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La república de Wikipedia

La quinta web más visitada del planeta es una enciclopedia que nutren los voluntarios, un fenómeno global.

/ 5 de septiembre de 2018 / 23:01

Todos los días, después de comer, Lourdes Cardenal se sienta delante del ordenador y no se levanta hasta las seis de la tarde: hora de su café con leche y tostada con mermelada de naranja amarga. Ahora está trabajando en un artícu­lo sobre Asiria: ampliándolo y añadiendo referencias. Ella misma lo escribió el 13 de septiembre de 2004. Fue una de sus primeras aportaciones a la Wikipedia en español, la filial de la popular enciclopedia online que ni los más optimistas apostaron a que llegaría tan lejos: no solo sigue existiendo, 17 años después de su creación, sino que es la quinta web más visitada del planeta, solo por detrás de Google, YouTube, Facebook y el buscador chino Baidu. Maestra que dejó de ejercer después de casarse y amante del arte, Cardenal empezó a editar con 63 años. Hoy tiene 78 y es una de las wikipedistas más veteranas y esmeradas. “No somos unos sabios”, defiende con entusiasmo.

“Simplemente vivimos con el afán de que otros aprendan lo que nosotros hemos aprendido”. Para no olvidarse, en un papel ha apuntado la larga lista de temas sobre los que ha escrito: despoblados, monasterios, cerámica, indumentaria, zarzuelas… No concibe su vida sin Wikipedia. Y jamás hubiera imaginado que esa afición tardía la llevaría en 2015 a los salones del teatro Campoamor de Oviedo para recoger el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, que reconocía el valor de esa “enciclopedia libre, políglota y editada colaborativamente” que tantas alegrías le había dado. “Los voluntarios hemos seguido trabajando por nuestra propia satisfacción. Wikipedia es un fenómeno asombroso. Yo creo que ni Jimmy Wales se lo acaba de creer”.

Jimmy Wales (Huntsville, Estados Unidos, 1966) apenas tenía tres años cuando su madre compró una enciclopedia de 22 tomos para niños. Cuando aprendió a leer, pasaba horas consultando las entradas ilustradas con fotografías en blanco y negro. En 1994, tras terminar la universidad, se mudó a Chicago para trabajar en una compañía financiera —era un agente bursátil concienzudo y certero, pero no demasiado agresivo, según su jefe—, y cuatro años después se fue a San Diego para empezar una nueva vida: utilizó sus ahorros para lanzar un portal web. Eran los 90, en el mundo antes de Google, y por entonces Yahoo era el rey. El negocio iba razonablemente bien, así que Wales decidió experimentar y, de paso, cumplir un sueño de infancia: quería crear una enciclopedia online que se llamaría Nupedia. Contrató a Larry Sanger, un doctorando de Filosofía al que había conocido en un foro de internet, para que gestionara el proyecto y en marzo de 2000 se pusieron a trabajar: pedían artículos a expertos, que luego sometían a un proceso de siete pasos y que, superadas todas las revisiones, publicaban en la red en su versión definitiva. El método de trabajo habitual en las enciclopedias clásicas. El objetivo era que, con el tiempo, Nupedia se sostuviera con ingresos publicitarios. Pero, tras un año de trabajo, el balance no era prometedor: había 21 artículos publicados y 150 en borrador. Algo debía cambiar.

Sanger se enteró de que existía una herramienta de software denominada wiki que permitía escribir y editar de forma colaborativa. Y decidieron probar suerte: Wikipedia nacía el 15 de enero de 2001. En un mes ya habían superado los 1.000 artícu­los y no tardarían en aparecer ediciones en francés, español, italiano, alemán, ruso… Hoy suman 301 idiomas. Casi dos décadas después, Wales aún recuerda que el tráfico se multiplicaba mes a mes y él mismo debía instalar los servidores. Si un proyecto tan utópico —acceso libre a la suma del conocimiento en un solo lugar y mantenido por voluntarios— ha triunfado, cree, es porque “una enciclopedia libre representa una idea inspiradora y emocionante. Es un sueño materializado: esto es lo que internet debería ser. Además, editar Wikipedia es divertido. Si pasas unas horas del domingo investigando y escribiendo un artículo, te vas a dormir sintiendo que el mundo es algo mejor”.

Wales es una de las personalidades más destacadas del internet, el padre de uno de los grandes tesoros de la red: un compendio del conocimiento libre que suma más de 15.000 millones de páginas vistas al mes, más de 47.000 millones de artículos y 72.000 editores activos. Un movimiento que perdura gracias a la dedicación y la capacidad de los voluntarios, y que se enorgullece de su diferencia: en sus páginas no hay publicidad, su única vía de financiación son las donaciones. También es, como le gusta señalar a la prensa anglosajona, el único miembro no multimillonario del club de los fundadores de las webs que acaparan la atención mundial —Mark Zuckerberg, Larry Page y Sergey Brin, Jeff Bezos…—. “Aquí en Londres hay montones de banqueros que ganan más de lo que yo ganaré nunca, pero mi vida es 10 veces más interesante. El éxito de Wikipedia no reside solo en su popularidad: es la demostración de la colaboración colectiva. Además, gracias a ella puedo conocer a quien quiera, participar en proyectos muy estimulantes y tener voz para opinar en asuntos que me importan, como la libertad de expresión”, dice Wales.

El estadounidense vive en Londres desde 2012 y ahora trabaja en las oficinas de su nueva aventura, WikiTribune —que, a pesar del prefijo, es una iniciativa totalmente independiente de Wikipedia—, en The Shard, el rascacielos proyectado por Renzo Piano a orillas del Támesis. Ahora Wales quiere aplicar la fórmula Wikipedia a las noticias: en WikiTribune, que aún está en fase de prueba, los artículos serán sometidos a una revisión tanto por parte de periodistas profesionales como por miembros de la comunidad. Se trata, subraya, de no desperdiciar la “inteligencia colectiva” relegándola a los comentarios al final de la página. Periodismo de evidencia, lo llama. “Me perturba la idea de que vivamos en un mundo posverdad. Es una locura. El modelo de negocio de los medios de comunicación lleva mucho tiempo bajo ataque y hasta los diarios serios se enfrentan al dilema de hacer periodismo de calidad, que es muy caro, o contratar a chavales para escribir contenidos virales, que es muy barato. Hay que encontrar nuevos modelos”.

No debemos esperar unas oficinas como las de Google, advierten. “Somos una asociación sin ánimo de lucro”, justifica John Lubbock, responsable de comunicación de Wikimedia UK, entidad afiliada a la Fundación Wikimedia, organización que respalda Wikipedia y otros proyectos hermanos menos conocidos como Wikcionario, Wikiviajes, Wikiversidad o Wikinoticias. Impulsada por Wales en 2003, con sede en San Francisco y 302 empleados repartidos por todo el mundo, esta fundación dirigida por Katherine Maher se nutre de donaciones para realizar sus actividades: en el ejercicio 2016-2017 recaudaron $us 91 millones y cerca del 90% de los aportes proceden de particulares que dan una media de 15 dólares.

