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martes 28 sep 2021 | Actualizado a 18:29

En Nueva York, el último gran lujo es dormir bajo las estrellas

En un cielo donde la polución, las miles de luces de neón y los impresionantes edificios impiden ver la mayor parte de las estrellas, los rascacielos iluminados se convierten en una galaxia aparte.

En Nueva York, el último gran lujo es dormir bajo las estrellas. Foto: AFP

/ 29 de julio de 2013 / 16:01

En Nueva York, dormir al aire libre bajo las estrellas es el último gran lujo que ofrecen los grandes hoteles en sus techos con terrazas y jardines, una nueva forma de disfrutar los míticos rascacielos de Manhattan.

La idea es que el visitante contemple la belleza de la noche neoyorquina desde su cama o tienda de campaña sin los filtros artificiales de una ventana o el aire acondicionado.

En un cielo donde la polución, las miles de luces de neón y los impresionantes edificios impiden ver la mayor parte de las estrellas, los rascacielos iluminados se convierten en una galaxia aparte.

«Hemos querido identificar algo que pueda dar a nuestros clientes una oportunidad de vivir una experiencia completamente única, algo que no encontrarían en otra parte», explica Elana Friedman, del grupo de residencias y hoteles de lujo AKA.

Bajo la majestuosa silueta de los rascacielos de Midtown, el AKA Central promete, a cambio de 1.995 dólares la noche, una habitación «cinco estrellas» en el piso 17 al aire libre, con cama «Queen size», cena con velas, fuego en la chimenea y un telescopio gigante para admirar los particulares astros de la ciudad que nunca duerme.

Acompañados de música jazz, brasileños, australianos, dubaitíes e incluso neoyorquinos de vacaciones disfrutan de lo que los especialistas del turismo llaman «gampling» urbano o camping con «glamour», muy lejos de la poesía más simple pero también menos confortable de una noche en el bosque o el desierto  «Después de esta experiencia, no quiero nunca más ir de campamento como antes», comenta Jennifer Semeter, una cliente todavía fascinada.

Una tienda de campaña en la jungla de cemento

La idea surgió en 2011, cuenta Susana Ramos, de Affinia Gardens, otro hotel que propone este tipo de alojamiento. «Nuestros clientes ya no querían estar encerrados y deseaban aprovechar la brisa de verano», recuerda.

Su hotel propone pasar la noche en una tienda de campaña, linterna en mano, en el jardín de una suite del Upper East Side, con precios desde 309 hasta más de 700 dólares, según la temporada.

Al ver la cama doble instalada al aire libre en el hotel Affinia, a la tenue luz de una vela y con una botella de vino blanco frío, Jeff Jungbeker apenas disimula su placer.

«Todo es tan alto, tan estrecho, tan concentrado… Es bastante loco poder estar al aire libre en Nueva York en una tienda de campaña», dice este turista holandés de 42 años.

A pesar de que todavía son pocos los que ofrecen este tipo de experiencia, los hoteles de la Gran Manzana no hacen más que seguir una tendencia más amplia de regreso a las azoteas, afirma Michael Luongo, experto en turismo.

Desde la época en la que los poetas de la Beat Generation, deslumbrados por las luces de la metrópolis, clamaban «íLa ciudad es nuestra!» de lo alto de las escaleras de emergencia en los años 1950, los neoyorquinos nunca dejaron de admirar sus estrellas.

Además, desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, «el valor de la línea de rascacielos de Manhattan aumentó», sostiene Luongo. «Uno de los grandes observatorios de la ciudad desapareció y aprendimos a apreciar más lo que tenemos», explica.

Para los turistas, una noche entre los astros neoyorquinos es inolvidable, continúa Luongo. «Al fin y al cabo no hay nada que defina mejor Estados Unidos que sus rascacielos, es nuestro aporte a la arquitectura, nuestra herencia», concluye.

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‘Sami’, el corto ganador del Amalia Gallardo ya participó de varios festivales internacionales

La obra ganó el Concurso Municipal de Video Amalia Gallardo 2021 en la categoría Ficción.

