lunes 21 sep 2020 | Actualizado a 15:40

Volver a empezar, el drama de las mypes

Centenares de microempresas, como de la costura, dejaron de operar por la crisis provocada por el COVID-19

/ 12 de septiembre de 2020 / 09:10

Pandemia. La crisis trae cierre de empresas, cambio de rubro y despido de empleados

Frente a la crisis ocasionada por la pandemia, micro y pequeñas empresas (mypes) de manufacturas vendieron sus máquinas, cerraron talleres, despidieron empleados, cambiaron de rubro o pasaron a la informalidad. Son historias que va dejando la crisis. 

El COVID-19 sorprendió a varios sectores productivos en el país, las mypes y artesanos no escaparon a ello, cuando unos se encontraban produciendo para responder a los pedidos para su venta en el mercado local, otros para la exportación. Incumplieron contratos, se quedaron sin materia prima, sin capital y menos mercado.  

“La pandemia nos vino de golpe, nuestro sector es frágil y estamos sobreviviendo. Ahora que está comenzando a normalizarse queremos respirar, pero estamos a media máquina”, relató a La Razón la secretaria de Relaciones Públicas de la Asociación de Marmoleros y Graniteros 1ro de Junio de Santa Cruz, Lotty Faldin. Según la evaluación de la empresaria, las pérdidas son “incalculables”, sobre todo porque paralizó la construcción. “Tuvimos que vender algunas máquinas para comprar material, para trabajar, ya no hacemos semiindustrial sino artesanal, y ahí estamos”.

La crisis económica les obligó a muchos a prescindir de sus trabajadores e involucrar en la producción a los hijos para poder sobrevivir. “Este momento es difícil y el Gobierno no hace nada para ayudarnos”, lamentó Faldin.

Mientras, la gerente general de la pequeña empresa Orígenes Bolivia, Claudia Méndez, aseguró que el coronavirus fue “el último golpe” para su sector después de varios años muy adversos para las prendas de alpaca.

“Este ha sido el último golpe, ya fue muy duro a partir de los conflictos de octubre”, dijo, al precisar que desde los conflictos políticos del pasado año sus actividades productivas y comerciales no fueron las mismas.

Citó como ejemplo que su empresa dejó de comercializar productos en las tiendas que alquila en los aeropuertos de El Alto y Viru Viru en Santa Cruz, por la declaratoria de cuarentena y el cierre de fronteras terrestres y aéreas.

Sus proveedores, artistas y artesanos con los cuales trabajaba, a la fecha se volvieron informales, a consecuencia de la crisis.

Ante esa situación, Orígenes Bolivia ingresó en una etapa de incertidumbre y solamente espera una reactivación, indicó Méndez.  

Wálter Melendres, ceramista y autor de los “tilinchos” (t’ilies pequeño en aymara), que son diminutas figuras de barro que representan a personajes de la cultura andina, manifestó a este medio que debido a la pandemia se vio obligado a salir a las calles a ofertar sus productos.

“Estamos fregados, despedimos a nuestros empleados y salimos a la calle a vender, con eso nos estamos levantando poco a poco”. El alfarero decidió suspender  su producción destinada a la exportación y se dedicó a la manufactura de vajillas en cerámica, las cuales son comercializadas en ferias de El Alto y las principales calles de esa ciudad.

Culturas del Sol, desde 1973, es una microempresa pionera en productos de cuero de alta calidad para la exportación que también se vio forzada a detener sus operaciones productivas en 2019, por la crisis económica a consecuencia de los conflictos sociales.

Este año, debilitada vio llegar al COVID-19 y sus planes de mejoramiento se frustraron. Ante ese panorama, el gerente de la empresa, Christian Peralta, optó por nuevas estrategias de comercialización, acercándose más al mercado norteamericano y fijando su base en Dallas, Texas, con la idea de reinventarse fusionando el estilo tejano con el boliviano.

Artesanos. El talento de los trabajadores busca mercado

Cambios

Pero estos planes se vieron paralizados por el cierre comercial producto de la pandemia. “Creemos que la situación actual sin duda logrará que nos adaptemos a los cambios y que debemos proponer planes de supervivencia y seguir emprendiendo en favor de familias necesitadas de artesanos en Bolivia, mirando los mercados internacionales”, comentó el empresario.