La oficina de Wikimedia en Londres tiene una pequeña sala de reuniones y el resto del espacio lo ocupan las mesas de sus nueve trabajadores. “Aquí nos dedicamos a apoyar los proyectos de Wikimedia y a la comunidad, a recaudar dinero, pues nos financiamos con una dotación de Wikimedia y fondos propios, y a establecer proyectos de colaboración con instituciones culturales y educativas”, explica Lubbock. En los principios, crear una nueva entrada en Wikipedia o modificar una existente era tan sencillo como apretar el botón de “Editar”. Ni siquiera hacía falta registrarse. “Ahora somos una comunidad enorme y hay más reglas”, precisa. “Requiere de un cierto aprendizaje. Por eso, cada vez organizamos más talleres para no perderse en Wikipedia”.

“Pobres novatos”, suelen repetir con una media sonrisa los colaboradores más experimentados. ¿Por qué no se puede crear la biografía de x persona? ¿Por qué me han borrado la corrección que hice? ¡Solicito la intervención de un bibliotecario! Son mensajes habituales en las páginas de discusión de la enciclopedia, que, entre sus normas de buen funcionamiento, recuerda a los veteranos que no sean hostiles con nadie en general y con los nuevos en particular. Hay mucho trabajo por hacer. Evidentemente, no siempre atienden a razones, esta plataforma colaborativa no es ajena a las disputas, pero carece de la toxicidad que campa a sus anchas en muchos foros de internet. “Creo que, en general, tenemos un ambiente saludable porque nunca dijimos: ‘Wikipedia está con la libertad de expresión sin cortapisas. Expresa lo que quieras’. Siempre tratamos de que hubiera un comportamiento adecuado”, asegura Wales. Y quienes velan tanto por la calidad del contenido como por la armonía de la comunidad son los propios voluntarios. La enciclopedia tiene una compleja jerarquía de usuarios que poseen determinados derechos de edición y gestión de las páginas. Por ejemplo, solo los confirmados, es decir, aquellos que hayan realizado un mínimo de 50 ediciones, podrán editar páginas que han sido semiprotegidas para evitar vandalismos, y los bibliotecarios, la principal figura encargada del mantenimiento del orden en la Wikipedia en español son elegidos por votación y entre sus atribuciones se encuentran las de borrar o restaurar páginas y bloquear a otros usuarios. El poder de Wikipedia reside en Wikipedia. La comunidad se rige por una serie de políticas y convenciones alcanzadas por consenso: la Fundación Wikimedia se ocupa de prestar el soporte técnico y de la redistribución de los recursos, pero no interviene en su funcionamiento diario ni ejerce ningún tipo de control sobre el contenido. Es una república independiente. El mismísimo Wales tuvo sus más y sus menos con los empoderados editores cuando quiso cambiar su fecha de nacimiento: su partida dice que vino al mundo el 8 de agosto de 1966, pero en realidad lo hizo el 7 por la noche. Cuando trató de corregir el dato, los wikipedistas se opusieron, y ahí se iniciaría un debate que tardó años en resolverse. Y en realidad, a los usuarios no les faltaba razón: había un documento oficial que respaldaba la fecha errónea y tan solo el testimonio de Wales para defender la enmienda. De hecho, fue él quien se encargó de perfilar los principios que los voluntarios veneran por encima de todas las cosas: los artículos deben estar bien escritos, ser neutrales en sus puntos de vista y apoyarse en fuentes fiables y verificables.

No tiene explicación. Es un vicio. Un virus. Casi un estilo de vida. Los wikipedistas siempre están pensando en el siguiente artículo. Y no viven la actualidad como el resto de los mortales: cuando se produce una noticia, ellos están pendientes de introducir las novedades en la enciclopedia (y de contener a los trolls con ganas de divertirse), que se actualiza a un ritmo vertiginoso. A Julen Lopetegui le nombraron entrenador del Real Madrid antes del anuncio oficial y editores veteranos tuvieron que frenar el entusiasmo de quienes se adelantaron a los acontecimientos —en todas las entradas de la enciclopedia hay un historial y una página de discusión donde pueden consultarse todos los cambios y los, en muchos casos, encendidos debates que suscitan—. A fin de continuar con las actualizaciones, Lourdes Cardenal organiza excursiones con su marido, Nicolás —él hace las fotos— y visita despoblados, uno de los temas que le apasiona.

En marzo, durante una entrevista en el marco del festival South by Southwest en Austin (Texas), Susan Wojcicki, directora ejecutiva de YouTube, anunció que iban a aliarse con Wikipedia para batallar contra la proliferación de teorías conspirativas y desinformación en esta plataforma de video de Google. Unas semanas después, Facebook también comunicó que sus ingenieros estaban trabajando con la enciclopedia para frenar las fake news en la red social. Dos gigantes tecnológicos se encomendaban a una organización sin ánimo de lucro, de presupuesto ajustado y sostenida por voluntarios, para tratar de resolver una crisis de calado.

En la comunidad wikipedista recibieron la noticia como un espaldarazo a su trabajo: atrás quedaban los tiempos en los que se cuestionaba la fiabilidad de una enciclopedia que, aunque imperfecta, se ha esforzado por mejorar la calidad de su contenido. Otro triunfo para la historia de Wikipedia, donde todavía resuena el dictamen de la prestigiosa revista Nature, que, tras un riguroso análisis, concluyó que los artículos científicos de Wikipedia apenas tenían nada que envidiar a los de la canónica Encyclopedia Britannica: “Nuestros revisores encontraron una media de cuatro errores en cada entrada de Wikipedia y tres en las de Britannica”.

Para Wales es una buena noticia que este tipo de compañías valoren las millones de páginas de Wikipedia. “Somos una entidad sin fines comerciales y un enorme recurso público que todos, particulares y empresas, pueden utilizar. Nuestro contenido es libre. Pedimos a nuestros lectores que donen y creo que estas compañías que se benefician del trabajo de la comunidad igual deben poner su parte”.

El patrimonio wikipedista es muy útil para Google, que obtiene de la enciclopedia buena parte de la información que ofrece en su Gráfico de Conocimiento
—el recuadro que aparece a la derecha en determinadas búsquedas y que, si por ejemplo se busca a “Clara Campoamor”, permite ver de un vistazo sus datos biográficos, sus principales libros y personalidades relacionadas—; para asistentes de voz como Siri de Apple o Alexa de Amazon, que hallan en Wikipedia la respuesta a preguntas que les plantean, o para todos aquellos que trabajen en inteligencia artificial y necesiten entrenar a sus algoritmos.

Según Maher están ante una gran oportunidad. “No queremos depender de las donaciones de una única compañía, pero sí sería importante para nosotros lograr un compromiso de apoyo a largo plazo de distintas empresas, porque estamos creando un fondo que asegure el futuro de Wikipedia incluso en el caso de que desapareciera la Fundación Wikimedia”.

