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Roberto Valcárcel, el relevo de Prometeo para el arte boliviano

/ 4 de julio de 2021 / 20:07

Con un profundo análisis crítico y mucha denuncia social, Valcárcel es uno de los artistas más importantes que tiene Bolivia

Lo reportaron todos los medios de comunicación del país: “Roberto Valcárcel gana el premio Obra de una vida del Salón Pedro Domingo Murillo”, uno de los premios más importantes de la municipalidad paceña, acompañado de un incentivo económico de 27.500 bolivianos, muy útiles para un artista que no hace mucho también estuvo en las noticias, pero porque necesitaba ayuda para acceder al tratamiento que requería para superar el COVID-19.

Pero nadie dijo por qué se lo ganaba.

¿Qué hay en la obra de Valcárcel que hizo que la Alcaldía paceña escuchara la petición de 25.000 personas que firmaron en campaña para que ganase este premio? Hace años que el historiador de arte Pedro Querejazu afirmó que el artista —nacido el 19 de agosto de 1951  en La Paz y que actualmente radica en Santa Cruz— tomó “el relevo de Prometeo, abriendo alternativas plásticas y temáticas para el arte boliviano”. Hoy Querejazu mantiene sus palabras, las mantiene y las reafirma.

Foto: Roberto Valcárcel

“Él es el introductor del arte contemporáneo boliviano, del lenguaje transdisciplinar, del reciclado de material, de performances que nunca fueron superadas dentro del país”, expone el historiador. “Y algunos pueden quizá decir ‘pero se copió de Europa’. No importa, cada cosa es novedosa donde sucede”.

La obra de Roberto Valcárcel MöllerHergt es una propuesta que parte de una reflexión profunda sobre la realidad. “No tiene un estilo, sino muchos estilos, puntos de vista y significados”, explica la doctora en Teoría e historia del arte Valeria Paz, cuya tesis doctoral para la universidad de Essex versa sobre la obra de Valcárcel.

Foto: Roberto Valcárcel

Su arte es una denuncia al autoritarismo, hecha a través de una perspectiva izquierdista que “artistas e ideólogos de izquierda en Bolivia nunca notaron en toda su dimensión”, subraya Querejazu. Sus obras eran consumidas por la clase media y la clase acomodada que colgaban sus protestas en las paredes como “cosas lindas” y no como querellas contra la persecución del ser humano por el ser humano.

La obra de Valcárcel cambia. Nunca deja la protesta ni la sutileza ni el análisis crítico, pero experimenta con la forma hasta generar instalaciones tan radicales de denuncia que “nunca fueron entendidas, ni siquiera por las instancias de censura más radicales del gobierno de Luis García Meza”, revela Querejazu.

Materiales

Foto: Roberto Valcárcel

Foto: Roberto Valcárcel

Foto: Roberto Valcárcel

Foto: Roberto Valcárcel

Foto: Roberto Valcárcel

Foto: Roberto Valcárcel

Valcárcel se aparta del arte que se comprende con facilidad y “propone que tal vez el arte contemporáneo no debería llamarse arte porque uno tiende a pensar que el arte es bonito, pero es algo más que eso”, detalla Paz.

“Fue entrando al arte conceptual y dejó de hacer arte en la forma tradicional. Siempre ha sido un rompedor de límites y ese es su gran mérito en torno al arte boliviano”, añade Querejazu, quien se siente generacionalmente representado por Valcárcel y los paradigmas que trajo a Bolivia junto a otros artistas como Gastón Ugalde. 

Valcárcel es alguien que se maneja con razones y no sentimientos. “Con su aproximación fría y racional hacia temas que tienen una carga sentimental y moral para los bolivianos (como el del mar) busca perturbar la actitud complaciente y sumisa del ciudadano boliviano ante los discursos oficiales y lo aprendido en el colegio”, asevera Paz.

Piezas de '¿Qué es helarte?"

Foto: Roberto Valcárcel

Foto: Roberto Valcárcel

Foto: Roberto Valcárcel

Foto: Roberto Valcárcel

Foto: Roberto Valcárcel

Por lo mismo, parte del legado de este artista plástico es la docencia. Sea en colegios, universidades o talleres, quienes han pasado por sus clases lo recuerdan como cuestionador. “Es una persona que te hace ver lo que tú crees que debes hacer, no te dice qué debes hacer. Te enseña a observar, a trabajar, a construir la disciplina”, dice Querejazu.

