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Wednesday 7 Dec 2022 | Actualizado a 23:05 PM

José Andrés Rojo y su reencuentro con Bolivia

El periodista del diario El País de España, estuvo una semana en La Paz para impartir un taller de periodismo cultural en el Centro de España en La Paz (CCELP).

/ 5 de febrero de 2013 / 04:00

José Andrés Rojo, periodista del diario El País de España, estuvo una semana en La Paz para impartir un taller de periodismo cultural en el Centro de España en La Paz (CCELP) y se reencontró con una ciudad a la que dejó cuando tenía 13 años.

La historia de su familia empieza con la guerra civil española, su abuelo fue el responsable de las batallas más importantes para dilatar la guerra y él salió a Francia y allí vio que la guerra (civil) se acercaba, por lo que decidió instalarse en otro sitio”, cuenta el periodista José Andrés Rojo.

México y la Unión Soviética eran los lugares donde se exiliaban los republicanos; sin embargo, Vicente Rojo no quería estar donde fueron la mayoría de sus correligionarios, porque quería salir de eso, terminar con todo. Gracias a una tía monja, que tenía por parte de su mujer, se fue a Argentina.

Por casualidad, conecta con militares de Bolivia en Argentina que le preguntaron si le gustaría ser profesor de la escuela de guerra de Cochabamba, y se instala en Bolivia con sus siete hijos.

“Mi padre se casó con una boliviana, de familia peruana; él vino a estudiar Arquitectura a La Paz y aquí nací yo”, narra el periodista, quien dejó Bolivia en 1971 a los 13 años para radicar en España.

Para Rojo, volver a Bolivia le evoca recuerdos de su infancia, su abuela, su casa en Miraflores, el colegio Alemán donde estudió, aunque no niega los cambios que se suscitaron en la ciudad.

“Estudié Sociología (…) y me dedico al periodismo en El País de Madrid, ahora estoy en Opinión”.

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Microsoft se compromete a ofrecer el juego ‘Call of Duty’ en las consolas de Nintendo

La franquicia que comercializa la consola Xbox, anunció en enero la adquisición del editor estadounidense Activision Blizzard por 69.000 millones de dólares.

Una persona juega al videojuego 'Call of Duty' en un teléfono móvil el 24 de agosto de 2022 en la feria Gamescom de Colonia, Alemania. Foto: AFP.

Por AFP

/ 7 de diciembre de 2022 / 22:40

La franquicia de videojuegos Call of Duty estará disponible en las consolas de Nintendo si Microsoft logra adquirir el editor estadounidense Activision Blizzard. Así lo afirmó este miércoles un responsable de la compañía estadounidense.

Microsoft, que comercializa la consola Xbox, anunció en enero la adquisición del editor estadounidense Activision Blizzard por 69.000 millones de dólares. Sin embargo, el proyecto está en el punto de mira de las autoridades de competencia de Estados Unidos y Europa.

Los reguladores temen que la adquisición permita a Microsoft cerrar el acceso a los videojuegos de Activision Blizzard en las plataformas de la competencia.

Aparte de Call of Duty, el editor desarrolló juegos sumamente populares como World of Warcraft o Candy Crush.

«Microsoft quiere ofrecer más juegos a más gente, elijan como elijan jugar», se defendió en Twitter Phil Spencer, responsable de la división de juegos del gigante estadounidense.

«Microsoft se comprometió a proporcionar Call of Duty a Nintendo durante diez años tras la fusión de Microsoft y Activision Blizzard King», añadió.

También puede leer: Reino Unido investiga compra de Activision Blizzard por parte de Microsoft

Para Serkan Toto, de la empresa de análisis Kantan Games en Tokyo, el anuncio es un claro «golpe de publicidad» por el momento en que se produce.

La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, autoridad que supervisa la seguridad de los consumidores, examinará la adquisición el jueves, informaron varios medios.

La Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la Unión Europea, abrió por su parte una investigación sobre la operación a principios de noviembre. También lo ha hecho el organismo británico de defensa de la competencia.

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Las proezas y las promesas del telescopio James Webb

Las imágenes que llegan del Webb son inicialmente invisibles al ojo humano, porque opera esencialmente en el espectro de infrarrojo, a diferencia del Hubble.

El telescopio espacial James Webb entregó a lo largo de 2022 imágenes excepcionales. Foto: NASA.

Por AFP

/ 7 de diciembre de 2022 / 22:14

El telescopio espacial James Webb entregó a lo largo de 2022 imágenes excepcionales, apenas un esbozo de lo que podría llegar en un futuro no lejano. Está en órbita desde mediados de año para escudriñar los confines del Universo y la atmósfera de los planetas lejanos.