De igual manera, el presidente de la Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), Néstor Conde, en una evaluación realizada para La Razón, señaló que ese sector agrupa a más de 600.000 mypes, de las cuales un 30% cerró sus operaciones por la pandemia.

De ese porcentaje, la mayoría de los empresarios cambiaron de rubro o se volvieron informales.

En su caso particular, tuvo que cerrar su taller ubicado en Ciudad Satélite de El Alto. De la confección de chamarras y prendas deportivas, pasó a producir barbijos y mamelucos, que promociona a través de las redes sociales.

“Tenía acercamientos con compradores de España y Brasil, se vino la cuarentena  y tuve que cerrar, la dueña de la tienda que alquilaba no consideró mi situación y me descontó la garantía.

Recogí mi maquinaria y me quedé sin nada”, relató. Una historia más de las secuelas del COVID-19 en suelo boliviano y en el mundo.

Pequeña industria se redujo un 39%

Una evaluación efectuada por la Cámara Departamental de la Pequeña Industria y Artesanía (Cadepia Cochabamba) estableció que el pasado año, entre enero y julio, un total de 11.413 empresas figuraban como inscritas en la plataforma de Fundempresa, que opera el Registro de Comercio de Bolivia. Sin embargo, este año en el mismo periodo las compañías se redujeron a 6.964, como resultado de la crisis ocasionada por la pandemia.

Es decir que las compañías en el ámbito nacional bajaron en un 39%, concentrándose sobre todo esta disminución en Cochabamba. Un panorama que preocupa a la presidenta de Cadepia, Mary Zelaya, porque así se demuestra que “la situación de las micro, pequeñas y medianas empresas en el país es bastante crítica y más en Cochabamba, como lo develan los datos estadísticos”.

“Las autoridades nos tienen relegados como patio trasero o hijos adoptados”, dijo la ejecutiva de la pequeña industria al lamentar que a la fecha, pese a los convenios suscritos con el Gobierno, medidas como el “créditos 1, 2, 3” no llegan al sector.

Además que estos planes no son accesibles para la pequeña empresa debido a que las tasas de interés son altas para contratar un crédito y en muchos casos duplican el capital  solicitado. En ese sentido, pidió a las autoridades nacionales impulsar las compras de productos nacionales, como medida para evitar el cierre de más empresas pequeñas a consecuencia de la crisis económica ocasionada por la pandemia y la cuarentena aplicada desde marzo pasado.

Informalidad

Al respecto, el presidente de la Conamype, Nestor Conde, afirmó que “lo que ha crecido es el comercio informal, porque se ha generado desempleo en muchas unidades productivas” en el país.

“Se han cerrado 120.000 unidades productivas pequeñas a nivel nacional, otras cambiaron de rumbo. Lamentablemente a eso nos están obligando”.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) informó que la crisis económica derivada de la pandemia ha llevado a la suspensión total o parcial de las actividades productivas, identificando a los sectores más afectados como el comercio mayorista y minorista, las actividades comunitarias sociales y personales; hoteles y restaurantes; actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, y sobre todo la manufactura de la microempresa.

El organismo estimó que cerrarían más de 2,7 millones de empresas formales en la región, de las cuales 2,6 millones serían microempresas.

Además, proyectó una pérdida de 8,5 millones de puestos de trabajo para este 2020.

Los hoteles se reabren, pero sin servicios extra

Reactivación. El sector solicita apoyo; ministro Arias les pide ‘reinventarse’

/ 19 de septiembre de 2020 / 07:21

Hotelería. La Cámara del sector en La Paz prevé que el flujo de visitantes no supere el 30% este año

Por Marco A. Ibañez

Como parte del posconfinamiento, el sector hotelero de varias regiones del país reabrió su servicio de hospedaje, pero sin restaurantes. Reclama una política que reactive el turismo y el flujo de clientes, mientras el Gobierno le pide que se “reinvente”.

Como consecuencia de la pandemia del COVID-19 y las cuarentenas que provocaron la paralización de las actividades económicas, en marzo los hoteles de diferentes categorías cerraron sus puertas. Con el nuevo escenario de flexibilización, el sector ve una opción para su reactivación aunque todavía enfrenta limitaciones por la caída del turismo, que precisa una promoción estratégica.