En teoría, Wikipedia no debería funcionar. Su destino lógico era el caos. Pero, en la práctica, lo hace. Aunque para apuntalar su futuro Wales desgrana varias tareas pendientes. “Tenemos que seguir cultivando una comunidad saludable, porque de otro modo desapareceríamos, y debemos adaptarnos a los cambios tecnológicos. Cuando empezamos, los smartphones no existían y ahora el 50% de nuestro tráfico se realiza desde estos dispositivos, que nos traen muchos lectores, pero también queremos editores y no es tan sencillo escribir un artículo desde un móvil. Eso representa un reto”. La diversidad es otro punto débil: menos del 20% de los voluntarios de Wikipedia son mujeres. “Estamos tratando de corregir el desequilibrio, y no solo por corrección política, sino por la calidad y diversidad del contenido. El wikipedista medio es un hombre occidental de 28 años, soltero y sin hijos, y por tanto muchas realidades le son ajenas. Necesitamos una comunidad variada para cubrir toda la experiencia humana”, justifica.

Desde 2015, Wikimedia España ha organizado 33 jornadas de edición colectiva —denominadas editatonas, del inglés edit-a-thon, combinación de los términos edit y marathon— para reducir la brecha de género y mejorar los contenidos sobre los logros de las mujeres en las ciencias, la literatura o la informática. En la versión en español, las biografías femeninas se sitúan en un 20% —la media global es del 17%—. María Sefidari, vicepresidenta de la Fundación Wikimedia y voluntaria desde 2006, terminó su maratón exhausta. Ella escribió o tradujo artículos de mujeres notables como la bioquímica australiana Rita Harradence o la antropóloga donostiarra Begoña Aretxaga. Aún no sabe si repetirá. “Fue duro”, recuerda. “Pero hay que aprovechar este recurso, único en internet, para luchar contra los sesgos y, sobre todo en el caso de las mujeres, contra las inhibiciones internas que nos llevan a preguntarnos: ‘¿Quién soy yo para escribir sobre determinado tema?’”.

Todos los martes. De 18.30 a 20.30. El grupo de trabajo Cuarto Propio se reúne en uno de los laboratorios del centro cultural Medialab-Prado, en Madrid. ¿Su misión? “Queremos que haya más referentes femeninos en Wikipedia. Porque faltan”, explica Carmen Galdón Corbella, fundadora de esa iniciativa que nació en 2015. Su núcleo duro está formado por ocho miembros —el colectivo está abierto a hombres y, de hecho, desde hace tres meses el profesor de lengua y literatura Jesús Eloy Pérez Alonso acude (casi) todos los martes: está cubriendo lagunas en la categoría de autoras de novela juvenil—. “Aquí realizamos una lectura colaborativa de todos nuestros artículos. Nos celebramos y aplaudimos cuando publicamos”, relata Mónica Fernández. Cuarto Propio ha creado las biografías de la matemática María Pazos y la fotógrafa Paula Anta, y ha retocado la de Amparo Barayón para que sus méritos —fue pianista y activista— figurasen antes que el oficio de sus padres o su matrimonio con el escritor Ramón J. Sender. Una vez acumulen más experiencia de edición aspiran a remangarse con entradas más peliagudas como patriarcado, feminismo o violencia machista que, en su opinión, no reciben el tratamiento debido en la enciclopedia. “Pensamos mucho los artículos de mujeres que escribimos para que estén impecables y no puedan decirnos que no son interesantes o enciclopédicamente relevantes. Editar es relativamente sencillo, pero luego te topas con la trastienda humana y los juegos de poder, que también los hay: esta enciclopedia es un reflejo de la sociedad”, asegura Galdón. “Wikipedia engancha porque te permite ver tu contribución colectiva. Es emocionante y empoderante saber que puedes escribir la historia”. O, al menos, reescribirla.

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Mirar El Alto desde las familias

La fotógrafa Wara Vargas ha guiado el camino de 11 artistas que retratan vivencias familiares

/ 9 de mayo de 2022 / 04:50

Llevan casados 57 años. Sabino Condori y Benita Condori iniciaron su familia en la ciudad de El Alto en 1977, cuando en la zona 16 de Julio había pocas casas de adobe y una laguna en la plaza Libertad, donde hoy está el teleférico Azul”, explica Marlen Incapoma, quien retrató a esta pareja que encabeza una familia con ocho hijos y a través de la cual cuenta una de las miles de historias que se viven a diario en esta urbe. Incapoma es una de las artistas que participaron en el taller facilitado por la fotógrafa Wara Vargas Lara e impulsado por el Museo Nacional de Arte, en el que del 9 al 21 de mayo se exhibirá Mirar: habitantes de la ciudad de El Alto, en su sala Estudio 1.

“Contar nuestras propias historias, desde nuestras vidas y las realidades que nos acompañan, es el propósito de esta muestra. Mirar es una exposición que reúne historias de la ciudad de El Alto, contadas por fotógrafas y fotógrafos alteños”, expone Vargas Lara, quien seleccionó obras de 11 autores para esta exposición.

Entre estos está Joel Quispe Pacheco, quien retrató a don David Sánchez. “Desde las seis de la mañana se dedica a rellenar con tierra parte de los baches que están en la avenida 6 de Marzo a cambio de las monedas que algunos conductores le regalan, él se deja fotografiar y nos cuenta que se puede ayudar a la urbe y también ganar el pancito de cada día”.

Gabriela Mamani Ramos se detuvo a observar a dos hermanas. “Saraí y Ahílin son niñas muy alegres que viven en la zona San Luis, San Roque del Distrito 7 de la ciudad de El Alto. Diariamente recorren largas distancias acompañadas de su madre para llegar a su unidad educativa.

Malahierba Wichhu es el nombre artístico de Noemí Gonzáles, que hizo una serie sobre el punk alteño. “Encontré en este movimiento lo hostil y a la vez lo liberador de estar en un espacio donde en colectivo nace la fuerza de rebelarse contra los abusos y la inmundicia de la autoridad. La autonomía y autogestión de esta ciudad se la pasan sacándole la lengua al sobrevalorado concepto de “desarrollo” del capitalismo que somete a nuestra sociedad, ahí también está lo punk ¿no ves qué?”.

Completan la lista de artistas participantes Ana Huiza, Danna Lupe Guzmán Apaza, Daneyva Laura, Denis Yujra, Karen Choque, Luis Cuchuta y Santos Winston. Ellos comparten a través de imágenes, desde el corazón de la urbe, la belleza e importancia de sus historias familiares.

LA GRÁFICA

PAREJA. Cuando Sabino y Benita llegaron a El Alto, era una pampa llena de pajas y se podía ver el Chacaltaya y Wayna Potosí. Recordando juntos, Marlen Incapoma

Hilos. El color y la textura de los hilos se unen gracias al trabajo de hilanderas y tejedoras. Santos Winston Miranda.

