viernes 30 jul 2021 | Actualizado a 06:37

TRECE COSAS que no sabías del club The Strongest (y nunca te habías atrevido a preguntar)

Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar

/ 14 de junio de 2021 / 09:13

El monumental libro del historiador/arquitecto Iván Aguilar Murguía ‘Rugido centenario: Historia de The Strongest Football Club’ tiene fotografías inéditas y datos desconocidos de la historia del club.

Uno: los dos primeros legionarios.Los dos primeros futbolistas en jugar en el extranjero fueron stronguistas. El primero fue Eduardo Chato Reyes Ortiz, que compitió en Chile e Inglaterra (en Tradesman F.C. y en Trinity Rangers F.C.). Don Eduardo tuvo el privilegio de ser el autor del primer gol anotado en el estadio Hernando Siles, en enero de 1930. El segundo “player” en demostrar su fútbol allende nuestras fronteras fue miembro del cuerpo diplomático boliviano. Su nombre, Humberto Montes; su destino, Bogotá; su equipo, el Gun Club/Sport Colombia. Montes jugaba de “centre forward” —delantero centro— y lo fue todo en The Strongest: hincha, goleador, presidente (en cinco ocasiones) y director técnico. Fue bajo la presidencia de don Humberto que el club —en mayo de 1922— pasó de llamarse The Strongest Football Club (F.C.) a simplemente The Strongest. El arquitecto Aguilar sostiene en su libro póstumo que esa medida fue antiestatutaria, pues la decisión se tomó en una reunión ordinaria y no en una asamblea general de socios. A esta condición de Tigre de exportación hay que sumar al tercer y cuarto boliviano que jugaron para clubes extranjeros: los también stronguistas Vicente Arraya (Atlanta de Buenos Aires) y Alberto Achá (club mexicano San Sebastián del Oro).

Dos: el primer grito de guerra en aymara fue en la Capital.El mítico “Huarikasaya, kalatakaya” fue idea de un periodista. Su nombre, Francisco Villarejos; su chapa, Pancho. Don Francisco era el presidente de la Asociación de Periodistas de La Paz y un insigne aymarista en una década, los años 30, donde el indigenismo hacía furor en las clases intelectuales del país con pintores como Cecilio Guzmán de Rojas y David Crespo Gastelú, entre otros. La primera ciudad que escuchó el grito no fue La Paz sino Sucre. Fue un 25 de mayo de 1931 con motivo de la visita stronguista a la Capital por sus fiestas, donde se disputó un cuadrangular para asentar la hermandad con el club gualdinegro sucrense, el mítico Junín. En esa década y la posterior, 30 y 40, los jugadores al mando de su capitán Gerardo El IndioPeláez —nacido en Chayapampa y “centre half” del equipo y la selección— acostumbraban a hablar en aymara en la cancha.

Tres: el arquero de la valla invicta era pianista. Don José Bascón ha pasado a la historia del fútbol boliviano por ser el primer/último “goalkeeper” en ganar un campeonato sin encajar un solo gol. Fue en 1930, un año inolvidable. Bascón acostumbraba a tocar el piano en el Hotel Torino junto a su orquesta. Lo hacía hasta que la hora —las dos de la tarde— indicaba la marcha hacia Miraflores. Con las manos delicadas de pianista, don José atajaba toda pelota que llegaba por sus alrededores.

Cuatro: la primera hinchada organizada de Bolivia.Su nombre, la Murga Stronguista. El motivo, alentar a los jugadores en los primeros clásicos contra el club Bolívar. Cuando se iba a jugar el “match” número 10 entre ambos rivales (marzo de 1931, el primero fue en 1927 y acabó cero a cero), los hinchas gualdinegros se agruparon para disfrazarse de oro y negro con una “S” gigante alrededor de una murga con instrumentos de verdad y otros de cartón. La Murga no solo animaba sino que arrancaba sonrisas y simpatías en su caminata por el centro de la ciudad hacia el Gran Stadium La Paz.

Cinco: el stadium gualdinegro de Tembladerani. En 1945 el gobierno donó dos extensos terrenos en Tembladerani para los dos clubes más importantes de la urbe. En Bolivia, por aquel entonces solo el decano, Oruro Royal, contaba con cancha propia. Uno de los barones del estaño, Víctor Manuel Aramayo, hincha stronguista y a la sazón presidente honorario del club, donó 100.000 bolivianos y el estadio gualdinegro en “territorio comanche” se hizo realidad. Tres años después, un turbión que bajó desde Pasankeri y El Alto borró del mapa el stadium atigrado de Tembladerani. La Alcaldía, a modo de compensación, ofreció al club otros terrenos en Alto Obrajes que al final fueron canjeados por otros en Achumani. El sueño de la cancha propia iba a hacerse realidad 40 años después, en 1986 en la zona Sur de la ciudad.