En el caso de La Paz, entre marzo y agosto los hoteles tuvieron apenas 1% de huéspedes, la peor cifra del sector en su historia, indicó a La Razónla presidenta de la Cámara Hotelera de La Paz, Helga Cisneros. “En los meses de pandemia estuvimos con el 1% de ocupación, nunca una empresa ha tenido ese nivel de ocupación”.

Espacios. La organización de eventos se encuentra suspendida. Foto: Álvaro Valero-La Razón

Con ese antecedente, la ejecutiva calculó que hasta fin de año el flujo de clientes en los hoteles paceños no superará el 30%, razón por la cual un porcentaje de los 190 socios (desde alojamientos hasta hoteles cinco estrellas) resignó la apertura de servicios hasta 2021, aunque no precisó el número. “Hay un porcentaje que esperará hasta febrero debido a que no hay un plan nacional de reactivación del turismo, no se quieren arriesgar”.

Al respecto, el ministro de Obras Públicas, Iván Arias, como quien es integrante del Comité de Operaciones de Emergencia Departamental (COED), señaló a este medio que el Gobierno extrema esfuerzos para apoyar a los diferentes sectores, pero que en el caso de los hoteles y el turismo esto “tomará su tiempo” y que frente a ello deben “reinventarse”.

“Nosotros en un inicio propusimos a varios hoteles que nos alquilen, no teníamos espacio para aislamiento (de pacientes sospechosos con COVID-19 o en recuperación), pero no querían. Muchos hoteles se han cerrado, además no supieron ubicarse en el contexto. No han sabido reinventarse. Hubo un momento en que en La Paz hicimos una fuerte apuesta para el aislamiento y no recibimos respuesta de los hoteles, me imagino que tenían mucho miedo que su hotel se inhabilite”.

Restaurantes. Este servicio está prohibido en los hospedajes. Foto: Miguel Carrasco-La Razón

Pérdidas

Según los datos que maneja la presidenta de la Cámara Hotelera de La Paz, el sector del turismo nacional suma una pérdida económica que supera los $us 850 millones, mientras que en el caso específico del sector hotelero la cifra es “incalculable”.

Ahora, la misión es resucitar. En Santa Cruz, Cochabamba, Oruro y La Paz, en pasados días los servicios de hospedaje reabrieron sus puertas con estrictas medidas de bioseguridad y, por ahora, no se autorizó la atención en restaurantes ni la organización de eventos.

“Si bien el municipio de La Paz emitió un comunicado por redes sobre que desde el 12 de septiembre comenzaban a funcionar (hoteles), la apertura es parcial, porque al margen del hospedaje, la atención de eventos y restaurantes es la parte fuerte de nuestros ingresos”, subrayó Cisneros.

La ejecutiva reclamó también una mayor coordinación entre el Viceministerio de Turismo, la Gobernación y la Alcaldía paceñas para la aprobación de protocolos y la emisión de certificados de autorización de funcionamiento.

Cierre. Hay hoteles que esperarán hasta febrero para reabrir. Foto: Álvaro Valero-La Razón

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PGE 2021: Menos ingresos y más retos

Economía. Expertos ven los caminos para que se pueda impulsar una reactivación

/ 19 de septiembre de 2020 / 07:20

Salud. Ante la crisis sanitaria, se anunció que el PGE 2021 debe incluir el 10% de recursos para el sector

Por Marco A. Ibañez

Con una reducción en los ingresos, el Gobierno transitorio elabora el Presupuesto General del Estado (PGE) 2021. Cuatro expertos analizan las rutas para reducir gastos, optimizar la inversión, generar empleo y, por ende, lograr la reactivación en medio de la crisis.

El 9 de septiembre, el ministro de Economía, Óscar Ortiz, anunció que el Ejecutivo inició la elaboración del anteproyecto de Ley Financial para la próxima gestión, con una reducción en los ingresos tributarios y en las ventas de gas natural a Brasil y Argentina, así como el desafío de bajar el déficit fiscal más allá del 6,6%.

La crisis del COVID-19 ha lastimado, y profundamente, a la economía del país y del mundo.

Precisamente Ortiz dio malas nuevas sobre el tema: el déficit fiscal de este año sobrepasará en al menos Bs 11.000 millones a los Bs 21.000 millones programados; la caída del Producto Interno Bruto (PIB) será de -6,2%; no hay dinero en las arcas y se depende de créditos externos para sobrevivir.

