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Fin 2021

Hay que agradecer, ya se acaba el 2021. No tuve agenda para recordarme, ¿qué hago? Reviso el face, me sirve ahora de memoria

/ 10 de enero de 2022 / 10:09

CH’ENKO TOTAL

La gratitud es la memoria del alma, dice mi casera y me regala una flor de retama. Hay que agradecer, ya se acaba el 2021. No tuve agenda para recordarme, ¿qué hago? Reviso el face, me sirve ahora de memoria. ¡Uy cara! Hace un año, a fines de diciembre, heroicamente cumplíamos con la salida del CD 60A, entregando a la familia musical el CD en físico con 13 canciones inéditas y con la hermosa impresión del cuadernillo realizada por Imprenta Cibeles. Efectuamos la entrega de 110 discos en el Cine 6 de Agosto de La Paz, mi ciudad. Gracias a ese público hermoso que pobló el teatro pude sacar el disco, no estábamos vacunados, pero le cascamos igual. Gracias a Iris Mirabal por producir aquel evento. Enero de 2021 me la pasé revisando exámenes y notas del módulo 4, Composición de música popular, que dicté para la Maestría de la UPEA sobre producción musical. Gracias UPEA por considerarme parte de los docentes. Realizamos un concierto por Alasita vía streeming, con un bello afiche de Arxondo y el arte de Erick Pachacuti, ¿otra vez será así?

En febrero nos arremangamos y vendimos el hermoso Libro 40 años de canciones (L40A) y el CD 60Aen combo, dos productos artísticos muy lindos, vendimos en Buenos Aires, Estados Unidos, Brasil y toda Bolivia. Gracias a Amalia Canedo, mi productora de Cochabamba, por el esfuerzo. En febrero el periódico LA RAZÓN pone mi foto en primera plana, me sorprendió. Gracias a Claudia y a toda LA RAZÓN por ese guiño y por publicar mis escritos,  gracias a mi editor Miguelito Vargas por su paciencia y buen humor.

En marzo sale en Spotify el CD60A, gracias a Soria Records por ponernos en 50 plataformas digitales, por la honestidad con que hacen las cosas, ya demasiado me mamaron con esto de los discos, gracias por la alegría de mi esposa, le encanta Spotify, ya estoy ahí. Ese marzo me enloquecí con una guitarra eléctrica que me prestó Juanito Saavedra, gracias Juanito, me hiciste vibrar con el nuevo sonido, tal es así que en abril me compré unita de remate, que estrené el 10 de abril en el entrañable 8B Departamento Cultural de Cochabamba, donde realizamos la Ch’alla del CD 60A, un conciertazo filmado y transmitido por YouTube, lindo nos tocamos con mi trío cochala. Gracias a Luchito Mercado y Hugo de la Fuente por su calidad musical y humana. Gracias Mauricio Canedo y Gabriela Olivera de 8B, los llevo en mi corazón. El 23 abril volvimos a un escenario de verdad mediante el ciclo de conciertos con nuestros artistas, organizado por el Ministerio de Culturas. Tocamos en La Paz, en el Patio de los artistas, en físico/presencial y en emoción total. Gracias a la Papirri’s Band por la conmoción de tocar juntos de nuevo: Vico Guzmán, Raúl Flores, Ariel Choque, Roby Morales, gracias a mi amigo David Portillo por su siempre emocionante presencia en mi escenario, gracias a Guery del Ministerio de Culturas por la invitación. También en abril, mi querido Club The Strongest cumplió 113 años de vida. En acto especial me otorgaron la medalla Chupa Riveros y un diploma muy significativo. Avisaron un día antes, no pude llegar desde mi refugio cochala, pero estuvo la bella Anita en mi representación.

Mayo, junio y julio del 2021, invierno jodido con virus. Sobrevivimos gracias a Abya Yala televisión, pues salió a la luz mi programa de tele Ch’utis. Fue lo más constante e interesante del año, aunque me parece que nadie ve. 60 artistas entrevistados en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Gracias a Amanda Dávila por la confianza y el apoyo, gracias a Walter Miranda por las cámaras y la edición, seguimos hasta enero.

