lunes 8 mar 2021 | Actualizado a 14:25

Daniela Cajías: De Bolivia a España, una historia de luz

CINEASTA. La directora de fotografía boliviana Daniela Cajías en el set de la película española ‘Las niñas’

/ 17 de febrero de 2021 / 10:21

Desde 2015 la cineasta paceña se ha hecho de premios en su nuevo país con su cinematografía que aprovecha la luz natural

Muchas historias cuenta Daniela Cajías a través del lente. Pero ahora empieza a contar una diferente y no menos desafiante: La suya. Cómo llegó de Bolivia a España y cuáles fueron los pasos que —además de su nominación a mejor cinematografía para los premios Goya— valieron para que su más reciente filme, Las niñas, logre un importante reconocimiento en el Festival de Málaga, además de una nominación al prestigioso premio Gaudí.

La cineasta habla con ESCAPE desde España, donde ya se puso el sol, mientras en Bolivia, tierra que la vio nacer, son  las tres de la tarde. La directora de fotografía, nacida en 1981, se da cuenta de que tendrá que esperar un rato más antes de irse a descansar. La galardonada ópera prima de Pilar Palomero, que muestra cómo cambia el mundo de una niña de 11 años que estudia en una escuela-convento y vive con su madre, viuda a los 30 años, atrajo mucha atención sobre Cajías. 

“Mis dos padres se dedicaban al cine y al documental, ambos se autodenominan a ellos mismos como videastas y digamos que he crecido en este medio”, se pone a recordar Cajías. Su voz es suave, relajada, casi un susurro, pero todo lo que dice es claro y denota buen humor y risa fácil.

Paceña de nacimiento, cuenta cómo fue que creció con un padre armado de una cámara fotográfica con su propio laboratorio en casa. Todo el día sacando fotos, transmitiéndole su pasión por este arte. “Me ha picado el bicho del cine, pero de hecho mi primer profesor ha sido mi padre. Él es la persona que me ha empujado a dedicarme a esto”, recuerda.

Ese impulso la llevaría a Buenos Aires con la idea de estudiar cine, pero algo ahí no la inspiró del todo y en 2004 se vio de vuelta en Bolivia, complementando su formación en la Escuela de Cine y Artes Audiovisuales (ECA), por un año.

No era más que un peldaño antes del siguiente. En la ECA conoció a profesores egresados de la Escuela Internacional de Cine y Televisión en Cuba (EICTC) y eso bastó para que un día se fuera hasta allí a especializarse en fotografía por tres años.

Ni bien retornó a Bolivia, se embarcó en proyectos nacionales. Hospital Obrero (2009) de Germán Monje, Amarillo (2009) de Sergio Bastani y Los viejos (2011) de Martin Boulocq fueron esas incursiones en las que aplicó mucho de lo aprendido en Cuba. “Trabajábamos con luz natural, pero porque no había dinero”, narra.

En Cuba, los de primer año solo trabajan con luz natural. Con espejos y rebotándola para aprovecharla mejor. Este no era el método favorito de Daniela Cajías, pero por necesidad lo volvió a emplear en las películas que rodó en Bolivia.

“Cada película es un viaje”, dice al pensar en su trayectoria. Poco después de su retorno al país, Fabio Meira, otro egresado de la EICTC la invitó a Brasil para que sea la encargada de la cinematografía del filme Las dos Irenes (2017).

“Ahí, por pedido del director, trabajamos todo con luz natural, cien por cien. También porque no había mucho presupuesto”, alega con una repentina risa.

Y luego, con tono entre serio y risueño, confiesa que intentar sacar mucho con poco ha sido algo que la ha definido como directora de fotografía.

Porque esta no es solamente la historia de la carrera de Cajías, es también la de su relación con la luz. Sus años y años de haber ejercido la voluntad de estar en silencio y observar. “Mis padres lo cultivaban muchísimo: aprender a ver, fijándote en cosas que están lejos e inventándote historias”.

NATURAL. Una de las muchas escenas de ‘Las niñas’ que fue rodada con luz natural, para mayor comodidad de las jóvenes actrices primerizas. Foto: Daniela Cajías

Luz, la materia prima

Hoy por hoy, Cajías prefiere trabajar con luz natural y eso fue lo que hizo en Las niñas. No es que no utilice otras fuentes de iluminación, pero hay algo en las texturas y colores naturales que brindan un tono que ella  disfruta más.

