La Revista

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El Monstruo verá la entrega de Alma Boliviana

El grupo pisará el escenario de Viña del Mar junto al conjunto María Juana después de la medianoche de hoy.

/ 25 de febrero de 2013 / 18:44

A pocas horas de presentarse ante el Monstruo de la Quinta Vergara, la agrupación de danza folklórica Alma Boliviana afina los detalles de su presentación. Con la coreografía y vestuario listos, el grupo pisará el escenario de Viña del Mar junto al conjunto María Juana después de la medianoche de hoy.

“Quiero decirle a la gente boliviana que esté tranquila y que vamos a hacer una buena representación; estamos poniendo el 100% de nosotros”, afirmó Stivens López Arce (33), director general de la agrupación a La Razón, minutos antes de ingresar al último ensayo para la presentación de lamadrugada del martes.

“Los ensayos han sido agotadores porque la producción nos exige y los muchachos de María Juana no quieren nada improvisado, pero estamos a la altura de las exigencias y preparados”, aseguró Stivens.

Un detalle a resaltar es que el tema “Rompe Monteras” fue editado de 4,30 a 3,21 minutos para cumplir con uno de los requisitos de la competencia internacional folklórica que, además establece un máximo de cinco personas interpretando la canción y requiere que la segunda presentación sea con la misma canción y coreografía que la primera.

Si bien los integrantes de Alma Boliviana han tenido varias presentaciones y reconocimientos en festivales del país vecino, existe nerviosismo debido a la importancia de este festival. “Los bailarines tienen experiencia pero a este escenario por algo le llaman el monstruo, entonces es un poco complicado, existen nervios pero estamos haciendo todo lo posible para estar concentrados y hacerlo bien”, manifestó López.

El trabajo conjunto realizado entre María Juana y Alma Boliviana se podrá apreciar esta noche a través de la transmisión de la Red Unitel (Tv abierta) y A&E (Cable, 86 Cotel TV).

“Ellos no sólo han venido a competir, sino a ganar y María Juana va a estar entre los tres primeros”, explicó Stivens.

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¿Estamos preparados?

Representantes de otros cantantes surcoreanos, ¿se animarán a traer a sus artistas al país con esta falta de seriedad y poco profesionalismo? ¿De quién fue la culpa?

/ 17 de octubre de 2014 / 06:10

Se generó mucha expectativa por la llegada del cantante, actor y modelo surcoreano Park Jung Min. Se dijo que era una puerta para que más estrellas del K-pop vengan a Bolivia. El concierto previsto para las 20.00 del miércoles 15 fue a las 00.30 del jueves 16 por imponderables, según la empresa organizadora Yamato.

Desde la mañana del miércoles miles de fanáticos, en su mayoría jovencitas de entre 12 y 25 años, acudieron el Teatro al Aire Libre. Pasaron las horas, el frío era más intenso y los fans se desesperaban: las puertas y boletería no se abrían y nadie decía nada.

A las 22.45 el cantante llegó para la prueba de sonido entre gritos de los seguidores que quedaban, ya que la mayoría se fue cansada de esperar y revendió sus entradas. Media hora después, la gente ingresó al teatro y pasada la medianoche el artista salió al escenario y se disculpó. A pesar de todo, los fans nunca dejaron de apoyarlo.

Episodios como éste hacen pensar si realmente las empresas de entretenimiento del país están preparadas para recibir a estos artistas. El show no cumplió con todo lo prometido a los fans, quienes aseguran que fueron estafados. La empresa no se disculpó ni dio explicaciones claras. Representantes de otros cantantes surcoreanos, ¿se animarán a traer a sus artistas al país con esta falta de seriedad y poco profesionalismo? ¿De quién fue la culpa?

Ana María Ramírez es periodista.

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Javier Selva. Fotos & aventura

La pasión por la fotografía y el alpinismo hicieron de este español un hombre que explora y convive con la naturaleza, y con el riesgo.

/ 11 de agosto de 2013 / 04:00

Su carrera terminó siendo su pasatiempo y su pasatiempo se convirtió en su profesión. El fotógrafo de aventura y sociólogo español Javier Selva Serrano, de 50 años, llegó a La Paz la semana anterior para dar una conferencia sobre la fotografía en los lugares más remotos del mundo, algo de lo que sabe bien: lleva tres décadas dedicándose a retratar los nevados a los que ha escalado en los cinco continentes.

Dos horas antes del evento, que se realizó en el Centro Cultural de España, compartió un poco de su trayectoria que no sólo se concentra en esta su pasión, pues él es también productor audiovisual y escritor.

“En España tengo una escuela para fotógrafos de viaje y aventuras, además de otras actividades relacionadas con el mundo de la publicidad y la imagen, y esta temporada decidí hacer una ruta un poco más ambiciosa, por un país más lejano, y he decidido que sea Bolivia”.

Javier es responsable de la Expedición Fotográfica Bolivia 2013 y confiesa que el territorio nacional es un lugar “en el que se dan prácticamente todos los países, porque tiene una gran variedad de escenarios fotográficos”.

