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Turco abre complejo camélido con miras al mundo

La planta inició una etapa de pruebas de al menos dos meses

/ 13 de febrero de 2019 / 04:00

El Gobierno inauguró el jueves en Oruro el mayor matadero de camélidos de Sudamérica con la meta de llegar a mercados externos en dos años, aunque antes deben salvarse retos administrativos, sanitarios y logísticos.

El alcalde de Turco, Freddy Mollo, prevé que los envíos de esta nutritiva carne a otros mercados, en especial al europeo, pueden empezar en un plazo de “entre uno y dos años” en la infraestructura, que se encuentra a unos 165 kilómetros de la capital orureña.

Antes, reconoció, se deben cumplir las exigencias del mercado nacional e internacional, Franklin Atahuichi, supervisor de la construcción y equipamiento del complejo, adelantó que una consultoría definirá costos y plazos de venta internacional.

“Pero ya podemos empezar a hacer gestiones para asegurar la exportación de nuestra carne. Sabemos, por ejemplo, que una comitiva de rusos va a llegar a Bolivia” el 18 de febrero para examinar las condiciones sanitarias de producción de la carne bovina boliviana. “Vamos a solicitar a las autoridades nacionales que esta delegación pueda visitar el matadero de Turco y vean la carne que se produce” en el lugar, subrayó.

Entre tanto, explicó, como ni en Bolivia ni en el resto del mundo se cuenta con experiencia en la elaboración de normas de inocuidad y certificaciones para la exportación de carne camélida, se sugirió al Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) diseñar un marco legal sobre la base del funcionamiento de la planta de Turco, que adecuó algunos de sus procesos siguiendo estándares aplicados en mataderos de vacunos.

En este marco, también se contempla la posibilidad de negociar alianzas con universidades de todo el país, para que los egresados de las carreras de Agropecuaria y Veterinaria realicen tesis sobre este tema, lo cual sería de gran ayuda en el desarrollo de normas bolivianas para la producción de este alimento.

PLAN. “Esperamos que el Senasag y el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras trabajen en una norma de inocuidad para exportar la carne de llama con una marca registrada de Bolivia”, reveló el alcalde del municipio declarado Capital Boliviana de la Ganadería Camélida Sudamericana.

La nueva planta de primer nivel, ejecutada desde 2014, demandó una inversión final de Bs 21,6 millones, de los que el 54% se destinó a infraestructura y el 46% a equipamiento. El municipio de Turco aportó el 20% de los recursos, la Gobernación de Oruro el 40% y el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras el otro 40%.

La factoría le permitirá a los ganaderos contar con una carne de mayor calidad a la obtenida en los mataderos de tercera y cuarta categoría que funcionan en Turco y Curahuara de Carangas, ambos con capacidad para sacrificar 12.000 y 6.000 cabezas al año.

“Con mucha alegría, hoy inauguramos esta construcción y equipamiento del matadero de Turco. Muy bien el hermano gobernador” de Oruro, Víctor Hugo Vásquez, “decía que es el más grande no solo en Bolivia, sino de Sudamérica. Eso nos debe enorgullecer a todos los bolivianos”, destacó en la ceremonia de entrega de la obra el presidente Evo Morales.

El edil turqueño precisó que el acto dio inicio a una etapa de prueba de entre dos y tres meses, tras lo cual la nueva planta empezará su producción masiva.

En esa fase se sacrificarán 120 cabezas por día, que paulatinamente aumentarán hasta las 400.  Se prevé que la planta carnee 12.000 cabezas el primer año, el 28,5% de las 42.000 que podrá procesar cuando se incorpore el ganado de otros municipios, con lo que el número de familias beneficiarias sobrepasará las 960 inicialmente previstas.

Esta materia prima adicional proveniente de otras regiones de Oruro, departamento que cuenta al menos con 1,2 millones de cabezas de camélidos, se podrá incorporar a la cadena productiva de la nueva planta una vez que ésta reciba del Senasag el permiso sanitario de operación como matadero de primer nivel.

Mientras, se alimentará de los ejemplares de Turco, donde hay unas 220.000 cabezas de camélidos con una producción anual de entre 60.000 y 70.000 crías.