Foto: Alicia López

/ 28 de septiembre de 2021 / 15:40

Sami, el cortometraje sobre la reinserción social de personas con discapacidad a través de la musicoterapia que ganó el Concurso Municipal de Video Amalia Gallardo 2021 en la categoría Ficción. La obra, producida por Alicia López, ya pasó por varios festivales en todo el mundo.

La narración gira en torno a Samuel, un hombre de 30 años con Síndrome de Asperger y Autismo que ingresa al Conservatorio Plurinacional de Música como organizador de archivos. En el lugar, de pronto, descubre unas partituras que despiertan su pasión por la música.

“Gracias al trabajo en el Conservatorio y a su amistad con Vicente, Sami desarrolla sus habilidades creando lazos y desenvolviéndose en la sociedad a su manera”, cuenta López, quien estudió Diseño y Cine y se especializó en Chile en Realización Cinematográfica.

El corto, de 15 minutos de duración, se grabó durante la pandemia en 2020 bajo medidas de bioseguridad que modificaron la producción y planificación de la cinta. “Sami es la producción más grande que hago, hemos participado de 19 varios festivales como ser Francia, Estados Unidos, Italia y otros; en varias ocasiones hemos ganado premios y menciones de honor: mejor actor, mejor dirección emergente, mejor trabajo sonoro”.

El cortometraje aún no ha sido difundido en el país. “Luego de haber pasado por varios lugares, nos gustaría ver la forma de tener distribución local, tener el corto en salas y poderlo subir a redes”, señala.

López y su equipo reciben Bs 30.00 como premio. Sami, además, recibió las menciones honoríficas de Mejor diseño sonoro, Mejor montaje y Mejor actor masculino. Limber Choque se destacó en Documental con Olimpic Ring; Alexander Gutiérrez, con el trabajo Poncho fue ganador en Animación.

Para lo venidero, López tiene varios proyectos encaminados y piensa producir pronto un largometraje.

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La historieta ‘Stef y la Noche’, de Diana Cabrera, es una ‘pequeña obra sobre la decisión de las jóvenes de tener o no hijos’

La obra obtuvo el primer lugar en el l décimo Concurso Municipal De Historietas – Comics 2021.

Foto: Diana Cabrera

/ 28 de septiembre de 2021 / 15:07

“Una pequeña obra sobre la decisión de las jóvenes de tener o no hijos”, dice Diana Cabrera sobre Stef y la Noche, la historieta ganadora del primer premio del décimo Concurso Municipal De Historietas – Comics 2021.  El trabajo refleja la problemática del embarazo adolescente en la ciudad de La Paz.

Stef y la Noche fue trabajado en dos meses, pero la temática resuena desde hace varios años en su cabeza.

“Yo estuve en esa situación como muchas otras personas que también me contaron su experiencia. Muchas veces no se sabe qué decisión tomar ni cómo, y, en realidad, ni siquiera es una misma que la toma, sino la familia, el círculo o la iglesia. No se tiene la información necesaria ni las amistades para conocer sobre el tema”, cuenta la autora, en contacto con La Razón.

“Es tan grande la desinformación que espero que estas 10 hojas puedan servir de algo, tal vez en los colegios”, añade. La estética con la que trabajó, dice, “es sencilla para que sea accesible”.

Cabrera, aunque se formó dos años en la Academia de Bellas Artes en La Paz, se reconoce como una persona autodidacta. “Hace siete u ocho años que me dedico a esto. Aprendí por mi cuenta, dibujando y dibujando”.

La ilustradora de 25 años, que también hace dibujos para instituciones y empresas, ganó en 2018 el mismo premio con una temática también polémica: la violencia física en la sociedad.

El segundo lugar fue para Javier Quisbert con el comic Hijo del rayo y el tercer lugar es para Yasser Vargas con la historieta Laureana, quienes también recibirán el premio establecidos en el concurso. Según las bases del certamen, los premios son de 6.500 bolivianos para el primer lugar, 4.500 bolivianos para el segundo y 3.000 bolivianos para el tercero puesto. El objetivo del concurso era incentivar la creación artística en el lenguaje de la historieta y reconocer su producción.

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La vida hecha añicos de Radwin, mujer trans en Afganistán

En la sociedad afgana, muy conservadora, las personas transgénero no gozan de ningún tipo de reconocimiento. La homosexualidad y todas las cuestiones vinculadas a la comunidad LGTBIQ+ (lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales y queers) son un completo tabú.

