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La hacienda del Mariscal de Zepita: la Glorieta de Santa Cruz, reminiscencia de un gran esplendor

/ 14 de octubre de 2020 / 06:23

Los balcones eran una construcción muy usada en la arquitectura colonial española. En la vivienda derruida se observan varios de ellos

El esplendor que tuvo en tiempos coloniales se desmorona por el olvido en el que se halla la hacienda del expresidente Andrés Santa Cruz, próxima a venirse abajo, ubicada en Tahuapalca, al sur de La Paz.

Entre las paredes de adobe macizo lavadas por las lluvias que ingresan a la estructura patrimonial, por la falta de cubierta en el techo, se esconden objetos históricos de gran valor, como una capilla con piezas religiosas de la época, la cama de madera en la que habría dormido el prócer y paredes interiores con empapelados pintados a mano.

A tres horas de viaje desde La Paz, en el municipio de Palca, se encuentra una familia que cultiva apio, cilantro, yerbabuena, menta, acelgas y yerbamora, entre otras plantas comestibles, en la extensión de más o menos una hectárea donde se ubica esta propiedad. “En este lugar creció mi esposa y su familia. El padre de ella, quien ya murió, conocía muy bien toda la historia del Mariscal Santa Cruz y siempre les abrimos las puertas a todos los que quieren visitar esta casa llamada la Glorieta, pese a que está por caerse”, señala el comunario Belisario Beltrán.

Entre sus muros se guarda la historia del gobernante, quien fue presidente de la Junta de Gobierno del Perú (1827), el sexto presidente de Bolivia (1829-1839) y Protector de la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839).

Andrés Santa Cruz Calavmana era mestizo y nació el 5 de diciembre de 1792 en La Paz, en las calles Comercio y Socabaya, como se ve en su fe de Bautismo guardada por su descendientes.  Fue hijo de Joseph Santa Cruz y Villavicencio, un criollo con título de noble, y de Juana Basilia Calavmana, heredera de una rica familia que poseía el cacicazgo de Huarina en cercanías al lago Titicaca.

El mandatario fue declarado en su partida de bautismo como español, nacionalidad utilizada en las colonias para referirse a personas étnicamente blancas, aunque sus rasgos mestizos fueron objeto de constantes ataques discriminatorios por parte de sus enemigos políticos, quienes lo llamaban “el indio” o “el cholo Santa Cruz”, más aún cuando comenzó su prolífica carrera militar que lo llevó a vencer grandes batallas y ser nombrado Mariscal de Zepita. La obra biográfica El Cóndor Indio da cuenta de ello, en sus más de 300 páginas escritas por el intelectual Alfonso Crespo Rodas en 1944.

La gran capacidad para la estrategia militar lo llevó a que ser nombrado Gran Mariscal de Zepita, ya que esa batalla — conocida también como la Batalla de Chua Chua— fue un hecho de armas de la Guerra de Independencia de Perú ocurrido el 25 de agosto de 1823 en la llanura ubicada al norte de Zepita, a orillas del lago Titicaca. En ella se enfrentaron el Ejército Real del Perú —bajo las órdenes del general peninsular Jerónimo Valdés— y el ejército insurgente, al mando del general paceño Andrés Santa Cruz.

La pasión del Mariscal por lo castrense aún se puede apreciar en Tahuapalca en los restos de caballerizas y un mirador, desde donde custodiaba sus dominios.

“Hay cosas impresionantes aquí, como santos que eran del Mariscal. Además hay unos muebles que usaba y una piscina pequeña que tiene vista al río Palca”, revela Beltrán, mientras abre un alto portón de madera. Detrás de el está la capilla con una imagen de la Virgen del Carmen, litografías con imágenes de un Sagrado Corazón de Jesús, una Virgen María, santos y querubines repujados en maderas.

“Quisiéramos que todo esto esté bien conservado porque, antes de la pandemia, venían varios turistas y decían que era una pena que esté olvidado este lugar. Nosotros lo cuidamos, pero hay cosas que no podemos hacer porque no tenemos el dinero para poner bien. Quisiéramos que tenga techo la casa. Nos han dicho que el Ministerio de Culturas debería ayudar para que no se caiga”, explicó el comunario.

Fotogalería

Mariscal de Zepita

Ubicador

Pilares de piedra

uno de los soportes de la cama del personaje histórico

Una pileta circular de tiempos coloniales

Reliquias religiosas

Los interiores de la vivienda tienen paredes forradas con papel pintado a mano

Columnas de piedra al ingreso del lugar

La capilla y sus reliquias religiosas

ILUSTRE DESCENDENCIA

El bisnieto del mandatario tiene casi 90 años, vive en La Paz y lleva el mismo nombre que su ancestro. “Yo soy Andrés sexto”, aclara y recuerda que su bisabuela contaba cómo ella y su familia pasaban los inviernos en la Hacienda de La Glorieta por su clima benévolo durante esas épocas y mucho menos frío que de la hoyada. 