En julio llegó la vacuna, lo logramos luego de colas interminables sin motivo, celebramos las fiestas julias paceñas con mi Carolina y su cumpleaños, bien nos festejamos. En agosto grabamos full Ch’utisy gracias al amigo Rodney sacamos fecha machamente para el Teatro Municipal de La Paz para tocar en vivo, en octubre. En septiembre mi cumple sonó fuerte en La Paz, llegaron al depto. amigos del alma. En el día del hincha stronguista toqué en plena curva sur para 5.000 Tigres, fue inolvidable. Gracias Carlos Fiengo por los artes publicitarios y las fotos del concierto de 60Aen el Teatro Municipal los días 8 y 9 de octubre. Volver a tocar en el mayor escenario de Bolivia fue realmente hermoso. Gracias a la Papirri’s Band, gracias a Diana Azero, gracias a Segalez por su apoyo vital, a Los Bolitas por tanta alegría musical. Gracias al Cabras, a los Canarios del Chaco, a Heber Peredo por sus teclados de oro, a Kichu Jimenez por su zampoña y apoyo integral. Al Papirri’s Kinder, a David Portillo, gracias. A Martino Alvestegui por el sonido, a Joe Salinas por las luces y escenografía, fue un hermoso concierto.

Entonces llegó el 6 de noviembre, concierto unipersonal en el Centro Cultural Plurinacional de Santa Cruz. En medio de paros y bloqueos, se llenó el teatrito con otra Santa Cruz. Gracias público camba por su presencia, gracias al CCP, en especial a Edson Hurtado por la oportunidad de tocar en Santa Cruz de la Sierra luego de añares. Gracias amigo Astroboy por aparecer de nuevo. Noviembre se fue con la marcha por la democracia y la apoyamos con una canción, gracias Álvaro Montenegro por incentivar aquello. Diciembre llegó con el fallecimiento de tres amigos del alma, duele. Con la novedad que se acabaron los libros 40A, Crónicas Iy Crónicas II, gracias a todos los que nos apoyaron. Bueno, les deseo un 2022 lleno de vida, sabiduría, gratitud, serenidad y alegría.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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DESDE LA LLAJTA

Por El Papirri

/ 17 de abril de 2022 / 17:04

CH’ENKO TOTAL

Aquí el Papirri reportando desde la Llajta. Fueron 10 días muy emocionantes los que pasaron. La tremenda dificultad de no tener recursos para tocar con mi banda paceña la tuve que revertir en fortaleza creando un cuarteto muy interesante en Cochabamba, el Papirri’s Llajta Quartet, con músicos cochalas que recién dejaron el dígito dos. Mauricio Cardona, en la batería, es un músico seguro, se graduó en el Conservatorio Manuel de Falla de Buenos Aires en la especialidad de jazz, se puede reposar sin estrés en su base percusiva. El contrabajista y bajista Inti Medina, también graduado en el Manuel de Falla, es todo un descubrimiento: estudioso, preciso; es un contrabajista profesional que toca además el bajo, estudió bien las partituras y se desenvolvió con soltura. La guitarra eléctrica de Ramón Rocha es muy interesante, se adapta inclusive a un huayño zapateado como Bien le cascaremos. Con estudios superiores en la Escuela de Música Contemporánea (EMC) de Buenos Aires, Ramón despliega su sapiencia y versatilidad en escena. Los ensayos con estos pibes fueron pocos, pero concretos. El libro 40 años de canciones es de gran ayuda en estas emergencias, tener ahí 40 canciones con sus partituras hace que logremos el milagro de dar un concierto con tres ensayos, y sin haber tocado nunca juntos.

En el medio de los ensayos se me convoca a La Paz, pues había sido uno de los ganadores del Premio Eduardo Abaroa en la categoría cantautor. Volé al acto que se realizó en el Centro Sinfónico de La Paz, con la presencia de la Ministra de Culturas y autoridades locales. Presentarme como candidato al Premio fue muy natural, mi amigo el cantautor Segalez me animó el invierno del año pasado a llenar todos los requisitos en la web del Ministerio y adjuntar la canción, la partitura y la letra de una cuequita que compuse para el mar boliviano y que estaba inédita. El acto fue delimitado, bien organizado, pues éramos más de un centenar de artistas ganadores. Me entregó el diploma y el trofeo una joven dirigente aymara del movimiento campesino, “yo lo escuchaba a usted desde niña, qué bueno que haya ganado, muy merecido”, me dijo en su abrazo emocionado. Este fondo concursable es ya una necesidad para el artista nacional, ojalá que continúe pues alivia las autoinversiones artísticas. Uno de los invitados al concierto me dijo: “Papirri, subiste la vara del Abaroa, voy a concursar”. La décima versión en categoría cantautores será todo un despliegue de “consagrados” que tendrán que hacer el ejercicio de bajar el ego.