Sobre el PGE 2021, misión que asume el Gobierno pese a su carácter transitorio y a un mes de las elecciones, el analista Jimmy Osorio advierte que ya tiene retraso en su elaboración porque a la fecha todas las entidades públicas debían haber entregado al Ministerio de Economía sus presupuestos para su consolidación.

Además, observa que este documento es una copia del presupuesto 2020. “Asumo que es el tema COVID-19 que está retrasando, pero más allá las directrices no cambiaron nada (…). Sigue vigente el Plan Nacional de Desarrollo (PND) y en colación el Plan 2025. No hay recortes, estamos advirtiendo un copy paste— en términos coloquiales—, una copia del presupuesto para 2020 sin tomar en cuenta los efectos de la pandemia del coronavirus”.

En tanto, la directora del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad), Beatriz Muriel, considera importante que ante la escasez de recursos para 2021, una estrategia de impacto, de corto plazo, sería disminuir los altos costos de la burocracia estatal, abrir mercados de manera agresiva para los productos nacionales y aprovechar la restricción de movilidad actual para bajar asertivamente el contrabando.

“En pocas palabras, esto implica superar cuellos de botella actuales del desarrollo productivo, dinamizando el sector privado y, desde aquí, la generación de empleos”. En materia de inversión pública, remarca que todos los sectores sociales y económicos son importantes; sin embargo, en esta coyuntura de emergencia sanitaria, ésta debería buscar fortalecer más el sector de la salud.

Osorio añade que para el incremento del presupuesto para salud, dentro de las directrices el Ejecutivo debe establecer que todas las entidades que tienen relación con el tema destinen un presupuesto mínimo o, en su caso, hacer los recortes y transferencias para que en el PGE del próximo año se asigne un 10% al área.

En criterio del economista Jaime Dunn, “no hay mejor inversión estatal que invertir en la gente: salud y educación deben priorizarse. Debería ser una regla que la salud sea siempre un mínimo del 10% del PIB y la educación 8% del PIB”. Bajo premisas como “realismo” y “sinceramiento”, afirma que se deben priorizar obras de impacto social y económico, y para lograr ello se debe eliminar “gastos superfluos” y proyectos que no generarán ningún ingreso económico o bienestar social.

“La inversión pública no debe buscar la política expansiva del gasto porque ya no se cuenta con un espacio fiscal que se disponía anteriormente. Debe eliminarse la financiación de gastos recurrentes e inflexibles a la baja. Hay que reducir gastos corrientes innecesarios, remodelaciones, pasajes, viáticos, publicidad, entre otros,  y orientarse a proyectos de inversión pública con tasas de rendimiento altos”, complementa.

Proyección. Se prevé reducción en las ventas de gas natural.

Motor

Sobre este tema también opina el economista Roberto Laserna, quien precisa que en el pasado se efectuó inversión pública con la ilusión de que ésta sería el nuevo motor del crecimiento. “No ha ocurrido eso y es muy poco probable que ocurra. La mayor parte de esa inversión ha sido decidida por simple proselitismo y no opera, o lo hace a costos muy altos. Cuando esto ocurre, en vez de ayudar, estorba, porque aumenta el déficit fiscal”.

Por ello, este experto señala que se debe concentrar los recursos en inversiones de reposición y mantenimiento de lo que sí funciona y es necesario (como salud y servicios básicos) congelar temporalmente las inversiones inconclusas que no tienen perspectivas, y abrir las puertas a inversionistas que quieran tomar riesgos con empresas.

Son propuestas que marcan el camino hacia una ansiada reactivación, algo difícil, que no tiene una receta única, aquí en Bolivia, ni en el planeta.

Urea. La Planta de Bulo Bulo, una inversión paralizada hace un año. Foto: YPFB

Reducir gastos e inversión, dos puntos clave

La reactivación del país debe ser el eje central del PGE 2021 con “ingresos reales”, generar condiciones para la inversión privada y evitar las desigualdades socioeconómicas, coinciden analistas entrevistados por La Razón.

“Esta es la otra cara de la medalla para enfrentar la crisis. Sin reactivación no mejorarán los ingresos fiscales y no se superará el déficit, tampoco mejorarán los empleos y los ingresos”, afirma el economista Roberto Laserna, tras aclarar que la reactivación no depende del gasto fiscal ni de la inversión pública, sino de la inversión y el esfuerzo de la población.

