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Matisse González: Contar historias con dibujos animados

/ 3 de marzo de 2021 / 11:51

La animadora del corto ‘Era solo una roca que se parecía a alguien’ quiere hacer películas y series con la técnica con la que mejor sabe expresarse

De repente, cuando el 5 de febrero Cartoon Network Latinoamérica transmitió el corto animado Era solo una roca que se parecía a alguien, la animadora paceña Matisse González Jordán, su directora, se vio convertida en tendencia de redes sociales. El corto sigue a dos astronautas que se encuentran aislados en un planeta desierto, tan aburridos y desesperados que empiezan a tener alucinaciones que los hacen muy felices.

Recién comenzaba 2021 y parecía que todo el mundo estaba viendo en YouTube el corto de la boliviana de 27 años que tuvo la chance de presentar este trabajo como un episodio piloto que, dependiendo del impacto que genere, podría convertirse en una serie del canal.

Cartoon Network llevaba tiempo esperando el momento adecuado para aprobar el estreno del corto cuando, en septiembre del año pasado, se hizo en la octava edición del festival mexicano de animación Pixelatl, resaltándolo como ganador de la convocatoria  del programa Girl power, Pitch me the future.  

Antes del estreno, el plan de González era irse a México a trabajar en Era solo una roca, pero la pandemia por COVID-19 sucedió y tuvo que quedarse en Berlín, donde pasa sus días dividida entre un trabajo de medio tiempo coloreando en una serie llamada Primal y una rutina que le permite manejar el día a su gusto, con suficiente espacio como para ganar algo de dinero sin descuidar sus proyectos personales.

“Dinero es dinero, pero prefiero no tener tanto y poder dedicarme a hacer mis cosas”, sentencia desde Alemania.

Entre esas “cosas” está su próximo proyecto: una película llamada Condenaditos, el siguiente paso importante que dará. “Hacer un largometraje de animación es tan difícil… Muchos directores alcanzan a hacer solamente uno y después se mueren (ríe). Yo no quiero hacer cortos porque siento que nadie ve los cortos. Quiero hacer o pelis o series o cosas que la gente vea; que sean largas y muy significativas”.

Este empeño lleva con ella muchos años, incluso desde antes de que la animadora lo notara por completo. De niña estuvo rodeada por una atmósfera artística, gracias a sus padres Susana Jordán Camacho y el premiado pintor boliviano-estadounidense Keiko González. Eso la animó a empezar a dibujar desde muy pequeña, aprendiendo mucho sin darse cuenta de que le debía ese aprendizaje a crecer rodeada de pinturas. “Me gustaba mucho dibujar en el cole. Hacía cómics sobre mis profesores, más que todo”, se ríe.

En su último año en el colegio alemán Mariscal Braun de La Paz, tras una experiencia en un taller de animación, decidió aplicar a una beca para estudiar eso como carrera en la academia Baden-Württemberg  de la ciudad de Stuttgart.

“No sabía qué hacer. Quería hacer algo con arte o con literatura o con cine… No sabía que existía la carrera de animación. ¿A quién se le va a a ocurrir? Sobre todo en Bolivia”, dice  pensando en 2012.

Ya era perfecto desde entonces. La animación en su vida siempre ha sido una forma de mezclar la literatura, el dibujo y el cine; es su manera de encontrar qué es lo suyo en el mundo del arte, sin la presión que significa el trabajo de su padre.

Y al mismo tiempo, es una chance como ninguna para poder inventar ficción. “Aquí es donde puedo contar historias, porque lo que a mí más me apasiona es contarlas”, se emociona.

PROFESIONAL. Tras terminar el colegio, González fue a estudiar animación en una academia especializada en Alemania hasta 2019. Foto: Matisse González

Cosas del destino

A Matisse González le fascina trabajar con un dibujo que se mueve. Puede jugar con su desplazamiento, con su fluidez, incluso con el ritmo en general. Mediante el lenguaje cinematográfico puede crear un mundo. “Y te mueves a través de él”.