La planta operará durante 12 días al mes y en los restantes 18 se trabajará en la elaboración de cortes especiales y se seguirá un riguroso protocolo sanitario basado en la desinfección y mantenimiento de equipos. Empezará a funcionar con 12 trabajadores, todos ellos capacitados en el manejo de las nuevas tecnologías del complejo, pero con una experiencia de cerca de 30 años en el antiguo matadero,

El técnico Luciano Achá detalló que la nueva planta cuenta con bloques de corrales, de veterinaria, de aislamiento, matadero, esquila, aseo, secado, almacenes, área administrativa y otros, todo supervisado por el Senasag.

El equipamiento de última tecnología está compuesto a su vez por cámaras frigoríficas; sistema de aire acondicionado; procesadoras para la obtención de derivados como la “harina de sangre”; un horno incinerador de fabricación británica; rieles automatizados, calderos que garantizan las mejores prácticas en la producción de carne camélida y una envasadora al vacío.

El 80% de los equipos fue fabricado por Promaq. “Nuestros toboganes, calderos, plataformas y líneas de sangrado y oreo, así como otros equipos de alta calidad, como el de noqueo tienen precios 50% menores a los de los importados”, destacó Rubén Patiño, uno de los tres socios de la empresa cochabambina.

“Ya tenemos experiencia con el anterior matadero y ahora tenemos la visión de un impacto económico enorme fuera de nuestras fronteras. Ahora la gente ha empezado a cuidar mucho más sus animales y ya hay mejoras en ciertos grupos”, destacó Carlos Quenaya, mallku del Concejo del Municipio de Turco.

“Las esperanzas de toda nuestra población están sembradas en el matadero, porque es un sueño de años que se cumple. No tenemos otros ingresos y es nuestro futuro, nuestra mejora a través de la carne de llama”, agregó.

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Revertir el desempleo requiere de políticas e incentivos

Crisis. Pese a una baja en la tasa de desocupación, la población espera empleos de calidad.

A julio, la desocupación bajó a 6,4%. Para el Gobierno es ‘alentador’ y para economistas no es suficiente, se debe generar empleos de calidad.

Por Marco A. Ibañez

/ 19 de septiembre de 2021 / 19:33

ECONOMÍA

A julio de este año, el desempleo en el país bajó a 6,4%, es decir, 5,2 puntos porcentuales menos de lo registrado el mismo mes en 2020. Para el Gobierno este indicador es “alentador” para la economía; mientras que analistas recomiendan empleos de calidad.

“Las cifras son muy alentadoras, porque reflejan que hay un mayor dinamismo económico y mejores ingresos en las familias bolivianas”, destacó los días pasados la ministra de Planificación del Desarrollo, Gabriela Mendoza.

Para la funcionaria la reducción a 6,4% de la tasa de desempleo urbano al sexto mes de esta gestión es muy importante, sobre todo si se compara este indicador con el alcanzado en julio de 2020, cuando el porcentaje de desocupados llegó al 11,6% como consecuencia de la pandemia del COVID-19.

A este comentario, se puede añadir que a abril de este año la tasa de desocupación fue de 7,6%, la cual confirma que la cifra experimentó un descenso de 1,2 puntos porcentuales para julio.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), presentados por la ministra Mendoza, la brecha de desempleo entre mujeres y varones se redujo a 0,9%, cuando en 2020 llegó a 4,2%. También se redujo la tasa de desocupación de jóvenes entre 16 y 28 años de edad de 21,0% en 2020 a 10,7% a julio de este año.

La construcción está entre los sectores con mayor ocupación de mano de obra, según el presidente Luis Arce, quien también escribió en su cuenta en Twitter: “Pisamos el acelerador en la inversión pública y eso nos permitió dinamizar el sector de la construcción, que es el principal generador de empleo en estos momentos”.

El INE también informó que a junio de 2021 la Población Económicamente Activa (PEA) llegó a 4.344.000 personas, lo que significó una variación positiva de 22,0% con relación al mismo trimestre del año anterior, cuando registró su punto más bajo como resultado de las cuarentenas por la pandemia del COVID-19.

