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‘La vertiente’ 60 años después: ‘Yo quisiera que ustedes vengan donde mí’

/ 25 de junio de 2020 / 15:15

El filme de Jorge Ruiz 1959 se hizo con guion de Óscar Soria

  1. En La vertiente (1959) de Jorge Ruiz —ahora accesible en Youtube— vimos y escuchamos por primera vez en el cine no pocas cosas: gente que hablaba en los acentos de cambas y collas; los mántricos ritmos de un curichi; una serenata de trasnochador; una chovena bailada por niños; carretones tirados por bueyes; erguidas mujeres de tipoy que caminan con el cántaro en la cabeza; el rumor y el viento que los árboles centenarios hacen al caer; un grupo de parroquianos orientales en un bar (que se llama La Pascana); el eco de los tiros de un fusil dirigidos al cielo; pahuchis de tacuara y de madera; una pelea de borrachos; una
    legión de hormigas agresivas; hermosas tomas nocturnas; la secuencia de un sueño; una tamborita; pacumutos a la leña; niños jugando.
  2. Es quizá apropiado que una película sobre el agua se abra con ella: mientras leemos los créditos, la vemos correr y, hacia abajo, a un grupo de niños que juega en ella. Poco después se presenta a los personajes centrales: Teresa (Rosario del Río), la bella colla, maestra de los querubines que chapotean, y Lorgio (Raúl Vaca Pereyra), el galán camba que justo acaba de llegar de cazar caimanes.
  3. El de Teresa y Lorgio es un encuentro definitivo en el cine boliviano: primera versión de una larga lista de obsesivas escenificaciones de la diferencia regional. En ésta, la distancia es casi arquetípica: la colla, acaso porque está fuera de su elemento, es insegura; y quizá para disimular su incomodidad en el mundo, es disciplinadamente malhumorada: las primeras frases que le escuchamos decir son negaciones (“no hagan”, “no su-ban”, “no salten”). El camba, en cambio, es un diestro del aplomo corporal, de la facilidad de palabra en la conversación casual, de la afabilidad que luego devendrá santo y seña de una identidad.
  4. Por ejemplo esta escena: Él, de pie al borde de la poza, la mira. Ella, pudorosa, se agacha dentro del agua y apena saca la cabeza.
    —Usté’ e’ del interior, ¿no?— le dice Lorgio, como ejerciendo su sexto sentido camba, ese que le permite identificar collas a primera vista.
    —Soy de La Paz— responde ella, apurada, como para dejar en claro que viene de un lugar civilizado, no del “interior”.
    —Deme pué’ la mano ¿O en La Pa’ hablan así con el agua al cuello?— propone él, ya haciéndole el entre.
    —¡Váyase! ¡Váyase!— grita la colla que, como muchas, está siempre al borde de un ataque de nervios.
  5. Además de Ruiz, que la dirige, en La vertiente está Óscar Soria, en uno de sus primeros argumentos y al principio de una carrera que lo convertirá en el hilo de agua que conecta tres décadas del cine boliviano, guionista de por lo menos 10 clásicos, no solo de Ruiz sino también de Jorge Sanjinés, Antonio Eguino y Paolo Agazzi. (La vertiente es además, en parte, una película argentina. Es argentino el fotógrafo, Nicolás Smolif; es argentino Tito Ribero, musicalizador de más de 200 películas; es argentino José Cardella, montajista de más de 100 películas; y son argentinos los legendarios laboratorios Alex donde se procesó la cinta).
  6. La vertiente cuenta dos historias: En la primera, seguimos un romance que, como es de rigor, no promete mucho: es poco probable que la colla reprimida y represiva, la maestringa de interior, termine en brazos del camba indolente, suelto de cuerpo, lúdico, borracho y vago. La segunda historia es la del agua, según una oposición que enfrenta el agua sana del chorro (la vertiente del título) al agua mala del río. Esas historias, claro, están destinadas a encontrarse y dejar de ser lo que son. Ese momento llega por un procedimiento clásico: lo que une el romance a la historia del agua es la desgracia, es decir, la infección por el río y la muerte de Luchito, alumno de Teresa, discípulo de Lorgio (“Yo voy a cazar”, le dice el niño a la maestra, “y le voy a traer un tigrango”). Aquí, como sucede con frecuencia en Bolivia, la catástrofe es la que conduce a la solidaridad.
  7. Desde el momento en que Lorgio y Teresa son unidos por la muerte de un niño, comienza otra película: la del activismo de la maestra, que deviene el activismo de Lorgio, del pueblo y luego del Estado. Al principio se retratan las limitaciones de ese voluntarismo de rifas y trabajos amateur. La gente se burla de Teresa: “Elay la ingeniera”, le dicen, en vez de piropearla, los cambas que la ven pasar. Pero las cosas cambian, empezando por Lorgio, que de macho seguro de sí mismo pasa a ser un rendido a las seguridades de la collita militante: “Esa pelada —les grita a sus compañeros de farra— es má’ macha que toodingos nosotros juntos. Y los vagos no tenemos derecho a hablar”. Ya con el segundo accidente de la película —otra señal de esa providencia atea que es la desgracia—, el pueblo recapacita y se organiza: las impolutas masas de Rurrenabaque no descansarán hasta tener agua potable.
  8. Entre tantas cosas que aparecen por primera vez en La vertiente, no es la menos memorable la que es también la más visible: la colectividad. Como se anuncia al principio, esta es la historia de un cuerpo social que se organiza (por los incentivos de una joven activista y en contra de la rutina provinciana). Y esta colectividad no es la que, en versión clasista clásica, luego propondrá el cine de Sanjinés, sino la del sueño nacionalista: “la patria” es el esfuerzo común junto al Estado. El civismo retratado es por eso uno de marchas, de ceremonias colectivas, de discursos alusivos a la fecha. Y la representación de la colectividad, como corresponde a un imaginario corporativo, se busca en los representantes emblemáticos de las fuerzas vivas: el cura, el empresario, el militar, el minero (que llega en avión), la madre, los niños. Vemos miles de pies, de cuerpos, de palas y azadones (y no de fusiles), en multitudes que se la pasan subiendo o moviendo montañas, siempre en caravana. Y por segunda vez nos dan ganas de llorar: ¿esa es, por fin, la colectividad?
  9. En su hora de diestra combinación de documental y romance melodramático, La vertiente se las ingenia para amontar secuencias memorables. Recomiendo estas: la llegada del cazador en canoa; la serenata nocturna; o Teresa en medio de la selva, vista desde arriba. Por ejemplo, al verla así, nos preguntamos: ¿Las dificultades de la organización colectiva son para ella, la colla, mayores que las de estar solita en la selva, de noche, con tantos bichos cerca? ¿Es ese el momento de crisis personal en que Teresa —como Jesús en el Huerto de los Olivos— se transforma en la activista que quiere ser?
  10. La he visto diez veces y nunca he logrado contener el llanto al final. Resumo: el pueblo organizado agradece a la maestra, apenas recuperada de su convalecencia; ella responde al agradecimiento en un discurso casi incomprensible, tartamudo. Mientras lo dice sucede un milagro: el que parece otro ritual cívico se transforma ante nuestros ojos en una afirmación del afecto como principio del lazo social: “Yo quisiera… yo los quiero… a todos los quiero… yo quisiera… que ustedes vengan donde mí… como ahora han venido… ustedes han venido…”. Y ya sin palabras, esconde el rostro en el pecho del galán. Fin.

