martes 26 oct 2021 | Actualizado a 06:51

Influencers de raíz agraria ¡Y con orgullo!

Influencers de raíz agraria

/ 22 de agosto de 2021 / 21:08

Sin planificarlo se están convirtiendo en gestores de la cultura boliviana, llegando a millones en Bolivia y otros países

TikTok por acá, TikTok por allá. Es inevitable escuchar sobre la aplicación que atraviesa su boom. ¿Cuántos habremos pensado que es una pérdida divertida de tiempo? ¿O, en algunos casos, una distorsión de la realidad por los rostros y cuerpos perfectos que se ven? Pero en las redes sociales bolivianas hay también jóvenes, espontáneos, creadores de contenido, que muestran un nuevo fenómeno de orgullo de su identidad, y que tienen como pilar la franqueza cotidiana. No necesitan grandes escenarios, guiones, ni filtros de perfección para ser admirados y seguidos. Y sin planificarlo se están convirtiendo en gestores de la cultura boliviana, llegando a millones de personas en Bolivia y otros países. Y millones no es una cifra inflada.

Los nuevos influencers tienen la capacidad de difundir en menos de un minuto —tiempo máximo que permite TikTok en sus videos— tradiciones, vestimentas típicas, bailes autóctonos, idiomas originarios, y “el cómo” se vive en el campo o barrios populares. Pero no se sorprendan porque ellos también pueden preparar platos veganos, ser divertidos, tener sesiones fotográficas, o lucir “ourfis” a la moda.

Cristian Choque 

“Los del campo tenemos mucho para aportar”, menciona Cristian Choque, conocido como @crissemprende12, un joven de 21 años que llegó a los 2,6 millones de seguidores en TikTok en menos de un año, aunque su despegue se dio en Facebook, gracias a un video grabado en quechua donde explicaba qué es el COVID-19 al inicio de la pandemia.

“Yo muestro a un chico que es del campo que habla quechua, está orgulloso de sus raíces, que ama todo lo que está en su entorno, pero que no se queda ahí, que quiere seguir adelante, que quiere aprender inglés e incursionar en nuevas áreas, o sea una persona que quiere superarse”, afirma el muchacho nacido en la comunidad de Redención Pampa de la provincia Zudáñez, en Chuquisaca.

Criss grabó videos sobre la tradición de Todos Santos en su comunidad, a su mamá tejiendo phullus—palabra en quechua que hace referencia a una manta antigua—, mostró el uso de las abarcas en el campo, y tiene cápsulas sobre cómo moler ají en batán, entre algunos temas. Hoy enseña a cocinar con productos tradicionales y orgánicos, rescatando los sabores del campo. “Con las redes sociales se puede apreciar todo el conocimiento que existe en el campo, todo lo que se puede vivir allá. Y considero que tengo la oportunidad de mostrar eso y darle un enfoque diferente”, explica Criss, quien desea ser chef profesional y conferencista internacional.

Además de revalorizar la cocina del campo, Criss también puede elaborar comida vegana, grabar publicidades o cocinar para diplomáticos. “Cuando tú te concilias de dónde vienes y aceptas quién eres, va a ser mucho mejor porque así pisas tierra y todo, y además tengo un compromiso para transmitir cosas positivas”. 

TikTok permite subir videos que duren de 6 a 15 segundos y encadenar como máximo cuatro videos durante un total de 60 segundos. “Varía mucho el formato que manejas. Por ejemplo, yo publico algún video de TikTok a mi Facebook, y dicen ‘por qué tan cortito’, entonces adapto ese video a 4 minutos y les gusta más”.

Esta adaptación, mencionada por Criss, también puede darse por la edad promedio de los usuarios de las plataformas. En TikTok prevalece la generación de los centennials (de los 18 a los 24 años). O Instagram, donde predomina la generación de los millennials (de los 25 a los 34 años). O Facebook, que tiene un público más adulto.

“No vayan a las redes para buscar seguidores, vayan por el impacto que pueden llegar a causar y qué es lo que ustedes quieren dejar, o sea el para qué quieren las redes sociales”, dice Crissemprende.

Albertina Sacaca

“No escondo nada, me muestro tal como soy. Una persona como las miles que hay”, dice Albertina Sacaca, joven de 21 años nacida en Chayanta (Potosí) que superó el millón de seguidores en seis meses desde su primer video en TikTok como @albertinasacaca1.

Con naturalidad muestra bailes tradicionales de su comunidad Jatun Cancha Baja, juegos de antaño —Albertina es muy buena jugando con el trompo—, cosecha papas, explica los tejidos de su región y en algunos videos se escucha su “quechuañol”, la mezcla entre castellano y quechua. 

“Este año descargué TikTok, primero para ver los videos de otras personas hasta que un día me animé a grabar. La verdad nunca imaginé que podía llegar a tener un millón de seguidores —comenta la joven que actualmente vive en Sucre y estudia Educación Física en el Centro de Educación Superior—, me decían “hay chicas más bonitas que vos, no vas a poder”.

Albertina también participa de los challenges—tendencias musicales o retos—, luce sus “ourfis” —vestimenta para diferentes ocasiones, en inglés outfit— y también graba las dificultades que atraviesa para bañarse cuando el agua no llega a su barrio. 

“Podrás verme arreglada o con mi facha, pero soy la misma persona trabajadora con ganas de salir adelante”, comenta esta muchacha que busca tener su propia línea de ropa. “Ch’ala es que la gente te tenga cariño”.

Ella tiene seis hermanos, su madre está a cargo de una tienda de abarrotes y su papá es albañil. “Una vez acompañé a mi abuela al mercado y algunas personas se acercaron a pedirme fotos y mi abuela preguntó: ¿Por qué te piden fotos? ¿Eres famosa?”, cuenta entre sonrisas la joven de cabellos rojizos. Albertina fue reconocida por el Ministerio de Culturas como artista por su aporte a la difusión de las tradiciones bolivianas.