Del citado total, 4.013.000 personas están ocupadas, mientras que 330.000 se encontraban a junio de este año desocupadas, es decir, sin ninguna fuente laboral.

Asimismo, la Tasa de Ocupación (TO), que representa el porcentaje de población mayor de 14 años que se encuentra trabajando, al segundo trimestre de 2021 registró un 66,3%, con un importante incremento de 10,5 puntos porcentuales respecto al mismo trimestre de la gestión anterior (55,8%). (Ver infografía)

Según actividad económica, los datos de la entidad oficial de estadística boliviana muestran que el 25,6% de esta población (1.029.000 personas) tuvo como principal actividad el comercio, seguido de un 13,9% (558.000 personas) que se dedicó a la industria manufacturera y 9,8% (395.000 personas) que desarrolló actividades en transporte y almacenamiento, principalmente.

Al segundo trimestre de 2021, los jóvenes de 16 a 28 años representan el 28,7% de la población ocupada, seguido de las personas de entre 45 y 59 años que alcanzan el 22,3%.

FUENTE:INE-ENCUESTA CONTINUA DE EMPLEO(ECE)

POLÍTICAS. La reducción del desempleo en el país fue destacada por los economistas Jaime Dunn y Jimmy Osorio porque consideran que la población está empezando a tener empleo; no obstante, coinciden también en que la cifra del 6,4% (a julio de 2021) no es suficiente debido a que la administración de Arce aún no ha presentado al país una política “seria” y “estímulos” para que el sector privado participe en la generación de nuevas fuentes de trabajo.

Para Dunn puede observarse un descenso en el desempleo muy importante, pero los datos del Gobierno no muestran cuánto del empleo es formal e informal. Además, que es necesario revisar las cifras del subempleo en el país.

“Es una estadística que parece tan atractiva pero que necesita ser analizada dato por dato para ver exactamente si los empleos que se están creando son de calidad. Lo más probable es que no”, dijo a LA RAZÓN.

Igualmente, Osorio señaló que después de un año (2019) con cuarentenas rígidas por la pandemia, la población activa está volviendo a la normalidad, es decir, las actividades económicas en esta gestión se están reactivando, pero “no se está generando empleo de calidad, o sea, aquel trabajo que tiene seguro, beneficios sociales como aguinaldo, vacaciones y servicios de salud”. 

A esto, el economista Dunn consideró que también es necesario conocer si son empleos nuevos o viejos. Y si es la última situación, no se está generando nuevas fuentes de trabajo, simplemente se están reemplazando los empleos perdidos durante la pandemia.

Ante ello, recomendó a las autoridades de Gobierno trabajar en políticas para luchar contra el subempleo y aplicar “estímulos reales” para que el sector privado genere empleo, entendiendo que es el empleador más grande del país.

“Los únicos que pueden resolver el problema del empleo en Bolivia son los empresarios privados y no el sector público”, dijo Dunn.

Como medidas, explicó que en países de la región y el mundo se aplican iniciativas para la reducción del impuesto a la utilidad a fin de que las empresas contraten más personal. “No pagas impuestos a cambio de contratar gente”.

Otra medida que propone el economista es la “flexibilización laboral” no para retirar personal sino para contratar más personas. Esta acción puede permitir la contratación de trabajadores por horas o a tiempo parcial.

Para el economista Jimmy Osorio no es una tarea fácil crear empleos debido a las condiciones de desarrollo que tiene el país, con una economía “pequeña y una industria bastante incipiente”.

Frente a ello, se requiere políticas de desarrollo industrial, la inversión pública debe aumentar al igual que la Inversión Extranjera Directa (IED), dijo a este medio.

“Se debe dar el gran salto hacia la industrialización y no seguir exportando materia prima, mayor inversión pública, porque es generadora de empleo, atraer capitales extranjeros al país, impulsar proyectos generadores de fuentes de trabajo”, señaló tras reiterar que solo con la aplicación de este tipo de políticas se logrará revertir el desempleo en el país.

