Monday 6 Feb 2023 | Actualizado a 09:47 AM

Listo Calixto

Este disco contiene 13 canciones que no grabé antes, parece que es el último que hago, el formato ya no existe, así nomás había sido

/ 9 de diciembre de 2020 / 11:07

En los próximos días estoy firmando mi nuevo disco al público amable que me apoyó comprando la obra en preventa para poder financiar parte de la misma. Este disco contiene 13 canciones que no grabé antes, parece que es el último que hago, el formato ya no existe, así nomás había sido. Pero quería sacar éste en físico, más aún porque el CD celebra mi 60 Aniversario. Ha sido un disco muy difícil de grabar, mezclar y concluir, los músicos grabaron desde sus estudios personales, por lo tanto las tomas de sonido eran todas diferentes, ahí lo tenías al sonidista Martino Alvéstegui angustiado desde su estudio Submarine de Obrajes, tratando de igualar las tomas, pidiendo unas nuevas, yo mismo grabando mis voces por primera vez: “Está muy alto tu volumen”, “el cuarto donde grabas genera mucho eco”, “el baterista grabó en su celular, hay que rehacer”, “el tiempo de Ch’utis está lento, no sé qué pasó”, “¿puedes adelantarlo?”. “Por favor, que grabe una percusión encima para llevarlo hacia adelante”, “¿quién de los bateristas tiene home estudio?”. Así pasaron ocho meses, con el afán de la vida en el medio, con las amenazas de los fachos en el medio, con el virus cabrón matando amigos.

Quiero agradecer a los músicos que participaron en el disco 60 A, grabaron con toda la buena onda desde sus casas, repitiendo tomas y más tomas. Gracias a Heber Peredo, pianista, arreglista, gran valor, talentoso y siempre sereno, pese a las mil cosas que hace. La canción Ch’utis, cumbia pandémica, acaba de ser concluida. Construimos dos versiones, Heber se puso en las dos. Gracias a Mauricio Segalez, talento alteño, multiinstrumentista, que además de tocar y cantar hizo el arreglo de dos canciones, la entrañable Amarteloy el raro Bailecito K’onana. Segalez, gran Tigre del pueblo, me ayudó en el peor momento, sus conocimientos técnicos de sonido me socorrieron puliendo mezclas alternativas de varios temas, pues el tiempo con Martino se había acabado. Gracias a Manu Rocha, notable músico y sonidista cochabambino, me enseñó a grabar mis voces y guitarras en el programa Cubase, grabó las nuevas versiones de Camotey A casa de Gaboen su estudio Quintosol, además hizo el arreglo de metales de estos temas y tocó su trompeta poderosa.

Gracias a Diana Azero, amiga y cantante sólida, siempre de buen humor. Gracias al cantante y cantautor David Portillo, que hizo varias tomas de la morenada Mamita Cantila, la había soñado en letra y música, no quería un asunto bailable sino más bien una oración de agradecimiento a la Cantila Morena por dejarnos respirar.  Gracias a Vico Guzmán, tuvo que llevar su batería al estudio de Martino en plena pandemia para grabar varios temas, resalta Ojos de Botón, canción de cuna para un perrito adoptado. Gracias a Raúl Flores por su bajo simple y magistral grabado desde su estudio personal, a Roby Morales por los saxos planetarios, a Ariel Choque por sus charangos caribeños. Gracias a Luchito Mercado, gran percusionista cochabambino siempre solidario, por su precisión en Ch’utisy Camote, este último un caporal bilingüe que tuvimos que grabar toooodo de nuevo con el bajo de Hugo de Lafuente, otro joven músico cochabambino entrañable y talentoso. Gracias a Lucía Cortez y Rodrigo Gozálvez por los respectivos saxo y trombón camoteros, a Iván Guzmán por las percusiones en Gabo, a Fede Gamba por el arreglo de El Barrilito, gato con música de mi abuelo Andrés y letra mía. Fede grabó en Buenos Aires su guitarra y coordinó la grabación de la flauta de Juan Carlos Liendro desde Salta, el violín de Víctor Agüero desde Tucumán, desde Cafayate Lucas Colque mandó el bandoneón, Roberto Auat desde Añatuya el bombo y Mariano Sarquiz el contrabajo desde Santiago del Estero. Gracias a José Carlos Auza por el hermoso arreglo y video de El Kaluyo del retorno, a Mauricio Canedo por el bello arreglo y las guitarras de El Olvidado, canción para mi abuelo paterno. A Cristhian Asturizaga por las cuerdas de Ch’utis.

