domingo 12 jul 2020 | Actualizado a 23:55

Uso de redes creció entre 50 y 70% en cuarentena

/ 25 de mayo de 2020 / 11:16

Popular. En el país hay 7 MM de usuarios de Facebook y 1,4 MM de Instagram

En el primer cuatrimestre del año, en Bolivia el uso de Facebook creció un 70%, mientras que WhatsApp y Messenger un 50%. Un experto ve una oportunidad para la migración digital y nuevas oportunidades de trabajo y negocios.

Cuando el mundo se encuentra sumido en luchar contra el coronavirus, el internet se está convirtiendo en un servicio de primera necesidad y las redes sociales en herramientas clave, más allá del entretenimiento y la comunicación.

A 48 horas de haberse celebrado el Día Mundial de Internet (17 de mayo), datos revelados a La Razón por Giovanni Gamarra, director general de Facebook para Bolivia & Paraguay, reflejan un considerable crecimiento porcentual en uso y penetración de las redes sociales en el país, sobre todo en el periodo de cuarentena.

“El tráfico (uso) en Facebook creció un 70%. La mensajería instantánea en WhatsApp y Messenger ha incrementado un 50% y las llamadas y videollamadas se han duplicado en estas plataformas en el mismo periodo, así como las herramientas como Instagram Live aumentaron su uso en un 700%”.

Asimismo, citando datos del portal People Insights, el ejecutivo de la compañía global estadounidense precisó que en Bolivia los usuarios activos de Facebook superan los 7 millones y de Instagram más de 1,4 millones.

Estos datos confirman que las redes se convirtieron en herramientas de información, educación y sobre todo comunicación entre amigos, familia, empresas, empleados, consumidores, entre otros, tras su aislamiento, distanciamiento social y restricciones de movilidad por la emergencia sanitaria.

Al respecto, el experto en tecnologías digitales y gerente general de la revista TecnoBit, Juan Pablo Vásquez, señaló a este medio que la sorpresiva llegada del COVID-19 puso en evidencia falencias de las empresas nacionales en materia de presencia digital, formas de comunicación, trabajo, distribución, entre otras.

Además que el encierro “forzó” a que los usuarios y trabajadores recurran a medios digitales y redes sociales para la comunicación, compras e incluso educación.

“Esta situación está impulsando a que haya una reinvención y replanteamiento de las formas de trabajo y comunicación tal cual como fueron hasta ahora. Este es un momento en que hay que pensar en soluciones a través de los medios digitales”, apuntó.

En ese tiempo de crisis, con las medidas de distanciamiento social y aislamiento en Bolivia y el mundo, distintas plataformas ya existentes cobraron relevancia, páginas web de aprendizaje, servicios de videoconferencias, almacenamiento en la nube, entre otras, demostrando “ahora más que nunca que el internet se está convirtiendo en un servicio de primera necesidad y una herramienta que va mucho más allá de la entretención y comunicación”, sostuvo.

INTERNET. En los últimos años, Bolivia se caracterizó por ser uno de los países con internet más costoso y lento de la región. A la fecha, el panorama no cambió, aunque el servicio mejoró significativamente, incrementándose velocidades y bajando tarifas durante 2019, afirmó Vásquez.

Conforme datos de la web speedtest.com, en el ranking mundial de internet fijo, efectuado en 180 países, Bolivia se encuentra en el puesto 118 con una velocidad promedio de 18,78 Mbps (Megabits por segundo). Chile se ubica en el 33 con 91,36 Mbps siendo la mejor de la región, mientras que Venezuela en el puesto 175 con 2,83 Mbps, como una de las más bajas.

Según evaluación del experto, las conexiones internacionales de internet ya son submarinas, y Bolivia, al ser un país mediterráneo, enfrenta esa limitante.

Recordó que “en enero pasado, Entel (Empresa Nacional de Telecomunicaciones) anunció que nuestro país ya cuenta con una salida de internet hacia el océano Pacífico, vía Perú. Se estimaba que en un plazo de 60 días ya estaría implementada, aunque probablemente el COVID-19 frenó el avance”.

La nueva salida consta de un cableado de dos tramos, 1.000 km terrestres y 1.000 km submarinos, lo cual permitirá mejorar velocidades y bajar costos. “Será un gran avance que ayudará a la conectividad de los bolivianos al mundo digital y una reinvención de muchas industrias”, dijo.

FUTURO. Si bien la pandemia afectó la economía de Bolivia y del mundo, el ejecutivo de Facebook en el país, Giovanni Gamarra, consideró que las empresas “entendieron” que estas herramientas son más que una red social o un medio de promoción.

Ante ese nuevo escenario y con perspectiva a su uso poscoronavirus, “son herramientas de un potente componente de gestión de comunicación entre ellas (compañías) y los consumidores, que pueden convertirse en centros de atención al cliente, catalizadores de ventas y programas de fidelización. Se tiene que pensar siempre que si a éstas le sumamos la automatización de procesos, los negocios pueden lograr escala a un menor costo”, precisó.

