sábado 6 mar 2021 | Actualizado a 20:14

YLB tiene en stock unas 700 t de litio

Potosí. Vista de la Planta Piloto de Carbonato de Litio, ubicada en la localidad de Llipi, en el departamento de Potosí. Foto: AFP

/ 1 de julio de 2020 / 11:00

Cotización. En dos años, el precio del metal blando bajó un 62%

Desde 2017 hasta el 19 de junio de 2020, la producción de carbonato de litio (Li2CO3) alcanzó las 700,65 toneladas, las cuales se encuentran almacenadas. Los precios también cayeron de $us 16.500 en 2018 a $us 6.250 la t hasta junio de la presente gestión.

“Esperamos que la tendencia en el mercado internacional pueda recuperarse por cuanto hay una disminución de la oferta en litio (…). En enero el carbonato de litio tenía un precio de $us 7.500 por tonelada, pero como dato tenemos que el precio más alto registrado en los últimos 15 años se da en 2018, $us 16.500 la tonelada, en 2019 $us 13.400 la tonelada, mientras que para este mes de junio de 2020 tenemos un precio de $us 6.250. En esas condiciones, nosotros nos vamos a abocar a la producción a partir de julio”, dijo en entrevista con La Razón el gerente ejecutivo de YLB, Gunar Valda.

Explicó que la producción de carbonato de litio (materia prima para la fabricación de baterías de ion litio) en la planta de Llipi, ubicada en Potosí, fue paralizada desde mediados de marzo hasta el 1 de junio de este año cuando se ingresó a una cuarentena dinámica, medida asumida por el Gobierno para frenar la expansión del coronavirus.

Esa determinación imposibilitó que se continúe la fase de producción durante esos más de dos meses. No obstante, el personal de la planta de Llipi solo se limitó a realizar trabajos de mantenimiento de las piscinas, de las cuales se extrae las salmueras para la obtención del carbonato de litio, que posteriormente es almacenada.

Según datos proporcionados por YLB a este medio, el stock acumulado de carbonato de litio en la gestión 2017 alcanzó las 13 toneladas, en 2018 llegó a 241 t, en 2019 a 412,56, mientras que hasta el 19 de junio de este año solo se almacenó 34,09 t, haciendo un total de 700,65 toneladas.

La inauguración de la Planta Piloto de Carbonato de Litio en Llipi se efectuó el de 3 enero de 2013, durante el gobierno del entonces presidente Evo Morales, pero recién se empezó a exportar a partir del 2 de agosto de 2016. El primer mercado fue China. La empresa China Machinery Engineering Corporation adquirió 9,3 toneladas a un precio de $us 7.000 la tonelada. En junio de 2017 se concreta la venta de otras 15 toneladas a un precio de $us 9.200 la tonelada, según se observa en la página web de YLB.

INTERÉS. Actualmente, explicó Valda, empresas de Perú y Chile están interesadas en este producto que es esencial para la fabricación de baterías de litio, las cuales son utilizadas para la industria automotriz, en los vehículos eléctricos. No obstante, a la fecha no se tiene el registro de propuestas formales de empresas chinas que estén interesadas en este producto.

“No tenemos ventas pero sí hay varias negociaciones que se están realizando a partir de nuestro departamento comercial. Hay varias empresas que hacen llegar sus intenciones de compra desde varios países, fundamentalmente de Chile y Perú. Sin embargo, estas propuestas son evaluadas desde varios puntos de vista”, informó el ejecutivo de YLB.

Dijo que el análisis que se hace es principalmente el de establecer el precio y las condiciones de compra, las cuales tienen que ser ventajosas económicamente para Yacimientos de Litio y principalmente para la economía del país.

Una vez reactivadas las actividades productivas de la planta, aunque parcialmente por las restricciones sanitarias, la parte ejecutiva estableció que a partir del 28 de junio se realizará una actividad llamada secado y embalaje de carbonato de litio, de la cual se obtendrá entre 1,5 y 2 t por día.

