Sunday 21 Jul 2024 | Actualizado a 16:36 PM

El impacto económico de la guerra en Oriente Medio

/ 19 de mayo de 2024 / 06:41

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que 577.000 palestinos están en el paro; 306.000 viven en Cisjordania.

Opinión

El Fondo Monetario Internacional revisó del 3,4% al 2,7% su previsión de crecimiento del PIB en 2024 para la región de Oriente Próximo y norte de África. En el último trimestre de 2023, la economía israelí se contrajo a un ritmo anual del 19% respecto al tercer trimestre. La movilización de 360.000 reservistas y la evacuación de la zona septentrional del país afectaron al consumo, que se desplomó un 26,9% en el último trimestre, junto a una caída del 18% de las exportaciones y un 67% de la inversión en activos fijos. El PIB ascendió en 2023 un 2%, mientras que en 2022 lo hizo un 6,5%.

Se ha interrumpido el trabajo en una tercera parte de los proyectos de construcción en Israel, en gran parte porque los palestinos tienen prohibido acceder a sus empleos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que 577.000 palestinos están en el paro. De dicha cantidad, 306.000 viven en Cisjordania y constituyen una tercera parte del total. Los 201.000 trabajos perdidos en Gaza son dos terceras partes del conjunto. La OIT augura que, si la guerra dura hasta junio, el desempleo en Gaza y Cisjordania alcanzará el 46%. El PIB de los territorios palestinos se contrajo un 33% en el último trimestre de 2023 respecto al año anterior, con descensos del 80% en Gaza y 22% en Cisjordania.

Un informe del Banco Mundial estima que entre octubre y finales de enero se destruyó infraestructura en el enclave por valor de $us 18.500 millones, cantidad equivalente al 97% del PIB anual de Gaza y Cisjordania.

Se tardará años en retirar los 26 millones de toneladas de escombros. Más de 1 millón de personas en Gaza se ha quedado sin hogar. Más de la mitad está al borde de la hambruna y sus 2,3 millones de habitantes padecen malnutrición.

Israel y sus vecinos esperaban un año récord para sus sectores turísticos en 2023, el mejor desde 2019. El turismo aporta un 3% al PIB de Israel. Se preveía la llegada de 5,5 millones de turistas. La cifra final fue de 3,3 millones. Según S&P Global Ratings, las reservas turísticas en Egipto disminuyeron un 25% a principios de noviembre. La agencia de rating vaticina una caída de ingresos por turismo de entre un 10% y 30% para Egipto en 2024, equivalente a un 11% de sus reservas en divisas. La paralización del turismo podría ocasionar un descenso del 23% del PIB del Líbano. Se pronostica que la pérdida de ingresos turísticos para Egipto, Jordania y Líbano será de $us 16.100 millones.

Los hutíes han atacado desde noviembre más de 40 buques mercantes en el mar Rojo, por donde fluye el 12% del comercio mundial y el 30% de los contenedores. Centran sus agresiones en navíos de países aliados de Israel y ofrecen protección a los de Rusia, China y potencias hostiles a Tel Aviv. Muchas navieras optan por la ruta más larga, por el sur de África. Pero se extiende el viaje entre 15 a 20 días y se encarece el coste de combustible hasta un 60%. La aseguradora Markel ha empezado a ofrecer seguros de carga de un año y $us 50 millones para transitar por el mar Rojo. Los ataques hutíes han recortado el tráfico en un 64%, y causaron una pérdida de recaudación a Egipto del 50% en enero y febrero.

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En 2023, el comercio israelí con los seis países árabes con los cuales tiene relaciones diplomáticas (Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahréin y Sudán) se acrecentó un 16% y alcanzó a $us 4.000 millones. El Instituto de Paz de los Acuerdos de Abraham fija en $us 11.000 millones los intercambios desde 2020; destacan el sector agrícola, el turismo, la tecnología, la energía y la defensa.

Turquía ha prohibido la exportación de 54 productos a Israel, entre ellos cemento, acero y aluminio. Canadá, Japón, España, Países Bajos y Bélgica han dejado de hacer nuevas ventas de armamento a Israel. Chile vetó la participación de este en su reciente Feria Internacional del Aire y del Espacio. Pero por ahora los boicots a Israel son limitados.

