzando y está comprometida en incorporar cada vez más movilidad sostenible. Un aspecto específico que marca la diferencia en esto son los buses eléctricos, porque eso tiene otra dimensión en las ciudades.

—¿Cómo considera usted los avances en eficiencia energética en la región?

—Pese a todos los avances antes mencionados, donde todavía tenemos una brecha, y donde más bien incluso lo que ha sucedido en los últimos dos años es un retroceso, es justamente en la eficiencia energética. En nuestro panorama energético estadístico que hacemos anualmente, hemos encontrado que el indicador de intensidad energética de América Latina – es decir, cuánta energía necesitamos para producir la misma unidad de productos, eso es por definición el indicador– ha aumentado. Esto quiere decir que la eficiencia energética es un asunto importante, pendiente, que más bien debiéramos darle prioridad porque ha venido a la baja en los últimos años. Nosotros, como Olade, queremos impulsar varias cosas. Una es tener instalada una mesa colectiva regional de eficiencia energética, como la tenemos en energías renovables. También, propiciar marcos regulatorios y leyes que den instrumentos concretos y que generen incentivos para la eficiencia energética en el sector industrial, residencial, pero también en el consumo de los sectores públicos. Además, están todos los otros elementos que son centrales, como el etiquetado de artefactos, viviendas e incluso automóviles, que es absolutamente necesario porque es un mecanismo de transparencia para saber cuánto se consume de energía. La certificación de todo aquello es relevante para la eficiencia energética. Lo claro es que allí todavía, como región, tenemos que avanzar.

—¿Qué actividades tiene planificadas Olade en este año?

—El tema de la eficiencia energética es una prioridad, vamos a impulsarlo en la región. En nuestro ámbito de capacitación, tenemos varias iniciativas en marcha. Hemos lanzado estos días nuestro programa anual, donde existen cursos en distintos temas. Vamos a lanzar este año un magíster en transición energética, en este contexto de capacitación que también es muy relevante. Este año también lanzaremos un observatorio de metano para los distintos países, fundamentalmente los que tienen producción de hidrocarburos, como un asunto central en la descarbonización de ese sector en particular. Seguiremos impulsando la certificación regional de hidrógeno verde como un tema muy importante hacia la integración en América Latina. Tenemos una agenda muy llena de actividades durante este año.

Perfil

Nombre: Andrés Rebolledo

Cargo: Secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade)

Desde inicios de 2023 ocupa el cargo de Secretario Ejecutivo de la Organización Latinoamericana de Energía para el período 2023-2025, cargo electo en la LII Reunión de Ministros de Energía de América Latina y el Caribe, realizada en diciembre de 2022, y en cumplimiento de lo establecido en el Convenio de Lima. Con una destacada trayectoria profesional de más de 30 años, Andrés Rebolledo Smitmans ejerció diversos cargos técnicos de liderazgo y responsabilidad política en ámbitos del sector energético, de las relaciones económicas internacionales y organismos multilaterales. Economista de la Universidad de Chile, Andrés Rebolledo Smitmans se desempeñó como Ministro de Energía de Chile en el período 2016-2018 y como Presidente de la Empresa Nacional de Petróleo de Chile. También ejerció el cargo de Viceministro de Relaciones Económicas Internacionales de Chile, Embajador en Uruguay, Representante ante la ALADI y consultor en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros organismos.

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Arranca el proyecto de hierro Simandou en Guinea, África

Las acerías en China están funcionando a toda velocidad, la demanda es fuerte

Por Pablo Deheza

/ 23 de febrero de 2024 / 10:20

El director ejecutivo de Rio Tinto, Jakob Stausholm, anunció que el directorio de la compañía ha dado luz verde al proyecto minero Simandou en África Occidental. Tuvieron que pasar más de 27 años para que esta iniciativa de explotación de hierro en Guinea pueda hacerse realidad. Fueron casi tres décadas tras la aprobación de las licencias respectivas, conflictos sociales y políticos, con tres golpes de Estado de por medio.

“La junta aprobó ayer el proyecto minero más grande del mundo”, dijo Stausholm al Financial Times. El ejecutivo afirmó que la compañía pretende comenzar la producción de mineral de hierro valorado en $us 20.000 millones  a partir de 2025.