La paceña es quien decide los límites que tendrán estas historias, pues siempre tienen algo de ella misma. Era solo una roca, de hecho, es un relato bastante personal, que desde Alemania extraña Bolivia y quería jugar con la nostalgia de dejar el hogar para perseguir un sueño, justamente lo que ella hizo cuando eligió convertirse en una animadora.

“No sé qué habré dicho (en el pitch de presentación a Cartoon Network), pero luego me hicieron saber que lo que les gustó era que este era un concepto nuevo que nunca habían visto. Era tan original que trajo un poco de miedo porque no sabían cómo hacer que esto le vaya al ADN de Cartoon, que vaya con lo que el canal generalmente muestra”, relata González.

El corto ya se encuentra en su pasado. Puede o no convertirse en una serie a futuro y eso, según la gente de Cartoon Network, nunca se sabe.

Hay series que se aprueban con base en sus posibles fanáticos y otras que grandes directores miran y resaltan, forzando a la cadena a darles una oportunidad. Ya les sucedió antes con comentarios de Guillermo del Toro.

“Me dijeron: ‘No hay fórmula. No hay nada que lo haga convertirse en una serie o no. Esas son cosas del destino’”.

No importa. Ella simplemente está sorprendida con la buena recepción del público a su corto y, más que nada, contenta de que sus temáticas de soledad y aislamiento hayan sido tan bien asimiladas.

“Me daba miedo que no se entienda la parte más simbólica, pero muchos lo hicieron. Sobre todo con la pandemia, muchos pueden verse en todo esto de la soledad y el aburrimiento y eso me pareció muy genial. Estoy muy feliz”.

El universo de Matisse González

Foto: Matisse González

Foto: Matisse González

TÉCNICA. A González le gusta trabajar con caricaturas 2D dibujadas en PC y stop motion de plastilina

Foto: Matisse González

Foto: Matisse González

Los nuevos desafíos

Animadora en 2D, sus producciones también incluyen la técnica stop motion, realizada con plastilina. Ambas se pueden apreciar en sus cortos previos Gravedad (2019) y Planeta de Queso (2015).

“Me ha debido tomar unos dos o tres meses escribir el guion de Era solo una roca que se parecía a alguien. Después hice lo que se llama un animatic, donde dibujé lo que iba a pasar. Se hace como un videíto con dibujos sencillos, es como un borrador. Así puedes imaginarte más o menos cómo va a ser el humor, la historia, qué funciona, qué no funciona”, explica.

El momento más importante de una animación es el animatic, enfatiza González, por lo tanto está bien tardar en esta etapa. Solo hacer el que después se transformaría en Era solo una roca duró como cinco meses en los que ella definía la historia y Cartoon Network coordinaba  para hacer alguno que otro ajuste.

“Una vez que tienes eso listo, empiezas a hacer los diseños de fondo, de personajes, de props (cosas que usarán los personajes) y cómo se moverán cada uno de estos elementos”.

Con todo eso terminado, se procede a la animación, se agregan sonidos y música hasta que se completa la posproducción.

Entre chiste y chiste, Era solo una roca… estuvo completado tras un año de trabajo.

Ahora González se alista para repetir todo el proceso con Condenaditos, una película cuya protagonista será Kiki, la miembro más joven de una familia maldecida, pues cada miembro está condenado a sufrir una tragedia arruinavidas.

Coproducida junto a su prima Yashira Jordán, directora y guionista, que forma parte de la generación 2007 del Berlinale Talent del Festival de Cine de Berlín; la historia tomará algunos elementos de la novela de Junot Díaz La maravillosa breve vida de Óscar Wao y los juntará con algunas memorias de la familia de ambas.

“Kiki ve cómo todos sus tíos y primos están en este estado de no poder vivir sus vidas por la injusticia de la maldición y quiere romperla. Así que va conociéndola mejor hablando con cada familiar”.