Sin embargo, llegó un fatídico día en 1845 y las conspiraciones políticas expulsaron no solo de Bolivia, sino del continente al mandatario que soñaba con la Confederación Perú-Boliviana como una sola nación por sus similitudes. El mariscal de Zepita se exilió en Francia.

“Durante ese tiempo él perdió todo, les expropiaron sus propiedades y haciendas. Fue un tiempo muy duro ya que él no estaba aquí. Mi abuelo, quien creció en Francia, vino y se encargó de recuperar algunos objetos como cuadros, muebles o vajilla que habían sido saqueados y vendidos de las propiedades. Todo lo demás se perdió”, cuenta.

En aquella época esas piezas eran traídas desde Europa como un símbolo de poder económico y modernidad. Aún en La Glorieta se conservan algunas de ellas, aunque lucen desgastadas por el tiempo como una cama cuja de la época, en la que dormía el personaje histórico.

El valle resguarda además la exhacienda del expresidente José de Ballivián, mariscal de Ingavi y contemporáneo de Santa Cruz, la cual, como documentó Escape en su edición del 31de julio de 2020, también se cae a pedazos, pese a ser un espacio patrimonial de gran valor histórico.

La diputada Fernanda San Martín presentó, hace unos años, un proyecto para revitalizar y rescatar el patrimonio histórico de lo que denomine el Valle de los Mariscales. “Desde 2012, antes de ser diputada intentamos con mi esposo Sergio Bretel realizar la preservación del patrimonio con gestiones ante las autoridades pero fueron infructuosas”, dijo a este medio en aquel entonces.

En la actualidad, Andrés sexto atesora una fotografía de su ancestro tomada seis meses antes de su deceso en Francia en 1865. “En Francia mi bisabuelo era cercano a Napoleón tercero, quien le pedía consejos. Murió allá, lejos del país que amaba y por el que luchó. Cien años después su cuerpo fue repatriado y ahora está en la Catedral Metropolitana. Napoleón tercero lo hizo embalsamar, ya que era un procedimiento muy caro, y por ello se conserva íntegro”, relató el descendiente.

La foto en blanco y negro muestra al héroe de 1,85 metros enfundado en un traje militar. No cuesta nada imaginarlo cabalgar por Tahuapalca y desarrollar su cotidianidad en la Hacienda de La Glorieta, testigo de su valor, hazañas y de la reminiscencia de su gran esplendor.

Quirquiña: ‘El tiempo ha sido generoso con nosotros’

Tras 10 años separados, pero siempre activos en el mundo de la música y el arte, la banda de pop rock se ha reencontrado y propone sonidos frescos para nuevos públicos

Los integrantes de Quirquiña, (de izq a der.) Alejandro ‘Negro’ de Ugarte, Mateo Caballero, Alejandro Delius, Sergio ‘Teto’ de Ugarte y Reynaldo ‘Gordito’ Castañón

Por Miguel Vargas

/ 14 de octubre de 2020 / 06:24

Son inconfundibles las primeras notas de Clausura, el sencillo que coronó a Quirquiña en la cima del éxito. Corría el año 2005 y el disco 2.5 de la banda de pop rock ya había logrado posicionarse en el número uno de los rankings de Bolivia y se escuchaba en el exterior con el tema Repriss. Si bien la banda había nacido en 1998 y en 2003 habían lanzado el disco Espermanente,desde ese momento las agendas se colmaron con giras y conciertos. Le siguieron los discos Mixturas(2007) y  Zero(2008).  

Después de 10 años alejados de la música como banda, Ale Delius, Negro De Ugarte, Mateo Caballero, Gordito Castañon y Teto De Ugarte volvieron a reunirse para relanzar a la banda en esta nueva década. Como patada inicial, produjeron y grabaron el sencillo Prohibida, que ya suena en las emisoras del país y cuyo videoclip ya está disponible en redes sociales.

ESCAPE conversó con Gordito Castañón (bajo) y Mateo Caballero (saxo), para conocer los nuevos caminos de la banda que movió multitudes con canciones como Miedo, Ironíay Divino Bombón.

—¿Qué se siente al volver a trabajar todos juntos después de 10 años?

—Gordito Castañón (GC).Hay un juego de muchas emociones, de muchas cosas por hacer y plantear. Es una gran alegría reencontrarnos después de tanto tiempo. La química musical y la conexión espiritual entre nosotros está intacta. A eso se suma que, gracias a las propias actividades de cada uno, estamos más sólidos y más maduros. La nostalgia y la energía ha hecho que todo se ponga en su lugar automáticamente. Es bueno ver que, pese a que pasaron casi 10 años, las ideas y objetivos apuntan al mismo lugar, el disfrute es el mismo y el cariño nos abraza.