Seis: miles de cartas al Chaco. Durante la Guerra del Chaco, el Tigre organizó innumerab l e s actividades de apoyo a los soldados stronguistas de las cañadas y los fortines. Una de ellas fue la “Correspondencia del Soldado”. Bajo la dirección del dirigente Manuel Benito Sagárnaga —uno de los primeros directores del Conservatorio Nacional de Música—, el club mandó miles de misivas desde La Paz, no solo a las posiciones de combate sino a la propia capital paraguaya donde había prisioneros gualdinegros, como los capturados al inicio de la guerra en Fortín Boquerón. Todas las cartas llevaban el sello del club The Strongest. La “Correspondencia del Soldado” nació en febrero de 1933, cinco meses antes de la fundación de Radio Illimani, otro nexo de unión entre las ciudades/pueblos y el lejano campo de batalla. A los familiares que no contaban con papel, esquelas del club, certificados y solicitudes al Estado Mayor, el club se los proporcionaba de manera gratuita.

Siete: del Tonguito al Chupa. El club siempre ha contado con hinchas apasionados, desde sus inicios hasta la actualidad. Varios de ellos se destacaron como “hinchas número uno”. El primero fue Tonguito (década del 10 y del 20 del siglo pasado) seguido por José Negro Fernández (vestía en los años 40 chompa amarilla y negra a cuadros y alentaba con megáfono: falleció el 18 de mayo de 1970) y RocotoMárquez hasta llegar a Humberto ChinoRiveros y su sobrino, el inolvidable Raúl ChupaRiveros.

Ocho: las vicuñas del arriero David Guardia. Pasada la Guerra del Chaco, The Strongest arrancó con una tradición que iba a perdurar durante décadas: la entrada al “field” con una vicuña, considerada un símbolo de buen augurio. Durante más de 20 años, las vicuñas eran adornadas por la tienda “Bueno, bonito y barato” de don Gastón Velasco. Su más popular arriero fue don David Guardia, que tenía cuatro vicuñas siempre a disposición del gualdinegro.

Nueve: la chapa de Tigre fue inventada por un rival. ¿Por qué al club The Strongest le dicen Tigre? Por nuestros colores. Pero, ¿quién fue el primero en llamarlo así? Fue don Max de la Vega, el histórico fundador/presidente de la Asociación de Fútbol de La Paz, allá por 1914. De la Vega fue el máximo impulsor del primer clásico rival del gualdinegro: Nimbles Sport Association. Con motivo del aniversario XXXIII en 1941, don Max tomó la palabra en los festejos del 8 de abril de aquel año y dijo: “¡Yo les llamo Tigres! porque lleváis en la piel los colores máximos del club, que en las sombras densas han recibido el beso del sol para que con sus rayos luminosos puedan hacer de la penumbra el emblema gualdinegro. ¡Yo les llamo Tigres! porque en los campos de la lid, vuestra garra y tesón me recuerdan al tigre feroz. ¡Yo les llamo Tigres! porque cuando el score os es adverso, lucháis, cual tigre herido, para reconquistar el laurel”. Cuando Nimbles desapareció, don Max pasó a ser hincha y formar parte de la dirigencia stronguista. Murió en Cochabamba el 21 de julio de 1967.

Diez: el otro accidente. Viloco está en el corazón de todos los stronguistas pero en la década anterior a aquel accidente aéreo fatal, los años 50, el club también perdió a jugadores por un trágico accidente al regresar de Cochabamba en un automóvil Mercury. Ocurrió en enero de 1953 y fallecieron arrollados por un tren tres “players”: Ezequiel Calderón, Alberto El CholoRamírez y el paraguayo Eusebio Martínez. El arquero Raúl Reynoso, el kinesiólogo Alberto Molina, el chofer Gerardo Maida, un amigo del grupo Luis Ramírez y el pequeño de 10 años Eloy Stemberg salvaron la vida, pudiéndose escapar de las vías del ferrocarril donde el auto había quedado trancado. Los tres atigrados fueron velados en el estadio Hernando Siles y enterrados en el Cementerio General de La Paz.

Once: el primer Cóndor de los Andes. El club gualdinegro fue la primera institución deportiva en recibir el Cóndor de los Andes. Fue con motivo de los 50 años del club en 1958, en sus Bodas de Oro. El presidente de Bolivia, doctor Hernán Siles Suazo, fue el encargado de colocar la distinción. En aquel año, el Tigre también recibió el “Cordón de Oro”, el máximo galardón de la Federación Boliviana de Fútbol a cargo de su presidente, coronel Luis Saavedra Camacho.