González solo espera poder conseguir suficientes fondos que, a diferencia de Era solo una roca, le permitan vivir de su arte mientras se dedica tiempo completo a este nuevo proyecto, un paso más en su sueño de ser una reconocida animadora.

Si bien más de un millón de euros son necesarios para hacer el filme, por ahora la ilustradora se conforma con pitchear el concepto por Europa y América. Si logra financiar la realización del guion, podrá centrarse en, pasito a pasito, ir llegando a la meta.

“¿Por qué me hago esto a mí misma?, ¿por qué me odio?”, bromea González ante esa perspectiva. Pero está contenta de poder dedicarse a algo donde pone su alma y su imaginación.

“Quiero hacer pelis, para poder hacer más pelis”, declara entre seria y alegre.

Ya casi termina el plazo para participar en el Concurso de Microcuentos del Banco Mundial

La representante del Banco Mundial en Bolivia instó a las personas que estaban esperando a última hora para enviar sus participaciones a hacerlo de una vez.

Por Adrián Paredes

/ 20 de abril de 2021 / 11:12

En busca de promover un mensaje reflexivo acerca de la necesidad de eliminar el racismo y la discriminación racial en la sociedad boliviana, la oficina del Banco Mundial en Bolivia lanzó en marzo el Concurso Nacional de Microcuentos “Si tus ojos vieran mi historia”.

La idea es que la escritura y lectura de los microcuentos concursantes ayude a que todas las personas puedan gozar de una vida plena en ejercicio de sus derechos y libertades. Según Indu John-Abraham, representante del Banco Mundial en Bolivia, la intención también es que otros países imiten la iniciativa y repliquen el concurso a lo largo de todo el continente.

«La literatura y el arte pueden ser un buen mecanismo para tratar el tema (del racismo) y, realmente, como dice la frase del concurso, abrir nuestros ojos», dijo en La Razón Radio, el programa que forma parte del streaming de La Razón y que se transmite en vivo de lunes a viernes, de 8.00 a 10.00.

La convocatoria cierra el 22 de abril y hasta ahora se han recibido 140 microcuentos. La representante del Banco Mundial instó a las personas que estaban esperando a última hora para enviar sus participaciones a hacerlo de una vez, puesto que, además de los premios en efectivo, las obras ganadoras serán traducidas al quechua, aymara y guaraní, además del ingles, y serán ilustrados para su difusión en las redes sociales del Banco Mundial.

Cada primer lugar, además, recibirá un monto en efectivo de Bs. 2.000. El microcuento que obtenga el segundo lugar en cada categoría recibirá como premio un monto en efectivo de Bs. 1.500. Por último, el microcuento que obtenga el tercer lugar en cada categoría obtendrá como premio un monto en efectivo de Bs. 1.000.

Los ganadores serán anunciados en mayo.

“Es fundamental reflexionar y conversar sobre el racismo y la discriminación racial desde una introspección y como sociedad. Para promover estos pasos, queremos apelar a las artes literarias, porque la cultura y el arte tienden puentes”, indicó Indu John-Abraham, representante del Banco Mundial en Bolivia.

“Contaremos con un jurado de lujo, compuesto por Mauricio Murillo Aliaga, Elvira Espejo y Rodrigo Urquiola, artistas y escritores bolivianos reconocidos a nivel nacional e internacional, quienes harán la selección de los tres microcuentos finalistas en cada categoría y definirán el primer, segundo y tercer lugar en ambas categorías”, agregó la representante.

¿CÓMO PARTICIPAR?

El concurso comenzará el 25 de marzo y estará vigente hasta el 22 de abril. Los participantes se dividirán en dos categorías: Escritoras y escritores noveles entre los 18 y 23 años; Escritoras y escritores aficionados entre los 24 y 99 años. En ambas categorías, el requisito es tener nacionalidad boliviana.

Los participantes deberán acceder al formulario de registro disponible en el sitio web del Banco Mundial Bolivia. Una vez registrado, cada participante deberá subir su microcuento en la misma plataforma, en formato PDF.