Recomienda alentar la creación de nuevos empleos, buscar mercados y competir. “Hay que reactivar la economía, pero no el rentismo, la burocracia, la dependencia y el extractivismo. Tenemos que volver a confiar en nuestro trabajo y en los que invierten y organizan las actividades económicas en el agro, la industria, el comercio y los servicios. Ni la burocracia ni el presupuesto fiscal van a reactivar la economía y enfrentar la crisis. Los trabajadores, los consumidores, los innovadores, los inversionistas lo harán. Si no se los apoya, por lo menos hay que dejarles de estorbar”.

En tanto, el economista Jaime Dunn explica que la reactivación no existirá de manera sostenible con altos déficits por gastos “insulsos” e inversión pública “ineficiente”. “Dentro del principio de realismo y sinceramiento, el financiamiento del gasto público debe ser con ingresos reales. Los impuestos son los únicos ingresos que un país realmente tiene.

Si eso no alcanza, se debe estimular a que las iniciativas privadas realicen las inversiones que el Estado no puede hacer por los ingresos que no tiene”.

Con una reducción de los gastos innecesarios y de la inversión pública “electoralista” se debe inyectar recursos al sector privado pagando deudas estatales, es decir, disminuyendo la deuda flotante. “Hay millares de empresas que no reciben pagos por servicios dados al Estado, que hoy no pueden pagar salarios y menos realizar inversiones. El Estado no puede ser que contribuya en romper la cadena de pagos y ralentice el crecimiento económico”.

Recuerda que en el presupuesto 2020 se apostó a un precio del petróleo de $us 51,37 por barril, cuando por la crisis llegó a tener un precio negativo. Y que en el Presupuesto General del Estado (PGE) 2019, debido al proceso electoral previsto para esa gestión, proyectó ingresos que no se llegaron a alcanzar.

“De ahí el déficit fiscal presupuestado y ejecutado desde 2014, que sobrepasó el 8% en 2018. Los PGE del pasado incrementaban el gasto corriente y dependían del endeudamiento para su financiamiento. Eso no debería suceder nunca más”, sostiene.

Recomendaciones

1 Beatriz Muriel: Es importante que la economía sea reactivada para limitar el aumento tanto de la pobreza como de las desigualdades socioeconómicas.

2 Jaime Dunn: A diferencia de los últimos 14 años, ahora puede armarse por primera vez un PGE totalmente apolítico, priorizando las verdaderas necesidades del país.

3 Jimmy Osorio: En el presupuesto 2021 se están haciendo recortes para los gobiernos subnacionales, pero no así para el nivel central; no hay recortes en el gasto corriente, lo que es muy llamativo.

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Laurent Bertaux: Lo digital es el camino para masificar acceso a los seguros

La Boliviana Ciacruz (LBC) de Seguros y Reaseguros decidió adherirse al Pacto Global de las Naciones Unidas y contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

/ 19 de septiembre de 2020 / 07:19

Laurent Frederic Bertaux

Por Liliana Aguirre

La Boliviana Ciacruz (LBC) de Seguros y Reaseguros decidió adherirse al Pacto Global de las Naciones Unidas y contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), integrándolos en sus lineamientos estratégicos para generar valor en la compañía, la sociedad y el medio ambiente. El Pacto Global es una iniciativa internacional que promueve implementar principios para contribuir al desarrollo sostenible en todas las áreas de negocios de las empresas del mundo. Estos principios se han constituido en 17 ODS, que marcan la ruta hacia 2030. El vicepresidente de la aseguradora, Laurent Bertaux, habla de ese proceso de adhesión, la importancia de los seguros para empresas y personas, el mercado en Bolivia, así como los desafíos y perspectivas del sector para el próximo año.

—¿Cómo contribuirán al desarrollo sostenible desde la compañía?