Por su parte, Juan Pablo Vásquez sostuvo que el mundo ya no será el mismo y que se está ingresando a la “era digital” de una manera forzosa y con varios cambios.

“Es muy probable que el esperado aterrizaje del e-commerce (compra y venta online) tenga un gran crecimiento y sea implementado masivamente. Distintos bancos estuvieron apostando por la banca digital y compras en línea, aunque no tuvieron la recepción masiva como en otros países, esto de igual manera deberá cambiar. Bolivia muy pronto tendrá mejor internet a menores tarifas, una oportunidad muy grande para la migración digital y crear nuevas oportunidades de trabajo y negocio”, presagió el experto.

Cada 17 de mayo se celebra el Día de Internet en gran parte del mundo, una fecha que fue impulsada por la Cumbre de la Sociedad de la Información desarrollada en Túnez en noviembre de 2005.

En Bolivia, con ese motivo, se realizaron varias actividades utilizando plataformas virtuales, entre éstas se puede citar el conversatorio virtual denominado “El Internet y las Telecomunicaciones en Bolivia – Una Oportunidad dentro de la Crisis”, impulsada por la Fundación para el Desarrollo de las Tecnologías de Información y Comunicación en Bolivia (Fundetic-Bolivia), con el apoyo de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, la Asociación Iberoamericana de Empresas de Telecomunicaciones (ASIET), Cisco Systems, Viceministerio de Telecomunicaciones y la Agencia Boliviana Espacial (ABE).

Este evento tuvo la finalidad de promover un espacio de análisis y reflexión sobre el internet y las telecomunicaciones, sus avances y desafíos en la región; además de evaluar la regulación, cobertura, acceso, uso e impactos económicos y sociales, así como las tendencias del sector.

Franklin Pérez: ‘La economía se reactivará con el pago de deudas a las constructoras’

El presidente de la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco) afirma que la inversión pública es fundamental para el funcionamiento de una economía, pero que en el caso de Bolivia lamentablemente no se la está haciendo

/ 1 de julio de 2020 / 11:45

Cochabamba. El presidente de Caboco, Franklin Pérez Jordán.

A raíz de los conflictos político-sociales de octubre y noviembre de 2019 y la pandemia del coronavirus, a partir de marzo de este año el aparato productivo está paralizado. Uno de los sectores más afectados es el de la construcción. El presidente de la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco), Franklin Pérez Jordán, dice que para reactivar la economía boliviana el Gobierno debe cancelar a las empresas constructoras las deudas pendientes de las planillas adeudadas desde septiembre de 2019, monto que asciende a Bs 2.500 millones.

—Ante las crisis del año pasado y de la pandemia, ¿cómo está actualmente la situación de sector de la construcción?

—Las instituciones contratantes a la fecha no han realizado los desembolsos que corresponden a las obras que se han terminado hace mucho tiempo. Hace más de seis meses que están en ejecución algunas. Entonces la situación es muy crítica del sector de la construcción puesto que no hay la cancelación de las planillas y nosotros hemos tenido que cubrir a proveedores, mano de obra, a la banca, impuestos con créditos inclusive, crédito de la banca, créditos personales, etcétera. De tal manera que la situación es muy dura para el sector constructor. Muchos ya se están deshaciendo de su patrimonio. Con relación a la crisis de octubre, noviembre (de 2019), hasta ese entonces no estaban canceladas la planillas, luego viene el tema de la pandemia. Pese al cambio de gobierno de transición, igual estamos en la misma situación, no se ha avanzado absolutamente nada respecto al pago que corresponde a planillas.

—¿Qué acciones se asumieron para evitar que la crisis ahonde más a este sector?

—Se ha conversado con el Gobierno por algunos temas de ir postergando el tema de tributos, que sean flexibles los de la banca respecto a los plazos que tenemos contractuales para desembolsos, que se difieran si es posible hasta diciembre, eso se le ha planteado al Gobierno y en alguna medida se ha avanzado, pero no es suficiente, creemos que debe haber un mayor apoyo a este sector y fundamentalmente cubrir algo que se ha trabajado, que está ejecutado inclusive obras que ya están terminadas, de tal manera que son esos temas los que complican al sector constructor y esperamos pues que tengamos con el Gobierno el acercamiento. Hay ofrecimientos de créditos que ellos están consiguiendo, de tal manera que nosotros podamos cubrir todas nuestras obligaciones y va a ser una parte importante que se nos cancele todo lo adeudado a la fecha.

—¿A cuánto asciende la deuda de las instituciones contratantes?

—Se habla de Bs 2.500 millones, esa es la suma que está afectando fundamentalmente a las pequeñas empresas, porque hay proyectos que se han terminado con la UPRE (Unidad de Proyectos Especiales), con el FPS (Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social), las gobernaciones, los municipios; entonces es una cadena muy grande de deudores a la construcción y estamos a la espera justamente de poder ver cómo se avanza con el Gobierno en estos temas.