Todos los textos serán revisados por el jurado calificador, a fin de que cumplan como mínimo con los criterios de originalidad, tratamiento de la temática y otros relativos a la calidad literaria.

Cada participante deberá enviar una sola obra inédita en castellano, la misma que no haya sido premiada ni haya participado anteriormente en otros concursos. La extensión máxima del microcuento es de una página (tamaño de letra Arial 12, interlineado 1.5, margen 1” arriba, abajo, derecho e izquierdo).

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La Jisk’a Feria prepara el retorno de la FIL La Paz

Se lanza la primera Jisk’a Feria del Libro de 2021 para acercar a editoriales con lectores a través de descuentos especiales.

Por Adrián Paredes

/ 20 de abril de 2021 / 08:08

En 2020 se interrumpieron muchas actividades culturales, pero una de las cancelaciones más críticas para el sector fue la de la Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL La Paz). En 2021, la intención es que la gran feria vuelva a ser celebrada.

Por un cuarto siglo la FIL ha sido parte casi inamovible del ámbito cultural paceño, bien conocida por ser la chance de que librerías, editores y escritores se encuentren, además de ser el momento del año en que la población boliviana más libros consume.

Para 2021, el camino a la FIL estará pavimentado por una serie de pequeñas ferias (jisk‘a ferias) que realizarán las librerías socias de la Cámara Departamental del Libro de La Paz (CDLLP), institución a cargo de la organización de la feria internacional.

La primera de estas Jisk’a Ferias del Libro 2021 comenzó este 19 de abril en la plaza del Bicentenario y estará vigente hasta el 24 de abril.

“Esta actividad no solo busca la reactivación del sector librero, también es una iniciativa para llevar el libro original y legal a la población”, aseveró la CDLLP a través de un comunicado.

Todo esto se hace en el marco del programa La Paz Lee, organizado por la Secretaría Municipal de Culturas (SMC), parte del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP).

De lunes a sábado, desde las 9.00 hasta las 20.00, más de 30 librerías y editoriales presentarán sus novedades y descuentos a los lectores y transeúntes paceños, quienes también podrán disfrutar de la Jisk’a Feria desde sus casas a través de una agenda cultural virtual con charlas que serán transmitidas en redes sociales.

La intención del formato semipresencial es permitir que la actividad no pase desapercibida sin dejar de guardar cautela ante la pandemia por COVID-19, todavía vigente en Bolivia y el mundo.

Presentaciones de libros, lecturas de poesía y un espectáculo de comedia stand up. Cada día habrá un espectáculo diferente desde las 19.00 y todos estarán disponibles vía stream en vivo en los perfiles de Facebook, Instagram y Twitter de la Cámara Departamental del Libro de La Paz.
La programación será anunciada por esas redes sociales con debida anticipación.

Después de esta primera Jisk’a Feria habrá tres más, en abril, julio y noviembre. En la segunda quincena de septiembre tendrá lugar el evento principal: el retorno de la FIL de La Paz.

UN NECESITADO REGRESO

El regreso de la FIL es, justamente, algo muy esperado por el sector editorial. Si en 2020 no se pudieron celebrar los 25 años de la FIL, además de los 75 años de la CDLLP, este 2021 se espera poder proceder con los festejos por los 26 y 76 años, respectivamente.

“El proyecto (de las Jisk’a ferias) nace de la necesidad que se ha visto en la Cámara del Libro de que los socios tengan un espacio presencial para poder ofertar los libros ante un año marcado por la pandemia del COVID-19”, expuso a La Razón Luis Carlos Sanabria, encargado de comunicación de la CDLLP, en diciembre de 2020, cuando tuvo lugar la primera entrega de las Jisk’as Ferias.

“Las experiencias virtuales no han dado los resultados esperados. Hubo mucha queja del sector con relación a las dificultades por las que han atravesado”, añadió en ese entonces.

Hoy, las urgencias y necesidades no han cambiado demasiado para el sector , pero las editoriales afiliadas a la CDLLP —como Librerías Lectura, Editorial El Cuervo, Editorial 3600— ya tienen más fuerza para levantarse.