Doce: el presidente vasco que abogó por Bolívar. Uno de los más grandes patriarcas atigrados fue el vasco José Luis de Aranguren y Núñez. Nacido en Bilbao el 5 de octubre de 1904, llegó a Bolivia en 1943 como experto en peritaje mercantil. De ideología franquista — fue militante de la Falange— se desempeñó como cónsul de España en nuestro país durante 20 años (1953-72). También colaboró por sus creencias católicas con el periódico El Diario y Radio Fides. El Vasco, como era conocido en La Paz, fue durante 30 años dirigente stronguista y presidió el club durante cuatro mandatos diferentes: 1947-50, 1952-56, 1958-59 en las Bodas de Oro y 1964-65. Precisamente aquel año, 1964, The Strongest salió campeón y descendió su rival, club Bolívar. En una entrevista publicada en el periódico Última Hora a finales de aquel año, Aranguren se opuso al descenso celeste a la B. “Sus argumentos rayaron dentro de una caballerosidad sin par, digna de todo stronguista, cosa no vista hasta los tiempos que corren. Con una propuesta imaginativa, Aranguren pidió que no haya descensos para que suba el campeón de la segunda división y al año, 1965, desciendan dos equipos”, dice don doceIván Aguilar en su libro. El Vascotambién fue el (decimotercer) presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (1969). “La figura de José Luis de Aranguren refleja el amor puro y verdadero de un no paceño hacia el pueblo paceño. Se transformó el Vascoen uno de los stronguistas más memorables, cubierto hoy por el polvo del olvido”, añade don Iván Aguilar Murguía, también de ascendencia vasca. Tuvo dos hijos de su primer matrimonio de nombres José María y Alfredo; en su segundo matrimonio tuvo cuatro hijas de nombres Regina, Pilar, Begoña y Milagros; y cuatro hijos en su tercer matrimonio, de nombres José Luis, Ana María, Juan Carlos y Amparo. Don José Luis falleció en La Paz el 13 de abril de 1972.

Y trece: la primera mujer en formar parte de una dirigencia deportiva fue la stronguista Hortensia Taboada.Fue secretaria de actas en 1941 bajo la presidencia del periodista Gustavo Otero.

El libro Rugido centenario: Historia de The Strongest Football Clubde Iván Aguilar Murguía tiene un costo de 250 bolivianos (tapa dura) y 180 bolivianos (tapa normal). Se puede adquirir en la Biblioteca del Fútbol de Iván Aguilar, ubicada en la calle Indaburo y Junín 1089, a una cuadra de la plaza Murillo, o en el Edificio 4660, entre la calle cero y uno del barrio de Obrajes, sobre la avenida Ormachea.

LA GRÁFICA

El monumental libro delhistoriador/arquitecto Iván Aguilar. Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

AUTOR. El historiador y arquitecto Iván Aguilar Murguía es el autor del libro ‘Rugido centenario: Historia de The Strongest Football Club’. El texto tiene 570 páginas. Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

La vicuña, presente en la entrega del Cóndor de los Andes (1958). Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

José Bascón, el pianista arquero. Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

El equipo en 1913. Foto: Libro “Rugido Centenario” de Iván Aguilar.

Estados Unidos se pasea ante Irán y endereza su rumbo en el básquetbol olímpico

Las dos primeras selecciones de cada una de las tres llaves avanzan a cuartos, El equipo estadounidense cerrará la fase de grupos ante la República Checa

Jayson Tatum de EEUU va a la canasta en el partido de baloncesto contra Irán

Por AFP

/ 28 de julio de 2021 / 10:48

TOKIO 2020

La selección de básquetbol de Estados Unidos enderezó su rumbo en los Juegos de Tokio-2020 al ganar con autoridad a Irán (120-66), este miércoles en el Saitama Arena, con una gran actuación del base Damian Lillard, autor de 21 puntos, con siete triples.

En el grupo A, el equipo de las estrellas de la NBA había caído en su estreno ante Francia (83-76). Este miércoles no tuvo rival y desde el principio marcó distancias con el grupo persa.

Dispuesto a recuperar voluntades en un día sencillo, el seleccionador estadounidense Gregg Popovich repartió minutos entre todos sus jugadores. 

El plan del mítico técnico de los San Antonio Spurs pasaba por dar un paso adelante en defensa y ahogar a los jugadores iraníes. En ataque, el talento anotador estadounidense hizo el resto.

