Monday 24 Jun 2024 | Actualizado a 10:17 AM

EL REGRESO Los trazos de José Ballivián

Los trazos de José Ballivián

/ 19 de mayo de 2024 / 06:58

El artista paceño presenta una selección de dibujos en Kiosko Galería de Santa Cruz

—¿Qué hará Quilco en la vida?” —él respondió resuelto: — ¡Nada!

Y tornó el camino de regreso, entregándose a los brazos abiertos de su solar nativo. Surcó con pies recios el lomo de mar endurecido de la pampa, se peinó la cabellera con el viento y aplacó su sed en el arroyo tímido. Se santiguó con la cruz de los cuatro puntos cardinales y se santificó con el aire de las cordilleras. Se envolvió de pampa y se puso frente al horizonte, camino de su hogar. Entonces el asno le mostró su fatiga y la majada le contó los secretos de la pastora.

Y cuando Quilco se hubo reintegrado a sus campos, puso las manos en los hombros de su padre y le habló en aymara:

—Tatay me he regresado…

Fragmento final del cuento ‘Quilco en la raya del horizonte’ de Adolfo Cáceres Romero

La reflexión sobre lo mestizo implica una definición de raza, una combinación que se ha producido en Bolivia antes de la llegada española y que tuvo un impacto político por los privilegios que gozaban los españoles y sus hijos durante la así llamada colonización.

Las reivindicaciones raciales, de alguna forma fracasadas durante la revolución de 1952 en Bolivia y los grandes esfuerzos políticos de este siglo por darle presencia a algunos grupos hasta entonces marginados, generaron propuestas estéticas que no solamente repiensan la idea de igualdad ante la ley, sino que también reivindican sus expresiones estéticas y, en algunos casos, como los de Adriana Bravo, Iván Cáceres y José Ballivián, entre otros, estiran esta reflexión hasta lugares que si bien transgreden los márgenes de lo políticamente correcto, son una inevitable muestra de la expresión cultural de una Bolivia actual, responsable por una condición social en la que los flujos comunicativos ponen en permanente diálogo lo local, popular y andino con los dejos producto de la imparable invasión global. 

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Esta muestra titulada El Regreso, inspirada en el cuento Quilco en la Raya del Horizonte de Adolfo Cáceres Romero, sugiere un retorno a una práctica tradicional y a una representación normativa como lo es el dibujo de José Ballivián, pero que se distingue y se diferencia por las temáticas que presenta y en las que se pone en tensión combinaciones culturales poco ortodoxas y en muchos casos políticamente incorrectas.

José Ballivián reflexiona sobre las múltiples capas que conforman la identidad nacional.

La selección de dibujos de distintas épocas conjuga un cuerpo de obra que se enfoca en lo así definido como mestizo, pero que simplemente implica la visibilización de ciertos grupos que consiguieron combinar con éxito visiones transversales sobre lo boliviano.

*El artista José Ballivián expone una selección de dibujos del 2013 – 2024 en la exposición ‘El regreso’ en Casa Melchor Pinto (con la colaboración de Kiosko Galería) de Santa Cruz. La muestra permanecerá abierta del 26 de abril al 2 de junio.

PERFIL

José Ballivián nació en La Paz, Bolivia. El artista visual estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes Hernando Siles. Ha expuesto en muestras individuales y colectivas, como la 57a Bienal de Venecia en Viva Arte Viva, en el Pabellón de Bolivia (Venecia, Italia); Bienal Sur (Buenos Aires, Argentina), Bienal Conart (Cochabamba, Bolivia), Bienal Siart (La Paz, Bolivia), Museo de Arte Contemporáneo MAR (Buenos Aires, Argentina), Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino + Macro (Rosario, Argentina), Museo de Bellas Artes (Salta, Argentina), Museo Emilio Caraffa (Córdoba, Argentina) y el Museo Provincial de Bellas Artes Timoteo Navarro (Tucumán, Argentina), entre muchos otros.

Texto: Douglas Rodrigo Rada

Fotos: José Ballivián

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KIOSKO y Pro Helvetia: creando alianzas artístico-culturales

El programa de residencias de este espacio se inició en 2007 y ha reunido artistas de más de 20 nacionalidades

Piezas de la muestra de fotografía de Wara Vargas.