Retorné a la Llajta el mismo día del concierto, agitado, nervioso, a probar un sonido difícil en el Mesón del Cantor, café concert de mi amigo Yuri Ortuño. Los pibes ya estaban allí, siempre listos.

Una buena noticia al llegar a la Llajta atragantado fue que ya no había entradas, ni para sillas, ni para mesas, esto también nos dio un gran impulso. En cuanto a los invitados, nos habíamos visto un lunes de mañana con Yalo Cuéllar en su casa cochabambina, hermano cantautor chaqueño con quien al final tocamos dos gatos: El Barrilito, con música de mi abuelo Andrés Chazarreta y letra mía, y el estreno de un gatito de Yalo muy simpático, Yesca con suerte, que con lindo sentido del humor relata las angustias de la cuarentena. La cantante cochabambina Fabiana Fiorilo llegó un poco tarde a la prueba de sonido por cuestiones de su trabajo, cuando entró al escenario sin letra me dio un julepe, pero no… había aprendido la letra de Ego de memoria, ejecutando una hermosa versión. En cuanto al anfitrión, Yuri Ortuño, cantamos mi cueca Ingratitud con una fuerza y afinación increíbles, me encantaría grabar esta versión. Lugar especial para Chelo Arias, el estreno de Décima vez fue fastuoso, estrenamos la canción con el cuarteto y sonó muy bien, sorprendente. Hasta dinámica hicimos, cosa no usual en la música popular.

Hoy Domingo de Resurrección estoy reviviendo de tanta emoción junta. Debo saber que soy un jubilado que aún me estremezco en escena, que el escenario no solo alimenta el espíritu sino también la olla nuestra de todos los días. Es verdad, mi salud está quebrada, pero no hay de otra, debemos seguir tocando, inventándonos discos y eventos, llamando a la gente para que vaya a apoyarnos, como nos apoyó el público paceño en el Teatro Nuna, como nos apoyó el público de la Llajta en el Mesón. Ahora nos espera Oruro, un joven rockero decidió llevarnos a su boliche Latitud con el concierto Como manda el corazón junto a David Portillo, será el 28 de abril. Hay personas que nos reclaman desde Sucre: ¿cuándo van a venir? Ojalá dependiera de nosotros, nosotros queremos ir, pero no hay teatros, no hay auspiciadores, no hay cómo financiar pasajes y hoteles hasta Sucre. Me acaba de decir una gestora de Sucre que el alquiler del Teatro Mariscal es carísimo y que la gente no paga una entrada con precio digno. ¿Será? ¿Cómo será? ¿Algún día volveremos a tocar en Potosí? ¿Y en Santa Cruz, volveremos a tocar? Lo veo difícil. A no ser que hagamos reguetón. Y le cantemos a pollos Rosita.

Mientras, saboreo un delicioso helado de canela mirando extraviado este valle estático, tratando de descifrar mi destino en las nubes grises, rogando al Corazón de Jesús resucitado que me proteja de dos vicisitudes en el ocaso de la vida: el dolor y la decadencia.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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El Papirri y sus amigos de la llajta

Por El Papirri

/ 4 de abril de 2022 / 16:10

CH’ENKO TOTAL

Este próximo 8 de abril vuelvo a tocar en vivo y en directo en Cochabamba. Son tres años sin tener este contacto con el público de la Llajta y con los amigos músicos que participan en el evento, amigos del alma que enriquecen mi escenario. El lugar es ideal, el Mesón del Cantor, de Yuri Ortuño, un café concert con excelente escenario, luces y sonido. La última vez que toqué en ese escenario fue en septiembre de 2018, celebraba mi cumpleaños 58. Estoy brotando de otro concierto mágico, el que dimos con el cantante y cantautor David Portillo en el Teatro Nuna de La Paz el 17 y 18 de marzo, fue un concierto intenso bajo el título caliente de Como manda el corazón, la presencia de la gente fue muy importante en este evento que nos llenó de energía. El escenario me llama.

