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Se disfraza de Batman para ganar algunos centavos junto a su hija

Quiere ser empleado en cualquier oficio que le permita estar cerca de su pequeña.

Vino buscando mejores oportunidades para dar de comer a su familia.

Por Milenka Rivera

/ 25 de octubre de 2020 / 21:11

Es mediodía y a unos metros de la estación 6 de Marzo del teleférico de la Línea Morada, en la ciudad de El Alto, un hombre con el disfraz del legendario superhéroe de la Ciudad Gótica, Batman, protege a una niña del incandescente sol, la resguarda en las sombras de un pequeño kiosco cerrado.

Él es su padre, hace unos días llegaron de Cochabamba, antes de la pandemia trabajaba como taxista, pero las condiciones por el confinamiento fueron difíciles de sostener, ya que no lograba conseguir la renta para el propietario ni mucho menos una ganancia para él ni su familia. Vivían en una casa, él como cuidador pero los obligaron a desalojar la misma.

Ahora se encuentra en la ciudad más alta de Bolivia, vino por mejores días. Se ve obligado a trabajar con su pequeña niña porque no tiene con quien dejarla, sabe que trabajar con ella se complica.

“La necesidad me obligó a salir a la calle no podía dejarla a mi hija en ningún lado. Lo único que hice fue salir cargado de ella. Ella es mi vida porque me da alegría, con ella estoy todos los días. Siempre viendo a los niños, hasta ella los saluda también otros niños, ‘hola’ les dice”, contó.

Vive en alquiler, pero confiesa que es su razón de vivir, sus ojos se humedecen cuando habla de su niña.

Un arnés ajustado a su cuerpo sujeta a la pequeña criatura, de dos años, mientras ella sostiene en sus manos una muñeca que le regalaron, es una distracción para ella mientras su padre camina entre los autos, que aguardan la luz verde del semáforo, lleva consigo una lata donde guarda cada centavo recaudado de aquellas personas que pasan por el lugar.

“Desde que nació mi hija siempre va conmigo, a todo lado. En Cochabamba la llevaba a trabajar. Vine solo con ella, y no la puedo dejar en ningún otro lado, no confío en nadie, ella es mujercita y le puede pasar cualquier cosa”, aseveró.

Partió de la Llajta con la idea de divertir a los niños en las plazas, y así poderse ganar unos pesos, es por eso que lleva el traje de Batman y la niña un casco similar al de su padre. “Es para alegrar un poco a los pequeños, no solo para ganarme unos centavos”.

Es consciente de que las condiciones en las que se encuentra son desfavorables y con la voz entrecortada dice “con quién podría estar mejor si no es a mi lado. Mi madre me dejó muy pequeño y mi padre murió cuando tenía ocho años. Me quedé con mis tíos, pero me maltrataban, así que me escapé. Viví en las calles, desde niño empecé a trabajar, siempre lo hice, nunca robé. No quiero abandonar a mi hija o que pase por lo mismo”, reflexionó.

Fue criticado y discriminado por algunos transeúntes. “Quisiera que se pongan en mis zapatos, me gritaron diciendo que me aprovecho de mi hija usándola para dar lastima, pero no es así”, lamentó.

Este héroe como muchos papás que existen que no desmayan ante las adversidades, solo piden una oportunidad, quiere ser empleado en cualquier oficio que le permitan no separarse de su pequeña. “Las propuestas que conseguí me dicen: ¿con ella vas a trabajar?, no vas a poder, y se van”.

Lastimosamente no cuenta con un celular para que las personas que le quieran colaborar se puedan comunicar con él, le robaron en la primera semana que llevó a El Alto. 

Sin embargo, no pierde el optimismo. “Yo diría a los jóvenes que no se desanimen, que no se dediquen a otra cosa, que hoy en día como el alcohol los lleva a otro mundo”.

Solidaridad

Las personas que quieran apoyarlo, todos los días trabaja pidiendo unas monedas en la avenida Tiwanaku, muy cerca de la estación del Teleférico Línea Morada y frente al Regimiento Ingavi.

La pandemia no solo arrasó con la salud de los más vulnerables sino también con su economía.

Muchas familias buscan alternativas para reactivar sus actividades e ingresos económicos.

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Un maestro enseña a 25 estudiantes en la puerta de su casa

Su vocación y amor a su profesión lo impulsaron a continuar con la enseñanza.

Los niños acuden en la mañana y tarde.

