La Revista

domingo 25 jul 2021 | Actualizado a 14:34

Revelan cómo murió Ramsés hace 3.000 años

Momia. El faraón egipcio Ramsés III fue degollado al intentarse un golpe de Estado

/ 31 de diciembre de 2012 / 04:21

Un nuevo análisis forense de la momia de Ramsés III sugiere que el faraón del antiguo Egipto fue degollado en un intento de golpe de Estado hace más de 3.000 años, según publica la revista British Medical Journal.

Los rayos X revelaron una profunda herida en el cuello de Ramsés III que había permanecido oculta hasta ahora por una capa de vendas que nunca se han retirado para no empeorar el estado de conservación de la momia, según un estudio de expertos italianos.

El examen de los restos del segundo faraón de la dinastía XX, que gobernó Egipto entre 1.186 y 1.155 a. C., apoya la teoría de que fue víctima de una conspiración liderada por Tiyi, una de sus dos esposas, y su hijo el príncipe Pentaur, ávido por heredar el trono de su padre. La hipótesis de la conjura para matar al faraón se basa en un papiro datado en 1.155 a.C. que da cuenta de un proceso judicial contra miembros del harén de Ramsés III para derrocarlo y hacerse con el poder.

Análisis. A través de tomografías computarizadas (TC) salió a la luz un corte amplio y profundo en la garganta de Ramsés III que fue probablemente causado por un arma afilada y que le habría provocado una muerte inmediata.

“Hasta ahora sabíamos nada o casi nada sobre cómo murió Ramsés III. Se había examinado su cuerpo y se le habían hecho radiografías, pero no se había detectado ningún traumatismo”, explicó Albert Zink, investigador de la Academia Europea de Bolzano.

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Fallece Roberto Valcárcel, pionero del arte contemporáneo boliviano

Murió este domingo tras una larga lucha por su vida tras sufrir complicaciones por el COVID-19, informaron artistas y allegados al creador. Su trabajo fue recientemente reconocido con el Premio Obra de Vida del Salón Pedro Domingo Murillo de la Alcaldía de La Paz.

Fotos: Roberto Valcárcel

/ 25 de julio de 2021 / 12:56

El artista visual Roberto Valcárcel, pionero del arte contemporáneo en Bolivia, falleció este domingo tras una larga lucha por su vida tras sufrir complicaciones por el COVID-19, informaron artistas y allegados al creador. Su trabajo fue recientemente reconocido con el Premio Obra de Vida del Salón Pedro Domingo Murillo de la Alcaldía de La Paz, mientras que el Senado se negó a darle uno por su trabajo.

Nacido en La Paz el 19 de agosto de 1951 y radicado la última etapa de su vida en Santa Cruz, se formó como comunicador visual y arquitecto en la Universidad Técnica de Darmstadt en Alemania. Junto con Gastón Ugalde encabezaron las primeras expresiones del arte contemporáneo boliviano.

A continuación, el reportaje que publicó el suplemento Escape a comienzos de este mes:

Roberto Valcárcel, el relevo de Prometeo para el arte boliviano

Lo reportaron todos los medios de comunicación del país: “Roberto Valcárcel gana el premio Obra de una vida del Salón Pedro Domingo Murillo”, uno de los premios más importantes de la municipalidad paceña, acompañado de un incentivo económico de Bs 27.500, muy útiles para un artista que no hace mucho también estuvo en las noticias, pero porque necesitaba ayuda para acceder al tratamiento que requería para superar el COVID-19.

Pero nadie dijo por qué se lo ganaba.

¿Qué hay en la obra de Valcárcel que hizo que la Alcaldía paceña escuchara la petición de 25.000 personas que firmaron en campaña para que ganase este premio? Hace años que el historiador de arte Pedro Querejazu afirmó que el artista —nacido el 19 de agosto de 1951 en La Paz y que radica en Santa Cruz— tomó “el relevo de Prometeo, abriendo alternativas plásticas y temáticas para el arte boliviano”. Hoy Querejazu mantiene sus palabras, las mantiene y las reafirma.