Oriundo de Albacete (en Castilla-La Mancha) y amante del alpinismo, creció en su pueblo lleno de naturaleza y, al entrar en la juventud, se mudó a un barrio humilde de Madrid en el que estudió en un colegio franciscano y vivió rodeado de hijos de emigrantes de otros puntos del país hasta llegar a la universidad, a la cual ingresó para comprender a la sociedad y al mundo. “Cuando estudiaba Sociología en los 80 empecé a hacer fotos y, al terminar la carrera, me interesaba más la fotografía y era más conocido como fotógrafo”, explica.

Pero el español no se quedó sólo con una de sus pasiones, sino que decidió juntar la fotografía con el alpinismo y se convirtió en fotógrafo de aventura. “Es una profesión muy extrema, por el clima y la actividad física. La gran diferencia entre la fotografía de aventura con otro tipo de fotografía es que el fotógrafo forma parte de la actividad y corre los mismos riesgos que el resto del grupo. A diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, con los reporteros de guerra, que pueden estar fuera de la acción”.

Comenta que el tipo de vida que lleva no es fácil, en especial para la gente de su alrededor a la que le gusta quedarse en casa. “Para uno es divertido pero para los demás, no. Mi familia, al principio, no entendía lo que hacía, pero siempre me respetó”, afirma. Precisamente, la última parte de esta frase se encuentra impresa en uno de sus libros como una dedicatoria a sus padres, quienes lo dejaron cultivar su pasión en un tiempo en el que pocos se ganaban la vida capturando imágenes.

Sin jefes ni horarios y con una libertad mayor para realizar tu trabajo, además de estar en contacto constante con la naturaleza. Así describe Javier su profesión de fotógrafo. “Para mí, estar en el medio natural haciendo lo que más me gusta es uno de los grandes placeres que existe. Es lo que yo elegí y es donde quiero estar, ha sido así desde el inicio y 30 años después lo sigue siendo”.

Atraído por todo paisaje montañoso, el español ha recorrido los cinco continentes, aunque cuenta que todavía le falta explorar un lugar anhelado: Nueva Zelanda. “Es difícil llegar ahí, porque está muy lejos, pero es un sitio que tiene montañas importantes al cual me gustaría ir”.

De todos los sitios que ha conocido hasta ahora, uno bien frío es el que lo marcó desde su juventud. “Me quedaría con las zonas árticas, porque me recuerdan paisajes monótonos, con los horizontes abiertos y muy prolongados que no tienen fin”.

En 1991, Javier llegó a Bolivia para escalar el Condoriri, el Huayna Potosí y el Illimani, y realizó algunas tomas fotográficas que no se han publicado hasta ahora porque vino principalmente a practicar andinismo, más que a trabajar. Su atracción por las enormes estructuras de tierra y hielo lo trajo de vuelta al país después de 22 años con la intención de quedarse más tiempo, conocer más lugares y hacerlo de manera más profesional.

En su página oficial ,www.javierselva.es, el fotógrafo aventurero actualiza y comparte sus vivencias dentro y fuera de su natal España. Considera que una de las mejores es la que vivió la semana anterior en el país. “Cada día que despierto en un saco de dormir a la intemperie y veo salir el sol es un momento placentero. Hace unos días vi el cielo estrellado de Bolivia con la vía láctea… Fue un espectáculo absolutamente conmovedor para los que estamos acostumbrados a vivir en la ciudad, fue un momento de alegría”, expresa.

Hacer fotografía durante 30 años significa haber hecho unos 150.000 disparos. Para Javier, elegir la mejor imagen de esa cifra no es fácil: “Lo justo es que lo elijan otros”, arguye entre risas.

Puntualiza dos virtudes que todos aquellos que quieran dedicarse a esta profesión deben tener: paciencia y tesón. “La fotografía no es un mundo fácil, es muy agradecido, porque las fotos se capturan y son bonitas, pero es un campo muy difícil de recorrer, porque cuesta mucho trabajo publicar los trabajos.

Pero, si están en la labor de permanecer e insistir, entonces lo conseguirán”, señala. En cuanto a aspectos técnicos, Javier sostiene que sus recomendaciones no pueden ser de gran interés para la juventud de hoy debido a que los productos audiovisuales son algo omnipresente en el día a día.

“Yo vengo de un tiempo en el que se trabajaba con carretes y cámaras con pilas, y quizás los consejos que le dé a la gente joven no sean de tanta utilidad, porque el mundo ha cambiado tanto… Pero sí les puedo decir que tengan mucha ilusión”.

Para el experto, una buena cámara, un ojo bien entrenado y disfrutar de la aventura son tres requisitos para obtener buena cosecha en esta especialidad y, recalca, si bien es necesario contar con equipos profesionales y costosos, al  final “el precio no siempre garantizará el resultado”.

El Don Quijote de Cervantes se movía por su vasta tierra manchega; Javier va más allá, alejado de los molinos de viento y atraído por los nevados, con los que la pelea es otra: contra sí mismo para superar el reto de la montaña y, como buen fotógrafo, inmortalizar las imágenes del ascenso.

Antes de decir adiós para continuar su incansable transitar por el mundo, Javier, que hace cinco meses fue padre por vez primera, se despide con una expresión típica de su tierra: “Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy”, refiriéndose a la situación económica que vive España desde hace cinco años. “Esta crisis está afectando a mi país, especialmente al gremio de la publicidad, así que espero seguir como estoy. Deseo seguir viajando y poder estar en países como el vuestro y con gente como ustedes”, afirma.