Esta certificación permitió a Albertina demostrar a su familia que no pierde el tiempo con las redes sociales, y que no es solo un juego; es una gestora cultural, aunque no tenga los ingresos que tienen otros creadores de contenido.

En Bolivia TikTok no paga por la cantidad de seguidores o “me gusta” que se consiguen, son las empresas que pagan a los jóvenes por promocionar sus productos. “No tienen por qué sentir vergüenza de lo que somos, de nuestra cultura”, dice Albertina, mostrando una forma popular y masiva de construcción de modernidad, sin imposturas.

María Leydi Mamani

“Hago todo tipo de contenidos para las redes; muestro cómo es la vida en el campo, hago también videos divertidos, de todo”, dice María Leydi, conocida en las redes como @marialeydi21, quien tiene 3,2 millones de seguidores en TikTok.

“Siempre digo que soy plurinacional, porque tengo familia en varias regiones del país y admiro sus costumbres, aunque yo nací y crecí en Santa Cruz”, menciona la joven de 21 años, estudiante de Trabajo Social en la universidad Gabriel René Moreno, mientras se prepara para una producción fotográfica. Tiene los párpados llenos de brillos, un labial rosado y sonrisa que permite ver sus brackets.

María Leydi tiene en su cuenta de TikTok videos de diversas tradiciones, como un ritual de duelo donde se lava en un río la ropa de las personas que mueren y después se quema para eliminar los apegos que los difuntos dejan en sus prendas, o la celebración del Año Nuevo Andino Amazónico, y a su abuelo “coqueando” en el campo.

La joven fue noticia internacional por una respuesta que dio a uno de los usuarios de la red, quien comentó: “Deben bañarse al llegar a la Ciudad huelen no es por insultar pero así son” (sic). Y María Leydi respondió: “Sí sé qué es bañarme y he llegado a la ciudad sucia, y no es porque yo quiera sino que el transcurso para llegar a la ciudad es muy lejos. Sudo, hay polvo, pero llego a la ciudad y me baño, eso se quita, pero pensamientos como el tuyo no, así que no sé, ¿quién de los dos está mal, tú o yo?”.

Los haters—usuarios que solo critican, muchas veces desde el anonimato— son un problema que enfrentan los tiktokers. Todo ese desprecio podría tener consecuencias negativas en la construcción de la identidad de los jóvenes, pero ellos lograron un alto nivel de impermeabilidad.

“Ya no me afectan los haters, me concentro en las personas que me expresan su cariño, que me siguen”, dice María Leydi, quien también publica mensajes de empoderamiento femenino. “Todas las mujeres son hermosas, basta de estereotipos de bellezas”.

Con la llegada de las redes sociales hay una democratización del espacio público virtual; no solo los personajes conocidos, figuras de la televisión, artistas, políticos pueden marcar tendencias e influir en el comportamiento de las personas. Hay muchos jóvenes, como María Leydi, Albertina y Criss, que son exitosos por reflejar la cotidianidad popular y el lenguaje que la mayoría de bolivianos tiene, donde la recepción del mundo no es solo imitativa, sino en torno a una cultura propia.

FOTOS: CRISTIAN CHOQUE, MARÍA LEYDI MAMANI Y ALBERTINA SACACA

El Hip-Hop va más allá de cantar, es una lucha activa desde el arte

Luego de que Abraham Bojórquez plantara la semilla del género en El Alto, éste no ha dejado de sumar nuevas temáticas

/ 4 de octubre de 2021 / 08:19

El hip hop es desahogo, es convertir un reclamo social en canto; un instrumento de lucha de los jóvenes como Abraham Bojórquez, el legendario vocalista de la banda hiphopera Ukamau y ké. Sus letras contestatarias, rebeldes a gran velocidad son parte del legado del rapero boliviano. Y aún con las diferencias marcadas por una nueva década, la idea de decir las verdades, de expresar, continúa vigente dando espacio a una vertiente hiphopera con enfoque de género en El Alto.

Era 2003, año de la “guerra del gas”, cuando el hip hop se catapultó en la ciudad de El Alto, decenas de jóvenes comenzaron a reunirse en la radio Wayna Tambo, en la zona de Villa Dolores, para debatir sobre política, resistir y compartir música con contenido social. Luis Fernando Choque, hoy conocido como Fado Flow, fue uno de los jóvenes  —en ese momento colegial— que quedó impactado por el movimiento hiphopero alteño que se gestaba.

“En esa época escuchaba a Ukamau, Renzone, Invisible, el Choclito, al Insano Bolivia. A varios cumpas que nos decían vengan a la radio vamos a charlar, traigan ideas, traigan música. Yo llevé un cassette con una de nuestras composiciones, lo habíamos grabado con un micrófono de karaoke, y conseguimos unos bits, de los pocos que habían, en la feria 16 de Julio a 50 bolivianos”, menciona Fado Flow, activista y uno de los fundadores del dúo rapero Alto Lima Rima, nombre en honor a la zona donde vive.

Durante años el programa radial El rincón callejerofue la sede informal de los hiphoperos. El programa organizaba debates, actividades y difundía información y material cultural. “Desde el inicio buscamos alimentar a los jóvenes con la conciencia política y social. Además, mostramos la historia de Bolivia para entendernos mejor”, dice Fado Flow.

MUJERES. Pandora MC. (izq.) y la rapera Yoss

Durante ese tiempo surgieron canciones como Hermanos de sangre, nos juntaremos, de Ukamau y ké, que habla de los hechos violentos de octubre de 2003 e incluye algunas frases de Gonzalo Sánchez de Lozada, sonido ambiente de enfrentamientos en las calles, disparos de armas y helicópteros, e inspiró otros más como Octubre negro, de Rapsistencia.