Tal vez así sea posible recuperarse de una temporada en que todo se digitalizó, casi anulando la venta de libros por el cierre de librerías y la falta de un servicio de delivery para libros. Si bien ahora las librerías y editoriales se han actualizado y están mejor equipadas para enfrentar el mundo que dejó la pandemia, igual esos meses sin actividad económica o producción en general necesitan ser recuperados.

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¡Detengan todo! Vea el recién estrenado trailer de Shang-Chi de Marvel

Con el título 'Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos', el filme se estrenará en septiembre del año que corre.

Por Adrián Paredes

/ 19 de abril de 2021 / 10:35

Marvel Studios reveló el trailer para su filme Shang-Chi y La Leyenda de los Diez Anillos, el cual ya había sido anunciado en 2019 junto a su actor principal Simu Liu (Pacific Rim), quien encarnará al protagónico Shang-Chi.

Conocido como el Maestro del Kung-Fu, Shang-Chi es un personaje creado en 1973 por Steve Englehart y Jim Starlin y gozó de mucha popularidad hasta 1983. Eso no ha evitado que el personaje haya estado en equipos como los Vengadores, Heroes for Hire, o que apareciera en al aclamada serie de cómics Marvel Knights.

El filme tenía que estrenarse en febrero, pero la pandemia alteró todos lo planes de Marvel, quienes anunciaron que Shang-Chi sería estrenada en cines en septiembre. La película completó filmación en octubre de 2020, tras una pausa atribuida al confinamiento.

Dirigida por Destin Daniel Cretton (Short Term 12), la película se ha caracterizado por dar mayor importancia al tema de la representación, con un elenco predominantemente asiático. El tráiler muestra también cierta influencia de clásicos filmes de artes marciales, como las viejas películas tipo wuxia, y esfuerzos más recientes como Héroe de Yi-MouZhang y Crouching Tiger, Hidden Dragon de Ang Lee.

Puede ver el tráiler subtitulado aquí abajo.

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La niña Sol Loza ganó en la Ch’iti Feria 2021 con miniaturas de la fauna oriental

La semana del Día del Niño está dedicada a los niños y la niñas en la Feria de Alasita.

Por Adrián Paredes

/ 14 de abril de 2021 / 16:53

Hoy, miércoles 14 de abril, en el campo ferial del PArque Urbano CEntral (PUC), se realizó la Ch’iti Feria de Alasita en la que participaron 52 niños y niñas.

De entre todos ellos, una niña primó por su carisma y talento para elaborar miniaturas: Sol Loza, de siete años, vestida de moxeña para representar a su Beni natal, fue declarada la ganadora de esta actividad.

“Yo coloco los ojitos a las tortugas y a las aves que ofrecemos con mi mamá. Me gusta la Alasita porque así puedo enseñar una gran variedad de animales”, explica Sol, quien actualmente cursa el segundo de primaria.

Para Zoram Pabón, “es un orgullo” que su hija Sol siga la tradición familiar de hacer artesanías con arcilla y goma EVA. Emocionada recuerda cuando hace cinco años llegaron a La Paz para ofrecer sus trabajos, en un inicio en la Feria Dominical de Culturas, y desde hace dos años en la Alasita.

La familia ofrece las artesanías en el sector Billetitos de la feria de Alasita.

El segundo lugar de la Ch’iti Feria fue para Matilde Barrientos quien con tan solo 3 años fue una de las participantes más pequeñas de la actividad. Exponiendo sus trabajos en madera, la niña representó al sector Cochabamba, feriantes que llegaron desde la llajta para vender sus creaciones cerca al Teatro al Aire Libre

“Empecé a vender las miniaturas desde los 15 años, por incentivo de mi mamá. Ahora es mi hijita la que sigue esta tradición familiar”, explica Heidi Urdidinea, mamá de Matilde, quien participa por primera vez en la Ch’iti Feria.