El disco está dedicado a mis dos abuelos que tuvieron destinos tan opuestos, también está dedicado a los mártires por la democracia en Bolivia. Gracias a Diego Echevers, Adriana García y Alejandra Gamboa por el hermoso video de El Olvidado, disponible en las redes. Gracias al Papirri’s Kinder, bellos niños que fueron a grabar sus vocecitas al Submarino para Ojos de Botón. Gracias a Luis Soria, notable sonidista cochabambino que me ayudó en la desesperada última mezcla de Ch’utis. Gracias a Laurita Mercado por la foto de la portada y el diseño del cuadernillo full color, a Carlos Fiengo por el apoyo en las redes sociales y el video de Amarteloque ojalá salga, a Nelson Lima que trabaja en un videíto para Ojos de Botón, a Katsunori Osoegawa por la foto de la contraportada. Gracias a Marcelo Navia de Lado B por la masterización de todo el disco. Gracias a la imprenta Cibeles por el precio pandémico del cuadernillo de 16 páginas que contiene letras, fotos, fichas técnicas. Más de 20 músicos, cuatro arreglistas, cinco sonidistas, videastas, fotógrafos… Uy cará ¡tanto cariño se agradece! Solo falta que nos apoyes. Puedes comprar el CD 60 Aen el acto presencial de firma de discos a realizarse el 16 de diciembre en el hall del Cine 6 de Agosto de La Paz de 11.00 a 17.00 o tomando contacto con Amalia Canedo watsap 707 6461, Iris Mirabal watsap 705 43667. Gracias, gracias. Hey dicho.

(*) El Papirri: Personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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CHAU CHAU 2022

Llegó la final un histórico 18 de diciembre de 2022. Llegó un gran Lionel Messi, el papalionel, con el mejor regalo del año.

/ 25 de diciembre de 2022 / 22:57

ch’enko total

Desde la pandemia que no tenía agenda. Yo era un hombre de agenda, obedeciendo las instrucciones del Padre Mateo Garau, mi mentor espiritual, maestro jesuita de mi colegio, el San Calixto. Claro que en la época del Mateo y del colegio no existía la agenda electrónica, o sea, el celular. El asunto es que volví a la agenda de papel, en la que dibujas citas, ensayos, reuniones. Y todo por culpa del Mundial de Qatar. Quería ver todos los partidos posibles, darme el gusto hoy que soy un jubilado medio jubilado, digamos. Fue así que el domingo 20 de noviembre el planeta cambió, Ecuador nos dio la primera alegría al ganarle a Qatar. “El mundial será en Qatar”, me dijo un amigo hace dos años. “¿Mundial de qué?”, pregunté. “¿Mundial de carrera de camellos? ¿De golf?” “No, Papirri, de fútbol”, dijo con una mueca de burrito. Bueno, la cuestión es que en una primera etapa vi los partidos desde las 6 AM. El martes 22 de noviembre —está anotado en mi agenda— Argentina perdía con Arabia a las 6 AM. Medio dormido, puteaba suavito contra Scaloni. Por el sentido común futbolero (s.c.f.), el técnico de la selección argentina debía ser alguien con experiencia, alguien que haya dirigido grandes clubs, un Cholo Simeone, un Alfaro. El s.c.f. decía que Scaloni no funcionaba muy bien como técnico, sin embargo, en 2021 había logrado que Argentina sea campeón de América en el Maracaná (sic), con golazo del Fideo Di María, tapándonos la boca. Lo gritamos todos los del s.c.f. Hace dos meses tomé unos tragos con mi compadre que me dijo: “Quiero que salga Messi campeón del mundo”. “O sea, Argentina”, le dije… “No, Messi”, me contestó este mi compadre que siempre fue antigaucho. Hasta los antigauchos querían que Messi salga campeón. Otro asunto fuera del s.c.f.