—¿Qué fue lo que produjo la pausa de tantos años del proyecto?

—Mateo Caballero (MC).La banda tuvo casi seis años de actividad realmente intensa, de producir mucho, y también de muchísima exposición pública. El desgaste y cansancio eran naturales, tanto en lo físico como en la interacción entre nosotros. Durante esos años de tocar casi sin descanso, cada uno de los miembros de la banda fue desarrollando otras inquietudes y otros intereses que no queríamos abandonar. Por esos motivos, vimos conveniente hacer un alto en el camino. Sin embargo, ninguno de nosotros se alejó del arte y de la música, desde diferentes ámbitos. El reencuentro ha sido muy motivador y consideramos que ha sucedido en el momento oportuno.

—¿Cómo se ha dado este reencuento?

—GC. Si bien siempre hubo tentativas de empresarios del espectáculo, y nuestro público más cercano pedía continuamente un reencuentro, se dio a raíz de la iniciativa de Hernán Paredes, amigo querido de la banda y dueño de la Radio Ciudad, que a principios de 2019 nos invitó a juntarnos para tocar en el aniversario de la radio. Luego de varias negociaciones y de aterrizar el regreso, el 3 de abril de ese año fue la primera vez que nos volvimos a encontrar los cinco miembros de la banda, y la chispa en el escenario fue inmediata. La nostalgia por las tocadas juntos y el encuentro con el público alimentaron las ganas por producir algo más grande. Entonces recibimos la invitación de Mi Teleférico para presentarnos en el escenario principal como la gran sorpresa del Chukuta Fest de 2019, show para el que nos preparamos intensamente en la puesta escena musical y visual, con la finalidad de dar un buen espectáculo para la gente que volvía a vernos después de tanto tiempo. Y de ahí en más, empezamos a preparar una gira de retorno que se vio interrumpida por los sucesos de octubre y noviembre. Teníamos planeado reactivar la gira a partir de abril de este año, pero vino la pandemia y la cuarentena. Con el paso de los meses, hemos sentido que no queríamos esperar más, y que el momento de lanzar el reencuentro tenía que ser ahora, con o sin cuarentena. El reencuentro creativo de nosotros cinco y el reencuentro afectivo con nuestro público y los medios de comunicación.

—¿Qué creen que ha cambiado en ustedes en este tiempo?

—MC. El tiempo ha sido generoso con nosotros. Estamos más maduros y hemos podido aprender muchísimas cosas nuevas que estamos aplicando en esta etapa de Quirquiña. Todos nos hemos mantenido muy activos en el mundo del arte, la música, así como en la producción de espectáculos. Es el tiempo ideal para restablecer los lazos que nos unieron a través de los años.

—En pleno 2020, ¿cuál es la nueva propuesta sonora de Quirquiña?

—GC. Como siempre, buscamos darle un toque de frescura a la música que hacemos. Experimentando siempre con sonoridades frescas y ritmos que estimulen a nuestro público y que nos abran la llegada a nuevas audiencias. Siempre ha sido muy importante dejar fluir las cosas, que la música sea un eterno disfrute para nuestra gente y para nosotros mismos.

—¿Qué esperan del público nuevo, el más joven?

—MC. Es genial ver que las chicas y chicos que eran muy jóvenes para vernos en vivo cuando estábamos activos la década pasada, nos escriben para transmitirnos su felicidad de poder hacerlo ahora que ya están en la universidad o saliendo del colegio. Lo mismo pasa con los hijos de nuestros fans de esos tiempos que se conectan con nosotros a través de las redes sociales, que todavía no estaban muy desarrolladas en el momento en que pusimos pausa a Quirquiña. Hoy la interacción es más inmediata. En los pocos días que llevamos desde que se ha anunciado oficialmente el reencuentro, los fans, tanto los mayores como los más jóvenes, se han acercado a nosotros a través de las plataformas virtuales de la banda, con mucho cariño como siempre, y nosotros estamos muy felices por esa acogida. Esperamos con ansias el momento de poder reencontrarnos cara a cara con toda nuestra audiencia en Bolivia y fuera de ella. Para eso estamos trabajando, para que ese contacto se fortalezca y podamos brindar todo lo mejor de nosotros a nuestro querido público.

—GC. Por ahora les dejamos una muestra de lo nuevo de la banda, un remake de una canción que quedó en el limbo como último corte de la banda antes de poner en pausa el proyecto. Prohibidaes la canción que nos invitó a reencontrarnos en el estudio de grabación, darle toques frescos con melodías intensas e imágenes que hacen un viaje entre el pasado y lo actual, la gente va a disfrutar mucho esta canción, hoy más que nunca nos invita a esas ganas de reencontrarnos con personas y momentos que son y fueron parte de nuestras vidas. La gente puede ver nuestro videoclip en nuestro canal de YouTube QuirquiñaTv, además de escucharla en todas las plataformas de streaming. También pueden seguirnos en nuestras redes de Facebook e Instagram como Quirquiña. Disfruten de esta nueva cosecha… estamos de retorno.

