miércoles 30 sep 2020 | Actualizado a 17:36

Las caras del Sajama

Fotógrafos de la Naturaleza en Bolivia conciencian sobre la importancia del primer parque nacional

/ 15 de marzo de 2020 / 21:04

Singular. La Vía Láctea se esconde detrás del volcán Sajama, obra de Luis Huarina.

Noroeste de Oruro, a una altitud que fluctúa entre 4.200 y 6.520 msnm. El tiempo parece no ser propicio por las intensas lluvias de inicio de año, pero no es impedimento para que 25 integrantes de Fotógrafos de la Naturaleza en Bolivia obtengan las mejores imágenes del Parque Nacional Sajama.

Fauna. Llamas y alpacas esperan el atardecer en la orilla de una laguna, de Rubén Darío Azogue

El vuelo de tres flamencos delante del imponente nevado orureño, de Pedro Laguna.

Luces. Los nevados de Payachatas se reflejan en el agua, de Gabriela Villanueva

Un atardecer intenso en el pueblo de Sajama, de Marcelo Garzón

En lo que parece un altiplano inhóspito hay una veta de imágenes: las queñuas —que de a poco están repoblando el Sajama—, las aguas termales de Manasaya, los géiseres de Juchusuma, las iglesias de Tomarapi o de Curahuara de Carangas, los flamencos que planean cerca de la laguna Huayña Khota, los pastizales y bofedales donde moran vicuñas, el gato andino y el esquivo suri.

A inicios del siglo pasado, los bosques de queñua —los únicos árboles en el mundo que crecen a más de 5.200 msnm— estuvieron en riesgo de desaparecer debido a que eran utilizados para los hornos de las fundiciones y el ferrocarril. Por esa razón, el Estado boliviano creó —el 2 de agosto de 1939— el Parque Nacional Sajama, que protege una extensa flora y fauna.

El 7 de julio de 2007, estudiantes de la maestría en Fotografía de Naturaleza, de la Universidad Evangélica Boliviana, se trasladaron a Samaipata para llevar a cabo un trabajo de campo. “Aquel viaje permitió conocernos más como grupo. Por eso empezamos a reunirnos los jueves, para charlar de fotografía”, recuerda el fotógrafo naturalista Rubén Darío Azogue, iniciador de esta aventura.

Ernesto Covarrubias refleja el paso de dos aves en una jornada nublada

Una campana antigua rota, de Mara Arias

Luis Fernández muestra un gorrión.

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Postales. La torre de una iglesia, de Jery Méndez

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En 2012, él y otras personas organizaron la primera salida de Fotógrafos de la Naturaleza en Bolivia. Fue a la población de Santiago de Chiquitos, en el municipio de Roboré, en el departamento de Santa Cruz.

Cada año se trasladaron a otras locaciones del país, como al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Cotapata (La Paz) y a la Estación Biológica Tahuamanu (Pando). En el Parque Nacional Sajama (Oruro), los miembros del colectivo obtuvieron cientos de imágenes que serán entregadas al Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), informan Javier Rodríguez y Gabriela Villanueva, organizadores de esta reciente incursión.

“Queremos utilizar la fotografía para que la gente sea consciente de que puede visitar y disfrutar la naturaleza de Bolivia, y que es importante que se la cuide”, explica Azogue. En este tiempo, Fotógrafos de la Naturaleza en Bolivia se convirtió en un referente en asuntos medioambientales. Como una muestra de ello, el colectivo presenta en estas páginas algunas imágenes de su incursión por el parque orureño, que resguarda la frágil y diversa biodiversidad de Sajama.

Fotos: Luis Huarina, Rubén Darío Azogue, Gabriela Villanueva, Pedro Laguna, Marcelo Garzón, Mara Arias, Jery Méndez, Luis Fernández, Anke Drawert y Ernesto Covarrubias.

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Hace 90 años el cine dejó de ser mudo

Dos empresarios —José Cattaneo y Simón Audino— pelean codo con codo para traer las mejores películas del cine sonoro a La Paz. ¿Quién ofrecía el mejor sistema de sonido? ¿El Teatro Municipal o el Cine Princesa? Es la ‘guerra’ del cine parlante

/ 30 de septiembre de 2020 / 06:10

Histórico. El Teatro Municipal, el lugar en que la ciudadanía paceña escuchó por primera vez a las estrellas del celuloide

Por Ricardo Bajo

Es 1930. El “Gran Stadium Presidente Siles” se inaugura en enero con goleada del club The Strongest. Urania Films estrena la película boliviana muda Wara Warade José María Velasco Maidana.