—La Boliviana Ciacruz, desde hace ya varios años, tiene previsto el compromiso de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) muy metido en su ADN. Hemos encontrado con el Pacto Global una metodología de hacer las cosas, una forma de fijarnos objetivos, el camino para cumplirlos y que sea verificable lo que estamos haciendo. Tenemos acciones de RSE y la principal era apoyar a deportistas de alto nivel y hemos visto, a través del proceso de adhesión al Pacto Global, que en realidad había muchos aspectos que teníamos dentro de la Boliviana, pero no teníamos una metodología para poder organizarlos, reportarlos y verificarlos. Es una iniciativa con muchos años y con miles de empresas en el mundo, tienen claros sus 10 principios, 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se dividen el 169 metas. Entonces hemos definido esto, a través del Gerente de Marketing, que ya había trabajado en este programa en otro país porque es ecuatoriano.

A finales del año pasado, comenzamos y nos tomó unos cinco meses la adhesión al Pacto Global, nos aceptaron. Sabemos dónde estamos yendo y nuestra RSE va hacia fuera y tiene que ver en la reducción de las desigualdades. Por ello, estamos reformulando el Team LBC para que se pueda adecuar el Objetivo 10. El team LBC, en los próximos días, va a incorporar a deportistas de alto nivel con capacidades especiales. 

—Además de LBC, ¿quiénes son los socios sinérgicos para hacer frente a estos retos?

—Ya hay más de 40 empresas que forman parte para entrar en este concepto, hay un capítulo boliviano. Somos la primera compañía de seguros en entrar en este grupo selecto. Tienen ya una mesa de finanzas sostenibles y somos parte. Vamos a seguir hablando con las empresas financieras que son parte de ésta, ellas van a ir creando nuevos focos de interés, que de acuerdo con lo que está haciendo la Boliviana generarán su propia estrategia en cuanto a RSE. Vamos a ir aportando. Muchas de estas compañías son clientes nuestros y somos muy felices de compartir con ellos esta visión.

Qué mejor que trabajar con el Pacto Global que es parte de la ONU, que desde hace muchos años vienen haciendo esto y tienen la metodología modelo que nosotros podemos seguir y adaptar a nuestra estrategia.

—¿Cómo se potencia el mercado de los seguros en una economía no industrializada como la de Bolivia?

—Más allá de ser una economía que vive de recursos primarios, una economía que está en fase de industrialización o postindustrailización, lo que estamos viendo es que el seguro es un factor muy importante para el desarrollo de las empresas como de las personas. Uno puede emprender siempre y cuando tiene la posibilidad de dar seguridad a su emprendimiento. Yo puedo construir una casa o tener un auto, pero las decenas y miles de dólares que significan la inversión pueden desaparecer por el hecho de la naturaleza o por simple accidente. Frente a esta posibilidad de que suceda, el seguro es una red de seguridad que básicamente permite a la persona reponer el bien que ha perdido. Es muy importante para una sociedad contar con un mercado de seguros que funcione. La penetración en Bolivia es muy baja, es del del 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) y en general en América Latina es del 3% del PIB.

Esto pasa por un trabajo que debería ser alineado no solo en compañías de seguros y su asociación gremial, sino también con el regulador y la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB). Son muchos los que tienen que estar trabajando en esta educación para mostrar los beneficios de un seguro.

—¿Cómo impactó al sector la cuarentena por el COVID-19?

—Hay que entender que la cuarentena rígida, que ha comenzado el 23 de marzo, ha mostrado que en varios aspectos las oficinas de las administraciones públicas no estaban listas, por falencias propias y por falta de un marco normativo actualizado. Hay muchas tareas que estamos haciendo de manera manual, es decir que requieren de documentos impresos, firmas y de presencia física. Tenemos que darle la vuelta a esto, no solo al sector asegurador sino a toda la sociedad para que haya una simplificación mayor en beneficio de todos. Si nos acordamos de hace 15 o 20 años, teníamos que ir al banco con largas colas, boletas y sellos. Ahora es muy fácil y si uno quiere efectivo va a un cajero y la gran mayoría de operaciones se hacen desde la computadora o el celular. Tenemos que ir en ese camino para los seguros porque hay normas que han sido flexibilizadas en forma temporal. Nosotros estamos trabajando con todas las empresas a través de la Sociedad Boliviana de Aseguradoras, para que todas estas modificaciones temporales se vuelvan permanentes, además de incluir otros cambios. Estamos en 2020, en muchos países de Europa las normas han ido en esa dirección y permiten acortar tiempos y abaratar costos. De esta forma podemos masificar el acceso a los seguros.    