Por Milenka Rivera

/ 2 de diciembre de 2020 / 19:39

Todos los sábados, antes de las diez de la mañana, el profesor Nilo España, ya tiene listo los caballetes, lienzos y pinturas que serán usados por los niños y niñas, quienes se dan cita en la puerta de la casa en Villa Salomé en La Paz.

Llegó la hora de las clases de arte y uno a uno de los menores de edad va tomando sus respectivos lugares. El maestro, muy paciente y optimista, conversa con uno de sus estudiantes, mientras esperan al resto de los alumnos. “En las mañanas vienen 15 y en las tardes 10”, señaló el profesor, que imparte los cursos desde las 10.00 hasta las 17.00 todos los fines de semana desde hace más de seis sábados.

La iniciativa tomó fuerza tras el inicio del posconfinamiento, su vocación lo impulsó a realizar su sueño que la pandemia postergó.

“Extraño a mis estudiantes”, dijo después de señalar que las clases presenciales son mejor que las virtuales. “El maestro es una persona que enseña al alumno y la máquina no va enseñar como una persona”.

Asimismo resaltó que la labor de un profesor es guiar a sus estudiantes. “A veces los niños piden una orientación, nos cuentan sus penas y sus alegrías. Yo me pregunto, ¿cómo alguien puede contar sus tristezas a una máquina?, no puede…”, señaló con voz emocionada al recordar que ejerce la profesional hace 40 años.

En 1978 inició su vocación en Sica Sica. El profesor de artes plásticas pasó por las aulas de más de 10 colegios de La Paz y de El Alto enseñando a un centenar de estudiantes.

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Una familia rescata gatos desde hace 18 años, ahora acoge a 37

Iván Huallpara y su esposa, a pesar de vivir en alquiler, se dan modos para ayudar.

Además, cuidan a siete perros que estaban abandonados en las calles.

Por Milenka Rivera

/ 30 de noviembre de 2020 / 16:16

En las paredes y techos de las casas alejadas y céntricas de La Paz es común ver a gatos en situación de calle, aunque pocos notan su presencia, esto por su comportamiento, ya que la mayoría permanece oculta durante el día o están escondida por miedo al maltrato.

Iván Huallpara, junto a su esposa, ayudan a estos animales sin hogar desde hace 18 años.En la actualidad, destinan una parte desus ingresos a la alimentación y a los cuidados médicos de 37 gatos y siete perros. Lamentablemente, la economía de la pareja fue golpeada por la pandemia de coronavirus y por la falta de empleo.

Es por eso que recurren al noble corazón de la población de la “ciudad de los cielos”, para que cada uno de estos animales, que fueron abandonados, puedan seguir con su alimentación, tratamiento y un techo.

El hombre de 60 años realiza trabajos artesanales y, además, se dedicaba a la cerrajería y carpintería, oficios que le cubrían su sustento económico para mantener a su familia.

Historia. Un día, mientras ofrecía sus productos artesanales, observó a un gato en mal estado cerca de un contenedor de basura. El felino logró escapar de su dueño que lo maltrataba, pues el animal tenía golpes en el cuerpo y estaba enfermo, recordó Huallpara, a tiempo de resaltar que fue una de las primeras veces que salvó a un felino callejero.

“Como vendo en la calle, me cansé de ver tantos perritos y gatitos botados, a veces les regalaba pan o les daba agüita, pero luego decidimos con mi esposa llevarlos a la casa. Hay felinos maltratados y sucios”.

Asimismo, resaltó que durante los 18 años sus oficios le fueron suficientes para atender a los animales, pero ahora se vio en la necesidad de pedir apoyo. “Al mes los gatos comen 90 kilos de galletas, y los perritos otros 90 kilos de menudencia, y como no tenemos empleo es difícil comprarles”.

Estos gatos y perros que dependen de esta pareja junto a su único hijo, de 26 años, jamás se separaron de ellos. “Nosotros vivimos en alquiler y los llevamos a todo lado con nosotros. Vivíamos en Oruro, los llevamos ahí, ahora estamos en La Paz y seguirán con nosotros”.

Cada uno de estos animales responde a sus respectivos nombres y están en un buen estado, la mayoría son adultos.

Los maullidos hacen reconocer que más de un gato vive en ese lugar. Todos obedecen a Iván, hasta los tres felinos recién rescatados que fueron abandonados por una familia con problemas de alcohol.

Huallpara dijo que es más difícil conseguir un hogar para un gato viejo que para un cachorrito, por eso los cuidan. “Vivimos en Achachicala, esperamos encontrar otro lugar, ya que nuestro contrato vence en noviembre. Los animalitos que rescatamos son muy tranquilos y cariñosos”, expresó.