Cecilio Guzmán de Rojas dispara al subdirector del periódico El Liberal, enfadado por una nota. En noviembre, cinco pasajeros mueren al descarrilar el ferrocarril Arica-La Paz. Es la mayor catástrofe ferroviaria del país. Los periódicos publican fotos de los Beneméritos del Pacífico. Es un año frenético y lo mejor aún está por llegar. En 1930, hace 90 años, la ciudadanía paceña escucha por primera vez a las estrellas del celuloide. Y contempla una “guerra” entre dos empresarios que pelean por dar voz al cine en la ciudad.

Son las novedosas “película sonoras” con diálogos (más o menos) sincronizados. Han pasado solo tres años desde que el mundo oyera por primera vez en una sala de cine oscura las melodías de Al Jolson en El cantante de jazz(de la Warner Bros). El día señalado va a ser un miércoles.

Pero el cemento de las obras no seca y los motores no arrancan. Los modernos equipos traídos desde los Estados Unidos van a 220 y la corriente de La Paz es a 110.

Houston, tenemos un problema. El día señalado será entonces un jueves, el 12 de junio. El lugar indicado: el Teatro Municipal, cómo no. La empresa arrendataria Cattaneo y Cía contrata a decenas de albañiles, pintores y  carpinteros que trabajan sin parar: matinal, “matinee”, “vermouth”, tanda, noche y trasnoche. Hay que poner lindo y hermoso al “coliseo” municipal, venido a menos en los últimos años. José Cattaneo ha importado una costosa máquina reproductora, cinco aparatos de radio y una sección de poderosos amplificadores aparte de los imprescindibles y enormes discos gramofónicos  de la RCA, acompañados de llaves, cambios y reguladores.

Ese mismo día 12, jueves, La Razón estrena su sirena, marca A.E.G. con un motor de cinco caballos y medio de fuerza, importada por intermedio de la casa Hugo Ernst. El periódico advierte a sus lectores: cada vez que la actualidad mande, sonará potente la sirena desde el centro de la ciudad. El estreno es de alfombra roja: atención, atención, esta noche llega el cine parlante, sonoro, hablado, cantado y bailado, “la gran novedad de los últimos tiempos, un grandioso y colosal éxito”.

Los “servicios higiénicos” del Teatro Municipal son remozados y en el salón de los altos del hallse instala una confitería para todas las noches de función.

La boletería vuelve a su antiguo local. Se instala un confortable servicio de calefacción tanto en la sala como en el escenario y demás dependencias. El “coliseo” municipal ya no competirá con los mejores frigoríficos de la ciudad. Es el chiste que recorre las calles. El viejo teatro construido entre 1834 y 1845 está decidido a recuperar su antiguo esplendor y por eso alberga otro hecho histórico: el fin del cine mudo tras 35 años de reinado.

Los más viejos del lugar todavía se acuerdan de como sonó por primera vez el himno de Bolivia, la Canción Patriótica, en la inauguración del Teatro.

El encargado del milagro sonoro es una “estrella”. Llega a la urbe paceña el escritor, director de cine, explorador e ingeniero norteamericano Earl Rossman. Es el encargado de todo y trae sus sonidos en disco a cuestas. Rossman es conocido mundialmente por haber sido el primer piloto en volar sobre el elevado monte McKinley (a 6.190 metros sobre el nivel del mar, en Alaska) y hacer la primera película de aventuras con temática indígena filmada en el Ártico: Kivalina of the Ice Lands (1925), dirigida, producida, escrita e interpretada por el propio Rossman. El ingeniero norteamericano es supersticioso: quiere estrenar el viernes 13, porque ese día se cumple un aniversario más del primer sobrevuelo de la montaña más alta de América del Norte. “La pantalla se transformará en escenario: es algo sorprendente y maravilloso”, dice un aviso del Teatro Municipal en los periódicos.

La hora señalada es la nueve y media de la noche. El programa dice así: “En la propia metrópoli de la cinematografía muda y sonora, en Nueva York, las películas sonoras de la ‘Hispano America Movietonal Film Co’, que son las que exhibiremos hoy en el Municipal, han merecido elogiosísimos comentarios de la prensa neoyorkina”.

