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¿Se ayuda con un simple clic?

/ 16 de mayo de 2022 / 02:15

La guerra también se lucha desde trincheras digitales. Artistas de varios géneros muestran la situación en Ucrania a través de sus obras

Nuestros músicos usan chalecos antibalas en lugar de esmóquines. Les cantan a los heridos en los hospitales”, decía el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky en un mensaje pregrabado para los Grammy que se transmitió el 4 de abril. En su mensaje pedía a quienes le escuchaban que dijeran “la verdad sobre la guerra. En sus redes sociales. En la televisión. Apóyennos en todo lo que puedan. Lo que sea. Pero no en silencio.”

A las cuatro de la mañana del 24 de febrero de este año empezó el ataque armado de la Federación Rusa contra Ucrania. Hasta la fecha, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha registrado 5.718 víctimas civiles en Ucrania: 2.665 muertos y 3.053 heridos. Estas cifras solo cubren personas confirmadas por familiares o conocidos, siendo que las cifras reales son considerablemente más altas, con desaparecidos no confirmados como muertes. La mayoría de estas víctimas han sido causadas por el uso de armas explosivas.

Creer que eventos como los que están sucediendo en Ucrania no tienen efecto en Bolivia o que no debe importarnos es negar nuestra humanidad. Vivimos en un mundo globalizado donde ya no se pueden ignorar injusticias o tragedias solo porque están a kilómetros de distancia. Sí, las noticias que llegan suelen estar filtradas o dependen enteramente del interés que tienen los medios de comunicación en obtener rating o vender sus periódicos, pero, una vez sabiendo que algo sucede y con la facilidad que brinda internet, es solo cuestión de hacer unos clics para saber más e incluso poder ayudar.

YouTube, como la mayoría sabe, paga a los artistas por la cantidad de vistas que tienen sus videos. Una forma extremadamente sencilla de apoyar a los artistas ucranianos es reproduciendo sus videos. Hay grandes opciones como ONUKA, una banda con ritmo electrónico donde su cantante, Nata Zhyzhchenko, promueve la fusión de lo actual con instrumentos y motivos folklóricos locales. Al recomendar los videos para CEAHC y SERUM, una de las primeras cosas que notarán quienes visiten su página en YouTube es que todos los videos tienen un banner encima llamando a la acción del mundo en protección de Ucrania.

Kazka y su video I am not OK es una denuncia directa de lo que realmente están viviendo las personas bajo los bombardeos y el terror de una guerra armado con grabaciones reales de ucranianos en sus celulares.

Instagram es otra plataforma donde se puede seguir y apoyar a artistas que tratan de darle al mundo un panorama de lo que están viviendo en su país. Compartir posteos e imágenes es simple y puede hacer una diferencia llegando a más personas. Artistas como @ocolorum, @waone_interesnikazki, @anton_abo o @glib.kaporikov, @unicornandwine y @evilpinkpics son ucranianos que a través de dibujos, doodles, collages, el humor sobre los políticos y comentarios tratan de mostrar sentimientos y realidades que se pierden o simplifican en los medios tradicionales.

O fotógrafos como @nomoreanry, @vadimghirda (contenido muy sensible), @timothyfadek, @wolfgang¬¬_scwan y @aris.messinis están cubriendo los estragos de una guerra que a veces solo duran tres minutos en los noticiarios y muestran versiones descafeinadas de cómo están viviendo los ucranianos estos ataques. Estas fotografías necesitan repostearse y llegar a la mayor cantidad de personas porque de otra forma vamos a seguir creyendo que una guerra es como se ve en las películas: unos minutos de caos y finales felices.

El impacto de acciones como un simple like o un reposteo es inmedible en la vida real. Por ejemplo, una acción que nació del sentido común: durante la evacuación de las ciudades bombardeadas, las personas que tenían auto recogían a las personas que iban a pie. Esta idea se trasladó a Telegram, donde como red se trató de unir a unos con otros para autoayudarse, pero la cantidad de personas necesitando ese aventón sobrepasó a la cantidad de autos, así que voluntariamente publicistas crearon de inmediato una campaña en Instagram con el mensaje: “un espacio en tu auto es una vida salvada”. Esto recuerda a los 21 días que los bolivianos vivimos durante 2019 cuando los grupos de WhatsApp, Telegram y las redes sociales eran herramientas para cuidarnos y comunicar lo que pasaba en tiempo real.

Para saber más de lo que está pasando en Ucrania o descubrir otras formas de apoyar y no quedarte en silencio, como pide el presidente ucraniano, busca en internet los hashtag #TodosSomosUcrania, #Ucrania, #iamukraine y #stanupforUkraine. Con un simple clic puedes ayudar a un país que lo necesita.

FOTOS: FREEPIK

De videos virales a un virus que nos cambie

Hacer mensajes sobre el COVID-19 para las redes sociales puede implicar un impulso motivador o un problema comunicacional

/ 5 de abril de 2020 / 15:39

El jueves alrededor del mediodía, una primera persona abrió el link:

Un video subido por el Ministerio de Comunicación de Bolivia. La curiosidad probablemente haya sido su principal motivación.