El asunto es que este viernes el evento es absolutamente diferente, nuevos músicos, otro repertorio, nuevos invitados. Qué difícil montar todo de nuevo… otra vez ensayos, cuadrar horas, salas, y todavía se me ocurre —a la vejez, viruela— tocar con guitarra eléctrica, lo que complica todo aún más. Sin embargo, se vuelve un desafío refrescante tocar con Ramoncito Rocha en guitarras, Mauricio Cardona en batería y el Inti Medina en bajo y contrabajo. Los jóvenes tienen 30 años, son compañeros del mismo curso del Instituto Laredo de Cochabamba y los tres se fueron a estudiar música a Buenos Aires, tres jóvenes talentosos muy profesionales. En cuanto a los solistas invitados, acabamos de ensayar con la cantante Fabiana Fiorilo, muy segura, expresiva, estudiosa, haremos una nueva versión de Ego, extraña canción que salió una noche de soledades en Quito y que tiene dos versiones potentes con Efecto Mandarina, en vivo, en el Teatro Municipal en julio de 2017 y con Diana Azero y la Orquesta Sinfónica Nacional en octubre de 2018, arreglo de Javier Parrado, ahora se viene la tercerita con esta versión cochala. Con Chelo Arias cantaremos juntos La histórica, que creo que debería ser grabada, es de alto vuelo y sensibilidad esta versión. Chelito Arias es un hermano del alma con una voz segura, dulce y afinada, además de ser un cantautor muy interesante. Estrenaremos una nueva canción, es una décima, se llama Décima vez, y esto también es refrescante. Yalo Cuéllar me dará su apoyo entrañable cantando juntos la Chacarera paceña que compuso y donde aparezco en la letra. Aproveché para pedirle que toquemos El Barrilito, un gato de 1958 de mi abuelo Andrés Chazarreta al que le puse letra en la pandemia y grabé en el último CD 60A. En cuanto al anfitrión, Yuri Ortuño, le cascaremos la cueca Ingratitud, que le queda muy bien a su voz expresiva.

Novedades hay. Acabo de llegar a la Llajta y debo volver a La Paz. Me terminan de comunicar que soy uno de los ganadores del Premio Eduardo Abaroa en la categoría cantautor y que debo participar en el acto de premiación este miércoles. “Qué pasa, pues, dejá paso a la juventud”, me putea Don Enredoncio. La verdad, es la primera vez que participo en un concurso, me animó mi amigo el cantautor Segalez. Una tardecita del año pasado en un dos por tres remitimos nuestras canciones vía digital a la página web del concurso nacional. Ganamos los dos, él con mejor canción infantil. Es una buena noticia, el Premio Eduardo Abaroa en su novena versión es una institución, un fondo concursable que alienta a los artistas, es la primera vez que una canción me va a dar un dinerito que tengo que hacer estirar como saliva.

Otra novedad es que estamos con David Portillo en Oruro con el concierto Como manda el corazón, es el 28 de abril, en el Café Concert Latitud. En mayo estaremos en el Cine 6 de Agosto, los días 20 y 21 de mayo, cantándole a las mamás con Los Bolitas, el Papirris Kinder y músicos invitados. Estamos tratando de grabar imágenes de todos estos eventos, pues el videasta alteño Erick Pachacuti desea hacer un documental sobre los últimos conciertos del Papirri que esperamos sean varios, todavía. ¿Una novedad más, caserita? Claro. Parece que saldrá el DVD de El Papirri Sinfónico, grabado en vivo en octubre de 2018 con la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección del maestro Weimar Arancibia. Pero esto merece una crónica aparte. Si pues casera, hay que tocar, mientras nos dé el cuero y no aparezca otra vez el virus cabrón en su versión 4.0.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Vinilo