Rio Tinto dijo en enero que espera comenzar los trabajos de infraestructura en el enorme proyecto de mineral de hierro Simandou este año, luego de 27 años de reveses, postergaciones y escándalos.

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Proyecto de hierro

El proyecto, que se convertirá en la nueva mina de mineral de hierro más grande y de mayor ley del mundo, agregará alrededor del 5% al suministro marítimo mundial cuando entre en funcionamiento. Se trata de una asociación entre Rio Tinto, el gobierno de Guinea y al menos otras siete empresas, incluidas cinco procedentes de China.

“Las acerías en China están funcionando a toda velocidad, la demanda es fuerte y se ve un repunte en la demanda de cobre y aluminio debido al desarrollo masivo de energías renovables y vehículos eléctricos”, aseveró Stausholm. La puesta en marcha de Simandou prevé dos minas de concentrados de hierro, una línea ferroviaria a través de Guinea y la construcción de un puerto de aguas profundas.

Rio Tinto, el gigante minero británico y australiano, registrado en el Reino Unido, había obtenido por primera vez una licencia de exploración en Guinea para las montañas Simandou en 1997. Tuvo que frenar rápidamente sus planes cuando el país experimentó una grave agitación política. Esto incluyó cuatro presidentes, dos golpes de estado y tres elecciones.

Esta agitación se extendió a la propia Rio Tinto a lo largo de los años, retrasando aún más el proyecto, ya que la compañía tuvo seis directores ejecutivos, participó en varias batallas judiciales corporativas y enfrentó cargos de corrupción en Estados Unidos.

Rio Tinto planea invertir $us 6.200 millones en el proyecto, junto con otras empresas, incluidas cinco de China. Aún está pendiente la aprobación final de la inversión por parte de los socios estatales chinos entre los que están Chinalco y Baowu. Con todo, Stausholm expresó su confianza en que esta aprobación se conceda pronto.

Bonos

En enero, Baowu recaudó $us 1.400 millones mediante una emisión de bonos en China, destinada a apoyar el proyecto, que implica la construcción de una línea ferroviaria de 552 kilómetros para transportar mineral de hierro de alta calidad desde las dos nuevas minas que se desarrollarán en las montañas Simandou, una de las cuales ya está por construirse y es operado por Rio Tinto, hasta un nuevo puerto de aguas profundas en la costa atlántica de Guinea.

Rio Tinto posee dos de los cuatro bloques mineros de Simandou como parte de su empresa conjunta Simfer con Chalco Iron Ore Holdings (CIOH) de China y el gobierno de Guinea. Rio Tinto posee una participación del 53% del total.

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El crudo se estabilizará alrededor de $us 80 el barril en 2024

Los precios de alimentos, minerales y energía están encaminados a ir regularizándose este año

Por Pablo Deheza

/ 16 de febrero de 2024 / 06:57

Después de tres años de extrema volatilidad, se espera que los precios de las materias primas se estabilicen en términos generales en 2024. Esta aparente calma en el escenario pronosticado puede resultar sorprendente, dados los numerosos factores geopolíticos en contra que amenazan a la economía mundial en estos momentos. Un ejemplo claro es el crudo, que, pese a todos los cambios, se estima que se establezca en torno a los $us 80 por barril.

El flujo del comercio mundial está siendo tensionado por las condiciones climáticas adversas, por ejemplo, en el canal de Panamá, hasta la escalada del conflicto en el Medio Oriente y el aumento vertiginoso de los fletes debido a la interrupción de las rutas marítimas a través del canal de Suez. Pese a todos estos elementos, la tendencia es hacia la estabilidad, según señala la Economist Intelligence Unit (EIU), la división especializada en análisis del prestigioso grupo británico TheEconomist.

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Crudo

La regularización de los precios de las materias primas va a contramano en lo que se prevé que será un año lleno de acontecimientos. Los mercados siguen siendo volátiles en el corto plazo, pero las tendencias, especialmente las vinculadas a la transición verde, pasarán a primer plano, afirma la EIU en un reporte reciente.