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Graffiti Tour: ruta del arte urbano

El arte de calle es uno de los principales movimientos artísticos del siglo XXI, con gran potencial para el turismo. Los ‘graffitis’ embellecen la ciudad y hacen de las calles más amigables. Este mes abre en La Paz el primer ‘Graffiti Tour’ del país

Recorrido. Las principales piezas de arte urbano son los puntos para armar un viaje turístico diferente por la ciudad de La Paz

Por Ricardo Bajo

/ 14 de octubre de 2020 / 06:22

El turista del siglo XXI ha cambiado, ya no quiere ir a las iglesias o a los museos. El nuevo turista (“millenial”) demanda experiencias.

Quiere patear las ciudades, comer en las calles, dejar una huella positiva en el país que visita y luego —o mejor dicho durante el periplo— subirlo todo a las redes sociales. Por eso, la Asociación de Guías de Turismo de Bolivia junto a la incipiente Asociación de Artistas Callejeros están apurando un nuevo proyecto: el primer “Graffiti Tour” de La Paz que nacerá a finales de este mes.

La primera estación del circuito es la calle Melchor Jiménez —héroe paceño de la Revolución del 16 de julio contra los españoles— en el centro de la ciudad. La popular Jiménez tiene la forma de una curva. Sus paredes están recuperando vida y están siendo invadidas por la selección nacional del arte urbano boliviano: las y los mejores “graffiteros” y “graffiteras” del país. 

Foto: Ricardo Bajo

El reconocido “Huayllas” (Álvaro Álvarez) ha dejado ya su sello con un mural que reivindica la fuerza curativa de la Madre Naturaleza (Pachamamahua). A escasos metros, Diego Magariños (de nombre artístico “Wicked”) rinde tributo a la cultura tiwanacota con una pirámide poderosa y un “marciano” verde de tres ojos. “Es nuestra cultura lo que queremos revalorizar”, dice el “malvado” graffitero paceño.

Foto: Ricardo Bajo

Unos metros más abajo, “Huayllas” muestra lo mejor que tenemos, la diversidad cultural y natural. Un jaguar (“tigre” en Bolivia) de mirada penetrante, una máscara tacana, un cazador y un mono aullador sorprenden al flâneurantes de doblar la curva. En la esquina con la calle Graneros, un ekeko gigante atrapa bajo el humo verde de su cigarro. Es un homenaje a Federico Alvarado, guía de turismo fallecido durante esta pandemia y padre de “Jodido Diego”, chapa del artista Diego Alvarado.

Promotores. A través de murales se apoyan diferentes causas, como la lucha contra el feminicidio. Los guías de turismo y los artistas urbanos se han unido para lanzar esta iniciativa. Foto: Ricardo Bajo

Hoy domingo, las chicas de La Paz y Cochabamba llegarán a la misma calle para sumar talento y rebeldía. En el Día de la Mujer Boliviana, en homenaje a la gran Adela Zamudio, Hef Colectivo, Cholas Crew (con la capísima Andryw Huara, “La Wasa”), Norka Paz (“Knorke Leaf”) y Val Kolosh contarán la historia en imágenes de libertad desde el lado salvaje y contestatario.

El “Graffiti Tour” acaba de comenzar. Quedan por delante tres horas por el centro, Sopocachi, Alto Obrajes e Irpavi. A pie y en teleférico, caminando y volando por los aires: la experiencia está garantizada. Pablo Patzi, de la Asociación de Guías de Turismo de La Paz, remarca el carácter integral del flamante recorrido: “Hemos convocado y lo seguimos haciendo a agencias, artistas, vecinos, gremiales, restaurantes, Alcaldía, empresas públicas como el Teleférico y empresas privadas que puedan colaborar con financiamiento de pinturas y materiales. Todos son y están bienvenidos a sumarse”.

Los organizadores también ofrecen una parada gastronómica en el café restaurante Moon Light, para tomar energías. Foto: Ricardo Bajo

La segunda estación del paseo son las cercanas calle Linares y Tarija. “Andyno” arriba desde Oruro para dejar su arte abstracto/psicodélico en una pared muy cerca de las Brujas. El estudio de tatuaje Pepe’s adorna y embellece su esquina. A medio camino, en un ejemplo del carácter integral del “tour”, llega una paradita para reponer fuerzas.

El restaurante Moon Light de Emmanuel Monroy alista anticuchos, tripitas, patitas y rellenos. Es la hora de los “street food lovers”. Es la apetitosa comida de la calle pero sin el peligro de terminar con un “gringo” en el Hospital Obrero. Monroy ha encontrado la forma de reinventarse y revalorizar el sabor de las calles de La Paz. El objetivo es único: que la experiencia gastronómica sea pura satisfacción. Sale un anticucho con extra de salsa maní bien picante para llevar y terminar el “Graffiti Tour” pletórico de fuerzas. La tercera, cuarta y quinta parada suben por los cielos. La Línea Celeste aterriza desde El Prado en la Avenida del Poeta.