Por El Papirri

/ 14 de marzo de 2022 / 11:38

CH’ENKO TOTAL

Un amigo llamado Carlitos  llevó unos CD y DVD míos a la tienda de su amigo para dejarlos en consignación. Pasaron varios meses y un día que estaba sin billete decidí buscar al amigo de mi amigo que ojalá se vuelva mi amigo también. Llegué apenitas viendo la dirección de watsap que mandó Carlitos en texto enredado, se trataba de una casa esquinera en Miraflores donde funcionaba un café que olía a pan fresco. Ingresé al café, salió un joven, le pregunté si aquí había una tienda de discos. “Sí —dijo—, es de mi hermano, suba por allá, doble y siga subiendo, se encontrará con la tienda”. Llegué a la tienda, salió un joven cuarentón melenudo con su cangurito de Metálica, pinta de rockero miraflorino, es que en el Miraflores profundo hay un mundo de rockeros interesantes. “Papirriii”, dice y me abraza cariñoso. Ingresamos a un cosmos de discos de vinilo esparcidos con cierto orden. La escena me lleva al San Telmo porteño, hace dos años, ingresamos a una tienda que solo vendía discos de vinilo, los miré con nostalgia, los precios eran de ganga, sin contar el hermoso disco de Fito en versión LP recién salido del horno que costaba unos 20 dólares. Era hace dos años, no compré ninguno, en ese momento el vinilo era una antigüedad difícil de transportar.

“Sentate, Papirri, ¿quieres un cafecito?”, preguntó amable el joven rockero Fernando. “No te preocupes, hermanito, vine a ver si vendiste algún disquito mío”. “¿Tienes el recibo?”, increpó con sus ojos chinitos. “Uta, no, hermano, el Carlitos lo tiene”, respondí cansado. “A ver, a ver”, dice mirando a su compu. Mientras revisa, veo un LP de Benjo Cruz, sello Lyra, Benjo, parado en la tapa con su poncho negro y rojo y su guitarra, parece un ángel mulato, hermoso joven mártir nuestro de la liberación nashonal, olvidado por la historiografía. “¿Cuánto cuesta?, le pregunto viendo la contratapa del disco que en el lado A contiene unos enganchados y en el lado B, seis canciones . “¿Quieres escucharlo? Ayer lo terminé de limpiar, tenía hasta chorros de cerveza el pobre vinilo”, dice el Fer quejándose como casera. Abre la tapa de su tocadiscos como si fuera una cuna, agarra el vinilo con el pulgar y el índice sin rozar los surcos. Antes de ponerlo en el plato lo limpia suave, obsesivo, como buscando algo, con su franelita amarilla le da fe. Entonces la aguja bandida hace sonar la voz única de Benjo Cruz como un prodigio sonoro en esta tardecita miraflorina que se enfría. Me impacta el timbre de la voz de Benjo, la actitud del  joven cantor valiente, consecuente que Bolivia olvidó, algunos con intención, otros por desidia, ni una biografía. “Benjo tiene dos vinilos, el otro es muy difícil de conseguir, salió en edición limitada, como disco independiente”, dice el Fer con seguridad de coleccionista. “Eso está pasando con tu primer vinilo, Papirri, no se encuentra ya en el mercado. Hace un mes alguien quería venderlo en 500 bolivianos. ¡Uy, cará!, me asusto. “Che, hermano, contáctame pues con esa persona, es que no tengo mi primer vinilo, el Hasta Ahurita”. “Ah, ya pues”, dice volviendo a su compu. “Te cuento que hemos vendido un disco de 60A, tengo tres más que están allá”, señala un stand. Los alzo. “Me los vua llevar, hermanito, es que ya no tengo, pues”. “Ya, Papirri. Tengo  una sorpresa para ti”, dice el bueno del Fer. Busca en un cajón y saca el LP Recordando a Don Andrés Chazarreta, disco RCA Víctor, 1963, siete canciones en el lado A, siete en el lado B. Allí encuentro El Barrilito, el gato al que le puse letra hace unos meses y salió en 60A. ¡Uy, cara!

— Hermanito, cuánto cuesta el de mi abuelito, pues.

— A 60 bolivianos.

— Propongo: me debes de un 60A, te lo cambio por el de Chazarreta.

—Ya, Papirri. Un gusto pues para mí, aquí vienen muchos coleccionistas, el otro día lo saqué nomás a uno hecho al jailas que dijo que nunca más comprará un disco tuyo porque eres un masista. Lo saqué rodando, hermano, estos giles qué se creen.

 Entonces llega el cafecito, veo de reojo un vinilo de Atahuallpa que me  transporta en ráfaga a un ropero /depósito de mi departamento paceño, creo que tengo ese LP, está allí, cerca al plato para vinilo medio votado y un amplificador, creo. ¿Los parlantes?… están sirviendo de portafloreros. Propongo: “Che, hermanito, ¿te animas a venir a mi casa y ver mi plato? Lo tengo medio abandonado. “¡Qué pasa, pues, Papirri, claro que voy!”. Entonces, nos despedimos, me saca una fotito con los DVD que aún quedan en consignashón. “Voy a poner la foto en el face para que compren tus discos”, sonríe.