Por Douglas Rodrigo Rada / Curador

/ 17 de marzo de 2024 / 06:41

KIOSKO Galería es un espacio de arte contemporáneo independiente creado en el 2006 y gestionado por artistas en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. KIOSKO desempeña un papel crucial en el fomento y la promoción del arte contemporáneo en la región, así como en el intercambio cultural a nivel local e internacional a través de su programa de residencia para artistas, sus salas de exhibición, biblioteca especializada y proyectos externos.

El espacio nace con la visión de impulsar un sitio de exhibición alternativo y dinámico, tanto para artistas emergentes como establecidos, ofreciendo un ambiente propicio para la experimentación, la reflexión y la colaboración creativa. A lo largo de los años, KIOSKO se ha convertido en un punto de encuentro para la comunidad artística de la ciudad y más allá, sirviendo como plataforma para la creación de obras de arte innovadoras y provocativas.

KIOSKO inició el programa de residencias internacionales de arte contemporáneo en mayo de 2007, con el objetivo de construir un espacio de encuentro en Bolivia y ofrecer oportunidades de intercambio para artistas nacionales e internacionales; siendo una de las primeras residencias en el país en entender la importancia de los diálogos internacionales y la realidad de los flujos culturales globales. Hasta la fecha, el programa ha reunido artistas de más de 20 nacionalidades que, a través de sus diversas prácticas artísticas, han logrado conectar culturas, conocimientos y talentos.

difusión. La charla de los artistas Wara Vargas y Hugo Emmi en KIOSCO.
La charla de los artistas Wara Vargas y Hugo Emmi en KIOSCO.

Las residencias para artistas han sido desde el principio, no solo una gran oportunidad para movilizar la cultura a través de la diversidad de creadores que fluyen en las mismas, sino que han permitido darle visibilidad a un amplio conjunto de artistas en Bolivia que no se desplazan en el mercado y que por diversas razones, especialmente por el conservadurismo de la institución del Estado, no encuentran la manera de promover sus prácticas tanto dentro como fuera del país.

La relación entre KIOSKO y Pro Helvetia nace en 2021, cuando la Fundación Suiza para la Cultura abre sus oficinas de enlace en Sudamérica y lanza la convocatoria “To-gather”, enfocada en apoyar la reflexión crítica sobre los efectos del COVID-19 y en la creación de nuevas estructuras y metodologías para colaborar internacionalmente. De este llamado surge Arte y cambio social: Tierras, periferias y paradigmas, un proyecto de residencia enfocado en movilizar artistas visuales de Bolivia y de Suiza para co-crear una ecología de prácticas desde la perspectiva de las regiones sin litoral, abordando sus vulnerabilidades y posibles futuros.

Durante la residencia en KIOSKO, los 12 artistas participantes generan diálogo, reflexiones y relaciones no solo a través de sus prácticas artísticas sino también a través de las diferencias culturales. Gracias a encuentros en formato de charlas, talleres y exposiciones el proyecto ha facilitado la creación de redes y la construcción de puentes creativos entre dos contextos culturales ampliamente diversos.

Artistas seleccionados: Thomas Moor (Suiza), María Edith Pereira (Bolivia), Hugo Hemmi (Suiza), Wara Vargas (Bolivia), Marion Tampon-Lajarriette (Suiza), Rebeca Paz (Bolivia), Sandrine Pelletier(Suiza), Yhomara Muñoz (Bolivia), Johanna Kotlaris (Suiza), Oscar Barbery (Bolivia), Paloma Ayala (México-Suiza) y Kelly Ledezma (Bolivia)

Entre las obras notables está el proyecto de Marion Tampon-Lajarriette expuesto en video instalación y cerámica, enfocado en el elemento acuático; en sus prácticas, culturas y problemáticas ecológicas.

Durante su estadía la artista desarrolló una red de colaboraciones científicas y artísticas en su recorrido por algunos cuerpos de agua afectados en Bolivia (lago Poopó, Uru Uru, y otros), evocando la pérdida y contaminación de las aguas, articulando sus obras en varias formas y medios.

El comentario sobre la colonización territorial y la destrucción del medio ambiente estaba claro en sí mismo, sin embargo, el toque final de la muestra fue haber encontrado la forma de sembrar musgo y moho, que no solamente hicieron una conexión con el ambiente y la cotidianidad de la humedad de la ciudad, sino que también desviaron la presencia de la escultura tradicional hacia un lugar vivo, oxigenado y directamente relacionado con el contexto de la ciudad.

Las cerámicas producidas por Óscar Barbery son parte de un proceso que empezó en la fotografía y que poco a poco se enfocó en la cerámica, un medio con amplia tradición que requiere mucho conocimiento técnico-formal.