POBLACIÓN. Generar nuevas fuentes de empleo necesita de medidas a largo plazo. Foto. ÁLVARO VALERO

La informalidad puede prolongar la crisis laboral en la región

 A un año y medio de iniciada la pandemia por COVID-19, la crisis económica, laboral, sanitaria y social ha “exacerbado los importantes déficits de trabajo decente” y los elevados niveles de desigualdad preexistentes en América Latina y el Caribe, según un último estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La región es una de las más afectadas a nivel mundial. Ello se ha manifestado a través de reducciones inéditas en el nivel de actividad económica y en el empleo, en un fuerte deterioro del aparato productivo y cierre de empresas, en contracciones significativas en los ingresos medios y en aumentos en la desigualdad y la pobreza, señala el documento titulado: Empleo e informalidad en América Latina y el Caribe: una recuperación insuficiente y desigual, el cual fue difundido la semana pasada.

Las mujeres, los jóvenes, los migrantes, las pequeñas y medianas empresas, y los trabajadores de menores calificaciones han experimentado con mayor intensidad los efectos de esta crisis.

A diferencia de crisis previas, la tasa de informalidad se redujo en el periodo más crítico. Sin embargo, en 2021 son las ocupaciones informales las que están liderando la recuperación parcial del empleo.

La estrecha vinculación entre informalidad laboral, bajos ingresos y desigualdad se ha hecho aún más evidente en este contexto.

Frente a este escenario, la OIT considera que la región requiere adoptar una agenda de políticas integrales, consensuadas y de gran alcance, centrada en las personas, que apuntale la creación de más puestos de trabajo formales, que proteja a las micro y pequeñas empresas y que otorgue sostén de ingresos a los trabajadores y familias en condiciones de vulnerabilidad.

De lo contrario, los impactos de la crisis se prolongarán y dejarán profundas cicatrices sociales y laborales por largo plazo en la región, advierte el organismo internacional.

MERCADO. En varias capitales del país la informalidad tomó las calles. Foto. APG

POLÍTICAS. «La incipiente recuperación económica que ha tenido lugar, en especial en el cuarto trimestre del año pasado y el primer trimestre de este año, no se ha reflejado de forma suficiente en el mercado laboral», dijo en conferencia de prensa el director regional de la OIT para América Latina, Vinícius Pinheiro.

El brasileño Pinheiro confirmó a la agencia AFP que durante la pandemia, en 2020, se destruyeron hasta 43 millones de empleos, lográndose recuperar solo 29 millones entre el segundo trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021.

“Falta recuperar 14 millones”, señaló Pinheiro, quien subrayó que el sector servicios fue el más afectado y reiteró que para los países de la región “todavía hay una brecha muy grande de empleos perdidos” que no se cerrará “antes de 2024 y 2025”.

“Alrededor de 70% de los empleos que se están generando desde mediados de 2020 hasta el primer trimestre de 2021 son ocupaciones en condiciones de informalidad, de acuerdo con datos de un grupo de países de América Latina”, destaca el documento de la OIT.

Al respecto, el economista Jimmy Osorio precisó que en el caso de Bolivia la informalidad es del 83%, es decir, de 100 personas 83 trabajan de manera informal en el país.

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La ONU exhorta a ‘reorientar’ los apoyos a la agricultura

Efectos. La ayuda mundial a este sector tiene efectos ‘dañinos’.

Por AFP

/ 19 de septiembre de 2021 / 19:22

MUNDO

Tres agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) exhortaron a “reorientar” las ayudas a la agricultura tras considerar que en demasiados casos generan efectos “dañinos” para el medioambiente o la salud de la población.

A pocos días de la cumbre mundial de sistemas alimentarios organizada por la ONU en Nueva York, el 23 de septiembre, la FAO (agricultura y alimentación), el PNUD (desarrollo) y el PNUMA (medioambiente) presentaron un informe que juzga de manera muy severa el impacto de la ayuda a los agricultores en el mundo.

Titulado “Una oportunidad de varios miles de millones de dólares”, este informe documenta que el apoyo a los agricultores en todo el mundo asciende a un monto de unos $us 540.000 millones (unos 456.100 millones de euros) al año. De éstos, unos $us 470.000 millones —o sea, el 87%— provocan “distorsiones de los precios y son perjudiciales para el medioambiente y a nivel social”.