—¿Cómo cree que se debe reactivar la economía del sector de la construcción?

—Una manera ágil, sencilla, eficiente para el Gobierno de poder reactivar la economía es cancelar las planillas, porque nosotros debemos a los proveedores, son más de 10 actividades económicas, estamos hablando de los que generan agregados, cerámicas, ladrillos, todo lo que corresponde a la construcción, es transversal a la economía del sector de la construcción; por tanto, el cancelar a todas estas empresas estas deudas es inyectar unos fondos a la economía, porque todo lo que recibamos va a ir a pagar lo que estábamos trabajando (…) En todo caso, el Gobierno en varias reuniones nos ha planteado que están realizando créditos para ver esta forma y pedir uno de estos créditos (del Fondo Monetario Internacional) que ha sido planteado y que ha sido rechazado ya en la Asamblea Legislativa, creemos que debe haber conciencia de todos los asambleístas en función de eso; si hoy estamos en crisis, afectadas todas las instituciones, éste debería cubrir una demanda central que es el tema de salud, de tal manera que los otros montos presupuestados deberían ir a cubrir la deuda del sector constructor.

—¿Cuál cree que será la situación del sector de la construcción a fin de año?

—Tenemos que hacer un trabajo conjunto entre sector público y privado, la actividad privada está recuperándose, se están volviendo a inyectar de alguna manera algunos fondos para culminar algunos proyectos que se han iniciado; pero creemos que en un diálogo franco con el Gobierno podamos empezar a reactivar el sector, nosotros tenemos la voluntad de hacerlo, pero hoy el tema de liquidez es central para la construcción, de tal manera que podamos, entre el Gobierno y constructor, entrar a algunos acuerdos que nos permitan en plazos determinados poder reiniciar nuestras actividades con la mayor solvencia, como lo hemos ido haciendo permanentemente.

—¿Las empresas constructoras cuántas obras ya han culminado para ser entregadas a las entidades contratantes?

—Creo que tranquilamente puede llegar al 50%, en global de obras terminadas y obras en ejecución son (en valor) de Bs 2.500 millones, lo mínimo que se debe a las empresas son desde septiembre a la fecha, han ido desembolsando muy poco, no corresponden ni siquiera a un 10% de esto, entonces es fuerte todavía la deuda que se tiene. Lo que interesa es dar una solución a este tema fijando un cronograma de desembolsos que sean más adecuados que nos permitan ayudar con la liquidez, ver nuevos proyectos también con el Gobierno.

—¿De qué manera afecta al sector de la construcción la baja ejecución de la inversión pública?

—Tremendamente, afecta tremendamente, finalmente uno de los principales rubros para que funcione una economía es la inversión pública y eso no se está haciendo, no creemos que el Gobierno lo pueda hacer hasta no cubrir lo que hasta hace rato tenemos como deuda, entonces habrá que trabajar en algunos proyectos urgentes, creo que el tema de salud es importante, hay que ver la forma de cubrir esos requerimientos y algunos otros que tienen los municipios y gobernaciones fundamentalmente en el tema de salud y educación.

Perfil

Nombre: Franklin Pérez Jordán

Profesión: Ingeniero civil

Cargo: Presidente de Caboco

Profesional con años de experiencia

Franklin Pérez culminó sus estudios en la Universidad Autónoma Tomás Frías de Potosí. Entre 1980 y 1984 fue director de la Cooperativa Hospicio Ltda. De 2012 a 2015 estuvo al frente de Cadeco Cochabamba y entre 2015 y 2016 ejerció el cargo de vicepresidente de Caboco. Desde 2018 a la fecha es presidente de Caboco.

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El consumo de cemento cae 37,5% al primer trimestre

Coronavirus. La cuarentena obligó a cementeras a paralizar la producción y comercialización

/ 1 de julio de 2020 / 11:20

Foto: Álvaro Valero

Tras un crecimiento sostenido en los últimos años, el mercado del cemento en Bolivia pasa por una situación difícil. A marzo de este año, el consumo cayó 37,5% respecto a igual periodo de 2019 a raíz de la cuarentena decretada para combatir el nuevo coronavirus.

Pero no solo ha caído el consumo de cemento en el país, la producción y las ventas también han mermado, en un 4% y un 16,4%, debido a la decisión tomada por las autoridades para hacer frente a la pandemia de COVID-19.

Y marzo es el mes que ha marcado el punto de inflexión para un comportamiento negativo en la producción, comercialización y demanda de cemento, principal insumo para la construcción.

El 22 de marzo, el Gobierno de transición decretó cuarentena total en el territorio boliviano por 14 días, medida que posteriormente fue ampliada en otras dos ocasiones. La primera estuvo vigente hasta el 30 de abril y la segunda hasta el 11 de mayo, luego de lo cual empezó a regir en el país una “cuarentena dinámica” (diferenciada por departamentos y municipios según el nivel de riesgo).