Las obras más notables de su muestra relacionan la quema de las piezas en el horno de cerámica con los incendios a los que estuvo expuesta la ciudad en los últimos meses del año 2023, construyendo representaciones de la vegetación circundante y haciendo un esfuerzo en relacionar la morfología del ramaje vegetal y de las frutas comunes del entorno local para, a través de la cerámica y de sus métodos de elaboración, reflexionar sobre el calor, el fuego, la contaminación y el ecocidio, problema en el que se vinculan avasalladores, colonos, latifundistas, políticos y una amplia población civil silenciada.

artistas. Las muestras de Yhomara Muñoz, Maria Edith Pereira y Johanna Kotlaris.
Las muestras de Yhomara Muñoz, Maria Edith Pereira y Johanna Kotlaris.

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Sandrine Pelletier, artista con amplia experiencia en instalaciones y en obras con materia prima industrial, puso a prueba materiales como la madera, el vidrio y el metal, dando forma a piezas povera que emplazó en el patio de la galería. La obra construida con pantallas de vidrio de televisores en desuso consiguió un contraste que se hacía ampliamente evidente en tensión con la vegetación del patio.

El trabajo de Johanna Kotlaris se proyecta a través de la tinta sobre papel en una serie de ejercicios qué nos recuerda la monotipia desarrollada por los surrealistas del siglo XX y que se conjuga con el color azul y con flores, en este caso lirios que de una forma sutil pero importante construyen el discurso general de la muestra final.

Los ejercicios de escritura automática en tinta azul, monotipias, impresiones y ejercicios formales, se combinan tanto en la monocromía azul como en el espacio, en los cuales no solo se desplazan los olores de los lirios, sino también la preponderancia del color azul que se hace presente en todos los elementos de la muestra.

La complejidad de la poética de la obra se hace presente en el agua azul en la que están plantados los lirios y que tiñe su naturaleza blanca. La capacidad de las flores de sujetarse a la vida y de transformar su morfología en el proceso es una profunda metáfora de la vida, la naturaleza y de sus procesos de adaptación. Es sorprendente como la sensibilidad artística y la curiosidad pueden madurar en una obra tan sorprendente como la de Kotlaris.

En el caso de María Edith Pereira, su proyecto intencionalmente introspectivo se desarrolló de manera ordenada combinando espacios de experimentación formal junto con lecturas sobre sociología y psicología. A través de la cartografía fotométrica, la artista analizó su cuerpo como territorio, pensándolo como un objeto o fenómeno, explorando métodos de interpretación y análisis digital del mismo.

La colaboración entre KIOSKO y Pro Helvetia es un ejemplo destacado de intercambio cultural en el mundo del arte, generando beneficios tangibles en términos de enriquecimiento creativo, colaboración transnacional y promoción de la diversidad cultural.

Este tipo de iniciativas demuestran el poder transformador del arte como vehículo para la conexión y el entendimiento entre diferentes culturas y sociedades. El intercambio no solo fortalece los lazos culturales entre Bolivia y Suiza sino que también genera nuevas oportunidades de colaboración y crecimiento para los artistas y gestores involucrados.

La diversidad de perspectivas y enfoques artísticos aportados por ambos países ha enriquecido el diálogo artístico global y ha contribuido a la creación de una comunidad artística más interconectada y próspera.

Texto: Douglas Rodrigo Rada

Fotos: Kiosko

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25 años de arte

Esta muestra es clave para entender cómo la práctica artística se vincula con la sociedad y cómo el arte es también un aparato de resistencia.

/ 25 de julio de 2018 / 16:00

Por falta de políticas culturales estatales, y lo permeables que son los esfuerzos personales dentro de la administración pública, es hoy en día sorprendente que existan artistas y muy difícil comprender las razones que los han conducido a desarrollar sus prácticas en un contexto hostil, conservador, amiguero y sin ningún interés de la cultura en su función intelectual, política y espiritual.

Alejandra Dorado regresó al país en los años 1990, en una época compleja políticamente pero llena de emociones y sueños; la bienalización estaba en su máximo apogeo en el mundo y ésta misma implicaba el fortalecimiento de una cultural internacional que para los artistas bolivianos proponía una apertura hacia los lenguajes de lo que se define como “arte contemporáneo”, una práctica que deja de pensar en la forma como objetivo central del objeto artístico y la relaciona con contenidos conceptuales, que en el caso de Dorado se desarrollarían sobre el dolor, el cuerpo político, y en algunas de sus obras más nuevas, el feminismo y la lucha colectiva.

Junto con el escenario del arte en permanente transformación, el trabajo de Dorado también se ha transfigurado en los últimos 25 años, y en su proceso se puede ver claramente la reflexión sobre el barroco de los 90, el uso de los medios digitales en la producción artística de final de siglo, y el pensamiento casi obsesivamente vinculado con la politicidad del lenguaje y que de alguna manera le ha dado paso a las obras relacionales y al trabajo de activismo de género que desarrolla actualmente.

Esta muestra es clave para entender cómo la práctica artística se vincula con la sociedad y cómo el arte es también un aparato de resistencia.

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Kiosko, la residencia

Bajo la dirección de Raquel Schwartz, este espacio proyecta el arte mundial desde Santa Cruz.

/ 1 de octubre de 2017 / 04:00

Cómo se construye un espacio alternativo? Me imagino que lo primero que necesitaríamos es una necesidad, en un escenario cultural ya sea pequeño o grande, pero que por alguna razón por más diversa o compleja de modelar sea, implique algún tipo de dislocación y que esto mismo considere algunos vacíos que deban ser llenados y por supuesto en el caso de un país como Bolivia, implica que la falta de una industria cultural y de un sistema ordenado para la construcción del aparato cultural, provocan una multiplicidad de carencias que deben ser llenadas por entes independientes, en este caso específico, militantes, activistas y artistas.

Las necesidades de la cultura mundial paulatinamente han ido cambiando y con ellas ha florecido una gran diversidad de espacios alternativos, algunos de éstos financiados por los aparatos de cultura estatales, otros buscando alternativas en la autogestión o el financiamiento privado a veces nacional y a veces internacional.

Kiosko Galería es un espacio de arte contemporáneo, alternativo e independiente creado en 2006 y gestionado por artistas en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Dirigido por la artista Raquel Schwartz, Kiosko es la plataforma para difundir, promover y fomentar el arte contemporáneo de la región al mundo.

Galería. En el espacio Nube se realizan exposiciones de artistas reconocidos.

En su inicio la galería que tenía dos espacios de exhibición, una trastienda y la residencia para artistas, estaba afianzada al aparato administrativo de una oficina de diseño gráfico llamada Simple Estudios y consiguió un financiamiento para tener una residencia para artistas de distintas nacionalidades que llegarían al país durante temporadas de uno a dos meses, facilitándoles un espacio de vivienda/studio, y con una beca para su estadía y la producción de obras durante su permanencia en el país. Actualmente, y en un espacio propio en la calle Arenales 319, la residencia para artistas Kiosko financia un fragmento del pasaje, otorga un pequeño subsidio de mantenimiento a los recién llegados, y ofrece un espacio de vivienda/studio con todas las capacidades; la plataforma está diseñada para generar proyectos de exhibición y formación de arte contemporáneo en el país, que en la mayoría de los casos suelen ser inesperados y tienden a provocar al público a la reflexión y al análisis crítico.

La convocatoria abierta para la residencia Kiosko que hoy en día ha recibido a más de 100 artistas entre internacionales y nacionales proporciona alojamiento, estadía en la ciudad de Santa Cruz y espacio de taller, además de toda la colaboración del equipo de la galería que facilitará la producción de las obras de los artistas recién llegados.

Obra. ‘El fin del mar’, pieza del artista residente Miguel Braceli.

Además del programa de residencias, la galería Nube, galería central del complejo, tiene un programa de exhibiciones anual que recibe a artistas tanto locales como extranjeros y cuyo propósito es producir muestras en específico para el espacio. Las exposiciones muestran el trabajo de artistas consagrados y artistas internacionales reconocidos mundialmente y se exhiben los proyectos realizados durante el periodo de trabajo en la residencia.

Habitar en el sur es incierto, la mundialización de la cultura es aparente y está sujeta a una gran serie de variables de carácter político y económico, las residencias para artistas son una excelente manera de integración internacional y la residencia Kiosko le ha dado a Bolivia la posibilidad de ser parte de una gran red de escenarios de producción y distribución de arte contemporáneo internacional, no solo vinculando a los artistas residentes, sino nutriéndose de la inmensa producción cultural que se genera en el mundo hoy por hoy y se comparte a través de los vínculos que se construyen en la residencia.

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