El tercer lugar fue para Adalin Jara del sector Litoral quien ofreció Pumakataris y Chiqui Titis de madera. El cuarto lugar quedó para Jesús Melendres que ofreció materiales hechos con lata. El quinto lugar fue para la niña Samida Mamani por sus anticuchos en miniatura.

“Los artesanos de Alasita hemos dedicado esta semana a los niños y por ellos estamos realizando actividades y ofertas”, explicó el secretario ejecutivo de la Federación Nacional de Artesanos y expositores de la Feria de Navidad y Alasitas (Fenaena), Freddy Butrón.

El programa de Alasita continuará el viernes 16. Desde las 10:00, se hará la Elección del Ch’iti Ekeko con la participación de niños representantes de diversos sectores de la feria.

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Museo de Anatomía, el otro lado de lo tétrico

Reabierto desde 2018, el museo junta piezas cadavéricas que pueden parecer lúgubres, pero que también son la inspiración para estudiantes de primer año de Medicina

AÑOS. Un cadáver diseccionado hace más de 30 años se conserva gracias a técnicas implementadas por los fundadores del museo

Por Adrián Paredes

/ 14 de abril de 2021 / 13:32

En un lugar de la ciudad de La Paz hay un cuarto lleno de huesos, algunos con más de 30 años de antigüedad. Todos están clasificados según su nombre científico y su tamaño y hasta tienen un pequeño código QR para que sea más sencillo ubicarlos.

Así es la osteoteca del Museo de Anatomía del Área de Ciencias Morfológicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Mayor de San Andrés. La idea de este cuarto es que los estudiantes de las distintas facultades relacionadas a la medicina puedan prestarse una pieza ósea —tal como se prestarían un libro en una biblioteca— para estudiar con libertad.

Esta es una de las iniciativas que tiene el Museo Morfológico desde 2018, cuando los doctores Marcelino Mendoza Coronel, actual jefe del Departamento Facultativo de Ciencias Morfológicas, y Freddy Edwin Tancara Vargas, responsable del Museo de Anatomía, asumieron gestión.

El repositorio está ubicado en la misma Facultad de Medicina, sobre la avenida Saavedra #2246, en el barrio de Miraflores. Para entrar hay que ir detrás del edificio principal, virar a la derecha y encontrarse de frente con la estatua de un Atlas cargando un mundo que en su interior lleva estructuras celulares, ADN e incluso el pequeño feto de un bebé.

El Atlas es parte del cambio de atmósfera que Mendoza y Tancara trajeron con su gestión. Cansados de que se asocie a la unidad de morfología con lo tétrico, no solo trabajaron para rearmar el museo, también llenaron sus techos y pasillos de arte. Su primer acto fue poner esta escultura que representa a las cuatro cátedras de la unidad de morfológicas: Anatomía, Histología, Embriología y Biología. 

“Esto era lúgubre. Pero, a través de la escultura y las pinturas, el lugar ha cambiado un poco junto a todos los ambientes, siempre tratando de inspirar a los estudiantes”, expone Tancara a ESCAPE, durante un recorrido por el recinto.

En el segundo nivel está el museo, entrando por una puerta rodeada del mural que reproduce Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, la pintura de Rembrandt. También está una representación pictórica de la escultura La piedad del italiano Miguel Ángel; y un mural más con La creación de Adán, también de Miguel Ángel. “Antes era todo muy apagado, pero hemos intentado que esta sea una casa del estudiante donde todos los que vengan se sientan bien y puedan apreciar estas obras de arte”, cuenta Mendoza.

Tras la puerta, una amplia sala alberga la colección, pero en 2018, cuando Mendoza y Tancara asumieron su gestión, el lugar no era más que un depósito en el que los huesos acumulaban polvo.