De acuerdo con los datos publicados en la página web del Instituto Nacional de Estadística (INE), el consumo de cemento entre enero y marzo de la presente gestión alcanzó a 567.559 toneladas métricas (TM), 340.795 TM menos que las 908.354 TM adquiridas en similar periodo de 2019.

La caída en la demanda fue más notoria en marzo, precisamente cuando empezó la cuarentena total en el país. Para abril y mayo se espera que la situación empeore más debido a que las restricciones eran aún más rígidas.

PROBLEMÁTICA. El gerente general de la Fábrica Nacional de Cemento SA (Fancesa), Marcelo Díaz, consideró que la crisis de la producción y comercialización de cemento se produjo desde 2018, cuando se inició la ralentización de la economía, sobre todo en el sector de la construcción donde ellos son parte de la cadena.

Esta problemática se acrecentó durante octubre y noviembre del año pasado cuando se registró una convulsión político-social debido a los resultados de las elecciones del 20 de octubre, que ocasionó un daño a la economía nacional. A esto se sumó la llegada de la pandemia por el coronavirus, donde se tuvo que paralizar las actividades tanto de producción como de comercialización en al menos un 30% de la industria cementera.

“Después de estos eventos estamos hablando de un 30% menos, estamos hablando de entre 3 millones y 3,2 millones de toneladas de cemento. Entonces ese es un periodo acumulado. La reducción de demanda y de consumo de cemento y además de manera proporcionada ha ido afectando a cada una de las empresas cementeras del país de acuerdo con su partición de mercado”, explicó.

En el caso de Fancesa, durante abril y mayo que duró la cuarentena rígida en gran parte del país, la producción y comercialización fue nula. Pese a ello, la empresa cumplió con las normativas para la reanudación de trabajo, aplicando las medidas de bioseguridad para el personal que realizaba y realiza actividades en la planta y oficinas.

La reactivación total, no solo de la actividad cementera sino de todo el aparato productivo boliviano, dependerá de la evolución sanitaria para enfrentar el nuevo coronavirus. Sin embargo, Díaz consideró que podría darse rebrotes de la enfermedad en diferentes regiones, lo que obligaría a reanudar las cuarentenas para evitar una mayor propagación del virus.

RECAUDOS. Itacamba Cemento SA informó, en respuesta a un cuestionario enviado por este medio, que la empresa tomó sus recaudos un mes antes del inicio de la cuarentena en el país, almacenando la producción, lo que no le perjudicó en la elaboración de este insumo durante los meses que duró la cuarentena (marzo —desde el 22—, abril y mayo).

No obstante, se aclaró que “no se pudieron medir las ventas o la producción bajo los criterios de un mercado normal”. “En estos momentos no hay mercado, la cuarentena tiene a todo el país paralizado; sin embargo, tenemos el suficiente Cemento Camba para mantener cubierta las demandas de nuestros clientes que poco a poco han empezado a trabajar”.

Pese a la afectación económica de las empresas por la pandemia, en Itacamba no se removió a ninguno de sus trabajadores y se cumplió con las medidas de bioseguridad. Por el contrario, aseguró, cerca del 80% de los funcionarios continuaron desarrollando sus funciones y cumpliendo al 100% con sus responsabilidades a través del sistema de teletrabajo.

La cementera, que tiene su planta en la localidad de Yacuses, provincia Germán Busch de Santa Cruz, prevé que el movimiento económico vuelva a la normalidad para continuar con la producción de uno de los insumos principales para la construcción.

La Razón intentó obtener una posición oficial de la Cooperativa Boliviana de Cemento, Industrias y Servicios (Coboce) sobre la situación de la firma, pero ninguno de sus ejecutivos pudo atender el requerimiento de esta casa periodística. Ramiro Nogales, jefe de Ventas, dijo que no estaba autorizado para hablar y pidió que la entrevista se la haga con el gerente general, Iván Vilca, que tampoco quiso declarar.

Fancesa deja de percibir Bs 210 millones

La empresa dejó de producir durante la cuarentena tres millones de bolsas de 50 kg

Yuri Flores – La Paz

Durante la aplicación de la emergencia sanitaria y la declaratoria de cuarentena rígida en el país por el nuevo coronavirus o COVID-19, que se inició el 22 de marzo y concluyó el 11 de mayo, luego de lo cual se viene aplicando la “cuarentena dinámica”, la Fábrica Nacional de Cemento SA (Fancesa) dejó de percibir al menos Bs 210 millones debido a la paralización de la producción y comercialización.

“Estamos hablando que Fancesa en este periodo de tiempo ha dejado de percibir por lo menos, entre la declaración de emergencia sanitaria (22 de marzo) y el 1 de junio, alrededor de Bs 210 millones, es decir hemos dejado de producir y vender”, informó a este medio el gerente general de Fancesa, Marcelo Díaz.
Durante esos meses esta factoría cementera, que tiene su planta en el departamento de Chuquisaca, dejó de producir al menos tres millones de bolsas de 50 kilogramos, lo que afectará en las utilidades que se registran cada gestión fabril, explicó el ejecutivo.