En tanto que desde el 20 de julio se reanudará la cosecha de la materia prima para poder alcanzar una producción de 2 a 3 toneladas diarias de Li2CO3. Una vez cumplidas esas metas, se estima que hasta finales de la presente gestión la totalidad de la elaboración de carbonato de litio llegue a las 480 t, para tratar de cumplir lo planificado a comienzos de año.

Para mejorar la producción del Li2CO3, Bolivia instalará una Planta Industrial de Carbonato de Litio, la cual también estará emplazada en el Salar de Uyuni, en Potosí, pero por la emergencia sanitaria se retrasará su inicio.

En la anterior gestión de gobierno se impulsó la industrialización de los recursos evaporíticos del Salar de Uyuni y Pastos Grandes (Potosí), además de Coipasa (Oruro). En diciembre de 2018, las empresas YLB de Bolivia y la alemana ACI Systems firmaron un acuerdo para este objetivo, el cual contemplaba una inversión de $us 1.300 millones y la instalación de cuatro plantas: una de hidróxido de litio, la segunda de hidróxido de magnesio, la tercera de materiales catódicos y la última de baterías.

No obstante, en noviembre del año pasado, a raíz de la protesta y presión de la dirigencia del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), la administración del entonces presidente Evo Morales determinó anular el contrato.

SALARES. Valda informó asimismo que el Gobierno determinó realizar consultas con los diferentes sectores de Potosí y Oruro para ver cuál es la mejor opción para la industrialización de los salares de Uyuni, Pastos Grandes (Potosí) y Coipasa (Oruro) y definir su exploración, producción y comercialización.

“Se ha determinado organizar mesas de trabajo con todos estos actores sociales para difundir y explicar los alcances de la política estatal del litio, pero fundamentalmente para recibir propuestas de estos actores; esperemos que la sociedad civil se pronuncie sobre la exploración, explotación, sobre la necesidad que tenemos de conseguir financiamiento, tecnología, mercados”, sostuvo el gerente ejecutivo de la firma estatal.

Pandemia retrasa obras de factoría

Por año, la Planta Industrial de Carbonato de Litio producirá unas 15.000 toneladas

Para octubre de este año estaba prevista la entrega de la Planta Industrial de Carbonato de Litio, en el Salar de Uyuni, Potosí, pero debido a la emergencia sanitaria por el coronavirus, las obras no empezarán en la fecha establecida ya que tampoco llegó en su totalidad el equipamiento y la estructura metálica.

“Esta demora de dos meses (abril y mayo) ya ha ocasionado un retraso en la ejecución de esta obra, pero existen los recursos necesarios, existe el presupuesto institucional para que se dé continuidad a esto durante la presente gestión”, afirmó el gerente ejecutivo de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), Gunar Valda.

El ejecutivo explicó que durante la emergencia sanitaria llegó al Salar de Uyuni el 50% de estos equipos, un 15% aún están en puertos de Chile y el restante 35% se prevé que lleguen al país en los siguientes dos meses, es decir hasta agosto. Una vez que esté en Bolivia el 100% de estos materiales para la edificación de la planta, se iniciarán las obras.

Para esta construcción, en mayo de 2018 la firma china Asociación Beijing Maison Engineering Company se adjudicó el contrato por $us 96 millones, obra que debería estar construida en 14 meses. La factoría tendrá una capacidad de producción de unas 15.000 toneladas de carbonato de litio por año.

Según Valda, la firma china realiza todos los procedimientos para emplazar la obra y que los equipos lleguen al país, pese a las restricciones que origina la pandemia no solo en el país sino en el mundo.

El Gerente dijo que paralelamente a la construcción de la planta industrial se trabajará el proyecto de dotación de agua para la factoría, ya que en el lugar no existe este elemento para la producción a gran escala de carbonato de litio.