El filme ‘El cantante de jazz’, que en 1927 dio inicio al cine sonoro en el mundo. Foto: www.moonmagazine.info

Promoción del debut de hace 90 años en el Teatro Municipal. Foto: Internet

El antiguo Teatro Cine Princesa. Foto: Internet

La película muda boliviana ‘Wara Wara’. Foto: Vivomatografías.com

Promoción del debut de hace 90 años en el Teatro Municipal. Foto: Internet

UN PROGRAMA CON ‘LO MEJOR’

José Cattaneo programa los mejores filmes de la Metro-Goldwyn-Mayer, de la Fox Film Corporation y de la Pathé Exchange (con sus famosas Revistas Sonoras Pathé). La película que tiene el honor de abrir el telón de par en par del Teatro Municipal es Sombras de gloria(1929), uno de los primeros talkieshablados completamente en castellano. La cinta está dirigida por Andrew L. Stone y el venezolano Fernando C. Tamayo. El reparto es encabezado por el chileno-argentino nacido en Alemania José Bohr, el peruano Federico Godoy y la estrella mexicana Enriqueta Valenzuela, de nombre artístico Mona Rico (famosa por Alma de gauchoy El Zorro vuelve a cabalgar). Es la versión de un drama bélico de la Primera Guerra Mundial llamado Blaze o´Glory. Es la primera película sonora en idioma extranjero filmada en los Estados Unidos. En aquellos años, la mayoría de las obras de Hollywood eran producidas en versiones duales, tanto muda como sonora, tanto en inglés como en castellano para el mercado latino.

Tendrían que pasar tres años más para que llegara la primera película sonora boliviana Hacia la gloria, rodada en 1932 al inicio de la Guerra del Chaco y estrenada en 1933, sonorizada también con el sistema Vitaphone, producida y dirigida por Mario Camacho, José Jiménez, Raúl Durán y Arturo Borda.

La calidad cinematográfica de Sombras de gloriano se acerca a la del Acorazado Potemkinde Su MajestadEisenstein  o a Sunrise/Amanecerde F.W. de Murnau, ambas estrenadas también en 1930 pero la tremenda voz de Bohr —rutilante cantor de tangos en permanente gira por Sudamérica— hace la diferencia. El arte del cine mudo ha quedado de repente enterrado y sus grandes genios son fagocitados por el nuevo invento. Se viene una avalancha de películas musicales de baja calidad y el séptimo arte deja de estar a la altura.

La polémica se instala pronto en las calles y cines de La Paz. El flamante sistema empleado, el Vitaphone (por los estudios Vitagraph de Nueva York comprados por la Warner Bros, en aquel entonces un pequeño estudio de Hollywood) tiene sus inconvenientes. La voz no marcha al compás unísono de la imagen. El cine parlante parece cine tartamudo, dicen los cinéfilos paceños más exigentes. El Vitaphone usa discos grabados cuyas vibraciones son transmitidas a los altoparlantes, coincidiendo más o menos matemáticamente con el desarrollo de la película. O sea no es el verdadero cine parlante, añaden los más críticos. La competencia llega pronto. Se llama Movietone que lleva grabado el sonido —más nítido y más puro— en el mismo filme. A José Cattaneo del Teatro Municipal le ha salido un feroz competidor en La Paz. Su nombre es Simón Audino, el osado empresario del Teatro Princesa.

La casa Paramount, representada por el gerente de la marca en Bolivia, Honorio García, trae vía Santiago de Chile este sistema mejorado y de yapa el equipo sonoro más moderno de la Western Electric. El lugar señalado para el “nuevo” estreno es el cine Princesa y la película: El desfile del amor, obra suprema del notable chansonier parisino Maurice Chevalier. Las películas de la Paramount en sistema Vitaphone, como Sangre y arenay El ángel pecador, han quedado obsoletas apenas en un año.

Simón Audino en La Paz y Lucio Bakovic en Oruro toman la delantera. El cine París también entra al baile y establece negociaciones vía cable para traer otro aparato Western Electric. Al cine, ex Biógrafo, de la Plaza Murillo pronto llegarán películas también habladas en castellano como Un hombre audazy Del mismo barro.

Cattaneo no se rinde y contraprograma en el Teatro Municipal filmes de Ramón Novarro, el heredero de Valentino; musicales  de Broadway como Fox Follies; romances como El puente de San Luis Rey con la bellísima actriz francesa Lily Damita; dramas como Los cuatro diablosde F. W. Murnau; o melodramas como Ana Kareninade Greta Garbo. El as debajo de la manga de Cattaneo son las primeras películas dobladas al castellano de Laurel y Hardy. “Las cintas del Gordo y el Flaco están recomendadas especialmente por renombrados médicos, como el mejor remedio para todos los hipocondríacos, anémicos y misántropos”, promete Cattaneo para vender más entradas. Todo vale para ganar la “guerra” del cine parlante. Fue hace 90 años, en 1930, cuando las películas dejaron de ser mudas.