Mauricio Souza Crespo, fan

Volver al futuro: 35 años de viajes en el tiempo

En el campo del cine de ciencia ficción, la trilogía de Robert Zemeckis combina tecnología, aventura, amor y comedia

/ 21 de julio de 2020 / 12:49

Hay un sinfín de películas que exploran los viajes en el tiempo, desde The Time Machine de George Pal, pasando por Terminator de James Cameron o About Time de Richard Curtis, entre las más conocidas. Desde hace 35 años una trilogía sobre este tema es recordada por varias generaciones. Todo comenzó el 3 de julio de 1985 con el estreno de Volver al Futuro (Back to the Future), que fue escrita por Bob Gale y Robert Zemeckis, siendo este último su director. En un principio la historia fue rechazada al menos 40 veces por distintos estudios cinematográficos como Disney y Columbia, pero luego del éxito de Romancing the Stone de Zemeckis, la Universal Pictures dio luz verde al proyecto bajo la producción de Steven Spielberg.

El filme cuenta la historia de Marty McFly (Michael J. Fox), un adolescente rebelde e impulsivo que viaja accidentalmente al pasado de 1985 a 1955, la época en que sus padres se conocieron. Eventualmente, cambia los hechos específicos de la línea original del tiempo en que sus padres se conocieron y enamoraron. Marty intenta entonces, con ayuda del Dr. Emmett Brown (Christopher Lloyd), inventor de la máquina del tiempo, reunir a sus padres de nuevo para asegurar su propia existencia y la de sus hermanos.

Para interpretar al carismático Marty McFly se pensó en Michael J. Fox, quien fue descartado por estar ocupado en la serie Family Ties (Lazos familiares). Ralph Ralph Maccio, la estrella de Karate Kid, fue el siguiente en la lista, pero Maccio devolvió el guion señalando que sería un fracaso. Finalmente el papel lo obtuvo Eric Stolzs, pero durante el rodaje, el director y la producción se reunieron y descartaron a Stoltz y llegaron a un acuerdo con Fox para que asuma el papel.

Con el rol de Doc Brown pasó algo similar: se pensó en actores como Danny de Vito, John Lithgow, Dudley Moore y Jeff Goldblum, pero el papel quedó finalmente en manos de Christopher Lloyd. El actor fue quien sugirió que el doctor tuviera ese perfil alocado, una mezcla de los desarreglos capilares de Albert Einstein y del director de orquesta Leopold Stokowski. Otra decisión de casting peculiar fue la contratación de Lea Thompson (Lorraine McFly) y Crispin Glover (George McFly), los padres de Marty, ambos actores eran más jóvenes que Michael J. Fox.

La elección del antagonista, Biff Tannen, recayó en J.J. Cohen, que fue descartado porque no era muy convincente para ser el brabucón que se enfrentaría a Stoltz, ambos tenían una estatura similar. La elección final fue Thomas F. Wilson, quien con sus 1,89 metros de altura era un adversario impresionante, además de ser un excelente comediante y actor.

La producción contrató a Huey Lewis para que compusiera la canción principal de la película, así The Power of Love fue un éxito instantáneo que encabezó las listas de los charts y que es muy identificada con el filme. Lewis hace un pequeño cameo siendo el profesor que rechaza la banda de Marty porque tocaban demasiado fuerte. Zemeckis pensó en Alan Silvestri para la banda sonora, pero Spielberg no quería dar su aprobación. Entonces el director, sin nombrar al autor, hizo escuchar parte del material al creador de E.T., quien quedó muy complacido.