“Se ha dispuesto que la Dirección de Operaciones y de Geología (de YLB) terminen a la brevedad las especificaciones técnicas del proyecto de agua para dotación de este importante insumo a nuestra Planta Industrial de Carbonato de Litio, luego se van a establecer las condiciones técnicas para su licitación”.

Pacto fiscal: Candidatos buscan la redistribución de los ingresos

Economía. La caída en los ingresos del IDH y la pandemia configuran un nuevo escenario

Por Liliana Aguirre

/ 3 de marzo de 2021 / 12:16

Economía

Una nueva distribución de recursos para las regiones a través de un pacto fiscal y la búsqueda de fuentes de financiamiento son temas en los que coinciden cuatro candidatos a la gobernación de los departamentos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

A días de las elecciones subnacionales, estos candidatos coinciden en la necesidad de buscar nuevas formas de generar ingresos para los gobiernos departamentales, debido a la reducción en las regalías provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) a consecuencia de la pandemia del COVID-19, la caída de los precios internacionales del petróleo, las cuarentenas aplicadas en el país y las bajas recaudaciones por concepto de tributos.

Por ejemplo, Franklin Flores, candidato a la Gobernación de La Paz por el Movimiento Al Socialismo (MAS), propone que “se debe trabajar en la generación de nuevos ingresos sostenibles en el tiempo y no depender del nivel central del Estado, con la  creación de empresas departamentales que trabajen y reactiven la economía”.

En la misma línea, su correligionario Humberto Sánchez, candidato también por el MAS a la Gobernación de Cochabamba, sostiene que la autoridad elegida debe tener capacidad para hacer gestión ante el Gobierno central porque “un pacto fiscal tiene que ser con propuestas serias y lo que le corresponde en derecho a Cochabamba lo vamos a reclamar, y no es que iremos a pelear sino a debatir”, dijo.

No obstante, los candidatos opositores al oficialismo cuestionan el centralismo y cómo se encuentra la actual distribución de recursos de coparticipación tributaria e inversión pública.

“El 80% del presupuesto y el 86% de la inversión pública son manejados por el nivel central. El excesivo centralismo genera desequilibrios verticales entre el nivel central y los niveles descentralizados”, señala Claudia Bravo, candidata por Unidad Nacional (UN) a la Gobernación de La Paz.

De igual manera, Luis Fernando Camacho, candidato de la agrupación ciudadana Creemos a la Gobernación de Santa Cruz, cuestiona que desde 2014 no se logró un pacto fiscal debido al desinterés de la administración del expresidente Evo Morales.

“En nuestro plan de gobierno ‘Por el futuro de Santa Cruz’ planteamos alcanzar un pacto fiscal que distribuya los ingresos tributarios del Estado, entregando el 60% de los mismos a gobernaciones, municipios y universidades públicas y el 40% al Gobierno central”, señala.

Frente a las propuestas y las necesidades de recursos que enfrentarán los gobiernos subnacionales para ejecutar obras, el analista económico Moisés Mercado precisa que alcanzar un pacto fiscal implica el sinceramiento de las finanzas públicas para conocer cómo se encuentra el país.

“Ha sido entablado como mecanismo de acuerdo en nuestro país para temas subnacionales de las entidades territoriales autónomas, que son las gobernaciones y los municipios (…). El pacto fiscal ha sido llevado durante la gestión de Morales, pero en un contexto distinto que ha sido una época de vacas gordas. El pacto fiscal ha tenido otras connotaciones para resolver las asimetrías redistributivas que existen entre el nivel central, gobernaciones, niveles subnacionales y las asimetrías horizontales que tienen que ver con municipios y sus distintos tamaños, para que todos tengan la posibilidad de tener la suficiente cantidad de recursos y resolver las desigualdades territoriales”, indica el experto.