En el filme de Palomero, la cinematógrafa quiso ser casi invisible. Si bien Andrea Fandos, la protagonista, ya tenía experiencia, muchas de las otras actrices eran niñas, no profesionales, que de pronto tenían que improvisar en un set.

“Entonces no quería molestar con trípodes, ni cables, ni luces, sino rodar un poco como si fuera un documental, iluminando desde fuera del set o de las casas, para que ellas tengan toda la libertad para actuar y moverse”.

Para lograrlo, la directora de fotografía no solo tenía que trabajar muy en conjunto con la directora de arte, Mónica Bernuy, también tenía que entender muy bien lo que quería hacer y lograr Palomero.

Foto: Daniela Cajías

“Es un trabajo colectivo. No puedo ir por mi lado con mis grandes ideas, tengo que entenderlos a ellos intentando escuchar lo más que pueda y, poco a poco, ir aportando a partir de lo que me han dicho”.

Para ello tuvo que sumergirse en la Zaragoza de 1992 en que está ambientada la película. Una época en que España se decía muy moderna, pero que más allá de la televisión y sus mujeres hipersexualizadas, podía ser un lugar muy conservador. “El ‘92 yo también tenía 11 años. Y aunque esto es en Zaragoza y lo mío en Bolivia, hay muchas cosas en común de crecer en los noventas y todas las preguntas y cosas que vienen con ser una niña de 11”.

Y a la vez, Cajías tenía que entender cómo funcionaba la luz en cada locación si es que quería intentar controlarla. Saber cuándo es que se va, en qué momentos cambia de intensidad, cómo y por dónde redirigirla. Qué sensaciones ayudará a brindar a la película.

DEBUT. Para la joven actriz Andrea Fandos, ‘Las niñas’ representó su debut en un largometraje. Previamente actuó en el corto ‘La comulgante’. Foto: Daniela Cajías

“(Llego a la locación y) voy pensando en cuáles son las entradas de luz, si hay una montaña frente, en qué piso (filmamos), todas estas cosas. Ya en rodaje es como un Tetris: cada día hay que modificar, adaptándose a las diversas cosas que pueden suceder durante una filmación”.

“Y, ahora, con el filme terminado, ¡a seguir trabajando!”, dice alegremente. La cinematógrafa llegó a España en 2015 y, a fuerza de trabajo, se ha hecho un lugar en una industria llena de gente muy capaz. No lo dice, pero se nota que lo ha logrado a fuerza de observar en silencio, tratar de comprender la luz y buscar emocionar a los demás con imágenes.

“Es muy amplio el trabajo de fotografía porque por un lado tienes que gestionar todas estas cosas, y por otro ser creativa, empática y emocional para transmitir e investigar. Ser, además, técnico para que todo quede bien y luego, en rodaje, marcar el tiempo y otras cosas, siendo un apoyo para el director”.

Hay algo contagioso en cómo habla de la luz y qué sucede con ésta en distintos momentos del día. En todo lo que se debe hacer para controlarla, para replicarla, aprovecharla, estudiarla, entenderla. Es jugar con la luz, “la materia prima de lo que hago”, dice antes de irse a descansar.

Plantón contra la violencia machista en las artes

Con pancartas y dramatizaciones se opondrán al machismo dentro del rubro artístico.

Por Adrián Paredes

/ 8 de marzo de 2021 / 08:09

Hoy lunes 8 de marzo el colectivo Mujeres Artistas Rumbo al 8M hará un plantón frente al ex Hotel Plaza en el que con presencia, lectura y dramatizaciones denunciarán la violencia machista dentro el rubro artístico y cultural.

En el marco del día internacional de la mujer, se preparan varios eventos de denuncia a la violencia de género y apoyo a la causa feminista. Entre ellos, el colectivo Mujeres Artistas Rumbo al 8M ha lanzado una convocatoria abierta para hacer un plantón que ayude a visibilizar la violencia machista en el mundo del arte.

“Somos mujeres artistas independientes, autoconvocadas y sin pertenencia a ningún partido político”, dijo Alejandra Del Carpio, actriz, performer, investigadora visual y representante del colectivo, en contacto con La Razón.

Desde las 11.00 un grupo base de 20 mujeres artistas pondrán el cuerpo plantadas frente al ex Hotel Plaza, en el Prado paceño. En sus manos habrán carteles que denuncien los actos de micromachismo normalizados entre artistas de todas las ramas.

Por más de cuatro horas estarán de pie, con el debido distanciamiento por bioseguridad, y también realizarán lecturas dramatizadas de casos graves de violencia contra la mujer en el rubro.