Díaz recordó que la capacidad productiva y de comercialización de Fancesa llega al millón de toneladas, pero en los meses que paró la actividad de producción se redujo en un 30% durante la cuarentena rígida.

No obstante, dijo que a partir del 1 de junio, cuando se ingresó a una cuarentena flexibilizada en varias regiones del país, se reanudó las operaciones, por lo que se prevé recuperar los nichos de mercado en la medida que se retome la “normalidad” después del perjuicio ocasionado por el COVID-19.

Fancesa tiene un personal regular de unos 350 trabajadores y otros 800 que están de manera indirecta en el nuevo proyecto de construcción de la nueva línea. A pesar de la difícil situación económica por la paralización de las actividades, la empresa mantuvo la estabilidad laboral de todo su personal, afirmó el Gerente General de la cementera.

Según la web de Fancesa, la empresa se fundó como consecuencia de un sismo en marzo de 1948, el mismo que produjo daños de mucha consideración en las edificaciones de la ciudad. “Los estudios de los yacimientos calcáreos establecen la factibilidad de ubicar la planta en las afueras de la ciudad de Sucre, la misma que inicialmente tendría una capacidad de producción de 100 toneladas por día tanto de clínker como de cemento”, indica.

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YLB tiene en stock unas 700 t de litio

Cotización. En dos años, el precio del metal blando bajó un 62%

/ 1 de julio de 2020 / 11:00

Potosí. Vista de la Planta Piloto de Carbonato de Litio, ubicada en la localidad de Llipi, en el departamento de Potosí. Foto: AFP

Desde 2017 hasta el 19 de junio de 2020, la producción de carbonato de litio (Li2CO3) alcanzó las 700,65 toneladas, las cuales se encuentran almacenadas. Los precios también cayeron de $us 16.500 en 2018 a $us 6.250 la t hasta junio de la presente gestión.

“Esperamos que la tendencia en el mercado internacional pueda recuperarse por cuanto hay una disminución de la oferta en litio (…). En enero el carbonato de litio tenía un precio de $us 7.500 por tonelada, pero como dato tenemos que el precio más alto registrado en los últimos 15 años se da en 2018, $us 16.500 la tonelada, en 2019 $us 13.400 la tonelada, mientras que para este mes de junio de 2020 tenemos un precio de $us 6.250. En esas condiciones, nosotros nos vamos a abocar a la producción a partir de julio”, dijo en entrevista con La Razón el gerente ejecutivo de YLB, Gunar Valda.

Explicó que la producción de carbonato de litio (materia prima para la fabricación de baterías de ion litio) en la planta de Llipi, ubicada en Potosí, fue paralizada desde mediados de marzo hasta el 1 de junio de este año cuando se ingresó a una cuarentena dinámica, medida asumida por el Gobierno para frenar la expansión del coronavirus.

Esa determinación imposibilitó que se continúe la fase de producción durante esos más de dos meses. No obstante, el personal de la planta de Llipi solo se limitó a realizar trabajos de mantenimiento de las piscinas, de las cuales se extrae las salmueras para la obtención del carbonato de litio, que posteriormente es almacenada.

Según datos proporcionados por YLB a este medio, el stock acumulado de carbonato de litio en la gestión 2017 alcanzó las 13 toneladas, en 2018 llegó a 241 t, en 2019 a 412,56, mientras que hasta el 19 de junio de este año solo se almacenó 34,09 t, haciendo un total de 700,65 toneladas.

La inauguración de la Planta Piloto de Carbonato de Litio en Llipi se efectuó el de 3 enero de 2013, durante el gobierno del entonces presidente Evo Morales, pero recién se empezó a exportar a partir del 2 de agosto de 2016. El primer mercado fue China. La empresa China Machinery Engineering Corporation adquirió 9,3 toneladas a un precio de $us 7.000 la tonelada. En junio de 2017 se concreta la venta de otras 15 toneladas a un precio de $us 9.200 la tonelada, según se observa en la página web de YLB.

INTERÉS. Actualmente, explicó Valda, empresas de Perú y Chile están interesadas en este producto que es esencial para la fabricación de baterías de litio, las cuales son utilizadas para la industria automotriz, en los vehículos eléctricos. No obstante, a la fecha no se tiene el registro de propuestas formales de empresas chinas que estén interesadas en este producto.

“No tenemos ventas pero sí hay varias negociaciones que se están realizando a partir de nuestro departamento comercial. Hay varias empresas que hacen llegar sus intenciones de compra desde varios países, fundamentalmente de Chile y Perú. Sin embargo, estas propuestas son evaluadas desde varios puntos de vista”, informó el ejecutivo de YLB.