Una parte importante de estas ayudas, $us 294.000 millones por año, proviene de los incentivos a los precios, mediante los aranceles aduaneros, subvenciones a la exportación y cuotas de importación, según el informe.

“Esto genera distorsiones de los precios” y de la competencia, subraya Marco Sánchez, economista en la FAO y uno de los autores de este informe, quien fue entrevistado por la AFP. “Esto perjudica a la eficacia”, insiste.

CAMBIO .La redistribución de los apoyos es una oportunidad para transformar los sistemas alimentarios Foto. AFP

FINANCIAMIENTO. Las ayudas presupuestarias a los agricultores, que alcanzan unos $us 245.000 millones por año, pueden tener de manera concomitante “un impacto negativo sobre el medioambiente”, cuando están vinculadas a determinada producción en concreto o insumos (ayudas asociadas o acopladas).

Esto puede llevar a una “utilización masiva de productos químicos, a la disminución de los recursos naturales y al desarrollo del monocultivo”, advierte Sánchez.

Es muy probable además que estas ayudas perjudiquen al equilibrio nutricional de las poblaciones al fomentar el consumo de alimentos básicos (azúcar, por ejemplo), en detrimento de las frutas y hortalizas, destaca.

Solamente los $us 110.000 millones de gasto que benefician colectivamente al sector para los servicios generales (infraestructura, investigación y desarrollo, etc.) son considerados verdaderamente eficaces por los autores del informe.

El documento tiene por objetivo despertar “la conciencia de los gobiernos del mundo entero”, señala Qu Dongyu, director general de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). Los países deben “repensar sus regímenes de apoyo a la agricultura de tal forma que se vuelvan capaces de transformar nuestros sistemas agroalimentarios”, con cuatro objetivos en la mira: “una mejor nutrición, mejor producción, mejor medioambiente y mejor calidad de vida”, añade.

REFORMAS. Estos tres organismos de la ONU abogan por una gestión en seis etapas para alcanzar una reforma gradual de estos apoyos. La reorientación de las ayudas deberá hacerse de una manera “transparente”, basándose “en las evidencias” y adaptándose a la situación en los distintos países, subraya el informe.

Con el hecho de pasar a apoyos a la agricultura “más respetuosos con la naturaleza, equitativos y eficaces, podemos mejorar los medios de subsistencia y de manera simultánea reducir las emisiones contaminantes, protegiendo a los ecosistemas y reduciendo la utilización de productos agroquímicos”, señala Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.

Los apoyos públicos a la agricultura son objeto de críticas frecuentes. En junio, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lamentó en un informe que este verdadero maná esté mal orientado. La OCDE aspira a que se haga aún más hincapié sobre la innovación para ganar en productividad y respetar mejor el medioambiente.

“Pero, esta es la primera vez en tiempos recientes que tres agencias de la ONU lanzan este mensaje con una sola voz, con pruebas detalladas y nuevos datos”, asegura Sánchez.

Espera que la gestión en seis etapas propuesta para reorientar estos apoyos “sea adoptada por algunos países”.

“En su conjunto, la redistribución de los apoyos agrícolas son una oportunidad única para transformar los sistemas alimentarios, pero esto no podrá ser así sin un fuerte apoyo de los gobiernos y una acción urgente en los próximos eventos internacionales”, para empezar en la cumbre sobre sistemas alimentarios, destaca.

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El Grupo Venado estará en la Expocruz

FERIA. Se podrá degustar los principales productos de esta empresa.

OFERTA. Una variedad de salsas serán ofertadas al público.

Por Marco A. Ibañez

/ 19 de septiembre de 2021 / 19:17

EMPRESA

Con su gran variedad de productos, la marca de salsas “Kris”, una de las más requeridas por las familias bolivianas, estará presente en la nueva versión de la Expocruz, durante los 10 días de la feria.