El asunto es que el Mundial me hacía anotar resultados en la agenda. Pasó noviembre con un raudal de goles y sorpresas, exagerado vi a las 6 AM Senegal-Holanda, vi cómo Japón derrotaba a Alemania un 23 de noviembre a las 09.00, me escondí en un cafecito para ver cómo Marruecos salía puntero del Grupo F, eliminando nada menos que a Bélgica. Pude ver aquel Argentina- México del 26 de noviembre a las 15.00. Y allí lo vi a Messi, otra vez renacido, vi una Argentina ordenada, medio k’aima, pero de buen toque. Descubrí azorado la sorpresa de Mac Allister, la sorpresa de Enzo Fernández en el medio campo repartiendo bola. Un arquero sólido y medio locricio, ideal para la hazaña: el Dibu. Los centrales nunca me gustaron, pero poco a poco se fueron asentando, sobre todo Romero. Pude ver azorado cómo Brasil, el candidato de mi cerebro, se derrumbaba como un gran edificio cósmico y perdía por penales y el que la jodía del todo era Marquiños, uno de mis héroes futbolísticos, no sé cómo la canarinha pudo permitirse ir a los penales, lugar de la suerte y de la mala suerte, lugar donde la técnica, el juego colectivo, la estrategia y todo lo demás se diluyen en un acertijo. O en un Dibu. Argentina le gana a Polonia y sigue avanzando, el equipo se va consolidando en pleno Mundial. Otra vez la sorpresa desafiando al s.c.f., triturando mi supuesta sabiduría futbolística, Marruecos elimina a Portugal. Alemania se elimina sola por un juego poco feliz. “Mejor no afirmes nada, ya me aburren tus predicciones”, me decía Carolina. Y yo con mi agenda anotando puntos, dibujando posibilidades. Argentina le gana a Holanda y otra vez el Dibu y su carácter corajudo atajando dos penales. Pude ver cómo Francia eliminaba a Inglaterra , la máquina francesa con cuatro delanteros se comía a su histórico rival. Pude ver un mundo nuevo al frente.

el papirri

El 3 de diciembre llegaron los octavos. El 9 de diciembre los cuartos. Entonces fue que mi emoción, mi sentimiento más profundo, el que no quiere perder, el del corazón, el del hígado, el que no aguanta el fracaso, la emoción más profunda, se apoderó de mí y se puso la celeste y blanca y me acordé de mi madre y su bandera, y me acordé de mi abuelo y su escarapela, me acordé de Diego y su vida acelerada, y aprendí que en el fútbol no cuentan los sabios, los conocedores, los sabelotodos, los que adivinan, los de la sapiencia, los sumayresta, con el fútbol llega la magia, la sorpresa, el s.c.f. se derrumba dando paso a algo indefinible. Mi mal humor se tornó emoción pura. A los besos, con mi compadre, gritamos por Argentina. Llegó la final un histórico 18 de diciembre de 2022. Llegó un gran Lionel Messi, el papalionel, con el mejor regalo del año, la mayor alegría de este 2022 doloroso, feito, y volví a ser joven otra vez, a creer en lo increíble, y volví a aprender del fútbol y a respetar al defenestrado Scaloni que puso un equipo ordenado, obsesivo, sereno, veloz, técnico. Sí, amigas; sí, hermanos: Argentina es Campeón del Mundo, le ganó al megaequipo francés en una final loca, de ataque de nervios. Argentina ganó a la realidad con un 4-3-3 que se volvía 4-5-1, un planteamiento táctico de magos, con una rotación constante de sus jugadores, con humildad, con orden, con garra, con talento competente, con huevos, con amor, mucho amor y con una hinchada que ya es patrimonio mundial del amor, con familias enteras gauchitas comiendo su asadito con tres alambres y tres ladrillos en pleno Qatar, endeudándose una década para estar presentes en el momento en que Messi levanta la copa y pasa a la eternidad con sus goles, su gambeta, su seriedad, su genialidad. Gracias por esta Navidad diferente, querida selección argentina de fútbol. Gracias por hacerme joven por unos días. Gracias por demostrarme que el amor lo puede todo. Un gran año 2023 para todos ustedes, la mayoría seres de agenda, sorprendidos como yo. Con el fútbol no se puede así nomás. Hemos aprendido. Hemos vuelto a llorar de alegría y eso ya es demasiado.