ASIMETRÍAS

Mercado explica que las gobernaciones tienen varias fuentes de ingreso y la principal son los tributos. “Uno está constituido por los ingresos de los hidrocarburos con las regalías y otro componente es el IDH, del que se benefician los departamentos productores de los hidrocarburos y los municipios donde existen las fuentes de energía relacionadas al gas y al petróleo, y el resto del país no percibe estos recursos” y el diálogo se da en torno a ese tema, concluye el profesional.

¿Qué proponen cuatro candidatos a gobernación del eje central?

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John Larrea: ICCO captó $us 6,6 MM para la sostenibilidad en el Chaco

El Coordinador de Programas de ICCO destaca las experiencias exitosas para la producción y comercialización de miel y maní en el Chaco, una región con conflictos acumulados por décadas donde la cooperación puede marcar la diferencia

El Coordinador de Programas de ICCO, John Larrea

Por Liliana Aguirre

/ 3 de marzo de 2021 / 12:09

Entrevista

Desde su llegada a América Latina en la década de los 70, la agencia de cooperación holandesa ICCO trabaja con especial atención en el área rural, desarrollando proyectos en beneficio de pueblos indígenas, campesinos, mujeres y cooperativas. John Larrea, destaca que en el Gran Chaco su atención se concentra en el desarrollo de un proyecto que incentiva la producción de miel y maní, logrando en 2020 21.600 kg del primer producto y 1.400 toneladas del segundo. Se trata de una oportunidad para generar ingresos a la región.

—¿Cuáles son las principales problemáticas en esta región?

—El cambio climático, la deforestación, el derecho a la tierra, la seguridad alimentaria, el desarrollo económico, la representatividad, el acceso al agua y la violencia sexual comercial, entre otras. Es una región donde la extrema variabilidad del clima afecta a la producción agrícola familiar, el riego, la cría de animales menores e incluso la recolección de frutos silvestres. La afectación económica debido al cambio climático limita el ejercicio de derechos, provocando una cadena de conflictos acumulados por décadas. La acelerada deforestación debido en gran medida a la producción ganadera y al modelo económico vigente, no solo limita el espacio físico de las comunidades indígenas, sino que afecta a las formas de convivencia, el uso de sus tierras, la forma de recolección y caza de sus alimentos. Todo esto repercute también en conflictos históricos alrededor de la tierra, donde los pueblos indígenas y campesinos deben iniciar demandas para defender sus recursos y territorios. Otro de los mayores problemas es el acceso insuficiente a fuentes de agua.

—¿Qué pasa con el agua?

—En cercanías del río Pilcomayo se encuentra agua dulce entre los 80 y 120 metros de profundidad, pero a medida que uno se aleja, en el suelo se ha encontrado una elevada cantidad de agua salada, la cual no es posible utilizarla para el consumo humano o animal, lo que afecta a la seguridad alimentaria y a las dinámicas económicas de los territorios (…). En el caso especial de las familias indígenas, además de la necesidad de agua, se hace prioritario el acceso a semillas y herramientas para ampliar los cultivos y diversificarlos. Así como el acceso a nuevas tecnologías que fomenten la producción, fortalezcan las cadenas de valor priorizadas por las comunidades y faciliten la comercialización de sus productos.

—¿A cuántas personas beneficia este proyecto?

—El programa Chaco Sustentable trabaja en Argentina, Paraguay y especialmente en el Chaco de Bolivia. Desde que se inició el programa en 2010, a través de nuestros socios locales en cada país, hemos beneficiado a alrededor de 25.018 familias de comunidades indígenas, criollas y campesinas en el Chaco trinacional. Con el propósito de mejorar la calidad de vida de las familias y las comunidades, el programa ha fijado prioridades locales y regionales que son coordinadas y atendidas con distintos actores en las comunidades, gobiernos locales, sociedad civil y plataformas regionales del Chaco. Desde un enfoque de complementariedad entre los actores, se generó un contexto solidario y de responsabilidad ambiental, respecto a la producción de alimentos, bienes de consumo sin incrementar la degradación ambiental y con mejores condiciones de inclusión económica.