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Ramadán, ayuno de cuerpo y alma

El noveno mes del calendario musulmán es dedicado al ayuno diario desde el alba hasta que se oculta el sol, con el fin de educar y sensibilizar el espíritu.

/ 4 de agosto de 2013 / 04:00

Vestidas con mantos de la cabeza a los pies y mostrando tan sólo el rostro y las manos, un grupo de mujeres saluda en árabe diciendo: “Assalamu alaikum” (la paz sea contigo) cuando ingresan a la mezquita ubicada en la calle Fernando Guachalla del barrio paceño de Sopocachi. No han comido ni bebido nada desde las seis de la mañana y sólo podrán ingerir alimentos cuando se oculte el sol.

Mientras los visitantes se quitan los zapatos para ingresar a un salón amplio y cubierto de alfombras, un hombre de piel canela, cabello rizado y negro como el ébano canta en árabe los pasajes del Corán, el libro sagrado de los musulmanes, como parte del Ramadán, nombre del noveno mes del calendario islámico que comenzó el 9 de julio y finalizará el 8 de agosto.    

“El Islam es más que una religión, es una forma de vida y no es algo que practicas sólo el fin de semana”, explica Ana María Sánchez quien adoptó el nombre de Amina (mujer confiable) hace 12 años cuando decidió ser musulmana y hoy es la encargada de cuidar la mezquita As-salam nombre que en castellano significa “la paz”.

En esta religión existen dos corrientes: el sunismo y el chiismo, los primeros son seguidores de los principales califas sucesores del profeta Muhammad y son mayoría en el Islam; y los segundos, siguen a Alí, el yerno del profeta. En La Paz, los sunitas tienen dos lugares de reunión: una mezquita en Sopocachi y otra en Miraflores, mientras que los chiitas tienen una musala (lugar de oración fuera de la mezquita) en la calle Landaeta.

“Nuestra relación es buena con todos los hermanos chiitas, y también con los católicos, mormones, cristianos y judíos porque al final, todas las religiones invocan al mismo creador”, dice el sunita de origen palestino Ayman Altaramsi, director de la Asociación Islámica de Bolivia. Para ambas corrientes, no existe más dios que Alá y Muhammad es su último profeta.

Los principios de la religión musulmana fueron difundidos en La Paz en 1995 por Moumin Candia, un boliviano que se formó en una mezquita argentina y trajo consigo el Islam a la ciudad, explica el chiita Roberto Chambi Calle de 36 años, presidente de la Asociación de la Comunidad Islámica Ahlul-Bait, quien añade que entre sunismo y chiismo “no existe rivalidad”.

“Escuché a Moumin en radio Panamericana, dejó su número y decidí llamarlo, le pregunté sobre la creación del mundo y me respondió con cosas muy lógicas”, cuenta Eduardo Cuttipa Trigo quien ahora es conocido como Ahmad Alí y se encarga de cuidar la mezquita Yebel An-nur (“montaña de luz”) de Miraflores.

En la última década del siglo pasado, los musulmanes paceños se reunían a rezar en una habitación de cuatro metros cuadrados cerca de la plaza Riosinho, un par de años más tarde, Moumin migró a Brasil con su familia y el grupo de seguidores islámicos se dividió en tres, sin embargo todos comparten los cinco pilares del Islam, uno de ellos: el Ramadán.

El mes del ayuno

“El Ramadán consiste en la abstinencia de todo tipo de comidas y bebidas, además de relaciones sexuales antes de que salga el sol y hasta que se oculte.

Pero también es un periodo para abstenerse de decir palabras malas o tener malos pensamientos porque también debemos educar a nuestro espíritu. Es un mes de misericordia y de perdón”, explica Ayman.

El objetivo es nutrir el alma y ser solidario con millones de personas que sufren de hambre en el mundo, manifiesta José Andrade, quien ahora adoptó el nombre de Yusuf, un estudiante de teología árabe y miembro de la mezquita de Miraflores desde 2003. “A veces cuando tenemos todo se nos endurece el corazón y pensamos que todo el mundo está bien pero cuando sentimos esa necesidad se nos ablanda y nos acercamos, de esta forma, a los más desposeídos, en suma sentimos las necesidades que ellos tienen”, expresa.

Durante este mes, quienes realizan el ayuno se levantan a las cinco de la mañana, antes del nacimiento del sol, para ingerir una comida que ayude al cuerpo a resistir la jornada y luego se efectúa la primera de cinco oraciones que todo musulmán debe hacer a diario. Cuando el astro rey se oculta da pie a la cuarta oración, que ha de ser en comunidad, después se puede comer y pasada una hora y media, antes de dormir, se debe cumplir con el último rezo.

“Ayunar es difícil, sobre todo cuando hay mucho trabajo físico, pero es parte de la espiritualidad y del sacrifico que uno hace”, explica Yusuf. En los países de mayoría musulmana hay tolerancia en el trabajo, se entra más temprano y se trabaja hasta la una o dos de la tarde en horario continuo. En Bolivia no existen esas facilidades y los musulmanes se esfuerzan para vivir esta práctica espiritual, explica Ayman.