En Irán dio la cara su referente, el antiguo NBA Hamed Haddadi, autor de 15 puntos y 6 rebotes.

El equipo estadounidense cerrará la fase de grupos ante la República Checa, que este miércoles se enfrenta a Francia.  

Las dos primeras selecciones de cada una de las tres llaves avanzan a cuartos, más las dos mejores terceras.

(28/07/2021)

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LASTESIS: Un feminismo desde lo colectivo y la performance

'El violador eres tú', pieza performática creada por el colectivo feminista chileno, hizo carne en mujeres de todo el globo

LASTESIS. Dafne Valdés, Sibila Sotomayor, Lea Cáceres y Paula Cometa son las integrantes

Por Claudia Fernández

/ 26 de julio de 2021 / 19:18

Yla culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía. El violador eras tú”, dice el verso más cantado en España, México, Turquía, Argentina, Chile y Bolivia de la performance creada por LASTESIS, un colectivo feminista fundado por cuatro jóvenes y reconocido por la revista Time como una de las 100 personalidades más influyentes de 2020, aunque la nominación resulta ser un detalle más en medio de una compleja lucha contra el patriarcado. Dafne Valdés, Paula Cometa, Sibila Sotomayor y Lea Cáceres, nacidas en Valparaíso (Chile) y a favor del enfoque interseccional, apuestan por un diálogo entre las tesis feministas y las manifestaciones artísticas como reivindicación de las mujeres y la comunidad LGTBIQ+. Y ahora quieren Quemar el Miedo.

—¿Cómo ven el movimiento feminista en Latinoamérica en un contexto de crisis sanitaria muy distinto a 2019 cuando, por ejemplo, las plazas eran espacios de lucha, de protesta?

—Está activo, aunque con la pandemia las prioridades van cambiando. La violencia doméstica ha sido un tema muy importante durante este tiempo; el confinamiento finalmente hace evidenciar aún más las formas de violencia contra las mujeres, infancia y personas de las disidencias. Así que hay luchas importantes y que en cuanto se pueda recuperar las calles van a florecer temas como el aborto, mientras tanto América Latina tiene que estar observando y constantemente  poniendo en su lugar a los agentes que finalmente resultan ser quienes proporcionan la violencia; visibilizando las prioridades que no son ni de derecha ni de izquierda, y construyendo las relaciones entre colectivas feministas, transfeministas latinoamericanas con organizaciones africanas, afrodescendientes, europeas y asiáticas que son importantes. Así que tenemos que estar despiertes, atentes y listes para reactivarnos.

—Ustedes incentivan a la acción en la lucha feminista. ¿Cómo hacerlo?

—Nosotras creemos mucho en el “hágalo usted misme” desde las herramientas que tenga, que pueden no ser muchas: no tienen que ser académicas, no tienen por qué tener un grado en arte, teatro o en lo que sea, sino que en verdad teniendo un cuerpo, son muchas las cosas que podemos hacer. Por ejemplo, nuestros vínculos con lo musical son absolutamente autodidactas, no nos dedicamos a la música, sin embargo desde que empezamos a trabajar en 2018 nos daba la sensación de que era muy necesario que tuviera un ritmo. Hay muchas cosas que se pueden hacer solo con el ímpetu y sin temor de nada. También creemos que ese activismo está en el cotidiano: en el cómo nos relacionamos con nuestra familia, cómo entendemos la construcción familiar, cómo comprendemos otros posibles vínculos de distinta filiación que no pasa por lo sanguíneo ni lo sexo afectivo; como también en lo laboral, este  activismo en el cotidiano como cuando voy caminando por la calle. Creemos que hay que estar todo el tiempo operando, lo que es un ejercicio bastante agotador, pero en ese sentido la lucha feminista es constante. Y en el contexto latinoamericano el diálogo entre el arte y el activismo, o sea, el artivismo, es algo muy potente y que a veces en los países del Norte no está instalado de la manera en que está aquí, de la manera en la que está en Chile, Argentina, Bolivia o Perú. Además, en nuestra lucha nos ha hecho sentido el diálogo con las personas de la disidencia del sistema sexo-género, con quienes compartimos tantas opresiones y creemos que tenemos muchos puntos en común en nuestra lucha y que juntes somos más fuertes.

La letra y la coreografía de Un violador en tu camino parecen sencillas, pero por detrás hubo un trabajo de investigación basado en el libro Calibán y la bruja de Silvia Federici. ¿En el camino que eligieron, por qué el cuerpo se convierte en uno de los protagonistas de la lucha feminista?