Dijo que el análisis que se hace es principalmente el de establecer el precio y las condiciones de compra, las cuales tienen que ser ventajosas económicamente para Yacimientos de Litio y principalmente para la economía del país.

Una vez reactivadas las actividades productivas de la planta, aunque parcialmente por las restricciones sanitarias, la parte ejecutiva estableció que a partir del 28 de junio se realizará una actividad llamada secado y embalaje de carbonato de litio, de la cual se obtendrá entre 1,5 y 2 t por día.

En tanto que desde el 20 de julio se reanudará la cosecha de la materia prima para poder alcanzar una producción de 2 a 3 toneladas diarias de Li2CO3. Una vez cumplidas esas metas, se estima que hasta finales de la presente gestión la totalidad de la elaboración de carbonato de litio llegue a las 480 t, para tratar de cumplir lo planificado a comienzos de año.

Para mejorar la producción del Li2CO3, Bolivia instalará una Planta Industrial de Carbonato de Litio, la cual también estará emplazada en el Salar de Uyuni, en Potosí, pero por la emergencia sanitaria se retrasará su inicio.

En la anterior gestión de gobierno se impulsó la industrialización de los recursos evaporíticos del Salar de Uyuni y Pastos Grandes (Potosí), además de Coipasa (Oruro). En diciembre de 2018, las empresas YLB de Bolivia y la alemana ACI Systems firmaron un acuerdo para este objetivo, el cual contemplaba una inversión de $us 1.300 millones y la instalación de cuatro plantas: una de hidróxido de litio, la segunda de hidróxido de magnesio, la tercera de materiales catódicos y la última de baterías.

No obstante, en noviembre del año pasado, a raíz de la protesta y presión de la dirigencia del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), la administración del entonces presidente Evo Morales determinó anular el contrato.

SALARES. Valda informó asimismo que el Gobierno determinó realizar consultas con los diferentes sectores de Potosí y Oruro para ver cuál es la mejor opción para la industrialización de los salares de Uyuni, Pastos Grandes (Potosí) y Coipasa (Oruro) y definir su exploración, producción y comercialización.

“Se ha determinado organizar mesas de trabajo con todos estos actores sociales para difundir y explicar los alcances de la política estatal del litio, pero fundamentalmente para recibir propuestas de estos actores; esperemos que la sociedad civil se pronuncie sobre la exploración, explotación, sobre la necesidad que tenemos de conseguir financiamiento, tecnología, mercados”, sostuvo el gerente ejecutivo de la firma estatal.

Pandemia retrasa obras de factoría

Por año, la Planta Industrial de Carbonato de Litio producirá unas 15.000 toneladas

Para octubre de este año estaba prevista la entrega de la Planta Industrial de Carbonato de Litio, en el Salar de Uyuni, Potosí, pero debido a la emergencia sanitaria por el coronavirus, las obras no empezarán en la fecha establecida ya que tampoco llegó en su totalidad el equipamiento y la estructura metálica.

“Esta demora de dos meses (abril y mayo) ya ha ocasionado un retraso en la ejecución de esta obra, pero existen los recursos necesarios, existe el presupuesto institucional para que se dé continuidad a esto durante la presente gestión”, afirmó el gerente ejecutivo de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), Gunar Valda.

El ejecutivo explicó que durante la emergencia sanitaria llegó al Salar de Uyuni el 50% de estos equipos, un 15% aún están en puertos de Chile y el restante 35% se prevé que lleguen al país en los siguientes dos meses, es decir hasta agosto. Una vez que esté en Bolivia el 100% de estos materiales para la edificación de la planta, se iniciarán las obras.

Para esta construcción, en mayo de 2018 la firma china Asociación Beijing Maison Engineering Company se adjudicó el contrato por $us 96 millones, obra que debería estar construida en 14 meses. La factoría tendrá una capacidad de producción de unas 15.000 toneladas de carbonato de litio por año.

Según Valda, la firma china realiza todos los procedimientos para emplazar la obra y que los equipos lleguen al país, pese a las restricciones que origina la pandemia no solo en el país sino en el mundo.

El Gerente dijo que paralelamente a la construcción de la planta industrial se trabajará el proyecto de dotación de agua para la factoría, ya que en el lugar no existe este elemento para la producción a gran escala de carbonato de litio.

“Se ha dispuesto que la Dirección de Operaciones y de Geología (de YLB) terminen a la brevedad las especificaciones técnicas del proyecto de agua para dotación de este importante insumo a nuestra Planta Industrial de Carbonato de Litio, luego se van a establecer las condiciones técnicas para su licitación”.

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Restaurantes bajan sus cortinas

Crisis. Luego de 3 meses de confinamiento, miles de negocios cierran sus puertas

/ 1 de julio de 2020 / 10:45

Buenos Aires. Los restaurantes han sido los más perjudicados por el confinamiento ante el COVID-19. Foto: AFP

Por AFP

En una economía que acumula dos años de recesión y luego de tres meses de confinamiento obligatorio contra el coronavirus, numerosos comercios en Buenos Aires rematan muebles e implementos, convencidos de que ya no podrán volver a abrir.