Salgo de la tienda  sin billete pero con un LP del abuelo a enfrentar una anochecida súbita y fría en el Miraflores del tango. Llegando a casa escarbo aquel ropero: en el fondo, patas arriba lo veo al plato; el amplificador sirve de cuña de algo. Los saco limpiando todo el polvo del olvido. Grave, che. Le mando fotos por watsap al Fernando. Quince días después llega el Fer a casa, revisa el plato y el amplificador, le saltan los ojos: “esto es una joya de equipo, lo voy a arreglar”.

Ayer apareció el Fer con los dos aparatos, sacamos las plantas de los parlantes, en el ínterin descubrí una caja con unos 40 vinilos míos de mí. Ningún link, carajo. El Fer hizo sonar aquella maravilla de combo. Fue como una resucitada. Un verdadero milagro sonoro. “Este LP de Wara es el Sojta, cuesta unos 100 dólares, Papirri, es también edición limitada, lo tienes nuevito, tienes que cuidar”, ordena con calma de coleccionista. Entonces aparece mi segundo disco, el LP Cuentacantos, está dedicado a mi ex, le limpiamos el polvillo, resucita y suena en grandes emociones la Imilla Burguesa. Resulta ser que ahora la mitad de mi sala está ocupada por el combo vinilo. La limpiada es lo más jodido, surco por surco. Me llega el arrepentimiento arcaico de San Telmo. El Fer cobró carito el arreglo, pero lo merece. Además me dejó el LP de Benjo Cruz a cambio de la consignashón. Hacemos pues buenos negocios, che. Pa qués decir.

(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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Conciertos 2022

Por El Papirri

/ 27 de febrero de 2022 / 21:52

No sé si podré cumplirlos, pero los compromisos están en marcha. El escenario me llama aunque mi cuerpo está medio resentido, me siento débil, qué será. El 17 y 18 de marzo vuelvo al Teatro Nuna de La Paz, un espacio maravilloso con excelente sonido y luces. Comparto el escenario con el cantante y cantautor David Portillo, hermano musical con quien tenemos varias lunas de vuelo. “Para mí es inolvidable aquel tiempo cuando todavía estudiaba en colegio y me desvivía por la música boliviana. En esos años yo tenía un cancionero y lo llevaba a todos los conciertos que podía pagar juntando mis recreos. Así fue que pude apreciar tus canciones y verte tocar la guitarra por primera vez: 33 años atrás… Teatro al Aire Libre… Cielo abierto… y un equilibrista del aire tejiendo sonidos con el vapor de su alma. Esa vez, me acerqué a ti para conocerte en persona y también porque quería que autografíes mi cancionero. Todavía conservo tu dedicatoria con mucho cariño”, me dice David en una misiva emocionante.

Yo lo recuerdo siempre con su melena maravillosa, cargando una guitarra con estuche de aguayo, buscando su camino, su identidad. En la clase de armonía del taller de música de la UMSA que dictaba, allá por 1987, percibí su talento y musicalidad. Luego David integró el grupo Sobrevigencia, demostrando su tremenda solvencia como intérprete. Fue así que en el disco Cuentacantos de 1989 lo invité como apoyo vocal. “Un buen día, me invitaste a grabar contigo unas voces de apoyo en la canción que con el tiempo se volvió una de las más emblemáticas que interpretamos juntos: Sacudite. Después, la vida se encargó de nuestra buena amistad, así como de grabaciones y presentaciones musicales, por supuesto bebidas espirituosas y tertulias inolvidables… como buenos hermanos tampoco ha faltado alguna pelea; lo bueno es que ni me acuerdo por qué”, continúa escribiéndome el cantautor.