—¿Qué experiencias productivas exitosas hay en el Chaco?

—Una experiencia importante del programa es la desarrollada con mujeres y jóvenes indígenas que lograron escalar sus capacidades productivas, alcanzando a conformar empresas indígenas constituidas, como es el caso de la Empresa de Mujeres Guaranís “Munduvi”, que produce derivados del maní y la empresa productora de miel “El Ikavi”.

—¿Desde qué año se desarrolla el programa Chaco Sustentable y cuál es la inversión?

—El programa Chaco Sustentable se conformó en 2010 con varias instituciones socias de Argentina, Bolivia y Paraguay. Hoy son más de 10 aliados a nivel regional que conforman el programa impulsado desde ICCO Cooperación. En el transcurso de estos últimos años, el programa trabajó principalmente con fondos provenientes de Holanda, del Ministerio de Relaciones Exteriores a través de su programa “Alianza por el Compromiso Civil” y de las Iglesias Protestantes Holandesas – Kerk In Actie.También hemos logrado articular y coordinar con otros importantes donantes como la Unión Europea en Bolivia a través del proyecto “Por Nuestro Gran Chaco” (Zicosur), el Fondo de Innovación (DANESA) y FIDA, entre otros. Los fondos han estado orientados a mejorar las capacidades productivas de los pueblos indígenas, fortalecer cadenas de valor de la miel, el maní y el algarrobo. Potenciar procesos de incidencia comunitaria, política y civil, con especial énfasis en la participación de jóvenes y mujeres en espacios de toma de decisión, así como fortalecimiento de modelos de gestión territorial, defensa de derechos y acceso a tecnología. En los últimos cinco años el programa movilizó recursos por un monto aproximado de 5.500.000 euros ($us 6,6 millones al cambio de hoy). En lobby & advocacy se invirtieron 300.000 y en inversiones productivas, 5.200.000 euros.

Perfil

Nombre: John Larrea

Profesión: Ingeniero agrónomo y economista

Coordinador

Especialista en finanzas para el desarrollo y proyectos. Trabaja más de 20 años con comunidades indígenas y campesinas. Es Coordinador de Programas en ICCO Cooperación, articulando y coordinando con gobiernos locales, departamentales y regionales del Gran Chaco Sudamericano.

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Industria 4.0: El desafío de la CNI para la próxima década

Revolución. Busca un salto cuantitativo del coeficiente de industrialización del 16% al 25%

Por Marco A. Ibañez

/ 3 de marzo de 2021 / 12:06

Negocios

Tras cumplir 90 años, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) asume el desafío de dirigir al sector a la Cuarta Revolución Industrial. En medio de una recesión económica y la emergencia por el COVID-19, busca fortalecer la producción y el comercio.

“El mundo vivió diferentes revoluciones industriales, desde la 1.0 con la máquina a vapor de James Watt a fines del siglo XVIII; la industria 2.0 con la producción en serie de Ford; la industria 3.0 de la electrónica y el internet en la industria 4.0 de la robótica, los algoritmos, la inteligencia artificial, el data science y estamos en puertas de la industria 5.0; empero, Bolivia pervive entre la primera y segunda revolución industrial en sus industrias pequeñas y medianas, y entre la tercera y cuarta revolución industrial en algunas de sus grandes industrias”, de acuerdo con una evaluación efectuada para LA RAZÓN por el presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Ibo Blazicevic.

En ese proceso de transición tecnológica, la entidad líder y más representativa del sector industrial del país cumple hoy 90 años con el desafío de trazar el rumbo para que las empresas nacionales encaren una nueva revolución en la década que se inicia.

“De cara al 2030, la CNI impulsa el tránsito hacia la industria 4.0 que fortalezca la productividad, las cadenas de valor local y la inserción internacional con productos de alto valor agregado con el sello Hecho en Bolivia”, dice el principal ejecutivo del sector.