Al ocaso se puede comer casi de todo, salvo ciertos alimentos prohibidos para la religión islámica como la carne de puerco o de cualquier animal muerto por causas naturales, además de alcohol. “Esta carne puede causar muchas enfermedades al cerebro y al corazón. La ciencia ha descubierto que el cerdo no elimina las toxinas en su cuerpo y más del 90% de éstas se halla en su carne”, argumenta el director de la mezquita As-salam.

Un grupo de personas está exento de seguir el ritual del Ramadán: enfermos, niños, mujeres embarazadas o que estén dando de lactar, ancianos y aquellos que están como viajeros, a cambio deben alimentar a un pobre en cada jornada, durante los 29 o 30 días que dure el noveno mes, explica Amina.

Sin embargo, cuando se rompe el ayuno con intención existe una penitencia por cumplir. “Si durante el día por olvido comes o bebes no estás en falta y tu ayuno continúa, pero si ingieres algo con intención tienes que ayunar por 60 días continuos, y si no puedes hacerlo entonces debes alimentar a 60 pobres con una buena comida, a eso se llama kaffárah”, comenta.

En la religión musulmana existe una ceremonia para el sacrificio de los animales. “Nosotros comemos la carne halal, es decir, el animal que ha sido sacrificado en el nombre de Dios. Tiene que haber mucha piedad en el momento de sacrificar a los animales, no tienen que sufrir porque estás pidiendo permiso a Dios para alimentarte de su creación”, expresa Amina.

Los hombres son quienes realizan el sacrificio pronunciando la palabra bismillah que significa “en el nombre de Dios”; con ayuda de un cuchillo hacen un corte en el cuello del animal para que muera de forma rápida y sin dolor. Inclusive, se venda los ojos de la criatura para que no vea cómo se sacrifica a sus similares y luego se debe sacar toda la sangre para dejar la carne limpia y saludable, una práctica que corre por cuenta de las mezquitas.

“Si vas a un matadero huele mal y por eso el hombre que come carne no sacrificada es malhumorado pues el animal no ha sido sacrificado, sino que resultó traumado y martirizado, todo eso lleva a una putrefacción que luego se transmite al ser humano”, manifiesta Sdenka Saavedra Alfaro, musulmana chiita y comunicadora social quien junto a su esposo Roberto es parte de la comunidad Ahlul Bait.

Comprar vacas, corderos o gallinas para el sacrificio implica una inversión de dinero que no todos los musulmanes pueden costear, dice Ahmad. En los países cuya religión oficial es el Islam la carne de tiendas y supermercados sí pasó por este ritual, pero en Bolivia la situación es diferente. “Tendríamos que comer halal, pero no hay un lugar donde comprar y conseguir una vaca cuesta dinero”, manifiesta Alí.

“Si no tenemos los medios, el Corán dice que podemos comer la comida de cristianos y judíos, siempre que el animal haya sido sólo sacrificado pero no en nombre de un ídolo, entonces esa carne es lícita, son permisos que Dios da”, añade Yusuf.

Rechazo y prejuicios en la sociedad

Se desconoce con certeza cuánta gente sigue el Islam en Bolivia y el concepto que se tiene sobre esta religión no es el mejor. Hombres violentos y mujeres oprimidas es lo que se viene a la mente de una persona cuando se menciona la palabra “musulmán”. Sin embargo, ésta es una imagen tergiversada de la cultura islámica porque el musulmán es una persona que vive en armonía con los demás, explica Amina. “Somos pacíficos y respetamos a todo aquel que no profese nuestra religión, ésa es nuestra verdadera esencia”, afirma.

Poco se sabe sobre la comunidad musulmana boliviana y su religión, y los medios no transmiten el lado bueno del Islam, esto lleva a una situación de intolerancia con aquello que es desconocido, explica Amina. “A veces en la calle te gritan terrorista, o los policías al vernos agarran fuertemente sus armas y algunas hermanas fueron rechazadas en el trabajo a causa de la vestimenta”, expresa.

Alí recuerda algunos pasajes de un viaje a Santa Cruz donde tuvo que lidiar con prejuicios a causa de su vestimenta. “El cardenal Julio Terrazas nos invitó a una reunión de modo que me trasladé al aeropuerto, yo llevaba puesta una gorrita con una escritura en árabe y un hombre, que también estaba invitado, cambió su pasaje para tomar otro avión, bajo el argumento de que no quería viajar con musulmanes por miedo a que la aeronave explote”.

Sin embargo, cuando ambos llegaron a su destino, Alí tomó la palabra en el evento al que fueron citados y explicó en qué consiste el Islam. Tras escucharlo, la persona que se había negado a viajar con él se disculpó “porque se dio cuenta de que los musulmanes respetan a las demás religiones”, comenta entre sonrisas.

Según Amina, al contrario de lo que se cree, las mujeres no son sometidas, sino muy apreciadas en el Islam, tanto que ningún hombre que no sea su esposo la puede tocar. “Es como si tuvieras un diamante de gran valor y lo cuidas por lo que vale, no lo vas a ir mostrando a todos y no vas a dejar que nadie lo toque”, arguye.