Foto: Ricardo Bajo

Es tiempo de apreciar la maestría de uno de los mejores cultores del arte urbano: el japonés Tomoharu “Momo” Suzuki  que hace dos años dejó en los muros de la estación de Mi Teleférico un ejemplo de su talento, dedicado a la cooperación nipona y la amistad entre los pueblos boliviano y japonés a través de las figuras de una cholita y una geisha. “Momo”, como los pioneros del “graffiti”, pasó de ser considerado un vándalo a ser solicitado para las mejores galerías del mundo; de las calles a la academia y viceversa. En las paredes cercanas, se pueden apreciar todavía los trabajos que dejó el último encuentro internacional de arte callejero.

“Queremos también iluminar de noche algunas obras con la ayuda de la empresa de electricidad de La Paz, involucrar a la Alcaldía y al Teleférico para que nos presten sus grúas y andamios y hacer murales gigantes verticales, que se vean desde las cabinas. También queremos homenajear a los personajes de La Paz, he arrancado con el “Chupita” Riveros y pronto dibujaré a las cholitas escaladoras y otra Rosita Ríos, esta vez, bien stronguista. Hay que llevar el arte urbano en La Paz al próximo nivel”, dice “Huayllas” que mira desde las alturas de la Línea Verde e imagina un mural gigante con los rostros de la selección de fútbol del 94 en la cancha cercana a la calle 17 de Obrajes.

La cuarta estación vive en la zona Sur: los turistas suman más adrenalina. Junto a la estación de Pata Obrajes, las paredes esperan. Los y las artistas —con un local donde imparten ahora talleres de arte— enseñarán los principios básicos de la escritura del “graffiti” a los alumnos especiales armados de aerosoles. Dar a conocer el trabajo de los hacedores de murales y acompañar las imágenes con un relato propio contado en primera persona es parte de la experiencia. “Tenemos que explotar todas nuestras potencialidades, colaborar para que la ciudad esté más linda y menos gris, que sea un atractivo conservable, somos patrimonio relevante y tenemos que democratizar el espacio público urbano, evitando vicios de poder”, dispara “Huayllas”, un fiel seguidor de la cultura hip hop, inherente a este movimiento artístico e impulsor de los festivales de “graffiti” que también serán beneficiados con estos recorridos.

El “calvario” casi toca su fin, próxima y quinta estación: teleférico de Irpavi. Una galería exhibe cinco de los mejores trabajos de connotados “graffiteros” internacionales como el colombiano Sancho Medina que pasó de las calles de su Cali natal a ser uno de los más respetados diseñadores gráficos de Sudamérica, marcado por la explosión de colores, los retratos, la naturaleza y una gráfica misteriosa. En una pared cercana, los bolivianos “Osek”, “Khespy”, “Huayllas”, “Dems” y la boliviana “Knorke Leaf” acompañan con nuevos diseños.

La sexta estación dibuja el camino de regreso a Sopocachi, vía la parada del Teleférico próxima a la plaza España. La calle Abdón Saavedra, donde viviera el gran maestro Cecilio Guzmán de Rojas, ha visto sumar más “graffitis” en las gradas que suben y bajan hacia el Salar de Gastón Ugalde y la casa museo del muralista Walter Solón Romero. Nada es casualidad. El “Tour” finaliza en el pasaje Gustavo Medinaceli y la calle Boyacá. Allí esperan Simón Bolívar, Diego Armando Maradona, Amy Winehouse, los Beatles, Don Ramón, Salvador Allende, Freddie Mercury y Janis Joplin. Suman y siguen las voces libertarias del arte callejero —uno de los principales movimientos artísticos del siglo XXI— que ha llegado para quedarse, como “La Paz Graffiti Tour”. Y esto recién arranca: el segundo recorrido está ya en gestación y recorrerá el centro, el Cementerio General (escenario del Festival Ñatinta 2017 y 2019), Chualluma  —el barrio/destino turístico que cambió su vida con el color gracias a 19 murales— y El Alto que junto a la hoyada serán un gran museo de arte urbano a cielo abierto.