“Somos artistas y nos queremos expresar desde ahí, además también queremos visibilizar hasta qué punto llega la violencia”, dijo Del Carpio.

Por la tarde, a las 16.00, cuando la gran marcha por el 8M pase por el Prado, el plantón se disolverá para que las mujeres artistas puedan unirse a la gran marcha que representan a más sectores y estratos de mujeres.

“Este año, si bien apoyamos a todos los movimientos feministas que hay, decidimos ponernos como lo que somos: mujeres artistas que también sufrimos de violencia machista normalizada de la que nunca hablamos”, preciso la investigadora visual.

La convocatoria está abierta a cualquier persona, de cualquier rubro, que quiera ir a poner el cuerpo con estas artistas. Y si ir no es posible, el plantón será registrado por voluntarios y compartido en las redes sociales del colectivo y las organizadoras.

“¿Por qué lo estamos haciendo en la calle? Porque queremos que sea visible, más allá de las burbujas”, explicó Del Carpio.

“Queremos que se den cuenta que no están solas”

“Las mujeres artistas no logran alcanzar una gran obra de arte porque tener hijos es su obra de arte”, le dijo una profesora a sus estudiantes; “Cuando estás con calza se nota que tu trasero es grande y me dan ganas de agarrarte” le dijo un bailarín a una bailarina; “Que me diga él, tú no debes saber”, le dijo un sonidista a una cantante.

Así dicen frases que el colectivo Rumbo al 8M rescató de las denuncias que llegaron a su correo relatos8mbolivia@gmail.com y que ahora publican en su página de Facebook Mujeres Artistas rumbo al 8M – Bolivia.

Articulado por Mariel Camacho Ovando, Francia Oblitas, Carmen Guillén Ortuzar, Pamela Sotelo, Mayra Paz, Alexis Maceda, Yumi Tapia y Alejandra Del Carpio, el colectivo tiene el objetivo de ayudar a que más mujeres del rubro visibilizen sus historias.

“Hemos garantizado el anonimato de todas las víctimas. Ya es delicado pedir que alguien hable de estas cosas que ha vivido, porque duele, porque es pesado”.

Cada miembro del colectivo está lista para ayudar a hacer la denuncia formal a la denunciante, pero solo si esta así lo desea.
“Queremos que se den cuenta que no están solas”, aseveró Del Carpio. Solo espera que varias mujeres se unan a ellas hoy 8 de marzo.

Comparte y opina:

Camila Velasco: ‘Siempre me fascinó el espacio’

La boliviana habla de cómo llegó al equipo del Perseverance y su papel en este.

Por Adrián Paredes

/ 8 de marzo de 2021 / 07:56

Camila Velasco Landeau, la boliviana de 29 años que ayudó en la construcción de la SuperCam del explorador Perseverance, inscribió su nombre en esa misión que llegó a Marte, y contó a La Razón cómo logró ser parte del equipo y el rol que jugó en este hecho histórico.

Ella ya cumplió su misión como parte del equipo del rover. Su rol fue ayudar a fabricar con éxito un instrumento de altísimo rendimiento, que fue entregado a la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).

—El Perseverance ya llegó a Marte, pero ¿cómo fue que empezó este viaje para usted?
—Después de diplomarme en ingeniería aeroespacial con mención en ciencias del universo, logré conseguir un contrato en el Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetología (IRAP, laboratorio del CNRS) que había sido mandado por la Agencia Espacial Francesa (CNES) para fabricar el instrumento SuperCam. Ahí integré el equipo de Ensamble, Integración y Test (AIT) y durante los años que siguieron contribuí junto a todo el equipo al desarrollo de SuperCam y a las mejoras de su rendimiento.

—¿Qué la motivó a dedicarse al viaje por el espacio como ingeniera espacial?
—Siempre me fascinó la física y el espacio, pero no puedo decir que elegí de manera 100% consciente esta carrera. Se me presentó la oportunidad en el recorrido universitario en el que estaba aquí, en Francia, que comienza por dos años de clases preparatorias, un concurso clasificatorio a nivel nacional y luego tres años de escuela de ingeniería.

—¿Qué se necesita para ser parte de un equipo que manda una nave a Marte?
—Formar parte de un proyecto así en esta industria requiere de buenas bases y conocimientos científicos y técnicos. Sobre todo, se necesita trabajar con mucha metodología y organización. Se necesita comunicar clara y periódicamente. Uno tiene que estar dispuesto a sacrificar mucho tiempo libre e implicarse realmente con el proyecto. Nunca faltan los problemas y los imprevistos y uno tiene que saber conservar la sangre fría y no transmitir el estrés a sus colegas.