por: El Papirri

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Ch’akatao

Por El Papirri

/ 4 de diciembre de 2022 / 00:01

CH’ENKO TOTAL

Se acabao, ch’akatao. No queda ni un ejemplar de El Papirri: 40 años de canciones, un hermoso libro aniversario que se hizo realidad gracias a que ganamos el Fondo Excelencia Artística de la Cooperación Suiza en Bolivia en 2019. ¿Quiénes ganamos? El Papirri, el Manuel y el equipo técnico del libro, al frente de la diseñadora Laurita Mercado y del compositor Manuel Rocha, ambos artistas cochabambinos. El Manu transcribió 40 canciones del que suscribe al pentagrama, en melodía y cifra armónica. Con Laurita trabajamos mucho el cuidado de los textos, fotos, ilustraciones, trabajamos nueve meses en este bello libro, me siento orgulloso de ese texto que se acabao. No hay. Ch’akatao. Recuerdo aquel acto en el Ministerio de Educación en septiembre de 2019 cuando la jefa de la Cooperación Suiza en Bolivia regaló a las Normales de Música 500 libros. Esa sensación de que hay haaartos libros es hermosa, regalábamos de 50 en 50, todo un acto de generosidad que ojalá sea valorado por los estudiantes de las Escuelas Superiores de Música, exnormales. Luego la cooperación concedió permiso para que el suscrito saque una segunda edición y así ganar pues alguito, yo y el Papirri, porque el fondo aquel se fue en pagar al equipo técnico y la imprenta. Esta segunda edición se acabao. Ch’akatao. Uno dice al inicio: ¡Qué belleza, ya no hay libros! Pero pasa el tiempo y ves que los necesitas, que llegó un colega famoso, internacionalmente desconocido como yo y deseas obsequiarle un libro, o regalarle a alguna autoridad que te recibe por pena o a algún médico para que sea un poco más misericordioso, entonces compruebas que es una huevada no tener libros, te arrepientes de haber vendido tan barato y de haber regalado tantos libros a tantos giles que ni siquiera los han hojeado, por la necesidad de vender pues, señora, nosotros también vivimos al día, vivimos del día, morimos de noche y resucitamos.

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Ch’akatao

Se acabao, ch’akatao. El libro Crónicas del Papirri Volumen I no hay cawallero, digo con aquel gesto de poner focos. Aquel librito que me alegró el alma, que me hizo dar un ataque de risa cuando sale bestseller de la FIL La Paz 2008, y este mi primo Enrique que decía, jodiendo: “Che, tu librito le ha ganado en ventas al mío, ¡a mí!, que soy un escritor consagrado, qué falta de respetooo…” Este librito es así, mucho humor tiene, viajes, jodas y el asombro hermoso de descubrir que podía escribir más allá de las estrofas de una canción: no había sido tan gil de abril ese Papirri, decían los ociólogos. Las Crónicas Volumen I salieron en supuestos 500 ejemplares vía editorial La Hoguera, se vendió rápido y fluido, en la época yo tocaba mucho y los vendía, de pronto en la FIL Santa Cruz de septiembre no había ni uno más, entonces empecé a joder a la editorial: “Ya pues saquen nueva edición, saquen pues jóvenes, ya puej”. Pasó un año y naranjas, pasó otro año y tampoco, yo no entiendo hasta ahora por qué. El asunto es que recién en 2010 la editorial Plural se animó a sacar una nueva edición y luego en 2013 una edición más, y en Ecuador la editorial alternativa J y G sacó una edición de imprenta digital que desapareció rapidito. El libro, no la imprenta. No hay, shempre. Ch’akatao, joven. Ni a La Hoguera, ni a Plural, ni a J y G les interesa sacar una nueva edición de Crónicas I.

Se acabao, ch’akatao, el libro Crónicas del Papirri Volumen 2 que sacó en 2012 la editorial El Cuervo, del chapaco conquistador Fernandito Barrientos, parece ser que se animó a hacer mil libros de una y se fueron vendiendo como gotera. Aquel, el de la tapa del Papirri con la camiseta del Tigre en una tabla de salvación, aquel de la crónica La Hilariashon que le gusta mucho a mi amigo el actor Sergio Caballero, aquel el del escrito Los Coaquira que le gusta mucho a mi cuate literato Jimmy Iturri. Se acabao, se ha cavao, su tumba. Ya no hay más discos 60A, y no es que se acaben los CD, se acaban los impresos que tenían un cuadernillo de 10 hojas full color tamaño carta, raro en un disco, con su sobre de carta verde, verde como la esperanza en plena cuarentena, con el diseño de Laurita que lo hizo de taquito, aquel disco de Ch’utis, de Mamita Cantila, del caporal bilingüe Camote. Asimismo, ch’akatao el CD Cara Conocida, ya era hora, aquel del cuadernillo diseñado por mi amigo querido Rolito Costa en 2002, en la tapa la hermosa caricatura del maestro Ricardo Pérez Alcalá, aquel disco con el maestro Litto Nebbia en teclados, con el bajo de otro maestro,  César Franov (ex Spinetta Jade), aquel de Morenada nada, de Zamba para Anita, de Pa ques decir, aquel disco binacional grabado en Argentina por Litto Nebbia y su trío y en Bolivia por el Panchi de Atajo en Bobalización, con el Álvaro Montenegro en la canción Al Che, entre otros grandes cuates musicales. Se acabao, ch’akatao, el CD Helado Propicio, ya no hay casero, ni va a haber, se terminó aquel cuadernillo con el Heladero, aquel con la Diawadacapotaquitonada, aquel de Migración y Ego, aquel disco de 2009 que alguna vez existió, y que ahora está en la nube, dónde será eso, ese CD que corea que hay que tomar partido, el de la vida y el del singani. Y yo ahora escribiendo esto con saudade, porque se  acabao, caserito,  ch’akatao el formato CD con cuadernillos a full color, se acabao, ch’akatao el público aquel que compraba y leía las letras y olía el CD al sacarlo del celofán. Se acabao, ch’akatao, la manera urgida y valiente de sobrevivir vendiendo libros y discos en físico… Y en qué cosa sino pues …