El uso del velo no es obligatorio pero sí el vestirse recatadamente y cuando una musulmana se casa tiene el derecho de pedir un regalo a su esposo y él debe cumplirle, además de encargarse de todas sus necesidades durante la vida de casados. “Nosotras también tenemos nuestros derechos”, añade.

Para Ayman, ciertos actos violentos que se producen en Oriente Medio y que se ven a través de los medios de comunicación son algunas expresiones culturales, que nada tienen que ver con el Islam. “Son parte de la cultura de algunos países que han abrazado el Islam y los medios las difunden, pero na así las verdades y la esencia buena de los musulmanes”.

“Como comunicadora he visto que la información está muy tergiversada y manipulada y llega de oriente a occidente totalmente cambiada. En el país donde vivo, Irán (llegó a Bolivia a presentar un libro), no existe el alcoholismo ni la drogadicción y su niñez es brillante”, afirma Saavedra.

El Islam no es un totalitarismo sino una cultura que busca la convivencia, sostiene Chambi. “No queremos que nos digan terroristas, ni talibanes. Queremos convivir sin discriminación y sin borrar nuestra identidad porque ante todo somos bolivianos. Yo me considero aymara y respeto los ritos de mis abuelos”, expresa.

El 8 de agosto, los musulmanes en el mundo celebrarán la Fiesta de la ruptura del ayuno, más conocida como Eid al-Fitr en el mundo islámico, la cual comienza a primeras horas de la mañana con una oración especial y el desayuno que marca el fin del Ramadán. Las mujeres lucirán sus mejores ropas y los hombres vestirán de blanco para compartir con su comunidad dulces, tortas y galletas; los niños recibirán regalos mientras pronuncien las palabras ¡Eid Mubarak! que significa “felices fiestas”.

El Ramadán en el mundo

Durante la celebración del Ramadán en los países que profesan el islamismo —la religión más extendida en el mundo, unos 1.200 millones la practican— la mayoría de los negocios cierran, especialmente en los pueblos pequeños.

Según el blog viajeros.com, los horarios de atención en bancos, entidades públicas y transporte se alteran ya que muchos no operan durante la mañana, y los comercios funcionan por la tarde, incluso hasta la medianoche. En las calles no se suele ver gente comiendo ni bebiendo durante las horas de abstinencia, pese a que cristianos, católicos y protestantes también habitan esos países.

Cuando se hacen los llamados para la oración, mediante los altavoces de las mezquitas, los musulmanes dejan en suspenso todos sus quehaceres y se dirigen a estos lugar a rezar el Corán.

En Indonesia, la nación con más musulmanes en el mundo, el Ramadán también es propicio para rendir homenaje a sus muertos (hacen ofrendas florales, limpian las tumbas y rezan en los cementerios). Otra costumbre es dar limosna y preparar la comida de la noche (Iftar) para los más desposeídos en señal de solidaridad.

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El boom coreano. Triunfan su música, idioma y novelas

El fanatismo de los jóvenes, en su mayoría mujeres, también se expresa con coreografías en las que se cuida el mínimo detalle.

/ 28 de julio de 2013 / 04:00

Portan cuadernos, llaveros, mochilas y otros accesorios con los rostros impresos de cantantes asiáticos. Son las tres de la tarde de un sábado cualquiera en una calle de Auquisamaña y las clases de coreano están a punto de empezar. “Annyeong haseiyo” dicen a coro mientras hacen una reverencia para saludar al maestro que los recibe en la puerta del Colegio Coreano.

Hace cinco años eran cerca de 50 y hoy llegan a 300 los estudiantes que, influenciados por la música y los dramas coreanos, buscan aprender la lengua de Corea, y hay quienes se han trazado el objetivo de pisar las tierras del país del sudeste asiático.

El Hangugo Hakyo, Colegio Coreano en español, se fundó en 1974 a iniciativa de la joven Kim Hae Soon, quien no quería que los coreanos residentes en Bolivia olvidaran su lengua materna. “En esa época había muchos niños coreanos cuyos papás trabajaban todo el día. Entonces se quedaban en casa con la empleada y se olvidaban del idioma”, explica el profesor Lee An Ho, de 57 años, mientras ordena una serie de productos importados desde Corea del Sur en su tienda del barrio de Calacoto.

Lee llegó a Bolivia hace 25 años para ayudar a su hermano con el trabajo y decidió quedarse en el país. “Me gusta vivir con los bolivianos, yo quiero estar con ustedes”, dice sonriendo. Hoy es presidente de los residentes coreanos en La Paz y uno de los ocho voluntarios que, hasta el año pasado, enseñó en la escuela . En su negocio, al que llamó Market Corea, tiene a la venta comida, ollas, joyas de fantasía y adornos que en la actualidad son muy solicitados por los jóvenes que estudian su lengua.

El creciente interés por el idioma  

El alumnado ha ido cambiando. En un principio, los estudiantes del idioma eran exclusivamente niños que habían migrado de Corea con sus progenitores. Dos décadas después, la institución abrió sus puertas a los jóvenes de La Paz.