Música. Esta serie fue desarrollada desde una mirada casual, conmovida y convencida de la autora. El punk grita más alto en El Alto, Noemí Gonzáles.

Artesanía. Lucía Mamani tiene 50 años y trabaja con el tejido en manta casi 20 años. Detrás de un gran trabajo existe una gran persona, Daneyva Laura.

Atados. Es de noche y se ve a estas dos personas de espaldas cargando sus bultos, una imagen muy típica en la ciudad. Denis Yujra

Mixtura. Jugando con el negativo, una fotografía rodeada de confeti de colores. Luis Cuchuta

Hermanas. Saraí y Ahílin Mamani Muchia retornan a su casa jugando y viendo el atardecer en la ciudad. Gabriela Mamani.

Retrato. Isidora tiene 98 años. Ella conserva fotografías de su vida antes de la muerte de su esposo y compañero: mi abuelo. Ana Gabriela Huiza Capo.

Fiesta. El recuerdo familiar de una boda acompañará una foto de un atado de lirios de agua o cartuchos. Karen Choque.

Memoria. Imagen de juventud de una mujer alteña que hoy se moviliza con ayuda de un bastón. Danna Lupe Guzman Apaza.

FOTOS: MUESTRA ‘MIRAR: HABITANTES DE LA CIUDAD DE EL ALTO’

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Violencia y estereotipos de género

El publicista Cristian Callejas cuestiona los roles que cumplen los medios y la publicidad

Por Cristian Callejas Díaz

/ 9 de mayo de 2022 / 04:45

Hace 23 años los tiroteos en la secundaria de Columbine (Colorado, EEUU) dieron pie a una discusión polémica en su momento: ¿el contenido de la cultura pop influye en las acciones de los jóvenes? ¿Las películas, los videojuegos, la música fomentan y crean ideas peligrosas en las mentes que están formándose?

Como publicista, cada tanto llega a la agencia donde trabajo un pedido que no se trata solo de vender un producto, sino que es de alguna ONG que busca crear un mensaje de impacto en la sociedad. Hace unas semanas llegó un brief así, que trataba sobre buscar concientizar sobre los estereotipos de género en la publicidad y en los programas de televisión.

Este proyecto de ONU Mujeres pedía que las agencias propusieran ideas para sacar una campaña donde las personas pudieran, solas, distinguir que lo que veían en publicidad o en la tele en general no representaba la realidad de género: que la mujer no es la única que debe atender a los niños, que el hombre no es el que toma las decisiones, que las presentadoras de noticias no deben verse siempre impecables ni exhibir atributos físicos, que si se trata de carreras de inteligencia o trabajos de fuerza, no solo el hombre es el capaz, etc.

Sobre estas definiciones, mi primer pensamiento fue el de no ir por un camino tradicional de una campaña masiva que dure unos meses y se pierda en el olvido, sino más bien crear soluciones directas con los gestores de estos estereotipos: los publicistas y los comunicadores sociales. Crear talleres donde se los “eduque” para que ellos sean los primeros filtros en detener las ideas o pedidos que realizan clientes o gerentes de marcas diciendo “más piel” o “a la mamá sirviendo el desayuno con una sonrisa” o “ese vestido corto para la presentadora” o “esta noticia de feminicidio con tres menciones en el espacio de noticias de las doce”… ya saben, para el rating.

Darle a ellos, publicistas y comunicadores, la fuerza, herramientas y conocimientos para que les digan a las personas que les pidan los clásicos roles, en publicidad o en los programas de televisión, ¡alto! 

En los 16 años que me ha tocado trabajar en publicidad he visto de primera mano todos los clichés que construyen la desigualdad de género que se vive en la televisión boliviana: decisiones de comunicación que la toman chovinistas colando cuando pueden el chiste sexista aun con mujeres presentes en la reunión, la celebración de ideas disfrazadas de humor que perpetúan el tema de que el hombre decide el destino de la mujer (¿recuerdan de esa publicidad de hace unos cuatro años donde un hombre sube a la suegra a la parte trasera de una camioneta para ir a botarla al campo porque habla mucho? (ojalá creativo y marca de la camioneta sientan vergüenza de que aún los recuerde), o esas salutaciones insulsas al día de la mujer, por ejemplo, donde todo debe decir felicidades pero, ay de que te atrevas a querer poner temas polémicos, como estadísticas de violencia.

En la universidad, estudiando Comunicación Social, también me tocó ver a estos dinosaurios comunicadores que siguen hoy en la televisión dando clases con la única intención de acceder a las jóvenes estudiantes para hacerles las típicas promesas de éxito, fama y programas de alta vista a cambio del favorcito de salir, beber, bailar. Y para qué detallar más de algo que todos sabemos en qué termina después.

Una vez, hablando con una chica a quien estos temas le importan mucho, me abrió los ojos sobre cuánta diferencia hay en Bolivia en cuanto a violencia de género en relación a otros países. En mi pobre lógica le dije que en Juárez se mataban muchas más mujeres que en Bolivia. Ella, con paciencia, me explicó que se debía tomar en cuenta la población y cantidad de casos, que de ahí salía el porcentaje de violencia. Al tener menos población, en Bolivia los números  sobre violencia, estadísticamente, se hacen más altos que en México o Perú.

Solo basta leer las noticias de los últimos dos meses para ver que esos números siguen subiendo. Cabezas, lavadoras, muertes sin confesión son historias que nos exponen en tele, radio y prensa todos los días. Esto no apunta a que esas noticias sean censuradas, sino a que se las maneje desde un enfoque más humano.

La publicidad y la televisión en Bolivia nos han acostumbrado a verlo todo como productos. Todo superficial. Todo carne. Un día normal frente a la televisión significa mañaneros con gente riendo tontamente, invitados intrascendentes y desfiles de modelos que creen que aparecer en la televisión duplicará sus likes en redes sociales. Los programas enlatados arrastrados de un siglo atrás, novelas dramáticas y sin valores, noticiarios tan aberrantes que rayan en la vergüenza ajena o el pornoterror. Las tandas publicitarias con esos spots octogenarios todavía sostenidos en la idea de que el aspiracional es lo que desea ver la gente para elegir un producto: sí a las gaseosas en que la familia se reúne en el almuerzo alrededor tuyo; sí a las telefónicas y los bancos, con “personas reales” en “situaciones reales” con las que “todos nos identificamos”. Sí a los filtros, las cámaras lentas, los brillitos de sol entrando por la esquina de la toma y los rostros maquillados e impecables.

Una teoría descabellada, salida de allá, 23 años atrás, miraría los números de violencia en Bolivia y luego la tanda de cualquier canal y se preguntaría si hay alguna relación. No tanto por lo que se muestra pero por lo que no se toca: ¿Cuántos programas son inspiradores? ¿Cuánto de la tanda programada ayuda a las niñas a empoderarse ? ¿Cuánto del contenido que se transmite hace pensar a la gente, la desafía a mirar el mundo de manera diferente? ¿Cuántas comunicadoras sobremaquilladas podrían dar paso a otras mujeres de pollera, comunicadoras haciendo prácticas o interesadas en hacer reportajes y coberturas que hagan impacto y eduquen al televidente? ¿Cuánta de la publicidad que vemos tiene mensajes positivos y que no sean compra, compra, compra?