“Tomé la decisión de rematar las instalaciones y con el capital que entra por su venta pagarle al personal y desprenderme de la actividad. La cuarentena me dio tiempo para hacer el duelo y hoy me siento muy aliviado”, dijo a la AFP Ricardo Klausner, a la puerta de su restaurante Latekla.

Copas, platos, sillas, e incluso una máquina industrial de amasar van saliendo del local que durante 26 años funcionó en el centro de Buenos Aires y que empleaba a siete personas.

“Tuvimos una de las peores Navidades de la historia en cuanto a consumo. El verano también fue pésimo y luego arrancamos con la pandemia. Una vez que termine el coronavirus la crisis va a continuar. La gente cocina en su casa, ahorra, cuida su dinero porque no sabe qué le depara el futuro”, señaló Klausner.

Según un estudio de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba), al menos 18% de los 110.000 negocios de la capital ha cerrado desde que comenzó la pandemia.

La actividad de hoteles, gimnasios, lavaderos de autos y peluquerías aún no ha sido autorizada, y los restaurantes solo pueden funcionar en modalidad de delivery, lo que ha reducido sus ganancias al 25%, según Fecoba.

“Para cuando se decida retomar la actividad, entre 25% y 35% por ciento de los comercios habrá desaparecido, dejando un tendal de desocupados y habiendo desfinanciado al Estado por la imposibilidad de pagar impuestos”, declaró Fabián Castillo, presidente de Fecoba.

Las calles alrededor de la plaza Cortázar, en el barrio de Palermo Viejo, el corazón de la noche de Buenos Aires, lucen desoladas. Los bares y restaurantes de moda que solían estar desbordados tienen ahora sus persianas abajo.

Para Santiago Olivera, dueño del Bad Toro Bar desde hace nueve años, fue imposible seguir.

“Los costos de este local son muy altos y venimos de dos años de un consumo bastante malo. Tres meses sin poder facturar fue la gota que rebasó el vaso”, dijo.

Olivera señaló que, por estar cerrado, le cobraban solo la mitad del alquiler. “Pero las facturas de impuestos y servicios nos siguen llegando como si el local estuviese abierto. Además, un decreto del Gobierno prohibió reducir o suspender al personal, con lo cual uno se encuentra cerrado hace tres meses y con la nómina del personal completa”.

Buenos Aires. Los restaurantes han sido los más perjudicados por el confinamiento ante el COVID-19. Foto: AFP

Economía argentina cae 5,4% a marzo

El dato se registra antes del peor impacto de la pandemia del COVID-19

El Producto Interno Bruto (PIB) de Argentina cayó 5,4% interanual en el primer trimestre, periodo en el que aún no se sentía el peor impacto de la pandemia de coronavirus, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

La economía argentina arrastraba casi dos años de recesión cuando el país quedó casi paralizado a partir del 20 de marzo por el confinamiento social obligatorio destinado a frenar los contagios del COVID-19.

El PIB perdió 2,5% en 2019. Una caída de la actividad de 9,5% se espera para 2020, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado que difunde el Banco Central.

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Nelson Villalobos: ‘Diferimiento de cuotas afecta a la otorgación de créditos’

El Secretario Ejecutivo de Asoban indica que de enero a abril de 2020 la cartera de créditos subió en $us 55 millones, “lo que denota un crecimiento lento con relación al año pasado”. Atribuye este hecho a la desaceleración de la economía y la crisis sanitaria

/ 25 de junio de 2020 / 11:00

Nelson Villalobos: Foto: Afka-archivo

Nelson Villalobos, secretario ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), explica a este medio la situación de la banca y cómo la pandemia del nuevo coronavirus o COVID-19 ha sido un golpe para el sistema financiero, cuyo resultado puede derivar en un incremento en la mora crediticia. También indica que el diferimiento de pagos traerá como consecuencia una baja en el flujo de efectivo para los bancos durante seis meses.

—¿Cuál es la situación de las entidades financieras y cómo les ha afectado la pandemia?

—­El hecho de que el sistema bancario mantiene estrecha relación con distintos sectores de la economía deriva en que la situación del sistema refleja, en cierta medida, la salud de la economía en su conjunto. De igual forma, al ser un reflejo de la macroeconomía, su desempeño se ve afectado por los resultados a nivel país.

En ese sentido, dada la situación por la que atraviesa el país a raíz de la pandemia, el sistema bancario también es impactado y la real magnitud de los efectos será evidente en los próximos meses.