Las clases de Valcárcel, tal como sus obras, ejercitan la creatividad y el pensamiento crítico. El espectador es el que construye el sentido, no el artista. Es el espectador quien debe mirar las obras —¿por qué están hechas de cierta manera? ¿Con qué están hechas?—, pues todo contribuye al significado de una obra.

Pero “nuestros sistemas educativos son tan absurdos, de memorística y no de razonamiento, que no sé si la gente pueda entender la obra de Valcárcel, así como pasó con la de Cecilio Guzmán de Rojas, uno de los pilares del arte boliviano del siglo XX”, se lamenta Querejazu.

No importa. La obra está ahí, disponible para ser mirada y, a través de su análisis, hacer como Valcárcel e irse apartando de lo fácil, de lo conservador, para empezar a mirar —el arte, la realidad— desde varias perspectivas.

Nia Cole, una nueva voz para la música pop boliviana

Con su guitarra y su voz llegó a La Razón Radio para hacer escuchar sus sonidos al público del stream.

Por Adrián Paredes

/ 24 de septiembre de 2021 / 14:54

Los viernes, La Razón Radio invita a artistas nuevos y clásicos a que hagan sonar su instrumentos y cantos, mientras el periodista Rubén Atahuichi los entrevista. Esta vez le tocó a la joven músico pop Nia Cole.

Nicole Arzabe, entre sus familiares y amigos, cuando tenía 10 años visitó a La Razón en una excursión de su colegio. Para ese entonces ya llevaba un año haciendo música de manera aficionada. y no sabía que 10 años después, a sus 20 años, el 24 de septiembre del año que corre, visitaría el galpón del periódico, esta vez como artista invitada.

«Son muchas cosas que están pasando que nunca me imagine», aseveró la cantante y compositora. «Soy muy soñadora, pero las cosas que pasan te pueden superar», se expresó a propósito de la fama en plataformas que está obteniendo en conciertos y redes sociales, donde ya casi bordea los 1.000 seguidores.

Formada en el coro de la Academia de Música Hohner, no fue hasta la cuarentena de 2020 en la que, buscando una forma de desahogo, se le presentó la inspiración y comenzó a preparar en su carrera musical profesional.

Así nació su disco 1000 cosas. «Son 1000 cosas que necesitaba sacar pues no soy muy buena hablando las cosas como tal y me di cuenta que como mejor me puedo expresar es con la música. Y como había pasado por una etapa donde me rompieron el corazón, decidí componer canciones», dijo en el stream de La Razón.

«Es algo muy personal, muy de sanación, sacar lo que una tiene en la garganta», añadió.

UN EQUIPO MUY ESPECIAL

Su padre, único músico en la familia, fue una gran inspiración para Arzabe. Verlo tocar desde niña le hizo sentir «toda esa energía de antes del escenario, de después del escenario, de la gente, el público, creo que eso influyó en mí», dijo la cantante y guitarrista antes de tocar su primera canción de la mañana: la balada pop Podemos escapar.

La artsita también contó como la cuarentena se convirtió en una época de creación y grabación para ella y su padre. «Hemos acolchonado con plastoformo, tela» hasta crear un improvisado estudio gracias a sus habilidades manuales y muchas guías del internet.

«Yo voy con mi guitarra a mi papá, le digo tengo esto y él con su computadora lo hace todo», afirmó. «Todo hemos aprendido de internet, porque mi papa es baterista, pero en la cuarentena aprendió y se volvió productor musical», contó.

«Nos hemos unido tanto. Siempre lo fuimos, pero ahora estamos siguiendo un mismo camino», dijo Vladimir Arzabe que por unos minutos se unió a la entrevista.

POP, SIEMPRE POP

Arzabe predijo que se mantendría en los sonidos pop con algunas derivaciones. «Tengo influencia del rock como Linkin Park y Evanescence gracias a mi padre, pero lo que me encanta de él es que nunca está cerrado, siempre quiere escuchar lo que está de moda. Sabe como innovarse», dijo, orgullosa.