Los resultados del Webb, situado a 1,5 millones de km de la Tierra, superan de lejos a los del veterano telescopio Hubble. Éste sigue en funcionamiento pero sin la precisión de las lentes de su joven competidor.

Gracias a su exitoso lanzamiento, Webb debería operar durante al menos 20 años, en lugar de los diez que se preveía inicialmente.

«Se está comportando mucho mejor de lo que esperábamos», asegura a la AFP Massimo Stiavelli, jefe de misión en el Space Telescope Science Institute, que pilota ese artefacto espacial.

«Los instrumentos son más eficaces, las lentes más precisas y estables», explica. Esa estabilidad es clave para lograr imágenes nítidas.

Las imágenes que llegan del Webb son inicialmente invisibles al ojo humano, porque opera esencialmente en el espectro de infrarrojo, a diferencia del Hubble.

Pero gracias a la espectacular coloración de esas fotografías, ha conseguido deslumbrar a los aficionados.

Con esa frecuencia de las ondas infrarrojas, el James Webb puede detectar los rastros lumínicos más débiles del Universo, o analizar con espectrógrafo la atmósfera de los exoplanetas (planetas fuera del Sistema Solar).

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18 pétalos

El lanzamiento del James Webb a bordo de un cohete Ariane 5, a finales de 2021, coronó una odisea iniciada por la Nasa hace más de 30 años.

Tras varios fracasos, una inversión de 10.000 millones de dólares y la contribución de 10.000 personas, el telescopio se colocó de manera perfecta en su órbita. Y fue a mediados del verano boreal, en particular con el despliegue de un parasol de la talla de una cancha de tenis.

Su principal espejo, de 6,5 metros de diámetro, consta de 18 pétalos que se fueron abriendo y calibrando hasta alcanzar una precisión inigualable. Las piezas tienen un margen de error de apenas un millonésimo de metro.

El telescopio James Webb envió el 12 de julio de 2022 cinco imágenes que pusieron de relieve sus capacidades. Miles de galaxias, algunas formadas poco después del Big Bang, hace 13.800 millones de años.

Meses después pudo fotografiar a Júpiter con lujo de detalles, lo que ayudará a comprender el funcionamiento interno de ese gigantesco planeta gaseoso.

«Exceso» de galaxias

Otras imágenes coloreadas que provocaron asombro fueron los «Pilares de la Creación», enormes estructuras de gas y polvo repletas de estrellas, de tonos azulados, rojos y grises.

Estas imágenes y datos invitan a los científicos a «revisar sus modelos sobre la formación de las estrellas», explica la Nasa.

Apenas cinco meses después de su entrada en funcionamiento, el telescopio permitió a los astrónomos atisbar una galaxia que se formó apenas 350 millones de años después del Big Bang.

Esas formaciones galácticas son mucho más brillantes de lo que se suponía y quizás se formaron mucho antes de lo que se calculaba.

«Tenemos un ‘exceso’ de galaxias respecto a los modelos teóricos en el Universo lejano». Así explicó a la AFP David Elbaz, director científico del Departamento de Astrofísica del Comisariado de Energía Atómica y Energías Alternativas de Francia (CEA).

Ahí donde Hubble veía solamente «galaxias de formas irregulares», la precisión del James Webb «las convierte en magníficas espirales galácticas» de una forma similar a la nuestra.

Una especie de «patrón universal» que podría ayudar a desentrañar la formación de las estrellas.

En cuanto a los exoplanetas, se logró la primera confirmación de la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera de Wasp 39-b. Y es que en sus nubes podrían producirse fenómenos fotoquímicos.

Según Massimo Stiavelli, esas primeras observaciones hacen presagiar «grandes sorpresas» en un futuro no muy lejano.

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Los rastafaris sudaneses luchan contra los prejuicios y la represión

En las sentadas, marchas y concentraciones, las banderas con el retrato de Bob Marley, los gorros rojo-verde-amarillo y los grandes temas del reggae en inglés o árabe están por todas partes.

Sudaneses visitan una exposición de ojetos rastafaris en la capital de Sudán, Kahrtoum, el 14 de octubre de 2022. Foto: AFP.

Por AFP

/ 7 de diciembre de 2022 / 21:48

Con sus largas rastas y su gorro de lana, Abdallah Ahmed sabe que es uno de los rastafaris, y que puede traerle problemas en su país, Sudán.

Si bien en Jamaica el emperador etíope Haile Selassie es considerado un mesías por los rastafaris que le siguen, en Sudán, el rastafarianismo es un movimiento más cultural que místico.