“Estamos muy contentos de volvernos a encontrar con la población cruceña en esta gran fiesta, por lo que estaremos todos los días de feria a disposición de los que nos visiten para ofrecerles las salsas que deseen para su degustación”, anunció Genaro Valverde, jefe de Negocios-Grupo Venado.

El punto de Salsas Kris estará ubicado en un espacio especial del patio de comidas, para que los que deseen degustar los productos lo puedan fácilmente hacer y acceder a estas salsas sin costo alguno, para disfrutar junto a sus familias y amigos de los puestos de comidas que estarán presentes en esas fechas, detalló el ejecutivo.

“Esperamos a todo el público con los brazos abiertos para que puedan disfrutar en esta Expocruz 2021 junto a la marca ‘Kris’, y volver a encontrarnos después de un año lleno de adversidades”, agregó Velarde.

Entre los productos que se expondrán en los días que se lleve adelante la feria, se encuentran: kétchup, mayonesa, mostaza y las salsas de su línea tradicional denominadas “kriollas”.

EMPRESA. El Grupo Venado tiene más de 108 años apostando por el crecimiento y la economía del país. Cuenta con más de un centenar de productos de excelente calidad, en las categorías de alimentos, bebidas y lácteos, cuidado del hogar y personal, convirtiéndose en una empresa sólida y en un referente para Bolivia.

La calidad de sus productos es reconocida en el ámbito nacional.

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Tigo Money supera el millón de usuarios

Crecimiento. Se trata de un aumento del 55% de los clientes activos.

SERVICIO. Un 30% de los puntos Tigo Money se encuentran en el área rural del país.

Por Marco A. Ibañez

/ 19 de septiembre de 2021 / 19:07

EMPRESA

Con más de 2.500 puntos de cobranzas y pagos, Tigo Money se consolida como la red financiera más amplia de Bolivia con más de un millón de usuarios. A través de este servicio se efectúan transacciones mensuales por $us 70 millones.

Tigo Money marca un nuevo hito al superar el millón de usuarios a escala nacional que acceden a servicios de cobranzas y pagos. En comparación con la gestión pasada, se registró un crecimiento del 55% de clientes activos.

Son más de 2.500 puntos de cobranzas y pagos que esta plataforma tiene a disposición de sus usuarios, de los cuales un 30% se encuentra en zonas rurales.

“Somos la red financiera más amplia del país, en lo que va de este año, hemos logrado un 25% de crecimiento en la red de distribución de Puntos Tigo Money, lo que nos convierte en una excelente solución de pago para los comercios. Además, para tener una cuenta Tigo Money no es obligatorio ser cliente Tigo, personas con servicios de cualquier telefónica a través de nuestros canales digitales (Web móvil) pueden tener una cuenta Tigo Money”, destacó la gerente de Marca y Comunicación Institucional de Tigo Bolivia, María Laura Mendoza.

Este servicio genera alrededor de $us 70 millones en transacciones mensuales. El envío de dinero y los pagos de facturas son los más requeridos. En lo que va del año, la ejecutiva detalló que el servicio de colecturía (cobranza para empresas) tuvo un crecimiento del 100%, en comparación con el mismo periodo de 2020, pasando de mover Bs 5,4 millones a Bs 11 millones de forma mensual.

“Nuestros beneficiarios son tanto empresas como personas en general”, insistió Mendoza. “La diversidad de alternativas y puntos de pago que ofrecemos permite que cobrar o pagar sea más fácil para cualquiera. Para acceder a la billetera tenemos tres interfases: la aplicación web móvil, la web transaccional y el *555# para los usuarios Tigo.” puntualizó.

TIGO. Telefónica Celular de Bolivia (Telecel) es una filial del grupo empresarial Millicom, proveedor líder de servicios de cable y móviles dedicado a mercados emergentes en América Latina.

Tiene como misión construir autopistas digitales, que conecten personas, mejoren vidas y desarrollen comunidades.

En Bolivia, Telecel opera desde 1991 y ofrece telefonía e Internet móvil de alta velocidad, Internet fijo ilimitado, Televisión por suscripción, contenido de entretenimiento, servicios de billetera móvil y servicios corporativos. A través de inversiones amplió y diversificó su infraestructura, jugando un rol dinamizador en la economía.