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Las cenizas del Pantanal: un paraíso de ecoturismo reducido a escombros en la reserva brasileña

La ‘Rio Clarinho’ y los animales son los tristes testigos de la furia y la destrucción del fuego en el mayor humedal tropical del planeta

/ 30 de septiembre de 2020 / 06:04

La destrucción causada por las llamas

Por AFP

Al verse impotente mientras el fuego calcinaba la vegetación alrededor de su posada ecoturística en el Pantanal brasileño, Domingas Ribeiro se sentó al pie de un árbol y lloró: «Parecía que las lágrimas me salían directo del alma», recuerda.

Esta empresaria y guía naturalista de 46 años arrienda desde 2019 una posada en el kilómetro 40 de la ruta Transpantaneira, una recta de tierra batida que conecta las localidades de Poconé y Porto Jofre, en la región norte del Pantanal (centro de Brasil).

A mediados de agosto, el fuego consumió, en cuestión de dos días, el 90% de las 905 hectáreas de la posada Pantanal Lodge, también conocida por su antiguo nombre, Rio Clarinho. «Fue un momento de caos. Se quemaron hasta los postes de electricidad, se cayeron muchos árboles que bloquearon el camino a la posada, fue muy complicado», relata, mostrando la parte trasera del establecimiento.

Donde antes había un paisaje verde, repleto de árboles y arbustos, ahora prácticamente solo se ven cenizas y ramas chamuscadas. El escenario se extiende hasta donde la mirada alcanza. El riachuelo que separa el terreno de la posada se encuentra seco. Un yacaré muerto yace sobre la tierra craquelada.

ANIMALES, SIN COMIDA NI AGUA

«Es muy triste pensar en cómo era antes y como está ahora. Estábamos en contacto permanente con la naturaleza, veíamos los animales cerca y ahora solo vemos cenizas», lamenta Domingas, vestida con borceguíes para evitar mordidas de serpientes y una camiseta leve, con estampa de jaguar, para soportar el calor agobiante. Los guacamayos que frecuentaban el lugar ahora pasan de largo: las palmeras acurí, cuyas castañas les servían de alimento, fueron arrasadas. Si bien encontraron algunos animales muertos (venados, tortugas, iguanas, serpientes, yacarés), el principal problema es que la mayoría huyó por el incendio y algunos están regresando desesperados por comida y agua. Este drama se repite a lo largo de la Transpantaneira, donde brigadas de voluntarios depositan alimentos para intentar salvar la fauna silvestre en este bioma, el mayor humedal tropical del planeta, que tiene una porción también en Bolivia y Paraguay.

De acuerdo con los datos satelitales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), entre enero y agosto más del 12% del Pantanal brasileño fue consumido por los incendios, surgidos en general de quemadas que se salieron de control potenciados por la peor sequía que se vive en casi medio siglo.

Cuando percibió la proporción del incendio, Domingas, nacida y criada en el Pantanal, supo que nunca había enfrentado algo semejante. Combatió las llamas junto a un equipo de bomberos y otros voluntarios, pero los vientos eran tan fuertes que no hubo más remedio que esperar a que todo ardiera y proteger apenas la estructura de la posada.

«Intentamos salvar lo que pudimos, pero no había nada que hacer», continúa. La gran cantidad de humo inhalado le provocó una inflamación en los pulmones que la obligó a guardar reposo y tomar antibióticos durante 10 días. Un mes después, todavía pierde el aliento al concluir frases largas y recuerda perfectamente el sonido del fuego devorándolo todo. «No dormimos durante varios días, teníamos en nuestra cabeza la imagen y el sonido del fuego, de los árboles derrumbándose y cualquier sonido nos ponía en alerta», rememora.

Drama. Domingas Ribeiro, empresaria y guía naturalista. Foto: AFP

A pesar de la tragedia, y de que el fuego terminó de sepultar la temporada turística que el coronavirus ya había complicado.

Domingas sonríe a menudo y encara el futuro con optimismo. Junto a su socio, el japonés Nobutaka Yukawa, se turnan para cuidar la posada durante la semana y distribuir entre los animales el alimento que reciben gracias a una campaña solidaria.