La elección del DeLorean fue por su aire futurista, con las puertas que se abrían de forma vertical. Se rumoreaba que Ford ofreció 75.000 dólares para que el auto escogido fuera un Mustang, pero fue desechado por Bob Gale, quien manifestó que se necesitaba un vehículo que pareciera una nave espacial para los años 50. Esta no fue la única investigación que se hizo, la producción revisó varios logotipos y cómo éstos habían evolucionado en su diseño desde 1955 hasta 1985. Las elecciones principales fueron Texaco y Pepsi, por los cambios sustanciales que sufrieron.

El guion es un trabajo bien realizado, casi una pieza de orfebrería: utiliza de forma magistral el tema del viaje en el tiempo mientras incorpora algo nuevo en cada escena, se arriesga a utilizar las variables del cambio temporal y las consecuencias en el futuro, e incorpora un tema incómodo como el de la atracción de la madre por alguien que ella no sabe que es su hijo, esta relación casi incestuosa fue el motivo por el que Walt Disney no quiso producir la película. El clímax llega con el beso en el auto, que es resuelto de forma elegante cuando Lorraine McFly le dice a Marty que fue como besar a su hermano.

La cuenta regresiva, el tiempo que se acaba, está muy bien aprovechada por los guionistas ejemplos claros son el reloj de la plaza, la foto difuminándose, el encuentro de los padres o el regreso para evitar la muerte del Doc Brown. Robert Zemeckis logró una película que ostenta frescura y agilidad en cada escena. El encanto de Michael Fox junto a los otros actores, además de los gags esparcidos por todas partes, envuelven al espectador.

El legado de Volver al Futuro va más allá de los reconocimientos que ha logrado desde estar en la posición número 28 en la lista hecha por la revista Entertainment Weekly titulada Las 50 mejores películas sobre preparatorias, hasta alcanzar en 2008 la posición en el sitio 23 de las “mejores películas jamás hechas”, lista creada sobre la base de la opinión de los lectores de la revista británica Empire. Un año antes fue elegida para su preservación en el National Film Registry por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos por ser “estética, cultural e históricamente importante”.

Volver al Futuro fue una de las primeras en romper el lazo con el celuloide, logrando una serie animada de televisión, Back to the Future: The Animated series. Duró dos temporadas, cada una con 13 episodios, y corrió en CBS del 14 de septiembre de 1991 al 26 de diciembre de 1992.

De igual manera llegó al mundo de las historietas gracias a Harvey Comics en 1992, donde se contó otras aventuras de la serie animada. IDW publica una miniserie que presenta la primera reunión de Marty y Doc Brown y es escrita por el coguionista Bob Gale, que fue lanzado en las tiendas el 21 de octubre de 2015, la misma fecha que Marty viaja con Doc Brown al futuro, representado en la línea del tiempo la historia para la Parte II. Otras series publicadas por IDW incluyen Citizen Brown, que adapta el videojuego Telltale, y Biff to the Future, que representa el ascenso de Biff Tannen al poder después de recibir el almanaque por su futuro yo.

Cada película de la trilogía fue novelizada y mostró escenas que fueron eliminadas de los filmes por temas presupuestarios o de otro interés. En 2012, los libros de Hasslein lanzaron una materia del tiempo: El no autorizado Back to the Future Lexicon, escrito por Rich Handley. El libro fue lanzado en cooperación con BTTF.com, el oficial Back to the Future sitio Web. Otro volumen fue lanzado en 2013 bajo el título Back in Time: The Unauthorized Back to the Future Chronology, de Greg Mitchell y Rich Handley. Lo mismo sucedió con varios videos basados en el juego, siendo los más populares Super Back to the Future y Back to the Future: The Game lanzado para P3 y adaptado para P4 en su 30 aniversario.

El 13 de mayo, parte del elenco, el director, compositores y su guionista se reunieron para intercambiar ideas sobre una posible cuarta entrega gracias al actor Josh Gad, en su ciclo de YouTube Reunited. En estos 35 años, Volver al Futuro se ha convertido en un clásico moderno. Han pasado más de tres décadas de su estreno y la película sigue manteniendo la frescura, gracias a que ha capturado a millones de espectadores en todo el mundo.

TEXTO: JUAN JOSÉ CABRERA
FOTOS: INTERNET

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POTOSÍ en fotografías

Momentos de la historia se reflejan en siete imágenes de la Villa Imperial

/ 21 de julio de 2020 / 12:37

Desde una corrida de toros en la antigua plaza 10 de Noviembre, pasando por la vista de soldados del Regimiento Bustillo prestos para salir a defender la patria en la Guerra del Pacífico, la llegada del primer automóvil a la Villa Imperial y hasta un desfile cívico en el centro, la página Historia y Leyenda de la Villa Imperial de Potosí resume en 400 fotografías los momentos cumbres en la historia del departamento.

El sitio que fue creado por Álvaro Bejarano Zárate, un ingeniero petrolero de 33 años, le rinde homenaje a la Villa de Carlos V con imágenes históricas de colecciones privadas y otras donadas por familias potosinas. “Tenemos ya 38.000 seguidores en Bolivia y el mundo en nuestra página en Facebook. Nuestra colección crece día a día”, suelta con satisfacción.

Una de las joyas fotográficas que posee esta colección virtual es de 1876, cuando la actual plaza 10 de Noviembre de Potosí apenas era una explanada donde se realizaban corridas de toros para darle realce a alguna festividad.

De acuerdo con Bejarano, la instantánea correspondería al Carnaval de 1876, una época en la que las fiestas taurinas, muy apreciadas por los españoles, se organizaban en el centro de la ciudad. “En esos años, la plaza principal se llamaba Plaza del Regocijo, hasta donde llegaban enormes razas de toros traídos desde San Pedro de Buena Vista, al norte de Potosí, lugares donde se mantenía la ganadería colonial con las castas de toros más grandes traídas desde España”.