El sistema bancario, como canalizador de recursos, requiere del influjo de estos para desarrollar sus actividades y particularmente la colocación de créditos. En un contexto en el que se difieren los pagos por seis meses del año, es previsible un incremento de la cartera en mora, debido a que varios sectores de la economía que mantienen relación con la banca están severamente impactados por la crisis; por consiguiente, la banca se verá obligada a constituir previsiones adicionales importantes para resguardar su solvencia, lo que tendrá un efecto en el desempeño general del sistema bancario.

El efecto de la pandemia se extiende no solo a los resultados financieros, sino a los cambios que tanto el sistema financiero como el resto de sectores deberán encarar, en lo que se ha denominado la “nueva normalidad”. Sin duda, también podría ser un periodo que conlleve saltos tecnológicos tanto al interior de las organizaciones como hacia los consumidores financieros, con beneficios a largo plazo, aunque en el corto plazo se requerirán de ajustes y adopción de medidas que permitan proyectar a las entidades a partir de una nueva realidad económica producto de la crisis sanitaria no prevista.

—¿Cómo afecta a las entidades financieras el diferimiento de crédito a sus utilidades en cartera crediticia?

—El diferimiento de pago de cuotas es una medida que apunta a aliviar la carga financiera a las empresas y familias, sin impactar en su calificación. Es decir que, de acuerdo con la normativa, las operaciones que se encontraban vigentes al 29 de febrero de 2020 no ingresarán en mora por el diferimiento otorgado.

El diferimiento de cuotas afecta el flujo periódico de recursos con los que cuentan las entidades bancarias para cumplir con sus obligaciones, las cuales incluyen los pagos de intereses por las captaciones, los gastos operacionales y los gastos administrativos, entre los principales. El efecto mensual del diferimiento de cuotas, en el caso de la banca, alcanza a aproximadamente $us 500 millones por mes. El periodo a ser diferido ha sido ampliado con el Decreto Supremo 4248 a tres meses más; esto significa que la banca dejará de percibir un significativo flujo durante seis meses (marzo a agosto).

La ampliación del diferimiento del pago de cuotas reduce la capacidad de las entidades bancarias para continuar con la intermediación de recursos y apoyar en la continuidad de las operaciones de las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas a través de nuevos financiamientos; afectando, por consiguiente, la reactivación económica que el país requiere.

El sistema está compuesto por bancos, instituciones financieras de desarrollo, y cooperativas de ahorro y crédito; por consiguiente, una ampliación de diferimiento de pagos también repercutirá individualmente en los resultados de gestión de cada entidad, en función a su tamaño, el volumen de cartera, las características de sus prestatarios, su perfil de riesgo, entre otros.

—¿La banca sigue siendo solvente pese a las diferencias macroeconómicas?

—La solvencia del sistema bancario ha sido destacada en distintas oportunidades. En conjunto, el sistema mantiene indicadores de solvencia que denotan la eficiente gestión de las entidades y el continuo fortalecimiento patrimonial de que han sido objeto, lo que ha permitido la consolidación de un sistema bancario que se constituye en un pilar macroeconómico.

En perspectiva, es importante la adopción de medidas en un marco de equilibrio, precautelando el sistema financiero para continuar canalizando recursos y brindando apoyo financiero a las empresas, de manera que reactiven sus actividades y con ello se supere o al menos se reduzca el impacto de la contracción.

—¿Cómo anda el nivel de depósitos y créditos? ¿Siguen igual, subieron o bajaron y a qué se debe?

—­­Al mes de abril de 2020, la cartera de créditos alcanzó a $us 24.304 millones, registrando un aumento de $us 55 millones en los primeros cuatro meses del año, lo que denota un crecimiento lento en relación al pasado, situación que refleja parcialmente los efectos de la desaceleración y la crisis sanitaria. A su vez, los depósitos del público se incrementaron $us 1.237 millones, lo cual refleja en cierta medida la adopción de medidas precautorias por parte de las familias y empresas con menores gastos y a su vez, el hecho de que en varios casos no se han realizado los pagos periódicos de sus créditos, derivando en aumentos en los saldos de depósitos.

—¿Cuál es la percepción en el sistema financiero para el cierre de este año?

—­­En primera instancia, al final de la gestión se observarán con mayor precisión los resultados de algunas medidas aplicadas directamente a los bancos. Siendo un sector cuya dinámica proviene de los recursos que le son confiados y de la demanda de crédito de familias y empresas, se espera que los resultados de final de gestión guarden relación con la situación a nivel macroeconómico.

Perfil

Nombre: Nelson Villalobos

Profesión: Licenciado en Contaduría Pública y Auditoría Financiera

Cargo: Secretario Ejecutivo de Asoban

Especialista en finanzas

Villalobos tiene especialización en Administración Bancaria y Financiera en Estocolmo, Suecia, y posgrados en Alta Dirección Bancaria en el INCAE y en el Executive Bankers Program del Citicorp en Brasil. Cuenta con una destacada trayectoria profesional de más de 30 años en el área de finanzas. El 25 de enero de 2013 reemplazó a Marcelo Montero en el cargo de secretario ejecutivo de Asoban.

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