«Para el turismo será complicado trabajar este año. La vegetación se quemó por completo, nuestros senderos fueron afectados, no tenemos nada para mostrarles a los turistas, salvo las cenizas», admite. Pero confía en que, con la ayuda de las lluvias previstas a partir del próximo mes, la vegetación se recupere y los animales vuelvan paulatinamente.

«Dependemos 100% de la naturaleza, de los animales que vienen aquí y que los turistas pueden ver. Mi mejor forma de contribuir es ayudándolos a sobrevivir hasta que la naturaleza se restablezca».

El Pantanal «está lleno de sorpresas», afirma. «Esperamos que el próximo año vuelva a ser maravilloso».que sea el último de este tipo…».

Una campaña ayuda a los animales que vuelven a la zona. Foto: AFP

Tres visiones sobre el presente y futuro de este paraíso en riesgo

Entre enero y agosto de 2020, incendios que se salieron de control devastaron más de 12% del Pantanal, el mayor humedal tropical del planeta, situado al sur de la Amazonía. ¿Cómo prevenir nuevos desastres?

1. Para Joao Gaiva, agrónomo y ganadero del estado de Mato Grosso, los incendios ocurren porque «enyesaron al hombre pantanero: no le dejan limpiar los campos, con la idea de que quitar al hombre de aquí es la solución». «Quitándonos de aquí, el pasto no va a parar de crecer y si no hay animales para pastarlo, lo consumirá el fuego», sostiene.

«El hombre pantanero es el guardián del Pantanal. Siempre vivió y produjo aquí, él es la gran solución. Podemos producir animales con un sello de origen sustentable», dice Gaiva, que defiende dos proyectos polémicos por sus impactos ambientales: la instalación de una hidrovía en el río Paraguay-Paraná y el asfaltado de la ruta Transpantanera para reducir los costos de transporte en esta área de difícil acceso. «Esto no es ningún drama», comenta en relación a los incendios.

«Ocurrió para mostrarnos que el camino correcto es la presencia del hombre».

2. Leonardo Gomes es director de relaciones institucionales del Instituto SOS Pantanal, una ONG que promueve el diálogo y diversos proyectos dentro del bioma. «El manejo del fuego en el Pantanal es algo cultural. El hombre pantanero aprendió a usar el fuego para renovar el suelo o para iniciar un nuevo plantío para su ganado. Precisamos entender cómo hacer ese manejo correctamente».    

«Debemos asesorar a los productores, no se trata de señalarlos o culparlos», añade Gomes, quien no cree que flexibilizar las reglas ambientales sea la solución y propone discutir comunitariamente el manejo del fuego. Destaca la necesidad de actuar contra los incendios ilegales. «El bioma Pantanal está tan bien conservado porque estos actores locales aprendieron a convivir. En un momento de radicalismo como el que vivimos, tenemos que sentarnos a debatir», preconiza. «No se trata de limitar la producción, sino de estimular actividades económicas que respeten el medio ambiente».

3. Catia Nunes da Cunha, investigadora del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnologia en Áreas Húmedas, concuerda en que no es posible culpar a un grupo específico por los incendios, pero afirma que tampoco se los puede atribuir solo a causas naturales.

Al actual ciclo de sequía extrema se suman factores humanos. Para esta ecóloga, la clave está en el equilibrio: «No se trata de quitar al hombre ni de favorecerlo modificando el sistema (natural); hay que trabajar en armonía» y respetar los límites del ambiente, sentencia. «Debemos tener una gestión sensata, no se puede aumentar la productividad de la pesca y la ganadería sin límites».

«Solamente sentándonos a una misma mesa, escuchándonos entre todos, lograremos que la conservación y la economía estén en el mismo nivel de interés y preocupación. Ahí sí estaremos hablando el mismo lenguaje», culmina.

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Cultura mollo: Iskanwaya y sus reliquias renacen

El sitio arqueológico apunta a convertirse en un atractivo turístico desde 2021, no solo en el país, sino en el mundo. Un lugar plagado de enigmas y de vestigios dignos de estudio

/ 30 de septiembre de 2020 / 06:03

Iskanwaya

Por Liliana Aguirre

Aucapata significa “planicie en las alturas”. Iskanwaya, traducida del quechua al castellano, “dos casas, dos ecos a la deriva”. Sus nombres no son casuales, los vestigios de este centro arqueológico están cerca de las nubes, como suspendidos en el cielo.

Son reliquias de la cultura mollo. La Gobernación de La Paz realiza trabajos para preservarlas, para que ese lugar precolombino renazca, para el turismo y los académicos.