En 2008 recibió a los primeros ocho estudiantes paceños quienes, en su mayoría, trabajaban con familias coreanas y, por lo tanto, necesitaban aprender el idioma para comunicarse con facilidad, narra Fabiola Alarcón Roldán, de 30 años. Ella fue una de las primeras alumnas y ahora es la presidenta de los estudiantes bolivianos del Colegio Coreano.

El Hangugo Hakyo colapsó por la afluencia de alumnos. Tanto que la infraestructura verde de dos pisos y ventanas prominentes tuvo que adecuarse: la cocina y la biblioteca han sido adaptadas para servir de aulas. En tan sólo cinco años, esos ocho estudiantes se multiplicaron y llegaron a sumar alrededor de 300. Tal es la demanda que se vieron en la necesidad de poner un límite al número de inscritos, explica la directora del colegio, Choi Miji, de 52 años.

“En la actualidad y alrededor del mundo, Corea está siendo muy conocida en internet por su música y sus famosas series, y desde que tenemos embajada en La Paz se hizo más publicidad sobre mi país”, explica Choi al preguntarle qué ha ocasionado el elevado incremento en el número de interesados por el idioma coreano. A eso se suma que las clases son gratuitas y actualmente existen seis cursos divididos en niveles básico 1, básico 2 e intermedio.

La inesperada ola coreana

Jóvenes apuestos y muchachas elegantes con rasgos finos y piel aterciopelada que cantan, bailan con movimientos sincronizados y actúan en telenovelas se han convertido en los nuevos ídolos aclamados por la juventud que se emociona cuando los ve a través de la red y la televisión.

El pop coreano o K-pop forma parte de un movimiento cultural conocido como hallyu u ola coreana en castellano, término acuñado por periodistas chinos para denominar a los dramas producidos en Corea, también conocidos como doramas. El fenómeno surgió en 1997, cuando en China se emitió la telenovela Sarangi Mwogillae (Lo que es el amor) y aumentó su fuerza en 2003 con el dorama Daejanggeum (La joya en el palacio), basada en la historia de una cocinera real de la dinastía coreana Joseon.

Al principio, la hallyu estaba concentrada sólo en los doramas, y a éstos les siguió la música, la cual ganó aceptación gracias a las bandas sonoras interpretadas por exponentes del pop coreano.

En Bolivia, el boom se expandió gracias a la telenovela juvenil Boys Over Flowers (Los chicos son mejores que las flores) en 2009, una remasterización del cómic japonés Hana Yori Dango, cuya banda sonora fue interpretada por la boyband SS501, explica Erlin Calisaya Calisaya, de 26 años, vicepresidente de la Sociedad de Clubes de música asiática de La Paz.

“A diferencia de Hana Yori Dango, los actores del drama coreano son un poco más estéticos y se han ocupado más a la imagen. Además, ha sido traducida al español, algo que el cómic japonés jamás hizo”, argumenta. Antes de Boys Over Flowers se emitieron doramas como Escalera al cielo, en 2003, y Un litro de lágrimas, en 2005, pero sus tramas no eran juveniles y atrajeron poco al público más joven, recuerda.  

Y de las telenovelas se dio un salto al K-pop, un género musical surcoreano que no se limita sólo al pop sino que incluye estilos como hip hop, rap, dance, electrónica, rock y R&B. Se caracteriza porque presenta grupos de cinco, siete, 13 y hasta 17 integrantes que encajan con el ideal de belleza asiático: piel blanca y rasgos faciales delicados. Los estribillos incluyen palabras en inglés para que los fans puedan cantarlos y las coreografías son interpretadas a la perfección. La última tendencia en los grupos es añadirles miembros internacionales para facilitar el éxito en otros países. Es el caso de las bandas The Gloss, cuya líder es francesa, y Seventee, que tiene tres integrantes estadounidenses y dos chinos.

El conocido Gangnam Style no puede considerarse dentro de esta corriente ya que critica el mundo de las apariencias. Su famoso “paso del caballo” es más bien una sátira de los bailes de los grupos de Corea que triunfan en el ámbito internacional.

En La Paz existen 28 clubes de pop coreano y sólo ocho de música japonesa. Los hay desde diez miembros hasta los que superan el centenar de fanáticos.

“Es música con valores morales que ellos deben transmitir en representación de su país”, afirma Nataly Quispe Villca, de 23 años, líder del fanclub de Super Junior, considerada la banda más exitosa de Corea por vender más de 135 millones de discos alrededor del mundo. Cuenta que, gracias a sus ídolos, empezó a leer libros sobre la cultura de Corea del Sur y está encantada.

“Me identifico con la cultura coreana porque es más respetuosa, sobre todo con los adultos”, dice el líder de los seguidores de las Girls Generation (SNSD), Ted Silver Saravia, de 24 años, quien se enorgullece al vestir una polera rosada que lo identifica como fanboy (chico fanático) de esta girlband (grupo de chicas). “Antes de conocer a SNSD, jamás pensé en usar algo rosado”.

El fanatismo de los jóvenes, en su mayoría mujeres, también se expresa mediante el baile. En los eventos de K-pop se observan decenas de grupos que ejecutan coreografías cuidando el más mínimo detalle.