—¿Cuál fue su rol en el equipo del Perseverance?
—Con el equipo del AIT, en mis tres años y medio en el IRAP, desarrollamos los procedimientos de integración, ejecutamos la integración del instrumento, escribimos las secuencias de mando a distancia, dimensionamos los tests de entorno en misión en base a las especificaciones y requisitos del equipo de científicos tanto de la NASA como del CNES e IRAP.

Para todas estas actividades, se está en coordinación constante con los arquitectos (electrónico, mecánico, térmico), con los científicos (que son los usuarios, finalmente, del instrumento y quienes definen el rendimiento que debe tener), los industriales (Thales, Comat, Steel) y con los directores del proyecto tanto a nivel CNES como a nivel NASA.

—¿Qué clase de rutina y modalidad de trabajo tenían en el equipo?
—Si hay algo que no se puede decir que hay en un trabajo así, es una rutina. Ningún día se parece al precedente. Sin embargo, hay “buenas prácticas” que se intentan mantener a como dé lugar: una reunión de avance y retroalimentación de la información todas las mañanas, una metodología muy clara antes y después de cada actividad con generación de reportes precisos y documentados.

Comparte y opina:

Bolivia reacciona a la histórica victoria de Daniela Cajías en los premios Goya

Entre las más sentidas estaban las palabras de otras mujeres artistas bolivianas.

Por Adrián Paredes

/ 6 de marzo de 2021 / 20:28

No pasó un minuto del anuncio de que la boliviana Daniela Cajías era la ganadora del premio Goya 2021 a Mejor Dirección de Fotografía en el filme Las niñas y ya las redes sociales estaban llenas de felicitaciones, celebraciones y todo tipo de reacciones al histórico premio para la cinematógrafa.

Cajías no solo es la primera boliviana en ganar un premio Goya a Mejor dirección de fotografía, sino que es la primera mujer en ganar la estatuilla por esta categoría.

A este galardón también optaban Sergi Vilanova Claudín, por Adú; y Javier Agirre Erauso, por Akelarre; Ángel Amorós, por Black Beach.

Su país de origen no fue el único en celebrar la victoria. El cubano Sergio González, para el sitio web Cuba Debate, resaltó la formación de Cajías en Escuela Internacional de Cine y Televisión en Cuba; medios argentinos como Infobae celebraron el paso de la directora de fotografía por su país y medios de todo el mundo como Variety y El País resaltaron que Cajías es la primera mujer en solitario en optar y ganar la categoría.

Además del premio de Cajías, Las niñas se hizo con el premio a Mejor Película, Mejor guion original y Mejor dirección novel, haciendo a la cinta una de las grandes protagonistas de la gala que se celebró a distancia.

«A nosotros también se nos quiebra la voz»

Las reacciones no se hicieron esperar. Bolivianos y bolivianas se valieron de Twitter y Facebook para celebrar este momento histórico para Bolivia. Entre las más sentidas estaban las palabras de otras mujeres artistas.

«Puede parecer una tontera, pero en esta película, en estos premios, en el de la Dani Cajías sobre todo, celebro nuestro cine boliviano, a nuestr@s cineastas, que titánicamente siguen creando, siguen forjando nuestra memoria», escribió la actriz y directora Marta Monzón.

«La primera mujer boliviana y la primera mujer en la HISTORIA de los Premios Goya, en ganar en la categoría de Mejor dirección de fotografía. HISTÓRICO. INMENSO. ¡Qué alegría más grande!», compartió la investigadora Mary Carmen Molina, parte del equipo del sitio Imagen Docs.

«Desde Bolivia, un país sin fondos para el cine, con un ministerio de Culturas parapléjico y que funciona como botín político siempre, sin verdaderas políticas culturales, es más emotivo todavía este premio para Daniela Cajías. Boliviana talentosa que acaba de hacer historia para el mundo del cine. A nosotros también se nos quiebra la voz», aseveró la galardonada escritora Camila Urioste.

“Es muy amplio el trabajo de fotografía porque por un lado tienes que gestionar todas estas cosas, y por otro ser creativa, empática y emocional para transmitir e investigar. Ser, además, técnico para que todo quede bien y luego, en rodaje, marcar el tiempo y otras cosas, siendo un apoyo para el director”, dijo la galardonada en contacto con La Razón para una entrevista en la revista Escape.