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25 propietarios que alquilaron sus casas para bares fueron sancionados en El Alto

La Alcaldía aplica un auto sancionatorio desde el posconfinamiento.

Los operativos de control se intensificarán en diciembre.

Por Soledad Daza

/ 27 de noviembre de 2020 / 19:42

Desde el posconfinamiento en la urbe alteña, al menos, 25 propietarios de inmuebles, que alquilaron sus ambientes para el funcionamiento de bares ilegales, fueron sancionados hasta mediados de noviembre.

Ante la transgresión de la norma legal y vigente que prohíbe la apertura de locales de venta y consumo de alcohol, la Alcaldía a través de la Secretaria de Seguridad Ciudadana y la Intendencia Municipal procedió a aplicar un auto sancionatorio que establece una sanción tanto para el dueño de la actividad económica como para el propietario del inmueble.

El Intendente Municipal de El Alto, capitán Arturo Sejas, informó que con la medida se busca reducir la incidencia de este tipo de negocios en la urbe alteña y que exista una responsabilidad por parte de los dueños de casa.

«Ya es una sanción cruzada para que de esta manera se genere más responsabilidad en las personas, ya son 25 inmuebles que tiene el auto sancionatorio», señaló.

De acuerdo con la aplicación del auto sancionatorio, el propietario del inmueble que permitió que una actividad ilegal funcione dentro de su propiedad es sancionado con 2.500 UFV, “si reincide serán 5.000 y esto es acumulable y cuando pague sus impuestos tendrá que pagar también esta sanción por no normar a su inquilino o arrendatario, ya que estas actividades aún no están permitidas por la emergencia médica», dijo.

En estos inmuebles funcionan bares, licorerías y hasta una discoteca, en un operativo se sorprendió a más 200 personas al interior. La Intendencia alteña procedió con decomiso de mobiliario, equipos de sonido, bebidas alcohólicas y también procedió con la clausura de estas actividades económicas.

«Las personas de los negocios que sean sorprendidas infringiendo la norma nosotros procederemos con la clausura y de acuerdo con la Ley Municipal 458 se aplicará el auto sancionatorio para que también el propietario del inmueble asuma su responsabilidad».

El funcionario aclaró que ante la reincidencia constante por parte de los dueños de negocios de bares se determinó aplicar el auto sancionatorio en la etapa de posconfinamiento “y de esta manera sentar un precedente en estas personas y así generar una responsabilidad compartida con el infractor y el dueño del inmueble».

Por otra parte, resaltó que todos los propietarios de discotecas legalmente establecidas acataron las disposiciones establecidas a causa de la pandemia y no infringieron las normas.

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Dos tipos de maltrato son los que más sufren las mujeres

La violencia psicológica y física muchas veces anteceden los casos de feminicidio.

Las víctimas pueden denunciar el hecho a la Defensoría del Pueblo.

Por Soledad Daza

/ 27 de noviembre de 2020 / 16:35

La violencia psicológica y física son las formas de maltrato que más sufren las mujeres en territorio nacional y que muchas veces estos tipos de violencia anteceden los hechos de feminicidio.

La Delegada Adjunta para la Vigencia y Ejercicio de Derechos Humanos para la Defensoría del Pueblo, Jimena Fajardo, explicó que la violencia se da en ciclos y estas tienen a su vez elementos en todas sus formas, «por ejemplo si empieza con violencia psicológica ahí mismo está la independencia económica que se transmite como un tema de violencia».

Por ello manifestó que es muy importante reforzar todas las temáticas en cuanto a los derechos de las mujeres como su autonomía e independencia económica para que de esta manera se frene el maltrato y se evite que la violencia psicológica termine en violencia física o en el peor de los casos en un feminicidio.

«Hay violencia mediática, económica, física, sexual, verbal y otras que al final casi todos los elementos se presentan en uno y lamentablemente si no se denuncia, no se atiende y protege en su debido momento puede terminar en un feminicidio», manifestó.

La Defensora del Pueblo, Nadia Cruz, indicó que generalmente los casos de feminicidio están precedidas de violencia física, psicológica y económica que se agravaron más en el país durante la etapa de la cuarentena que se vivió a causa de la pandemia por el coronavirus.

«Las violencias que sufren las mujeres son de distinto tipo, son de distinta forma y en distintos grados de gravedad, consideramos que las cifras de feminicidio posiblemente superen las del 2019, estos son la última escalada que sufren las mujeres como ser humano», dijo.