En la imagen se pueden apreciar unos arcos, similares a los que poseen las plazas principales de Oruro y Cochabamba, y que la Villa Imperial tenía a mediados del siglo XIX. Al centro, un toro bravo y ocho jinetes captan la atención, mientras la muchedumbre rodea la antigua plaza.

Otra fotografía que destaca es la formación del Batallón Bustillo 1ro. de línea de la Villa Imperial de Potosí formando en 1879 en la plaza 10 de Noviembre para emprender la marcha hacia la Guerra del Pacífico (1879-1883). En la imagen se puede apreciar en primer plano a los oficiales y detrás de ellos está un grupo de jinetes con lanzas, algo muy típico todavía en los ejércitos del siglo XIX.

Otra imagen que sobresale es la inauguración de la estación de ferrocarriles en Uyuni que, según Bejarano, se produjo el 11 de julio de 1889. “Esta era la segunda estación más antigua de Bolivia, después de la estación de Antofagasta, cuando pertenecía a Bolivia”. En otras fotos se puede reconocer precisamente la antiquísima estación de trenes de Antofagasta. La imagen sería del 20 de enero de 1873, cuando se trataba aún de territorio potosino.

PROGRESO. La inauguración del tren a Sucre. Una autoridad local da un discurso en 1918.
FERROCARRIL. La estación de trenes fue inaugurada en Uyuni el 11 de julo de1889. Es la segunda estación más antigua de Bolivia.

Otra toma, un poco borrosa quizá, pero igual de testimonial es la partida de los soldados potosinos rumbo a la Guerra del Acre (1899-1903). La foto aparentemente fue tomada en la plaza principal de la Villa Imperial, donde los soldados, acompañados por una banda de guerra, se alistan para salir a Pando. Si en esas épocas los destacamentos paceños tardaron al menos tres meses en llegar al campo de las acciones, es posible que los jóvenes potosinos hayan tardado mucho más tiempo en subir desde el sur hasta el norte de Bolivia, según algunos historiadores.

La imponente Catedral
La siguiente imagen nos lleva hasta un desfile cívico de 1910 en homenaje a los 100 años del grito libertario del 10 noviembre de 1810. Decenas de varones elegantemente vestidos con sombreros de copa alta, camisas blancas, trajes oscuros y un bastón hacen su paso por la plaza principal de Potosí. Al fondo se observa la majestuosa Catedral o Iglesia Matriz, donde se encuentran las históricas tumbas de la Cuarta Marquesa de Santa María de Otavi Ildefonsa Josefa de Otondo y Escurrechea, sepultada el 24 de junio de 1840.

En el recinto descansan además, de acuerdo con Bejarano, los restos de la Tercera Condesa de la Casa Real de Moneda María del Carmen Lizarazu Beaumont de Navarra y López Lisperguer, sepultada el 7 de abril de 1845, junto a los del Cuarto Marqués de Santa María de Otavi Francisco de Paula Trigosa y Garrido, que fue enterrado el 5 de junio de 1850. En la Catedral también se resguardan los restos mortuorios del escritor y cronista Bartolomé Arzans de Orsúa y Vela, además de los de algunos de los héroes de la Guerra de la Independencia (1810-1825).

Con el Cerro Rico de Potosí como su mayor emblema, el auge de la minería le permitió al empresario minero Eulogio Z. Vargas adquirir en 1910 el primer vehículo de cuatro ruedas desde Estados Unidos. “El primer coche que conquistó la ciudad más alta del mundo fue importado desde Estados Unidos y era un Ford T, considerado en ese momento como un automóvil universal”, refiere Bejarano.

En la imagen histórica se puede ver cómo las personas se arremolinan alrededor del nuevo artilugio de cuatro ruedas, mientras otros curiosos observan desde sus balcones el motorizado, todo bajo la mirada silenciosa del Cerro de Plata.

Se cuenta que este primer coche podía llegar a imprimir una velocidad de 71 kilómetros por hora, que para ese entonces era toda una proeza.

TRADICIÓN. Es el Carnaval de 1876 en la Villa Imperial de Potosí. En ese tiempo se celebraba la fiesta con una corrida de toros en la Plaza del Regocijo.

Otra fotografía es de 1918, de cuando las autoridades potosinas inauguraron la Estación de Trenes en Potosí, cuyo tramo iba desde la Villa Imperial hasta la ciudad de Sucre, un evento histórico en ese tiempo. La imagen muestra cómo muchos pobladores se dieron cita para ese momento cumbre, mientras una persona da un discurso encima de la locomotora.

La útima fotografía retrata otro momento fatídico para los jóvenes potosinos:

La imagen corresponde a 1933, cuando regimientos de ese departamento formaban en Tupiza para emprender la marcha a la Guerra del Chaco (1932-1935).

“En los estandartes se puede leer todavía una inscripción que reza: Contingente de los Chichas, al centro se halla el Regimiento del Norte de Potosí y a la izquierda el Regimiento de la Villa Imperial de Potosí”, complementa Bejarano.

La colección de 400 imágenes también posee una singular foto del siglo XIX en la que un aparentemente ciudadano extranjero es inmortalizado por otro, mientras toma una fotografía.

“Tenemos fotos panorámicas de la ciudad de Potosí del siglo XIX, pocas son del siglo XX, que ahora salen a la luz, porque nuestra ciudad siempre fue un poco reservada; sin embargo, ahora las mostramos en Historia y Leyenda de la Villa Imperial de Potosí”, invita el coleccionista.