“Abraham Bojórquez era un engranaje, un símbolo de resistencia”. La inesperada muerte de Bojórquez, el líder del movimiento del hip hop en El Alto, quien también cantaba en aymara, en 2009 marcó otra etapa en el movimiento cultural y desconcertó a varios colectivos alteños que de a poco dejaron de frecuentar los debates en la zona Villa Dolores. Estos encuentros comenzaron a darse en espacios más dispersos. “En esa época, si queríamos reunirnos teníamos que hacer panfletos, fotocopiarlos y llevarlos a las ferias, a los colegios. Hoy están conectados a internet, ahí encuentras todo tipo de material”, comenta Fado.

Luego de 18 años del estallido hiphopero alteño, el movimiento cultural que no necesita dominar las técnicas tradicionales del canto y que engloba distintas manifestaciones (DJ, Break-dance, grafiti y MC o persona que interpreta el género musical conocido como rap), continúa activo y visibilizando problemáticas nacionales, locales y personales.

“Las generaciones van cambiando. No es la misma de 2004, la de 2010 o la generación de 2021, pero el concepto básicamente no cambió; el hip hop brinda a los jóvenes herramientas de expresión artística cultural para que ellos puedan desahogarse, informarse, autocultivarse y colectivizar”, añade Fado.

Afiche del Colectivo Rapsistencia

Entre los años 2020 y 2021, principalmente durante la cuarentena y como una de las pocas buenas actividades que trajo, permitió que los hiphoperos se rearticulen a través de redes sociales. Arrancaron con las emisiones de programas por Facebook (La palabra del hip hop, Desde el ojo de las calles y Cultura hip hop Bolivia, entre otros). Y la grabación de nuevos temas como El Alto de pie, de Fado Flow que destaca a una “ciudad con tenacidad, multicultural y aguerrida”.

Hay lucha latente en su gente despierta, consciente, tiembla un presidente reprimen con muertes y el pueblo se hace más fuerte (Fado Flow)

“Estábamos todos encerrados en nuestras casas, y a raíz de que cerraron también el Ministerio de Culturas, comenzamos a rearticularnos con algunos cumpas, y con los pioneros del hip hop que tenían más tiempo”, comenta Fado. Como parte del impulso que llegaba, Rapsistencia Bolivia, un colectivo de raperos y raperas, retomó sus debates, producciones y formación de nuevos artistas.

Integrantes del Colectivo Rapsistencia Bolivia

“Los raperos conscientes siguen escribiendo sobre nuestra memoria histórica. O sea, componen para que el pueblo conozca su historia, y así no repita los mismos errores”, comenta Silvana Lipa, conocida como Pandora Mc, coordinadora de Rapsistencia Bolivia. Ella llegó con la idea de potenciar el rap que denuncia la violación de los derechos de las mujeres, de la comunidad LGBT. De dar mayor apoyo a la voz de las hiphoperas y reivindicar el quinto elemento del hip hop o conocimiento sobre su historia y objetivos.

“El arte nace desde la necesidad de dar a conocer la realidad. Y mis letras, por ejemplo, denuncian la violencia que sufren las mujeres y a la misma vez propongo luchar juntas, porque somos todas en contra de un sistema que nos oprime”, comenta Pandora.

La idea encontró respaldo; modificar las líricas que incitan a la violencia o al consumo de alcohol o drogas, y también aquellas que vulneran los derechos humanos, pero sin perder la potencia de las palabras y la expresión de ideas.

Una sesión de micrófono abierto en El Alto

“La iniciativa de Hip hop sin violencianació por la necesidad de darle la vuelta a la realidad. Vemos que más hombres acceden al arte, hay más raperos, DJ o grafiteros y menos mujeres. Entonces queremos que existan más raperas en la ciudad y con ese enfoque realizamos cursos de formación artística para las compañeras que vamos encontrando en el camino”. Pandora fue víctima de violencia y mediante el rap “sacó” todo el peso que guardaba. Ser mujer y hiphopera “no es nada fácil”, son varios los prejuicios que recaen sobre ellas, desde críticas hacia el estilo de ropa que usan o dudas sobre la habilidad de improvisar y la velocidad de rapear que tienen.

Ya basta de tanto lenguaje androcentrista ya basta de tanta exclusión de tanta discriminación (Pandora Mc)

“En los 2000 había pocas mujeres; de 10 cumpas solo una era mujer, y a veces no rapeaba, solo acompañaba. Hoy hay chicas que hacen freestyle (rapear de forma improvisada), organizan eventos, escriben sus letras. Pero todavía el hip hop es un movimiento predominantemente masculino”, comenta Flow.

Santa Mala, Safira Mc, Hela, Natural poesía, Canto a la resistencia, Noisy Mc, Niña Doble C, Lu Sudakas Clan, Imilla Mc, Voces de rap, son algunas raperas bolivianas.

“Hay un fenómeno con las mujeres que entran al rap; están un rato en escena, pero con el tiempo van dejando de lado la música. Y eso también hay que ir saldando, hay que ver qué pasa con las hermanas. Creo que también es la presión social que sufren”, comenta Fado.

Para las raperas son importantes las problemáticas sociales, políticas, económicas y culturales del país, aunque a veces estos temas quedan opacados por la necesidad de abrirse espacio en una sociedad que reconocen como patriarcal y misógina. “El hip hop va más allá de un género musical, de muchos que hay, es el único estilo de música que te puede decir las verdades en la cara”, comenta Jhoselin Roque, compositora y hiphopera de 23 años. Ella es conocida como Yoss, comenzó escribiendo sobre amor y desamor, hoy relata las experiencias que vive.