Cuando un segundo en tele vale cientos de dólares, cada marca y cada canal quieren sacarle el mayor provecho a lo que ponen. Y el precio lo paga el público.

FOTOS: FREEPIK

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Crónica de un viaje por la música histórica

El XIII Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana ofreció 10 días en las Misiones de Chiquitos y en Santa Cruz de la Sierra con 1.000 músicos nacionales y 130 internacionales

Catedral de la Inmaculada Concepción

Por Mitsuko Shimose

/ 9 de mayo de 2022 / 04:44

Reconstruir una obra del archivo es pasar varias horas de algunos meses rezando, y luego el disfrute es cuando uno comienza a trabajarla con los músicos… es como trabajar alguna oración con los feligreses, y ponerse a hacer esta música con otros es simplemente rezar”, fueron las palabras del padre Piotr Nawrot, director artístico y creador del Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana, llevado a cabo en la ruta de las Misiones de Chiquitos y en Santa Cruz de la Sierra. En esta versión 13, participaron 1.000 músicos nacionales y 130 internacionales.

Este festival bianual nació en 1996, sin la intención de que lo fuera, pero ante el éxito tan grande que tuvo, Nawrot decidió realizarlo cada dos años. “Enseguida recibió mucho entusiasmo por parte de los artistas, seducidos no solo por la belleza de los templos de los pueblos de las Misiones, sino por la música que sistemáticamente yo sacaba como novedad de los archivos misionales y luego de Sucre, además del encanto del público tan extraordinario que Bolivia tiene, por lo que comenzó a llegar a este país masivamente. Pronto se convirtió en uno de los más grandes del mundo y ganó gran prestigio por su calidad”, dijo orgulloso.

Nawrot se formó como músico profesional antes de ir al seminario, luego llegó a ser musicólogo, experto en música barroca, jazz y canto gregoriano. Fue el primero en hacer una tesis doctoral sobre el manuscrito auténtico de la música de las Misiones de los Jesuitas. Es por eso que ligar su profesión con el sacerdocio le resultó muy fácil, sin contar con que pertenece a los Misioneros del Verbo Divino, orden de la Iglesia Católica que surgió a fin del siglo XIX de origen alemán, que trabaja en más de 80 países haciendo la misión.

LA GRÁFICA

Festival. Piotr Nawrot es el director artístico del evento. Foto: Mitsuko Shimose

Clausura. Grupo Barroco Monumental, de Bolivia / EEUU, en la iglesia San Roque, de Santa Cruz de la Sierra. Foto: Mitsuko Shimose

MÚSICA. Ministriles de Marsias (España), en la Catedral de Concepción. Foto: Mitsuko Shimose

Interior de la iglesia San Xavier. Foto: Mitsuko Shimose

Camille Delaforge y Julien Chauvin (Francia), en la capilla Los Huérfanos, Santa Cruz. Foto: Mitsuko Shimose

Violines barrocos en el Espacio Cultural Chiquitos, en San Xavier . Foto: Mitsuko Shimose

Niños bailando danzas chiquitanas. Foto: Mitsuko Shimose

Se inicia el viaje

Para entender el festival hay que recorrerlo. Por eso inicié el recorrido el miércoles 27 de abril en el mismo orden de las partituras orquestales, por los vientos: un grupo de España, Ministriles de Marsias. San Xavier fue mi primera parada, pero resultó fallida: llegué tarde al concierto debido a un bloqueo en el municipio de Cuatro Cañadas. Ayoreos pedían la restitución de su representante en la Asamblea Legislativa Departamental (ALD) de Santa Cruz.

Al día siguiente, seguí a este grupo hasta Concepción, donde llegué por gracia divina, pues el bloqueo ayoreo persistía. Tuve acceso a su ensayo en la Catedral de Concepción, donde me contaron que el cuarteto de vientos, acompañado por un organista, tenía 25 años de trayectoria. Su sede está en Madrid y su nombre, Ministriles, era el de los instrumentistas de viento en las capillas de las catedrales.

En la noche, los Ministriles de Marsias presentó tanto versiones religiosas (Regina Caeli, del vasco Juan García de Salazar), como profanas con finalidad religiosa (vecchie letrose). Cerraron el recital con una selección de música de danza, apegada a la costumbre de bailar en la iglesia en ocasiones especiales. Al salir nos encontramos con el complemento perfecto para esa música: un grupo de niños del lugar invitó a bailar, a los músicos y al público, danzas típicas chiquitanas.

Paco Rubio, el cornetista, ponderó la maravillosa acústica proveniente de la iglesia de San Xavier, construida de madera, algo que hizo que se escucharan sonidos muy cálidos, especialmente del bajón, antecesor del fagot. El grupo lo conforman —de instrumentos agudos a graves— Rubio (corneta), Joaquím Guerra (chirimía y bajoncillos), Simeón Galduf (sacabuche), Fernando Sánchez (bajón) y Javier Artigas (órgano) .

El siguiente concierto al que asistí fue el sábado 30 en la Iglesia San Roque, en Santa Cruz de la Sierra, donde se presentó el grupo de Bélgica, RedHerring Baroque Ensemble, fundado en 2011 por Patrick Denecker, flautista belga que interpreta e investiga partituras de música antigua. Acabó en el mundo de la  música “histórica”, la que para él no debería limitarse al renacimiento, el barroco o el clásico.

Dedicado al repertorio barroco, RedHerring aspira a interpretar no solo obras conocidas, sino piezas no descubiertas de los siglos XVII y XVIII. “El conocimiento de la música del siglo XVI proporciona conocimientos musicales sobre el repertorio del periodo barroco y forma una continuación lógica y cronológica de exploraciones aventureras”, acotó el director del grupo.

Sobre su repertorio, RedHerring parte de la libertad y la flexibilidad de interpretación barroca y refresca una práctica de la época, la mise en concert, ofreciendo ofrece su visión de la música de J. S. Bach.

Así, propone un juego de sonoridades a partir de obras para tecla del maestro, que aportará un color singular desde la riqueza de la textura instrumental de una formación tan barroca como el trío-sonata. Por eso los primeros sonidos que se escuchan al ingresar a la iglesia son los del clavecín y la viola en la primera parte del concierto, a los cuales se unen en la segunda, los de la flauta dulce y el violín.

Los integrantes de RedHerring Baroque Ensemble son Denecker (dirección y flauta dulce), Guy Penson (clavecín), Ryo Terakado (violín), Kaori Uemura (viola) y Sara Luengo Cuervo (narración).