Entre otras referencias como Soda Estereo, Sui Generis, El Cuarteto de Nos y Jorge Drexler, Arazabe está muy segura de que ella quiere ser Nia Cole e innovar en la música pop boliviana.

Por lo mismo, cada mes está estrenando un nuevo tema de los 11 que componen el disco 1000 cosas. Todas estas canciones están y estarán disponibles en plataformas como Spotify, Apple Music y Deezer.

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Un momento sublime con el Gustavo Orihuela Quartet en Piedra, Papel y Tinta

El stream de La Razón sonó como nunca antes el 24 de septiembre con la presentación de estos artistas del jazz y los sonidos bolivianos.

Por Adrián Paredes

/ 24 de septiembre de 2021 / 14:23

El viernes musical en Piedra Papel y Tinta estuvo más musical que nunca este viernes 24 de septiembre con la presencia del Gustavo Orihuela Quartet en el programa conducido por Claudia Benavente, directora de La Razón.

Con Orihuela al frente con su violín, Diego Ballón en el piano, Ramón Zuñiga en el contrabajo y Luis Daniel Iturralde en la batería, la música predominó en una sesión del programa transmito por el stream de Youtube en el que los músicos tocaban y las cámaras tenían que seguirlos al ritmo del jazz, surgiendo de un lado y del otro, haciendo transiciones poco vistas hasta ahora en el programa, mientras los sonidos del cuarteto, impredecibles pero armoniosos, le daban vitalidad a la mañana.

Formado en el Conservatorio, luego Orihuela iría a España a profundizar conocimientos. Después de un tiempo, Orihuela sintió el llamado de su país y en 2013 regreso a la nación para iniciar el proyecto del violín boliviano. «Basta de tocar música de afuera, es hora de tocar nuestra música», dijo en aquel entonces.

«El llamado a la tierra muchas veces es fuerte», agregó Iturralde, quien además del cuarteto tiene una escuela de percusión y lleva tocando siete años de muchas aventuras y viajes con Gustavo Orihuela.

No fue una entrevista de muchas palabras. «Nuestra música siempre va a contagiar en vivo y queremos compartirla», dijo Orihuela antes de comenzar con el primer repertorio. Un ritmo swing que dejó al público del stream y a la redacción del periódico complacidos.

EL RECUERDO DE RANDOLPH

El objetivo de este cuarteto jazzero es el de investigar y desglosar la música boliviana en un proceso creativo conjunto de la banda. Una suerte de conversación que siempre hacen, pero con música.

«Es un trabajo arduo y minucioso eso de buscar nuevas propuestas, pero si nos entendemos bien se arma complicidad y una gran banda», aseveró Ballón, quien toca con el cuarteto desde cinco años, a la vez que lleva «vida paralela» como pianista de Efecto Mandarina, Llegas o junto a Luzmila Carpio.

Entre las pocas pausas en toda la música, un nombre sobresalió: el de Randolph Ríos, previo contrabajista de la banda, al que Orihuela e Iturralde le dedicaron un sentido homenaje en la revista Escape, poco después del fallecimiento por COVID-19 del músico y y director de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Bolivia.

Zuñiga, actual contrabajo, lleva menos de un año en la banda y siente que su «estancia es un mix de sensaciones, supliendo a Randolph. Estoy muy contento, pero al mismo tiempo es muy extraño por Randolph», aseveró. La banda inmediatamente respondió que consideran que él fenecido contrabajista es quién lo envió a ellos.

«Siempre recordamos a Randolph Ríos y a Eddy Chuquimia. Siempre están presentes en nuestros corazones», agregó Iturralde.

«Estamos retomando las actividades», dijo Orhuela, feliz, con eventos privados y la pronta llegada de un álbum rescatado de conciertos, dedicado a Randolph.

Este imperdible show musical está disponible en el canal de Youtube de La Razón.

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Sulma Montero, ‘Se hizo justicia. Justicia poética’

Una entrevista con la poeta y artista plástica Sulma Montero, a propósito de la reedición de la obra narrativa de Jesús Urzagasti.