Prontamente llegó la versión de la canción Del amor, su bailecito para el disco Bien le cascaremos de 1994, una versión preciosa, emotiva, extrañamente con guitarra eléctrica y también llegó en el mismo disco la versión de Praxis, canción que me preguntó anteayer una señorita cajera de un banco si yo era el autor, le dije que sí, salió de la caja a darme un abrazo sentido, estaba realmente conmovida. Así son las canciones, se quedan en el corazón de la gente sin pedir permiso. En 2005 dejamos sellada en el alma de nuestro público la canción Polvos del olvido en el concierto “El Papirri en vivo” del Teatro Municipal de La Paz. En 2002, descubro a David como cantautor, una canción de su autoría, hermosa, vibrante, Vale un Potosí , me sigue trastornando, será un gusto tocarla juntos estas próximas noches. En 2018, Portillo me desafía, cantemos en los 39 años del Papirri la canción Nada es para siempre dedicada a los presos, esa canción yo no la podía cantar, me remitía a tiempos terribles pero moqueando moqueando la hicimos con David y su voz privilegiada. Luego nació en 2020, en plena pandemia, la morenada Mamita Cantila que da fuerza a mi último disco 60A. Nuestra historia tiene musculatura. Pa qués decir.

Ayer empezamos a ensayar con los músicos Vico Guzmán en batería, Segalez en bajo, Omar Callisaya en charangos y Kicho Jiménez en zampoñas. Suena bien el ensamble, el que está medio fallando soy yo que me agito en un dos por tres. El tiempo pasa, el tiempo pesa, el tiempo pisa, posa, phusi, pesk’a… dice una canción mía y así nomás es. Sin embargo, pondremos todas las ganas para seguir en el camino de la canción, el 8 de abril nos espera el Mesón del cantor, un lindo café concert cochabambino. En mayo 20 y 21 se viene El Papirri y los Bolitas en el Cine Teatro 6 de Agosto. En junio la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección del maestro Weimar Arancibia, desea hacer la reposición del Papirri Sinfónico. Uy cará. Eso sí que está jodido.

Este 2022 el escenario me llama de nuevo, ojalá que este virus cabrón nos deje trabajar sin dramas, somos un sector muy golpeado. Mientras, los invitamos a todos ustedes a estos conciertos, no sé, cómo será, pero estoy sintiendo de pronto el adiós a la escena. Hice cuentas, son 54 años en escenario desde que debuté en el Club de La Paz en julio de 1968, la guitarra era más grande que yo, tenía ocho añitos. Cada vez me cuestan más los ensayos y las entrevistas. Por ahora, creo que todavía podemos, por eso los esperamos con cierta premura… y ganas de dejar la vida en el campo de juego. ¡¡Ahura que podemos, ahura que tenemos, bien le cascaremos!!

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Ch’utis final

/ 7 de febrero de 2022 / 17:08

CH’ENKO TOTAL

Hoy usted puede ver en el canal Abya Yala Tv el último programa de Ch’utis, el programa de los artistas, que realizamos durante ocho meses con cariño y compromiso con los artistas bolivianos y residentes en Bolivia. Fueron 30 programas con 60 artistas entrevistados, cada programa de 55 minutos, la mitad dedicado a músicos bolivianos y la otra mitad a cultores de diferentes áreas. Recuerdo el inicio de las grabaciones en mayo de 2021, fuimos a la casa del joven pianista y compositor Heber Peredo, el jefe de producción del canal me había convocado para ser el conductor del programa, yo llegué en minibús desde la Av. 6 de Agosto hasta el puente de Calacoto, de allí me recogió el papá de Heber, tan amable, llevándome hasta Aranjuez por un camino de cerros colorados. La entrevista la realizamos a tres cámaras en el patio de la casa de Heber, luego ingresamos con precaución a su sala de estudio, ya teníamos la primera vacuna pero igual daba tuca, tocamos en vivo Zamba Geisha, un lindo recuerdo. En el canal entrevisté a Milton Guzmán, trabajador del cine y video con 45 años de carrera, allí consolidamos el set de Ch’utis, un pequeño balcón al margen del estudio oficial del canal, un set con luz natural y aire que corría a raudales, una lorera entrañable que nos protegió de posibles contagios.

Así, poco a poco, la realidad me llevó a ser productor del programa, solicitando semanalmente a los artistas que me remitan un resumen de su hoja de vida que me servía de guion, requiriendo fotos artísticas para inserts y videos para difundir. Parece fácil, pero es moroso. Más aún porque nuestro set-lorera tenía problemas de sonido, no contaba con consola y tocábamos por lo menos una canción en vivo y sin monitor. Pero le cascamos, contra viento, virus, marea y malas ondas.