De tecla y cuerda

El 1 de mayo tocó Julien Chauvin y Camille Delaforge (Francia) en la Capilla Los Huérfanos de la capital cruceña. Aunque ambos no conforman un grupo, tocan juntos a menudo, contó la tecladista Camille Delaforge, quien comenzó su aprendizaje con danza y piano, descubriendo a través de la improvisación y el clavicémbalo, la pasión por la música antigua.

Delaforge se sintió complacida con la acogida del público y honrada por tocar en lugares históricos, como la Iglesia San Xavier, específicos para esta música.

En cuanto a Julien Chauvin, atraído por la revolución barroca y el renacimiento de la interpretación con instrumentos de época, se formó en los Países Bajos, en el Real Conservatorio de La Haya, con Vera Beths, fundadora de Archibudelli.

En 2015, Chauvin fundó la orquesta Le Concert de la Loge. Esta explora páginas olvidadas del repertorio lírico e instrumental francés, así como nuevas formas de dirección —el conjunto dirigido por el violín— y el fomento de formatos de concierto e imaginación del público.

El  repertorio se basó sobre todo en sonatas y preludios de obras de maestros franceses del siglo XVII  y XVIII como Jean-Pierre Guignon, Michele Mascitti, Jean-Henri d’Anglebert, Francois Couperin, Antoine Forqueray y Jean-Marie Leclair.

El concierto de cierre del festival estuvo repleto, por lo que se habilitó una función especial el 2 de mayo en la iglesia San Roque, con el grupo Barroco Monumental, de Bolivia y Estados Unidos.

Este ensamble se creó con diferentes coros cruceños y cantantes independientes. Las dos orquestas que lo conforman residen en la ciudad, una en el Plan Tres Mil, y la otra en la iglesia de San Antonio. Entre los músicos hay también ocho artistas de la escuela de Música de la Florida International University (FIU).

El director Javier Mendoza, quien hace ya tiempo trabajó en similares programas con coros y orquestas de Santa Cruz, nació y se formó en Estados Unidos. Aboga por redescubrir obras latinoamericanas olvidadas y siempre reestrenando piezas en un esfuerzo por hacer que el público conozca el rico lenguaje de este repertorio, que se centró en los voluminosos coros que existieron en Moxos hasta las primeras décadas del siglo XX y cuyo número de integrantes llegaba hasta 100.

Por ello es que actualmente, en ocasión de mayores fiestas, los músicos de la región conforman grandes grupos de al menos 100 músicos, quienes aprendieron a tocar incentivados por el festival que organiza APAC, gran promotor del  evento. 

En el concierto se escucharon obras de Pedro Ximenez Abrill Tirado, Ennio Morricone, Thomas Abril, Franz Joseph Haydn y George Friedrich Händel.

Así terminó esta versión de este evento de alcance mundial. “Los artistas del mundo que una vez estuvieron aquí se convierten en embajadores de este festival, hablan bien, dicen que el público es fuera de serie: se emociona, aplaude, escucha, es disciplinado… todo el mundo quiere venir aquí por el público, por el prestigio del festival, por la belleza, por la buena comida y por la buena organización”, concluyó Nawrot.

FOTOS: MITSUKO SHIMOSE

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Desacuerdo: Susana Bejarano vuelve a la Tv

La politóloga y gestora cultural regresa con un programa que busca conciliar miradas políticas y promover a nuevas voces

Susana Bejarano, politóloga

/ 9 de mayo de 2022 / 04:43

De 2012 a 2019, el programa de análisis político Esta casa no es hotel tuvo cautivo al público cada domingo en horario estelar. El programa fue creado y conducido por la politóloga tarijeña Susana Bejarano Auad, quien regresará este domingo 8 de mayo con una nueva propuesta: Desacuerdo, para polí[email protected] de todas las edades.  

“Hace un par de meses que me habían propuesto regresar a la televisión y luego de una reunión con RTP, decidimos crear un espacio. Diseñé un programa que no sea Esta casa no es hotel, pues vi que el formato ya estaba agotado. Si bien la apuesta sigue siendo proponer un espacio plural, Desacuerdo: para polí[email protected] de todas las edades se refiere a que existe en Bolivia una tensión que muestra  que tenemos desacuerdos macro. A partir de esos desacuerdos  —con la pobreza, el machismo, subdesarrollo, exclusión… — el programa partirá del negativo, en función a los marcos que no queremos permitir como sociedad”, expone la también consejera de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.

El objetivo de este programa es ofrecer pluralidad de voces, con  partes y contrapartes de un desacuerdo, para justamente llegar a un acuerdo. “Estamos llenos de espacios acostumbrados a atraer a quienes piensan como uno. Los resultados de las elecciones fueron una alerta de la sociedad sobre la necesidad de generar espacios en que se dialoguen ideas contrastadas, distintas”.

Los medios frente a las redes sociales

Cada programa arrancará con datos fidedignos como punto de partida del análisis. El objetivo es cruzar la oferta de noticias con los datos, para ello se usarán fuentes de información tradicionales como la prensa escrita, en contraste a lo que se pueda observar en las plataformas digitales.

“Son importantes las herramientas digitales, saber de qué se está hablando en las redes sociales, más allá del círculo rojo de la política”, destaca Bejarano, quien percibe que los ciudadanos ven a los medios de comunicación masiva como un actor político más y no así como mediadores. Por ello, esta especie de termómetro en las redes mostrará tanto lo que se habla en la prensa como lo que impacta realmente en la ciudadanía.

Las redes sociales, además, permitirán que el debate no se extinga en la hora de duración del programa, sino que se prolongue a través de las plataformas, en una búsqueda de mayor pluralidad y participación de la ciudadanía.

Otro de los objetivos de esta propuesta es trabajar con expertos en los temas a tratar y posicionar también a nuevas voces en la palestra política. “Ha habido un remezón en el orden político. Estamos en un uevo momento, por lo que hay que poner el ojo en la tensión, en nuevas ideas, en nuevas voces en la cosa pública, así como en  otras voces que todavía no están consolidadas. El traer especialistas romperá con esta tendencia de recurrir a todólogos, que es un error en el que caemos a menudo. Es importante que existan voces especialistas en los temas a tratar. Y además las nuevas tecnologías —como el Zoom— nos permitirán acceder a importantes voces territorializadas más allá del eje central, para incorporar a los otros departamentos en el debate”, agrega Bejarano.

La mesa está servida. Desacuerdo se estrenará este domingo 8 de mayo a las 21.30 por la red RTP.

Politóloga. Susana Bejarano nació en Tarija. Estudió en la Universidad Nuestra Señora de La Paz y tiene un diplomado en Educación Superior. Es candidata a máster en Relaciones Internacionales e Integración por el CIDES y becaria del Instituto de Altos Estudios Internacionales en Ginebra a la maestría en Política Pública Aplicada con enfoque de género.