ACRE. En 1902, los soldados se aglomeran en la plaza principal de la Villa Imperial, horas antes de partir a la guerra.

GUERRA. En el año 1933, regimientos del departamento de Potosí forman en Tupiza para emprender marcha a la Guerra del Chaco.

TEXTO: JORGE QUISPE
FOTOS: COLECCIÓN HISTORIA Y LEYENDA DE LA VILLA IMPERIAL DE POTOSÍ

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La tierra prometida: Cañadillas

A partir de la llegada de los guaraníes de Huacareta, el bosque se protege. La gente aprendió a reconocer su valor, su biodiversidad y la agrobiodiversidad.

/ 13 de julio de 2020 / 16:12

Desde que hay registros de su historia, la nación Guaraní se ha caracterizado por su lucha por la libertad. Hasta 1996, habitantes de Huacareta (Chuquisaca) mantenían una relación patronal con los hacendados, sin tierras para la producción. Hoy no solo viven y conviven con el bosque, sino que contribuyen a la recuperación y uso sustentable de especies alimenticias de la región.

“Llegamos a una tierra y un espacio nuevo en el que debíamos desarrollar habilidades, había que adecuarse al clima, a la época de siembra, al mismo contexto. Comenzamos por identificar nuestro bosque, a protegerlo y cuidarlo. Pese a que no pertenecemos a ningún área protegida o parque natural, cuidamos el bosque y comenzamos a sobrevivir gracias a él”, relata su actual Mburuvicha Zonal Ingre (líder), Vicente Ferreira.

Ferreira tenía 14 años cuando su pueblo llegó a la comunidad de Cañadillas, en el municipio de Monteagudo (Chuquisaca), el 2 de septiembre de 1997. Con la llegada de los guaraníes de Huacareta a su nueva tierra, a “la tierra prometida”, el bosque ahora se protege, se reconoce su valor, su biodiversidad y agrobiodiversidad. “Comenzamos a alimentarnos del guayabo, miel, nogal, gargatea. No fue fácil, los primeros años fueron críticos, pero hemos avanzado mucho, hemos estudiado y valorado nuestro medio ambiente”, explica Ferreira.

Hoy en día ya hay gente que se ha especializado en salud, agricultura, tecnología y medio ambiente. “Nosotros (los comunarios) reconocemos el valor de los frutos y nadie chaquea, como tampoco nadie usa agroquímicos y glifosato. Hemos empezado a valorarlas semillas propias del lugar y no usamos semillas transgénicas por ser organismos genéticamente modificados; cuidamos nuestro medio de subsistencia”.

Esta interconexión con el bosque y la naturaleza es potenciada a partir de 2018, en el marco del proyecto Agrobiodiversidad, ejecutado por la FAO en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente y Agua, junto a la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), con asesoramiento técnico para la recuperación y uso sustentable de especies propias de la región, como el nogal, mistol, guayabilla, sarhuinto, algarrobo y arrayan, dentro de los frutos silvestres; y los maíces nativos de la región del Chaco.

Entre otras acciones, se implementaron viveros de frutos silvestres y se concretó un emprendimiento que aporta a la nutrición y la salud, con el respaldo del Instituto Superior Tecnológico Monteagudo (ISTM): Amandiya, una pequeña planta de transformación de frutos como el mistol, el al garrobo y la nuez para preparar un multivitamínico proteico que actualmente se comercializa como producto artesanal. Además, se inició la producción de mermelada de guayabilla que se comercializa en el mercado de Monteagudo como producto artesanal.

La nuez del nogal tiene alto contenido de omega 3 y minerales, ayuda principalmente aprevenir enfermedades cardiovasculares, la formación de tejido óseo y regula la función de sistema nervioso. El mistol tiene un alto contenido de vitamina C, mientras que el algarrobo presenta un alto contenido de calcio, fibra y de proteína que favorecen la formación de músculos y huesos.

Hacia adelante, se espera obtener el permiso del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) para incrementar la escala de producción de las especies transformadas con valor agregado y llegar a otros mercados.

“Como pueblo Guaraní es importante proteger nuestros recursos, nuestro bosque. Tenemos al nogal, que ahora lo consumimos y a nuestros niños les gusta porque da energía y es muy bueno”, comparte Verónica Flores, comunaria indígena guaraní de Cañadillas.

Actualmente, las haciendas donde vivían estas familias que ahora habitan el bosque permanecen como reliquias en el sector de Huacareta y son el pasado. Ahora el pueblo guaraní escribe su futuro y recupera conocimientos ancestrales que mantienen el equilibrio y la relación con la naturaleza, porque el bosque es vida y es su proveedor de alimentos.

Historia del pasado

En la memoria de los guaraníes está el 29 de marzo de 1892, cuando el líder Apiaguaiki Tumpa (que significa Hombre-Dios) murió fusilado a raíz de un levantamiento armado contra los terratenientes que esclavizaron a su pueblo.

Cien años después, la comunidad Cañadillas de la Capitanía Zonal del Ingre aún vivía en esa relación patronal, sin posibilidad de acceso a tierras propias para producir sus alimentos, con una educación que se interrumpía en los primeros cinco años de primaria porque los niños tenían que empezar a trabajar.