Por Adrián Paredes

/ 24 de septiembre de 2021 / 13:49

El pasado jueves 23 de septiembre, la editorial boliviana 3600 presentó una colección muy importante: la reedición de la obra narrativa completa de Jesús Urzagasti, siete tomos que incluyen Tirinea, Un hazmerreír en aprietos, Los tejedores de la noche, Un verano con Marina Sangabriel, En el país del silencio, De la ventana al parque y El último domingo de un caminante.

El autor, uno de los más influyentes de la literatura boliviana, aún es motivo importante de análisis de la academia literaria, pese a que, previa a esta reedición, era más complicado encontrar sus libros para el público en general. Ahora Urzagasti retorna a las estanterías en una colección que tendrá el precio de Bs 400. No se venderán los libros sueltos, solo la colección íntegra.

Con motivo de tal colección, La Razón habló con la paceña Sulma Montero, poeta y artista plástica con estudios en Literatura, Diseño y Artes, viuda de Jesús Urzagasti.

—¿Cuál es la importancia del legado de Urzagasti en la literatura nacional?

—Considero que el universo literario de Jesús es valioso, pues su obra ha sido escrita con la precisión de un artista. Su mirada aguda y original instaura una literatura diurna cuyo follaje muchas veces nos remite al verano y a la alegría de la vida.

En su escritura se otorga jerarquía a la realidad del campo, logrando despojarla de las precariedades, para que se erija imponente y autónoma. Pienso que su trabajo no es mera literatura; cuestiona, nos hace mirar hacia atrás para reconocernos y sentirnos orgullosos de lo que somos. Creo que esa autonomía funda, a través de su palabra, una obra destinada a ingresar en la memoria colectiva.

—¿Considera que es un autor leído por las nuevas generaciones?

—Celebrando los 50 años de Tirinea, organicé un proyecto para que los jóvenes bolivianos conozcan su obra. Compartí su producción literaria con algunos colegios fiscales y particulares de La Paz, El Alto, Oruro, Sucre. Sus libros llegaron hasta Yacuiba. También se distribuyeron en la UPEA, bibliotecas zonales y en algunas cárceles. Esta experiencia me llevó a comunicarme con clubes de lectura de jóvenes en varios departamentos. Jóvenes de mucho carisma y amor por la literatura que ahora lo estudian y difunden. Espero que, con la reedición de su obra narrativa, su trabajo conquiste nuevos y diversos lectores.

—Esta reedición, ya sea en literatos o lectores casuales, ¿qué puede aportar al panorama literario actual?

—Vivimos en tiempos donde se ha perdido el rigor, y si no generamos un pensamiento crítico, vamos a quedarnos en la superficie. Y la literatura de Jesús no es superficial, es honda como la vida, eso no quiere decir que necesite de lectores exclusivos. Todo lo contrario; Jesús escribe de la dicha de vivir en la naturaleza, de las costumbres de un país profundo que muchos niegan, pero que existe. De un país pequeño, pero de oculta grandeza. De lo imprescindible que es conocerse a sí mismo y reparar en la presencia del otro.

Narra las historias de lo que somos, en un diálogo vital que nos hermana y compromete nuestro pensamiento.

Es a través de la lectura de sus libros que el lector podrá ingresar a un diálogo luminoso, despojado de ornamentos, con el universo provocador de Jesús Urzagasti. Los invito a sumergirse en un mundo hecho en pleno contacto con la realidad, donde los sueños lindan con la jerarquía de la ficción.

—¿Qué pensaba él sobre la novela como formato literario?

—Jesús fue autodidacta, solía decir que no escribía novelas, pues no se remitía a ningún esquema, ni tenía una receta, por eso resulta difícil encasillar su obra narrativa. Lo que le gustaba era narrar, contar, decir. Construía universos totalmente independientes con un imaginario propio, estos tenían su sello: el de un ser nacido a la intemperie que llega desde las frondas nocturnas de una provincia de árboles.

—¿Qué pensaba él sobre el valor del hábito de la lectura?

—Consideraba al acto de la lectura como subversión; ejercerlo era reconstruir la realidad, encontrar una filosofía creadora que enriquezca el pensamiento para ingresar a la gran memoria. Era un amante del conocimiento que atesoran los libros; se acercaba con respeto y religiosa atención a leerlos, como si al hacerlo se hiciera cierta una plegaria natural en el alma.