Los inversores apuestan que las hostilidades no se extenderán. Así se explica que los principales índices bursátiles hayan registrado alzas desde el 9 de octubre: el S&P 500 y Nasdaq, un 15%, Dow Jones, un 12%, Ibex, un 18%, Dax, un 18%, CAC 40, un 13%, FTSE, un 8% y Nikkei, un 20%. Se apuntan subidas notables desde el inicio del conflicto el índice de Tel Aviv (27%), Egipto (27%), Tadawul (Arabia Saudí, 16%) y un descenso Jordania (4%). El precio de barril de petróleo WTI es algo menor respecto al 9 de octubre del año pasado, cuando Israel inició su ataque, y el Brent también ha disminuido. La economía de EEUU creció en el primer trimestre a un ritmo anual del 1,6%, la mitad de su marca en el último trimestre de 2023. La ralentización frena la demanda de combustible. Debido a la apreciación del dólar, el precio de la gasolina en la moneda de muchos países es más elevado, lo cual también contiene la demanda.

Los vínculos comerciales e inversiones entre Israel y los países de los acuerdos de Abraham no han menguado. Sus líderes necesitan la sustancial ayuda que reciben de EEUU y temen más a Irán que a su opinión pública. Pero sin un final de la guerra no se conseguirá el ansiado acuerdo de Israel con Arabia Saudí, cuyo fondo soberano invirtió más de $us 30.000 millones en 2023. Tel Aviv debe poner fin a la guerra y profundizar el marco económico y de seguridad con sus aliados occidentales y las potencias sunitas frente a Irán.

Alexandre Muns Rubiol Profesor de la EAE Business School

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Los BRICS+ frente al todavía sustancial poder de Occidente

Moscú y Pekín quieren sustituir las divisas occidentales con sus monedas en el comercio internacional y las reservas bancarias

/ 7 de julio de 2024 / 06:18

Opinión

El grupo de los BRICS existe desde 2009 y estaba integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Su objetivo es crear instituciones y proyectar un poder que compita con el de las democracias occidentales. En 2024 se han incorporado Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Egipto y Etiopía. Javier Milei rechazó la invitación extendida a Argentina. Los BRICS+ aglutinan el 36% de la población, generan el 43% del PIB mundial y producen el 44% del petróleo.

China y Rusia intentan fidelizar a otras potencias emergentes y países en vías de desarrollo desde hace años mediante flujos de comercio e inversión y financiación de infraestructuras de transporte y energía. La Organización de Cooperación de Shan­ghái (2001), la Iniciativa de la Franja y de la Ruta (2013), el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (2014) y la Unión Económica Euroasiática (2014) son su respuesta a las organizaciones internacionales tradicionales.

China y Rusia persiguen su desacoplamiento del orden económico y de seguridad occidental con más intensidad desde que se impusieron sanciones contra Rusia por su invasión del Donbás (Ucrania) en 2014. Coincidió con la publicación en 2015 del programa Made in China 2025, que ha otorgado subvenciones cuantiosas a sus empresas para superar a Occidente en tecnología punta.

La tensión ha aumentado después de la alianza sin límites sellada entre China y Rusia en vísperas de la invasión de Ucrania por Vladimir Putin en febrero de 2022. Moscú controla el 20% del territorio ucraniano y con milicias prorrusas o sus propias tropas mina la capacidad de Georgia, Armenia y Moldavia de integrarse en las estructuras occidentales. Pekín quiere adueñarse de Taiwán y todo el mar de China meridional, y suprimió violentamente las libertades de Hong Kong.

La segunda invasión de Ucrania provocó una congelación de reservas y activos rusos en Occidente. Se prohibieron los flujos de comercio e inversiones en muchos sectores y se eliminaron las importaciones de sus hidrocarburos. El objetivo era privar a Rusia de divisas. Putin ha resistido el aislamiento occidental mediante una profundización de sus vínculos económicos y energéticos con sus socios en los BRICS+, además de Turquía, Indonesia e Irán.

En 2023, Rusia exportó el 90% de su petróleo crudo a China e India. Pekín ha desplazado a la UE como mayor socio comercial de Rusia. El comercio entre China y Rusia batió el año pasado un récord, con $us 240.000 millones. China exporta a Rusia gran parte de la maquinaria, productos electrónicos, químicos, textiles y móviles que le suministraba Europa antes de 2022. El PIB conjunto de los BRICS+ (27 billones) es menos de la mitad de los 58 billones de la coalición occidental (EEUU, UE, Reino Unido, Canadá, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, Taiwán, Singapur) que ha aplicado sanciones sobre Rusia.

Moscú y Pekín quieren sustituir las divisas occidentales con sus monedas en el comercio internacional, las reservas de los bancos centrales y las inversiones. Pero son conscientes de la aplastante superioridad de las monedas occidentales. Por ello, impulsan también una moneda común para los BRICS+, que emitiría el banco que creó el grupo en 2015.

Según el estudio trimestral del FMI sobre la composición de las reservas en divisas, en el último trimestre de 2023 un 58% fue en dólares, un 19,9% en euros, un 5,7% en yenes, 4,6% en libras esterlinas, un 2,5% en dólares canadienses y un 2,1% en dólares australianos. Significa que un 92,8% de los 12 billones de reservas se poseen en divisas occidentales, frente a un 2,2%, 98.000 millones, en yuanes.