“Él es el introductor del arte contemporáneo boliviano, del lenguaje transdisciplinar, del reciclado de material, de performances que nunca fueron superadas dentro del país”, expone el historiador. “Y algunos pueden quizá decir ‘pero se copió de Europa’. No importa, cada cosa es novedosa donde sucede”.

La obra de Roberto Valcárcel MöllerHergt es una propuesta que parte de una reflexión profunda sobre la realidad. “No tiene un estilo, sino muchos estilos, puntos de vista y significados”, explica la doctora en Teoría e historia del arte Valeria Paz, cuya tesis doctoral para la universidad de Essex versa sobre la obra de Valcárcel.

Su arte es una denuncia al autoritarismo, hecha a través de una perspectiva izquierdista que “artistas e ideólogos de izquierda en Bolivia nunca notaron en toda su dimensión”, subraya Querejazu. Sus obras eran consumidas por la clase media y la clase acomodada que colgaban sus protestas en las paredes como “cosas lindas” y no como querellas contra la persecución del ser humano por el ser humano.

La obra de Valcárcel cambia. Nunca deja la protesta ni la sutileza ni el análisis crítico, pero experimenta con la forma hasta generar instalaciones tan radicales de denuncia que “nunca fueron entendidas, ni siquiera por las instancias de censura más radicales del gobierno de Luis García Meza”, revela Querejazu.

Valcárcel se aparta del arte que se comprende con facilidad y “propone que tal vez el arte contemporáneo no debería llamarse arte porque uno tiende a pensar que el arte es bonito, pero es algo más que eso”, detalla Paz.

“Fue entrando al arte conceptual y dejó de hacer arte en la forma tradicional. Siempre ha sido un rompedor de límites y ese es su gran mérito en torno al arte boliviano”, añade Querejazu, quien se siente generacionalmente representado por Valcárcel y los paradigmas que trajo a Bolivia junto a otros artistas como Gastón Ugalde. 

Valcárcel es alguien que se maneja con razones y no sentimientos. “Con su aproximación fría y racional hacia temas que tienen una carga sentimental y moral para los bolivianos (como el del mar) busca perturbar la actitud complaciente y sumisa del ciudadano boliviano ante los discursos oficiales y lo aprendido en el colegio”, asevera Paz.

Por lo mismo, parte del legado de este artista plástico es la docencia. Sea en colegios, universidades o talleres, quienes han pasado por sus clases lo recuerdan como cuestionador. “Es una persona que te hace ver lo que tú crees que debes hacer, no te dice qué debes hacer. Te enseña a observar, a trabajar, a construir la disciplina”, dice Querejazu.

Las clases de Valcárcel, tal como sus obras, ejercitan la creatividad y el pensamiento crítico. El espectador es el que construye el sentido, no el artista. Es el espectador quien debe mirar las obras —¿por qué están hechas de cierta manera? ¿Con qué están hechas?—, pues todo contribuye al significado de una obra.

Pero “nuestros sistemas educativos son tan absurdos, de memorística y no de razonamiento, que no sé si la gente pueda entender la obra de Valcárcel, así como pasó con la de Cecilio Guzmán de Rojas, uno de los pilares del arte boliviano del siglo XX”, se lamenta Querejazu.

No importa. La obra está ahí, disponible para ser mirada y, a través de su análisis, hacer como Valcárcel e irse apartando de lo fácil, de lo conservador, para empezar a mirar —el arte, la realidad— desde varias perspectivas.

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La editorial Sorojchi en Argentina publicará ‘Seúl, Sao Paulo’ del escritor Gabriel Mamani

Sorojchi Editores trabajó también con los libros Casas Muertas de Miguel Otero (Venezuela), Interludio, Interlunio de Ercole Lissardi (Uruguay), Taxidermia de Álvaro Bisama (Chile), entre otros.

El ganador del Premio Nacional de Novela Foto: Gabriel Mamani Magne

Por María José Richter

/ 23 de julio de 2021 / 18:02

Seúl, Sao Paulo —Premio Nacional de Novela 2019— del escritor boliviano Gabriel Mamani será editada por Sorojchi Editores en Argentina. Los lectores del país vecino podrán acceder al libro en tres semanas.