Esta historia cambió cuando la noche del 11 de septiembre de 1997 llegaron camiones dispuestos a llevarse a quien quisiera irse.“Cargamos las pocas cosas de las familias que eran posibles de llevar, subimos enseres y a nuestros animales de granja y partimos con carros llenos. Recuerdo que durante el trayecto hubo muchas lágrimas, lloraban las mamás, los niños, los perritos aullaban; no sabíamos lo que nos esperaba. En mi caso,me fui solo, dejé a mi familia para luego volver por ella y traerla a una nueva tierra”, recuerda Ferreira con una profunda emoción en la voz.

Al día siguiente llegaron a Cañadillas, donde levantaron campamentos. “Cuando arribamos, llegamos a una tierra y un espacio nuevo en el que debíamos desarrollar habilidades, había que adecuarse al clima, a la época de siembra, al mismo contexto. Comenzamos por identificar nuestro bosque, a protegerlo y cuidarlo, a precautelar la regeneración del bosque, a cerrar los ojos de agua para que no se chaquee la cabecera del agua, pese a que no pertenecemos a ninguna área protegida o parque natural, pero cuidamos el bosque y comenzamos a sobrevivir gracias él”.

Actualmente, la totalidad del territorio de la Capitanía Zonal Ingre se encuentra en los municipios de Monteagudo y Huacareta en Chuquisaca, y esta capitanía aglutina a las comunidades de Cañadillas, Ivoperenda, Cazapa, Itapenti, Ñaurenda, San Jorge de Ipaty, Anguaguasu, Villa Hermosa, Tentapuko, e Ivaviranti.

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El feis

Ch’enko total. El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

/ 12 de julio de 2020 / 14:11

Imagen de referencia.

Por Manuel Monroy Chazarreta

Sería más o menos por el 2007 cuando empecé a conocer y estar en el feis. Solo pasaron 13 años. Al principio no entendía bien qué era, tengo un amigo informático que esas veces se ocupaba de mi feis como si fuera de una página web. Luego supe poner yo mismo los avisos de mis conciertos y sirvió como fuente de publicidad gratuita para convocar público. Seguramente presenté la portada de mi disco, “El Papirri presenta Helado propicio”, “tocaremos en Cochabamba” y así. El feis era un territorio sano, bonito. Incluso me encontré con una exnovia, vital en mi historia, que escapó de mí y de mis angustias y se refugió en brazos de un mexicano que vive en California. Fue emocionante saber que tenía mellizos y que era feliz, solo que parece que el mex era muy celoso y la obligó a dejar el feis. Recuerdo que en una tocada del 2008, en algún boliche paceño, se me acercó una persona del público y en confianzas me dijo: “Hola, Papirri, somos pues amigos del feis”. Yo lo miraba inseguro, no sabía qué responderle. “Amigos del feis”: todo un concepto.

Luego vino mi etapa laboral en una embajada y me olvidé del feis, el asunto era delicado. Ahí fue cuando el feis empezó a cambiar de cara, pues tenía demasiada exposición. Sin embargo, el 2017, 2018, hasta el 2019, el feis otra vez recuperó para mí esa candidez del encuentro sorpresa, ese territorio de encontronazos infantiles. Nunca busqué los “like”, los “me gusta”. Tenía una sobrina que se enojaba mucho porque ella publicaba una foto con su perrito y yo no le ponía like. Tampoco supe bien como interactuar con esos “amigos del feis”. ¿Quiénes eran? ¿Qué querían? Un día de esos me enteré de que no cabían más, que el límite eran 5.000 personas. Una amiga muy querida me dijo, “oye, che, creído, ¿por qué no me aceptas en tu feis?” Yo, en la luna. Ahora lo entiendo. Cada vez que aceptaba a un nuevo “amigo”, también aceptaba un probable antipático y cobarde enemigo. Y dejaba afuera a una amiga de verdad.

Entonces llegó un cuate del Papirri que dijo “deberías tener fan page”. “¿Qué es eso, pues?”, “Un feis solo de actuaciones, videos, entrevistas del artista”. “Ya, ps”, le dije. De buena gente el cuate construyó esa fan page y aceptó a otros 5 mil “amigos” más. Esos años de retorno a escena fueron gratos: otra vez el feis era un territorio de encuentro, me ayudó mucho. Pude vivir de tocar, de dar conciertos, el feis fue el instrumento social sano.
Solo que yo, conservador en algunas cosas, seguía haciendo afiches y hasta programas impresos de mis conciertos de gala. Hoy los miro como reliquia, como asunto de una vida pasada, pero están ahí, en físico, existen.

Mis preocupaciones sociales, mis ansias de que tengamos un país más igualitario, sin racismo, sin discriminación, con educación para todos, salud parra todos, son ecos que escuchaba de la voz y memoria de mi padre, uno de los creadores de la Revolución Nacional que eliminó la esclavitud indígena. Desde niño supe quién era Gualberto Villarroel, qué significaba para el país. Escuchaba las charlas de mi padre con su mejor amigo, el Chueco Céspedes, y aprendía.

Aprendí lo que era la Patria y los vendepatria. Aprendí lo que era la rosca, la oligarquía minero feudal, los imperialismos, el saqueo, los cipayos. Luego leí Nacionalismo y Coloniaje y pude saber más. Aprendí con la desaparición de mi tío Dardo lo que era la violencia de la derecha, aprendí con el llanto de mi madre lo que significaba violar los derechos humanos porque mi papa caía otra vez preso en esos 18 años de dictaduras. Entonces salí a marchar, con 16 años, contra la dictadura de Banzer. Y salí a pelear con 18 contra el golpe militar de Natusch. Empecé a componer canciones a los 19 y algunas de ellas traían esa preocupación social. Nació Hoy es domingo, Llockallita, Maribel. Pero la vida tenía muchos más colores, amores, sabores: existían Piazzolla y Charly, Borges y los Beatles, Gabo y Stravinsky. Y conocí el amor, y el sollozo por amar. Y conocí la noche, y el día
vuelto noche. Recuerdo que cuando recuperábamos la democracia con la UDP, hice mi primera cancioncita de propaganda apoyando al frente de izquierdas. Luego, con la Izquierda Unida, ahí estábamos cantándole a
las revoluciones, al Che. Ejercía mis ideales sin persecución ni insultos. Había retornado la democracia. No había feis.