“¿Por qué bailan de chicos si son chicas?” suelen preguntarse quienes ven en acción al grupo de baile Misstery, conformado por cinco muchachas. La respuesta la tiene su líder, Yamilee Peña, de 20 años: “Es un reto para nosotras, porque el baile masculino es más fuerte. Nos gusta Shinee (boyband o banda de chicos) y por ellos bailamos.

Pero no conformes con imitar los pasos, se cortaron el cabello y se lo tiñeron, además, este conjunto elabora su propia vestimenta para cada presentación, y tiene en mente llegar a Corea para bailar junto a sus ídolos o bien para ellos. “Cuando lo consigamos, podremos decir: ‘misión cumplida’”, expresa Yamilee.

Y aquellos seguidores del K-pop que quieren conocer a sus artistas lo antes posible, optan por asistir a conciertos en el extranjero. Grupos como JYJ, Super Junior, Mblaq, U-Kiss y TVXQ estuvieron en Argentina, Chile, Perú y Brasil entre 2012 y 2013. En agosto, los cantantes Park Jung Min y Heo Young Saeng realizarán una firma de autógrafos en Perú. “Hasta el momento somos 40 personas las que viajaremos. La entrada por la que estamos optando vale 1.080 bolivianos y no es la vip”, cuenta María Teresa Aguilar, líder del fanclub de SS501. Para la financiación, cada uno ahorra del dinero que le dan sus padres.

“Incluso un boliviano diario sirve para comprarte la entrada. Hay chicas que están vendiendo sus discos originales o artefactos electrónicos de casa en casa”, dice, y añade que muchas tienen el apoyo de sus progenitores e irán con ellos al evento.  

Franz Tito, de 23 años y presidente de la sociedad Asian World Music, expresa que cuando hay conciertos o presentaciones de artistas coreanos en el exterior, los fanáticos bolivianos que acuden a ellos siempre llevan la bandera nacional. En el concierto de TVXQ en Chile, en julio reciente, el cantante Jung Yunho lució la tricolor alrededor de su cuello gracias a que un admirador consiguió entregársela en pleno espectáculo.

El boom de las novelas y el pop ha conquistado a los jóvenes de La Paz y El Alto. Por esta razón, la Embajada de Corea no descarta la posibilidad de traer a un artista o grupo coreano a Bolivia en el futuro. Así lo explica Jun Ho Choi, consejero de la legación diplomática. En adelante, se planea repetir actividades como festivales de teatro, danza y gastronomía, demostraciones de tae kwon do y un ciclo de cine para difundir aún más la cultura de ese país.

“Voy a estudiar coreano por ellos, para entender las letras de sus canciones y abrirme a su cultura”, afirma emocionada Estrella Gómez Ordóñez, de 22 años, líder del fanclub de Shinee, uno de los grupos de K-pop más relevantes. Al igual que ella, cientos de jóvenes fanáticos están buscando aprender el idioma de sus artistas favoritos, a quienes llaman con cariño idols. La demanda ha derivado en que otras instituciones abran cursos de lengua coreana, tal es el caso de la Academia de Idiomas RGA que ya cuenta con 20 estudiantes en sus instalaciones de El Prado, y 60 en El Alto, desde 2011, según su director y propietario, Fernando Guzmán.

“De inicio, están interesados y motivados por aprender el idioma y, cuando el profesor les habla de la posibilidad de becas, ellos cambian su perspectiva y quieren viajar a Corea”, indica Guzmán.

Ver novelas, escuchar música, aprender coreano y optar a una beca funcionó para Edith Huallpa Morales, de 21 años, una de las becadas a Seúl en 2011.

Tras estudiar en el Colegio Coreano presentó su postulación en la Escuela de Gestión Pública del Estado Plurinacional (EGPP) y, cinco meses después, se fue al país del sudeste asiático a estudiar Sociología. “Allá los conciertos son gratuitos o muy baratos. Es una política del Gobierno para quedar bien con su gente”, cuenta. Edith confiesa ser amante de la cultura tradicional de Corea a la que considera conservadora y educada, y no tanto del pop coreano. Sin embargo, afirma que ahora gusta de este estilo musical gracias a los espectáculos gratuitos a los cuales asistió en la capital surcoreana. “Tengo compañeros becados que sí viajaron por el K-pop y con ellos pude conocer a los artistas coreanos que, ahora, me gustan”, añade.

Según portales de internet especializados en este estilo musical, los ídolos más famosos y codiciados por las muchachas son Kim Hyun Joong, exintegrante de la legendaria banda SS501 y actor principal del dorama Boys Over Flowers, a quien llaman baby por su rostro angelical, y Choi Siwon, miembro de Super Junior, apodado Caballo por su cuerpo escultural.

¿Cuánto tiempo más durará este fenómeno? Para el sociólogo Francisco Gamboa, el boom coreano es “una expresión posmoderna de la música y el baile que es parte de la moda contemporánea” y no se diferencia de lo que fue el tango en la década de los 20 o el heavy metal en los 70.

“Es una moda pasajera y en el futuro, cuando aparezcan nuevos productos de la industria cultural de la música, volverán a cambiar las percepciones culturales de los jóvenes, es decir, su actitud hacia el consumo de determinados productos”, explica el experto. Sin embargo, los líderes de la sociedad de clubes afirman que el K-pop da para más, porque cada temporada aparecen nuevos grupos de música y los fans seguirán apoyando a sus artistas.