Alimentos. Los precios de los alimentos, forrajes y bebidas (AFB) aumentarán a lo largo de 2024, impulsados principalmente por las bebidas. Se estima que El Niño afectará la producción y, por tanto, los precios del café y el cacao aumentarán. La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por su sigla en inglés) da un 72% de posibilidades de que El Niño llegue a su fin a mediados de año, lo que podría aliviar las afectaciones en el segundo semestre. Sin embargo, para entonces el daño a las cosechas de esta gestión ya estarán consumados. Se pronostica que la producción de café y cacao caerá un 9% y un 13% respectivamente en la temporada agrícola de 2023 a 2024. Según la NOAA, al menos la amenaza de un El Niño “históricamente fuerte” similar al de 2015 y 2016 o al de 1997 y 1998, (más de 2°C de aumento en la temperatura de la superficie del mar) está disminuyendo significativamente.

Mar Negro

La retirada permanente de Rusia de la Iniciativa de Cereales del Mar Negro plantea otro riesgo al alza para los precios mundiales de los alimentos, en particular el trigo, el maíz y las semillas oleaginosas. Sin embargo, hasta ahora el impacto sobre los precios ha sido moderado, ya que Ucrania ha logrado exportar cereales y semillas oleaginosas a través de rutas alternativas por carretera y ferrocarril a través de las fronteras occidentales del país. Las exportaciones de cereales de Ucrania se desplomaron inicialmente tras el colapso del acuerdo de cereales el verano pasado, pero recientemente se han recuperado después de que Ucrania estableciera con éxito un corredor marítimo temporal a través del Mar Negro occidental con la ayuda de Rumanía y Bulgaria.

Aun así, las exportaciones aún no alcanzarán los niveles anteriores a la guerra, lo que mantendrá un piso para los precios del trigo y el maíz en el corto plazo. Al mismo tiempo, los precios del arroz aumentarán en 2024, respaldados por las restricciones a la exportación de arroz blanco en la India, con diferencia el mayor proveedor del mercado mundial.

Europa

Todas estas situaciones generaron en Europa central una importante ola de protestas por parte de los productores agrícolas, con sendos tractorazos prácticamente cercando ciudades de España, Italia, Francia, Bélgica, Dinamarca y Países Bajos, entre otros países.

La EIU pronostica que los precios de las semillas oleaginosas se estabilizarán en términos generales en 2024. Las reservas internacionales de soya siguen siendo relativamente escasas y los precios seguirán siendo susceptibles a las amenazas percibidas a los suministros mundiales, ya sea por eventos climáticos o por una mayor interrupción de la cadena de suministro. Sin embargo, la unidad de análisis de The Economist espera un fuerte aumento en la producción de soya, debido principalmente a una cosecha excelente en Argentina, que en realidad se beneficia de El Niño. Según lo previsto, esto hará bajar los precios de la soya a lo largo del año. A pesar de un probable déficit de mercado en la temporada de octubre de 2023 a septiembre de 2024, los precios del aceite de palma se mantendrán bajos debido a la caída de los precios de los aceites de colza y girasol, que también se están beneficiando de la ruta de exportación temporal de Ucrania.

Energía

En 2024, los precios de los hidrocarburos tenderán mayormente en la dirección opuesta a la de gran parte de las materias primas industriales y los productos básicos. Se prevé que los precios promedio del gas natural en Europa caigan una quinta parte en 2024, después de caer más de dos tercios en 2023, en gran parte debido a la destrucción de la demanda, particularmente en la industria, indica el reporte de la EIU. Sin embargo, se avizoran picos periódicos debido a la ansiedad del mercado sobre la seguridad de las cadenas de suministro globales, en medio de crecientes tensiones geopolíticas activadas por la guerra entre Israel y Hamás.

Los precios seguirán siendo históricamente altos, lo que limitará cualquier recuperación significativa de la demanda industrial.

La fuerte demanda europea de gas natural licuado (GNL) hará subir los precios estadounidenses desde su baja base actual y limitará la caída de los precios del GNL. Los precios del carbón seguirán con una tendencia a la baja mientras los niveles de almacenamiento de gas en Europa sigan siendo altos estacionalmente y el GNL continúe fluyendo hacia el continente, lo que limitará la restricción del suministro de gas en Europa.

OPEP

Contra esta tendencia, al menos en 2024, estarán los precios del petróleo crudo. Estados Unidos ha aumentado la producción y las exportaciones, y el mercado global ha vuelto a tener excedentes. Sin embargo, es poco probable que Arabia Saudita aumente notablemente su producción este año, junto a otros miembros de la OPEP.