Dicho video empieza con un piano dramático. En imagen se ven unas manos entrelazadas y una voz en tono robótico dice que “aunque no podamos verlo, él sí existe”. Habla de gente irresponsable que lo lleva a todos lados y de dejar nietos sin abuelos e hijos sin madres. Para qué detallar más, solo decir que el video empeora en su lenguaje de miedo hasta que termina diciendo: “soy el coronavirus, ya llegué a Bolivia y te voy a encontrar”.

Solo faltaba la risa diabólica y exagerada para ser el villano de un dibujo animado.

Esta primera persona hizo una de tres cosas: pudo entrar a comentarios y dejar su opinión (como muchos siguen haciéndolo hasta hoy), pudo cerrar el link y desear no haberlo visto, o compartirlo en las redes para criticar que en un mundo donde se está tratando de reforzar la solidaridad, el apoyo y los valores, Bolivia decide jugársela con una carta de tan mal gusto. Una cuarta opción, si trabajara en el medio publicitario, hubiera sido preguntarse si existe coincidencia en el piense, comparándolo con este video salido el 22 de marzo:

https://www.youtube.com/watch?v=Gb3mSwgZyLc

Entre los comentarios que responden en el servidor donde se aloja el video, la mayoría de las personas escriben opiniones bastante racionales y directas que, perdonando la calidad pobre de edición, se concentran en el mensaje a uso: “¿Cuál es la finalidad? ¿Generar terror, pánico?… deberían promover higiene y buena alimentación, solidaridad”. Un profesional dice “trabajo en publicidad y marketing y realmente mis ojos sangran al ver esto”, o en otra opción más seria les dicen “esta es la manera más irresponsable de informar, creando miedo y temor en la población”. Por supuesto, de por medio otros comentarios que la ética  no permite que reproduzca aquí.

Llama la atención que las personas responsables de comunicación no parezcan estar muy atentas a cómo la comunicación está gestándose este tiempo en las redes. El punto alto lo tiene el video de la AFA en Argentina

https://www.youtube.com/watch?v=8bZHB4parV0

, donde aún si el fútbol no es lo tuyo, el orgullo se infla en el pecho con la narración y las imágenes de este país decidido a inspirar y no acusar o asustar.

Nacionalmente, casi ninguna marca se ha lanzado a sacar videos usando el coronavirus como excusa. No es que no se haga en otros lugares. De nuevo, Argentina tiene bellos ejemplos donde el mensaje busca inspirar y educar

El video y mensajes del Ministerio de Comunicación de Bolivia, son un reflejo de cómo parece que dinosaurios siguen llevando las riendas de lo que se dice y como se dice. Este fenómeno no solo se queda en instancias de Gobierno. Por ejemplo El Deber también ha tratado de ser partícipe de mensajes que generen algo en la población, y aquí un ejemplo de su trabajo:

https://www.facebook.com/GrupoELDEBER/videos/226804538374940/

Una canción española. Imágenes de archivo, algunas nacionales, otras españolas, 3 minutos y medio que se hacen interminables y el cierre casi fuera de todo contexto gritando “yo me quedo en casa” y, claro, firma de la marca tan despersonalizada que cualquiera hubiera podido firmar al final.

Identidad. ¿Es tan difícil pensar en hacer algo con lo que la gente se identifique?

Sobre el ejemplo de El Deber, puede ponerse al lado este video hecho por una persona que no lo hace para promocionar una marca sino porque piensa que el mensaje es más importante y con sus recursos e imaginación lo arma para conectar con el público:  

https://www.facebook.com/1818396888460402/posts/2315392312094188/

Otra tendencia que ha florecido en las últimas semanas son los conciertos a través de transmisiones live en Facebook. Artistas que tratan además de exponer sus talentos, entretener de forma gratuita a los fans y curiosos de paso. Ellos también han creado mensajes de apoyo y concientización junto a la plataforma de La Razón: 

https://www.facebook.com/watch/?v=683216695781945
https://www.facebook.com/watch/?v=644691916310841

Pero los tiempos están cambiando. Todos hablan de que el mundo que surja después de esta pandemia será totalmente diferente. Si en este momento estos dinosaurios no empiezan a evolucionar van a desaparecer consumidos por una población que ya no va aceptar más de lo mismo. La gente tiene mucho tiempo en sus manos y están aprendiendo. Están comparando. Están descubriendo.  

Las reacciones al video del Ministerio ya no son solo quejas hastiadas y repetidas. Hay mucha opinión, sugerencias, referencias cruzadas e ideas de por medio. Si una sola de las personas enroscadas en su propio ego que trabaja en estas instituciones llenas de telarañas mira esos comentarios o trata de seguir alguna de esas sugerencias superando la queja y la incomodidad que le cause leer esto sobre su trabajo, seguro la cosa mejora. Ni siquiera va por tener sangre joven manejando estos videos, es solo querer oír, querer cambiar, mejorar, aceptar que todo se mueve, evoluciona y es bueno hacerlo. Lo que más necesita el mundo, Bolivia incluida, es creer que después de la pandemia algo bueno saldrá. Que las personas serán mejores. Las instituciones. Los centros médicos. Los artistas. Los profesores. Los jefes. Los líderes.

De miedo ya tuvimos suficiente. Queremos pensar que el mundo entero se unió en un encierro global, sobrevivió y creció en el proceso y mañana será mejor. Mañana será diferente.

Cristian Callejas – Crítico de cultura pop

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