Nicolás Suárez, Rolando Encinas y Bilo Viscarra fueron los músicos entrevistados en el primer mes, Ch’utis salió al aire en julio. La cineasta Verónica Córdoba, el cineasta Miguel Velarde, la fotógrafa Wara Vargas me otorgaron entrevistas-aprendizaje, a las damas las conocí en el set. Tratamos de dar un equilibro de género al programa, también de no molestar a los artistas de la tercera edad en momentos de virus, siendo que la mayoría de los artistas entrevistados fueron jóvenes y de mediana edad. En agosto destacó el programa con la cantante Esther Marisol desde el Teatro Municipal de La Paz y con el actor Jorge Hidalgo desde el Teatro de Cámara, este último fue mi amigo en célebres farras en el AveSol y hoy es un gran actor que está filmando para Netflix. La cantautora Isadorian, la visita de Pablo Reynaga con sus charangos ancestrales, la voz de David Portillo, la zampoña de Carlos Ponce, la linda Lupita Sarabia y su proyecto de violines en Chulumani adornaron el set en agosto.

En septiembre, el poeta orureño Benjamín Chávez y el director de la Orquesta Sinfónica Nacional Weimar Arancibia le dieron un toque especial al programa, grabamos como locos presintiendo un fin de año otra vez con el virus cabrón. Visitamos el Museo Nacional de Arte, la Villa de París, inauguramos un set alternativo en el Thelonious Jazz Club, nuestro agradecimiento a Juanki Carrasco, pues en su pub grabamos tocando en vivo con la batería de Vico Guzmán, la cantante Diana Azero, el bajista Raúl Flores, el compositor Freddy Mendizábal y el gran guitarrista cruceño Carlos Fisher.

Entonces decidí grabar programas desde Cochabamba, solo que no tenía camarógrafo, agradezco al cineasta Sergio Estrada que me ayudó grabando los programas cochalas con la charanguista Luciel Izumi, el percusionista Lucho Mercado, la bailarina Laura Mercado y la entrevista al mismo Sergio, notable documentalista.

Difundimos y visibilizamos el trabajo del Ballet Bafopaz, la vida del sonidista Luis Bolívar, de la gestora cultural Matecha Rojas, además de la quena virtuosa de Carla Derpic, el talento del artista alteño Juan Carlos Aduviri, a quien conocí en set y me dejó perplejo por su profesionalismo. Ch’utis también fue eso, un aprendizaje con lecturas rápidas que sellan el alma. Y tocar en vivo sin ensayo. El concertista Marcos Puña y el cantautor Mario Ramírez tuvieron su programa desde el Tambo Quirquincho. Agradezco a las cámaras y paciencia de Wálter Miranda (además de la edición del programa), las cámaras de Santiago Pérez y el apoyo en producción de Lien Ríos, todos de Abya Yala Tv. El cineasta Mauricio Durán, las cantantes Marisol Díaz, Susana Renjel, Cristina Fajardo y Sibah, la actriz Carmen Guillén, el cantautor Mauricio Segalez, el actor Sergio Caballero, la dramaturga Laura Derpic, la compositora Canela Palacios, la artista y gestora cultural Elvira Espejo engrandecieron octubre y noviembre. Siendo que la artista de rap Nina Uma, Bernardo Arancibia del Teatro Grito, la violinista Liz Loayza, la entrevista al actor Pitín Gómez, la violoncelista profesional Andrea García, más la entrañable visita a COMPA de El Alto con el homenaje a Iván Nogales nos dieron trabajo en diciembre. Destaco las grabaciones de dos programas en Santa Cruz, con ayuda de amistades artísticas, el programa dedicado al maestro Lorgio Vaca y al poeta y gestor cultural Edson Hurtado. Agradezco a Lalo Lanza de Taparaco Video Arte por grabar nuevos programas en Cochabamba con los cantautores Chelo Arias, Mao Khan y Vadik Barrón, muy lindos y moviditos. Gracias Mauricio Segalez por la actualización semanal del arte realizado por Erick Pachacuti. Hoy se acaba Ch’utiscon una autoentrevista que salió muy graciosa, me estrené como guionista televisivo, el Manuel entrevista al Papirri, usted puede verla en el reprisse de las 16.00. Gracias artistas bolivianos. Gracias Abya Yala Tv, en especial gracias a Amanda Dávila por darnos trabajo y poner voluntad a este plan de valorización de los artistas nacionales. Ojalá sea solo  el final de un primer ciclo. ¿Será? ¿Cómo será… ¡¡Hasta pronto con un Ch’utis!!

(*) El Papirri: Personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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