El rapero Fado Flow

“No agarro el micrófono y digo qué tipos de violencia hay o lo que deben hacer los jóvenes o por qué los hombres son así. Lo que quiero es expresarme, hacerme escuchar”, explica Jhoselin.

El hip hop me cambió la vida Pues sí… me sacó de la rutina A la que estaba acostumbrada  y no lo veía El rap se convirtió  en mi única compañía (Yoss)

El hip hop va más allá de cantar y no está dirigido exclusivamente a hombres, es para todas aquellas personas que quieran desahogarse y transmitir una demanda social.

“Este proyecto es para que los jóvenes tengan conciencia de que a través del arte, de la música y del rap, podemos liberar nuestras tensiones. A veces no podemos contar nuestras frustraciones, nuestros planes a futuro, ni siquiera podemos hablar de nuestras parejas con nuestros padres por falta de confianza. Lo podemos hacer a través del hip hop”, menciona Fado Flow.

FOTOS: RAPSISTENCIA BOLIVIA, YOSS

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María José: la discapacidad múltiple no frena la creatividad María José: la discapacidad múltiple no frena la creatividad

María José Viscarra es una artista de 27 años de edad que retrata sus estados de ánimo a través de la acuarela y el acrílico

La artista maría José Viscarra

Por Claudia Fernández V.

/ 27 de septiembre de 2021 / 09:28

Su mano izquierda es la encargada de realizar los trazos sobre el lienzo; esa línea continua que pintó con naturalidad costó varias hojas y lágrimas. “Esta soy yo, con mi silla de ruedas y mi delantal de pintura. En ese momento estaba triste”, dice María José Viscarra al mostrar su primer autorretrato. La nueva artista tiene una paleta amplia de temas, aunque encontró una leve inclinación por reflejar su estado de ánimo a través de sus cuadros.

La acuarela y el acrílico son los materiales que más utiliza, y su mayor referente es Frida Kahlo; las obras de la artista mexicana la inspiran. Pintar le ayuda a olvidar el dolor de su cadera, que se intensificó hace dos meses por la subluxación o displasia congénita con principios de artrosis que tiene, pintar le ayuda a expresar las palabras que no puede mencionar y le permite seguir mirando hacia adelante: desea que sus pinturas lleguen más allá de La Paz.

Ser profesional en artes plásticas y visuales requiere disciplina y pasión, y en el caso de María José, de 27 años, también implicó subir tres pisos para llegar a sus clases de pintura durante cuatro años. Su madre, algunas veces con ayuda de un voluntario, levantaba la silla de ruedas grada por grada.

“Cuando entré a la universidad sentí miedo, todo era confuso, y no sabía pintar. Lo más difícil era ver cómo algunas personas me hacían a un lado”, comenta María José, pero como en sus cuadros y en la vida hay una diversidad de colores, algunos más oscuros y otros más claros. Un buen amigo como Miguel, unos profesores como Freddy Escobar, Martina Noriega, Paddy Viscarra, Fernando Montes y Mario Conde lograron aliviar el peso que sentía por dejar las brochas.

Ser una nueva artista exige también creatividad, alto nivel de destrezas, reflexión crítica y un lenguaje plástico que comunique. Todo eso aprendió en la Academia Nacional de Bellas Artes Hernando Siles, lo aprendió a través de su traductora, Claudia Agramont.

Interpretar las palabras de los profesores en Lengua de Señas necesitaba algo más que técnica. Claudia repitió las veces que fue necesario para que María José capture los detalles de las clases y la esencia de los artistas que iba descubriendo. Además del dominio de la Lengua de Señas, la complicidad entre madre e hija fue una fuerza que la impulsó para continuar estudiando.

María José, aparte del problema en su cadera, tiene discapacidad auditiva. Padece de hipoacusia bilateral severa. La artista es una de las 91.287 personas con discapacidad registradas a escala nacional en el Sistema de Información del Registro Único de Personas con Discapacidad (SIPRUNPCD) hasta 2020. La discapacidad física-motora constituye el 38%, la intelectual el 29%, la múltiple el 15%, la discapacidad auditiva el 10%, la mental el 4% y la sensorial el 4%.

Del total de personas registradas, 77.051 tienen el carnet de discapacidad, según el SIPRUNPCD. “Pies para qué los necesito, si tengo pinturas para viajar”, parafrasea María José a la reconocida Frida Kahlo, quien también pintó desde una silla de ruedas. A la frase de la joven boliviana también se incluye pinturas que expresan lo que las palabras no pueden.

Su cuadro favorito refleja a Claudia, su madre, con un rostro dividido a la mitad. En el lado izquierdo hay una mirada dulce en tonos claros y en el lado derecho hay una mirada estricta de color rojo.  También son especiales otros dos cuadros de acuarela pintados hace un par de años; Libertad y Fuerza, así los bautizó.

La tenacidad de la familia Viscarra Agramont se percibe cuando habla de la operación que necesita la cadera de María José y que no puede realizarse en Bolivia, según les explicaron los médicos. Mientras los padres de la artista continúan investigando sobre la cirugía, la familia solo desea que el dolor sea disminuido.

“Voy a seguir adelante, voy a seguir pintando”, dice María José en la Semana Internacional de los Sordos, fecha que se conmemoró por primera vez en septiembre de 1958 en Italia y “desde entonces se ha convertido en un movimiento global que promueve y crea conciencia sobre las cuestiones que las personas sordas enfrentan en su vida cotidiana”.

María José es un ejemplo de perseverancia; donde la discapacidad múltiple se convierte en creatividad y trazos llenos de luchas diarias. Su arte puede viajar sin dificultades a los lugares que desea y sus cuadros hablan por ella.