—¿Qué retos deben enfrentar las aseguradoras en 2021?

—El reto es poder simplificar y que los clientes puedan escoger y pagar una póliza de seguros y, quizá, no exista de forma impresa solo digital, pero con toda la validez y control como del papel.

Perfil

Nombre: Laurent Frederic Bertaux Laug

Cargo: Vicepresidente Ejecutivo de La Boliviana Ciacruz de Seguros y Reaseguros

Licenciado en comunicación

Con una trayectoria profesional de más de 30 años, es licenciado en Comunicación del Institut Pratique De Journalisme de Francia. Cuenta con una maestría en Administración de Empresas de la Emory University Goizueta Business School de EEUU.

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Con una red global, Morichal Corp está en Bolivia

Negocios. Es una firma de vanguardia en el comercio de papel y cartón

/ 19 de septiembre de 2020 / 07:18

Morichal Corp ofrece cartón duplex/triplex; papel kraft, bond, couché, térmico y químico, liners y otras especialidades para embalajes

Por Marco A. Ibañez

En los últimos 13 años, Morichal Corp lídera el comercio global de papel y cartón. El secreto de su crecimiento es una red mundial de productores. Desde Helsinki en el Golfo de Finlandia, pasando por Sao Paulo, hasta Bolivia.

La compañía fue fundada en 2007 en Ciudad de Panamá, por Thierry Dumoulin, quien asegura que pone a disposición de sus clientes latinoamericanos, en particular bolivianos, los mejores y más variados productos del sector a precios competitivos, en línea con los más innovadores avances en la industria del papel y con las certificaciones medioambientales correspondientes.

“Apostamos a este país (Bolivia) ya que consideramos que es un mercado diversificado, amplio y competitivo, con mucho potencial”, afirma el director y fundador.

Morichal Corp se encuentra en el mercado boliviano a través del representante de ventas para la región Cono Sur, Emmanuel Armas, quien reside en Montevideo.

La compañía ofrece productos como cartón duplex/triplex, papel kraft extensible, papel bond y couché, papel térmico y químico, liners reciclados y vírgenes, y otras especialidades para embalaje.

Anuncia también que hasta finales de este mes tiene previsto el lanzamiento de su aplicación móvil, disponible para iTunes y Android, con la cual sus clientes, de manera gratuita, efectúen seguimiento de sus órdenes al igual que la visualización de los documentos de embarque.

De acuerdo con Dumoulin, en las últimas décadas dos son los ejes que han marcado el nuevo rumbo de la industria del papel en el mundo: las nuevas tecnologías y el medio ambiente.

“Estamos viendo que muchas empresas que antes se dedicaban al papel de prensa están girando hacia el papel de embalaje, el papel reciclado para envolturas, el papel corrugado para empaques, entre otros productos. El auge del periodismo digital ha obligado al sector a cambiar el rumbo”.

Completa que la mayor conciencia en temas de sostenibilidad han empujado a que esta industria presente mejoras en procesos tecnológicos de producción de pasta y de papel, además de la creación de sistemas de gestión ambiental a través de certificaciones que garantizan la reducción del impacto sobre el medio ambiente.

En ese marco, Morichal Corp obtuvo en junio la Certificación FSC (manejo sostenible de bosques) para la cadena de custodia de los productos que comercializa, demostrando que cumple con los estándares sociales y ambientales del mercado de papel.

Industria

Esta compañía, en sus 13 años de existencia, ha logrado consolidarse en el mercado de la región a través de una red global de actores de la industria del papel, que cuenta con una presencia en 25 países del mundo.

Su fundador garantiza la calidad de los productos, junto a soluciones de logística y de distribución para todos sus clientes.

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Nikola, el fabricante de camiones eléctricos, ¿el nuevo Tesla o solamente humo?

Transporte. Cerró acuerdos con grupos de renombre, pero un inversor la acusó de mentir

/ 19 de septiembre de 2020 / 07:17

Visionario. En 2015, la compañía fue fundada por Trevor Milton

Por AFP

Con sus camiones eléctricos y de hidrógeno, Nikola afirma querer revolucionar el sector del transporte. Pero después de que un inversor acusara a la compañía de, prácticamente, vender humo, los títulos de la empresa avanzan en una montaña rusa.