El dólar es la moneda en el 40% de las transacciones comerciales mundiales. Entre 2009 y 2019, fue la divisa utilizada en el 96% de los intercambios comerciales del continente americano, el 74% en la región Asia-Pacífico y el 79% en el resto del mundo. El dólar es una de las monedas en el 88% de intercambios de divisas, el euro en el 30% y el yuan solamente en el 7%. Los pagos de deuda pública y de materias primas también se hacen predominantemente en dólares. La mitad de la deuda internacional está denominada en dólares.

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Occidente cuenta con mercados financieros y bursátiles más potentes y líquidos que los de los BRICS+. Los 51 billones del mercado de bonos de EEUU son un 39% del total mundial y superan los 20 billones de China (16%). Las mayores plazas bursátiles mundiales son occidentales o de democracias asiáticas. Las estadounidenses NYSE (28,4 billones), Nasdaq (25,4 billones), Euronext (7,2), japonesa JPX (6,6), LSE Group (3,4), TMX Group (Canadá, 3,2), Deutsche Börse AG (2,3), Nasdaq Nordic and Baltics (2), Taiwán (2), Corea del Sur (1,98), Suiza (1,95) y ASX Australian (1,68) suman en conjunto una capitalización bursátil de $us 86,1 billones. Triplican los 26,7 billones de capitalización de las de los BRICS+. Las chinas Shanghái (6,5 billones) y Shenzhén (4,1), la NSE de India (4,6), Hong Kong (3,8), Arabia Saudita (2,9), Irán (2,7) y Sudáfrica (1,2) están perdiendo además terreno ante el estímulo de la inteligencia artificial de las occidentales. Nvidia ha triplicado su capitalización en un año. Su acción ha subido un 145% en 2024. La capitalización conjunta de los titanes tecnológicos estadounidenses –Nvidia, Microsoft, Apple, Alphabet, Amazon y Meta– asciende a 15,2 billones, no lejos del PIB de China (17,9 billones).

El estudio del Foro Monetario Oficial y de Instituciones Financieras de junio revela que los gestores de 73 bancos centrales con 5,4 billones en reservas y los de fondos privados prevén aumentar sus inversiones en dólares un 18% en los próximos dos años. Un 7% elevará sus inversiones en euros. El año pasado, EEUU atrajo 341.000 millones en Inversión Extranjera Directa (IED), mientras que la IED hacia China fue de solo 3.300 millones, la peor en 30 años. Las sanciones occidentales ahuyentan a las empresas extranjeras.

El dólar es un valor refugio que se aprecia cuando se produce cualquier crisis geopolítica. Acude capital para comprar activos denominados en dólares ante cualquier desestabilización política o militar internacional.

Las cumbres de los BRICS+ que auspicia Rusia durante su presidencia del grupo este año seguirán produciendo aspiraciones espectaculares. Pero la realidad de las estadísticas reseñadas es tozuda.

Alexandre Muns Rubiol Profesor de la EAE Business School

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Las sanciones contra Rusia: una estrategia fallida

Nos hallamos ante una verdadera guerra económica entre Occidente, Rusia y sus aliados.

/ 23 de diciembre de 2022 / 06:01

OPINIÓN

Las sanciones impuestas sobre dictaduras dañan a su economía y afectan a su población, pero en pocos casos consiguen un cambio de régimen. Años de bloqueo contra Irán y Corea del Norte son una buena prueba. Fueron necesarias más de tres décadas de un fuerte boicot para acabar con el apartheid en Sudáfrica. Aislar a Rusia por su invasión de Ucrania es un reto inmenso. Es la novena economía mundial, con un PIB de $us 1,9 billones, una población de 145 millones y el mayor país en extensión. En 2021 fue el segundo exportador mundial de petróleo. Posee las mayores reservas de gas natural, y en 2021 fue el segundo productor y primer exportador de dicho producto. El año pasado fue líder mundial en exportación de trigo y aceite de semilla de girasol. Es asimismo un suministrador clave de metales como paladio, níquel, platino, aluminio y cobre.