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Entre harinas, PANES y crisis

Consumo. Bajó un 40% el consumo de pan y los hornos producen a fuego lento.

CONSUMO. La producción de pan bajó un 40% y la demanda, también.

Por Sheila Olivarez

/ 19 de septiembre de 2021 / 19:02

ECONOMÍA

La elaboración de las tradicionales marraquetas, sarnitas y ch’amillos atraviesa su peor momento. Tras la pandemia, la venta de estos panes bajó 40%, que sumado a una “inadecuada” distribución de la harina subvencionada por el Estado, alarma a los panificadores.

Por la crisis económica ocasionada por el COVID-19, la producción de pan en los hornos disminuyó considerablemente. Antes de la pandemia, en los grandes centros de panificación se producían ocho quintales (qq) al día, en los medianos al menos seis y en los pequeños hasta cuatro.

“Ahora el que hacía ocho produce seis, el mediano de acuerdo a la demanda produce cuatro y el último hasta dos quintales, esa es la escala de producción de pan después de la pandemia”, reveló a LA RAZÓN el presidente de la Confederación Nacional de Panificadores Artesanos de Bolivia, Juan Carlos Cachicatari.

Esta situación expone que el sector panificador fue duramente golpeado por la pandemia —desde marzo del pasado año cuando se detectó el virus en el teritorio nacional a la fecha— provocando que la producción de pan baje al 60% de la capacidad así como la demanda de la población también se reduzca en 40%.

Pese a esa caída en la oferta y demanda, 2.500 panificadores distribuidos en los nueve departamentos se mantienen firmes y confiados en que la crisis pasará.

“Estamos con 2.500 afiliados en la Confederación Nacional de Panificadores, distribuidos en los nueve departamentos. A pesar de la pandemia se ha mantenido casi en ese mismo promedio. Hubo bajas o decesos por el COVID -19, pero también por la falta de trabajo”, sostuvo.

MERCADO. En los centros de venta, la oferta de pan es variada. Foto. Rodwy Cazón

CONSUMO. Según evaluación del principal ejecutivo de los panificadores del país, la población de La Paz es la mayor consumidora de pan, le sigue la de Cochabamba y posteriormente la de Oruro. Los depar tamentos que demandan en menor cantidad este alimento de primera necesidad son Potosí y Chuquisaca.

“Las marraquetas, sarnitas, cachitos se mantienen vigentes”, a pesar de la reducción de ingresos económicos de la población.

“Por ejemplo, una familia que compraba 20 panes, al día, entre marraqueta con o sin manteca, sarnitas, cachos y caucas, ahora lleva entre 12 y 15 unidades, pero siguen surtiendo su compra”, aseguró a este medio Cachicatari.

La reducción de los ingresos de las familias bolivianas sumada a la falta de fuentes laborales, ha provocado que en el último año “prolifere” en diferentes capitales del país, el funcionamiento de hornos clandestinos.

“Algunas personas, por la falta de trabajo, compraron un hornito y han tratado de producir (pan) a precio más barato, como dicen aunque no tendrán una utilidad razonable como para sostener un hogar pero les ayuda para vivir al día, por lo menos para un medio kilo de carne”, comentó.

HARINA. Otro factor que influye en la baja de la producción de pan es una “inadecuada” distribución de harina a las panificadoras por parte la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa). “La harina no está siendo distribuida de forma adecuada por Emapa. La harina subvencionada es Bs 151 precio estándar. Y en el mercado solo se encuentra la harina argentina a un precio de Bs 185”, alertó Cachicatari.

La subvención de la harina que hace el Estado no es suficiente y los panificadores deben cubrir la falta del producto, comprando este producto del mercado informal, lo cual encarece sus costos de producción frente al congelamiento del precio del pan en Bs 0,50.

“Hay un desabastecimiento en la entrega de harina desde el gobierno de los pititas y desde enero seguimos arrastrando este problema”, dijo al anunciar que en los próximos días la dirigencia de los panificadores se reunirá con autoridades de Emapa para encontrar una solución a esta dificultad que enfrenta el sector. 

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