—  O qué te voy a regalar en Navidad: ¿Un link?

*Ch’akatao, paceñismo, del aymara chhaqhatawa, perdido, acabado. Fuente: mi amigo el Dr. Esteban Ticona.

(*) El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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En el Laredo

El papirri en el Laredo

Por El Papirri

/ 20 de noviembre de 2022 / 00:01

CH’ENKO TOTAL

En el mes de julio visité el Instituto de Educación Integral y Formación Artística “Eduardo Laredo”, un gran proyecto educativo creado por el arq. Franklin Anaya Arce en 1961. Me recibió con gran amabilidad el actual director, nieto del fundador. El lic. Franklin Anaya Giorgis, el gran Kilin, me instruyó indicando que el Instituto aplica la  educación integral con una simbiosis de la enseñanza por doble vía, por un lado en las mañanas se llevan las asignaturas de humanidades y en la tarde las asignaturas de las artes, impartidas a niños seleccionados por sus aptitudes desde tercero de primaria. En las artes tienes la posibilidad de escoger las especialidades de teatro, música y danzas, es un centro educativo diferente, los estudiantes pasan cerca de 10 horas al día estudiando las asignaturas, este año el Laredo tiene 460 estudiantes en primaria y secundaria.

Cuando fui, los chicos estaban en vacación de invierno, sin embargo el gran Kilin estaba en su despacho ordenando miles de papeles. “Te voy a mostrar el teatro”, me dijo, y fuimos caminando por el patio en una tardecita cochabambina plácida. Ingresando al Teatro pude constatar un escenario bien puesto, con parrilla de luces, 270 butacas bien mantenidas, caminamos con ese placer de respirar el arte en un teatro vacío. Detrás del teatro, el Kilin me mostró el piano Steinway & Sons Model A que adquirió la institución en 2019, un majestuoso piano muy bien cuidado por alumnos y docentes. El Laredo tiene mi edad, 62 años, me hubiera encantado estudiar en esta institución que tiene un plantel de docentes de alto nivel, tanto en lo humanístico como en lo artístico. Además, egresas del colegio con un título en técnico medio y eso ayuda un montón. En 2021 el presidente del Estado Plurinacional, Luis Arce Catacora, entregó la Resolución 06/2021 del Parlamento Andino, que declara a esa entidad como Patrimonio Cultural y Educativo de la Región Andina. “Esto es muy significativo por el relacionamiento internacional del instituto”, me dijo el Kilin orgulloso.