El cuerpo es el primer territorio que habitamos, y en el caso de mujeres y personas de las disidencias hay un tema de cómo el cuerpo se transforma en un territorio de opresión; un territorio de violencia que nos atraviesan en múltiples ámbitos que no tienen que ver solamente con las personas gestantes o con capacidad de gestar. Nos parece importante esa reivindicación; cuerpo como territorio y esa reapropiación como una herramienta de lucha y de resistencia. Además, eso se vincula directamente con esta creencia que tenemos en el potencial transformador de la performance, cuyo sustento, ya sea artístico o cultural, es el cuerpo. A lo largo de la historia hemos visto cómo las luchas muchas veces parten desde ese territorio oprimido, parten de ese lugar y el tema de vincular la performance con los feminismos o transfeminismos tiene que ver con eso, con esa potencia política que conlleva la apropiación del cuerpo que no es cualquier cosa como pareciera, como algo evidente, pero en verdad creemos que no, que ahí hay una vuelta importante, una lucha de muchos años pero que sigue en la actualidad.

—Son varias las manifestaciones artísticas que realizaron pero Un violador en tu camino reflejó un salto generacional; hubo adultas mayores cantando y realizando la coreografía en diferentes países. ¿Este salto fue buscado?

—Cuando generamos la intervención y definimos la coreografía, intentamos que fuera muy sencilla pensando en que una gran mayoría de personas pudiera ejecutar estos movimientos, eso era muy importante para nosotras. Y que los movimientos y la letra generarán una alianza, no una dicotomía, no una separación, sino que dialogarán. Y lo que sucedió con LASTESIS senior, personas mayores de 40 años, de alguna manera corroboró esa premisa. Era impactante lo que aquello significó, y lo mismo con este efecto sanador de la performance, con ese momento en el cual una misma apunta hacia afuera, algo sucede en torno a su experiencia de violencia sexual y que también fue algo que descubrimos cuando hicimos la performance en la calle por primera vez; como que antes eso estaba en el terreno de las ideas y hay cosas que solo se concretan cuando se realizan a través de la acción, en ese sentido tiene mucho que ver con lo performativo, o sea, con el cuerpo.

—¿Y cuál es el vínculo que tiene con los sectores populares, con los indígenas?

—No hay un vínculo directamente, pero nuestras convocatorias apuntan a todos los sectores económicos pero evidentemente hay una necesidad mucho más fuerte de hablar de feminismos en sectores populares en donde también los Estados y sus aparatos educacionales han minimizado de alguna manera la posibilidad de mayor información, por ejemplo, respecto al género. Eso quizás es una de las deudas que tenemos las feministas que venimos de la academia.

ACCIÓN. El violador eres tú de LASTESIS se replicó en las calles de diferentes países. Foto: LASTESIS

—“Feminazi” es un insulto que utilizan para descalificar el movimiento feminista. ¿Qué opinan sobre el adjetivo?

—Hicimos un video como respuesta en base a un texto corto de Paul B. Preciado que se llama Quemar el miedo, que va definiendo también un poco la idea de por qué te llaman feminazi, qué podría significar, qué pasaría si realmente fuésemos feminazis y si ejecutáramos las mismas violencias que el opresor histórico a la manera de los nazis. Como dice Paul B. Preciado, nos queda mucho, pero mucho margen para que nos llamen feminazis.

—En esta entrevista no colocamos las respuestas individuales, sino la postura de LASTESIS. ¿Cuál es la importancia que le dan al trabajo colectivo?

—Lo colectivo dialoga con lo político, con esa idea de potencia desde la colectividad y sin abandonar nuestras luchas personales, nuestras vivencias, nuestras propias realidades, violencia, etcétera; sino cómo a partir de lo colectivo logramos luchar en contra de estas violencias y opresiones comunes que compartimos. En esta idea del nosotras y no de la experiencia de una. Entonces, desde un principio para nosotras tenía mucho sentido el conformarnos como un colectivo porque también alude a una estructura que no es jerarquizada, que no es vertical.

—Este año presentaron dos libros. ¿Sobre qué escribieron?

—Por un lado está la Antología, donde compilamos teoría feminista de varies autores y escribimos el prólogo pero hay también poemas, dramaturgia, arte textil, diseño, fotografía, mostramos cómo las manifestaciones artísticas dialogan con lo teórico. Con el libro pensamos en acercar a personas que no tienen relación con los feminismos, que fuera introductorio, y también fue pensado para las personas que están dentro de los feminismos donde pudieran encontrar otras cosas. Y por otro lado está Quemar el Miedo, escrito en primera persona plural y desde el nosotras, considerando que la experiencia de una es la experiencia de todes. Lo que sale de ese libro son cosas que nos han pasado, pero lo que nos parecía muy importante era no hablar de nuestra biografía, por eso no le ponemos nombre y apellido, sino que desde el nosotras mostrar el cómo, en ese ejercicio de que la experiencia de una es la experiencia de todas.