A fines de noviembre de 2019 publiqué un post con mis preocupaciones sociales en mi feis. Compartía la noticia: suman «34 muertos en las masacres de Senkata y Huayllani». Y comentaba: «sin palabras». Llegaron 300 insultos. De algunos parientes queridos, de varios amigos de la infancia y por supuesto de aquel “amigo” del feis que bailaba con mis canciones. Siete meses no puse ni un solo post con mis preocupaciones sociales, hoy opinar en el feis es pecado. Puse que el Congreso argentino había declarado el 29 de mayo día del Folklorista Argentino, en
honor a la fecha del nacimiento de mi abuelo materno, Andrés Chazarreta. 4 comentarios. Que había dado un concierto en el Café Vinilo de Buenos Aires, lugar de gran prestigio. 10 comentarios. Que estoy haciendo un nuevo disco: 6 comentarios. Hace dos semanas brotó la preocupación social, denuncié en el feis que mataban al Ministerio de Culturas: 164 comentarios, la mayoría dizque insultos. Ahora no sé qué hacer con tantos “amigos” del feis. No tengo tiempo para sacarlos de mi vida. Son un montón. Parece que soy minoría absoluta en mi feis.

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Murciélagos: la lucha contra el estigma mundial

Son las otras víctimas del coronavirus. Hay 138 especies en Bolivia. Una está en Peligro y seis en la categoría Vulnerable.

/ 12 de julio de 2020 / 13:38

Un miembro Carollia. Foto: Merlyn D. Tutle, bad conservation international

En marzo, miles de murciélagos fueron quemados en Indonesia y China, así como en Ecuador y Perú, “al creer falsamente que transmiten el COVID-19, cuando no existe una evidencia científica que ratifique aquello”, lamenta Luis Fernando Aguirre, el mayor experto de estos alados en Bolivia. En el país existe una especie En Peligro y seis en la categoría Vulnerable.

En marzo, varios informes internacionales, uno de ellos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), apuntaron a que los quirópteros podrían ser los transmisores del virus que apareció en Wuhan, China, a fines de
2019, aunque nunca se presentó una prueba científica de que aquello sea cierto. Posteriormente apareció otro sospechoso, el pangolín, que finalmente también fue absuelto. Sin embargo, el estigma sobre los murciélagos quedó en el imaginario mundial.

Por ello, en marzo, cuando la cifra de infectados de coronavirus había alcanzado a 858.000 positivos y 42.000 muertos en todo el mundo, miles de estos mamíferos alados fueron sacrificados en Perú, Ecuador, Cuba, Indonesia, China y otros países al creerse que son los responsables de transmitir el mal.

En Bolivia y el mundo, los biólogos luchan desde hace años para restaurar la mala imagen que tienen los murciélagos, que desde antaño eran relacionados con el inframundo por vivir en cuevas o con los vampiros. Pese a ello, campañas mundiales a favor de estos inofensivos animales destacaron más bien su función como ‘jardineros’ o polinizadores del ecosistema y eliminadores de plagas de insectos, posicionándolos mucho mejor.

Todo marchaba bien hasta que llegó la pandemia con los informes que los acusaron de ser transmisores del virus. “Hubo un retroceso en la apreciación del murciélago en general: otra vez su imagen y su reputación han sufrido un grave retroceso. En Perú, Cuba y Ecuador han empezado a perseguir murciélagos y a quemar cuevas, pensando que pueden ser transmisores de la enfermedad y eso es absolutamente falso», asegura el «Batman boliviano», como también se conoce en Latinoamérica al actual director del Centro de Biodiversidad y Genética de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de Cochabamba.

“No se puede decir que este virus provenga de un murciélago, todavía no se ha probado esa información. No se sabe el origen: quizás provenga de un murciélago, pero puede ser también de un pangolín”, ratifica Aguirre. La proximidad evolutiva del SARSCoV-2 o COVID-19 a un virus huésped de murciélago (RaTG13) han provocado que se acuse falsamente a estos inocentes animales alados de ser los responsables de la pandemia.

Y en este periodo de la pandemia, la transmisión es de humano a humano “ya no interviene ningún otro animal”.

Especies en Bolivia

El país se encuentra entre las 10 regiones del mundo, más ricas en murciélagos y en Latinoamérica es el séptimo con mayor variedad de acuerdo con los datos que maneja Aguirre.

Bolivia posee 138 especies catalogadas hasta la fecha y por año se descubren al menos dos nuevas. “Estimamos que podemos tener más de 150 especies en poco tiempo”. Entre ellas hay una endémica, que solo habita en Bolivia, la Micronycteris yatesi o Murciélago de yates que vive en los bosques interandinos de Cochabamba, LaPaz, Chuquisaca y parte de Santa Cruz.

Es posible que la de yates esté en la categoría Vulnerable a la extinción. Un primer estudio realizado sobre estos animales en Bolivia se hizo en 2010, pero no fue actualizado y la endémica ya debe ser categorizada, opina el académico.