Comparte y opina:

La boliviana Daniela Cajías recibe un premio Goya por Mejor Cinematografía

La paceña se llevó la estatuilla por su trabajo en el filme español 'Las niñas'.

Daniela Cajías, su alegría también fue a la distancia.

/ 6 de marzo de 2021 / 18:26

¡El premio es suyo! La boliviana Daniela Cajías ha recibido el premio Goya por Mejor Cinematografía en el filme Las niñas durante la edición 2021 de los Goya, una de las más prestigiosas premiaciones del cine español.

Agradeciendo al equipo técnico del filme, a su familia, a sus amigos y a los artistas en Bolivia, una muy emocionada Cajías recibió el premio a distancia y tuvo que recibir el abrazo de unos cuantos amigos para poder seguir agradeciendo, embargada de emoción y felicidad.

Cajías es la primera mujer en ganar el premio en esta categoría y la primera boliviana de la historia en obtenerlo en solitario.

Previo a ella, la paceña Maite Tarilonte lo obtuvo dos veces como parte de un equipo de vestuario para los filmes Nadie quiere la noche (2015) de Isabel Coixet y Blackthorn (2011) de Mateo Gil, según la investigadora Fernanda Verdesoto.

Dirigida por Pilar Palomero, Las niñas es una galardonada ópera prima que muestra cómo cambia el mundo de una niña de 11 años que vive en la España de 1992 y estudia en una escuela-convento, además de vivir con su madre, viuda a los 30 años. 

“Es un trabajo colectivo. No puedo ir por mi lado con mis grandes ideas, tengo que entenderlos a ellos intentando escuchar lo más que pueda y, poco a poco, ir aportando a partir de lo que me han dicho”, dijo Cajías sobre su trabajo en el filme Las niñas, en contacto con La Razón, para la revista Escape.

En Bolivia, Cajías ha trabajado en los filmes Hospital Obrero (2009) de Germán Monje, Amarillo (2009) de Sergio Bastani y Los viejos (2011) de Martin Boulocq, pero fue su trabajo en la película brasileña Las dos Irenes (2017) del director Fabio Meira, la que le abrió las puertas a trabajar en el filme de Palomero, por el que ahora recibe un reconocimiento.

Filmado más que nada con luz natural, el objetivo de Cajías para Las niñas fue el de «ser casi invisible», para que las actrices —muchas de ellas primerizas— pudieran sentirse más confiadas y en un ambiente natural.

«No quería molestar con trípodes, ni cables, ni luces, sino rodar un poco como si fuera un documental, iluminando desde fuera del set o de las casas, para que ellas tengan toda la libertad para actuar y moverse”, dijo a Escape.

Las niñas cuenta con otras 8 nominaciones y podría llevarse más estatuillas durante la ceremonia.

Cajías no pudo contener la felicidad.

Comparte y opina:

Alejandro Sanz, ante su nominación al Goya: ‘A dos días del 8-M, sería de justicia poética que ganara Rozalén’

Por Adrián Paredes y Europa Press

/ 6 de marzo de 2021 / 17:08

El músico Alejandro Sanz, nominado a mejor canción original en los Premios Goya por su trabajo en la película El verano que vivimos, ha reconocido que a dos días de la celebración del Día Internacional de la Mujer «sería de justicia poética» que el «cabezón» se lo llevara Rozalén —también nominada—.

María de los Ángeles Rozalén, nominada al Goya a Mejor Canción original por La boda de Rosa, es una cantautora y compositora española, mejor conocida por su tema sensación de Youtube 80 veces.

«Estoy convencido de que estamos a dos días del 8-M y, aunque todo está siendo muy diferente, sería de justicia poética que se lo llevara Rozalén. Es la clara favorita, pero vamos a disfrutar mucho de la gala», ha señalado el intérprete ante su primera nominación a los Goya.

«Hay nervios, claro. Mucha ilusión por algo que nunca había hecho y me siento como un niño frente a un escaparate de una juguetería», ha reconocido. Sanz vivirá esta gala telemática desde su casa con su pareja, en el estudio de grabación que tiene habilitado.

«Hemos comentado lo raro que es todo esto, lo de hacerlo desde casa. Me hubiera encantado que fuese presencial, pero las circunstancias son las que son. Vamos a intentar disfrutarlo y me he vestido para la ocasión», ha bromeado.

Comparte y opina: