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El paseo de la línea

Una pintura de Raul Lara

/ 9 de junio de 2024 / 11:41

Quienes conocían a Raúl Lara (1940, Oruro — 2011, Cochabamba) dicen que siempre estaba dibujando. Que lo hacía con lo que tenía a mano y que sus eventuales modelos —sujetos y objetos— no se sabían inmortalizados por un lápiz o un bolígrafo, o tal vez sí y preferían mantenerse en ese espacio de ser y no ser. De pronto ser un dibujo de Lara se convertía en una ambición. Ambición inimaginable hoy, como el nombre de esta exposición —Raúl Lara, entre líneas y sueños inimaginables, que se exhibirá hasta 25 de junio en la galería Altamira (c/ José María Zalles Nº 834 Bloque M4, San Miguel, en La Paz)—, bautizada, por cierto, por su esposa Lidia, y sus hijos Ernesto y Fidel.

Entonces, de pronto toma vida una frase de Paul Klee, para quien dibujar era “sacar una línea a pasear”, y eso es de lo que hoy somos testigos con esta muestra. 48 dibujos en diferentes técnicas, algunos con golpes de color, la mayoría no. Creemos reconocer en ellos algunas de sus obras y algunos de los momentos que dieron forma a una carrera artística que a cada paso creaba personajes que hoy son viejos conocidos nuestros.

Diríase que son bocetos, pero no, son obras acabadas que a veces se parecen en algo a pinturas coloreadas con los azules y rosados tan afines al Maestro, pero las que hoy vemos no pueden ser esbozos o ideas, no pueden serlo porque se ve en ellas la magia de quien decía “Ay, si pudiera dibujar solamente”.

Quien se acerque a la muestra y se detenga ante alguno de los dibujos, descubrirá escondidos pequeños detalles, hallazgos que querrá comunicar a quien esté cerca, porque lo que vale no es guardar el secreto sino expandirlo a viva voz para que el disfrute sea general. Y si además se tiene suerte, con algo de cuidado, encontrará algunos textos de su puño y letra, mensajes encriptados, reflexiones al azar y, perdido por allí, un número de teléfono que seguro el Maestro, a falta de papel, anotó a la volandas.

Por eso elegimos Raúl Lara para festejar nuestro octavo aniversario. Porque su obra enriquece la Galería Altamira y su presencia está viva sacando a pasear esa línea de la que Klee nos hablaba.

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El paseo de la línea

Dibujos del desaparecido maestro orureño se exhiben en la muestra ‘Raúl Lara, entre líneas y sueños inimaginables’

Por Ariel Mustafá R

/ 9 de junio de 2024 / 06:31

Quienes conocían a Raúl Lara (1940, Oruro — 2011, Cochabamba) dicen que siempre estaba dibujando. Que lo hacía con lo que tenía a mano y que sus eventuales modelos —sujetos y objetos— no se sabían inmortalizados por un lápiz o un bolígrafo, o tal vez sí y preferían mantenerse en ese espacio de ser y no ser. De pronto ser un dibujo de Lara se convertía en una ambición. Ambición inimaginable hoy, como el nombre de esta exposición —Raúl Lara, entre líneas y sueños inimaginables, que se exhibirá hasta 25 de junio en la galería Altamira (c/ José María Zalles Nº 834 Bloque M4, San Miguel, en La Paz)—, bautizada, por cierto, por su esposa Lidia, y sus hijos Ernesto y Fidel.

Entonces, de pronto toma vida una frase de Paul Klee, para quien dibujar era “sacar una línea a pasear”, y eso es de lo que hoy somos testigos con esta muestra. 48 dibujos en diferentes técnicas, algunos con golpes de color, la mayoría no. Creemos reconocer en ellos algunas de sus obras y algunos de los momentos que dieron forma a una carrera artística que a cada paso creaba personajes que hoy son viejos conocidos nuestros.

Diríase que son bocetos, pero no, son obras acabadas que a veces se parecen en algo a pinturas coloreadas con los azules y rosados tan afines al Maestro, pero las que hoy vemos no pueden ser esbozos o ideas, no pueden serlo porque se ve en ellas la magia de quien decía “Ay, si pudiera dibujar solamente”.

Quien se acerque a la muestra y se detenga ante alguno de los dibujos, descubrirá escondidos pequeños detalles, hallazgos que querrá comunicar a quien esté cerca, porque lo que vale no es guardar el secreto sino expandirlo a viva voz para que el disfrute sea general. Y si además se tiene suerte, con algo de cuidado, encontrará algunos textos de su puño y letra, mensajes encriptados, reflexiones al azar y, perdido por allí, un número de teléfono que seguro el Maestro, a falta de papel, anotó a la volandas.

Por eso elegimos Raúl Lara para festejar nuestro octavo aniversario. Porque su obra enriquece la Galería Altamira y su presencia está viva sacando a pasear esa línea de la que Klee nos hablaba.

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‘Raúl Lara, entre líneas y sueños inimaginables’ se exhibe en Altamira (c/ José María Zalles 834 Bloque M4 San Miguel).

Perfil Raúl Lara Torrez nació en la población minera de San José, Oruro, en 1940. Falleció en 2011 en la ciudad de Cochabamba. Siendo niño se inició en las artes en el taller de su hermano Gustavo.  En 1957 estudió en los Talleres de la Asociación Estímulo de Bellas Artes de Buenos Aires. Ganó una beca de la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova. Su obra muestra, entre otros, el impacto que le provocó el cholo, el mestizo, el Carnaval de Oruro, la fiesta del Gran Poder y los prestes.

Texto: Ariel Mustafá R.

Obras: Raúl Lara

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Un hoy matizado de pasado

La artista Rosmery Mamani presenta la muestra ‘Orígenes’ en galería Altamira hasta el 26 de marzo.

Por Ariel Mustafá R

/ 17 de marzo de 2024 / 07:00

Cuando una artista como Rosmery Mamani bautiza su exposición como Orígenes, no queda más que detenerse a pensarla en otros lugares del mundo alejados no solo geográficamente de su pueblo natal, sino, y sobre todo, culturalmente. Son diez años de su tránsito casi cotidiano por Europa y debemos suponer que el eje en el cual desarrolla su obra va sufriendo pequeños –o grandes– cambios que no solo tocan sus telas y sus pinceles, cambios que pretenden apoderarse de la creadora.

Entonces debe suceder un detente, un freno que permita una mirada hacia atrás, pero no el atrás temporal, el de los años vencidos, sino aquel que te sostiene, el atrás donde tus raíces son visibles sin importar los frutos, aquellos frutos que de tan refulgentes obnubilan tu entorno, que levantan tanto polvo de estrella que solo cuando se asientan sientes que se apaciguan y que de a poco recobras la mirada al todo. El fruto es vital, sí; pero las raíces lo son todo.

Quiero creer que Rosmery, con esta exposición, reasigna a su pasado el valor que teme haber olvidado y, cual homenaje del pródigo, le ofrece lo mejor de sí, salpicándolo, claro, de matices y colores imposibles en su tierra; de guiños cuasi surrealistas que acompañan a sus abuelos, a sus niños, a sus danzantes.

Supongo que la artista nos quiere decir que nunca perdemos el pasado si lo tenemos vivo en nosotros.

Que tal suerte la nuestra, la de galería Altamira (Calle José María Zalles #834 Bloque M4, San Miguel) , que sea esta nuaestra exposición centenaria. Cien exposiciones en casi ocho años. Como Rosmery, disfrutamos el presente, pero no olvidamos que este hoy está matizado de pasado.

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La muestra de Rosmery Mamani se exhibirá hasta el 26 de marzo en Altamira.

Perfil

Rosmery Mamani nació en la comunidad Cajiata, a orillas del lago Titicaca, Provincia Omasuyos de La Paz, Bolivia.  Premio West Design – Faber Castell Award «The Pastel Society 120th Annual England Exhibition» Mall Galleries. Londres, 2019. Premio del Salon International du Pastel Saint-Brisson sur Loire. Francia, 2019. Premio Caran D’ache «Prima Mostra Internazionale del Pastello in Italia». Roma, 2018. Premio Pastel Journal Award Pastel Society of America 45th Annual Exhibition. New York, 2017. Primer Premio Salón Internacional de Pastel de l”Est Parisien. Francia, 2016. Primer Premio “Galería Monticelli” II Bienal Internacional de Pintura al Pastel, Oviedo. España, 2013. Segundo Premio Internacional “Bice Bugatti – Giovanni Segantini 2011” Nova Milanese. Italia, 2011. Primer premio de dibujo y grabado Salón Pedro Domingo Murillo. La Paz, 2009.

Texto: Ariel Mustafá R.

Fotos: Rosmery Mamani

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José Bayro: Ilusionismo

El pintor boliviano radicado en México propone la muestra ‘Desde el mesurado absurdo’ en la galería Altamira

El ilusionismo

Por Ariel Mustafá R

/ 14 de enero de 2024 / 07:10

Hay una suerte de movimientos en la obra del maestro José Bayro Corrochano, movimientos inesperados que a veces se suceden en los espacios de los que se compone la obra y otras veces en los personajes. Por ello, no es posible no detenerse —valga la doble negación— frente a una de sus piezas sin que de pronto algo suceda en ellas. Quizás un guiño, quizá una exhalación que levemente, casi imperceptiblemente, hace crecer el torso del respirante.

O tal vez se nos mueva una silla, y no vemos su cambio de lugar sino “sentimos” su recorrido, lo cierto es que no está en el mismo sitio que en la primera mirada. Entonces el artista deja su condición de tal y se convierte en un ilusionista cuyos trucos se suceden sin necesidad de que él esté presente, un mago ausente en múltiples escenarios.

Será tal vez el uso de un disfraz que son muchos disfraces, pero no vayamos a perder la cordura, los personajes y sus escenarios no mutan, y si lo hacen será con una sombra de ironía mal disimulada que disfruta de nuestro pequeño extravío. Ese debe ser su secreto, y entonces creemos entender lo escrito por Carlos Monsivais de los personajes de Bayro “(…) seres que deben su existencia al secreto”. Y cuanto más la leemos —la frase—, más creemos entenderla y más caemos en cuenta que no alcanzamos tamaño logro.

Conformémonos, entonces, con tener entre nosotros a sus obras, sus escenarios, sus personajes; y con ellos a toda la mitología que representan y que mezclan y que crean y que confunden; y tal vez, si espaciamos el silencio, podremos ver al maestro que les da vida.

La muestra Desde el mesurado Absurdo, de Mauricio Bayro, se exhibirá del 17 de enero al 6 de febrero en la galería Altamira (calle  José María Zalles #834, Bloque M4, San Miguel)

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Perfil

José Bayro Corrochano nació en Cochabamba, Bolivia, en 1960. A sus 21 años se fue a vivir a México, adquiriendo, posteriormente, esa nacionalidad. Licenciado en Arquitectura de la UNAM. Obtuvo la maestría en Artes Visuales de la Academia San Carlos de México. Estudió escultura y litografía en talleres de grandes maestros, grabado, serigrafía, cerámica talavera, y dos diplomados en gestión cultural e historia de la filosofía. José Bayro es un artista boliviano que vive en México; un artista mexicano que piensa en Bolivia.

Texto: Ariel Mustafá R.

Fotos: José Bayro C.

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El canto de las musas

31 artistas participan en la subasta de la galería Altamira, a realizarse en el Gran Salón del hotel Casa Grande el 5 de diciembre.

Por Ariel Mustafá R

/ 3 de diciembre de 2023 / 07:07

Corría el año 2014, habían pasado casi dos años desde que cerramos Altamira, nuestro primer intento de ser galeristas (hoy digo nuestro primer intento, en ese momento era un cierre definitivo). Pero está claro que la musa de las artes no callaba su susurro en nuestros oídos, sabiendo ella –la musa– que su canto no despertaría nuestro dormido e inexistente talento, queremos creer que pensó que en algo podríamos serle útiles.

Conocedores de nuestros vanos esfuerzos de convertirnos en artistas, Daniela Espinoza y yo cedimos a la tentación y volvimos a lo que creíamos saber: ya que no podemos hacer arte, hagamos algo por los que lo hacen. Entonces, si la musa nos tentó con su canto, nosotros tentaríamos a los artistas con el nuestro –nuestro canto, digo– y los convencimos de que aún estábamos a tiempo de seguir juntos y vislumbramos para ellos una subasta. 

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Ese 2014 nos reunimos con siete artistas –que luego fueron ocho– y soñamos un evento que se realizaría por una sola vez. Descorrimos el velo de una subasta con marcadas diferencias de lo que hasta entonces se había hecho. El resto es historia.

La subasta de 2014 se convirtió en la génesis de lo que en junio de 2016 sería el inicio de la segunda etapa de Altamira, en 96 exposiciones, en el maravilloso espacio que hoy tenemos, y en esta décima subasta. Diez subastas de fin de año –16 si sumamos las que hacemos a medio año para Operación Sonrisa– nos hacen pensar que la musa no estaba tan equivocada, quién sabe sea nuestra manera de hacer arte.

*La Subasta de arte 2023 de Galería Altamira se realizará el martes 5 de diciembre a las 19.00 en el Gran Salón del hotel Casa Grande (Calacoto, calle 16 entre Sánchez Bustamante y Patiño N° 8009, La Paz). Las obras de los 31 artistas participantes estarán expuestas al público en este espacio desde las 10.00 del mismo día hasta el momento de la subasta. Los organizadores se reservan el derecho de incorporar para la subasta otras obras y otros artistas que no figuren en el presente catálogo, así como retirar alguna obra presente. Para consultas adicionales, comunicarse a los teléfonos 2796454, 77282963 o 77771484, visitar la galería Altamira (calle José María Zalles 834, bloque M-4, San Miguel) o escribir a sus redes sociales.

Texto: Ariel Mustafá R.

Fotos: Galería Altamira

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Cómo se sostienen

‘Corazón botánico’, de Patricia Mariaca, se exhibirá en la galería de arte Altamira hasta el 7 de noviembre

El corazón de Patricia Mariaca

Por Ariel Mustafá R

/ 5 de noviembre de 2023 / 07:12

Cuentan que en los inicios de la aviación comercial —en la primera mitad del siglo pasado— un pasajero de bigote espeso y puro en la boca caminaba frenético por el pasillo de un avión vociferando “¡Cómo se sostiene, cómo se sostiene!”, el personaje era Groucho Marx. Me viene la historia a la mente cuando veo los objetos, las plantas, las flores, las macetas de las obras de Corazón botánico, muestra que Patricia Mariaca expone en la galería de arte Altamira —calle José María Zalles #834 – bloque M-4, San Miguel— y me pregunto “¿dónde se sostienen?”.

Y descubro ante mi interrogante que esa es la magia y la fantasía de su obra. Semillas más grandes que las hojas, hojas que surgen de la nada, y si por casualidad se sostienen en una maceta, esta es siempre más pequeña y desvalida que la planta que acoge. Y recorre nuestra mirada las lianas que de largo a largo cruzan un lienzo o recordamos pequeños platos superados por ajíes de los que no nos admiramos por su tamaño sino por la intensidad de sus colores.

Con Patricia iniciamos una mutua seducción desde hace varios años, provocaciones a medias y propuestas nunca consolidadas. A decir de la galerista Daniela Espinoza, intentamos una cueca pero no salían los pañuelitos. Hoy cerramos esa brecha y felices le damos la bienvenida a Altamira. No descubrimos lo ya descubierto, y nos alegra saber que su trabajo suma en seducción, adquirida, además, por una suerte de pausa dedicada a ver en vivo esas semillas y esas hojas que hoy vuelven a sus telas.

Y si por algún motivo el probable lector de este texto indaga la anécdota de Groucho Marx, debo confesar que la busqué sin encontrarla y solo recurrí a mi memoria, pero en la búsqueda me topé con esta frase de él que me libera de la rigurosidad “Citadme diciendo que me han citado mal”.

Entreveo unas mesas, sí, tal vez en eso se sostengan los objetos, pero ¿dónde se sostiene las mesas?

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Perfil  

Patricia Mariaca nació en Santiago de Chile, pero tiene nacionalidad boliviana. Actualmente radica en La Paz. Licenciada Cum Laude en Arte con mención en pintura de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile. Estudió en el taller de Sammy Benmayor y en el Instituto de Arte Contemporáneo Plaza Gil de Castro de Santiago. Sin embargo, sus primeras lecciones de arte las recibió en los talleres de los artistas Raúl y Antonio Mariaca, su padre y su tío respectivamente. Obtuvo la condecoración Pedro Domingo Murillo, “Honor al Mérito”. La Paz, 2002.

Texto: Ariel Mustafá R.

Fotos: Patricia Mariaca

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