Fotos: Claudia Fernández

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Cuando no se necesita a un periodista: la inteligencia artificial crece en las redacciones

La IA permite que se optimice el tiempo haciendo las tareas morosas y que se acceda a los datos de forma efectiva para su análisis

/ 20 de septiembre de 2021 / 09:50

La inteligencia artificial (IA) nos recomienda, según nuestros gustos, películas en Netflix o música en Spotify, identifica los mensajes SPAM que llegan a los correos electrónicos, personaliza nuestras redes sociales, nos responde inmediatamente en los chat de servicio al cliente cuando buscamos información de algunas empresas o puede darnos la mejor ruta para evitar el congestionamiento vehicular.

El campo de la IA es amplio; desde ayudar en la medicina con un software para detectar cáncer de mama y pulmón mediante análisis radiográficos o escribir artículos periodísticos, sin necesitar de que lo haga un periodista.

No hay magia detrás de la inteligencia artificial: lo que existe son datos, miles de datos y órdenes de los humanos. Se puede enseñar al sistema de IA (el aprendizaje automático, Machine Learning), pero también puede aprender por sí misma (Deep Learning). Y antes de entrar a los robots periodistas, no necesariamente como los vimos en las películas, nos quedamos con los datos. Ahí entra el Big Data. 

Es el “volumen y tipo de datos provenientes de la interacción con dispositivos interconectados como celulares, GPS, relojes inteligentes, computadoras todo aquello que es capaz de producir información y enviar electrónicamente a otra parte”, describe el investigador Walter Sosa Escudero en su libro Big Data.

Medios de comunicación

Los medios de comunicación, por el momento los más grandes en el mundo, apuestan por el procesamiento automatizado del lenguaje; en palabras más sencillas: son más las notas periodísticas elaboradas por inteligencia artificial, elaboradas por robots.

No es extraño leer noticias deportivas, financieras, el pronóstico del tiempo o análisis de los datos del COVID-19 en diarios donde ningún periodista participó de la redacción.

“Gracias a la generación de lenguaje natural, la IA es capaz de redactar todos los partidos de una jornada normal en cualquier liga en apenas segundos. Esto libera al periodista de tareas repetitivas, lo que le permite centrarse en lo verdaderamente importante: el análisis de la realidad. Además, el artículo generado por la inteligencia artificial puede suponer un borrador que el periodista puede enriquecer con sus conocimientos”, menciona a ESCAPES ofía Sánchez González, PR y Marketing de Narrativa, la startup española que interpreta datos estadísticos y elabora noticias de forma automática con su sistema Gabriele.

Este sistema envía algunas notas para Infobae (medio de comunicación argentino), el Heraldo (medio español), Ansa (Agencia italiana de noticias), Rtve (radiotelevisión española), y diferentes medios deportivos como Encancha (medio de comunicación chileno), entre otros.

“Cada cliente requiere un tipo de contenido, por lo que nuestro sistema de IA (Gabriele) lo personaliza según las necesidades de cada medio. El proceso de configuración comienza con un corpus de ejemplos del propio medio, es decir, utilizamos textos generados por ellos para que nuestro sistema de inteligencia artificial aprenda y pueda reproducirlos de la manera más fiel posible. Por último, realizamos un análisis avanzado de estos datos utilizando algoritmos de Machine Learning y Deep Learning”, dice Sánchez.

En los medios de comunicación son dos las áreas más utilizadas por IA. Uno: “Para aumentar la capacidad de generación de informes”. Aquí se revisan grandes volúmenes de documentos con aprendizaje automático, se detectan eventos de noticias de última hora en las redes sociales y extraen datos de COVID-19 de sitios web gubernamentales y oficiales.

Dos: “Para reducir los costos variables”. La segunda área importante en la que se utiliza la IA en el periodismo incluye herramientas que automatizan el proceso de transcripción —la palabra que a la mayoría de los periodistas nos espanta, “desgrabar” (transcribir). Para aquellos que no están relacionados; imagínese una entrevista de una hora, bueno esa hora de conversación debe ser convertida en texto, palabra por palabra—, automatizan también el etiquetado de imágenes, videos y generación de historias, según un análisis de la Fundación Knight sobre cómo la IA impacta en el periodismo.

Algunos medios de comunicación y empresas tienen sus propios sistemas de IA, estos sistemas tienen nombre como; Heliograf (que utiliza el Washington Post), Syllabs (Le Monde), Quakebot (Los Angeles Times), Quill (Forbes) y Cyborg, el sistema utilizado por Bloomberg, compañía de asesoría financiera, para automatizar miles de artículos sobre los resultados financieros de empresas cada trimestre.

“La labor de un periodista es fundamental y no va a cambiar. Lo que varía es el modo en el que ejerce su profesión, un modelo que combina tecnología e investigación para lograr mejores resultados. El periodista será más inteligente gracias a la inteligencia artificial y podrá utilizar herramientas que ya existen para analizar patrones y extraer información. Así, su labor tendrá más impacto”, dice Sánchez.

New York Times

El gigantesco medio estadounidense con 7,5 millones de suscriptores, el medio con más suscriptores en el mundo, también se subió a la IA. Por ejemplo, El New York Times, con el apoyo de Google Cloud, está digitalizando su inmensa colección de fotos.

“Durante más de 100 años, el New York Times archivó aproximadamente siete millones de fotos antiguas en un lugar llamado la Morgue dentro de sus oficinas en Times Square en Nueva York. Muchas de las fotos se han almacenado en carpetas y no se han visto en años”, explicó Sam Greenfield, director técnico de Google, a través de un blog. Uno de los primeros pasos es digitalizar las fotos, pero para que el material fotográfico sea más accesible y útil es conocer el contenido de las imágenes. ¿En qué año fue tomada?, ¿dónde?, ¿quiénes salen en las fotos? Ahí entra la API de Cloud Visión, una herramienta de Google que permite analizar una gran cantidad de imágenes y extraer información valiosa para comprender su contenido.