—¿Qué piensa usted de la reedición de la obra de Urzagasti?

—Pienso que se hizo justicia. Justicia poética.

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María José Daona, ‘La prosa de Urzagasti es compleja porque rompe con los parámetros de la novela occidental’

Una entrevista con la investigadora literaria argentina María José Daona a propósito del autor boliviano Jesús Urzagasti.

Por Adrián Paredes

/ 24 de septiembre de 2021 / 13:43

El pasado jueves 23 de septiembre, la editorial boliviana 3600 presentó una colección muy importante: la reedición de la obra narrativa completa de Jesús Urzagasti, siete tomos que incluyen Tirinea, Un hazmerreír en aprietos, Los tejedores de la noche, Un verano con Marina Sangabriel, En el país del silencio, De la ventana al parque y El último domingo de un caminante.

El autor, uno de los más influyentes de la literatura boliviana, aún es motivo importante de análisis de la academia literaria, pese a que, previa a esta reedición, era más complicado encontrar sus libros para el público en general. Ahora Urzagasti retorna a las estanterías en una colección que tendrá el precio de Bs 400. No se venderán los libros sueltos, solo la colección íntegra.

Dentro de un mes, esta editorial también publicará un libro con la tesis doctoral centrada en Urzagasti, escrita por la argentina María José Daona, licenciada en Letras y doctora en Humanidades por la Universidad Nacional de Tucumán.

Fascinada con la literatura boliviana, se hizoautora de los libros Decir Bolivia. la escritura de Marcelo Quiroga Santa Cruz: escritor e intelectual (2012) y Guardián del silencio. La escritura de Jesús Urzagasti (en prensa). Ha publicado artículos en revistas especializadas en torno a la literatura boliviana y participado de diversos encuentros científicos. Su tema de investigación actual es la ciudad en la narrativa boliviana del siglo XXI.

Becaria post doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Forma parte del Proyecto de Investigación “Políticas de la Literatura en América Latina” dirigido por la Dra. Benites radicado en el Instituto Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos (IIELA) de la Universidad Nacional de Tucumán y brindó a La Razón una entrevista sobre su aproximación a Urzagasti.

—¿Por qué escogió a este autor como sujeto de su tesis doctoral?

—Desde el año 2007 estudio narrativa boliviana. Después de hacer mi tesis de licenciatura sobe Marcelo Quiroga Santa Cruz empecé a buscar autores para iniciar mis estudios doctorales. Ese año viajé dos veces a Bolivia; recorriendo librerías una librera me recomendó al autor. Me traje a la Argentina Un hazmerreír en aprietos y En el país del silencio. Ambos libros me deslumbraron. Había algo en ellos que me resultaba conmovedor. Yo sabía muy poco de literatura boliviana y cuando empecé a indagar en torno a la figura de Urzagasti observé que era un escritor muy reconocido y poco trabajado (los dos trabajos más importantes sobre Urzagasti son los de Luis Antezana y Ana Rebeca Prada). En mi país no se lo conocía (y de hecho aún se conoce poco de la literatura boliviana), me pareció que era necesario indagar en esta escritura.

—Hablando para el público en general, ¿cómo aborda a este autor en su tesis?

—A partir de la pregunta ¿qué es Bolivia? indago las formas de representar un país. Es interesante observar que, en la escritura de Urzagasti, la palabra “nación” no se menciona salvo algunas pocas excepciones. En En el país del silencio por ejemplo, dice que “la nación está llorando en el regazo de la muerte”. A partir de esta idea exploro la palabra “país”. Para esto divido tres momentos en mi investigación: en el primero, bajo el título de “poética del silencio” analizo su segunda novela como “texto faro” que ilumina toda su escritura. En ella el desmembramiento de las voces narradoras y los cuerpos muestran la situación del país en los años de su producción (el fin de la dictadura de García Mesa). Es interesante el final de este texto donde se abre la posibilidad de diálogo entre los diferentes actores sociales a partir de la idea de “silencio solidario”. Todos se encuentran en las calles de La Paz para celebrar la llegada de un nuevo año que es también la llegada de una nueva etapa de escritura en Urzagasti. Las siguientes novelas, no ya desmembradas sino unificadas por una voz narradora en primera persona, muestran las posibilidades de suturar la herida colonial y la crisis que se vive en Bolivia. Para esto construyo la idea de “poética de lo invisible” y analizo las cuatro siguientes novelas (De la ventana al parque, Los tejedores de la noche, Un verano con Marina Sangabriel y El último domingo de un caminante) a partir de los territorios que éstas exploran: los muertos, la memoria y los confines. Todos ocultos a la mirada de la razón occidental, pero existentes en el subsuelo del país. Posteriormente, me detengo en el análisis de su poesía a partir de la idea de intemperie. Al revés de los significados dados de antemano, la intemperie para Urzagasti es algo deseado y buscado y se vincula a la vuelta al pago como posibilidad dada por la escritura. En todos los casos él revierte los sentidos negativos de las palabras. El silencio, lo invisible y la intemperie son posibilidades de comunión entre los hombres y mujeres que viven en el territorio boliviano.