Sin embargo, bajo el régimen del dictador Omar al Bashir, Abdallah Ahmed -de nombre artístico Max Man- sufrió la saña de su policía islámica. En 2017 fue detenido en un concierto de reggae acusado de posesión de drogas. Fue condenado a 20 latigazos.

En esos años, la policía de la moral no dudaba en rapar las rastas en público y en agredir a los rastafaris por incumplir el estricto código de vestimenta que el régimen imponía entonces.

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«Los rastafaris no mueren»

En 2019, cuando el ejército derrocó a Bashir bajo la presión del pueblo, los rastafaris «estaban super entusiastas», cuenta este sudanés de 31 años.

«Surgieron muchos músicos y artistas», dice a la AFP este hombre que durante la dictadura tuvo que vivir su pasión en la clandestinidad.

Sin embargo, cuando el general Abdel Fatah al Burhan restableció el poder militar con su golpe de Estado hace un año, todas las puertas volvieron a cerrarse.

Entre los 121 manifestantes muertos en la represión había varios rastafaris, afirma Afraa Saad, una cineasta de 35 años que también lleva largas rastas.

A menudo, en las redadas que preceden o siguen las convocatorias de manifestaciones, los rastafaris dicen que son los primeros en caer, porque son los más visibles. Y entre estos jóvenes de pelo largo, varios han salido de detención con la cabeza rapada.

Para Abdallah Ahmed, los rastas, con su aspecto atípico, son un «objetivo» de las autoridades.

«Pero eso nunca les impidió dejarse las rastas, algunos murieron por no esconder» el hecho de ser rastafaris, añade.

Tanto es así que junto a los habituales eslóganes «¡Militares a los cuarteles!» y «¡Poder para los civiles!», ha aparecido el ya emblemático «Los rastafaris no mueren».

«Luchar por nuestros derechos»

En las sentadas, marchas y concentraciones, las banderas con el retrato de Bob Marley, los gorros rojo-verde-amarillo y los grandes temas del reggae en inglés o árabe están por todas partes.

«El rastafarianismo nos enseña a decir la verdad, a ser valientes, a luchar por nuestros derechos», dice Abdallah Ahmed.

Y sin embargo, señala Afraa Saad, existe un prejuicio muy arraigado en Sudán y otros países, de que «alguien que lleva rastas es un drogadicto que no sabe comportarse correctamente».

«A menudo la gente me pregunta cómo una chica puede llevar rastas cuando hay otros peinados respetables», dice.

Pero para ella, llevar rastas es mucho más que una cuestión estética. Es un mensaje político.

Bajo el régimen de Bashir, la vestimenta de las mujeres estaba estrictamente controlada y su papel en la sociedad se redujo considerablemente.

En respuesta, Afraa Saad se dejó crecer rastas. «Se han convertido en mi identidad, en lo que soy», dice.

Saleh Abdallah, diez años menor que ella, se dejó crecer el pelo para protestar contra el golpe.

«Y me dejaré las rastas hasta que caiga el régimen militar», asegura durante una manifestación antigolpista.

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Letonia le retira la licencia a una televisión independiente rusa

Se acusa a la cadena Dojd de, por ejemplo, la difusión de un mapa de Crimea en la que la península aparecía como parte integrante de Rusia.

La directora del canal independiente ruso Dozhd, Nataliya Sindeyeva. Foto: Euronews

Por AFP

/ 7 de diciembre de 2022 / 10:10

Letonia anunció este martes que revocó la licencia de la televisión independiente rusa en el exilio Dojd, tras una serie de violaciones. Entre ellas, la difusión de un mapa de Crimea en la que la península aparecía como parte integrante de Rusia.

La cadena Dojd («Lluvia») «dejará de emitir el 8 de diciembre», declaró en Twitter Ivars Abolins, que dirige el Consejo Nacional de Medios Electrónicos. «Todo deben respetar las leyes letonas», insistió.

También se acusó a la televisión de manifestar su apoyo al ejército ruso y de no garantizar la traducción al letón, según la agencia de prensa LETA.

Por su parte, el canal calificó esas acusaciones de «injustas y absurdas» e indicó en Twitter que «la cadena deja de difundir [sus contenidos] por cable, pero seguirá en YouTube».

La decisión del organismo regulador puede recurrirse.

Dojd se instaló en Letonia después de la invasión rusa de Ucrania, a finales de febrero, para proporcionar una información independiente sobre el conflicto.

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Infracciones

La cadena fue bloqueada a principios de marzo y retomó sus emisiones, desde Riga, a mediados de julio. La mayoría de sus periodistas condenaron la ofensiva rusa en Ucrania.

Otros medios hallaron refugio en la capital letona, como Novaya Gazeta Europa y la redacción moscovita de la alemana Deutsche Welle.