Agrega que los industriales son testigos de que en medio de la crisis económica y la pandemia del COVID-19, una nueva realidad se escribe en la historia nacional.

“Se trata de una nueva normalidad donde los industriales multiplicamos esfuerzos para agregar no solo de materia prima e insumos a nuestros productos, sino también valor agregado con trabajo, capital y tecnología que permita al país subirse al tren de desarrollo”, sostiene.

En ese marco, considera que el futuro de la industria en Bolivia “estriba” en realizar el salto cuantitativo del actual coeficiente de industrialización del 16% al 25% hacia el 2030 y transitar hacia la industria 4.0 que fortalezca la productividad y el comercio nacional e internacional.

“Desde la CNI afirmamos que el principal desafío de la industria es incrementar su productividad para ser más competitivos en el contexto nacional e internacional y contribuir al desarrollo nacional. Asimismo, debemos trabajar para que junto al Estado se genere un clima apropiado a la iniciativa e inversión privada y se promueva el desarrollo”, insiste Blazicevic. 

GESTIÓN. El líder de los industriales traza el nuevo rumbo del sector. Foto: Pedro Laguna-Archivo

CRISIS

Según el líder de los empresarios industriales, el sector enfrenta la más fuerte recesión económica de las últimas cuatro décadas. Argumenta que conforme a un análisis del desempeño de la industria en 2020, se estableció que debido a los efectos de la pandemia del COVID-19, en 2020 el PIB industrial experimentó una caída de -11,9% cuando en 2019 se llegó a 3,19%, “una reducción de 15 puntos porcentuales, la mayor crisis económica industrial de los últimos 40 años”.

Pese a ello, afirma  que a lo largo de 90 años de vida institucional, la CNI contribuyó y seguirá contribuyendo “con profundo trabajo al desarrollo de Bolivia”, además de ser protagonista de trascendentales y relevantes hitos de la historia del país.

La entidad fue fundada en La Paz, un 28 de febrero de 1931 como Cámara de Fomento Industrial, agrupando y representando a empresarios dedicados a la manufactura.

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Flores nacionales buscan seducir a EEUU

Ventas. Después de tres años se volverá a exportar este producto

PRODUCCIÓN. Los valles de Cochabamba son aptos para el cultivo de diferentes variedades de flores

Por Marco A. Ibañez

/ 3 de marzo de 2021 / 12:01

Empresa

Después de tres años de paralizarse las ventas externas, Cochabamba volverá a exportar flores. El sector produce 30.000 kilos a la semana; considerando ese potencial, la Federación de Empresarios de ese departamento logró abrir el mercado de EEUU.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), procesados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), la última exportación de flores y capullos se registró al Paraguay en 2017. Desde esa gestión a la fecha no se volvieron a efectuar ventas de este producto al mercado internacional debido a factores como precio y logística.

No obstante, la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), en enero envió una muestra comercial de 10 cajas de diferentes variedades de flores a Miami a fin de que potenciales clientes valoren la calidad del producto, además de obtener la certificación para la exportación al país del norte.

Este primer envío enfrentó una serie de dificultades a nivel de trámites en el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), la Aduana y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN). Empero, la experiencia sirvió para marcar la ruta crítica para una primera exportación.

ROSAS. Son parte de la oferta exportable para Estados Unidos. Foto: Fernando Cartagena

POTENCIAL

Los resultados de la muestra enviada a Estados Unidos (EEUU) superaron las expectativas, pues ahora el sector prepara para los próximos días el despacho aéreo de 200 cajas con 5.000 kilos de flores producidas en los valles cochabambinos.

“Pretendemos consolidar este mercado porque definitivamente hemos identificado que, como región, tenemos muchas oportunidades que son muy positivas. En ese marco, tenemos que lograr que Cochabamba recupere su capacidad de exportación de productos como flores”, dijo a LA RAZÓN el presidente de los empresarios de Cochabanba, Javier Bellot.