—¿Y cuál será su próximo trabajo?

—Estamos entrando en una discusión con las pistas que nos entregan los estudios de urbanismo feminista; ver la relación del espacio público y el género como esta idea de que el espacio público, el urbanismo, digamos las ciudades están pensadas para el “sujeto masculino o neutral”, esta discusión en torno a la organización, pero desde esta perspectiva de género.

Libros indispensables según LASTESIS

— Género y disputa – Judith Butler

— La guerra contra las mujeres – Rita Segato

— Manifiesto contra sexual- Paul B. Preciado (Última edición)

— Calibán y la bruja- Silvia Federici

— Mujeres artistas- Flavia Frigeri

— Teoría King Kong- Virginie Despen

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INVINCIBLE: La sangrienta esencia del ser humano

Un análisis de la primera temporada de la nueva serie de animación de Robert Kirkman para Amazon Prime

Toda la temporada desarrolla lentamente el choque que protagonizan padre e hijo al final

Por Adrián Paredes

/ 26 de julio de 2021 / 19:13

Las llamamos maravillas. Pueden ser edificaciones o monumentos, la cosa es que simbolicen nuestros logros como humanidad. Esa capacidad nuestra de crear hitos, construir imperios, moldear el mundo que nos rodea en representaciones de nuestra grandeza.

Y en Invencible, la serie animada producida por Amazon Prime, todas esas construcciones son destruidas con asombrosa facilidad, en un show sangriento sobre el significado de ser humano.

Creada por Robert Kirkman para Image Comics y adaptada para la televisión por el mismo autor —la mente detrás de The Walking Dead—, Invencible sigue a Mark Grayson, un joven con superpoderes que está aprendiendo a ser un héroe, bajo la siempre presente sombra de su padre, Omniman — un Superman con bigote—, el alienígena más poderoso del mundo.

La primera temporada de esta serie, que contiene ocho episodios que duran entre 40 y 50 minutos cada uno, ha sido muy bien recibida entre los fanáticos del género de superhéroes, felices de contar con algo producido por Seth Rogen y Evan Goldberg, como el otro éxito de superhéroes de Amazon Prime, The Boys.

Pero mientras The Boys satiriza y critica a este género, Invencible explora los lados más crudos y humanos de los superpoderosos al seguir a un novato que decide bautizarse como Invencible para pelear contra el crimen.

Foto: Amazon Prime

Grayson es arrogante y no sabe lo que hace, pero sus intenciones son nobles. Interpretado por Steven Yeun (Minari), el viaje de Grayson es el de un joven que comete muchos errores, que en su línea de trabajo no solo conducen a ser constantemente zarandeado sin piedad, sino a que se pierdan varias vidas inocentes que pesan en sus hombros. Muchísimo.

Y, a la vez, desde el primer episodio vemos que su padre, Omniman, magistralmente interpretado por la voz de J.K. Simmons (Whiplash), no es el héroe que el mundo cree que es, sino un ser despiadado, todopoderoso, que asesina a sangre fría.

Mientras crecemos junto a Grayson, vamos comprendiendo las motivaciones de Omniman y, en el ínterin, vemos cómo las peleas entre héroes y villanos de este mundo destruyen todos esos símbolos del poderío de la raza humana, poco a poco estableciendo el mensaje de que para estos seres los logros de la humanidad no son más que daño colateral.

Nunca es más claro que en la mortandad de la batalla del cierre de temporada, cuando padre e hijo se enfrentan. Omniman quiere dominar a los humanos, pues para él solo somos mascotas, pero Grayson se opone y así reafirma su humanidad. Claro, recibe una soberana paliza en una batalla a la que solo sobrevive a fuerza de resistir hasta poder contagiar a Omniman un poquito de compasión, forzándolo  a dejar la tierra mientras derrama una lágrima por su hijo.

Y eso es un drama bien logrado en un género que muchos subestiman.

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El propósito o la promesa, o el intento de construir algo

La dramaturga Katy Bustillos escribe sobre El propósito, obra que presentará el Taller Ser y Estar

Por Katy Bustillos Vila / Dramaturga

/ 26 de julio de 2021 / 19:08

Al salir de la casa siempre le pregunto a mi madre si estoy peinada o despeinada. Me dice: “Es lo mismo, siempre pareces peinada en lo despeinado de tu cabello”.