Con los recortes voluntarios en la producción de la OPEP+, el mercado volverá periódicamente al déficit, lo que limitará las caídas de las previsiones de precios del petróleo. La demanda mundial de petróleo también pondrá un piso a los precios y se prevé que alcance niveles récord en 2024 y en los años siguientes a medida que el consumo en el mundo en desarrollo siga aumentando. Los mayores riesgos geopolíticos vinculados a la guerra entre Israel y Hamás aún amenazan con hacer que los precios se disparen nuevamente. Desde la perspectiva de la EIU, lo más probable es que los precios del petróleo crudo sigan siendo volátiles. Aun así, deberían cotizar alrededor de $us 80 por barril, que es básicamente el nivel con el que comenzaron el año.

Minerales

Según la IUE, los precios de los metales básicos aumentarán en un promedio del 3% en 2024, después de caer más del 11% en 2023, a medida que la transición verde respalde la creciente demanda de minerales críticos. Incluso para metales como el níquel, que registrarán importantes caídas interanuales en 2024, los precios están a punto de subir desde sus niveles de finales de 2023. A pesar de una fuerte respuesta por parte de los productores, que conducirá a un mercado con exceso de oferta en 2024, las bajas reservas harán que el níquel sea susceptible a la interrupción de la cadena de suministro. Las reservas de los almacenes de la Bolsa de Metales de Londres (LME, por su sigla en inglés) siguen siendo bajas según los estándares históricos.

Rusia también ocupará un lugar destacado en términos del precio del aluminio, que, en el pronóstico de la EIU, aumentará casi una quinta parte a lo largo del año. También en este caso las reservas de la LME siguen siendo bajas y exageran la disponibilidad de metal para los consumidores, ya que muchos usuarios finales están evitando el aluminio producido en Rusia, que ahora representa alrededor de cuatro quintas partes del suministro de los almacenes de la LME. El déficit de mercado previsto (la demanda supera a la producción) en 2024 será considerablemente menor que en 2021 y 2022, pero las existencias disminuirán y el exceso de existencias se desviará a Asia debido a la lenta recuperación económica europea.

Planes

Aunque la inversión para respaldar los planes de descarbonización seguirá apuntalando los precios del níquel y el cobre (componentes importantes de la transición verde), la política monetaria estricta en el mundo desarrollado frenará el gasto de los consumidores y la demanda de vivienda en 2024, especialmente en la primera mitad del año.

La débil actividad de la construcción en China limitará un repunte significativo de los precios del cobre en particular. Sin embargo, los riesgos para los pronósticos del precio de este metal son propensos al alza debido a posibles interrupciones en el suministro minero, especialmente en América del Sur. Los precios del cobre y el níquel están a punto de aumentar considerablemente a partir de 2025, pero los temores de una inminente escasez debido a la creciente demanda de baterías para vehículos eléctricos podrían hacer que los precios suban más rápidamente de lo estimado actualmente.

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Tensiones en el Mar Rojo generan inestabilidad en el comercio mundial

Los tiempos de transporte están afectando las cadenas de suministro

/ 9 de febrero de 2024 / 15:44

Los recientes ataques en el Mar Rojo de milicianos hutíes a barcos de carga están obligando a evitar esa ruta, incrementando los costos y tiempos de transporte. Las compañías navieras están siendo forzadas a tomar la vía más larga, bordeando el continente africano. Esta situación afecta negativamente los márgenes de ganancias de las empresas, complican las cadenas de suministro e impulsan los precios al alza.

Los ataques en la ruta del Mar Rojo, que maneja alrededor del 12% del comercio mundial, han llevado a las empresas a tomar decisiones difíciles. Atravesar el Mar Rojo significa arriesgarse a ser golpeados con drones explosivos y pagar más por el seguro. Evitar la ruta añade más costos y genera retrasos.

Las cadenas de suministro están siendo afectadas. Los retrasos en los envíos han provocado que Tesla suspenda la mayor parte de la producción en su fábrica en Alemania desde el 29 de enero. Se prevé que puedan reanudar sus operaciones el 11 de febrero.