El portal independiente Meduza trabaja desde Letonia desde 2014.

El viernes pasado, Dojd debió pagar 10.000 euros por difundir un mapa que presentaba la península ucraniana de Crimea, anexionada por Moscú, como parte del territorio ruso.

El regulador también abrió una investigación después de que el canal instara a los telespectadores a proporcionar «equipos a los rusos que están en el frente».

Los servicios de seguridad letones anunciaron que también estaban investigando a la cadena. Y advirtieron que, «teniendo en cuenta los crímenes cometidos por las fuerzas de ocupación rusas contra Ucrania y su pueblo, cualquier ayuda material o financiera al país agresor es ilegal y puede implicar una responsabilidad penal por financiación de la guerra y del terrorismo».

El redactor jefe de Dojd, Tikhon Dzyadko, aseguró que el canal no estaba «implicado en el suministro de ningún tipo de ayuda al ejército ruso».

Según la legislación letona, las cadenas de televisión pueden perder su licencia si cometen infracciones tres veces en un año.

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París resiste como capital de los cines

Francia, cuna del cine gracias a las invenciones de los hermanos Lumière, ha resistido al cierre masivo de salas.

El Grand Rex, la sala más grande del mundo, recién renovada. Foto: AFP

Por AFP

/ 7 de diciembre de 2022 / 09:47

En un mundo dominado por las plataformas estadounidenses, París sigue siendo la capital mundial de los cines, como lo atestigua la sala más grande del mundo, el Grand Rex, recién renovada.

En plena capital francesa, los últimos brochazos a la fachada del edificio Art Déco le devuelven a este cine, que celebra su 90 aniversario, su aspecto original.

A pesar de la complicada situación que atraviesa el sector, los propietarios de esta sala independiente de 2.700 butacas prevén que a finales de 2022 la asistencia del público solo habrá disminuido un 10% respecto a la situación pre-covid.

Francia, cuna del cine gracias a las invenciones de los hermanos Lumière, ha resistido al cierre masivo de salas. Y París ha sabido mantener una imagen romántica en torno a ese mundo, inmortalizado en clásicos como «Sin aliento», en el que Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg entran y salen de las salas de los Campos Elíseos.

Tanto los grandes cines de París como las decenas de pequeñas salas independientes marcaron a cineastas de todo el mundo.

«Solía ir a los viejos cines del Barrio Latino, a ver retrospectivas, viejas películas de Hollywood, Francia o Japón», contó el director francoestadounidense Damien Chazelle («La La Land») recientemente a la AFP.

«La primera vez que vi ‘Metrópolis’ de Fritz Lang, fue aquí. ¡Nunca lo olvidaré!», recordaba.

El director mexicano Alejandro González Iñárritu presentó también para una audiencia reducida su última cinta, «Bardo», en una sala del Barrio Latino, en octubre.

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Adaptarse

Según las cifras oficiales, París cuenta con 398 pantallas distribuidas en 75 cines, lo que representa un 8% más que en el 2000 y ligeramente menos que antes del Covid (411 en 2019). Según las autoridades de la ciudad, eso representaría la mayor densidad de salas del mundo.

Sin embargo, limitarse a pasar películas es inviable. «Desde que el Rex abrió sus puertas, se inauguraron 71 salas más grandes, y todas han ido cerrando», explica su director, Alexandre Hellmann.

En un esfuerzo por adaptarse, el Grand Rex organiza sesiones especiales para fans, maratones de películas y preestrenos espectaculares, como el del último trabajo de Steven Spielberg, «Los Fabelman», este jueves.

«Si solo viviésemos del cine, cerraríamos», señala Hellmann, que adoptó como estrategia diversificar la sala, como discoteca, local de «escape game» y como sala de conciertos por la que pasaron desde Madonna hasta Bob Dylan.

Un paisaje en evolución  

El balance mayormente positivo no impide que el paisaje de cines parisino esté en plena evolución.

El año que viene reabrirá el mítico cine de estilo japonés La Pagode, y en 2024 se inaugurará cerca de la Ópera de París el Pathé Palace, que se anuncia como una sala espectacular, con los últimos avances tecnológicos.

Pero en los Campos Elíseos, en el que era «el barrio del cine de París» por excelencia, los «precios desorbitados del alquiler» contribuyen al cierre de los cines, como el histórico Marignan, explica Michel Gomez, que dirige la «Misión Cine» de París, en apoyo a esta industria.

«Es duro ver el cierre de las salas, pero el cine en París es un tejido vivo. Sigue la evolución sociológica y geográfica de la ciudad», añade Gomez.

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