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Hallazgos de SAQQARA: reactivación del turismo

27 sarcófagos enterrados hace más de 2.500 años fueron exhumados gracias a una excavación en Egipto

Presentación. El Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto presentó el hallazgo a la prensa internacional a fines de septiembre

Por Miguel Vargas

/ 14 de octubre de 2020 / 06:21

El anuncio de las autoridades egipcias sobre el descubrimiento de 14 sarcófagos de unos 2.500 años de antigüedad en el fondo de un pozo en la necrópolis de Saqqara, al suroeste de El Cairo, se añadió al de otros 13 hallados una semana antes en el mismo lugar, señaló en un comunicado el Ministerio de Antigüedades, según AFP. Noticias como éstas son producto de importantes investigaciones promovidas por Egipto, ya que la cantidad de visitas a estos lugares turísticos ha descendido y en tiempos de pandemia les resulta imperante la reactivación del sector turístico, un gran motor de la economía del país transcontinental, ubicado entre el extremo noreste de África y la esquina suroeste de Asia.

Uno de los lugares más visitados por su riqueza arqueológica es el sitio de Saqqara, ubicado a 25 km al sur de las pirámides de la meseta de Guiza. Este lugar fue un cementerio durante más de 3.000 años. Por ello, en 1979, el conjunto de Menfis con sus necrópolis y campos de pirámides (Guiza, Abusir, Saqqara y Dahshur) fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con el nombre de “Menfis y su necrópolis – Zonas de las pirámides desde Guiza hasta Dahshur”.

En esta vasta necrópolis destaca en particular la famosa pirámide escalonada del faraón Zoser, la primera de la era faraónica, construida alrededor del año 2700 a.C. por el arquitecto Imhotep.

Pese a las maravillas que allí se resguardan, el turismo en este país se ha visto menguado desde hace ya varios años, afectado por la inestabilidad política y los ataques posteriores a la revolución de 2011 que derrocó del poder a Hosni Mubarak, y más recientemente por la pandemia de COVID-19.

Por eso estos hallazgos han significado una gran alegría que ha tenido el eco de importantes egiptólogos, como Zahi Hawass, lo que se suma también a que el descubrimiento sea resultado de las obras de un equipo íntegramente egipcio y que ha tenido que excavar con las restricciones de la pandemia, informó El País.

Las imágenes de los sarcófagos, bien conservados, muestran motivos marrones y azules, así como numerosas inscripciones jeroglíficas. Según las autoridades, “otras piezas similares deberían ser hallados en otros pozos cercanos al lugar del descubrimiento gracias a nuevas excavaciones previstas muy pronto.

El ministerio envió un video de promoción a principios de mes para anunciar descubrimientos. En él se veía al ministro de Antigüedades y Turismo, Jaled el Enani, anunciar que los recientes hallazgos en Saqqara eran “solo el principio”. La reactivación ha comenzado. La pirámide de Zoser, reabierta al público en marzo tras varios años de trabajos, tuvo que ser cerrada poco después a los visitantes a raíz de la pandemia. Pero con la reapertura del 1º de septiembre  y los nuevos hallazgos, se espera un repunte.

(*) Texto: Miguel Vargas Saldías, con datos de AFP, BBC.COM, Semana y El País

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Lusia ‘Lucy’ Harris-Stewart, elegida para jugar en la NBA

Lusia “Lucy” Harris

Por AFP

/ 14 de octubre de 2020 / 06:20

Si bien no fue la primera mujer elegida por la National Basketball Association (NBA) para participar en el Draft —ya que en 1969 Denise Long fue escogida, pero minutos después de la elección, Walter Keneddy (quien era parte del comisionado de la dicha Asociación), invalidó el voto— Lusia “Lucy” Harris – Stewart sí fue seleccionada oficialmente, informa cienradios.com.

Lusia Mae Harris nació el 10 de febrero de 1955 en Minter City, Mississippi, Estados Unidos. Su vida y su familia —conformda por siete hermanos— siempre estuvieron ligadas al deporte. Es por eso que  cursando la secundaria, se llevó tres veces de forma consecutiva el título a la mejor deportista, lo que la llevó a ser la capitana del All-Star Team, explica sopitas.com. También impuso un récord escolar con 46 puntos y llevó a su equipo al torneo estatal de Jackson.

Pero la historia se marcó en la séptima ronda del Draft de 1977, evento en que los mejores jugadores jóvenes son elegidos por los distintos equipos de la NBA. Con el número 137 general, New Orleans Jazz seleccionaba a Lusia Harris, jugadora de la Universidad de Delta State.

Harris había promediado en sus cuatro años universitarios 25,9 puntos y 14,5 rebotes. Medía 1,91 metros de altura y era dominante para la época. Ya había sido integrante de la selección de los Estados Unidos en el Mundial y Panamericanos (medalla de plata) de 1975 y en los Juegos Olímpicos de 1976 (plata). Una de sus compañeras en las dos últimas selecciones había sido Nancy Lieberman, una de las más grandes jugadoras que dio Estados Unidos.

Así, Lusia se convirtió en ese draft en la primera y única mujer en ser considerada con este honor, ya que hasta hoy no se volvió a repetir, señala www.elespanol.com.