Fundada en 2015 por Trevor Milton, la empresa trabaja principalmente en el desarrollo de camiones y pick-ups que funcionan con baterías eléctricas o pilas de combustible de hidrógeno, así como en estaciones de carga de hidrógeno.

Aún no ha fabricado nada, pero eso no le ha impedido cerrar asociaciones estratégicas con varios grupos industriales de renombre, como el gigante alemán de la ingeniería Bosch, la italiana CNH Industrial y, la última, con el fabricante de automóviles estadounidense General Motors.

Este acuerdo con GM, anunciado el 8 de septiembre, disparó un 41% el valor de Nikola en la Bolsa de Nueva York, a la que accedió en junio a través de una fusión con VectoIQ, empresa fundada, precisamente, por un exalto funcionario del tradicional fabricante de Detroit.

Al igual que el fabricante de autos eléctricos de alta gama Tesla, Nikola se está beneficiando de un cierto entusiasmo inversor por el sector de los vehículos eléctricos. Pero hasta ahí el viento de popa para Nikola.

La firma de inversión Hindenburg Research publicó un informe el 10 de septiembre en el que acusa a Nikola de haber puesto en marcha un «fraude complejo» basado en las múltiples mentiras de su fundador, quien, continúa el texto, «engañó a socios para que firmen acuerdos al afirmar falsamente que poseen una amplia tecnología patentada». Estas palabras hicieron que las acciones de Nikola se desplomaran un 36% en tres días.

La compañía negó de inmediato las acusaciones antes de emitir una explicación más consistente el lunes. El grupo, que dice haber hablado con el gendarme del mercado financiero estadounidense sobre este informe, asegura que la sociedad de inversiones pretendía manipular el precio de sus acciones. Resultado: las acciones remontaron un 11% el mismo día.

Sin embargo, Nikola no niega por completo uno de los supuestos fraudes denunciados por el grupo inversor. Se trata de un video de 2017 en el que se ve uno de sus prototipos circular. Según Hinderburg, el camión fue «remolcado hasta la cima de una colina en un camino remoto y simplemente filmado bajando la colina».

Nikola responde «nunca haber dicho que el camión estaba funcionando con su propio sistema de propulsión en el video», sino que el vehículo estaba «en movimiento».

Para Hindenburg, las explicaciones de Nikola en este punto, como en otros, son «completamente inadecuadas».

El director financiero de la start-up, Kim Brady, afirmó que el informe era «ofensivo» para sus socios. Antes de cerrar el acuerdo con Nikola, remarcó Brady, Bosch envió a varios ingenieros para estudiar el proyecto durante varios meses. Mientras que GM contó con el apoyo de los mayores bancos y firmas consultoras antes de hacerse con un 11% en la empresa, agregó.

«Creo que es ofensivo para nuestros socios estratégicos tener un vendedor en corto (ndlr: que apuesta a la baja de la acción) que está haciendo un trabajo de piratería y, esencialmente, señalando que nuestros socios estratégicos no saben lo que están haciendo», dijo Brady en una conferencia del sector. «Es ridículo pensar que no han hecho un examen a fondo».

Estrategia

«Es ridículo pensar que (estos grupos) no examinaron la empresa de cerca, mucho más de cerca de lo que podría haber hecho un jugador externo que quisiera apostar a la caída de la bolsa», comentó.

Para Daniel Ives, analista de Wedbush, el futuro de Nikola depende de cómo el grupo implemente su estrategia para 2023. «Si Trevor y su equipo pueden construir su planta en Arizona, convertir prototipos en modelos, sentar las bases de su red de carga y atraer pedidos de camiones, entonces Nikola tiene una oportunidad real y la acción reflejará esta dinámica», explicó en una nota.

¿Puede el grupo convertirse en el próximo Tesla, el fabricante de vehículos eléctricos fundado por el excéntrico Elon Musk que ahora vale mucho más en el mercado de valores que los fabricantes tradicionales aun vendiendo muchos menos automóviles?

Probablemente no, responde Ives. Como Apple o Amazon dominan de largo en sus respectivos sectores, «solo hay un Tesla», afirma. «Pero si tiene éxito en su estrategia, Nikola tiene una gran oportunidad. Estamos hablando de que se gastarán durante la próxima década cientos de miles de millones en el mercado de vehículos eléctricos. Habrá muchos ganadores».

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