—¿Qué es lo que caracteriza a la prosa de Urzagasti?

—La prosa de Urzagasti es compleja porque rompe con los parámetros de la novela occidental. Él explora nuevas posibilidades de escritura donde los tiempos se suceden como un tejido que va y viene sobre un mismo punto, que se engrosa y en esa espesura crea memorias y realidades posibles. A su vez es profundamente poética, su pluma nos subyuga por la hermosura y la profundidad de las ideas. Creo que es una escritura que nos pide entregarnos y dejarnos llevar, nombrar lo innombrable, escuchar el silencio, observar y recorrer lo invisible como formas de adentrarse en su escritura.

—¿Qué temáticas tocaba él en su literatura?

—Siempre se preguntó por las relaciones existentes entre el campo y la ciudad. El campo que pervivía en su recuerdo y la ciudad que lo contuvo durante más de cincuenta años. El tema de los muertos como sujetos que viven en el presente es otra de las temáticas que atraviesan su escritura. En esta dirección hay una cercanía con autores como Jaime Sáenz y René Bascopé Aspiazu. El viaje y la memoria son otras de las temáticas recurrentes donde siempre late el Gran Chaco como deseo y también como realidad.

—¿Qué lo hace relevante en el panorama literario actual?

—Creo que es un escritor fundamental en la narrativa actual. Su última novela, Un hazmerreír en aprietos, abre el camino a la literatura que vendrá. En este texto se habla de un pensamiento nonato al que se puede ingresar de la mano del hazmerreír. Ese pensamiento lo vinculo con una zona de la escritura actual de Bolivia, centrada en la ciudad de La Paz como zona de conflicto donde convive lo andino y lo occidental, donde resuenan miles de voces que aseguran la supervivencia de lo diverso y abigarrado. En la actualidad estoy enfocada a estudiar las influencias de Urzagasti y Sáenz en la novela del siglo XXI. Ambas son figuras insoslayables. Por este motivo es que considero tan importante la nueva colección reeditada por la editorial 3600. Era algo necesario que abrirá la posibilidad de volver a Urzagasti.

—¿Qué autores podrían decirse influenciados por Urzagasti?

—Podría mencionar a Juan Pablo Piñeiro, Alan Castro Riveros, Rodrigo Urquiola Flores (a quien estoy empezando a leer), Giovanna Rivero y también a escritores como los hermanos Loayza y Alison Spedding. Urzagasti no sólo se dedicó a escribir sino que también fue un gestor cultural que colaboró (desde Presencia Literaria) en la visibilización de muchos escritores entre los que destaco a autores consagrados como Edmundo Paz Soldán.

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Editorial El Cuervo cierra actividades en la FIL con mesa sobre el humor en Saenz y los hermanos Loayza

Con los autores Alba Balderrama, Santiago Espinoza, Álvaro Loayza, Diego Loayza como panelistas y el editor Mauricio Murillo como moderador, la mesa se centrará en los libros 'De kenchas, perdularios y otros malvivientes' (2013) y 'Los papeles de Narciso Lima Achá' (1991).

Saenz. El escritor fotografiado por Alfonso Gumucio Dagrón a mediados de los 70.

/ 23 de septiembre de 2021 / 17:06

Ófrico. Una palabra muy utilizada tanto en la obra de Saenz, así como para clasificar algunos de sus escritos. Sin embargo, si algo ha querido recordar la Feria Internacional del Libro (FIL) La Paz del año que corre es que el icónico autor paceño tenía más dimensión en su literatura.