“En Iskanwaya trabaja la empresa Gallardo en componentes de conservación y ejecución. El gobierno departamental tiene invertidos unos Bs 7 millones. La compañía hace el mantenimiento y la reconstrucción de los muros. Nos tienen que entregar 95 estructuras restablecidas”, señala Deysi Rojas, directora de Culturas de la Gobernación. La anterior semana, el gobernador Félix Patzi visitó la zona para ver los avances y dijo que en las investigaciones se gastó Bs 1 millón. O sea, van Bs 8 millones en esta apuesta por la resurrección de este lugar.

Según investigaciones, Iskanwaya fue el centro urbano de la cultura mollo, que destacó por sus avances agrícolas y de ingeniería. Su legado está en el municipio de Aucapata, en la provincia Muñecas, a ocho horas en coche desde la ciudad de La Paz.

 Al llegar, resaltan sus construcciones de piedras, muchas parecen colgarse de las empinadas montañas. Un espacio mágico que siembra esperanzas en Patzi. “De aquí a uno o dos años será el más visitado, no solo de La Paz, sino de Bolivia y el mundo”.

Los trabajos que se implementan tienen cinco componentes: la investigación arqueológica; la conservación y la restauración; el desarrollo turístico; la gestión y la administración; y la sensibilización multisectorial. Los últimos tres se desarrollarán al siguiente año. “Este sitio es parte de la riqueza cultural en el departamento, aún guarda muchos misterios y tesoros. La empresa sigue excavando y ha realizado la prospección y el mantenimiento del complejo arqueológico, en el cual han encontrado cerámicas semiestructuradas y completas”, agrega la directora Rojas.

Este emprendimiento comenzó en 2018 y concluirá en agosto próximo, cuando se espera realizar una entrega de las piezas recuperadas a la Dirección de Culturas.

“Tenemos que remitir todo esto al Museo Comunitario de Aucapata, que cuenta con más de 4.000 piezas arqueológicas. Y hacer cumplir normas y reglamentos, como la Ley 530 de Patrimonio Cultural Boliviano y la Constitución, ya que este patrimonio pertenece a los bolivianos”.

Las piezas halladas fueron estudiadas en laboratorios de punta, como el de la Universidad de Oxford en el Reino Unido.

Entre las reliquias están las construcciones, las cerámicas, instrumentos líticos como batanes, morteros, mazos de moler, tapas de almacenes. Incluso restos óseos, pero en mal estado por la humedad de la región. Según datos de la Gobernación, hasta ahora son 76 cajas inventariadas con objetos de piedra que fueron recolectados y entregados por Patzi al Alcalde de Aucapata, para que pasen al repositorio.

En los trabajos se encontraron cerámicas semiestructuradas y completas, además de piezas líticas. Buena parte ya está en el Museo Arqueológico Regional. Foto: Álvaro Valero

En los trabajos se encontraron cerámicas semiestructuradas y completas, además de piezas líticas. Buena parte ya está en el Museo Arqueológico Regional. Foto: Álvaro Valero

En los trabajos se encontraron cerámicas semiestructuradas y completas, además de piezas líticas. Buena parte ya está en el Museo Arqueológico Regional. Foto: Álvaro Valero

En los trabajos se encontraron cerámicas semiestructuradas y completas, además de piezas líticas. Buena parte ya está en el Museo Arqueológico Regional. Foto: Álvaro Valero

En los trabajos se encontraron cerámicas semiestructuradas y completas, además de piezas líticas. Buena parte ya está en el Museo Arqueológico Regional. Foto: Álvaro Valero

Visita. El gobernador Félix Patzi lideró la visita al lugar la anterior semana. Foto: Álvaro Valero

Foto: Álvaro Valero

Las construcciones de la ciudadela precolombina han resistido el paso de los siglos y parecen mecerse la en colinas empinadas de la provincia Muñecas de La Paz.. Foto: Álvaro Valero

UNA CULTURA BASTANTE AVANZADA

Los mollo fueron una cultura muy avanzada. Estudios indican que usaron la forma trapezoidal como diseño arquitectónico de Iskanwaya, donde las terrazas, estructuras,  puertas y ventanas tienen esta forma. “No se conoce la significación del trapezoide para los mollo, pero se especula que tiene raíces astronómicas, específicamente relacionada con la constelación de la Cruz del Sur, que es perfectamente visible desde Iskanwaya. Cuando se unen las cuatro estrellas de la Cruz del Sur con cuatro líneas imaginarias se forma una excelente figura trapezoidal”, escribe el médico Ivar Méndez, quien se dedicó a investigar los secretos precolombinos en estos parajes.