Sorojchi Editores surge de un deseo de expandir la literatura latinoamericana y difundir en las letras de la región en todos los países.

«Yo empecé a viajar a ferias del libro latinoamericanas, estuve en la feria de Bogotá, en la feria de Montevideo, en la feria Independiente en Chile, y la sensación que tengo con respecto al consumo de libros en Argentina es que es algo absolutamente ombliguista: se mira todo el tiempo quién publica, quién no y cómo. Y en estos viajes me di cuenta que en el resto del continente hay una visión mucho más global y más regional de la literatura. Es algo que me parece admirable y, desde mi punto de vista, intento replicar», comenta Yair Magrino, director de la editorial.

«A raíz de estos viajes y esta apertura empecé a pensar que en Argentina nos debemos mucho esto de conocer autores Latinoamericanos. Por eso me contacté con el escritor Ercole Lissardi de Uruguay y Miguel Otero, grandes autres del siglo XXI y que en Argentina no se tiene tanta noción. La idea es buscar autoras mujeres latinoamericanas. A fin de año se estará publicando un libro de una autora ecuatoriana», añade. «Buscamos enriquecer un poco la bibliodiversidad en el mercado literario argentino que es, además de muy ombliguista, mucho a Europa y a Estados Unidos, y no tanto a Latinoamerica».

En ese camino, el primer libro boliviano de Sorojchi Editores es Seúl, Sao Paulo —Premio Nacional de Novela 2019— de Mamani. «Esta edición nace a raíz de un contacto con Magrino. Me dijo que le comentaron muchas cosas sobre mi obra y me hablo del proyecto que me parecio muy interesante por esta idea de expansión: la literatura argentina abriendo espacio a otras latitudes», cuenta el escritor.

«También me gustaron muchos sus ediciones, las portadas son hechas por grabados con artistas. Es un producto muy atractivo. Por otra parte, me llamó la atención el catálogo de escritores», dice.

Para él y para la literatura boliviana este hecho abre paso a la expansión de las letras nacionales.

«Los bolivianos somos poco leídos en el mundo. Siempre es para celebrar que un libro boliviano sea editado en el extranjero. Hay una versión norteamericana, inglesa y argentina para todo y siempre es bueno que haya versiones bolivianas paraa entender el mundo. Me sorprende y me parece injusto que, donde uno vaya, encuentra libros de autores extranjeros y no de acá. Esto es una apertura muy grande».

La edición estará lista en dos a tres semanas.

Comentarios

La contratapa fue escrita por Liliana Colanzi. «Seúl, Sao Paulo comenta de manera lúcida la situación de muchos emigrantesbolivianos que experimentan discriminación tanto en su país de origen como en aquel que los acoge, y cuya identidad está atravesada por la migración. Esta brillante novela no se priva del humor al retratar la alienación de jóvenes que provienen de familias que hablan una mezcla de aymara, español y portugués, que aprenden las violentas, misóginas y racistas jerarquías sociales en el servicio prelimitar, que despiertan al doloroso reconocimiento de su lugar como indígenas, que viven en cholets y que están obsesionados con las bandas de pop coreano».

«Seúl, Sao Paulo ofrece una mirada inteligente y profunda a una Bolivia compuesta por una burguesía indígena forjada a partir de años trabajo precario en países vecinos de ejercer trabajos informales como el contrabando y de reinventarse de las formas más creativas en la ciudad a pesar de los prejuicios que pesan en la sociedad boliviana», añade. «Gabriel Mamani Magne hace maravillas con el lenguaje popular y captura con agudeza las encrucijadas de la Bolivia del siglo XXI», concluye.

Sorojchi Editores trabajó también con los libros Casas Muertas de Miguel Otero (Venezuela), Interludio, Interlunio de Ercole Lissardi (Uruguay), Taxidermia de Álvaro Bisama (Chile), entre otros.