Por eso Editorial El Cuervo, en su paso por la FIL paceña, mañana 24 de septiembre, lanzará una mesa de diálogo para analizar este lado de Saenz, a la vez que aprovechan para hablar de uno de los libros de su catálogo, De kenchas, perdularios y otros malvivientes (2013), escrita por los hermanos Loayza, con los autores Alba Balderrama, Santiago Espinoza, Álvaro Loayza, Diego Loayza como panelistas y el editor Mauricio Murillo como moderador.

“Me parece que Saenz es un autor que tiene humor de giros lingüísticos que se expresan en su narrativa y no en su poesía. Poco se ha profundizado sobre el componente lúdico-cocheril en la obra de Saenz y Kenchas es una novela con una sombra saenziana por el humor paceño, un humor particular muy conectado con el habla paceña”, dijo Fernando Barrientos, editor en jefe de El Cuervo.

La charla empezará a las 20.00 en la sala Óscar Alfaro, ubicada en el bloque amarillo. Los panelistas se centrarán en la novela de los Loayza y, de la obra de Saenz, el espíritu humorístico de su novela Los papeles de Narciso Lima Achá (1991).

HORA DEL CIERRE

Con esta mesa de diálogo, la editorial cierra su participación en una FIL en la que, además de presentar la segunda edición del libro Tierra fresca de su tumba de la galardonada autora Giovanna Rivero, también amplió su colección de traducciones con la novela alemana El idioma de la lluvia del consagrado dramaturgo alemán Roland Schimmelpfennig.

Mientras que la reedición del libro de cuentos largos de Rivero ayuda a cimentarla como una de las autoras nacionales más importantes del gótico andino, la presentación de la novela del autor alemán fue una forma de adaptarse a las distancias y a la crisis sanitaria con un film-performance que se presentó en la Cinemateca Boliviana en el marco de la Feria Internacional del Libro.

“Tengo mucha curiosidad por ver qué impresión tendrán los lectores de Bolivia de este texto”, afirmó el autor, tomando en cuenta que Bolivia tiene la primera traducción de El idioma de la lluvia. Confiesa que además tiene una especial conexión con Sudamérica, y como no podía ser de otra forma su última novela no deja de conectar con el ambiente de este lado del charco.

La traducción estuvo a cargo del escritor argentino Ariel Magnus, con el apoyo del Goethe Institut de La Paz. Magnus lleva unos 35 libros traducidos, entre los más destacados están Kleist, Fontane, Handke, Hermann Hesse, Christa Wolf, Franz Kafka, Walter Benjamin, entre otros.

En septiembre el club de lectura la Parva Lectora lee El idioma de la lluvia. Para mayor información pueden contactar a la Editorial El Cuervo por sus redes sociales o en: https://www.editorialelcuervo.com/club-de-lectura/

Por último, la editorial paceña presentará Miles de ojos, una novela escrita por el cruceño Maximiliano Barrientos, que se presenta hoy, 23 de septiembre, a las 19.00, en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) La Paz 2021.

“Esta novela extraña y fascinante de Maximiliano Barrientos reúne su escritura elegante de siempre con referencias y obsesiones pías: la fusión es extravagante e intensa”, señala la galardonada escritora y periodista Mariana Enriquez sobre el último trabajo de Barrientos. El culto a los autos y a la velocidad elevado a religión, black metal, rituales, Ballard y Mad Max en Bolivia. No sé si hay escritores así de arriesgados en América Latina”, añadió la autora autora de obras como Las cosas que perdimos en el fuego.

Onírica, veloz, caótica, la novela de Barrientos es difícil de clasificar, pero en El Cuervo insisten en que es “una exploración del cuerpo y de su porosidad, eso tan cercano y tan desconocido que, como acertadamente Paul Valery lo dijo, nos pertenece un poco menos de lo que nosotros le pertenecemos”.

La presentación será virtual y se podrá ver la cuenta de Facebook de la Editorial El Cuervo. El autor estará junto al escritor uruguayo de ciencia ficción Ramiro Sanchiz, quien hará los comentarios sobre la misma.

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