De camino a los ensayos veo una casa no terminada. Paso cada día por la misma calle y la vislumbro. No sé si es una casa destruida o una casa a medio construir. Cierto día ando apresurada y, al pasar por la casa, veo unas sombras moviéndose en una de las habitaciones. Mientras corro al ensayo, me pregunto si habré imaginado eso o si habré visto bien.

En medio de la cuarentena rígida empecé una relación de pareja. Cuando me preguntaban si estábamos juntas, no sabía qué responder. Cuando nos volvimos a encontrar había tanto guardado, tanto no vivido en carne propia, que, con la primera brisa, la relación se desvaneció.

Cada vez que paso por la casa, de camino a los ensayos, me detengo y me pregunto: ¿Estará construyéndose recién o la estarán demoliendo? Y cuando paso al día siguiente, sigue igual. Pienso: lo que estaba por pasar no pasa.

Llego al ensayo y veo a los actores con un miedo terrible a habitar la nada: la creación, el teatro. Pienso en el edificio y digo: “En realidad tienen miedo de habitar la casa a medio construir/destruir”.

Un escrito sobre la pandemia

El texto nació a partir de la dramaturgia de la escena propuesta por los actores del Taller Ser y Estar. Ellos abordaban la construcción/reconstrucción a partir de la nada, exploraban momentos bisagra donde las situaciones construidas estaban a punto de estallar, y luego, sin embargo, se diluían. En el encuentro con el otro, experiencia tan vedada por la pandemia, se establecían construcciones de cuerpos y presencias. 

La pandemia no posibilita el continuar, nos deja estancados. No se vislumbra una posibilidad de reconstrucción, de salida, ya que poco a poco nos vamos dando cuenta de que no sabemos nada de este fenómeno. Este es el momento después de la cuarentena rígida, ya pasó lo peor “aparentemente”. Este es un momento donde nadie sabe nada.

Esta época nos deja la sensación de un interminable domingo, agotado en la nada, una construcción en stop, como un edificio o una casa vieja y olvidada. Lo que estaba por pasar no pasa. La promesa, el propósito se quedan como eso, simplemente como expectativas.

Ante esta situación aparece el miedo a la nada, el malestar de la época. Un miedo a no poder accionar con la nada. Un quedarse paralizados ante una situación que nos supera.

Como la tragedia griega, en estos tiempos de pandemia vivimos día a día en manos de un orden oculto que no conocemos, que nos aterra, que no entendemos, a punto de estallar, así repentinamente, sin previo aviso.

La casa que habitamos es una casa con rajaduras, a punto del colapso, una casa desconocida, una casa en crisis.

La promesa es un texto que aborda la resistencia ante esta crisis a partir de la reescritura de varios fragmentos de tragedias. Es un trabajo que parte de lo íntimo hacia lo público, parte de exponer la propia casa para exponer la casa en la que vivimos como humanidad. Explora la cotidianidad de los personajes trágicos que conviven en un edificio destruido/construido, adormecidos ante tanta crisis. La única salvación es el amor, sin embargo, éste se queda en promesa, en un tránsito que nunca llega. Se devela una cuestión fundamental: ¿Sabemos cómo habitar esta casa que se destruye?

La obra transita el tema de la resistencia, el vivir el día a día enfocándose demasiado en un hecho más lejano, impidiendo ver así el verdadero propósito del propio existir.

Ser y Estar es un espacio de formación actoral para poder habitar la nada y crear a partir de eso. Nada más apabullante y aterrador. 

Patricia García invita a los actores a poder habitar el escenario, tan lleno de posibilidades, tan lleno de nada, incluso en estos tiempos tan vacíos.

Este espacio de formación nos impera una necesidad fundamental: es el momento de volver a la nada, al arte que no fue hecho para ser arte, según las palabras de Eugenio Barba. Es el momento de regresar a un arte que se desvive por desaparecer: el teatro. Es momento de actuar, es decir, construir a partir de la nada.

Foto: Daniela Gandarillas

La obra

El Taller Ser y Estar dirigido por Patricia García, espacio formativo de Teatro Nuna (C. 21 de Calacoto), presentará la obra El propósito como cierre de su novena versión. Tras un proceso semipresencial de cinco meses, 21 actores atravesarán el texto La promesa de la multipremiada dramaturga Katy Bustillos, escrito para este taller desde un acercamiento al trabajo sin la palabra y continuando con su labor de fomento a la nueva dramaturgia boliviana.

La experiencia se llevará a cabo el domingo 1 de agosto a las 17.00 cumpliendo con un aforo muy reducido y respetando las normas de bioseguridad. En caso de completar aforo, se hará una segunda función a las 19.00.