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Museos: renacen los cuatro repositorios del complejo Jaén

Después de seis meses de suspensión cultural, los museos de la calle Jaén retoman sus actividades con nuevas propuestas

Visita. Tras su reapertura el 21 de septiembre, el Museo del Litoral ofrece al público una mirada sobre la Guerra del Pacífico

Por María José Richter

/ 7 de octubre de 2020 / 09:06

Cien metros de empedrado añejo archivan una parte de la memoria histórica de los paceños. La pintoresca calle Jaén —nombrada así por Apolinar Jaén, uno de los hombres que comandó el grito revolucionario del 16 de julio de 1809 junto con Pedro Domingo Murillo— alberga cuatro espacios coloniales influyentes en el imaginario de la ciudad. La que en su momento fue una vía peatonal encerrada por pequeños balcones y dispuesta al comercio de venta y compra de camélidos en el siglo XVI, hoy es conocida por su ambiente cultural, sus bares y los cafés artísticos.

Distinguida también como Callejón Cruz Verde, esta calle detuvo su ritmo bohemio durante un tiempo. El 22 de marzo cerraba el país sus puertas. Las familias se guardaron, por unos meses, en sus casas mientras los museos ponían un candado a sus inmuebles esperando el día de la reapertura. El sector cultural, como tantos otros rubros, no quedó exento del golpe provocado por la pandemia.

Para ingresar a los museos se siguen estrictas normas de bioseguridad: desinfección con alcohol y distanciamiento social. Foto: La Razón

A varios meses del inicio del confinamiento, algunos de los museos de la ciudad retomaron sus actividades;  los otros, todavía cerrados, piensan ya en una agenda para cuando toque renacer del encierro. Entre ellos están el Museo Nacional de Arte (MNA) y el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef) que esperan la orden de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB) para abrir.

El pintoresco pasaje del Casco Viejo convoca a los cuatro de sus museos que conforman el complejo Jaén, conectados unos con otros por estrechos pasillos o por el umbral de la calle colonial. Estos museos dependientes de la Secretaría de Culturas del municipio paceño han reabierto sus puertas el 21 de septiembre, exactamente seis meses después del inicio de la cuarentena. Desde ese día, y dejando impactado al personal, varias familias han visitado las instalaciones, ansiosos por volver a recorrer estos ambientes.

Sobre la avenida Sucre, frente a la plaza Riosinho, la forma de ingreso a los edificios coloniales ha cambiado. La desinfección con alcohol, el control de la mascarilla  y la toma de temperatura parecen haberse convertido en todo aquello que antecede a las actividades en estos tiempos.

Foto: La Razón

La riqueza de la tradición

El Museo Costumbrista Juan Vargas —el más grande de los cuatro y que ahora oficia de zaguán para sus compañeros— cuenta con dos plantas y varias salas que guardan obras referentes a las costumbres y tradiciones antiguas entre los siglos XVI y XX. El lugar fue restaurado y vuelto museo en 1978 por el entonces alcalde Juan Vargas, a quien se debe el nombre del inmueble.

Octubre Patrimonial es la muestra con la que este espacio reabre. La exhibición invita a mirar aquella La Paz de 1900, sus paisajes, mapas y señores. La intención, cuenta Mónica Cejas, responsable de este repositorio, es “homenajear a la ciudad y a sus ciudadanos recordando cómo éramos mucho antes de este encierro, mucho antes de tanto que hemos vivido”. El 20 de octubre se inaugurará completamente esta propuesta que incluye objetos del siglo pasado, como joyas con diseños citadinos y pinturas del Illimani desde diferentes perspectivas de la ciudad. 

Dentro de la muestra hay un atractivo particular que busca envolver al visitante: las imágenes pertenecientes al Archivo Cordero, el legado del fotógrafo nacido en Pucarani y que retrató las clases sociales paceñas. Don Julio Cordero (1879-1961) capturó los vaivenes de la ciudad y los paisajes que se fueron construyendo durante aquellos años. La muestra ofrece una mirada de la sociedad boliviana de la primera mitad del siglo XX, así como sus modos de vivir y costumbres.

En su primer ambiente, un carruaje antiguo perteneciente a Ismael Montes en 1904 y un traje típico chuta —vestimenta indígena utilizada en el carnaval de 1940— marcan el camino hacia las salas con temáticas permanentes. Éstas han sido reordenadas para la reapertura y contienen documentos sobre el colgamiento de Pedro Domingo Murillo en 1809, la ejecución de Túpac Katari en 1781, la organización de la Junta Tuitiva, el Carnaval y personajes de la época,  entre otros.

Esta casa blanca con diseño colonial, como dice su nombre, propone revivir las costumbres de antaño. La nueva muestra busca alejar al visitante del contexto actual para devolver la mirada a una La Paz que gestaba su crecimiento y expansión.