Radwin, mujer transgénero afgana, entrevistada por la AFP el 20 de septiembre de 2021 Foto: AFP

Por AFP

/ 28 de septiembre de 2021 / 11:57

«Dios me creó así, así soy, pero nadie lo entiende». Para Radwin, mujer transgénero afgana, la llegada de los talibanes al poder se produce después de años de sentirse perseguida y sus opciones son tres: esconderse, huir o morir.

«Nadie nos ayuda, nadie escucha nuestro grito. Antes de que los talibanes nos maten, habrá que huir», dice, en una entrevista con la AFP.

Desde la llegada al poder del movimiento islamista radical a mediados de agosto, «no puedo salir de casa, literalmente», explica desde este lugar secreto en el que se realiza esta entrevista. Radwin tampoco se llama Radwin, pero es un nombre falso que elige para protegerse.

«Si salgo, tengo que estar totalmente cubierta para que nadie pueda identificarme», dice.

En la sociedad afgana, muy conservadora, las personas transgénero no gozan de ningún tipo de reconocimiento. La homosexualidad y todas las cuestiones vinculadas a la comunidad LGTBIQ+ (lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales y queers) son un completo tabú.

Con el gobierno depuesto, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo eran «ilegales» y quienes se exponían a ellas corrían el riesgo de ser perseguidos y discriminados constantemente, por ejemplo en el trabajo y en el acceso a atención médica.

Con la llegada de los talibanes, las amenazas se multiplican ya que el movimiento predica una interpretación estricta de la sharia o ley islámica. Cuando los fundamentalistas ostentaron el poder entre 1996 y 2001, las relaciones homosexuales podían merecer la pena de muerte.

Violaciones

Radwin asumió su identidad hace cinco años, cuando decidió aparecer como una mujer en público. Desde entonces su vida diaria se convirtió en un sinfín de amenazas y agresiones sexuales, algunas de ellas muy violentas.

«Intentaron violarme varias veces», cuenta. «Pasó en varias ocasiones, pero en algunos casos no lo consiguieron», dice, con pudor.

Hace dos años, cuando caminaba por la calle con una amiga, varios hombres armados que se desplazaban en moto la atacaron con un cuchillo y la obligaron a acompañarlos fuera de la ciudad. Fueron drogadas «e hicieron con nosotras lo que les vino en gana», recuerda.

Tras esta violación, marcada por una crueldad extrema, Radwin fue ingresada en un hospital por las heridas sufridas. La policía abrió una investigación y se comprobó que había sido drogada. La familia de Radwin fue avisada, pero nunca se encontró a los culpables.

Hace algunas semanas, fue de nuevo golpeada en la cabeza cuando caminaba sola por la calle. Las cicatrices de esta última agresión están aún frescas.

Pero en esta vida de miedo constante, Radwin encontró también algunos espacios para la libertad y la alegría, sobre todo cuando algunos allegados aceptaron que apareciera ante ellos como una mujer.

«Antes de la llegada de los talibanes iba a casa de mis amigos vestida como una mujer y me sentía muy bien», recuerda.

Oscuridad

Pero Radwin teme no poder volver a disfrutar de esta libertad nunca más y verse de nuevo presa en su sexo de asignación, el que se da a las personas al nacer en función de sus genitales.

«Quiero volver a vestirme con ropa bonita que elegiré yo misma. Quiero ser maniquí y enseñar danza», sueña en voz alta. «Pero eso no ocurrirá nunca», admite, rapidamente, con rostro serio.

A menos que Radwin consiga huir. «No puedo quedarme y destruir mi vida porque aquí nunca tendré la vida que quiero», afirma.

Pero ¿cómo marcharse de Afganistán? La minúscula comunidad transgénero del país no tiene ya ninguna red de apoyo. La mayoría de sus miembros huyeron al extranjero, muchos a Irán.

«No queda nadie para ayudarnos aquí», dice Radwin, que afirma haber contactado en vano a ONGs europeas.

Los talibanes pueden subrayar que su gobierno será más moderado en esta ocasión, pero para Radwin todo es una «fachada».