Venta de entradas en taquilla del teatro el mismo día de la función. El costo: Bs 40.

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VERÓNICA Y NICO

Me gustó el programa dos de Ch’utis, que hacemos por Abya Yala Televisión y que se emite los sábados a las 21.00. Pude conocer a Verónica Córdova, mujer, cineasta, escritora, guionista, madre, esposa y una gran sobrina

/ 26 de julio de 2021 / 19:03

CH’ENKO TOTAL

Me gustó el programa dos de Ch’utis, que hacemos por Abya Yala Televisión y que se emite los sábados a las 21.00. Pude conocer a Verónica Córdova, mujer, cineasta, escritora, guionista, madre, esposa y una gran sobrina. Me impresionó Verónica, en su búsqueda hizo dos licenciaturas, una maestría y un doctorado en guion cinematográfico. Tuvo una experiencia vital en Cuba donde afiló el oficio en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. La conocí en el set, nunca había conversado con ella, impactó el relato de su próxima película sobre los últimos 10 años de vida del maestro Gil Imaná. La película empieza cuando Gil esparce las cenizas de su esposa, la artista Inés Córdova, en el lago Titicaca. Cuenta Vero que en ese entonces hicieron un pacto con el maestro, filmar sus últimos años hasta que él se una con su esposa en la eternidad de las aguas del lago, hecho que aconteció en enero y que cierra un ciclo de 10 años de filmación que incluye, por supuesto, todo el registro en imágenes de la catalogación y ordenamiento de las obras de ambos, la donación a la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia —no solo de más de 6.000 piezas artísticas—, sino también de la casa ubicada en la hermosa esquina paceña de la avenida 20 de Octubre con Aspiazu, casa donde deberá funcionar el Museo Inés Córdova-Gil Imaná por legado de estos dos grandes artistas bolivianos. Verónica cumplió militantemente todo lo acordado con sus tíos, terminó de filmar. Hoy la película descansa en duelo hasta que se retome la edición final.

Me impresionó Verónica y su pluma de fuego, el año pasado en este mismo medio escribió en su columna hechos y pensamientos de gran riesgo en una sociedad comandada por fascistas, ella aceptó el reto de escribir sus pensamientos libertarios y lo hizo incluso con el odio rondando. Conversamos de su película Di buen día a papá, que representó a Bolivia en los Oscar para mejor película extranjera, hablamos de la hermosa Inés, su hijita de 15 años a quien le gusta las canciones del Papirri, compartió con todos nosotros su experiencia en Noruega donde hizo maestría y doctorado, viviendo cuatro años en la ciudad de Bergen. Vero podía quedarse a trabajar para siempre por esos pagos pero decidió volver a la Patria: “Quiero contar his

torias, este es mi lugar”, afirmó rotunda. Al final de la entrevista le dediqué la canción Del amor, su bailecito que la hizo jalear con gustito de picantes y coctelitos del valle.

En cuanto a Nicolás Suárez, ya escribí larguito sobre él. Nico es un gran músico, con una formación académica muy sólida, conversamos sobre sus proyectos, intercambiamos discos, hablamos de su ópera El Compadre. Lo más lindo del Nico es que no se hace problema de transcurrir en el campo de la música erudita y la música popular, escuchamos un blues que le compuso a su hijito, hablamos de su doctorado en Composición en la Universidad Católica de Washington. Acaba de sacar un disco de canciones para niños que quedó muy bonito, nos contó de su experiencia como arreglista y tecladista de la Agrupación Wara, una charla amena que concluyó con una sorpresa, tocamos ahí, en vivo, en el jardín del Nico, la canción Soy atigrado que fluyó fresca, con el cielo paceño de fondo. Hermoso recuerdo que nos llevamos para siempre. Verónica y Nico, dos grandes artistas bolivianos que pese a pandemias, golpes, virus, siguen produciendo arte e ideas.

El programa Ch’utis continúa, pese a grandes dificultades, en un canal que está reviviendo. Yo voy ahora mismo a La Paz a sentarme al lado del editor que necesita algunos consejos respecto a la edición de un programa cultural- musical. Usted puede ver el reprisse del programa tres hoy a las 22.00 con la presencia de Miskicho Valverde, actor, cineasta, fotógrafo de notable creatividad y la figura musical del gran Rolando Encinas, el creador de la orquesta Música de Maestros y —para mi humilde opinión— el mejor quenista de Bolivia. Bien nomás está el asunto. Pa qués decir.

(*) EL PAPIRRI: Personaje de la Pérez, también es MANUEL MONROY CHAZARRETA

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