La gráfica

Foto: Álvaro Valero

Foto: Álvaro Valero

Foto: Álvaro Valero

Foto: Álvaro Valero

AYUDA. El museo no sería hoy una realidad sin la ayuda de los estudiantes que pasaron por la unidad de Morfología y llegaron a quererla. Foto: Álvaro Valero

Foto: Álvaro Valero

Foto: Álvaro Valero

Foto: Álvaro Valero

Foto: Álvaro Valero

‘Inspiración en la fascinación’

Dentro de la sala esperan maquetas y modelos que ilustran el funcionamiento y la estructura de diversas partes de la anatomía humana, pero también embriones, huesos y cadáveres, conservados para que los alumnos de primer año de medicina puedan aprender cómo funciona todo.

Al entrar, tres animales diseccionados con las vísceras expuestas están al inicio de una pequeña área dedicada a las bestias. El tiempo no ha quitado flexibilidad a los órganos de sus piezas cadavéricas, pero su textura se ve algo seca: algunas partes se pintaron con fines didácticos. Detrás de ellos, esqueletos de perros, gatos, pumas reposan junto a frascos con palomas flotando en formol.

No muy lejos de ahí yace el cadáver de una persona no identificada; murió hace más de 30 años, más o menos cuando el museo fue creado por los doctores Édgar Arené y Vito Rivas, jefes de trabajos prácticos de Morfología en esa época, quienes diseccionaron esta pieza cadavérica e implementaron las técnicas de conservación que lo mantienen intacto hasta hoy.

“La gente tiene el morbo de ver lo prohibido y, en este caso, ver un cadáver sin piel, cortado en dos partes para mostrar su estructura, despierta inquietud, pero también la motivación de realmente pensar en cómo está estructurado nuestro cuerpo”, explica Tancara.

El museo representa la primera etapa de formación de los estudiantes de Medicina. Antes de entrar en prácticas de segundo año, tienen que profundizar sus conocimientos de Morfología, de tal modo que conozcan a detalle cómo funciona el interior de su futuro campo de trabajo. “Lo hacemos en cadáveres para entender bien cómo funcionan algunas estructuras, tenemos que romper, cortar y abrir. Eso no podemos hacerlo en alguien vivo, solo en un cadáver”, aclara Mendoza.

Justamente fueron estudiantes quienes ayudaron a ambos doctores a convertir ese depósito intransitable de esqueletos deteriorándose a la luz del sol en un museo dividido en áreas con importantes piezas de aprendizaje, como huesos con fracturas mal consolidadas, cráneos acromegálicos y otros sacados de ch’ullpas con trepanaciones que alteraban su forma.

“Puede ser tétrico para quien no se dedica a la medicina, pero los estudiantes de primer año encuentran inspiración en la fascinación que les causa ver estas piezas”, asevera Tancara.

Los tesoros del museo

El museo también junta otro tipo de tesoros. Entre ellos, desde Francia, un modelo antiguo de cera, de esos que artistas de ese material realizaban junto a anatomistas en 1800 y que hoy valen más de $us 20.000. Alrededor de esta importante pieza histórica están modelos creados por los estudiantes. Pulmones, corazones, corneas en maquetas realizadas en porcelana fría, plastoformo y metal, a manera de trabajos finales, mostrando el funcionamiento de las estructuras.

Para Mendoza y Tancara éstos son los tesoros, muestras del amor de los estudiantes por el museo. Por lo mismo lamentan no tener suficientes fondos para hacer de éste un museo más profesional.

A futuro desean tener solarios, más murales, cambiar la fachada e incorporar vitrinas, luces y un sistema de alarma, para así poder añadir algunas piezas valiosísimas y muy raras, como invaluables microscopios antiguos, que por ahora guardan en algún lugar secreto.

No solo los fondos no alcanzan, su gestión termina el 10 de mayo y los galenos todavía no han decidido si repostularse para otros tres años o dejar de posponer proyecciones personales y académicas.

Solo les queda seguir intentando que el Ministerio de Salud y el de Educación — o cualquiera, en realidad— otorguen fondos para dejar el museo aún mejor de lo que ya se logró, especialmente ahora que, después de cerrar por la pandemia, el 5 de abril abrió sus puertas una vez más.

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