El arqueólogo Dagner Salvatierra, del proyecto de la Gobernación, da una explicación cronológica. “Los mollo están en un periodo intermedio tardío, que abarca desde la desintegración de lo que fue Tiwanaku, pasando por aspectos e interacciones con el periodo Inca. Es decir que entre el 1150 y el 1470 antes de Cristo”. Remarca que las investigaciones en Iskanwaya datan de los años 50. “Este complejo arqueológico presenta sectores habitacionales, ceremoniales, canales, muros de contención y terrazas agrícolas. La mayor cantidad de trabajos que se han realizado en ese sector provienen de contextos funerarios”.

La Gobernación cuenta con investigaciones de la empresa Arqlinne que determinan dinámicas culturales distintas de quienes habitaban estos sitios. “Iskanwaya se asienta en la ladera norte del río Llika y con una distribución de 95 estructuras que aún están en pie”. Para los años 50 y 60, el reconocido arqueólogo Carlos Ponce Sanginés (el museo local lleva su nombre) dividió el sector en las áreas A, B y C. “Dicha sectorización se mantiene como línea de referencia para estos trabajos. Las averiguaciones continúan y se entregó el componente de investigación arqueológica.

Estamos hablando de unas 12 hectáreas aproximadamente”, remarca Salvatierra. Un tema que hace notar Méndez es que el desarrollo de la técnica hidráulica para el riego de sus terrazas de cultivo y el abastecimiento de sus ciudades logró niveles superiores de ingeniería con la edificación de reservorios y canales de riego en las casi verticales y profundas laderas de las quebradas cordilleranas.

“El dominio de los pisos ecológicos para una producción agrícola de asombrosa variedad y abundancia no igualada hasta la fecha, fue la plataforma económica que sostuvo la cultura mollo por más de 700 años. Altos niveles de organización social se evidencian en la abundante producción de cerámica de la más alta calidad artística y la construcción de complejas ciudades de piedra”.

Las construcciones mollo aún guardan misterios. Lo que se conoce es que el material de los conjuntos arquitectónicos es de piedra pizarra o laja mezclada con fenoandesita, utilizando como mortero de construcción arcillas impermeables. “La calidad de las paredes es excepcional tanto por sus dimensiones como por su bella superficie, que armoniza perfectamente con la ladera de la quebrada”, escribe.

Hay muchos enigmas que desentrañar en Iskanwaya y Patzi apuesta que eso será una carnada para académicos de Bolivia y el mundo. Mientras tanto, los pobladores de Aucapata sueñan con un mejor futuro con la industria sin chimeneas, con un pasado que emerge a 4.800 metros sobre el nivel del mar.

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El misterioso destino del retrato de María Félix desaparecido tras la muerte de Juan Gabriel

Un enamorado Diego Rivera plasmó en el óleo su pasión por ‘La Doña’. Su último destino conocido es un político acusado de corrupción

/ 30 de septiembre de 2020 / 06:02

Mexicana. María Félix posa con el polémico cuadro, que no le agradaba porque mostraba ‘demasiada piel’

Por AFP

Diego Rivera plasmó en él su pasión por María Félix. Un óleo de la diva mexicana semidesnuda que desapareció tras la muerte de su último dueño, el cantautor Juan Gabriel, hace cuatro años.

Consagrado como uno de los grandes de la pintura mexicana, Rivera no pudo sin embargo robarse el corazón de La Doña, quien posó para esta obra en 1949. El muralista la retrató con un sensual vestido blanco cuyos efectos de transparencia apenas disimulaban la desnudez. A la actriz (1914-2002) no le gustó porque mostraba «demasiada piel». «Me pintó como él quería, desnuda. Como estaba enamorado…», relató Félix en una entrevista con el periodista Jacobo Zabludovsky en 1994, cuando ya contaba 80 años.

A su cuarto y último esposo, el francés Alex Berger, también le desagradaba el cuadro cuyo paradero hoy es incierto tras llegar a manos de un político acusado de corrupción. «Tienes una pierna de palo, pareces sentada en el váter, estás horrible», evocó la diva del cine mexicano citando a Berger.

Era tal la inconformidad que una vez Félix le pidió a un albañil que trabajaba en su casa modificar el retrato. «Le mandé poner unas pasadas de blanco (…) para tapar un poco todo aquello.

Así está, le quité lo desnudo», confesó.