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Viaje a 1939: el obelisco del Tigre y la cabeza de Murillo

La Guerra del Chaco causó estragos en la psique de la sociedad boliviana. Los cambios ya se barruntaban en el arte y la literatura

/ 9 de mayo de 2022 / 04:42

El presidente de Bolivia se declara dictador. Elige el mes de abril para hacerlo y luego en cuatro meses nacionaliza el Banco Central y ordena un nuevo código de trabajo. Germán Busch, alias “Tigre”, es una leyenda de la Guerra del Chaco. Detiene y condena a muerte a uno de los barones del estaño, Mauricio Hochschild. A finales de agosto, se pega dos tiros al amanecer en su casa de Miraflores. Se había hecho muchos enemigos, incluido él mismo. La sucesión presidencial va a ser inconstitucional, una vez más. Estamos en 1939. Franco gana la guerra (civil) en España tras dar un golpe de estado contra la república y Hitler invade Polonia, dando el pistoletazo de inicio de la II Guerra Mundial. El club Bolívar va a salir campeón, logrando su tercera estrella con el CAR como vencedor de la división intermedia.

El arte y la cultura anticipan los cambios que están por llegar: Marina Núñez del Prado funda la revista Primavera acompañada por Norah Bedregal y Mireya Lara. El actor potosino Carlos Cervantes Monroy regresa de España —donde trabaja con la compañía del catalán Ernesto Vilches— y se convierte en figura inolvidable de nuestro teatro. El sucrense José María Velasco Maidana triunfa en Berlín con su ballet Amerindia. Y el paceño Nemesio Iturri Núñez publica La fonética del alfabeto aymara.


Espectáculo. El ballet Amerindia de José María Velasco Maidana

El ingeniero vienés Arturo Posnansky sugiere la creación de la Oficina Nacional de Cinematografía y Cecilio Guzmán de Rojas brilla en la Exposición Contemporánea de Arte de Nueva York junto a Víctor Cuevas Pabón. Uno de sus cuadros —Pareja india— se quedará allí para siempre. A finales del 39 el pintor indigenista es invitado a Chile —junto a David Crespo Gastelú— por el mismísimo presidente chileno, Pedro Abelino Aguirre Cerda, para mostrar sus cuadros en la Exposición del Salón de Bellas Artes.

En Tucumán, norte argentino, Ricardo Jaimes Freyre —ciudadano del mundo— recibe “postmortem” reconocimiento en forma de placa. Radio Oriente de Santa Cruz —con sentido discurso de Lorgio Serrate— rinde homenaje en vida al “Negro Mateo” Flores (un año antes de su muerte) por sus famosos pasacalles y “carnavalitos”, por sus “misas de niño”, por forjar durante 50 años la tradición amorosa de la capital cruceña.


Personajes. Cecilio Guzmán de Rojas, Germán Busch becerra y pedro Domingo Murillo

El cochabambino David S. Villazón publica en la editorial Fénix su “traviesa” novela Rodolfo el descreído, un testamento del desencanto y la agonía de las clases acomodadas alrededor del mítico café/hotel París que tiene nuevo dueño, Luis Piscitelli. El líder de la Confederación Socialista Boliviana y vicepresidente de la República, Enrique Baldivieso, escribe el prólogo y habla así de la obra en su presentación pública: “La guerra del Chaco que fue y es motivo de grandes disquisiciones, de análisis serio, de sutilizaciones dogmáticas, cobra en esta novela de Villazón un colorido tan vivo y tan humano que hasta la misma tragedia se hace más asequible y comprensible”. El periódico Crónica de La Paz, cuyas oficinas están en la calle Ingavi, titula: “Estados Unidos ayudará a la humanidad”.

La lepra es la enfermedad más temida, como el coronavirus de hoy en día. De neumonía, sin embargo, muere el gran compositor Alberto Ruiz Lavadenz, el primer músico boliviano que supo triunfar en la Argentina, el creador de la  Cacharpaya del soldado, esa que arranca así: “Negra zamba, por qué tienes que llorar / Negra linda, tu llanto debes calmar / si el Chaco es boliviano / nadie nos puede quitar. Uka jinchu q’añu patapila / lawampi churtañani  pek’e pata / alis nuquñani Chacu pata. / Ukat mantañani utaparu patapila lapakumu”.

El ánimo en las calles está caliente: el suboficial Juan Zeballos mata al popular pianista de los bajos fondos Manuel Marañón en la casa de cenas Los Venegas de Oruro por no tocar La cumparsita, el tango más famoso. Semanas después, otro tertuliano —Justiniano Paredes— se manda otra en Chijini: “Si no me vende cerveza, lo mato”. En Warisata (comunidad Patapatani), asesinan al profesor Alfonso Gutiérrez y se desatan protestas callejeras contra el gamonalismo. Los autores materiales tienen también nombres y apellidos: el exalcalde de Achacachi N. Zegarra y R. Marín, ambos armados con pistolas. Los autores intelectuales zafarán, una vez más.

La crispación no es (solo) cosa de hoy en día. Para aplacar los nervios y distraer el alma, la ciudadanía paceña tiene teatros, circos (el Mexican Circus Yovaniny acaba de llegar) y cines (el Chaplin se llama ahora Colón) por doquier. La Paz está creciendo a pasos agigantados y la calle Recreo pasa a ser Avenida Mariscal Santa Cruz. El café-bar Tabarín es el lugar de moda (en la calle Mercado, 88) pues cuenta con música de acordeón en vivo. El cine Ebro estrena Blancanieves y los siete enanos con anuncios a página completa en los periódicos paceños. No había superhéroes todavía en la gran pantalla. Las delicias las hacían Gruñón, “Doc”, Estornudo, Dormilón, Tímido y toda la banda. El terror se llamaba Reina Malvada. El lugar de la burguesía sigue siendo el Sucre Palace Hotel en pleno Prado paceño. Su dueño, Guillermo F. Vorbeck, ha reunido a lo más selecto: el casino en el sexto piso, la orquesta de los hermanos Glasberg con la dirección de Adrián Patiño Carpio, los platos deliciosos del chef García Blasco y los tragos exquisitos del barman Julio y su copa “Kjunuskuy”.


Un artículo en el periódico La Razón de antaño sobre el hallazgo de la cabeza de Pedro Domingo Murillo

El gobierno del general Quintanilla se declara “neutral en el conflicto bélico entre Gran Bretaña, Francia, Polonia y Alemania”. Las fiestas del 20 de octubre están por llegar y el club The Strongest monta una gran celebración alrededor de su sede/estadio, en la avenida Frías/Illimani. El acto central gira alrededor de un obelisco de siete metros, tallado en piedra comanche y bronce.

El presidente del club, Gustavo Carlos Otero de la Peña y el secretario permanente Humberto Benguria A. mandan una carta al coronel Maximiliano Ortiz. Lo quieren nombrar padrino del obelisco. El héroe gualdinegro de la Guerra del Chaco (prisionero durante años en Asunción, herido de gravedad en ambos pies y repatriado en condiciones lamentables) acepta sin dudar: será el más sincero y cariñoso homenaje a los caídos, cuatro años después del fin de aquella guerra absurda, como todas. “Acepto de todo corazón la distinción que me han dispensado este prestigioso y benemérito club de gloriosa tradición y ruego a ustedes hacer llegar  al club íntegro mis sentimientos de profundo agradecimiento por los términos gentiles con que me honran, exagerando quizás mi humilde actuación en la pasada campaña del Chaco”, dice la carta que Ortiz envía al presidente Otero, director del periódico La Razón entre 1921 y 1932. Los nombres de los soldados stronguistas se pueden leer en el obelisco grabados en una placa de mármol.