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Entonces decidí preguntarle si podía dar un concierto en el teatro. “Haz tu solicitud, Papirri”; “sería para octubre”, le dije, nos abrazamos y despedimos. Salí contento de la visita, más aún considerando que el Teatro Achá estaba cerrado casi tres años y recién hace unos días abrió sus puertas. Entonces en agosto llegó sorpresivamente Mr. Herpes Zoster y puso en duda todo, sin embargo, con paciencia y salivita lo fuimos superando, siendo que el viernes 21 de octubre entraba al escenario del Teatro del Instituto Laredo. Tuve la suerte de que la productora cochabambina Toc, que dirige Raquelita Rocha, se interesara en producir el evento denominado El Papirri: 43 años de canciones. Todo sería más fácil si yo contara con el mismo staff de músicos del concierto 43 años de canciones, realizado en el Teatro Municipal de La Paz el 8 y 9 de octubre, pero no… había que montar el show todo de nuevo, con músicos de la Llajta, pues no teníamos auspicio alguno para transportar a los músicos paceños hasta Cochabamba. El problema se volvió oportunidad cuando empecé a ensayar con los músicos cochalas Mauricio Cardona en batería, Inti Medina en bajo y contrabajo, Fabiana Fiorilo en voz; Juan Ernesto Saavedra en la guitarra eléctrica, Arpad Debreszeni en violín; Sebastián Loredo en trompeta, ¡todos ellos exlaredistas!, músicos con estudios superiores en sus especialidades y sobre todo grandes hermanos del arte. A los laredistas se sumaron la voz hermosa del cantautor Chelo Arias y el piano de Karlos de la Torre, el Teatro estuvo casi lleno con la sorpresa especial del Papirri’s Kid versión cochabambina, hermosos niños que Raquelita hizo ensayar en la canción Qué Tal Metal. El sonido estuvo muy bien manejado por Manu Rocha. Mil gracias a todos estos amigos cochalas, gracias Kilin por el Teatro, gracias productora Toc por el gran esfuerzo que incluyó danza con el Ballet de Edson Ontiveros en el caporal bilingüe Camote. Un bello concierto. Los músicos de gran nivel. El público bastante exigente. Las piezas más aplaudidas fueron las obras instrumentales Achocalla y Zamba Geisha, pude verificar esto gracias al video producido con una cámara por Al Tadic, otro gran artista cochabambino que me regaló las imágenes con una generosidad muy pocas veces vista. Fue muy lindo estar en el Laredo aquel 21 de octubre en la tarde, en la prueba de sonido y ver en los patios a niños y jóvenes estudiando sus partituras, ensayando sus obras de teatro, bailando coreografías, formándose con alegría y entusiasmo. Mil gracias Instituto Laredo de Cochabamba.

(*) El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Fiesta de Todos los Santos

Fiesta de Todos los Santos

Por El Papirri

/ 6 de noviembre de 2022 / 00:02

CH’ENKO TOTAL

Fiesta de Todos los Santos. Vuelvo a casa de un viaje complicado, me siento achachi galán, arribo eructando chorizos, vuelvo de Sucre.

Estuve en Potosí en un ida y vuelta comprimido. “¿Qué novedades?”, le digo a la Carito que me toca la frente, preocupada por mi presión.

Siempre tuve presión alta, me presiono pues mucho, yo solito, en vez de descansar del viaje terrible, en vez de estirar las patas arriba, me complico la vida, como siempre, alta presión, presión alta.

Hay que escribir para La Razón. ¿Y contar qué? Cosas que te impresionan pues, dice alguien que baja de la escalera.

En Bolivia se construyen escaleras de pan para ayudar a nuestros espíritus superiores a bajar del cielo hacia esta estratosfera sin el riesgo de que quieran quedarse.

La escalera también es de retorno. Lo esperamos al ausente el 1 del 11 a las 12 con su traguito preferido, con el platito de comida que más le gusta.

Ahí tienes a mi papá, baja de la escalera directo a tomar su wiskicito con tres hielos y dos dedos de agua, se sienta jadeante, fuma feliz su Big Ben.

Me gustaría invitarle una guacataya, pero mejor no, mi papá es pues, lo amo, lo respeto y lo recibo con su sajta rebosante, con sus amadas sarnitas y aquel rollo de queso que lo deja sin habla.

Mi mamá baja la escalera con los ojos brillosos, se emociona al verme, me abraza temblando y se va rápido a tomar su cafecito royal.

¡Sorpresa! Baja de la escalera mi tío Lalo tocando el bandoneón, llega con mi primo Enrique cantando a Gardel con su wiskicito eterno en la mano.

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Mi primo enternado con voz de tenor cochala canta emocionado: “percanta que me amuraste, en lo mejor de mi vidaaaa…”

¡Sorpresa! Mi padre llega custodiado por un amigo, es nada menos que René Zavaleta, acaricia mis rulos y dice: “¡A ver! Tocá pues una de tu abuelo…”

Y se lo canto la Pérez Velasco, perdón, La López Pereyra que René canta tropezándose en la letra, está algo mareadito.

Habían estado antes estos bandidos en la casa del Pato Cárdenas que con su esposa, la Pata, bailan el mejor tango arrabalero.

Tocado en su mejor versión por mi tío Lalo en bandoneón, yo en la guitarra y mi primo Enrique en la voz gardeliana. Se armó la joda en la casa…

“¡Viva el movimiento, gloria a Villarroel!”, baja cantando por la escalera el Chueco Céspedes, besa la mano de mi madre, cuelga su sombrero.