Explicó que la Ley 348, Ley 1173, políticas públicas, medidas, entre otros continúan siendo un horizonte difícil de alcanzar en la realidad para la población y en especial para las mujeres que sufren o viven en violencia.

«No contamos con la infraestructura necesaria en los municipios, departamentos y el estado para poder atender, no contamos con personal sensibilizado, capacitado y empático con las mujeres que van a denunciar un tipo de violencia y peor aún resulta evidente que la tarea de prevención sigue siendo muy poco efectiva dentro de nuestro país», expresó.

Cualquiera de los tipos de violencia no sólo afecta a las mujeres adultas, sino también a niñas, adolescentes, jóvenes y adultas mayores, la defensora aclaró que la violencia femenina no tiene edad.

«Los casos de violencia sexual para niñas y adolescentes son de alta preocupación para nuestro país y es preocupante que en la región no se pueda superar, en el caso de las mujeres adultas lo propio sufren de violencia en los hogares y fuera de ellos», dijo.

En el caso de las mujeres adultas mayores explicó que la situación de vulnerabilidad en el área rural es más preocupante que del área urbana por las condiciones socio económicas, el sometimiento y disposiciones que se dan en contra de ellas tan sólo por el hecho de ser mujeres y adultas mayores.

Jimena Fajardo señaló que desde el estado se debe reforzar la promoción de derechos, la educación en el entorno educativo y en las comunidades, pero además se debe fortalecer las tareas de prevención y atención.

Para que de esta manera desde el primer momento en que se efectúe el ciclo de violencia el estado intervenga con todas las medidas y recursos disponible que hay a través de las oficinas interdisciplinarias, los Servicio Legal Integral Municipal (SLIM) en cada municipio y la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) con sus equipos interdisciplinarios, además de dar protección a las víctimas que llevan sus casos ya en fiscalía.

«Una mujer que sufre violencia psicológica, que es el primer indicio, si es bien atendida lo más posible es que no vaya a sufrir violencia física, entonces desde el primer momento cuando inicia el ciclo de violencia se tiene que intervenir», dijo Fajardo.

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Ve una oportunidad en la pandemia: elabora calzados que combinan con el barbijo

La familia Bravo decidió confiar en su emprendimiento y se reinventó.

Los productos son hechos con puro cuero y ha pedido.

Por Andrea Ríos

/ 17 de noviembre de 2020 / 09:49

Los bolivianos son conocidos por la capacidad de ser  emprendedores. Más allá de las circunstancias, está en las venas de cada ciudadano salir adelante con variadas ideas.

Este es el caso de Raúl Bravo y su familia, quienes a pesar de la situación por la que atraviesa el mundo por el COVID-19, continúan con el negocio que crearon hace más de 25 años.

“Esta empresa  va conmigo más de 25 años, con mi padre son más años. Él creó la zapatería, mi papá era especialista en zapatos de varón, yo me especialice más en calzados para mujer”, contó a EXTRA.

La familia Bravo tiene “mucha experiencia” en zapatos de cuero, es por esa razón que, incluso, decidieron innovar y realizan modelos de acuerdo con la temporada y muchas veces a pedido de los clientes, quienes les mandan alguna idea y los zapateros la diseñan.

Por la pandemia el trabajo de los emprendedores se vio paralizado, ya que no podía realizar el envío de sus productores a los distintos departamentos del país. “Nosotros enviamos nuestros zapatos a nivel nacional, nos afectó bastante la cuarentena, ya que estábamos restringidos y no se podía realizar la distribución con normalidad. Hasta ahora contamos con algunas restricciones en los municipios”, indicó.

“Durante la pandemia recibíamos pedidos de los clientes más fieles, y como una forma de complementar los zapatos y para innovar un poco decidimos diseñar barbijos de cuero que combinan con los calzados. Durante el tiempo más duro de la pandemia fue un pequeño aliciente para continuar con nuestro trabajo”, resaltó.

Los zapatos son 100 por ciento de cuero y son elaborados a mano desde las plantas. Con modelos únicos, la familia Bravo continúa con el trabajo, a pesar de las adversidades que se puedan presentar tienen claro que su empresa debe continuar, ya que no sólo la familia se beneficia con el negocio, sino también los trabajadores que colaboran con la elaboración de todos los artículos.

Bravo dijo que hasta el momento la “combinación del barbijo con el calzado, fue muy bien recibida. Es por eso que ahora trabajamos en otros diseños de barbijo de cuero para damas y jóvenes”, expresó.

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