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Mar Rojo

“Los conflictos armados en el Mar Rojo y los consiguientes cambios en las rutas de transporte entre Europa y Asia a través del Cabo de Buena Esperanza también tienen un impacto en la producción en Grünheide”, afirmó Tesla, en un comunicado oficial. “Los tiempos de transporte considerablemente más largos están creando una brecha en las cadenas de suministro”, señala el documento.

La compañía de automóviles de Elon Musk indicó que la pausa implica dejar de fabricar entre 5.000 y 7.000 vehículos.

La interrupción de la importante ruta marítima hacia el Mediterráneo, que vincula Europa y Asia, está afectando sensiblemente al comercio mundial, que cayó un 1,3% en diciembre.

Los precios del crudo ya subieron como resultado de la tensión, con el Brent bordeando la cifra de $us 80 por barril. Por el Mar Rojo circula el 12% del comercio marítimo mundial de petróleo y el 8% del gas natural licuado (GNL).

La cantidad de petróleo crudo que pasa por el Canal de Suez ha aumentado un 60% desde 2020, ya que Europa ha registrado un aumento de la demanda desde los mínimos pandémicos.

Según la consultora de datos de transporte, Vortexa, el desvío resultante de las perturbaciones en el Mar Rojo puede alcanzar a provocar un aumento del 58% al 129% en el tiempo que normalmente tardan los petroleros en viajar a través de las principales rutas del mundo, incluida la India hasta Europa y Oriente Medio.

Datos

Los futuros del crudo subieron después de que las perspectivas de una tregua en la guerra entre Israel y Hamás fueron desestimadas por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el miércoles. Además, la desaceleración de la producción estadounidense apunta a que el mercado no tendrá un exceso de oferta.

El contrato del West Texas Intermediate (WTI) llegó ayer  a $us 76,53 por barril. El contrato Brent para abril cerró a $us 81,85 por barril.

Los precios del petróleo también encontraron apoyo en los pronósticos de que la producción estadounidense crecerá este año menos de lo esperado.

Estados Unidos bombeó un récord de 13,3 millones de barriles por día de crudo en diciembre, pero no se espera que la producción supere este nivel hasta principios de 2025, según estimaciones de la Administración de Información Energética estadounidense.

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La inteligencia artificial, el motor de la Cuarta Revolución Industrial

La ciberseguridad, la privacidad de los datos, los derechos de propiedad intelectual, fueron cuestiones candentes en Davos

/ 9 de febrero de 2024 / 15:37

Podría llamarse World Artificial Intelligence Forum”, dijo Mustafa Suleyman en referencia a la cita anual en Davos del World Economic Forum (WEF), que finalizó el 19 de enero. 3.000 asistentes del más alto nivel empresarial y político que, en más de 200 sesiones, hablaron de temas de actualidad: todos ellos, imbuidos de inteligencia artificial (IA) como sal de todos los platos.

Suleyman tiene credibilidad para mencionar la ubicuidad de la IA en Davos, porque fue cocinero antes que fraile: cofundador de DeepMind (hoy Google) e Inflection AI, dos compañías líderes en IA, y autor de The Coming Wave, libro que advierte de los riesgos para la humanidad que genera la inteligencia artificial. Fue mejor libro del año según CNN, The Economist, Bloomberg, FT, etc. Cualquiera puede gritar: “¡Viene el lobo!”, pero no se escucha a todos por igual. Suleyman habló mucho en Davos, como los otros 3.000 intervinientes, entre ellos, 60 jefes de Estado e incontables presidentes y primeros ministros. Fueron a Suiza para hablar de cooperación y seguridad internacional; de crecimiento económico, de cambio climático y de inteligencia artificial. La IA fue la única temática que estuvo abundantemente presente en las demás…, a pesar de que era solo uno de los cuatro grupos temáticos: “Artificial Intelligence as a Driving Force for the Economy and Society” (La inteligencia artificial como motor de la economía y la sociedad).

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Ese título hizo que la IA fuera la panacea para solucionar el cambio climático, las diferencias económico-sociales entre norte y sur, el crecimiento económico y el empleo y, como quien cita frívolamente a Aldous Huxley, construir un mundo feliz, gracias a la tecnología. 3.000 líderes, hablando de IA, no adoptan un mismo punto de vista. Como tampoco expusieron tesis remotamente parecidas sobre Oriente Próximo. Anthony Blinken, secretario de Estado de EEUU y el ministro de Exteriores de Irán, Hosein Amir Abdolahian, obviamente.

La directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Gueorguieva, que ha publicado el informe “Gen-AI: Artificial Intelligence and the Future of Work” (Gen-AI: la inteligencia artificial y el futuro del trabajo) destacó que “casi 40% del empleo global está amenazado por la IA, y sube al 60% en economías avanzadas; trabajadores con formación universitaria y mujeres son los más amenazados”. ¿La otra cara de la moneda? La IA impulsará la productividad, y eso aumentará el PIB y los salarios, concluye el FMI. Una de cal y otra de arena sobre la imbricación de la IA en la economía, la empresa y el empleo.

El sector tecnológico ha empezado 2024 marcando el camino: Amazon, Google y Meta, por ejemplo, van a despedir a miles de trabajadores porque 1) no trabajan en áreas consideradas hoy esenciales; 2) no se invertirá en esos departamentos, para así poder invertir en IA, y 3) la IA ha hecho irrelevantes (redundantes) sus trabajos: sobran porque la IA hace lo mismo que ellos, más barato.

Hay otras visiones. El WEF quiso promover la idea de que la IA será la máquina de vapor de la Cuarta Revolución Industrial, concepto al que se adhirieron líderes del sector tecnológico: Satya Nadella (Microsoft), Sam Altman (OpenAI), Pat Gelsinger (Intel), Cristiano Amon (Qualcomm), Chuck Robbins (Cisco), Aidan Gomez (Cohere, donde ha invertido mucho Larry Ellison, de Oracle), Nick Clegg (Meta), Julie Sweet (Accenture) y Marc Benioff (Salesforce), entre otros. Sus enfoques no fueron uniformes. Nadella buscaba equilibrio entre riesgos y beneficios de la IA. De ahí, la necesidad de la regulación y de poner límites, como ha hecho Joe Biden con una orden ejecutiva, y Europa con un conjunto de recomendaciones camino de convertirse en ley.

Toda cuestión tocada por la IA fue objeto de visiones opuestas entre riesgos y oportunidades: educación, empleo, sanidad, cambio climático, guerras, etc. Analizar cada punto de vista sería objeto de varios libros. Baste decir que Marc Benioff resumió en tres puntos el equilibrio: la IA hace más productiva la fuerza laboral; a veces la tecnología “se nos va de las manos” –citó las bombas atómicas en la Segunda Guerra Mundial– y, en consecuencia, es imperativo dar a la IA de una “capa de confianza”, lo que requiere controles regulatorios.

La ciberseguridad, la privacidad de los datos, los derechos de propiedad intelectual, fueron cuestiones candentes en Davos. Sam Altman –que dedicó el 80% de su tiempo a explicar su muerte y resurrección en OpenAI– defendió la postura de su empresa, versus la demanda que le ha puesto The New York Times por usar (sin pagar) sus contenidos.

Desde el sector tecnológico, se ofrecieron visiones pegadas a la realidad empresarial: Pat Gelsinger usa la IA para resucitar Intel, construyendo fábricas con nuevos diseños, e incluyendo en los nuevos ordenadores microprocesadores-IA. Cristiano Amon, desde Qualcomm, destacó la larga lista de productos, utilidades y servicios que nacen con la inteligencia artificial. Chuck Robbins explicó la IA en términos de revulsivo para transformar Cisco, de una firma de hardware a otra de software y servicios, “reduciendo la volatilidad y aumentando la predictibilidad”.

El Informe sobre riesgos globales 2024 del WEF destaca que, el 66% de los líderes empresariales consideran el cambio climático el principal riesgo para el planeta. El 53% piensan que el segundo mayor riesgo mundial es la desinformación generada por la IA, en un año en que una enorme cantidad de personas está llamada a las urnas. A dos años vista, son mayoría los que ponen en primer lugar los riesgos de la IA, superando al cambio climático.

Una reflexión tras leer, ver, escuchar cientos de intervenciones de expertos, empresarios, directivos, filósofos y políticos acerca de la IA en Davos: la ética debe estar presente y es urgente la formación de la fuerza laboral en competencias digitales.

(*) Jorge Díaz-Cardiel es socio director de Advice Strategic Consultants

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