Se saca el abrigo de caballero y con su terno plomo camina, bien rosquito, a cascarle rosquetes de Loreto.

¡La abuelita ya había estado aquí! Llegó desde Manogasta trayendo rosquetes, es mi abuelita Ana, que se sienta serena y no habla más.

Mi mamá dice “prestame la guitarra, papitu” y ahí nomás empieza una intro virtuosa, villalobiana, que concluye como cascada cósmica en una especie de bolero.

Mi madre acompaña de lujo a mi papá, que canta parado y con la mano en el bolsillo, estilo Nath King Kole: “wat in di naigth of di level, trei livinstan old dar yuuuu…”

Entonces mi mamá dice: “Chiquito, tocate una zamba con acordes modernos, la última que te enseñó tu tío Dardo”.

Que baja la escalera siempre atorado de risa, en camiseta y pantalón de pijama , cargando su bombo leguero.

 “No da ganas de volver”, grita el Amarito, papito, guagüita de pecho, hermoso ángel en su joven deceso.

A medianoche baja de la escalera y llega a la fiesta tarareando una cumbia colombiana, en su cabecita nomás está la música, pero contagia.

Entonces agarro la guitarra y le dedico a mi padre mi versión de Chorra, que lo deja pasmado.

“Hijo de Tigre, overo ai de ser”, dice brindando, orgulloso, y yo no le entiendo bien.

“¡Ya llegó Don Andrés!”, grita mi hermano, que está cebando mate, habla en quechua con mi otra abuelita, la Conchita.

Que había estado adentro, cocinando pichones para su hijo Germancito y para el otro, el Lalito, con la mejor ayudante de esta fiesta de muertos vivos, mi tía Carmelita.

La hermana mayor, que despluma los pichones con virtuosismo, toda ella está envuelta en plumas y sangre. 

Mi abuelo Andrés baja la escalera ceñido en su poncho de alpaca, me pide la guitarra y emprende con el vals Santiago del Estero, todos en silencio aplauden fuerte.

Entonces llega la tía Gloria bailando con su alegría incandescente, llega cargada de mistura, tíaaa.

Es día de todos los santos, no de todos los diablos, “faaalta para Carnaval”, grita mi abuelo masticando un choclo.

Cuando estamos en lo mejor de la fiesta y en tutti orquestal, llega el mediodía del día 2, y nos tenemos que ir despidiendo.

“Che, hermano, —le digo a mi hermano— yo me voy nomás con ellos, allá están todos, aquí no hay nadies, no es para ofender, pero prefiero tocar mi guitarra con esta banda de ángeles”.

El Amarito trae la escalera de retorno, ayuda a subir a todos, mis padres se van abrazados, al Chueco le cuesta subir la escalerita de pan.

El Amarito me mira con sus ojos de alpaca, “ven pues”, dice con sus cejas.

Yo cargo mi guitarra al hombro y cuando me estoy por ir, mi hermano me jalonea fuerte de la camisa.

“No seas jodido, estaremos todavía en este mundo de soledades un rato más, qué put’s, después de todo, todo hay…”

“Cómo será la estratosfera de ellos, dejá de joder, por qué no tocas esa de Víctor Jara que te nombra”.

Y yo, hipnotizado con las razones del exalcalde, decido quedarme todavía por aquí, solo que ya no hay trago.

La tropue acabó con todo, entonces poco a poco llega la siesta, me voy durmiendo, divagando en circular con las curvas de la carretera Sucre-Potosí , soñando en circular entre los vivos y los muertos.

(*) El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Conciertazo

Conciertazo del artista El papirri

Por El Papirri

/ 23 de octubre de 2022 / 00:01

CH’ENKO TOTAL

Conciertazo. Me di nomás el gusto de volver a tocar en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez de La Paz, mi ciudad, y levantarme de una época difícil.

Los conciertos del 8 y 9 de octubre son ahora inolvidables.

En una semana armamos ensayos y entrevistas. Decidí hacer ensayos seccionales que se convirtieron en encuentros personales para así poner nuestra amistad al día.

Raúl Flores me dio la bella noticia del nacimiento de su tercer hijito, qué hermoso saber de nacimientos en este tiempo.

Lo que más destaco de Raúl Flores es la seguridad que transmite, contiene este sereno moreno, gran bajista boliviano que acaba de llegar de una gira por Europa junto a la banda de Carlos Fisher.

Vico Guzmán, siempre con su guapa sonrisa, hace renegar riendo; siempre dispuesto al ensayo trajo su bata estilo ragtime a mi depto y le dimos lindo a las figuras y a los cortes.