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Con la vuelta de los conciertos presenciales, los Kjarkas retoman los escenarios

El grupo de 50 años de trayectoria recibirá al público que cuente con certificado de vacunción, razón por la cual las entradas son limitadas y pueden ser adquiridas en Discolandia de El Prado.

Los Kjarkas en el escenario del Teatro al Aire Libre.

/ 23 de julio de 2021 / 15:00

Este 6 de agosto el país será homenajeado por el grupo Los Kjarkas que, con la apertura de las restricciones, retoman los escenarios. Los músicos animarán, junto a la agrupación argentina Los Nocheros, a las 18.00 el Teatro al Aire Libre.

«Celebremos juntos el medio siglo de amor a la patria», escribió el grupo en la invitación en Facebook.

El grupo de 50 años de trayectoria recibirá al público que cuente con certificado de vacunción, razón por la cual las entradas son limitadas y pueden ser adquiridas en Discolandia de El Prado.

Espectáculos

En los últimos días, los espacios teatrales musicales y los artistas volvieron a recibir a su público. En La Paz, la agrupación Aymuray se presentará esta noche en el Cine Teatro 6 de Agosto con el objetivo de «reconectar con la Tierra», dijo Marisol Díaz en contacto con La Razón. «Ahora que podemos volver a reconectar con el público, lo haremos más seguido. Esa conexión es fundamental».

El artista recientemente fallecido Jaime Junaro fue también homenajeado de la mano de músicos como Willy Claure, Emma Junaro, David Portillo, Mau Montero, Tere Morales y Sobrevigencia el pasado jueves en el Montículo. El evento, que recibió un pequeño número de paceños, también fue transmitido por las redes sociales de la Secretaría Municipal de Culturas (SMC).

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La revista Time sitúa al Salar de Uyuni entre los 100 mejores lugares del mundo

En la región, también son parte de esta selección José Ignacio (Uruguay), Mendoza (Argentina), Patagonia (Chile) y Quito (Ecuador).

Vista del Salar de Uyuni desde la Isla del Pescado

Por María José Richter

/ 23 de julio de 2021 / 14:40

La revista Time, en su edición de agosto, posicionó al Salar de Uyuni como uno de los “100 destinos extraordinarios para explorar en 2021” (“World’s Greatest Places 2021”).

“El salar de Uyuni es quizás la maravilla geológica más conocida de Bolivia, gracias a su paisaje deslumbrantemente blanco. De diciembre a abril, el agua de lluvia cubre la superficie cubierta de sal, creando un efecto de espejo con el cielo azul profundo, fundiéndose en el horizonte lejano”, dice la revista sobre el lugar turístico.

“Es parte de la nueva experiencia Travesía Atacama-Uyuni, un viaje 4 × 4 de varios días que lleva a los viajeros desde el desierto más seco del mundo en Chile hasta las salinas más grandes del mundo con estadías en casas de familia locales”, añade.

En la región, también son parte de esta selección José Ignacio (Uruguay), Mendoza (Argentina), Patagonia (Chile) y Quito (Ecuador).

Atenas, El Cairo, Dubái, París, Groenlandia y la Antártida son algunos de los destinos mundiales.

Time se publica semanalmente en Estados Unidos desde 1923. Este mes, en medio de la pandemia, decidieron homenajear al sector turístico, fuertemente golpeado por el COVID-19.

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Visita al Gran Palacio de Salzburgo, templo mundial de la música

El mundo de la música clásica está muy globalizado y entre mediados de julio y finales de agosto, más de 5.000 empleados procedentes de 60 países trabajan para este festival internacional que reivindica el primer lugar en el mundo.

Palacio de Salzburgo

Por AFP

/ 23 de julio de 2021 / 14:16

Desde hace seis décadas, bajo el techo dorado del Gran Palacio de Festivales de Salzburgo, los artistas más célebres rivalizan con la esperanza de inscribir su leyenda en este templo de la música.

Con su acústica excepcional y su escenario magistral, todo es desmesura en este palacio inaugurado el 26 de julio de 1960 y que acoge las representaciones del «Salzburger Festspiele».