«Dentro de algunos días veremos que son aún peores que antes», asegura. «No veo cómo podría arreglarse todo esto. Solo veo oscuridad», afirma.

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Origen, historia y exposiciones universales más destacadas

La precursora de las exposiciones universales se celebró en París en 1798.

París. La Torre Eiffel en una orilla del río Sena. Foto: Archivo EFE

Por AFP

/ 28 de septiembre de 2021 / 11:31

Organizadas bajo el auspicio de la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE), las exposiciones universales atraen cada cinco años a millones de visitantes, en una gran ciudad, en torno a un tema de «actualidad».

He aquí el origen, la historia y la organización de estos grandes encuentros internacionales:

Ancestro parisino. La precursora de las exposiciones universales se celebró en París en 1798. «La exposición de los productos de la industria francesa» tenía por objeto ofrecer a los visitantes un «panorama» del saber hacer y de los conocimientos técnicos nacionales, en vísperas de la revolución industrial.

Esta cita parisina se celebrará, de forma irregular, hasta 1849.

Palacio de Cristal de Londres. Inglaterra retoma la idea francesa pero también invita a expositores de todos los países. Una «gran exposición de los trabajos de la industria de todas las naciones» tiene lugar en Londres en 1851, marcando el nacimiento de las exposiciones universales.

El punto culminante del evento es un inmenso palacio de cristal, construido en tiempo récord. Construido en Hyde Park, en el corazón de Londres, Crystal Palace alberga a casi 14.000 expositores, la mitad de ellos provenientes de 40 países.

Este monumento, reconstruido en el sur de Londres, quedó destruido por un incendio en 1936.

Respuesta de París. El evento londinense es un éxito considerable, con seis millones de entradas vendidas. Entre los visitantes, Luis Napoleón Bonaparte, futuro Napoleón III, decide crear a su vez una exposición universal.

En 1855, la exposición universal de París se celebra en un inmenso edificio, el Palacio de la Industria y de las Bellas Artes, cerca de los Campos Elíseos, que será demolido a finales del siglo para dar paso al Grand y Petit Palais.

Decenas de millones de visitantes. Desde entonces, estas grandes citas internacionales reúnen a multitudes que se apresuran a admirar los fastos y las extravagancias técnicas. Treinta y dos millones de personas asisten al evento parisino de 1889, 51 millones al de 1900.

La Expo de Shanghái, con 73 millones de visitantes, ostenta el récord de afluencia de los tiempos modernos.

Actos de propaganda. Estas exposiciones son a la vez símbolo de una modernidad triunfante y actos de propaganda. La exposición universal parisina de 1867 celebra las victorias de Napoleón III, la de 1889 -boicoteada por varios países-, conmemora la Revolución francesa.

La Expo Universal de París de 1937 se recuerda como lugar de confrontación visual entre el Tercer Reich y la Unión Soviética, cuyos pabellones respectivos se encontraban al pie del Trocadero.

El pabellón español expone Guernica, inmenso lienzo de Pablo Picasso que denuncia las violencias franquistas.

Monumentos emblemáticos. Las exposiciones universales dejaron muchos monumentos convertidos en atracciones turísticas o espacios de exposición. La Torre Eiffel fue, en 1889, el punto culminante de la exposición universal de París ese año.

También en París, el Grand y Petit Palais, el Palais de Chaillot y de Tokio son herederos de exposiciones universales.

Con sus grandes bolas de acero, el Atomium, construido en Bruselas para la exposición universal de 1958, se convirtió en el símbolo de la capital belga.

Convención Internacional. Desde 1928, una convención internacional y un organismo común -la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE, con sede en París)- regula las exposiciones universales.

La elección de las ciudades anfitrionas de este evento, en el que participan 170 países, es objeto de una votación en la Asamblea General del BIE.

Desde 2000 se celebran exposiciones internacionales cada cinco años.

La pandemia de COVID-19 obligó a Dubai (Emiratos Árabes Unidos) a posponer un año la edición 2020.

La edición 2025 está prevista en Osaka, Japón.

«Promover el progreso». Una exposición universal debe ser organizada en torno a un tema «de actualidad correspondiente a las expectativas de la sociedad contemporánea», según los estatutos del BIE.