Por ahora, mientras el boom coreano esté a la vanguardia, habrá más estudiantes interesados en buscar un cupo en el Colegio Coreano y más fanáticos que sueñen con pisar la tierra de los idols Kim Hyun Joong y Choi Siwon.

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La Paz no impulsa a las féminas

El fútbol para damas en el plano competitivo no existe en el departamento. Santa Cruz manda

Balompié. La fotografía corresponde a un campeonato nacional femenino en Sucre. En La Paz no se practica en el ámbito de la asociación.

/ 17 de mayo de 2013 / 04:22

La pasión por el deporte llevó a un puñado de mujeres a salir de las canchas de fútsal para organizar, junto con un grupo de dirigentes cruceños, un torneo interdepartamental en 1993. A partir de entonces, el fútbol femenino pasó a ser una práctica semiprofesional en Bolivia. Sin embargo, sólo Santa Cruz consiguió desarrollarse, mientras en La Paz hay ausencia de campeonatos, a nivel de asociación, desde 2005.

“Hace cinco años mis muchachas estaban entrenando aquí, pero entrenar y entrenar sin tener un campeonato desmotiva, entonces prefieren irse a jugar a las villas”, dice Isaac Mollinedo, director de la Asociación del Balompié Boliviano (ABB), que salió campeón con la selección femenina paceña hace diez años.

Sólo entre 2003 y 2005 se llevaron a cabo campeonatos femeninos organizados por la Asociación de Fútbol de La Paz (AFLP). Algunas de aquellas muchachas que participaron en la competencia hoy juegan sólo en sus barrios y ligas zonales.

Para Mollinedo —que además es director técnico—, Santa Cruz es el departamento que otorga más atención a la práctica de las damas, gracias al trabajo de su asociación y al impulso económico brindado por entidades privadas.

“La empresa privada ayuda mucho en el oriente. En La Paz debería realizarse un campeonato atractivo llamando a las firmas para que den premios que incentiven a las chicas, pero si hacemos un torneo sólo porque se tiene que hacer entonces los dirigentes improvisan”.

Bonos de dinero, material deportivo, un cuerpo técnico completo y hasta pensiones universitarias son algunos de los incentivos que otorgan a las jugadoras en Santa Cruz, explica el director técnico de la selección nacional femenina Napoleón Cardozo. Cuando estuvo en la urbe paceña, como parte de un proyecto de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) para hacer un diagnóstico, llegó a la conclusión de que este deporte no merece la atención que debería por parte de los dirigentes.

“No hay fútbol organizado en     La Paz, la asociación paceña no respalda, no ayuda ni organiza absolutamente nada del fútbol femenino”, Además resalta la importancia de incluir esta práctica dentro de las asociaciones de cada departamento para que de esa manera la federación trabaje directamente con ellas.

“Cuando la FBF hace sus selecciones, las jugadoras deben estar afiliadas en las asociaciones, y a veces hay departamentos que no cuentan con esto, por lo tanto, no pueden participar de una selección y ese es un perjuicio”, añade Cardozo.

El presidente de la Asociación de Fútbol de La Paz (AFLP), Wálter Torrico, argumenta que si ya no realizan campeonatos en el departamento es porque no existe la promoción y esta función tiene que partir de la federación para lograr implementar una política de incentivo. “Este año no-sotros sacamos una convocatoria en las categorías Sub-19, Sub-20 y una abierta, pero lamentablemente no pasamos de tres clubes inscritos y la norma federativa establece un mínimo de ocho equipos”.

Apuntes

AFLP

Una buena estrategia y apoyo económico forman parte de las necesidades para alimentar el fútbol femenino, dice el presidente de la AFLP.

FBF

La FBF cumple con su rol, pero no tiene dinero suficiente, responde Pedro Zambrano.

¿Qué se debe hacer para mejorar?

‘Más disciplinadas’: Isaac Mollinedo

“Las mujeres son más disciplinadas que los hombres en las instrucciones tácticas, ellas lo toman con más religiosidad y están pendientes de acciones para mejorar”.

‘Apoyo de la empresa’: Pedro Zambrano

“En Santa Cruz el fútbol feme-nino es bastante fuerte porque está sustentado con apoyo de   la empresa privada, en La Paz esos aportes son nulos”.

‘FBF debe fomentar’: Wálter Torrico

“La federación es la responsable para que las asociaciones puedan fomentar, tanto en el aspecto económico como técnico, a las chicas que tienen condiciones”

‘El mismo trato’: Napoleón Cardozo

“Todas las asociaciones deberían cobijar al fútbol femenino con campeonatos y por categorías. Las damas deben tener iguales oportunidades que los varones”.

‘Falta espacio’: Germán Melgar

“En La Paz no practican mucho el fútbol femenino porque no tienen espacios deportivos, se necesitan más escenarios y ayuda en el tema de logística”.

‘Desconocimiento’: Edwin Guarayo

“No olvidemos que hay un premio para los equipos que se clasifican a campeonatos internacionales. El desconocimiento hace que no se motive a las chicas”.

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