La artista finalmente regaló el lienzo a Alberto Aguilera, nombre real de Juan Gabriel, según allegados al compositor fallecido el 28 de agosto de 2016 a los 66 años. Una foto muestra al Divo de Juárez posando en un sofá con la pintura de fondo.

Meses antes de morir, el intérprete le dio a guardar la pieza a su amigo César Duarte, preso en Estados Unidos desde julio pasado por desviar supuestamente $us 52 millones de fondos públicos cuando fue gobernador de Chihuahua (2010-2016).

«La última noticia que tuvimos, porque así me lo confirmó don Alberto, fue que el exgobernador tenía el cuadro», dijo Guillermo Pous, albacea del cantante. Según Pous, Juan Gabriel había entregado la pintura a Duarte —cuya extradición busca México— porque su casa en Guanajuato estaba deshabitada y temía un robo.

«Se le pidió que la cuidara en tanto don Alberto decidía a dónde quería hacer su mudanza», cuenta sobre la obra que adornó las mansiones del Divoen Las Vegas y Malibú y —según el abogado— se encuentra valuada en $us 7 millones.

Pous asegura que el político le confirmó que tenía el lienzo, pero tras huir del país perdió contacto con él y tuvo que apelar a la ayuda de un tercero. Esa persona condicionó la devolución, sostiene, sin detallar los requerimientos. El administrador evalúa denunciar el caso penalmente e ignora si la pieza permanece en México.

Su amigo, el cantautor Juan Gabriel. Foto: AFP

‘ES TAN BELLA QUE DUELE’

La obra de Rivera (1886-1957) es considerada Monumento Artístico y sus dueños deben notificar cualquier transacción y obtener permisos para sacarla del país.

De talento voraz y temperamento fiero, a La Doña—de quien el escritor y cineasta francés Jean Cocteau dijo alguna vez «es tan bella que duele»— le fascinaba generar mitos a su alrededor, y esta pintura no fue la excepción. «Sabía que sus relatos causaban gran interés y así lo demostró», dice el cubano Gonzalo Rodríguez, presidente de la Fundación María Félix. De hecho, otra versión indica que la artista le vendió el retrato a un médico y éste al Divo, pero el albacea insiste en que fue un obsequio.

Juan Gabriel se rendía a la actriz. Le compuso María de todas las Maríasy a los 28 años se la cantó en el popular programa televisivoSiempre en Domingo.

En lo que pasaría a ser un momento estelar de la televisión mexicana, Félix llegó al estudio con el paso altivo y elegante que la caracterizaban. El conductor le preguntó qué sentimientos le producía la composición luego de María Bonita, que le dedicó su esposo Agustín Lara. «Se me hace la cintura chiquita, me siento guapa», respondió.

Pous y Rodríguez esperan que aparezca el retrato y quede para exhibición pública.

«Una obra de una figura mítica como Rivera que, además se ha ligado con el historial de un compositor como Juan Gabriel, todo eso enlazado con María Félix la convierte en una pieza de valor cultural incalculable», opina Rodríguez.

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Ruth Bader Ginsburg, jueza y un ícono de la cultura pop

Tuvo una influencia enorme tanto como líder defensora de los derechos de las mujeres al principio de su carrera, como por ser una fuerza progresista en la Corte Suprema de Estados Unidos

/ 30 de septiembre de 2020 / 06:00

Ruth Bader Ginsburg

Por AFP

Ruth Bader Ginsburg nació el 15 de marzo de 1933 en el seno de una familia de inmigrantes judíos. La segunda mujer que logró ser magistrada en el máximo tribunal estadounidense murió a la edad de 87 años, después de una larga batalla contra el cáncer de páncreas.

Tuvo una influencia enorme tanto como líder defensora de los derechos de las mujeres al principio de su carrera, como por ser una fuerza progresista en la Corte Suprema de Estados Unidos, indica la agencia AFP. «Tenía tres puntos en mi contra.

Uno, era judía. Dos, era mujer. Sin embargo, la estocada final fue que era madre», confesó en una entrevista con la CBS en 2016. Con sus distintivos collares y corbatines estilizados, esta oriunda de Brooklyn, amante de la ópera, era la decana de la Corte y líder de facto de la coalición de izquierdas en un Tribunal de mayoría conservadora.

Su cara enmarcada por gafas de montura oscura adorna camisetas, tazas y trajes de bebé.

Su vida fue retratada en dos películas en 2018: el documental RBG y el filme On the Basis of Sex. Su contundente frase «Yo disiento» se convirtió en parte de su legado como una ícono de la cultura pop.

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