Los temas abordados tienen por objeto «mejorar los conocimientos, responder a las aspiraciones humanas y sociales y promover el progreso», como «alimentar el planeta» (Milán en 2015), «mejor ciudad, mejor vida» (Shanghai en 2010) o «sabiduría de la naturaleza» (Aichi en Japón en 2005).

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Ketchup, teléfono o noria: grandes innovaciones presentadas en exposiciones universales

La Expo 2020, que durará seis meses, debería permitir descubrir numerosas innovaciones, como fue el caso en otras exposiciones universales.

La Torre Eiffel de París, en una imagen del 16 de julio de 2021 Foto: AFP

Por AFP

/ 28 de septiembre de 2021 / 11:25

Después de un año de espera debido a la pandemia de coronavirus, los Emiratos Árabes Unidos se preparan para acoger la próxima semana la exposición universal 2020 en Dubai. La Expo 2020, que durará seis meses, debería permitir descubrir numerosas innovaciones, como fue el caso en otras exposiciones universales.

He aquí cinco creaciones reveladas en anteriores exposiciones universales:

La Torre Eiffel. Sin duda la más conocida, la exposición universal de París de 1889 reveló la Torre Eiffel, creada por el ingeniero e industrial Gustave Eiffel.

Apoyada en cerca de 18.000 piezas de hierro, debía ser inicialmente una estructura temporal pero fue preservada y sirvió como antena de radio gigante.

Con 324 metros de altura, la Torre Eiffel fue la estructura más alta del mundo hasta 1929. Hoy, es el Burj Khalifa de Dubai, que, con sus 828 metros, es el edificio más alto del mundo.

Pero la Torre Eiffel, convertida en símbolo de la ciudad de París, sigue atrayendo a millones de visitantes cada año.

Teléfono. En la exposición universal de 1876 en Filadelfia, Estados Unidos, Alexander Graham Bell reveló su teléfono al público. Casi 100 años más tarde, en 1970, durante la exposición de Osaka, en Japón, un prototipo de teléfono inalámbrico causó sensación.

Es la misma tecnología la que está en el origen de los primeros teléfonos móviles.

Ketchup. «Catsup» y no ketchup es el nombre dado por su fabricante estadounidense Heinz a la salsa roja en su gran debut en la exposición universal de Filadelfia en 1876.

Pero no fue hasta 1893, en la exposición universal de Chicago, que el ketchup se hizo famoso. Sus inventores, cuyo quiosco estaba mal situado, distribuyeron a los transeúntes pequeños adornos gratuitos en forma de pepinillos. En total, se entregaron más de un millón de adornos durante la exposición.

Entre los alimentos que se presentaron o se hicieron famosos gracias a las exposiciones universales figuran: los conos de helado, las hamburguesas, los perros calientes, la mantequilla de maní, el algodón de azúcar y el sándwich club.

Noria. En 1893 en Chicago, Estados Unidos, George Washington Gale Ferris diseñó la «Ferris wheel», de 80 metros de altura, para competir con la Torre Eiffel.

Con 36 coches, cada uno con capacidad para 60 personas, la rueda tenía una capacidad total de 2.000 personas. Fue la atracción más popular de esta exposición, que también acogió el «Midway Plaisance», un camino de 1,6 kilómetros dedicado al entretenimiento, precursor de los parques de atracciones.

A diferencia de la Torre Eiffel, la noria de Chicago no se eternizó. Fue desmantelada y luego restablecida en 1904 para la exposición de Saint Louis (Missouri) en Estados Unidos.

Dos años más tarde, fue demolida y sus piezas enviadas a la chatarra.

Rayos X. La máquina de rayos X, hoy presente en casi todos los hospitales y aeropuertos del mundo, fue revelada por primera vez en la exposición de Saint Louis en 1904.

El alemán Wilhelm Roentgen descubrió la tecnología «por accidente» en 1895, hallazgo por el cual obtuvo en 1901 el primer Premio Nóbel de Física.

La tecnología se desarrolló luego en Estados Unidos, donde muchas empresas comenzaron a fabricar máquinas de rayos X a principios del siglo XX.

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