De Plácido Domingo a Luciano Pavarotti, las voces más bellas han sido aclamadas en esta antiguas caballerizas episcopales con una fachada tricentenaria, convertidas con el tiempo en el «santa sanctorum» del arte lírico.

«Ya fue simplemente un milagro que esta sala viera la luz», sostiene la presidenta del festival, Helga Rabl-Stadler, con ocasión de una visita de la AFP en junio.

Mientras se prepara un muy esperado Don Giovanni de Mozart, con un montaje de Romeo Castellucci a partir del lunes, la presidenta recuerda la historia de este edificio único que forma un conjunto con las dos salas vecinas más pequeñas: la Casa para Mozart y la Escuela de Equitación de la Roca.

«Bajo la dirección del director de orquesta Herbert von Karajan, el arquitecto Clemens Holzmeister llevó a cabo esta obra monumental y en 1956, el Estado desbloqueó 210 millones de shillings para la construcción, una cantidad enorme», recuerda Rabl-Stadler.

Entonces, el festival de música y de teatro, fundado en 1920 como un proyecto de paz tras la I Guerra Mundial, tenía lugar en barrios modestos, adosados al promontorio que domina el casco antiguo.

La pequeña República de Austria, que acababa de librarse de las fuerzas de ocupación que se fueron en 1955, pese a estar arruinada apostó por la cultura e hizo de este «Gran Palacio» («Grosse Festspielhaus») de 2.179 plazas un símbolo de la renovación.

El escenario tiene 100 metros de ancho y fue construido dinamitando 50.000 m3 de piedras. Desde la calle, cinco puertas monumentales de bronce permiten el acceso al público.

La sala y el vestíbulo están recubiertos de marquetería, frescos, mosaicos, esculturas y tapicerías que ofrecen con sus materiales atemporales una atmósfera acogedora.

Intimidad sonora

La singularidad de esta sala es su «acústica verdaderamente maravillosa», según el director de orquesta Franz Welser-Moest, que ha actuado en ella en 74 ocasiones.

«Al entrar en el escenario, se tiene la impresión de un lugar de dimensiones intimidatorias que permite, sin embargo, una intimidad sonora increíble», dice, deseando volver cada año.

«Los sonidos más suaves se propagan de tal forma que el oyente más alejado puede sentir la experiencia muy directamente», asegura.
Helga Rabl-Stadler cuenta que «el director técnico de la Ópera de la Bastilla» de París, se sorprendió de que en los años 1960 se pudiera conseguir una «acústica tan buena».

Nunca es fácil para la nueva generación enfrentarse, como lo hicieron Karl Böhm y Pierre Boulez en su época, a este monumento en el que se perpetúa una tradición.

Esta temporada, el personaje principal de «Jedermann», una obra de teatro de Hugo von Hofmannsthal que se representa tradicionalmente cada año, llevará tacones altos interrogando la identidad de género.

Salzburgo también tiene la responsabilidad de hacer descubrir «el talento que definirá la música del futuro», dice el director artístico Markus Hinterhäuser.

El mundo de la música clásica está muy globalizado y entre mediados de julio y finales de agosto, más de 5.000 empleados procedentes de 60 países trabajan para este festival internacional que reivindica el primer lugar en el mundo.

Pese a la pandemia del coronavirus se han vendido 220.000 entradas, de entre $us 6 y 525. Habrá 168 eventos en 47 días, con un presupuesto de $us 70 millones, de los que el 25% son subvenciones públicas, una inversión ampliamente compensada por los ingresos que genera.

Desde hace meses, se fabrican las máscaras para Don Giovanni, los sombrereros preparan los tocados, las costureras reciben los pedidos. Una verdadera ciudad dentro de la ciudad se activa para dar vida, como dice Hinterhäuser al «sueño organizado».

«Que todas estas personas de continentes diferentes trabajen en pos de un mismo objetivo es una tarea ingente», recuerda Helga Rabl-Stadler, que se retirará este otoño tras un cuarto de siglo de leales servicios.

«En 1920, los fundadores proyectaban construir sobre suelo austriaco un centro artístico mundial que trascendiera las naciones. Quizá lo hemos logrado», concluye.

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