Y éste, es solo un ejemplo del uso que da el New York Times a la IA. Seguro sus innovaciones deben ser diversas y grandes, como los recursos que tiene.

Funes

Aunque a un ritmo menor que en los países desarrollados, los medios de Latinoamérica poco a poco se van sumando a optar por alguna forma de automatización en sus procesos. “La inteligencia artificial es una herramienta de acompañamiento y no de sustitución, por lo que la automatización no acabará con los puestos de trabajo para los periodistas: facilitará sus tareas”, menciona Sánchez.

Funes —como el nombre del extraño personaje de Jorge Luis Borges, ese joven con memoria prodigiosa capaz de recordar cada uno de los detalles insignificantes— es un algoritmo creado por una iniciativa peruana para luchar contra la corrupción. La herramienta analiza miles de datos recopilados por Ojo Público, un medio de comunicación peruano, en contrataciones públicas del Estado e “identifica relaciones políticas y financieras a través de un modelo algorítmico que muestra escenarios de riesgo de corrupción”.

Otro ejemplo de inteligencia artificial fue potenciado por Verificado, un medio mexicano, que incorporó a su redacción a Pinpoint, una herramienta de investigación que ayuda a explorar y analizar grandes colecciones de documentos, esta herramienta es gratuita y cualquier periodista puede utilizarla. Admite archivos PDF, imágenes, correos electrónicos, archivos de audio y la mejor parte es que los convierte en texto ¡adiós “desgrabar”!, identifica organizaciones, personas y tiene 115 GB de almacenamiento para cada cuenta.

“La automatización es el futuro en muchos campos, no solo en el periodismo. La pandemia ha acelerado la transformación digital de muchas empresas, que se han dado cuenta de que la automatización supone una ayuda fundamental para crecer: los empleados pueden dedicarse a tareas de valor añadido sin perder el tiempo en trabajos repetitivos”, asegura Sánchez.

Y antes que la tecnología nos gane, mejor vamos migrando a otro tipo de periodismo menos mecánico.

FOTOS: ACOOL_STUDIO,UPKLYAK, RAPIXEL.COM, FULLVECTOR Y STARLINE (FREEPIK)

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‘Las personas no binarias existimos en Bolivia’

No se identifican con el esquema masculino/ femenino y luchan por ser visibles y tener respeto en la sociedad

COMUNIDAD. Integrantes de TODES, escuela de líderes LGBT de la ciudad de El Alto

/ 12 de septiembre de 2021 / 18:05

Cómo prefieres que te llame: ella, él, elle? “Estoy posicionando elle, pero no me hago problema si utilizas cualquiera de los tres pronombres”. Esta es la primera pregunta a Yam Medrano tras empezar la entrevista. Yam es una persona que se identifica como no binaria. 

“Nosotros estamos tan acostumbrados a suponer la identidad de otra persona… Por ejemplo, yo te veo con el cabello largo y uñas pintadas, y creo que eres una mujer/ella, pero ¿qué tal si tú no eres ella? Preguntar con qué pronombre te identificas es un principio de respeto, no saben lo feliz que se sienten muchas compañeras, compañeros y compañeres cuando hacen el esfuerzo de respetar su pronombre”, asegura Yam mientras acomoda una polera con el escudo de Bolivia y los colores de la bandera de la comunidad LGTB y la bandera no binaria.

Durante estos meses el término “no binario” se menciona con mayor frecuencia, y no necesariamente porque artistas como Demi Lovato, Elliot Page o Sara Ramírez revelaron que se identifican como no binarios, sino que hay un debate sobre el concepto e importancia de la identidad que rompe con la binariedad de género entre hombre y mujer. Se trata de un tema que desata discusiones inclusive dentro de la misma comunidad LGTB.

“Nosotros cuando nos autodenominamos personas no binarias pasamos por un proceso. En mi caso fueron tres. Al entrar en un sistema binario, como te dicen que solo hay hombre y mujer, yo me autodefinía como lesbiana, pero como mujer tenía que cumplir con ciertos cánones. Luego transmuté y entré en una crisis, sentía que era un chico trans, lo reivindiqué, y como chico tenía que utilizar ropa varonil, ser más musculoso o tenía que cambiar de voz. Yo no encajaba cuando me decían solo ella o cuando me llamaban solo él. Empecé a indagar y me encontré con el tema de las personas no binarias, personas que han sido invisibilizadas por mucho tiempo. Y no es una moda, como critican algunos”, afirma Yam.

En Bolivia no hay cifras sobre la cantidad de personas que se identifican como no binarias. Una de las primeras diferenciaciones que mencionan se refiere al concepto de sexo, masculino y femenino,  como descripción de los órganos sexuales, mientras que la identidad se entiende como una construcción social.

“No hay una forma en realidad de ser no binaria, no hay una forma estética porque otra vez estaríamos encasillados. Por ejemplo, muchas compañeras, compañeres que se sienten no binarios adoptan ‘elle’. Todo depende de con cuál te sientas cómo de y cómo  quieras reflejarte ante la sociedad o ante tu entorno”, comenta Yam.

(De izq. a der.) Yam Medrano, de la colectiva La Pesada Subversiva, en Santa Cruz; Shadé Mamani es parte de Wiñay Wara D.S.G. (El Alto) y Lily Honorio, integrante de la Red No Binarie Latinoamericana

Más que la apariencia

Además de la enebefobia o rechazo a las personas no binarias, otro de los conflictos que éstas enfrentan es que son confundidas con personas andróginas, aquellas cuya apariencia tiene rasgos que no corresponden a los de su sexo biológicos.