Arrinconar a Rusia

Arrinconar al régimen de Vladimir Putin exige una estrategia muy meditada y tácticas eficaces que se adapten a las reacciones del Kremlin. Se debe elogiar a la Administración estadounidense por su inicial creación de una coalición integrada por EEUU, la UE, el Reino Unido, Canadá, Japón, Corea del Sur, Australia, Taiwán, Suiza, Singapur y Nueva Zelanda. Su PIB conjunto asciende a $us 54 billones, frente a los 20 billones que suman China y Rusia. El rublo se ha revalorizado frente al dólar desde el inicio de la guerra. Moscú lo ha logrado exigiendo a sus clientes que paguen en la moneda rusa. Europa vetó la compra de la mayor parte de gas natural, petróleo y carbón ruso. Putin reorientó sus exportaciones de hidrocarburos y otras materias primas hacia las principales potencias emergentes. Respecto a las cifras de 2017-2021, desde febrero el valor de los intercambios comerciales de Rusia se ha incrementado sustancialmente con China (64%), India (310%), Brasil (106%) y Turquía (198%). Los países emergentes jamás se han sumado a las prohibiciones de invertir y comerciar con Rusia. En muchos casos compran hidrocarburos a precios descontados mientras la UE y el Reino Unido registran tasas de inflación superiores al 10%.

Ataques

Putin ha convertido los alimentos, la energía y los 7,8 millones de refugiados ucranianos en Europa en instrumentos de guerra. Bombardea indiscriminadamente edificios civiles e infraestructura energética ante el fracaso de sus ofensivas terrestres. Occidente responde con el envío de armas sofisticadas como artillería móvil y próximamente baterías antiaéreas Patriot. Pero Putin atemoriza a los líderes occidentales con su amenaza de emplear armas nucleares. De lo contrario hubieran entregado cantidades sustanciales de tanques y aviones de combate a Ucrania. El inquilino del Kremlin es un actor racional. No utilizará armas nucleares. No lo ha hecho después de incursiones y bombardeos en Rusia por parte de fuerzas ucranianas. Perdería el apoyo de muchas potencias emergentes si cruzara dicha línea roja.

Empresas

La Yale School of Management describe desde febrero la situación de las empresas extranjeras en Rusia. De las 830 multinacionales que han cesado total o casi completamente sus operaciones en Rusia, únicamente 14 son de países emergentes. Un estudio de Reuters y el centro de estudios RUSI británico detalla cómo Rusia, entre febrero y octubre, ha sido capaz de importar $us 2.600 millones en componentes electrónicos incluidos en las sanciones. Una galaxia de empresas y suministradores localizados en Turquía, China, Hong Kong, Singapur y países europeos desde abril han podido exportar productos de Intel a Rusia por valor de $us 457 millones.

Los líderes occidentales deben ser implacables frente a los flujos de inversión y comercio de las potencias emergentes con Rusia. Es la consecuencia lógica de haber embargado los activos de empresas, oligarcas y políticos rusos. La Comisión Europea debe acelerar la directiva derivada de la decisión del Consejo del 28 de noviembre de castigar como un crimen en toda la UE la evasión de sanciones. Situará a personas y entidades de fuera de la UE que cometan dichas prácticas en la ilegalidad. Occidente debe imponer aranceles sobre las exportaciones de países emergentes para disuadirles de hacer negocios con Rusia.

Iinflación y falta de energía

Putin sabe que la población occidental puede agotarse de la inflación y falta de energía. En 2024, EEUU, Rusia y Ucrania celebrarán elecciones presidenciales y legislativas. La única incógnita es quién será el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Un presidente y Congreso republicano recortarían la ayuda a Ucrania. Nos hallamos ante una verdadera guerra económica entre Occidente y Rusia y sus aliados. Casi toda América del Sur está gobernada por la izquierda radical. López Obrador desafía abiertamente a Washington a pesar de que EEUU es el destino del 80% de las exportaciones de México. Arabia Saudí y la OPEP+ (que incluye a Rusia) decidieron recortar en octubre la producción de petróleo. Se deben suspender acontecimientos deportivos internacionales. Nunca se debió disputar el Mundial en Qatar, país que ha maltratado a los trabajadores africanos y hasta 2026 no suministrará GNL a Alemania. Hasta junio EEUU había exportado el 68% de su GNL a Europa. Los organismos internacionales e instituciones europeas deben acelerar con cofinanciación la construcción de las 33 plantas de regasificación de GNL proyectadas porque las 29 actuales son insuficientes.

Paralelamente, Occidente debe abandonar las aspiraciones maximalistas de Volodimir Zelenski. Crimea fue entregada por Nikita Jrushchov a Ucrania en 1954 y la mayoría de su población desea pertenecer a Rusia. Kiev debe otorgar la máxima autonomía al Donbás y equiparar el ruso al ucraniano. La OTAN y los cuerpos armados de la UE garantizan la seguridad de Ucrania, que debe convertirse en miembro de la UE pero no de la Alianza Atlántica. Así desaparecerían los pretextos de Putin para su invasión y se lograría mayor complicidad de las potencias emergentes.

Alexandre Muns Rubiol profesor de aea business school

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