Me contó que está pensando hacer un disco como solista producido por su hijo Iván, otro gran baterista. Mauricio Segalez, puntual y estudioso, es un soporte técnico y también de expresión.

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Muy profesional y sensitivo, su guitarra, la viajerita, se insertó sin problemas en el estreno de la canción Para Carolina y en el Murucullu, otra canción ch’allada en este concierto.

Segalez es para mí emoción y confort en simultáneo: emofort.

Tiene ganas de irse del país, desea otros aires, yo le dije Buenos Aires, él me dijo mejor Madrid… “pero no dejes de componer”, le aconsejé.

Heber Peredo llegó tarde a los ensayos, salir de su pueblito sureño le cuesta pero cuando se sienta en el teclado pinta de jazz mis canciones.

Fue un placer tocar con Heber mi Zamba para Anita. En La Paz, mi ciudad volví a llorar en vivo y en directo.

Esta canción es lacrimógena para mí.

Y cada vez pior, pues ahora vivo en Cochabamba. Menos mal que apareció la voz de Diana Azero, gran cantante y compañera de viaje, nos elevamos cantando a simple unísono.

La nueva versión mestiza de Bailando saya me encantó.

Fueron entonces tres canciones dedicadas a los 474 años de Fundación de La Paz: la saya, la lacrimógena y Pepino pandillero, bailada bien riquito por el Ballet Bafopaz.

Me gustaron esos pepinos, había uno, el más pícaro, era stronguista.

El Papirri’s Kid ya no es más Kid: ¡Tu wawa chiquita bien grande está! Ahora creo será el Papirri’s Teen, o sino El Papirri’s University, mis niños son hoy jóvenes simpáticos y afinadísimas señoritas, un placer cantar Qué tal metal y Metafísica Popular con estos bellos.

El papá del Amaru me contó que el ch’ete ya está yendo a la premilitar, “uy cará”, le dije, y la Warita con sus 10 añitos es campeona de tenis, representando al glorioso Club The Strongest. Ariel Choque, hábil charanguista, me contó que todo el día da clases en la universidad, toca un charango caribeño en las noches paceñas, es una gran persona, se lució en el caporal bilingüe Camote. 

Entonces estrenamos Décima vez, otra vez con el gran Segalitos y el Vico Guzmán, que en vivo está tocando muy bien.

Ch’allada está la canción.

En cuanto a la versión de Sacudite, el tenor Mauricio Clavijo ingresó a escena siendo ovacionado por un teatro lleno, o casi lleno, digamos que en un 90% (estito dedicado a los envidiosos).

Me impresionó el cariño que le tiene el público papirresco al tenor.

Nació la idea en camerinos de hacer todo un concierto en marzo en el Teatro Nuna de re-versiones cantadas por el tenor.

Sí, hay canciones que merecen una segunda versión, Clavijo quiere cantar Espumita, por ejemplo: A veeer, ¿quién sabe? nadiessss… por eso hay que re-versionarla. Sacudite en mis 43 años de canciones fue de las mejores interpretaciones.

Llegó el encuentro con Bladimir Morales, hoy un extraordinario bajista.

El Bladi se inició conmigo hace 20 años, nos acordamos de aquel jovencito multiinstrumentista que vino al primer ensayo con saxo, teclado y bajo.

Le dije que precisaba un bajista, allí se definió su carrera. Tocamos Maribel y Hasta ahurita con mucha emoción, dedicadas a su dos hermosos hijitos.

Entonces apareció el Jach’a David Portillo y la noche se encendió con fuegos de dragón, esta versión de Polvos del olvido me pareció memorable.

La amada Mamita Cantila, que siempre nos protege, fue homenajeada de gran manera con la voz de David y su baile impresionante de la morenada.

En cuanto a Los Bolitas, son mis amigos musicales y traen mucha luz a la escena. Gracias a todos ellos, en especial al Bilo, al Poncho y al Kicho, quien ingresó con su zampoña magnífica desde la primera parte a tocar a mi lado.

Mil gracias, chicos.

 Un agradecimiento especial a todas las bellas personas que apoyaron con su asistencia a esta celebración de 43 años de canciones. Gracias a los técnicos del Teatro Municipal.

A Iris por la producción. Al Astroboy y al Panchito por su hermoso apoyo. Gracias a La Razón, ATB y Bolivia Tv por la difusión del evento. Seguimos. Nos vemos en marzo.

Bien le hemos cascado.

(*) El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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