Liliums, gerberas, lisianthus, hortensias, claveles y rosas son parte de la oferta de flores que en breve estará en el mercado de Miami, donde no competirán con precios sino con calidad y variedad.

“No estamos yendo a competir con precios sino estamos yendo con ciertas ventajas comparativas en cuanto a las variedades que se tiene y las características del tipo de flor”, destacó el empresario al referirse a la capacidad de producción de flores de Cochabamba, que supera los 30.000 kilos a la semana.

Entre 2010 y 2017, la máxima exportación se registró en 2011 cuando las ventas de flores llegaron a los $us 54.374.

CLAVELES. También son demandados por el mercado internacional. Foto: Fernando Cartagena

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Petrobras registra lucro el último trimestre de 2020

Costos. La estatal del Brasil aumentó cuatro veces el precio de los combustibles en lo que va de 2021

PETROLERA. Está entre los 10 mayores productores de petróleo del mundo

Por AFP

/ 3 de marzo de 2021 / 11:56

Mundo

La estatal petrolera de Brasil Petrobras anunció que registró ganancias en el cuarto trimestre de 2020, días después de que sus acciones se desplomaran más de 20%. Las ganancias de la compañía superan los $us 11.000 millones.

La compañía superó las expectativas de los analistas al registrar una ganancia neta de 59.900 millones de reales ($us 11.000 millones, al tipo de cambio actual) en el periodo de octubre-diciembre, revirtiendo tres trimestres consecutivos de pérdidas impulsadas por la pandemia del coronavirus. El resultado fue lo suficientemente sólido como para que la empresa más grande de Brasil terminara el año, impactado por el COVID-19, con una ganancia anual sorprendente de 7.100 millones de reales.

Probablemente será el último trimestre de la compañía bajo la dirección de Roberto Castello Branco, un respetado economista a quien el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, decidió la semana pasada reemplazar por un general de reserva del Ejército.

La medida alimentó los temores de que el presidente de extrema derecha intente intervenir en los precios del combustible en busca de su reelección el próximo año, una perspectiva que asustó a los inversores y desencadenó la caída de la Bolsa de Sao Paulo.

Castello Branco calificó los resultados como “un desempeño excepcional en un entorno muy desafiante”. “En medio de una severa recesión mundial y los efectos de un gran shock para la industria petrolera, prometimos estructurar una recuperación en forma de J», dijo en un comunicado y agregó: “Hemos cumplido nuestras promesas”.

PRECIOS. La empresa vio caer sus acciones en más de 20% el lunes pasado. Foto: AFP

RÉCORD

Los analistas habían pronosticado una ganancia de 4.900 millones de reales para el trimestre. El resultado fue un 635% superior al del cuarto trimestre de 2019, cuando Petrobras totalizó 2.000 millones de reales para cerrar un año de ganancias netas récord (10.200 millones de reales).

Petrobras aún se está recuperando de cuatro años de las grandes pérdidas que sufrió entre 2014 y 2017, sumergida en una crisis tras la revelación de un gigantesco esquema de corrupción montado entre empresarios, partidos políticos y exfuncionarios de la estatal para desviar recursos públicos amañando contratos.

Justo cuando estaba saliendo de la crisis, la pandemia hizo que los precios del pétroleo cayeran a mínimos históricos el año pasado. Además, la empresa vio sus acciones caer más de 20% después de que Bolsonaro nombrara al general de reserva del Ejército Joaquim Silva e Luna para reemplazar a Castello Branco.

Petrobras aumentó cuatro veces el precio de los combustibles en lo que va de 2021, con un alza acumulada de 34,78%. Esto irritó a los camioneros, que amenazaron con realizar una huelga como la que en 2018 paralizó el país durante varios días.

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