El Museo Costumbrista recoge las tradiciones de La Paz. Foto: La Razón

Memorias del mar

El Museo del Litoral Boliviano está dedicado a la Guerra del Pacífico de 1879. Para ingresar se pasa por el blanco patio del complejo y se suben unas gradas hasta llegar a una puerta de madera. La bioseguridad replanteó la forma de desplazarse entre los cuatro espacios, creando una conexión entre los museos y sus salas, con el fin de evitar cruces y aglomeraciones.

Un guía acompaña la visita, esta vez con dos tareas extras: el control de la distancia física entre visitantes y la vigilancia de los objetos para que no sean tocados.

Una ganancia para la arquitectura del complejo: hoy los observadores se detienen en cada pasillo mirando los pequeños tesoros: puertas, barandas y escaleras que parecían olvidadas ante las entradas principales y las grandes obras en exposición.

Este espacio, fundado en 1978 durante la gestión de Mario Mercado Vaca, contiene en sus salas permanentes referencias a Ignacia Zeballos, fundadora de la Cruz Roja Boliviana, por ser una de las primeras enfermeras del país en colaborar en la Guerra; Ladislao Cabrera, autoridad que lideró la defensa de Calama; y Eduardo Abaroa, héroe civil de la guerra. La mirada puede posarse, además, en los trajes, armas, estandartes y otros implementos usados en la Guerra, así como en mapas del territorio boliviano en el siglo XIX, documentación y tratados entre los gobiernos que fueron decisivos en esa época.

Desde su cierre, un día antes del truncado homenaje al Día del Mar, el museotuvo una sola aparición digital, en la Larga noche de museosllevada a cabo de forma virtual en mayo. A partir de entonces, el personal se dedicó a reordenar su material. El Museo del Litoral presentará en octubre como una promesa pendiente, asegura Dante Vera, encargado de este espacio, su homenaje al mar con exposiciones especiales sobre la Guerra.

Al bajar las escaleras se esconde la puerta trasera del Museo de Metales Preciosos, otro escenario provocador. El museo fue inaugurado en 1983 y alberga cuatro salas con piezas andinas en oro, plata, cobre, bronce y cerámicas que fueron usadas por autoridades o sacerdotes como símbolos de poder. Los objetos, en un inicio, eran coleccionados por el joyero alemán Fritz Buck, quien migró durante la Primera Guerra Mundial. Se estima que hoy existen cerca de 6.000 piezas arqueológicas, entre cerámicas, joyas y piedras.

Al abrir la añeja puerta, entre las paredes oscuras están algunas de las piedras tratadas durante estos meses.  Jaime Quispe, responsable del espacio, cuenta que en el confinamiento el personal se dedicó a la restauración, el cuidado y reordenamiento de las piezas. Este espacio no contará con una muestra significativa en esta reapertura, pues  el renovarse está en “ver con otros ojos las obras”, dice Quispe.

Una nueva desinfección termina con el paseo por los tres centros culturales, y se antepone a la visita del último predio.

El Museo de Metales Preciosos alberga cerca de 6.000 piezas arqueológicas. Foto: La Razón

Frente a los tres espacios recién recorridos está la Casa Murillo. Con el nuevo recorrido de los museos, esta casona es la última en visitarse, después de cruzar la angosta calle. La casa del héroe, construida a inicios del siglo XIX, fue restaurada en 1945 y desde entonces cuenta con varios ambientes. La Pinacoteca Colonial resguarda pinturas del siglo XVIII con temática religiosa; el Salón Iconográfico alberga cuadros de algunos mandatarios; el Salón de Conspiración y Archivo guarda los manuscritos de Murillo, la Proclama de la Junta Tuitiva y otros documentos que derivaron en el grito libertario; el Dormitorio del Protomártir mantiene los muebles tallados de la época; y la Sala Barroca contiene artesanías y esculturas nativas.

El museo se encuentra en pleno montaje de lo que será su nueva propuesta: Nacimientos Barrocos, una exhibición que mostrará objetos, cuadros y documentos del siglo XIX. La fecha de inauguración aún no está definida. Verónica Rodríguez, responsable de Casa Murillo, señala que este pequeño proyecto “planea crear un ambiente de época a partir del cual dialoguen documentos relacionados con Murillo, objetos de la ciudad y el grito libertario”.  La exhibición pretende, además de dar movimiento a las actividades del museo, ser “un espacio de distracción para las personas que ahora pueden volver a visitarnos”, asegura Rodríguez. 

Con el entusiasmo de renovarse después de la suspensión de actividades culturales, cada uno de estos espacios ha reacomodado sus ambientes para que las visitas puedan hacer sus recorridos sin temor y dentro de las normas sanitarias.

El complejo Jaén recibe de forma gratuita a adultos mayores, menores de edad y personas discapacitadas. Para los demás, el costo del recorrido es de Bs 8. Los horarios de atención son de 10.00 a 18.00. La invitación a visitar la historia está hecha.

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