“La androginia es más estética, muy de tu cuerpo, del físico y tus rasgos corporales. La no binariedad es como tú te sientes, cómo está tu interior y qué es lo que quieres expresar hacia afuera”, menciona Shadé Mamani, integrante del Colectivo Wiñay Wara D.S.G. y coordinadora general de la escuela TODES, un espacio habilitado para la educación de nuevos jóvenes líderes LGTB en la zona Ballivián en la ciudad de El Alto. En el lugar todavía se puede leer escrito en la pizarra “tipos de violencia”: son los títulos de la clase anterior.

“Yo en algún momento me he sentido más conectada con mi lado masculino. Hace seis, siete años pasaba por la calle y me decían ‘joven’, hasta que escuchaban mi voz, porque yo no la fingía, y hace como unos tres años empecé a conectarme más con mi lado femenino”, dice Shadé, quien se identifica como lesbiana y no binaria.

“¿Cómo referirse a una persona no binaria?”, fue la pregunta de un usuario a la Real Academia de la Lengua Española (RAE) a través de Twitter. La respuesta de la RAE no dejó dudas, ni espacios para interpretaciones: “Le recomendamos que pregunte a dicha persona cómo desea ser tratada”.

“Yo tengo otro nombre en mi cédula de identidad con el cual no me identifico, y para que respeten el pronombre que me identifica me costó lágrimas, me costó la familia. Tenés que pelearte para poder ser libre”, relata Yam, que es integrante de La Pesada Subversiva, una colectiva transfeminista y de disidencia sexual de Bolivia, un espacio de “convergencia para las inadaptadas” de intervención callejera con sede en Santa Cruz.

Una perspectiva política

—¿Cómo prefieres que te llame: ella, él, elle?

—Bueno, hoy mis pronombres son ella y elle, no tengo ningún problema con cualquiera, lo importante es que preguntes. Algunas veces sin preguntar me dicen “la señorita” y no me siento cómoda.

Es Lily Honorio, tiene 24 años, se autoidentifica desde hace cuatro años como persona no binaria. Hoy luce cabellos largos, zapatillas deportivas, lleva en el cuello una pañoleta verde —símbolo a favor de la despenalización del aborto— y pertenece a la Red No Binarie Latinoamericana.

“Desde mi perspectiva política, yo me identifico como no binaria porque no me siento cómode con los dos géneros que la sociedad nos impone desde que nacemos, con los estereotipos. Si eres hombre no lloras, te vistes de azul y juegas con autitos; si eres mujer, todo lo contrario: eres débil, tienes que atender a tu esposo y vistes de rosa. No me quiero identificar como mujer, pero tampoco me quiero identificar como hombre, entonces ahí es donde trasciende esa no binariedad dentro de mí y si quiero también puedo fluir”.

Una de las formas de protesta y visibilización de las personas no binarias es el uso del lenguaje inclusivo, aquel que incorpora “x”, “@”, o la terminación “-e”. Aunque la RAE no incorporó estas modificaciones en el lenguaje alegando que “se basa en un esquema binario, sustentado en las categorías biológicas de sexo masculino/femenino. La forma “elle” y las terminaciones en “-e” en voces con flexión “-o/-a” son recursos facticios promovidos en ciertos ámbitos para referirse a quienes no se identifican con ninguno de los géneros del par binario, pero su uso no está generalizado ni asentado”.

Mientras, la cuenta oficial de Larousse Latinoamérica identifica que el lenguaje es también una herramienta política que “comunica sus necesidades por medio de ésta, siendo una de las principales el reconocimiento, la visibilidad”.

“Si deciden utilizar algún morfema de género neutro, nosotros les recomendamos preferir la vocal  ‘-e’, por sobre la ‘x’ y el ‘@’. La razón de esto es que, a diferencia de las otras dos posibilidades, la ‘-e’ sí que puede leerse y pronunciarse, mientras que la ‘x’ y el ‘@’ no. Si la razón de todo es incluir, utilizar la ‘x’ y el ‘@’, siendo marcas de género que no pueden realizarse en el habla, excluyen a las personas que no pueden leer. Así que gana la ‘-e’ por ser la más incluyente”, explica la cuenta de Larousse Latam.

“El lenguaje inclusivo es una forma de resistencia. Yo creo que para que realmente la gente se dé cuenta de que hay otras, otros y otres. La sociedad hace al lenguaje y no al revés”, apunta Shadé.

El debate sigue centrado en tratar de aclarar si es necesario utilizar un morfema neutro para ser más inclusivo o si el masculino se mantendrá para referirse a todos. “Yo entiendo muchísimo cuando dicen que es difícil acostumbrarse al lenguaje inclusivo, hasta para nosotros ha sido difícil. Nos dicen que estamos locos, que nos estamos inventando otro género, pero se trata de respetar a las diversidades porque también en Bolivia existen las personas no binarias”, asegura Lily.

El 21 de julio de 2021, Argentina se convirtió en el primer país en Latinoamérica que reconoció en sus documentos de identidad (DNI) a las personas que no se identifican con las categorías femenino o masculino, y permite que usen en cambio la opción “X”, reconociendo el derecho a la identidad de género como una “vivencia interna y subjetiva que no depende ni de las características biológicas, ni de las categorías impuestas de hombre y mujer”. 

“En Bolivia falta mucho para llegar al reconocimiento de los derechos de las personas no binarias. En Argentina, hace más de 10 años aprobaron el matrimonio entre personas del mismo sexo —o Uruguay y Brasil—. Acá en nuestro país ni siquiera se reconoce el ejercicio de los derechos de las personas trans, hay que ir avanzando a paso seguro”, asegura Shadé.