Es el primer obelisco que se levanta en toda Bolivia para perpetuar y enaltecer la memoria de todos los que cayeron en el Chaco Boreal. Gustavo Carlos Otero (años más tarde será alcalde paceño) arranca así el discurso matinal: “El club The Strongest contribuyó a la campaña con el enrolamiento de casi todos sus socios y esta persuasión dio lugar a que una de las memorables acciones, felices para nuestras armas, llevara el nombre de Cañada Strongest. Los elementos no enrolados se constituyeron en secretarías que rindieron un esfuerzo diurno y nocturno para el envío de aguinaldos a los combatientes, organización de rifas, kermesses y tómbolas  con destino al auxilio de los soldados y se contribuyó a que la clase indígena y analfabeta tuviera dónde enviar y recibir cartas para sus familiares enrolados”.


Tradición. Familias paceñas y el elegante Sucre Palace Hotel

Otero, ministro un año después en el gobierno del general Enrique Peñaranda (hombre fuerte de la Concordancia), explica ante miles de paceños y paceñas los motivos de la elección del obelisco: “la institución del día y de la noche comprendió que los actos heroicos no deben perpetuarse con signos funerarios sino por el contrario con una expresión de fuerza y dignidad y por ello se decidió por esta figura”.

Pasadas las once de la mañana del domingo 22 de octubre, el coronel Maximiliano Ortiz responde “in situ” al presidente: “Lo que pude hacer, lo hace cualquier boliviano. Sufrir por la patria es un honor que a uno le disciernen. Habéis elevado un obelisco más que hecho de material cualquiera, es levantado a fuerza de corazones, de legítimo orgullo dolorido, de promesa de seguir la huella de los muertos cuando la patria lo recabe”.

Entonces el coronel detiene su discurso y pide un minuto de silencio, a golpe de corneta. “No los lloremos infecundamente, imitémosles en el sacrificio, que cada una de sus vidas ejemplares sea una norma de conducta para el futuro, que la semilla de héroes no se pierda”. Maximiliano Ortiz deposita una corona de flores al pie del obelisco gualdinegro. Solo entonces arranca la fiesta entre lágrimas sentidas y hurras y hurras. Ese mismo domingo en el estadio La Paz, Bolívar gana 3 a 1 a Alianza para salir campeón del 39 de la mano de sus viejas glorias, Mario Alborta (el “Tigre” de Sopocachi) y Rodolfo Plaza Montero, más conocido como “Cabro”, futuro presidente celeste.

La Academia Aymara —fundada en 1901 por don Carlos Bravo— se hace presente en la sede gualdinegra. El profesor Felipe Pizarro y Max Portugal, ambos miembros de la Academia presidida por el doctor Nemesio Iturri Núñez, regalan una arenga en aymara para homenajear al club The Strongest y sus caídos. Y dejan al pie del obelisco la whipala, bendecida horas antes en el templo de San Sebastián por el Obispo de La Paz, Monseñor Abel Antezana y Castro.

La kermesse cierra una fiesta bella e inolvidable con rifas, baile y música amena. Los socios e hinchas gualdinegros aprovechan para jugar tenis y bochas en las canchas inauguradas a principios de año a cargo del The Strongest Lawn Tennis. Las socias que atienden cada puesto están felices: la señora Pinedo de Monje (helados y masitas); Elena de Flores Sanjinés, Hortensia de López y Velia de Camacho (cocktails y sándwiches); Ketty de Vera M. (refrescos); Angelica Zárate (frutas); Antonieta, V. de Maldonado (chocolates y bombones); Hortensia Taboada (rifas y tiro al blanco);  Valeria de Bosch (pitonisa); María de Riveros (picantes); Carmen Wilde (cigarrillos); Isabel de Mendoza López (florista). El entrenador del primer equipo, Carlos Garay Rodríguez, se para en todos los kioskos.


Película. Así se anunció en el periódico El Diario el estreno de la cinta  ‘Blanca Nieves y los siete enanos’ en el cine Ebro

No todos los beneméritos de la guerra reciben aplausos y reconocimiento. Muchos de ellos deambulan por las calles de las ciudades, esas ciudades que estuvieron al margen de la contienda, muy lejos de la línea del frente. Uno de ellos es un joven obrero de La Paz. Enfermo durante años en el hospital, queda a cargo de sus tres hijos, dos niñas de diez y ocho años y un bebé. El titular del periódico El Diario estremece: “Víctor Luna, ex combatiente del Chaco, desea entregar a dos hijas menores”. Otro ex soldado, Faustino Torres Mamani, se salva “in extremis” de su ejecución en la ciudad de El Alto al ser amnistiado por el ministro de Gobierno debido a los oportunos exámenes psiquiátricos. Torres Mamani estaba acusado de demencia y de matar a su madre. ¿Cuántos hombres volvieron “locos” y “tocados” del Chaco?

El Centro Taurino Boliviano vuelve a finales del año con una novillada de gala en el ruedo del Olympic de San Pedro. Los matadores son Arturo Gamarra y Miguel Cervantes. Y las cuadrillas que acompañan a los toreros bolivianos están formadas por Juan Fernández, Luis Asturizaga, Guillermo Ascarrunz, Guillermo Loza, Carlos Ardiles, Alfonso Hurtado y José Luis Aranguren, un falangista de Bilbao que va a terminar siendo presidente del club The Strongest.

Una ola de suicidios asola La Paz. El mejor amigo del escritor/filósofo vanguardista peruano Gamaliel Churata, el alias de Arturo Peralta, se quita la vida agobiado por las deudas. La muerte de Wainacapac Chukiwanka Ayulo es predecida por la de la compañera de Gamaliel, doña Aida Castro.

La noticia del año llega con el último día del último mes. Los restos de Pedro Domingo Murillo y Juan Bautista Sagarnaga, los protomártires de la Independencia, son descubiertos al pie de uno de los altares (el del Calvario) del templo de San Juan de Dios. El alcalde paceño Humberto Muñoz Cornejo posa en compañía de dos médicos (Luis Landa Lyon y Gregorio Mendoza Catacora) y periodistas para los fotógrafos. La ciudad está conmovida y se lanza en procesión a la iglesia de la calle Loayza. De allí son trasladados al Salón de Honor de la Alcaldía. La osamenta de Murillo no tiene la cabeza.

FOTOS: RICARDO BAJO, IVAN AGUILAR MURGIA, TANIA DELGADILLO, ARCHIVO LA RAZÓN

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