Hay también otras siete que preocupan al especialista. La Lonchorhina aurita que está En Peligro y otras seis que están en la categoría Vulnerable que son: Vampyrum spectrum, Glyphonyctesis daviesi, Trinycteris nicefori, Anoura cultrata, PLatyrrhinus albericoi y Natalus macrourur. «La que está En Peligro habita en San Matías, Santa Cruz, las otras seis, que están en la categoría Vulnerables, se encuentran a un pasito de estar En Peligro de extisión, sostiene el experto cuya fascinación por los murciélagos nació cuando vio uno de ellos a sus 11 años en los Yungas de La Paz.

En Bolivia, estos animales no han sufrido la persecución ocurrida en Perú y Ecuador, no obstante Aguirre cuenta que cada año recibe al menos tres o cuatro llamadas preguntándole si podría conseguir algunos ejemplares para curar la epilepsia. “Esta creencia está bien arraigada en la región andina de Bolivia y Perú.
En La Paz, Cochabamba, Oruro y Potosí, así como en algunas regiones de tierras bajas creen algo similar, pero no hay ninguna evidencia científica de que ello, lo más probable es que al ser un animal silvestre nos podamos contagiar de algo de ellos”. En la sede de gobierno se venden murciélagos muertos en la calle Santa Cruz, sin embargo ese comercio no es tan fuerte, porque el verdadero enemigo de estos alados es el hombre.

Los enemigos del murciélago

Hace una década se identificaron a cuatro factores que pusieron contra las cuerdas a los murciélagos de Bolivia, pero en los últimos años se sumó un quinto. “Son las llamadas Amenazas emergentes, que son las construcciones de grandes represas o hidroeléctricas, donde las hélices de las turbinas y los parques eólicos “golpean tanto a pájaros como a murciélagos y eso estaría causando un efecto relativamente grande, tanto en aves como murciélagos, perdiéndose cientos de miles de individuos por año”, revela. En Bolivia no hay capacidad todavía para medir ese impacto.

Los otros cuatro factores que ponen en alerta a las poblaciones de estos mamíferos son: la destrucción del hábitat, que es la amenaza principal para los murciélagos; en segundo lugar, la destrucción de guaridas y refugios seguida por el vandalismo de sus cuevas, “la gente quema guaridas, mete llantas, prende fuego e incendia su hogar”.

El tercer enemigo invisible de los quirópteros en Bolivia es la contaminación por pesticidas que contaminan insectos o frutas que ellos comen y, por último, el cuarto: el conflicto en torno a los murciélagos de la especie Desmodus rotundus, que afectan a la ganadería, manejada por humanos.

Esta especie también es conocida como vampiro común, se alimenta de sangre, puede volverse una plaga donde el ser humano le pone mucha comida, es decir, las zonas ganaderas. Como todo mamífero, el murciélago pueden transmitir enfermedades, como la rabia, y tener un efecto ocasional en la economía de la ganadería familiar, pero existen métodos de control, como la vacunación del ganado.

“Lo que sucede es que la gente por querer controlar al vampiro va y mata cualquier murciélago, sin preguntar. Otros los ven en sus techos de casas, les meten veneno y los matan”, denuncia Aguirre, de 52 años, de los cuales 30 lleva estudiando estos seres.

Animales benéficos

El documento oficial Plan de acción para la conservación de los murciélagos de Bolivia, publicado en 2010 y del que Aguirre y otros biólogos son autores, indicó en esa época que en Bolivia el 55% de los quirópteros eran insectívoros que ayudan en el control natural de las poblaciones de insectos que pueden constituirse en plagas agrícolas. El «Batman boliviano» resume en tres las bondades de los murciélagos que muchos ahora desconocen.

Primero, los alados por medio de la polinización de las plantas garantizan la reproducción de la flora, muchas de ellas importantes para la economía agrícola. En segundo lugar son grandes dispersores de semillas, que al comer frutas esparcen cientos de semillas por las noches, ayudando a una regeneración de los bosques que hayan sufrido talas de árboles. “Por eso son los primeros jardineros de la naturaleza”, reafirma Aguirre, para quien se necesitarían millones de dólares para sustituir su papel controlando las plagas de los cultivos de maíz y arroz.

Quizás por esas cualidades y ante el riesgo de que en realidad el hombre contagie el coronavirus al murciélago, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Humanos (IUCN), a través de la Bat Specialist Group (Grupo de especialistas en murciélagos) y la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos (RELCOM), “recomendaron en abril no agarrar, no tomar murciélagos para estudiarlos, porque existe el temor de que los seres humanos podamos contagiar a los animales silvestres. Se dió esa alerta a todos los investigadores en el mundo para que, hasta no saber qué pasa con ellos, no manejemos murciélagos en nuestras investigaciones bajo el potencial de que nosotros los enfermemos y eso sería catastrófico”.

Guías de turismo de Toro Toro, Potosí preguntaron a Aguirre en las últimas semanas cómo se puede implementar un programa de prevención para evitar que algún turista pueda tener contacto con los quirópteros y eventualmente contagiar al animal. En la cueva de Umajalanta, la más grande del país, centenares de estos animales viven en su interior.

Pero no todo es gris para estos animales, pues en algunas comunidades del oriente, sus pobladores se felicitan cuando uno de estos alados ingresa a la choza. “En las tierras bajas, los murciélagos están relacionados con la fertilidad, por eso se piensa que cuando uno de ellos entra a la casa es una se;al de que va a nacer un bebé o que va a ser un buen año para los nacimientos de niños”. Porque ante todo, los murciélagos representan la vida.

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