Fotos: La Pesada Subversiva y Claudia Fernández

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DIEGO COLLARANA: La AI aún no avanza en Bolivia; Google capacitará a 140 jóvenes

El Director del Instituto de Inteligencia Computacional de la UPB evalúa el avance de la Inteligencia Artificial (AI) en Bolivia, los desafíos que implican la aplicación de esta nueva tecnología y cómo la compañía más popular del mundo apoyará a los jóvenes bolivianos en este tema.

Por Claudia Fernández V.

/ 5 de septiembre de 2021 / 19:19

ENTREVISTA

En el mundo, la pandemia del COVID-19 impulsó el uso de la Inteligencia Artificial (AI) en diferentes sectores, aunque este despegue tecnológico todavía se ve lejano en Bolivia. Para potenciar su aplicación, el director del Instituto de Inteligencia Computacional de la Universidad Privada Boliviana (UPB), Diego Collarana, apuesta por la elaboración de una estrategia nacional. Además, informa que Google AI financiará la creación de material de aprendizaje gamificado para Deep Learning en español. Se prevé capacitar a 140 jóvenes bolivianos de manera gratuita.

—¿Cómo está avanzando la aplicación de la Inteligencia Artificial en Bolivia?

—La AI es un tema muy importante para el mundo. Vemos cada día innovaciones tecnológicas empujadas por inteligencia artificial que van a revolucionar todas las áreas de nuestra vida; el área profesional y personal. Y Bolivia todavía no ha caído en cuenta de su importancia. Las organizaciones candidatas a tomar el liderazgo en esta tecnología, como el Gobierno central, gobiernos locales, universidades y empresas, juegan un rol importante en la adopción de nuevas tecnologías de información. Y para llegar a un auge tenemos que establecer lo antes posible una estrategia, definir políticas a nivel nacional.

—¿En qué áreas hay mayor potencial para la AI en el país?

—Veo una gran oportunidad en las áreas de salud y educación porque nuestros servicios están limitados al personal que tenemos. Por ejemplo, hay un gran avance en el análisis de imágenes médicas con modelos de AI; entonces los especialistas pueden ser apoyados en el análisis automático de radiografías y tomografías para dar un diagnóstico asistido por un modelo especial, lo cual ayuda bastante a reducir el tiempo. Lo mismo en la educación, vemos especialmente en escuelas públicas a profesores con 40 alumnos y dar una educación personalizada, así es complicado; pero si un profesor es asistido por modelos de inteligencia artificial que sean capaces de analizar el estado de aprendizaje de los alumnos, automáticamente, y diseñar y proveer materiales de aprendizaje personalizados para cada alumno, entonces la educación también puede ser beneficiada.

—¿Y cuáles son los desafíos que enfrenta la Inteligencia Artificial en Bolivia?

—Uno de los grandes problemas que tenemos es que no existen fondos para hacer innovaciones e investigación, programas donde podamos aplicar y que sean empujados, especialmente por el Gobierno.

—¿La Inteligencia Artificial nos dejará sin trabajo?

—No, la idea de la Inteligencia Artificial es no reemplazar trabajos, va a automatizar tareas de tal manera que una persona se concentre en otros temas. Lo que sí va a suceder es que los oficios que ahora vemos van a sufrir cambios, habrá un surgimiento de nuevas profesiones en otras áreas.

—En ese marco, ¿en qué está trabajando el Instituto de Inteligencia Computacional (ICI)?

—Estamos haciendo una plataforma para la creación de asistentes digitales, chatbots o asistentes para call center basados en un grafo de conocimiento. Es decir, el conocimiento que nosotros le damos a los chatbots no viene de tablas Excel ni de bases de datos, sino el conocimiento que tiene este chatbot está representado en conceptos y sus relaciones. Estamos armando esta tecnología con el objetivo de que estos agentes conversacionales le den al usuario una experiencia más intuitiva, más sencilla y mejor.

—Google AI anunció que financiará un proyecto del ICI. ¿De qué trata?

—La convocatoria fue abierta a todo el mundo, y nosotros enviamos una propuesta a Google AI con dos objetivos: crear material de aprendizaje gamificado para Deep Learning en español, ya que la gran cantidad de material que uno encuentra está en inglés. Por otro lado, vamos a combinar este material con actividades lúdicas. Además del material tradicional de aprendizaje, como videos o presentaciones, también vamos a diseñar juegos donde los jóvenes, profesionales, puedan forzar el conocimiento de los conceptos de Inteligencia Artificial. El objetivo es entrenar a 140 personas entre profesionales y estudiantes en inteligencia artificial de manera gratuita y con certificación. Además queremos tener un balance de género entre las personas capacitadas.

—¿Cuándo comienza está capacitación sobre Deep Learning?

—Lo primero es elaborar con expertos de Google AI la currícula de aprendizaje que va a tardar algunos meses. Y calculamos empezar con la capacitación a principios de 2022 y la idea es que la convocatoria sea lo más abierta posible.

PERFIL

Nombre: Diego Collarana

Cargo: Director del Instituto de Inteligencia Computacional de la Universidad Privada Boliviana (UPB)

EXPERIENCIA

Es líder del área de competencia del Centro de Investigación Aplicada Fraunhofer IAIS ubicada en Alemania. Obtuvo su doctorado con honores (Magna Cum Laude) de la Universidad de Bonn, Alemania, en 2018. Trabaja en Inteligencia Artificial (AI) aplicada a la Industria 4.0, como el proyecto Speaker, una plataforma IA para crear asistentes conversacionales inteligentes. Es autor de dos libros, más de 35 artículos científicos y dos premios internacionales al mejor artículo.

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